Las disculpas que debo dar son infinitas después de permanecer tan largo periodo de tiempo sin publicar por circunstancias diversas, no obstante, piensen que soy una de las que más sufre por ello :( En todo caso, no voy a hacerles esperar MÁS aún de lo que ya han hecho, así que...¡Vamos!¿A qué esperan? Devoren este capítulo ;)

Disclaimer: El sensualón de Inuyasha y el resto de fantásticos personajes no me pertenecen (aunque no me importaría darles un hogar XD )Todos ellos son propiedad exclusiva de la genial Rumiko Takahashi. El resto de personajes son de mi propia autoría y están reservados bajo derechos de copyright al igual que la historia en sí.

Advertencia: Yaoi, Angst, Violación, Mpreg, Horror(?), Muerte de personajes, Lemon.

Rated M

Diálogos(―) Pensamientos (Ehhhh) Pensamientos Yaseiki y Yako ('Ehhhh') Recuerdos y anotaciones("")

Capítulo 25:

A penas llevaban un par de horas caminando en absoluto silencio cuando Inuyasha escuchó el trueno cercano y saltó sorprendido.

Ensimismado hasta el momento, Inuyasha decidió hace horas no contar los minutos en los que se dedicó a llenar su cerebro de materia estúpida. Sí, esas ideas estúpidas como ¿Por qué Shippo tenía cola? o... ¿de donde venía su extraño color de cabello? ¿Por qué el viejo Mioga no había aparecido en todo este tiempo? Recordar batallas...¿Por qué Ryukyoushei no podía presentarse en forma humana?¿Por qué era tan feo?

Prestó atención a los alrededores, a las plantas...como ese helecho que estaba por todas partes en esta zona, con las pequeñas hojitas verdes brillantes dibujando un patrón irregular y textura algo arrugada. Había de muchos tamaños. También había visto uno que era casi marrón. Estaría muerto seguro...

Cómo mi cerebro...

Había pensado.

Una gota de agua calló sobre su nariz, y miró hacia las copas de los árboles donde apenas se percibía el cielo gris. Cielo gris, casi negro; iba a llover. Lluvia..ah, el odiaba la lluvia, esas pequeñas gotitas incómodas, su traje empapado y el barro y todo..aunque claro, hacia falta para los campos, las plantas y esas cosas...

Un suspiró cansado se escapó de sí sin poder retenerlo, dándose cuenta de la patética forma en la había estado divagando. No supo de donde esas ideas surgieron o el momento exacto en el que comenzaron, pero sí sabía el porqué. Un porqué con nombre, un porqué que caminaba justo delante de él.

Inuyasha se sonrojó profundamente de nuevo al volver a reparar en la persona que, mandona, lideraba su camino y algo más...

Maldita sea. Flores, piensa en..busca, tiene que haber algo...¡Mira!Un caracol. Observa el caracol Inuyasha, concentrate. El caracol es más importante...

Pasaron unos segundos y sus ojos volvieron a desviarse ante la espalda masculina. Esa en la que a través de la seda se percibía la flexión de los fuertes músculos.

El caracol no estaba funcionando.

Maldita sea, mi cerebro a muerto y se ha pervertido. ¿Cómo demonios hemos acabado en este punto?

Al menos se había librado de algo mucho peor.

Estúpido youkai interior...más vale que la próxima vez prestes atención a quien coño te quieres follar. Esta claro que Sesshomaru, el puto youkai más poderoso del país y además mi hermano, NO era una buena opción.

Por un momento Inuyasha pensó que escucharía una voz protestando por la afirmación, pero se encontró con Yaseiki ser sorprendentemente silencioso.

Eso es una buena cosa de todos modos.

Se dijo a sí mismo desechando la preocupación, pero sin olvidar la sensación naciente de ligera inquietud.

Volvió a mirar hacia su hermano.

No habían vuelto a intercambiar palabra, y la incomodidad podía cortarse en el ambiente con facilidad. Él terminaría loco y lo sabía.

Esto es todo su culpa...

Murmuró en sus pensamientos y reflejando tales emociones en su expresión.

Ahora se arrepentía horriblemente, incapaz de dejar de pensar en lo estúpido y pervertido que debía parecer a los ojos del otro.

Él ni siquiera es capaz de mirarme a los ojos ahora.

Aunque por supuesto, él tampoco se sentía mucho como para enfrentarle de esa manera.

Su única suerte era que Sesshomaru tampoco parecía cómodo con la situación.

Perdió el control completamente; debió ser un golpe bajo.

La idea de que Sesshomaru padeciese en igualdad de condiciones este tipo de "sufrimiento" si así podía ser llamado hacía que sus oscuros recuerdos fueran menos dolorosos y que la rareza de la situación se simplificara; pero no dejaba de ser un vano consuelo cuando las escenas más subidas de tonó empujaban contra él y le hacían desear con todas sus fuerzas ser capaz de escapar de ese lugar.

¿Debía reírse?¿Llorar?

Ninguna de las opciones era factible, y por el contrario, parecía que su única posibilidad por el momento era tragarse sus emociones y seguir al bastardo en el más absoluto silencio.

Miró la figura imponente de su hermano una vez más...

Y una mierda silencio, se acabó, necesito sacarme esta mierda pervertida de mi cabeza.

―Así que...Inuyasha se encontró iniciando la conversación antes de que pudiese detenerse, y al instante se arrepintió.

Oh mierda. ¿Y de qué se supone que voy a hablar?¡Maldita sea!

―Eh...mmm...esto...―Rascó una de sus orejas con ímpetu. Cuando algo al fin atravesó su mente se hizo la luz.―¿Hacia donde vamos ahora exactamente?―Preguntó casi alegremente, en realidad aliviado por lograr hacer que su cerebro funcionase. No había muerto del todo al parecer.

Fue una sensación rara para ser tan radicalmente ignorado, pero después de lograr poner las palabras en su boca, empujó algo más tratando de distinguir si su hermanos estaba en uno de sus modos "No mereces mi saliva" o simplemente estaba pensativo.¿Es cierto que vamos a recuperar Tessaiga?―Preguntó cauteloso.

El chirrido lejano de un pájaro pito sobre sus oídos, percibió el sonido del trueno lejano y las hojas sobre su cabeza se agitaron. Sesshomaru contestó al final; aunque de manera muy escueta.

―Sí.

Inuyasha frunció el ceño casi inmediatamente.

