24
Para anterr.
Igneel observó con atención a la señorita rubia que había llegado. Había algo que se le hacía muy familiar en ella. Algo que no lograba reconocer. La examinó de arriba abajo, con mucho cuidado en observarla. A pesar de la mugre y la sangre seca que cubría su ropa, la chica seguía viéndose guapa, se viera como se viera. La chica captó la mirada de Igneel, el hombre no pudo evitar pensar en la cara de Reíla en cuanto los ojos de Lucy se posaron en los suyos.
Tiene la misma expresión que Reíla, desafiante y llena de energía.
Igneel no pudo evitar sentir un vuelco en el corazón ante el recuerdo de su amada Reíla.
Mavis suspiró con cansancio. Su viaje para encontrar comida había sido un verdadero fiasco. Y eso la tenía muy desanimada. Sting pudo casi sentir el aura deprimente que la pequeña mujer desprendía.
Le puso una mano en el hombro.
──Ya encontraremos comida, tú tranquila.- dijo para consolarla. Aunque realmente ni él estaba seguro de sus propias palabras. Mavis le dedicó una sonrisa tenue antes de asentir tímidamente con la cabeza.
Estaba anocheciendo y la poca gente que quedaba se fue a dormir. Unos contra otros, encimados. Jellal se sentó con los brazos apoyados en las rodillas. Erza se sentó a su izquierda y Lucy a su derecha. Erza colocó una mano sobre la de Jellal, acariciándole los nudillos con cariño. Jellal la observó y sintió que se derretía en sus ojos. Ella siempre había logrado esa sensación con él. La sensación de que se perdía en sus ojos castaños y que nunca iba a salir de ella.
Lucy se sintió de repente un poco incómoda por las miradas de amor que Jellal y Erza estaban intercambiando. Se apoyó en el hombro de Jellal con cuidado, para no distraerlo de su prometida. Cerró los ojos e intentó dormir.
Jellal y Erza se tomaron de la mano y la mujer pelirroja se apoyó en el hombro libre de Jellal.
Jellal se sintió de repente adormecido por el calor que desprendían las dos mujeres a su lado. Apoyo la cabeza en la de su prometida y se quedó profundamente dormido.
0/0
Rogue estaba atento al caldo que se cocía enfrente de él. Aunque estaba un noventa y ocho por ciento seguro de que no era del todo caldo. Lisanna dormía en el viejo sofá de la sala a solo unos pasos de él.
Rogue agregó la cebolleta cortada al caldo de miso. Aunque también estaba muy seguro de que eso no ayudaría a quitar el mal sabor.
Mientras pueda darnos energía suficiente para unas horas…a la mierda el sabor.
Natsu encontró ropa, probablemente de su talla. Se encerró en el baño y abrió la llave para que pudiera salir el agua caliente. Se desvistió de manera autómata, sin prestar atención.
Pensó en mil y una maneras de como se lo diría a Lucy si se la llegase a topar. ¿Cuál sería su reacción? ¿Le dejaría de hablar? ¿Lo odiaría? No quería pensar en esas opciones, pero pensó que era lo más lógico que podría suceder. Y al hacerse consciente de lo que Lucy haría sintió un malestar en el pecho. Y ese malestar no se fue durante un rato…
0/0
Helena azotaba con fuerza la puerta, una y otra vez, una y otra vez. Hayes que estaba empezando a impacientarse se acercó a su esposa.
── ¿Qué pasa mi hermosa Helena?- le preguntó con preocupación. Helena lo miró con sus ojos lechosos. Y en respuesta soltó un rugido chirriante.
Esta desesperada
──No querida, no puedes salir. El mundo es peligroso para ti.- le dijo acariciando su poco cabello que le quedaba. Helena volvió a rugir a modo de protesta. Hayes le dio una palmadita a su huesuda espalda. Helena en respuesta le mordió la mano. Provocando que el doctor chillara de dolor.
