CAPÍTULO 24
—Por cierto, ya no tienes más porque esperarlo… Porque ya está muerto. Le dijo Arges, uno de los tres ciclopes de la primera generación que había venido a atacar el campamento y robar el vellocino dorado
—¡MIENTES! Gritó Annabeth; la única en pie después de que el monstruo noqueara a Jasón y Thalia Grace hijos de Zeus, con toda la fuerza que su voz llena de ira le permitió
Arges volvió a sonreír presumidamente provocándola aún más, sin embargo él tenía algo oculto en la manga.
—Quieres pruebas?!. Le pregunto aún sonriente malévolamente.
Su ira comenzó a apagarse mientras Arges se llevó la mano al bolsillo de su gabardina curtida sacando un bulto azul el cual arrojo en su delante, Annabeth reconoció el objeto… y quedo en shock
Era la gorra azul de los Yankees… la que le había dado a Percy.
El área alrededor de los campos de fresa y parte de la orilla del bosque junto al río se había convertido en un infierno.
El paisaje de color rojo naranjo dominaba el ambiente, los arboles la mayoría cenizas comenzaban a derrumbarse como troncos secos, los verdes y antes productivos arbustos que sustentaban la manutención del campamento ahora eran ramificaciones marchitas y negras, el número de ninfas que se desvanecían en el aire era aterrador al igual que ver sus árboles extinguirse mientras los sátiros prácticamente dejaron de intentar apagar el fuego y huían hacia el rio acalorados (y algunos envueltos en llamas) o desaparecían entre las llamas.
Leo Valdez se encontraba en el epicentro del desastre casi como si fuera el causante pero no ya que el origen de la plaga ardiente era un ciclope de cuatro metros parado frente a él, acorralándolo contra un árbol con la copa y sus ramas encendiéndose de rojo, pese a que su prioridad en aquel momento continuaba siendo seguir con vida no pudo evitar lamentarse internamente por el cruel escenario de la naturaleza a su alrededor, siempre había pensado que las ninfas tenían un peculiar encanto que las hacía irresistibles a veces, y ahora las veía morir a decenas luego de que sus árboles se quemaran.
Detrás del Brontes ya no veía que habría sido de Enebro, la novia ninfa de su amigo sátiro Grover, debido a la pared de llamas la cual pese a que no le hacían ningún daño el calor si comenzó a hacerlo transpirar, como cuando se encerraba en las fraguas a trabajar en uno de sus inventos…
—Estas acorralado enano!. Le dijo el ciclope con su hacha de doble filo "llamas a mí" alzándose sobre su cabeza.
El martillo encendido que le había arrojado minutos antes había explotado sobre el ciclope sin hacerle ningún rasguño pero… quien iba a saber que eso no funcionaría (no sabía porque pero una parte dentro de su cabeza quería darle una patada) Otro punto en su contra, ya que no podía sacar otra arma de su cinturón que solo le daba herramientas, a menos que quisiera apuñalarlo con un destornillador.
—Tal vez no pueda hacerte arder. Le decía Brontes. Pero si te puedo despedazar!.
Ahora sí que era su fin, Leo pensó que haber sobrevivido a la gigantomaquía ya era por sí una gran hazaña… ahora iba a morir a manos de un ciclope inmune al fuego y su hacha que puede generarlo.
Brontes descargó su golpe.
El suelo frente a él explotó en un nube de llamas causadas por el impacto, como una explosión de gas, cuando las llamas se disiparon lo suficiente en lugar de ver un cadáver partido en dos solo vio un cráter humeante y los residuos de algo que parecían ser "sombras vivientes" hundirse en el suelo justo debajo de donde su víctima estaba parada segundos antes, como si estas se lo hubieran tragado.
—Uh?!. Balbuceó.
De pronto oyó el ruido de algo que emergía de la tierra, se volteó y vio un escuadrón de guerreros esqueleto llevando corazas oxidadas, espadas y escudos negros.
—Qué hacen ustedes muertos aquí?!. Preguntó
Pero luego de terminar de decirlo aquello los guerreros muertos vivientes le saltaron encima.