―¿Y yo te he dicho donde está?―Preguntó con extrañeza. No recordaba haber señalado el lugar concreto donde la perdió..o dejo...bueno.

Inuyasha pensó que conversar tras lo sucedido tal vez no sería tan complicado. O al menos, no más complicado de como solía resultar anteriormente, como si fuese un extrañó sueño. Pero conforme se sucedían los minutos de silencio fue fácil darse cuenta de su error. Esto era extremadamente torpe.

Se supone que tú no deberías verte afectado así...

Se quejó en su cabeza, siendo consciente de como hacía las cosas más complicadas. La respuesta del otro le sobresaltó.

―Al norte.

Inuyasha procesó el dato apenas y por poco se mofaba de la ignorancia del otro. Por suerte se dio cuenta de que, en efecto, él había acertado y cerró la boca al instante.

―Uhg..yea, al norte...―Cinco minutos de silencio, e Inuyasha retomó su línea.―¿Cómo lo has sabido?―Frunció el ceño con cierta molestia. ¿Cómo lo sabes siempre todo?

Sesshomaru no contestó inmediatamente, pero tampoco al rato de después. Inuyasha dejó caer sus hombros al darse cuenta, con cierta desilusión, que Sesshomaru no iba a contestar y trató de evitar que su desanimo se pudiese notar. Demasiado ensimismado en controlar sus propios sentimientos, no se percató de la ligera relajación en la postura de su único acompañante.

Sesshomaru llevaba horas dando vueltas a su cabeza. Trataba de almacenar y clasificar la información que había obtenido lo mejor que podía, pero descubrió que era difícil analizar datos cuando estos estaban relacionados con los placeres de la carne sin que su propio cuerpo le traicionase. Setecientos años de entrenamiento estaban desmoronándose en la nada ante esta variable inesperada, e incapaz de hallar algún consejo útil de cualquiera de sus maestros en su memoria, emprendió la aburrida y molesta tarea de tratar de pensar en una estrategia para algo tan familiar y común como evitar una erección. No podía permitirse exhibir tal debilidad, él era un Dai-youkai, no iba a dejarse llevar con tanta facilidad, mucho menos delante del mestizo que seguramente podría detectar la excitación en su olor y hacer alguna locura en el proceso.

Estaba tan concentrado que la voz del hanyou al impactar sobre sus oídos casi le sorprendió; acostumbrado a ser capaz de ignorar la chirriante voz de Jaken como su habitual acompañante, esto era contraproducente.

Cállate Inuyasha.

Pensó y estuvo tentado de gritarle; pero se contuvo.

Estaba esforzándose por tratar de ignorar su presencia, por olvidar y olvidar...y ahora el idiota hablaba como si nada sucediese.

Y tiene razón, nada de gravedad a sucedido. Contrólate.

Respondió de la forma más escueta posible, tratando de volver a concentrarse y no prestar atención en las tonalidades de esa voz atontada suave...

"Mas fuerte, por favor, no puedo más..."

¿Acababa su hermano de decir eso?

Claro que no, sus sentidos estaban dando tumbos, Inuyasha no había vuelto a abrir la boca, pero ahora su mente había encontrado la estimulación suficiente como para seguir tentándole. Era tan frustrante...¿Por que demonios tenía que abrir la boca el niño?

Ni siquiera lograba asimilar del todo de que estaba hablando su hermano, a penas intuyendo la respuesta correcta por mera cabezonería de aplastar el resto de voces sensuales que le incitaban a volverse y volver a hacer algo indebido.

Fue agradable poder dejar a un lado tan pesada tarea para centrarse de nuevo en el entorno cuando el tercer trueno fuerte retumbó sobre sus cabezas

El Daiyōkai se detuvo e Inuyasha así lo hizo también, sus sentidos maximizándose mientras recogía en el fenómeno natural molesto.

―Ven.―Murmuró, y con ese comando simple se desentendió de mayores esfuerzos para contentar a su hermano con sus respuestas. Sesshomaru incrementó el ritmo de sus pisadas.

Inuyasha iba a quejarse de este cambio inesperado cuando de una vez por todas las primeras gotas de agua habían comenzado a traspasar las copas de los árboles. Se apresuró percatándose por primera vez de lo cerca que la tormenta era, y pronto el sonido de la caída de agua fue haciéndose más fuerte y el paisaje a su alrededor borroso.

―¡Maldita Lluvia!―Gritó el hanyou mientras toda la fuerza de la tormenta caía sobre ellos en una gravedad pesada que le hacía más lento y nublaba su visión. Siguió a Sesshomaru esforzándose por seguir su paso ligero. No corrían, pero casi parecía que lo hiciesen mientras sus pasos dobles creaban un ritmo único entre los charcos llenos de barro. Apenas sí logró entrever la figura vestida de blanco volver el rostro para asegurarse de su presencia cuando algo tiró de su cintura y lo elevó en el aire. Dio un grito de sorpresa acompañado de un "¡Qué mierda!" muy masculino mientras se elevaba en el aire y cerraba los ojos mareado ante la bruma molesta. Fueron unos breves momentos hasta que sus pies tocaron tierra de nuevo y él cayó de rodillas contra la seguridad de la tierra, jadeante. El sonido de la lluvia persistía en su cabeza, pero ya no caían más gotas sobre él y abrió los ojos de inmediato para limpiar la desorientación que le atacaba. Sesshomaru estaba justo frente a él, recto e impasible...pero completamente empapado. Mirando a su alrededor se dio cuenta de que se hallaban en una cueva y Mokomoko permanecía justo a su lado moviéndose zigzagueante.

―Keh, podrías haber avisado...―Se quejó poniéndose en pie algo tambaleante.

Mirando hacia el cielo, Inuyasha se vio obligado a recordar respirar, mientras se percataba de la jodida altura a la que se situaban. El valle, nublado completamente por la lluvia constante se hallaba a varios pies de distancia. Incluso aún podía ver el horizonte oscuro del océano.―¿Cómo has encontrado este lugar?

No fue necesaria la respuesta como un enorme animal de pelo marrón apareció de la oscuridad de la cueva y rugió con fuerza hacia ellos. En apenas un parpadeo, el ser había perdido su cabeza y esta rodaba por el suelo.

Qué coño...

Sesshomaru la detuvo bajo sus pies y luego la lanzó al vacío desinteresadamente al igual que un balón. El oso se desplomó, y el Daiyōkai le dirigió una significativa mirada sin mensajes antes de saltar el cuerpo muerto e internarse en la oscuridad.

