Capitulo XXV:
La flor del silencio.
Avizoraba con bonanza todo el panorama. Desde ese punto poseía una buena vista del intranquilo mar. El chocar de las olas contra las rocas le causaba hasta cierto punto, tranquilidad. Era como una relajante melodía.
Escucho los pequeños y a la vez, torpes pasos de Kalyan, al igual que su hermosa risa. Viro toda la atención hacia su pequeño hijo. Llevaba una pequeña espada de madera, un buen tamaño para su estatura.
— ¡Mamá!— Llamo entusiasmado. — ¡Espada!— Sentencio. Torpemente golpeo su pierna y las carcajadas se sustituyeron por llanto. Sakura tomo una posición de cuclillas para secar las lágrimas de la pequeña y acariciar los mechones azabaches. Sabía que no siempre estaría ahí para consolarlo, el mundo podía otórgate tanto alegrías como tristezas. Tarde o temprano, aprendería a que ella no estaría ahí para consolarle cuando la batalla le llamara. Podría estar predestinada a ser el principe de la tempestad, pero para ella era ese pequeño que cargo en su vientre nueve meses.
—Shh. — Susurro, intentando acallar los sollozos de la pelinegro. Los ojos verdes de Kalyan no dejaban de emanar las lágrimas, llevaba las mejillas sonrojadas, tenía una piel nívea. La perfecta mezcla entre la genética de sus padres. — No hay que llorar. — Mascullo tiernamente Sakura, al mismo tiempo que pasaba sus delgados dedos por las mejillas húmedas del pequeño. Le dedico una sonrisa. era un niño despierto para su edad, podía percibir la tristeza de su madre al igual que su felicidad, estaba atento de todo lo que sucedía a su alrededor. — ¿Lo ves? Mucho mejor. — El principe esbozo una enorme sonrisa, reluciendo los pequeños dientes que apenas hacían acto de presencia.
Sakura se puso de pie. Vigilando desde ese punto a Kalyan. Era como una especie de leona, cuidando a sus crías ante cualquier que intentase hacerle daño.
—Sakura. — Interrumpió Naruto, quien yacía recargado sobre el marco de la puerta, observando desde ese punto a la susodicha. Tenía los brazos cruzados, esperando por una respuesta o en ese caso, llamar la atención de la pelirrosa. —
— ¿Si?— Pregunto algo confundida, en realidad, ahí estaba su cuerpo, pero su mente, divagaba sin rumbo alguno sobre el mundo de las remembranzas. —
—Gaara desea vernos. — Aviso el rubio, apacible a comparación de su explosiva actitud. Tal vez los mismos demonios lo asechaban ¿Cómo no? Su esposa e hija, que hasta ese momento no conocía, yacían en Thadica, la ambición de Kaguya pronto se posaría sobre aquel lugar. También, tenía mucho en juego su el rey de Antalion se rehusaba a proveerles un ejército.
Ambos caminaron en silencio durante algunos segundos, apreciando como único sonido, cada paso dado. Naruto exhalo.
—Estoy cansado. — Confeso. — Admiro lo que varios hombres han hecho por nosotros. — Sakura lo miro, expectante, alzando una ceja. — Dejar un lecho, una comida caliente, esposa, hijos, hermanos…familia. Es un gran sacrificio. — Mascullo. — Quiero que todo esto termine, he pasado ya un año fuera de casa, realmente necesito escuchar la voz de Hinata, sentir el calor que emana de su cuerpo, conocer a mi hija, demonios. — Cierta desesperación apareció su faz, pero era cierto, tanto el como ella estaban hartos, solo deseaban ponerle un punto final a los conflictos bélicos, Gaara, era su única esperanza. —
—Tu hija. — Interrumpió Sakura, insegura. — Es realmente hermosa. Ojos grandes, violetas. — Sonrió, proyectando la imagen de la pequeña recién nacida. — Cabello rubio, tan rubio que puede asimilar a las puntas de los rayos del sol. Sera una belleza. — Espeto la pelirrosa, esperando que de esa manera los ánimos de su amigo se elevaran. — Y Hinata…es una gran mujer, bondadosa, amable. La admiro. No tenía por qué aceptar a mi hijo, pero lo hizo y estoy en deuda con ella. Pronto terminaremos esto. — Naruto no pudo evitarlo, necesitaba un abrazo, así que, rodeo a la pelirrosa, quien por un segundo no supo cómo responder. Sin más remedio, rodeo al rubio con sus delgados abrazos, dejándolo ocultar aquel rostro nostálgico sobre su hombro.