Helena mordió más fuerte, arrancando un pedazo considerable de carne de la mano del doctor. Hayes golpeó en la cabeza a su esposa con un tubo. Pero el tubo se rompió al hacer contacto con la dura piel de Helena.
Hayes retiró la mano, logrando que más carne fuese arrancada.
Jadeó desesperado por aire, sintiendo la sangre chorrearle por la herida abierta. Miró a Helena, furioso. Pero ella le devolvió una mirada vacía y desprovista de culpa o arrepentimiento. Hayes golpeó el tubo contra la jaula de Helena, haciendo que ella soltara un chillido de irritación.
── ¡Maldita seas!─ la maldijo, volviendo a golpear el tubo contra los barrotes de la jaula de su esposa. Helena no dejo de chillar y sostenerse la cabeza. Helena dejó de moverse y Hayes terminó su tortura. Soltando un repertorio completo de maldiciones y blasfemias cerró la puerta del laboratorio tras de sí.
0/0
Natsu soñaba, estaba seguro de que era un sueño. Pero muy en el fondo de su ser, algo le decía que no lo era del todo. Sentía que había algo de realidad en ese sueño. Veía a alguien, una figura femenina que se acercaba lentamente a él. Natsu rodeó con sus brazos aquel cuerpo femenino que se sentaba sobre él. No podía verle la cara, pero había algo en su fragancia que le resultaba demasiado familiar. Un olor dulce, parecido a la vainilla.
La figura se inclinó sobre él y lo besó. Suave, cálido. Metió su lengua suavemente. Saboreando aquella dulce boca con sabor a vainilla. Sintió como aquella figura se unía con él. Y Natsu no pudo evitar gemir de la sensación tan placentera que recorrió su cuerpo. La figura empezó a mover suavemente su cuerpo en un ritmo lento, casi torturándolo. Natsu no pudiendo soportarlo más. Levantó la delicada cintura de esa misteriosa figura y lo dejó caer suavemente sobre su miembro.
──Lucy…─ jadeó con fuerza, moviendo a la figura a su ritmo. Rápido y fuerte.
── ¿Lucy?─ de repente, la figura habló. Y Natsu sintió que todo ese ardor que llenaba su cuerpo, se drenaba con rapidez al reconocer la voz.
No era Lucy…era…
── ¡¿Nekie?!─ Natsu se despertó de golpe. Empujando el cuerpo de Nekie, quitándolo de él. La mujer lo miró con rabia. Con una rabia que si de verdad fuera física. Natsu estaría ardiendo en lava.
Natsu estaba jadeando, aunque todavía no sabía si era por la ira que lo estaba empezando a inundar o por la excitación de hace unos momentos. Nekie se empezó a levantar y se acomodaba la ropa.
Natsu no le dio tiempo de hacer nada, en dos grandes zancadas alcanzó la puerta y cerrándola con llave corrió a buscar a Rogue y a Lisanna. Nekie pateaba y empujaba la puerta como una fiera enjaulada.
Esa mujer está loca de remate.
Le dijo su cabeza, como un eco. Encontró a Rogue adormilado en una silla. Lo zarandeó para despertarlo.
── ¿Q...qué? ¿Qué demonio…?
No le dio tiempo a terminar la frase, Natsu tomo a Lisanna en brazos y abrió la puerta principal de una patada.
── ¡Muévete Rogue, muévete!- le gritó antes de correr por la oscura calle. Rogue más confundido que molesto, comenzó a seguirlo. Mientras que Nekie rompía la puerta de madera…
Lo matare, lo matare…lo matare ¡LO MATARE!
Y con esos pensamientos, Nekie tomó su hacha y salió en busca de Natsu. Esta vez…para desaparecerlo por siempre…
.
.
.
Reviews, preguntas, opiniones o aportaciones me las hacen saber. Nos leemos pronto. Gracias por leer.
A.F