Inuyasha rodó los ojos.

―¿Estás tratando de demostrar algo aquí?―Preguntó sarcásticamente mientras continuaba tras él al interior. Pero por supuesto el otro no contestaría.

Estúpido presumido...

Sin alejarse mucho de la entrada, Inuyasha tendió su cuerpo sobre manos y pies y sacudió el agua sobrante de su cuerpo con fuerza. Encontró su pelo corto para ser una ventaja en momentos como este, pero la ropa nueva era pesada en comparación con su antiguo kimono.

Tomó un mechón de cabello entre sus dedos, pero apenas sí pudo percibir las puntas plateadas. Lo lanzó perdiendo interés para encontrar a su hermano mirando atentamente hacia él. Se tensó de inmediato.

―¿Qué?―Espetó con fuerza ocultando sus manos en el kimono empapado.

Sesshomaru le dio la espalda.

¿No quieres hablar? Bien jódete, sigue así...

Captó un ligero brillo por el rabillo del ojo y todo su vello se elevó en un instante. No pudo menos que abrir los ojos al ver, tras un ligero estallido de energía, que Sesshomaru estaba completamente seco.

¿Pero...pero...?¡Maldita sea! ¿cómo lo hace?

No hubo respuestas a sus ligeros celos mientras reflexionaba sobre lo que sería tener todas esas maravillosas ventajas.

Aún ignorándole, Sesshomaru apartó las ligeras piedrecitas de una zona frente a la pared y tomó asiento con elegancia. Cerró los ojos en la meditación o el sueño...

Inuyasha movió sus pies inquieto y con un suspiro final de aburrimiento y resignación se dejó caer en la cara contraria de la cueva tratando de encontrar una posición cómoda mientras aguardaba a que la tormenta amainase.

Cerro los ojos...pero los reabrió frustrado al verse incapaz de mantenerse estático al igual que el otro pudiese hacer.

Sólo podía continuar mirando entre su hermano y el oso muerto.

Más su hermano que al oso debía confesar.

¿Cómo puede permanecer tan tranquilo en esta situación? Me pregunto qué se sentirá al tener todo ese poder dentro de uno mismo...

Era curioso como la propia frase le llevó a regresar la vista sobre la tormenta. Las nubes negras serían consideradas como signos de mal augurio por muchos humanos de las cercanas poblaciones, y era normal. Era furia y caos en estado puro.

Y sin embargo la caída de la lluvia sigue siendo tranquila.

Surgió sólo como una curiosidad sin motivación, pero encontró que el Daiyōkai frente a sus ojos era muy similar al ente natural...aunque no tuviesen nada que ver.

Retomó los ojos al rostro pálido, casi etéreo.

Se sobresaltó cuando la expresión inmóvil separó los labios para hablar.

―¿De qué hablaste con esa mujer?

El hanyou pestañeó, mirando en la dirección donde el otro aún ni siquiera le miraba.

¿De que está hablando ahora?

La extraña tendencia de su hermano para sacar un tema de la nada como si llevasen horas comentándolo era frustrante.

Y supongo que él espera que yo esté al tanto de sus pensamientos.

―No sé de qué estas hablando.―Se le quejó con cierta altanería.

El tono confiado hizo que los ojos dorados del mayor se abrieran para enfrentarle.

―La mujer llamada Shizu...―Especificó no sin cierta molestia.

Inuyasha se tomó su tiempo para pensar, descifrando a sí mismo los motivos por los que el otro quería saber. Conclusión:

―¿Y a ti que te importa? ¿Te pregunto yo a ti sobre qué hablaste con Mikaomaru?―Con un resoplido dirigió su mirada lejos. Casi al instante de soltar esas palabras, supo que había molestado a su hermano. Lo que no sabía era si debía ser feliz o no por ello.

―La mujer humana no tenía necesidad de saber nada sobre lo que ha sucedido entre nosotros, Inuyasha.―Casi pareció regañar...

Inuyasha abrió la boca en el asombro y la perplejidad.

¿En serio...? ¿En serio Él me esta diciendo eso a mí?

No se esforzó en ocultar su expresión de Sesshomaru mientras le miraba incrédulo.

¿Pero qué demonios es su problema? ¡Ni siquiera hemos llegado a las 5 horas de calma entre nosotros! ¡¿y ya está empujando más mierda sobre mí!? ¿Se supone que es adicto o algo?¿Es simplemente gilipollas?

Inuyasha casi gruñó con irritación hacia sí mismo.

¿De verdad he estado simplemente fantaseando con este imbécil? ¡Que se vaya a la mierda!

―¡Oh sí!¡Eso es estupendo! Yo no puedo soltar una puta palabra sobre ti a nadie, ¡Pero tú puedes gritar que me han violado!―Inuyasha se levantó llevado por las hormonas.―¿¡Pero de qué mierda vas!?¿¡Quién crees que eres para decirme qué hacer gilipollas!?

Inuyasha esperó tenso en postura de batalla a la seguro dolorosa respuesta que llegaría del mayor, pero solo obtuvo cansada indiferencia.

―¿Te molesta que se hable de ello?―Le preguntó de modo casual.

Inuyasha le miró fijamente por cinco segundos.

―Gilipollas...tú...¡Realmente...!―Inuyasha parecía al borde de explotar mientras apretaba sus puños con fuerza y enviaba dagas con sus ojos hacia el otro. Sabía que estaba tratando de molestarle. Sabía que había hecho a posta. Sabía...

Y algo hizo clic.

Sesshomaru no había intercambiado mayores palabras de monosílabos en todo el día. Normal, suponía dentro de su personalidad. Y ahora de repente comenzaba a hablar sarcásticamente hacía él; y aunque lo había pensado en alguna ocasión, su hermano no era bipolar, sino extremadamente inteligente.

Él está haciendo a posta. ¿Para pelear?¿Para qué?

La intensidad peligrosa de esa mirada que parecía gritar por causar alguna reacción violenta sobre él no hizo sino confirmar sus pensamientos y hacer que su energía extra se desinfle.

El quiere que peleemos de nuevo pero...

La mirada intensa cambio ligeramente por una de comprensión y de inmediato se desvió con cierta actitud tímida; con suavidad, de la forma más disimulada posible.

Oh mierda.

Pensó comprendiendo al instante.