Cuando Naruto se reincorporo, inhalo y exhalo. Dedico una radiante sonrisa a Sakura, al parecer, ya no llevaba una carga sobre sus hombros.
— ¿Mejor?— Cuestiono ella, acariciando el brazo y posando sus fanales esmeralda sobre los zafiro de este.
—Sí, gracias, Sakura. — Aquel agradecimiento era verdadero. Naruto encontró una amistad en Sakura, podía confiar plenamente en ella. — Ahora vayamos a cumplir nuestro prometido. — La ojiverde sonrió, entusiasmada, tenía un buen presentimiento al respecto.
—O—
—Los Azhimm, pueden soportar cualquier cosa.— Dijo Kankuro mientras caminaban hacia los cuarteles frente el mar.— Entrenados para servir con indudable desobediencia.— La pequeña caravana estaba conformada por el rey Gaara, su hermano, el príncipe Kankuro, uno de los consejeros de nombre Baki, Naruto, Sakura y Kakashi, caminaban lentamente debajo de los atosigantes rayos del sol.—
—Nos servirán para llevarlos al frente. — Musito Kakashi, satisfecho con la decisión de Sasuke al enviarlos hacia Antalion para abastecer su fuerza con los mejores soldados del mundo. —
—Quiero saber una cosa. — Interrumpió Naruto, inseguro. — ¿Cuál es su entrenamiento?— Necesitaba aclarar las dudas sobre aquellos que se hacían llamar Azhimm. —
—Son elegidos a temprana edad. Alrededor de los cuatro años. Se les obliga a realizar jornadas. Entrenamientos de fuerza y rapidez. Si el niño no responde a estos, lo descartamos de inmediato. — Relato Baki de soslayo, como si aquello fuera un discurso ensayado.
— ¿A qué se refiere con descartarlos?— Pregunto Sakura.
—Los asesinamos. — Espeto Kankuro, subiendo los peldaños poco a poco. Sakura no pudo evitar sentirse ofendida. Por alguna extraña razón imagino a Kalyan realizando aquel cruel y pútrido entrenamiento. —
—Son insensibles. Los entrenamos para evadir el dolor y el miedo. — Agrego Baki, orgulloso del ejército que se alzaba frente a ellos. Naruto, Sakura y Kakashi, miraban atentamente el rostro de cada uno. Parecían estar tallados de mármol, sin ninguna expresión en su faz.
—Inclusive el hombre más valiente, le teme a la muerte. — Interrumpió Kakashi. El mismo lo sabía. Cuando la muerte llegaba, era difícil evitarla.
—Los soldados de Antalion, no. — Acoto Gaara, alzando la voz para hacer notar su presencia. — No son hombres. —
—Pueden seguir cualquier orden por más cruel y descabellada que sea. — Susurro Sakura para sí misma, aun sin poder creerlo.
—No hay más debilidad en ellos. — Dijo Kankuro. —
—Con un ejército así, venceríamos a Kaguya. — Vocifero Sakura, aun sin apartar sus orbes esmeraldas de aquellos soldados. —
—Por supuesto que lo harían. — Interrumpió Baki. — Ponemos, diez mil soldados a su disposición. La oferta está abierta hasta mañana. — Para la mala suerte de los compradores, el oro no les era suficiente para costear las necesidades del rey Gaara. —
— ¿Te haces llamar un rey cuando te ocultas detrás de las murallas?— Pregunto la pelirrosa con evidente molestia. Naruto y todos los ahí presentes estaban anonadados ante las palabras de Sakura. — Créeme, llegara el día en que los hombres caerán, las murallas solo serán polvo y tu un recuerdo vago de lo que alguna vez fue Antalion. —
— ¡Insolente!— Dijo Kankuro. Gaara coloco una mano sobre el pecho del castaño, deteniendo sus acciones y con ellas cualquier otra ofensa.