A unos diez metros lejos de allí un grupo de sombras emergió del suelo escupiendo a un chico moreno de cabello revuelto y su cinturón de herramientas, Leo contuvo una nausea no estaba acostumbrado realmente a estos "viajecitos" encontrando además al que le dio un autostop.
—Estas bien?. Pregunto Nico.
—La verdad… balbuceó el campista de Hefesto mientras se llevaba a la boca conteniendo una arcada. …NO!
Nico alzo la mirada en la dirección desde podía ver, más bien sentir, como sus esbirros muertos vivientes luchaban contra el ciclope... y perdían.
—Maldición, ese no es un ciclope ordinario. Comentó a su amigo que aun yacía de rodillas frente a él.
De repente ambos se voltearon cuando escucharon un potente estruendo proveniente de la colina donde yacía el pino de Thalia alcanzado a ver por un momento la silueta de un rayo disparado al aire.
—Qué fue eso?. Pregunto Leo algo recuperado.
Nico volteó de nuevo cuando sintió el movimiento del monstruo, este pegó un salto y se fue volando como la misma de bola en la cual ascendiendo hasta perderse en el cielo.
—Pero qué…?!. Balbuceó preguntarse si aquello y el rayo que apenas vieron eran como ordenes de retirada.
Leo alzo la cabeza al ver a su amigo no muerto lucir desconcertado.
—Sucede algo? Le preguntó.
Nico hizo una pausa antes de continuar.
—Creo que debemos volver con los demás.
Pero antes de siquiera empezar a mover escucharon unos gritos desgarradores a unos cinco metros a su derecha.
Eran los gritos de Grover.
Ambos corrieron hacia donde estaba y lo encontraron en el suelo sosteniendo a su ninfa entre sus brazos, ella lucía de un color verde pálido, su pelo y sus rasgos elficos se veían caídos como las ramas de un árbol marchito en otoño, su vestido ámbar estaba parcialmente quemado, Grover casi lloraba a su lado mientras intentaba hacer que responda, a su derecha estaba el árbol de la ninfa, quemado desde la raíz hasta la mitad de altura en el tronco, no se había quemado por completo pero parece que casi lo suficiente para extinguir su alma.
Nico y Leo yacían impotentes sin saber qué hacer, por lo que intentaron hacer volver al sátiro en sí, luego de unos segundos angustiosos este reaccionó recuperando un poco la calma pero aun preocupado y muy asustado por su novia, finalmente el sátiro les indico lo que debían hacer.
La zona común parecía más a zona de guerra.
Las estatuas estaban derruidas o hechas añicos en su mayoría, casi todas las cabañas presentaban algún daño de consideración (pórticos tumbados, techos reventados, paredes melladas), y casi todos los campistas ahí cerca estaban en el suelo muy lastimados y sin poder moverse pero lo que más destacaba era ver a las cazadoras de Artemisa apaleadas frente a su cabaña, con sus arcos rotos y espadas cortas dobladas además de sus ropas rasgadas lo cual habría sido un espectáculo indecente para unas doncellas de no ser porque apenas había gente de pie por ahí que pudiera verlas.
Por otro lado los romanos no lucían mejor ni de cerca, sus tiendas habían sido derribabas casi en su totalidad, los legionarios estaban tumbadas alrededor de la hoguera en el centro de la zona que Quirón les había asignado y todos como los griegos yacían apaleados.
—Insectos, todos son insectos!. Murmuraba Esteropes con su enorme y pesado martillo de guerra al hombro sosteniéndolo con su mano derecha mientras se dirigía a algunos semidioses inconscientes en el suelo frente a él.
Y cerca estaba Clarisse, jadeando exhausta con su lanza eléctrica Maimer doblada como un mondadientes y su armadura abollada, Frank Zhang apuntando con su arco, a punto de romperse además, hacia la cabeza del ciclope y Hazel Lavesque de rodillas a unos cuatro metros de ellos junto a su fiel caballo Arión que traía una pata rota por culpa de haber sido azotado contra el pórtico de la cabaña tres.