Hasta el momento, había estado bastante centrado en sí mismo y en el modo de evitar recordar sobre la noche anterior. Y bueno, había logrado hacer un acuerdo con la situación y quedar tranquilo. Cosas peores habían sucedido. ¿Pero y su hermano?

De repente por demasiado tiempo en silencio, Inuyasha se dio cuenta con un ligero sonrojo de que su hermano no lo estaba llevando bien. Había tratado de provocarle para discutir y situarse de nuevo en un marco donde pudiesen actuar con comodidad. Sólo un método diferente y retorcido para olvidar...

Sin necesidad de palabras ambos entendieron en silencio que se habían entendido entre sí, e Inuyasha dejó la conversación morir mientras se sentaba sobre el suelo frío y trataba de abstraer su mente de nuevo lejos de este nuevo descubrimiento. Debía existir alguna pequeña piedra en la que prestar atención ¿cierto?

Maldita sea, que eres el mayor. ¿No deberías No verte afectado?

La comodidad previa que había experimentando siendo algo creado por sí mismo y no real en su conjunto, se rompió añicos mientras volvía a sentir sus mejillas calientes.

¿Hasta cuanto va a durar esto?Mierda...

Ambos se miraron sin querer a través de la cueva por un instante e Inuyasha se removió incómodo en su asiento, alcanzando sus codos con la mano contraria bajo las mangas del haori y arañando suavemente sobre la piel con cierto estrés.

El silencio les estaba dominando poco a poco. No más palabras,cada uno sumergido en sus pensamientos.

Sesshomaru se encontró absolutamente en tensión, con la mandíbula apretada y la respiración no tan regular como desearía. ¿Le estaban sudando las manos? ¿Era por el ambiente o...?

Volvía a sentirse como un puto cachorro al que se le podía leer con facilidad, o así debía ser cuando el estúpido de su hermano lo había logrado en un vistazo. No había podido lidiar con la mirada fija de su hermano sobre él, y sin dudas una disputa haría a Inuyasha enfadado pero calladito y alejado; no había funcionado.

Se sentía frustrado y enfadado consigo mismo, poco acostumbrado a que las cosas no salieran como él deseaba... ¿Seguro que estaba avanzando y no retrocediendo? Avanzar era un sinónimo de mejora...¿o de decadencia?

¿De dónde vienen estas inseguridades?Yo soy Sesshomaru, el Dai-youkai más poderoso de Japón. Puedo enfrentar y derrotar a cualquier persona sólo usando mi fuerza. La muerte es mi única adversaria de nivel, y es imposible para mí temerla en estas circunstancias. No voy a morir por caminar junto a un hanyou...así que...¿porqué mi cuerpo genera tales emociones?

Era incapaz de comprenderlo. Era incapaz de comprender que estaba haciendo mal para que las cosas no fuesen como quería al igual que siempre.

¿Y qué deseo?

Sus ojos ascendieron hasta el hanyou estúpido temblando contra la pared.

Podía verlo con claridad, la forma en que luchaba por evitar castañetear sus dientes..."Tengo frío..." Decía su cuerpo. "Pero soy lo suficiente cabezota para no mencionarlo."

Inuyasha alzó los ojos hacia un lugar concreto de él con un claro brillo de celos.

Su estola se tensó y movió por un instante al ser víctima clara de atención.

Lo estaba viendo con claridad...¿Se supone que debía hacer algo si ese era el caso?
El agobio de la situación de repente estaba creciendo con rapidez hasta límites insospechados.

Inuyasha no estaba ignorando su estado, de hecho, si tan solo estuviese sin compañía eliminaría las prendas húmedas principales...al menos... pero...

Inuyasha sólo podía darle vueltas al pequeño deseo egoísta de robar algo de la calidez que esa cosa esponjosa sobre el hombro de su hermano prometía.
Por un momento ambos conectaron las miradas, solo para volver a apartarlas.
Esta situación era torpe, y ambos podían sentir la tensión e incomodidad irradiando del otro.

Hace frío.
Y el cuerpo de Inuyasha tembló de nuevo.

―Ven.―Dijo de repente Sesshomaru, orden dicha con su voz grave y portentosa que rompió el silencio.

Inuyasha frunció el ceño contrariado, pero esto era mejor que permanecer callado.

―¿Qué quieres?―Le contestó de malas maneras.

Pero el otro no estaba dispuesto a repetirse.

Rodando los ojos, Inuyasha se encontró obedeciendo y situándose justo frente a él, demasiado esperanzado en reunir algo más de calor sobre su piel.

Sesshomaru observó la expresión molesta y los pequeños labios fruncidos de su hermano sintiéndose perturbado por ellos; y por un momento la respuesta tímida del otro le hizo perder de vista sus intenciones. No le correspondía tal comportamiento teniendo en cuenta su actitud gritona y altanera.

―¿Y bien?―Espetó Inuyasha con nerviosismo.

Incorporándose ligeramente de su posición cómoda sobre la pared y sentándose sobre sus rodillas, colocó sus manos sobre los hombros del hanyou.

Casi al momento Inuyasha le miró con desconfianza, pero no duró mucho como de repente cambió su expresión al sentir un pequeño brote de energía cálida donde las manos de su hermano se apoyaban expandiéndose como el agua al caer a través de sus venas. Abrió los ojos con sorpresa y jadeó sin respiración por un momento al sentir la honda de energía imperiosa y ya conocida a través de sí. Se mareó ligeramente, extasiado por unos segundos en la pura energía demoniaca que su cuerpo imperfecto añoraba de vez en cuando mientras se esforzaba por respirar.

Quedó en blanco.

Sesshomaru sostuvo el cuerpo tambaleante sobre él mientras humo se evaporaba del cuerpo de su hermano desapareciendo en el ambiente. Miró sobre la expresión del otro y se tensó ligeramente al ver la completa falta de consciencia y la ligera línea de baba escurrir desde la comisura del labio hasta la barbilla.

Muy joven...

Sesshomaru resopló por la nariz.

Era un misterio cómo Inuyasha teniendo la edad que tenía había recorrido ya tanto mundo. También, siendo un peso muerto como era en la actualidad, resultaba todo un misterio como podía encajar tan bien entre sus brazos; como podía sentirse "tan" correcto tenerlo así. No recordaba haber tenido este tipo de contacto íntimo "no sexual" en su vida, era nuevo y...peligroso. Lo nuevo era peligroso, porque carecía de control sobre él.

