CAPITULO 25
Han pasado varios días desde el incidente en el callejón de Tuska y aun no encuentro las respuestas a todas mis preguntas. No tengo absoluta idea de lo que me sucedió aquella tarde cuando me enfrenté a mis antiguos compañeros de escuela. A veces siento un ligero sabor a azufre en mi lengua y ardores en la espalda. Pienso que es consecuencia de algún hechizo, aunque no estoy muy seguro de que Pansy o Blaise hayan sido los causantes.
El Profesor Snape me ha hecho varias pruebas y hasta el momento no sabemos que hechizo pudiera causar estos estragos. Por cierto, sigo sin contarle a Hermione estos síntomas pues no quiero preocuparla, únicamente le he contado sobre Blaise, Pansy y Millicent. Hemos platicado infinidad de veces sobre mi madre que podría estar viva... a veces me pregunto si yo soy parte de algo maligno.
Llevo días soñando con mi padre. Son imágenes cortas, sin sentido. Creo que su recuerdo está más vivo en mí ahora que sé que mi madre está tras mis pasos. Tengo pesadillas donde veo a mi padre, a mi madre, a tía Bellatrix y a los antiguos Slytherin alrededor mío en un circulo de fuego. A veces veo a un conjunto de dragones que vuelan por encima y me escupen fuego... sin embargo, no me consumo aunque siento mi cuerpo arder.
Creo que estoy volviéndome paranoico o tanta búsqueda de la verdad acabará por hacerlo realmente. Hermione no cesa de buscar en los libros de la biblioteca todo referente a dragones. Se ha vuelto casi una experta en este tema, ya comienza a dominar el Draconis y se muestra más segura cuando está frente a ellos.
Es increíble que ya haya pasado tres meses desde que nos hicimos novios. Por el momento las cosas entre nosotros marchan bien aunque el tiempo de permanencia de Hermione en Rumania está llegando a su fin.
Me preocupa este silencio. No he visto rastros de los mortífagos. No he vuelto a ver a Blaise o Pansy y me temo que ellos estén planeando atacar a Hermione. Gracias a Merlín que ella no ha estado sola, Sarbu o el Profesor Snape la han acompañado a la capital cuando lo requiere.
Recuerdo que la ultima vez que sentí tanto miedo fue cuando casi estuve a punto de perder a Hermione el día que mi padre fue a su casa a atacarla. Casi sentí morirme cuando la vi tendida en el suelo con el cuerpo lastimado.
Me cuesta trabajo creer que sus besos y sus caricias son todos míos. Cuando me susurra al oído que me ama no puedo evitar temblar ni sentirme embriagado por tanta felicidad. La amo y creo que comencé a amarla desde que la vi por primera vez en la estación de tren en nuestro primer año de clases. Me llevó demasiado tiempo darme cuenta que sentía algo por ella y cuando me convertí en mortífago me juré protegerla del resto de los mortífagos.
Yo casi sentí enloquecer con su ausencia en estos cinco años y era peor sabiendo que ella me odiaba con todas sus fuerzas después de que salí de Azkaban... pero todo ha valido la pena.
Sin embargo, entre tanta felicidad no he podido borrar de mi mente la fecha de su regreso a Inglaterra. Hasta ahora no hemos platicado sobre eso y creo que más bien ha sido por temor. En el ultimo mes he pensado seriamente en pedirle matrimonio aunque quisiera estar completamente seguro de que ella aceptara; después de todo ella extraña a su familia, vivir cerca de 7 meses en Rumania no la ha hecho sentir que debe permanecer en esta tierra.
Si ella regresa a Inglaterra, si ella se niega a quedarse conmigo... ¿qué va a suceder?. Yo no podría seguirla... si tan solo pudiera no dudaría en hacerlo pero... sé que en Inglaterra soy la peor escoria y es probable que la vida de Hermione se vea opacada por mi culpa. Talvez le cerrarían las puertas en el Ministerio al saber que tiene alguna relación con un antiguo mortífago.
En este momento es cuando más me arrepiento de haberlo sido.
¿Habrá alguna esperanza?.
Draco Malfoy
12 Abril
....