—Todos son insectos débiles!. Volvió a balbucear oyéndose decepcionado.
Clarisse finalmente se derrumbó de espaldas agotada, El arco de Frank se rompió golpeando su rostro al soltar la flecha y Hazel intentaba calmar a su montura que se desesperaba por estar tumbada en el suelo sin poder pararse.
Esteropes se quejó agitando su martillo sobre su cabeza como si deseara que hubiera alguien más de pie para darle la pelea, luego se tranquilizó y llevó la mano al mentón como si intentara recordar algo.
—Ah! Ya me acordé.
Se dio la vuelta dirigiéndose hacia una cabaña para intriga de la hija de Plutón.
—Esteropes debe encontrar…
No alcanzó a oír lo que último ya que se había alejado lo bastante para que su voz se escuchara lejana, pero vio como rompía la puerta de la cabaña seis y metía la mano dentro debido a que su gran tamaño no le permitía meterse de lleno, después de asomar la vista por el marco para ver bien pareció encontrar lo que buscaba ya que se levantó, Hazel a la distancia vio como el monstruo se metía algo cuadrado en su chaqueta de cuero.
Luego volvió a caminar hacia ellos, un fuerte escalofrío recorrió la espalda de la morena mientras veía de reojo a Clarisse tendida en el suelo sin aliento y preocupada por Frank quien parecía no moverse, si Esteropes decidía atacarlos no podría hacer nada pero para su suerte el ciclope los paso de largo como dispuesto a marcharse, vio su rostro un segundo y noto que parecía descontento hasta que vio cómo se detenía frente a la cabaña tres.
Esteropes sonrió.
El ciclope alzo su martillo y golpeo con muchísima fuerza frente al pórtico derruido, la explosión siguiente arrancó el techo de cuajo, derribo parcialmente las paredes de roca marina, los trozos de coral y algas salieron volando como confite por todas partes mientras la puerta se hacía astillas, Esteropes volvió a alzar su arma justo a tiempo para deleitarse viendo como el techo de la cabaña se derrumbaba sobre la habitación.
Hazel derramó una lágrima de impotencia al ver como la Cabaña de su buen amigo Percy era demolida.
—Je Je Je.
Entonces tanto el ciclope como la romana vieron como algo se levantaba entre las ruinas dejando correr además una corriente de agua de mar que si mas no recordaba era de la fuente que reposaba dentro, Esteropes abrió los ojos un poco al ver como "otro ciclope" se levantaba.
—Qué fue ese bom bom?! Dijo Tyson mientras daba un paso fuera de la cabaña derruida un poco confundido.
—Qué hacías ahí dentro niño?!. Le preguntó el ciclope.
Tyson se sacudió el pelo y restregó su único ojo, finalmente se dio cuenta de que la cabaña de su hermano estaba en ruinas, luego se volteó a Esteropes.
—Tú le hiciste eso a la casa de mi hermano Percy.
Esteropes confiado sonreía de forma insultante, el rostro de Tyson se puso serio y furioso.
—Vas a hacer algo? pequeñín!.
Tyson rugió de forma amenazadora y se lanzó como un toro furioso, tan rápido que Esteropes no pudo reaccionar recibiendo una feroz tacleada que lo derribo de espaldas y comenzó a aporrearlo en el pecho con sus puños, Hazel quedo impresionada con el despliegue rápido de fuerza del medio hermano de Percy quien en apenas unos segundos había hecho lo que ninguno de las decenas de semidioses a su alrededor no pudieron.
Esteropes cansado atrapo uno de los golpes de su similar y le propino un golpe que parecía contundente arrojándolo a un metro lejos de él dándole tiempo de ponerse de pie.
El ciclope empuño de nuevo su martillo gigante de guerra pero Tyson se puso de pie rápidamente justo cuando este daba un fuerte golpe al suelo, la onda expansiva golpeo a Tyson de lleno pero este se cubrió con sus brazos siendo apenas arrastrado de pie unos dos metros, Esteropes sonrió complacido como un niño que entra en una juguetería cuando vio el rostro molesto de Tyson bajo sus brazos.