Tuvo suerte de que el efecto durase poco tiempo.

Inuyasha sintió su consciencia en un completo blanco por segundos maravillosos, y cuando regresó, se halló sobre la calidez prometida de la piel suave de su hermano.

Parecía ser lo correcto, estar apoyado sobre el cuerpo mayor y protector del Inu-Daiyōkai cuando su cuerpo se hallaba en un sopor tal.

Lástima que no compartiesen opinión.

Fue removido con rapidez de su posición cómoda y golpeó el suelo con dureza al caer lejos de su hermano.

―¿¡Qué haces!?―Espetó incorporándose y sobando el chichón que de seguro saldría de su nuca golpeada.

Sesshomaru no le contestó, y volvió a tomar su posición cómoda y cerrar los ojos.

Inuyasha no comprendía bien que había pasado ahora, o al menos no lo hizo hasta que sintió la tela al rozar contra su piel.

Mirando sobre la manga de color azul, se dio cuenta de que la humedad había desaparecido.

¿Las ha secado para mí?

Casi se sentía raro pensar en esa mera posibilidad. Parecía un gesto demasiado amable para alguien como él. Parecía de hecho...fuera de lugar.

―¿Por qué has hecho esto?―Casi de inmediato recuperando su tono osco, Inuyasha se quejó en lugar de dar las gracias. ―No era necesario que hicieras algo como eso, se hubieran secado por si solas, y yo no enfermo como un humano...

Casi pudo ver la ligera sonrisa burlona, pero no estaba allí.

Por supuesto a Inuyasha no se le había ocurrido la posibilidad de que...

―No tengo intenciones de tolerar semejante mal olor...

Fue casi un jarro de agua fría. O una tonta colleja sobre la nuca.

¿Insinúa que...?

Su mente le recordó la multitud de ocasiones en que sus propios compañeros de grupo se habían quejado de algo así. 'Perro mojado' decían. Se sonrojó ligeramente, algo que estaba empezando a creer, iba a ser su color mientras estuviese junto al imbécil altivo.

―Yo no huelo mal...―Se defendió Inuyasha mirándole con enfado. Pero Sesshomaru ya no parecía interesado en mirarle.

―No; ya no.

Inuyasha entornó los ojos.

―Keh.―Se limitó a decir antes de voltearse y decidir dormir algo más alejado de su hermano adentrándose en la profundidad de la cueva.

Un nuevo suspiró escapó de él cuando se acomodó. ¿Iba a ser Sesshomaru todo el tiempo como eso? ¿Un roce cálido para dar esperanzas y luego un golpe calculado de hielo duro que le hiciera sangrar?

Es culpa mía en primer lugar, no existe tal posibilidad cómo "un Sesshomaru suave" o "cálido"

Pero entonces, ¿De donde salían todas esas miradas raras...?

La cabeza podía estallarle por lo que le importaba en esos momentos. La tormenta estaba haciendo estragos contra sus nervios y que todo esta situación iba a terminar matándole, demasiado bizarra para poder considerarla real. Y en el fondo, estaba preocupado; porque él sabía que quería aferrarse a cualquier esperanza que quedase ahí oculta, cualquier señal, para poder volver a creer. Y iban a volver a patearle por ello...

'Sabes que lo queremos'

Keh, Yaseiki...solo duerme de nuevo.

'Pero lo tendremos'

La posibilidad surgiendo en su cabeza como una pequeña obra de teatro de fantasía donde aún existían finales felices hizo que su corazón saltara en un vuelco de alegría; pero casi gritó de horror al reconocer la situación.

¡Maldita sea no!¡No pienso ceder!¡No pienso volver a confiar en algo como eso otra vez! Es un hijo de puta que ha tratado de matarnos desde que era un estúpido niño. El no es nadie que pretenda salvarnos, ni débil, ni con sentimientos suficientes como para entender lo que significa nada de lo que yo pueda sentir...

'¿Eso crees?'

Inuyasha miró a su hermano y su rostro se suavizo.

Eso es lo que siempre he creído pero...en realidad parece que estaba equivocado.

La tormenta es cada vez más fuerte.―Murmuró Sesshomaru de repente.

Inuyasha le miró con ojos oscuros y expresión agria, sin saber de donde venía este comentario ahora y sin humor para fingir nada.

―Sí...se parecen a ti...―Dijo con voz sarcástica el hanyou desde la protección de la tierra interior. Sesshomaru tarareó con algo parecido a la satisfacción, que se cortó con un cuchillo de hielo tomándole desprevenido.―Tal vez por eso las odio...
Sesshomaru no dijo nada más, aventurándose a mirar en dirección al hanyou solo cuando sus oídos supieron que no iba a ser interceptado por ojos gemelos. La lluvia empujaba hacia abajo en la salida de la cueva y observando su mente se halló en blanco por unos momentos de descanso.

Al fondo la tela crujió mientras Inuyasha se acurrucó más sobre sí mismo.
Rabia una mala sensación en el aire una vez más, en la que no podía centrarse o eliminar. De nuevo, observando la fuerza de la tormenta sobre ellos, Sesshomaru sentía que no estaba avanzando hacia ningún lado. Y ya no era capaz de pensar en nada más excepto dejar que el tiempo trascurriese...

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

La lluvia finalizó en el trascurso de la media mañana dejando el ambiente limpio y fresco, sin embargo, el cielo seguía nublado.

Inuyasha había dormido de forma tensa en torno a una media hora. Después se incorporó y permaneció mirando la lluvia caer con el mismo aburrimiento.

Pero no había aburrimiento sino silencio doloroso. Había tenido un sueño sin abstraerse en su mente interna por primera vez. Sin Yaseiki...sin dolor...

Fue un sueño tranquilo y silencioso... con Kagome. Tendidos en el campo le había abrazado y sostenido entre sus brazos cuando se derrumbó. No lloró, pero aún así se sintió melancólico y triste...

No se que estoy haciendo...

Kagome no le dijo nada y le sonrió dulcemente.

Hice algo desagradable que no tendría que haber hecho...¿no estás enfadada?

Negó suavemente, su amplia sonrisa cambiando por una más tímida y una mirada más picara.

Keh bueno...

No hicieron nada más, solo permanecer juntos de esa misma manera.

Por ello cuando despertó su corazón se encogió un poco al verse solo...

Su visita había calmado su mente, y aunque contraproducente, añoraba el collar que había sido tomado de su cuello por Irasue.