— ¡Llámeme como usted quiera! Pero al final, terminaran siendo nada más que polvo. — Las palabras de la joven parecían cuchilladas, filosas y corto punzantes. — Únase a nosotros, y le aseguro que todo mal terminara. — Vocifero Sakura con un tono fuerte y decidido. — Le juro que aquellos que deseen lastimarlos, morirán gritando. —
—Desafiante. — Susurro Gaara. — Nadie me había hablado de esa manera desde la última vez que vi a su esposo, mi señora. Dignas palabras de una reina. — Reconoció el pelirrojo. — Me uniré a ustedes en el campo de batalla. — Naruto esbozo una enorme sonrisa de satisfacción. — Pero me temo que no puedo proveerle los barcos necesarios para enviar a diez mil hombres al otro lado del mundo. —
—Los barcos no serán problema. — Interrumpió Naruto, apaciguando los ánimos de todos los consejeros de Gaara. — Nos encargaremos de abastecer todas las necesidades de los soldados. Conseguiremos los barcos necesarios para llevar a diez mil hombres. —
—Sasuke Uchiha estará agradecido con usted. — Agrego Kakashi. Bajo la vista de los dioses y con la sal del agua, cerraron un pacto sagrado. Con aquello Sakura se sentía feliz y a su mente llego una frase, sencilla pero en aquel momento valía demasiado -Uno-.
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Yacían reunidos en la misma habitación, mirando con cautela aquel mapa que les mostraba las ciudades más cercanas y donde podrían encontrar futuros aliados.
—Partiré hacia Ikana. — Aviso Naruto. — Intentare convencer al señor Onoki de unirse a nuestra lucha. Los relatos dicen que posee seres inimaginables entre sus filas. —
— ¿Cómo llegaras hacia Ikana?— Pregunto Sakura, preocupada por el rubio. Las historias decían que Ikana era un país modesto. La preocupación de la pelirrosa se centraba en los pantanos que debía atravesar para llegar ahí. Relataban que aquella era una trampa natural, lo que mantenía el país a salvo, donde si los intrusos no eran cuidadosos con cada paso que daban, podían perderse entre la maleza, ahogarse o en el mejor de los casos, ser devorado por un cocodrilo gigante.
—Conseguí un mapa. — Dijo, mostrando el pedazo de pergamino. — Mi padre lo utilizaba cuando debía partir hacia tal lugar. No te preocupes, Sakura. Hare entrar ese viejo en cintura. —
—Me impresiona tanta seguridad. — Hablo Kakashi. — Nosotros dirigiremos nuestro camino hacia Las islas de Ait. Conseguiremos la flota con Mei Terumi. — Sakura asintió. —
—Enviare un halcón a Sasuke, solo para informarle nuestros movimientos. — Aviso Naruto, saliendo de la habitación a paso lento.
— ¿Tendremos suerte?— Pregunto Sakura. Kakashi podía notar la inseguridad en su mirada. Hasta cierto punto sentía una gran admiración por la pelirrosa, llevaba una enorme carga sobre sus hombros, era de las pocas mujeres dispuestas a salir de su castillo para hacerle frente a las distintas batallas, inclusive si se trataba de las batallas de su esposo.
—Simpatizaras rápidamente con Mei. Optara por unirse a ti, sobre todo si mencionas a la princesa Tsunade. Son grandes aliadas, comparten una relación bastante estrecha. — Informo. — Necesitas confiar un poco en ti. — Con aquello, Kakashi se puso de pie, dispuesto a retirarse hacia sus aposentos para descansar. Un largo viaje los esperaba.
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Antes del amanecer el navío partió rumbo a las hermosas islas de Ait, famosas por la vida pesquera, los enormes lagos y el clima ártico. Durante la cabalgata, Sakura pudo apreciar el salvaje y hermoso paisaje, ríos bravíos, bosques sombríos, arboles ominosos,
Tardaron dos días en llegar hasta el castillo, el clima se volvía rudo durante la tarde, por lo que, les obligaba a permanecer ocultos en pequeñas tabernas que se encontraban en los asentamientos aledaños.
El panorama era hermoso. Aquel castillo se situaba entre una cadena montañosa, rodeada de cascadas y lagos espejados.
Descendieron de los caballos. Sakura sentía el cuerpo magullado, viajar durante tantos días en caballo era algo tedioso. Podría apostar que tendría las piernas llenas de yagas y moretones, eso le sucedía cuando salía a cabalgar durante horas con el azabache.
Al adentrarse en el palacio, quedaron boquiabiertos. Había candelabros de cristal colgados en los techos, alfombras por doquier, una exquisita decoración, digna de un rey.
Caminaron hacia la sala del trono, si los pasillos eran asombrosos, la sala seguro los dejaría más que boquiabiertos. Su idea no estaba tan errada; Un salón especial de dos pisos, frente a ellos se alzaba un trono de oro y marfil. En él, yacía sentada una hermosa mujer.