—JA JA JA TÚ ERES FUERTE! Alabó. ESTO VA A SER BUENO
Cómo si respondiera a sus expectativas Tyson comenzó a crecer en tamaño pasando de un ciclope pequeño a uno gigante, como cuando lucho en Manhattan, Esteropes agitaba su martillo sobre su cabeza ansioso por la refriega, pero luego ambos oyeron el sonido de un rayo, ambos (incluida Hazel) voltearon hacia la colina del pino de Thalia alcanzando a ver la silueta de un rayo.
Esteropes se quejó como un niño que hace un puchero.
—NOOO! Justo cuando me divierto.
Luego se palpó el pecho bajo la chaqueta de cuero, justo el sitio donde había dejado el objeto misterioso de la cabaña seis, luego pego un salto y se fue volando como un explosión supersónica de jet por el cielo hasta desaparecer, Hazel lo observó hasta perderlo de vista con un millón de preguntas en la cabeza, pero cuando bajo los ojos para examinar de nuevo a los campistas vio a Tyson caminar muy triste hacia la cabaña tres parándose por unos segundos y sollozando, seguramente por el hecho de verla destruida.
Frente a la casa grande se había armado un improvisado hospital.
Descansando frente al pórtico estaban los campistas más graves, magullados, golpeas y cubiertos de vendas, mientras que los que podían caminar trataban de ayudar a Will Solace y su ayudante Kayla (los mejores sanadores de la cabaña siete) a atender a los heridos mientras Quirón con la ayuda de Pipper paseaba alrededor en su forma centauro brindando los primeros auxilios a los más graves que llegaban ahí.
Entre esas filas aparecieron varios de los más conocidos: Travis (que cargaba a su hermano Connor en espaldas), Katie Gardiner con algunas quemaduras leves encima ayudaba a Miranda Gardiner a caminar la cual estaba aún más grave debido a que fue rodeada por las llamas, Pólux hijo de Dionisio trataba de calmar a las hijas de afrodita quienes no dejaban de quejarse (e incluso llorar) más que por los golpes y las magulladuras por su pelo revuelto, sus uñas rotas, etc.
Rachel (quien tenía el hombro envuelta en una venda) vio como desde el Pino de Thalia se acercaban dos figuras trastabillando y cargando a una tercera, se asustó al ver que se trataba de Annabeth, Jasón y Thalia… luego desde la zona común vio a Frank Zhang con Clarisse apoyada en su hombro y caminando difícilmente, Hazel venía detrás de ellos.
Luego vio a Nico y Leo, afortunadamente bien, acercarse corriendo… se saludaron y rápidamente ambos se dirigieron hacia Katie Gardiner y Polux.
—Chicas, Grover las necesita.
Las dos sacudieron la cabeza confundidas, luego ambos les explicaron que el sátiro las necesitaba para intentar ayudar a Enebro, ambos consejeros se asustaron cuando oyeron parte de la explicación, el fuego había quemado parcialmente el árbol de la ninfa pero basto para dejarla en estado crítico, su novio sátiro casi enloqueció cuando sintió como su esencia natural comenzaba a disiparse, hasta ese momento había usado su flauta intentando mantener su conexión con su árbol pero no iba a durar a mucho.
—De acuerdo, allá vamos. Dijo Katie.
Pero las chicas de afrodita comenzaron a rogar al pobre de Pólux que nos las dejara, Pipper tuvo que intervenir dándoles una buena reprimenda por actuar tan infantilmente lo que les permitió irse al bosque a salvar a la ninfa.
Por su parte Jasón, pese a tener el hombro dislocado, logró llevar a rastras a su hermana para que recibiera algo de atención ya que tenía un chichón muy grande en un costado de su frente, Hazel (quien había dejado previamente a Arión en los establos al cuidado de Butch, hijo de Iris y encargado de apaciguar a los animales que durante el ataque enloquecieron) ayudaba a Frank a recostarse en el pórtico un rato, luego hizo lo mismo con Clarisse.