Desde que había despertado en la mañana habían pasado muchos pensamientos estúpidos, y ahora recapacitaba.

Sesshomaru era un cabrón frívolo. Sí. Pero no estaba tratando de engañarle, no tenía motivos para hacerlo ahora, y le había prometido...cosas. Sí, era cierto que seguía lanzando mierda por esa boca bonita, y sí,parecía que estaba enfrentándose a ciertos problemas personales...raros, pero bueno no era quien para juzgarlo tampoco.

Tal vez el problema es esta asociación rara que hemos hecho. Hasta ahora estaba pensando sólo en mí, pero todo esto también debe de estar jodiéndole bastante ¿no?¿No sería mejor separarnos ya?

Esa idea le estaba dando vueltas desde entonces y la mantuvo presente cuando salieron de la cueva para continuar con su camino.

Todo estaba mojado y reluciente, con gotas cristalinas adornando la flora del lugar.

Inuyasha no sabía desde cuando se había vuelto tan consciente de la naturaleza que le rodeaba, pero mientras caminaba y sus manos rozaban los arbustos, no podía luchar contra el sentido de pertenencia que le invadía. Era como si la propia naturaleza estuviese tratando de convencerle de que vivir era correcto, de que aunque las personas racionales no le aceptasen, siempre tendría un lugar entre los verdes del bosque.

Pero eso no le bastaba.

De hecho no perdió de sus sentidos a Sesshomaru en ningún instante.

Ni siquiera sé porqué estamos haciendo esto ambos. Él no me necesita para nada y está claro que no soporta estar cerca de mí. ¿Está tratando de no desequilibrarme o algo?¿Piensa que estoy loco?

Frunció el ceño rememorando su propio comportamiento extraño.

Ok sí, hay una alta posibilidad de que este loco en algún sentido extraño.

Pasó una mano cansada por su rostro tratando de aclarar el dolor de cabeza que amenazaba con golpear su cráneo como un instrumento de música. Su estómago gruñó también en ese momento haciendo que todos sus sentidos tratasen de centrarse inconscientemente en la búsqueda de alimento. Se detuvo por un momento, olfateando.

Miró tentativa mente a su hermano.

El es un Daiyōkai, de seguro que no necesita comer tan a menudo como yo...

Abrió la boca para indicar su dejada, pero finalmente la cerró con un chasquido.

Se sentía raro tener que dar explicaciones a Sesshomaru sobre dónde iba; mucho menos decirle de esperarle.

Hemos quedado en que no voy a ser tratado como un crío...

Deshaciendo el pequeño entuerto mental, Inuyasha atravesó la maleza a la izquierda y dejó de seguir a su hermano en su camino. No fue hasta que consiguió alejado por más de algunos pasos que logró que sus sentidos desconectaran de la presencia de Sesshomaru para poder finalmente centrarse en buscar comida.

Una gran bocanada de algo dulce entrando por sus fosas nasales Inuyasha sonrió al reconocer el olor de un animal herido, y no fue mucho el tiempo que invirtió en encontrar a su víctima; una cría de cochinillo caída en un agujero demasiado profundo como para salir de él.

Un cuervo picoteaba sobre la cría, que chillaba de dolor cada vez que su carne era arrancada de sí. Inuyasha lanzó sus garras con calma y desolló al animal de un solo movimiento, el cuervo voló sobresaltado y se posó sobre las ramas bajas de un castaño, observando atentamente a la espera de captar los restos que el cazador dejara tras sí. Inuyasha bufó, saltando el escalón hasta el animal muerto y elevándolo desde una de sus pezuñas. Sólo por entretenimiento decidió sentarse en la misma rama donde el animal siervo de la muerte se había instalado, y sonrió cuando salió volando hasta otra rama más alejada con un graznido.

¿De verdad piensa que voy a desperdiciar algo de esto?

Pensó con un toque malévolo mientras comenzaba a morder en las zonas donde el duro y grueso pelo del animal no estorbaba para conseguir la delicia roja bajo él.

Mientras unía sus caninos una y otra vez en la masticación perdió su mirada en la nada.

Él no se ha dado cuenta de que me he ido...

Pensó distraídamente, dejando su cabeza reposar contra el grueso tronco pero sin abandonar su tarea vital.

O tal vez sí se dio cuenta y a preferido no seguirme.

Inuyasha empujó más comida en su boca antes de que pudiese dejar escapar un suspiro más en ese día por alguien que no merecía la pena.

El bosque estaba en calma, todo muy pacífico, pero no lograba trasladar esa tranquilidad dentro de él. No paraba de pensar...¿Tal vez era buena idea aprovechar esta oportunidad para separarse?

Es posible que su puto orgullo no le deje deshacerse de mí, pero no necesito una niñera, no quiero tener a alguien detrás de mis pisadas por obligación.

En un instante pensó en sus amigos que habían estado junto a él por su propio deseo y se sintió inmediatamente culpable al darse cuenta de cómo había evitado pensar en ellos desde que despertase.

Muchas cosas están sucediendo, hace sólo tres días quería morirme...

Aún así, la sensación de malestar no desapareció del todo.

Mordisqueó lo que quedaba de carne sobre el cuello del pequeño jabalí hasta raspar el hueso y lo dejó caer sobre el suelo. El cuervo siguió las migajas de sangre casi de inmediato y el se puso en pie en la rama sin ni siquiera tambalearse, el tacto húmedo de algo sobre su mano derecha le despertó de sus profundas reflexiones. Frunció el ceño al tiempo que un escalofrío de algo parecido al miedo traspasaba su cuerpo al reconocer la pieza que sostenía. El corazón.

Maldita sea...esto empieza a ser escabroso.

Quiso morderlo, masticarlo y tragarlo en ese instante; de verdad que quiso, pero su cuerpo sólo impulsó arcadas ante la idea mientras flashes de Sesshomaru aparecían en su mente. Lo lanzó lejos de sí con pánico.

Esto esta poniéndose demasiado raro.

Miró la dirección de la que había venido por un momento y dudó.

Instante después saltó de su árbol a otro más alejado y comenzó así a alejarse tranquilo pero sin pausa a través de los árboles, marchándose cada vez más lejos de donde su hermano debía hallarse.

No podía pensar con claridad mientras su cuerpo se movía casi solo, y todo en el tenía la sensación de estar huyendo de algo o alguien, pero no era nada de eso...o al menos ni siquiera sabía...