Poseía una figura delgada, resaltándola más con un vestido azul fuerte, perfectamente entallado en corte sirena, dejando arrastras una enorme cola. Su cuello estaba decorado por una gargantilla de diamantes.
Sus ojos verdes hacían contraste con el cabello castaño rojizo, en ese momento lo llevaba atado, una trenza simulaba una diadema, mientras el cabello restante caía de manera ondulada, atado en una sencilla coleta baja.
Desde ese punto podían darse cuenta que la emperatriz, exhibía una leve sonrisa.
—Bienvenidos sean. Es un honor recibirla. — Dijo con voz fuerte, mientras esta inundaba toda la sala con ecos. — Esperaba su llegada hacia dos días. — Confeso, aun sin dejar de sonreír. —
—Para nosotros es un placer estar con usted. — Respondió Sakura, cabizbaja, había algo que le causaba temor en aquella dama, tal vez era su hermosura o la seguridad con la que hablaba, o tal falta de respeto por hacerla esperar. — Mi señora, el clima no nos favoreció, las nevadas son fuertes y el camino peligroso. Emito una enorme disculpa por tal falta de respeto. — Kalyan se aferró a la falda de su madre, mirando de reojo a Mei, imponiendo respeto desde aquel trono.
—Debió ser bastante agotador para usted y el pequeño príncipe realizar un viaje tan largo hasta este lugar. — Dijo con empatía, podía comprender el cansancio. —
—Su idea no es nada errada. — Admitió Sakura. — Los vientos soplaban fuertes, levantando la nieve del camino, aquello nos impedía continuar con nuestro camino. Por suerte, teníamos a hombres sabios a nuestra merced. —
—Seria agradable recibir un baño caliente, comida y vino. Sus aposentos están preparados, estas doncellas los dirigirán a ellos. Por la noche me gustaría contar con su presencia en mi mesa para la cena. — Sakura y Kakashi asintieron. Aquello sonaba como una orden, la cual, no estarían dispuestos a rechazar. La bella mujer realizo un ademan con la mano. Espero a que el caballero se retirase y Sakura con su pequeño hijo, de esa manera tendría privacidad con el consejo.
—Mi señora. — Llamo un hombre. Llevaba un parche cubriendo uno de los ojos. — Creo que usted sabe a lo que vienen estas personas. El mismo rey de Salitrium lo plasmo en su carta. Optaría por realizar una alianza con ellos, ¿Qué le parece si lo reafirmamos con un matrimonio?— La palabra matrimonio logro exasperarla. Mei Terumi era conocida por no tener marido y gobernar sola las islas de Ait. Habían pasado cosas desafortunadas para que esa mujer no estuviera casada. Mantenía firme su idea de gobernar sola, lo que provocaba una gran preocupación en sus consejeros más cercanos, a falta de herederos, el trono podría quedar en manos de cualquier persona y desatar una guerra.
— ¿Matrimonio?— Cuestiono seriamente, con una faz imperturbable. Camino lentamente hacia su consejero, exhibiendo aquella sonrisa traicionera, de entre sus pechos tomo una daga y la coloco sobre el cuello del hombre nervioso. — La próxima vez que mencione la palabra "matrimonio" Lo asesinare. — Amenazo con tono sombrío.
—Mi señora, es una sugerencia. Sé que no puedo hacerla esposa del rey de Salitrium. Pero puedo asegurar que aquel caballero que resguarda la seguridad de la reina es un buen partido. — Dijo nervioso. Las manos le temblaban al igual que las palabras. —
—Te escucho. — Dijo Mei, regresando al trono. —
—Hatake Kakashi. Es un gran caballero, heredero de una gran fortaleza e incalculables riquezas. Al parecer, su esposa falleció hace años, desde ese día no volvió a contraer matrimonio y adjudico sus bienes al reino de Salitrium. Su reputación lo precede. — Informo. Mei, medito aquella propuesta tan tentadora.
—Hatake Kakashi. — Susurro, para después, sonreír ampliamente.
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Sakura y Kakashi tomaban lugar en la cena, llevaban tres platillos, lo suficiente para quedar satisfechos. Habían entablado una conversación amena, preparaban el terreno de las negociaciones.
Cuando los sirvientes comenzaron a recoger los platos. Mei estaba más que preparada para poner sus cartas sobre la mesa.