Y mientras todo ocurría a su alrededor, Annabeth no dejaba de observar traumada la gorra azul de los Yankees que llevaba en la mano recordando la amenaza de Arges, el líder de los tres hermanos ciclopes, pero preguntándose también porqué este guardaba su objeto mágico el cual a propósito tenía un corte largo en la víscera, como si hubieran intentado decapitar a su portador, y las manchas de sangre en un costado solo aumentaban esa opresión en su pecho.
Una hora después todo se puso en calma para variar, aunque seguían oyendo los quejidos de algunos campistas todavía delicados afuera en el pórtico… pero en el interior en la sala de reuniones sobre la mesa de Ping Pong, los consejeros que se suponen debían debatir el súbito "ataque relámpago" que había sufrido el campamento quedaron igual de consternados cuando se enteraron lo de Annabeth.
El Sr. D no se encontraba con ellos en ese momento, Quirón descansaba en su forma humana sentado junto a la mesa en su sillas mecánica, la gorra de los Yankees maltrecha se encontraba en el centro de la mesa, ni siquiera habían servido los nachos con refresco ya que nadie tenía apetito.
—No puede ser… Balbuceó Rachel cabizbaja.
—Tiene que ser mentira. Dijo Thalia ya despierta y frustrada apretando su puño
—Estas segura de lo que… Estaba diciendo Frank pero Hazel lo calló posando su mano en él.
—Por eso él sonría tan confiado… le decía. …Cuando la derrumbo. Termino recordando como Esteropes, uno de los ciclopes, había destruido con saña la cabaña tres, no pudo evitar derramar unas lágrimas cuando recordó lo sucedido.
Clarisse la frente vendada apretaba los puños de remordimiento, Travis solo miraba triste al suelo igual que su hermano ya un poco mejor, Will Solace no se encontraba por ahí ya que él y Kayla dormían en la habitación continua debido al cansancio, Pipper no se separaba de Jasón junto al cual estaba sentado apretaba su mano con firmeza mientras no dejaba de ver a reojo a su amiga Annabeth la cual parecía tener la mirada fija en la gorra sobre la mesa.
—Oye, cómo esta Enebro. Pregunto Leo a Katie y a Pólux, consejeros de Deméter y Dionisio respectivamente quienes también lucían tristes y consternados por lo sucedido.
—Aún vive, pero apenas. Dijo ella. Hicimos todo lo que pudimos
—Ahora depende de ella resistir.
Leo bajo la cabeza un poco sin dejar de ver el gorro y recordando una vez más la cara de Percy.
Annabeth dejo la gorra por un momento al ver como todos ya daban por sentado la idea que ella había reprimido desde que había comenzado la reunión, por lo que se levantó con firmeza y se dirigió a todos.
—YA BASTA!.
Todos volvieron sus rostros hacia ella y pudo notar albergaban dudas.
—Tiene que ser un truco de ellos. Declaró.
Se miraron entre sí como si no creyeran lo que decía.
Quirón se acercó por su lado.
—Acabo de volver del Olimpo. Explicaba el centauro. Los dioses ya lo saben.
—No… murmuro Annabeth.
Nico se acercó, igual de triste que los otros.
—He intentado buscar su alma. Decía. Pero esta… desapareció. dijo casi en un sollozo y una pausa.
—NO. Hablo más fuerte. Percy no puede haber… dijo casi al borde de las lágrimas.
Un incómodo silencio reino en la sala, cuando Will hizo presencia en la sala y les dijo.
—Chicos…
Todos voltearon a su dirección y él les dijo que encendieran el pequeño televisor que Quirón había colocado en una mesa en la esquina ya que en la habitación del Sr. D. donde Will había parado a dormir sin darse cuenta (y afortunadamente ante la ausencia del dios) Kayla había prendido el televisor que había frente a su cama doble por curiosidad y se topó con un informe especial de canal Hefesto, al ver lo que presentaban decidió bajar a avisarles.
—He aquí el informe especial desde el estudio… señalo la presentadora, una auriae (o ninfa de viento). Respecto a la última noticia respecto a la búsqueda del cetro dorado.
