CAPITULO 25
(Pov Eliagiar)
Durante todo el camino, no se escuchó absolutamente nada.
Silencio. Dasha no me soltaba y habíamos accedido ir con ellos pacíficamente, ni quería que Dasha viese mi muerte, me negaba a eso.
Cuando llegamos a su casa tampoco se escuchó nada fue el hombre de los tatuajes en el cuello el que habló.
-Me voy- dijo sin más-.
-Vale... gracias por todo- dijo Blasco-.
-Nada...-.
El otro hombre tatuado fue tras él, ambos se movían igual.
Al entrar en casa miré a Dasha.
-Ve arriba- le susurré-.
-No...-.
Me abrazó todo lo fuerte que pudo.
-Vamos... no me pasará nada, en serio... tengo que hablar con tu padre y después seguirá nuestro plan-.
La abracé bajo la mirada de su padre y de su tío.
-Sube...-.
-No...-.
Mierda estaba llorando...
-Obedece Dasha, enseguida nos vemos ¿vale?-.
Limpió sus lágrimas y se fue subiendo las escaleras.
Cuando me aseguré de que solo nosotros tres estábamos solos les miré a los dos.
-Mientes muy bien- dijo Blasco-.
-No tanto como tu-.
-¿Te atreves a juzgarme?-.
-Haz lo que tengas que hacer ya, no tengo tiempo para tus gilipolleces-.
El primer golpe en el estómago no lo vi venir y Hakon me dio un golpe en la cabeza que hizo que perdiese el conocimiento.
(Pov Blasco)
Até los grilletes en sus muñecas y esperé a que despertase.
Cuando lo hice le miré fijo sentado en una silla enfrente de él.
-¿Ella sabe que estoy aquí?-.
-No nadie lo sabe-.
Él respiró tranquilo... no sabía lo que le venía encima.
-No es correcto lo que has hecho con mi hija-.
-¿Hablamos de lo que es o no correcto... porque el baremo que tenemos los dos es jodidamente contrario?-.
Le di un puñetazo en la cara. Él escupió sangre y me miró.
-Es mi hija-.
-Es mi mujer-.
Le di otro puñetazo esta vez en las costillas y escuché un sonido como de romperse.
-No es nada tuyo, y te voy a dejar aquí hasta que mueras de hambre, no te mataré... porque sería muy fácil-.
-No me matas porque temes cagarla-.
-No me hables así-.
Me escupió en la cara.
-Te hablaré como me dé la gana, termina conmigo hijo de puta-.
Tuve que reírme...
-No sabes lo que te espera-.
Me giré y me fui por donde había venido.