No tenemos porque estar juntos más tiempo. Estoy vivo y soy libre, no necesito su compañía para nada, y él es el primero que debería haberme dejado atrás, como siempre. La única razón por la que podría querer acompañarme es porque quiere algo. Debe existir un motivo oculto, un algo malicioso en todo esto...

No se le ocurría nada.

Pero eso no significa que no exista...

Se mantuvo corriendo por horas, a penas siendo consciente de la caída del sol o del cambio de paisaje a su alrededor, ignorando olores y seres, ignorando al mundo mientras su propia mente trabajaba obcecada en encontrar la escusa maestra que justificara separarse de Sesshomaru sin una opinión en contra.

Un tropiezo frenó su desesperación al dejarle caer al suelo, borrando cualquiera de las ideas que habían poblado su cabeza. Respiró pesadamente levantándose del suelo sobre sus manos y dejándose caer en su espalda, regresando poco a poco al mundo real mientras el cielo oscuro aún no pleno pero en inicio saludaba sus ojos.

¿Por qué he hecho eso?

Se incorporó sentado, mirando su entorno y localizándose a sí mismo en un prado en medio de ninguna parte. Sus orejas temblaron al identificar el ulular del búho y el crujido de la noche, viento se había levantado y balanceaba la hierba de color verde invierno lanzando murmullos indescriptibles rotos por su respiración acelerada.

―Ey. Hola mundo.―Murmuró Inuyasha sonriendo con cierta tristeza y dejándose caer de nuevo sobre el pasto.

No sabía cuanto había recorrido, pero debía ser bastante para que su cuerpo se sintiese así de agotado.

Ha sido una tontería. ¿Qué más daba de todas formas ir juntos? Tampoco es que ir solo sea prometedor...

Sabía que era imprudente, pero aún así cerró los ojos y dejó que su cuerpo se relajase.

No durmió.

Tampoco estuvo despierto del todo.

No, hasta que escuchó el crujir de la hierba tras él. Sólo entonces decidió incorporarse y ponerse en pie. Tal vez debería estar enfadado, o asustado. Tal vez sólo ponerse en guardia. Pero el estaba tranquilo en este momento, y así continuó cuando se dio la vuelta para encarar a su hermano, entre la oscuridad y reflejado por la luna...

Se miraron en silencio como llevaban haciendo desde la primera vez que Inuyasha despertó, en otras circunstancias, con otras intenciones...pero siempre atentos el uno al otro en silencio.

―Pensé que era mejor separarnos.―Murmuró Inuyasha sin realmente poner empeño en su voz.

Sesshomaru recogió un mechón de cabello tras una de sus orejas puntiagudas.

―Eres mi responsabilidad.―Firmemente afirmó.

Inuyasha rodó los ojos.

―También lo fui cuando era niño y no hiciste nada por hacerte cargo de mí...

Sesshomaru entrecerró los ojos sobre él.

―No lo eras. Padre te dio la vida, por lo que eras su responsabilidad. Suya y de nadie más.

Inuyasha respiró profundo dejando salir el aire fresco por sus fosas nasales.

―Por tanto, como tú has sido quien me ha revivido, ¿Ahora sí lo soy?―El silencio le dio su respuesta, e Inuyasha bufó con ironía cruzándose de brazos. Hubo un silencio incómodo hasta que Inuyasha estalló con molestia otra vez.―¡Es qué no te entiendo! Es sólo..Al minuto estás normal, hablando como una persona normal, y al otro te cabreas y me lo haces pasar de puta pena...es decir...―Le señaló.―Tu siendo normal ya eres horrible en ti mismo, pero en todo caso resulta confuso como la mierda aquí. ¿Qué es lo que quieres de todo esto?¿O es que pretendes arrastrar esa responsabilidad de la que hablas hasta...¿qué? ¿Hasta cuando dura eso? Mejor, ¿Qué significa eso? Sólo...―Inuyasha gruñó profundo en su garganta mirándole con todo el enfado del mundo; un enfado no real.―Si no quieres estar a mi alrededor, entonces no lo estés...

Terminó su acusación dando un paso atrás. Expectante por saber cual iba a ser el resultado de esa perorata que él ni siquiera sabía que guardaba en su cabeza.

En la pradera la acústica se había hecho profunda, el ligero viento que corría por ella adornaba la escena como un espectador no invitado. Inuyasha frunció el ceño cuando Sesshomaru apartó su mirada.

Joder,joder joder, eso no es normal, ¿Por qué mierda hace eso? ¡El nunca ha hecho eso! ¿¡Qué mierda le pasa!?

Los labios finos y masculinos se abrieron para dar una respuesta. Una que quedó retenida de nuevo cayendo en el vacío, en la nada...

Sesshomaru no había esperado esto de todas las cosas. Inuyasha huyendo no era una novedad, era algo típico del hanyou cabezota, igual que gritar y romper cosas, y pelear ignorante de las reglas pero con todas sus fuerzas...¿Pero Inuyasha reflexionando?Acababa de exponer todas sus dudas a la superficie de una sola tirada; acababa de ponerle entre la espada y la pared. Jamás; jamás esperó que Inuyasha pudiera reaccionar de forma tan madura a una situación como la que estaban viviendo.

Tan joven, y sin embargo...

Supo por el movimiento inquieto de los pies que el hanyou empezaba a ser nervioso de su silencio. Sesshomaru cerró los ojos por un instante. Todo él centrándose por un momento en el sonido del viento a su alrededor, el que acariciaba su carne como una caricia y llevaba canciones lejanas hasta sus oídos...constante a su lado...recordó la figura de una mujer altanera y extraña en sí misma, una araña que recopilaba plumas de pájaros en un intento de aprender a volar.

"Mi único deseo, es ser libre..libre como el viento"

Era una curiosa ironía cómo de repente su mente se clarificó a partir de los viejos recuerdos. Nunca antes reflexionó porqué la mujer llamada Kagura provocó en él la empata. Ahora sabía, mientras veía a su hermano en medio del bosque, un ser tan aislado de la sociedad que ni siquiera debía seguir ninguna regla. Sin importarle restricciones, sin normas morales o estéticas. Inuyasha podía hacer lo que quisiera...incluso estar con un hombre o revolcarse en el barro sin que tuviese ninguna consecuencia...sin que nadie recriminara...

Excepto yo mismo.

Él había juzgado cada paso que daba, cada acto que presenciaba...siempre le había analizado y criticado, tratando de controlarle...