Luego en la pantalla vieron una de esas presentaciones dramáticas como las de CNN con un gigante título que luego de un segundo recibía el golpe de un selló que en letras rojo grandes decía: FALLIDO!.
La misma ninfa que había comentado momentos antes estaba de vuelta sosteniendo unos papeles frente a la cámara comenzando a Narrar.
"Después de cinco expectantes días, tal parece que la historia se ha repetido con respecto a la búsqueda del símbolo de poder de Zeus, perdido desde hace más de mil años"
La imagen (de una toma aérea) cambia a la día que todo el campamento despidió al hijo de Poseidón quien en su Pegaso negro sale volando fuera de foco.
"Perseus Jackson, el décimo segundo elegido por el dios del mar, ha fallado en su cometido"
La imagen cambia a la sala de tronos donde se muestra una reunión antigua, muy antigua, donde los olímpicos juraban ante el rey de los dioses.
"Recordemos que hace mil años el cetro se perdió durante una rebelión dirigida por su esposa Hera, a causa de su humor de perros obligo a los dioses a jurar que recuperarían su más preciada posesión enviando cada cien años a uno de sus hijos, el más fuerte y valiente, el cual debían emprender la búsqueda solo siguiendo unas determinadas pistas proveídas por la piedra roseta"
La imagen cambia constantemente mostrando escenas de varios mestizos a los largo del mundo y de la historia, mostrando a algunos héroes griegos y personajes destacados de la edad contemporánea todos guiados por Momo y sosteniendo la piedra roseta en sus manos.
"Y luego de mil años, este sigue sin ser hallado, y mucho menos recuperado… ahora con la muerte del doceavo los dioses seguramente se verán en la terrible decisión de volver a comenzar el ciclo de búsqueda por lo que no podemos calcular cuántos años y a cuantos héroes más se sacrificaran por ese cetro"
Luego la imagen aparece en una sala con sofás como de uno de esos programas de charla.
"Hemos logrado obtener un permiso especial para tener en el estudio al guía de estos desventurados héroes para que nos cuente en sus propias el resultado de esta última búsqueda"
Unas nubes teatrales comenzaron a aparecer sobre uno de los sofás.
"Con ustedes el dios de la risa… MOMO!"
El dios apareció flotando sobre el cojinete del mueble con su traje multicolor de etiqueta, en lugar del disfraz de payaso que siempre traía encima, enseñando una gran sonrisa cómica mientras se acomodaba, luego la ninfa de viento se materializaba a su lado.
"Saludos mi señor" dijo.
"Hola primor, es un gusto estar por aquí" respondió de lo más confiado enseñando una sonrisa de dientes brillantes a diferencia de los dientes podridos de la última vez.
"Algún comentario respecto a…" hizo una pausa arrugando un poco el rostro al tratar de decir lo sgte. "…el último resultado"
Pero en lugar de responder el payaso comenzó a realizar una rutina humorística frente a la cámara como si le interesara más lucirse ante el público que a responder las preguntas.
"Sr. MOMO!" le regaño.
"Oh… bueno!" se quejó. "Qué decías".
La ninfa suspiró molesta por ser ignorada.
"Le preguntaba acerca del destino del último elegido"
Momo arrugó la cara, como si fuera desagradable tener que hablar de eso al respecto.
"Nada más de lo que ya sabes" le respondió. "Muñequita transparente"
La ninfa frunció el ceño.
"Algo más" añadió. "Se supone que usted está a cargo de supervisarlos."
El dios carcajeó un poco.
"Tú los has dicho…" recalcó. "Su-per-vi-sar-los, no salvar sus patéticos traseros"
La ninfa volvió a fruncir el ceño molesto, y esto basto para que el dios lo soltara todo.
"Bueno, solo digo que tuve que esperar por unas horas que parecieron una eternidad cuando lo deje en el último sitio" explicaba "Luego, esta pequeña piedrita apareció en mi mano… y los dioses ya saben lo que eso significa"
Dijo mostrando la piedra roseta en un acercamiento de primer plano para la cámara.