—Mi señora. — Interrumpió la peli castaña con voz amable. —
—Sakura. — Dijo la pelirrosa, aun no podía acostumbrarse al hecho de ser llamada "mi señora" o "mi reina"—
—Sakura. — Mei sonrió al momento de recitarlo, poseía una voz dulce como un melocotón. — Si, ustedes me permiten, me gustaría mantener una conversación a solas. — Miro a su consejo y después al peliblanco, quien viro sus irises oscuras hacia la pelirrosa, ella asintió.
— ¿Podría llevar a Sarada con usted?— Pregunto de manera educada, a lo que el peliblanco no opuso resistencia. Ambas mujeres esperaban pacientes el momento de quedar completamente rodeadas por la soledad. Al ver que nadie más hacia acto de presencia en el comedor, Mei se puso de pie, contoneando sus caderas con cada paso proporcionado. Vertió un poco de vino sobre dos copas de plata, estrecho una a la joven reina, las alzaron para realizar un brindis mudo.
—Admito que no esperaba su llegada, sino, la de su esposo. — Vocifero la emperatriz, clavando sus fanales verdes sobre Sakura.
—Mi esposo esta indispuesto peleando una guerra. — Aviso Sakura. Sabía que en el mundo femenino también se libraban batallas. Debía manejar con cuidado sus palabras al igual que sus cartas para llegar a un común acuerdo.
—Por supuesto que lo sé. El pequeño Uchiha Sasuke dejo atrás las espadas de madera. — Acoto de forma burlesca. — Eres afortunada, niña. Mira que casarse con un Uchiha es un honor. Pude enterarme que primero estuviste comprometida con el apuesto hermano mayor, Hitachi ¿no es así?— Si las miradas fuesen cuchillos, las dos mujeres habrían muerto al instante.
—Vaya, nunca creí que mi vida sería un tema de conversación que le generara interés. — Atacaría con garras y dientes. —Sí. Lamentablemente, paso al otro mundo. — Dijo con respeto. — ¿A dónde quiere llegar con todo esto?— Sakura alzo una ceja, sin apartar la mirada de la hermosa mujer, esperando una respuesta.
—No daré más vueltas al asunto.— Sonrió ampliamente mientras de un sorbo terminaba todo el vino que minutos antes ocupaba su copa.— Necesitas barcos para transportar tu ejército, una enorme flota ¿me equivoco?— Sakura negó con la cabeza.— Yo puedo proveerte la fuerza marítima pero tu ¿Qué puedes asegurarme?— La ojiesmeralda clavo la mirada en el suelo, nada en la vida era gratis y Mei Terumi era un claro ejemplo de eso.— Lo imagine.— Sentencio con desdén.— Así que yo tengo mis propias condiciones.—
—Soy todo oídos y si esta en mis manos, por supuesto que pagare el precio. — Espeto. Coloco una soga alrededor de su cuello, un paso en falso y aquello lo llevaría a la perdición.
—Puedo otorgarte barcos y un ejército, a cambio quiero un matrimonio. — Sakura no podía creer lo que estaba escuchando.
—Matrimonio. — Susurro para sí. — ¿Puedo saber a quién tiene en mente?— Esperaba que el nombre de Sasuke no saliera a relucir en el acuerdo, si así era, subiría a su caballo y regresaría sin ejercito alguno. —
—Su caballero. Hatake Kakashi. — Si la idea del matrimonio había causado gran impresión en ella, el hecho de elegir a Kakashi habia rematado.
—Mi señora. Si usted me lo permite, lo consultare con el susodicho. — Aviso Sakura, a lo que Mei estuvo de acuerdo. — Debo agradecerle por la exquisita cena, el buen vino y el lecho que nos ha proporcionado. — El silencio era abrumador. — Si usted me lo permite, me gustaría retirarme a charlar con mi consejero y descansar con mi hijo. —
—Adelante, Sakura. Siéntete como en casa. —
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Kakashi esperaba paciente por la llegada de la pelirrosa. Logro arrullar a Kalyan y dejarlo dormir, pero necesitaba saber a qué acuerdo llego con la emperatriz. Escucho el abrir de la puerta y los ligeros pasos del caminar de Sakura.
— ¿Y bien?— Cuestiono impaciente, poniéndose de pie ante la presencia de su reina.
—La emperatriz accedió a otorgarnos su flota y parte de su ejército. — Kakashi emulo una sonrisa detrás de la máscara. Esperaba más información. — Contamos con su ayuda para la guerra. —
— ¿Qué es lo que pidió a cambio?— Kakashi podía descifrar las miradas de Sakura.