¿Estaba celoso?

Negó a si mismo de inmediato y sin embargo la sensación no se evaporó.

Miró atentamente, antes de pronunciar con lentitud.

―Libre.―Inuyasha le miró con incredulidad.―Quiero ser libre.

La información tardó unos segundos en ser recopilada, e Inuyasha frunció el ceño y pisoteó el suelo con ira casi de inmediato.

―¿¡Qué mierda estas diciendo otra vez.?!¡ Nada de eso tiene sentido! ¡Eres posiblemente la persona más libre que existe!Inuyasha gritó con frustración.―¡¿Es en serio?!

Le miró con intensidad.

Siempre dramático.

Pensó Sesshomaru sin cambiar su expresión.

―¿Y cómo se supone que tú consigues eso de mí? ¿Soy...?―Inuyasha miró el suelo pensativo.―¿Soy una escusa para no tener que volver a ese palacio?

La respuesta en esta ocasión no se hizo de tardar.

―No.

Eres una escusa para obligarme a perseguir lo que quiero, en lugar de resignarme a lo que ya poseo.

Inuyasha se sentó sobre el suelo.

―Vale mira, me tienes, no tengo ni puta idea de que pensar ahora mismo.

Sesshomaru guardó silencio mientras su hermano miraba el suelo con el enfado de un niño regañado, al parecer la forma en la que acostumbraba a pensar. Por último pareció calmarse y volvió a hablar.

―Así que..―Murmuró, más calmado.―Me acompañas porque ¿quieres ser libre?¿Y toda esa mierda de la responsabilidad era mentira?

Sesshomaru dio unos pasos hacia delante.

―No te acompaño.―Inuyasha le miró con mala cara.―Vamos juntos, en la misma dirección.

Inuyasha abrió los ojos y a continuación los rodó hasta ponerlos en blanco.

―Perdone "su alteza".―Se quejó con ironía.

―Y sigues siendo mi responsabilidad.―Aclaró Sesshomaru comenzando a ser molesto de tener que repetirse a sí mismo cuando era algo que odiaba. Sin embargo, estaba claro que Inuyasha huiría de él si no lograba calmarle.

Esperaron de nuevo por otro tiempo, Inuyasha rascó su nuca sintiéndose de repente avergonzado por haber estallado de la forma en que había hecho.

Bueno, al menos que logré responder algunas preguntas. Se supone que no debo esperar ninguna otra sorpresa jodida.

Era curioso, cómo al final del día se hallaban exactamente en la misma posición en la que se habían encontrado en la mañana.

Continuemos.―Rompió el silencio Sesshomaru, restando importancia a toda la profunda conversación que acababan de compartir al instante y borrando cualquier rastro de emoción.

Inuyasha asintió dubitativo, aún alterado y algo en shock. ¿De verdad había dicho todo lo que pensaba? Ni siquiera era capaz de recordar sus palabras exactas pese a que acababa de pronunciarlas.

Respiró pesadamente, mirando la espalda de su hermano una vez más.

Agh, que bien podríamos cambiar de sitio, estoy cansado de verle el culo.

Se quejó para nadie más excepto a sí mismo.

Agradecimientos a:

SangoaomeOO(Si te quedas sin iconos siempre puedes describirme muy gráficamente tu reacción jajajajaa algo así como (SangoaomeOO salta de la silla y grita por la habitación como loca) ok, eso era exagerado pero ¿a qué es buena idea?Jajajajaja si el nivel de pervertitis del fic superó el número de emoticonos posibles significa que estoy mejorando ¿No?, ¡Alcanzaré el infinito en contenido hentai para adultos! BUAJAJAA...¿Eso sería demasiado traumático..?¿Lo sería? ¿Sería...traumático?Empiezo a estar muy preocupada, a ver si me denunciáis O.o XD),

Marshmallow (Marshmallow...de verdad no sé que decir. Lejos de hablar de seguidora o no de esta historia, he de decir que creo no haber conocido a una persona como tú a lo largo de mi vida, y es algo triste que decir. El apoyo que me estas dando es increíble, cada vez que me llegaba un mensaje tuyo me hacía recordar que hay gente esperando por esto y renovaba mi empeño por escribir aunque fuese algo en un trozo de papel. Había oído hablar mucho de esas personas especiales o esas amigas/amigos que leían las historias del escritor novato y le daban ánimos para continuar; creo que eres ese tipo de persona, y me siento muy afortunada de ser merecedora de tu atención en esta historia y de los ánimos que me envías, algo que nunca antes me había sucedido con nadie ni en Internet ni en la vida real. Creo que estoy creciendo como escritora mucho, y gran parte de ello se debe a que estás ahí sin meter presión, dándome mi tiempo y en cierto modo calmando mi momento de stress cuando veo que de nuevo no puedo cumplir lo que prometo. Sólo puedo darte las gracias y esperar que hayas disfrutado de este capítulo después de tan largo tiempo, ¡Besos!¡nos leemos pronto :) ! )

Shiro(Hellow! Me alegro de que el anterior cap te gustase tanto, la verdad, salió de improviso y me alegro de la llegada de esa musa ;) Algo me dice que Shiro es intuitiva y tiene razón con el uke proactivo...pero vamos, el "algo" que me lo dice podría ser mi demonio interior, y ya sabemos como mentirosos que son XD Espero que aún sigas por ahí par leer esta conti después de medio siglo, aunque me temo que no ha sido tan sexi...en fin, cosas que tienen las historias largas...que tienen trama XD PD: La respuesta a esa pregunta es contenido clasificado...ok no XP ¿celos? Me suena esa palabra, ¿Rival? Mmm...)

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satii,Yelitza ,Miyu-chaan , Guest1, Guest 2,Guest 3, Guest 4, Yuric09, bittersweet, Yoseff, Kind Yuuki, Frozen-Winter-Heart, alei91 y Shandy-shan.

PRÓXIMO CAPÍTULO!: Me entristece mucho dar esta noticia, teniendo en cuenta el gran retraso que sufrí en este capítulo, sin embargo realmente me juego el curso lectivo en los siguientes meses y veo muy difícil acumular tiempo libre suficiente como para elaborar todo lo que entra en el capítulo 26, así que no creo que hasta finales de Mayo (Sí, mayo U.U) pueda redactar algo decente. Espero que logre inspirarme lo suficiente para hacer un gran trabajo y que la espera merezca la pena ;)