"Sí…" respondió con algo de pena la ninfa. "…Pero estamos hablando de Percy Jackson, el héroe del Olimpo y la gigantomaquia"
El dios entonces pareció sorprenderla al adoptar una aptitud dramáticamente triste.
"Era… el muchacho más valiente que supongo fue" decía en un tono melodrama sarcástico.
"Pero bueno que más da" declaró. "Así es la vida, je je je… Mis condolencias a Poseidón, por cierto"
Momo rio mientras la ninfa lo veía con algo de indignación.
"Algún comentario final?"
Momo se llevó la mano al mentón balbuceando.
"Mejor suerte para los próximos mil años" se burló. "Y descuiden, siempre pueden contar conmigo para guiar a sus hijos a una muerte segura JAJAJAJA"
La ninfa golpeo el fajo de papeles sobre la mesa con sus manos mientras el dios se le acercaba por detrás a pedirle su número siendo rechazado luego.
"Después de la pausa los llevaremos al Olimpo donde habrá una reunión de emergencia del consejo".
Un silencio fúnebre se apodero de la sala de reuniones, los chicos se quedaron inmóviles en sus sitios intentando asimilar esta horrible noticia.
Con los ojos humedecidos Rachel vio la figura inmóvil de Annabeth frente a la pantalla, quien comenzaba retroceder lejos del aparato, la oráculo la tenía de espaldas intentando acercarse a ella extendiendo su mano, pero antes de tocarla esta se dio rápidamente la vuelta y corrió hacia la puerta.
Nadie la detuvo.
Después de salir de la casa grande, Annabeth corrió… sin aparente rumbo.
El mundo a su alrededor no existía para ella en aquel momento, corrió y corrió sin hacer caso a nadie, y por suerte sin chocar a nadie con los ojos humedecidos, cabizbaja y apretando puños y dientes mientras un torrente de recuerdos del último año cruzaban su mente.
Un picnic en central park, un paseo por Coney Island, una cena rápida de hamburguesas en Nueva York, un encuentro después de la escuela, una excursión al Olimpo… bellos y hermosos momentos juntos, a cuenta gota como las lágrimas que caían por sus mejillas sin control ante la trágica verdad, el miedo que albergaba su corazón durante estos malditos cinco días por fin se hizo realidad.
Una imagen mental de su novio sonriente que se rompía en mil pedazos como un cristal, alzo la vista un segundo para verse a escasos centímetros del muelle junto al mar de Long Island frente al cual se detuvo justo en el borde, observó el cielo imaginando que solo faltaría una lluvia torrencial para rematar su estado de ánimo, cayó finalmente de rodillas con la cabeza apuntando a la superficie del agua mientras otra ola de recuerdos la asaltó.
El primer día que llegó al campamento, la primera misión, su primera charla íntima en aquella jaula de animales, su viaje su por el mar de los monstruos y la vez que lo salvo de las sirenas, así también la vez que rompió las reglas para ir en la misión de las cazadoras para rescatarla, su excursión por el laberinto… y su primer beso, luego la batalla en manhattan y la noche de su cumpleaños.
Apretó los dientes con más fuerza mientras los sollozos aumentaban.
Así siguió hasta finalmente llegar a su despedida hace cinco días… la que debió ser solo un "hasta luego" se convirtió en un "adiós".
—Percy… sollozó con mucho dolor. No…
Cerro los dedos sobre sus manos pese a tenerlo pegados a la madera la cual rasgo haciendo daño a este y a ella.
—…por favor.
Recordó la risa malévola del ciclope cuando le dio la noticia que se negó a creer en un principio y ahora se volvió una afirmación, pero en ese momento no había espacio en su corazón para el odio, solo para una profunda tristeza, deseaba que todo fuera un sueño, qué el emergiera del agua frente a ella, la envolviera en sus brazos, y la besara en su frente diciéndole que todo estaba bien.
Pero nada ocurrió, Su novio… su mejor amigo… había muerto.
—PERCYYYYYYY!
CONTINUARA…
PROXIMA SUBIDA: 12/06/13