—Tomar a su pupilo Chojuro como escudero personal de Naruto y Sasuke. — Aviso la pelirrosa.
—Bien, bien. — Acoto Kakashi, conforme a las exigencias de la emperatriz. Ambos guardaron silencio durante un largo rato. — ¿Algo más?— Sakura exhalo, el momento habia llegado.
—Cuando la guerra termine quiere casarse contigo. — La noticia lo tomo por sorpresa. En realidad no le molestaría ser su esposo, era bastante bella y heredera de un gran reino. Si accedía a casarse con Mei, dejaría atrás el título de caballero y ostentaría el de emperador, pero aun lo asechaba el recuerdo de Hanare. Guardo silencio, meditando pros y contras, se mantuvo así durante largo rato, tanto, que cuando reacciono pensó que ya no contaría con la presencia de Sakura.
—Ya veo. — Dijo en voz baja.
— ¿Lo consientes?— Pregunto, esperando por una respuesta rápida.
— ¿Puedo rehusarme?— Respondió Kakashi.
—No, si deseamos obtener su ayuda. — Cuando se luchaba una guerra, los grandes señores aguardaban pacientes como buitres esperando la carroña. —
—Bien. — Suscito Kakashi. — En ese caso lo consiento. — Dijo algo resignado con la idea. — No tenía más optativa. — Creo que sería buena idea acudir con usted a firmar el tratado. —
—Bien. Nos presentaremos mañana a primera hora. — Freno en seco antes de abandonar la habitación. — Pagas por nuestros pecados. — Susurro Sakura. — Lo recordaremos. — De esa manera el tratado quedaba sellado. Hatake Kakashi y Terumi Mei, celebrarían una gran boda al finalizar la guerra. — Dos. — Susurro Sakura. Con esos aliados, derrotarían a Kaguya fácilmente.
Continuara.
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¡A que esto fue rápido verdad! Si, este capítulo ya lo tenía echo, solo faltaba darle unos cuantos retoques para tenerlo listo :3
Bien, Gaara y Mei Terumi están dentro, aún faltan dos kages (O en este caso reyes) Por convencer. Uff esto está cada vez más cerca del final…en el siguiente capítulo se responderán muchas dudas sobre Madara, el inicio de la guerra y la destrucción de Salitrium entre otras cosas :D
Como verán, he agregado una pareja más a la historia, algo crack, pero me pareció que se adaptaba adecuadamente.
Espero estar llevando esta historia por buen camino, esta fue la primera historia SS que publico aquí en Fanfiction, todos mis fic se encontraban en MundoSasuSaku. No saben la alegría que me causa saber que cada uno de ustedes le ha dado una oportunidad 3 Nunca pensé que sería bien aceptada, como siempre, gracias por su constante apoyo.
Comentarios especiales;
Andy-n.n: Menos mal que subí el capítulo a tiempo ñ.ñ Ojala las dudas sobre Gaara quedaran resueltas: 3 Gracias por tomar parte de tu tiempo para leer y comentar, ¡Saludos y un fuerte abrazo!
AkimeMaxwell: Aún faltan muchas cosas por ver entre el desarrollo entre Sasuke y Sakura c: Gracias por leer y comentar Akime ñ.ñ ¡Un fuerte abrazo!
Elaine Haruno de Uchiha: ¡Así es! Todavía falta mucho por ver ñ.ñ Espero no haberte defraudado con este capítulo. Muchísimas gracias por leer y comentar :D
carlita-chan uchiha: ¡Ojala te la hayas pasado de maravilla en tus vacaciones! ¡Gracias! Y sí que se puso rejego con brindar su ejército :3 pero ahora ya está con ellos, solo faltan Onoki y A :3 No, mil gracias a ti por leer y comentar ¡Un fuerte abrazo! ¡Saludos!
Daniela12063: Si, de hecho, se podrán apreciar varios reinos basados en algunos de la vida real :3 Espero que este también haya sido de tu agrado. ¡Quiere agrandar la familia! :3 Veras que no todos serán tan egoístas ñ.ñ Gracias por leer y Comentar Dani :D Nos leemos hasta el próximo review ¡Un fuerte abrazo!
Sin más, me despido para continuar con esta historia.
Mil gracias por leer, añadirlo a favoritos, comentar y todas esas cosas maravillosas :D
Nos leemos hasta la próxima.
Cuídense, besos y un fuerte abrazo ñ.ñ/