Draco Malfoy retiró la elegante pluma de las hojas de su Diario y la dejó sobre el tintero que yacía en su escritorio. El chico miro las palabras escritas y sonrió con un dejo de melancolía.
Levantó la mirada hacia un ancho sofá de piel donde se encontraba Hermione Granger, su novia. La chica estaba entre pilares de libros antiguos y polvorientos con el cabello recogido al descuido y los ojos color miel cansados.
El cazador cerró su Diario y caminó hacia Hermione. La bruja retiró la mirada de uno de las páginas de un libro rojo y sonrió cuando Draco se sentó a un lado de ella cuidando no tirar alguna pila de libros que estaban en el suelo.
Hermione no tuvo tiempo de decir alguna palabra puesto que Draco la tomó cariñosamente del rostro y comenzó a besarla. La chica le correspondió con el mismo ímpetu e hizo a un lado su libro para poder abrazarlo.
Draco la tomó por la cintura y sus labios comenzaron a acariciar lentamente las mejillas de Hermione. Aquella sensación hizo que Hermione se echara a reír.
- Draco... ¿qué haces?.- dijo la joven envuelta en risas.
El rubio no le hizo caso sino que ahora le besaba una oreja mientras sus dedos la despojaban del moño que recogía su cabello. Los rizos marrones de la chica cayeron con libertad sobre sus hombros. A Draco se le hizo agradable enredar sus dedos en ellos.
Hermione sentía que sus mejillas estaban a punto de explotar. La multitud de sensaciones que vibraban por todo el cuerpo la hacían elevarse a un ensueño. Draco sabia perfectamente como lograr que ella casi perdiera el control sobre sí misma.
- ¿Draco?.- Dijo la Gryffindor en un cálido susurro.
- ¿Hum?.- Contestó Draco entre suspiros.
Hermione apartó un poco el rostro para mirarlo a los ojos.
- ¿Sabes lo que he encontrado?.- Preguntó con la mirada brillante.
Draco no pudo evitar sonreír ante el gesto de la chica. Sus manos acariciaron con suavidad su rostro.
- Deberías descansar, no has dejado de leer todos estos libros en días.
Hermione fingió un gesto de ofendida y alzó una ceja.
- ¿Cómo piensas que encontraremos al dragón negro si no estudiamos sobre los de su raza?. Es muy probable que este escondido bajo tierra y... ¿cuántas cavernas hay en Rumania que te lleven bajo tierra?.
- No muy pocas...
- Pero...- Interrumpió la chica.- Ya las hemos localizado así que... la búsqueda será algo más rápida.
- Solo espero que Sarbu haya logrado averiguar algo más.
- Por cierto, ¿cuándo regresa?.
- En unos días, no te preocupes.
- No lo hago... es solo que...
Draco echo a reírse.
- ¿Te incomoda estar viviendo en mi casa en estos últimos días?.- Preguntó el rubio.
- Si al menos estuviera el Profesor Snape...- dijo Hermione sonrojada.
- Si lo dices por la Señora Balch...
- Me siento avergonzada cuando entra por esa puerta.- Hermione señaló con el dedo la puerta de entrada a la biblioteca de la Mansión del Malfoy.
- La Señora Balch tiene cara de pocos amigos pero es una gran persona. Además ella sabe que... tú y yo... no...
Draco guardó silencio. Ahora era él quien estaba avergonzado de sus propios pensamientos. ¿De que demonios estaba hablando?. ¿Que él y ella qué?
- Ajá...- dijo la bruja retirandose.
Hermione se levantó y acercó a la ventana. Draco por un instante la observó desde el sofá sin saber que decir para romper con el incomodo silencio. Era la primera vez que él mencionaba algo asi.
- Los Granianes... ¿estarán bien con este clima?.- Preguntó Hermione apoyándose contra la ventana.
Draco frunció el ceño. ¿Qué tenían que ver los Granianes en la platica?.
Hermione suspiró. Se sintió terriblemente tonta por haber preguntado algo tan estúpido. ¡Era obvio que los Granianes estaban muy bien!. ¿Como no estarlo con el clima tan primaveral que hacia en la región?.
- Supongo que deben estar felices por el viento de primavera.- Contestó levantándose de su asiento.
- ¿Podemos ir afuera?.- Hermione volteó a verlo.
- ¿Quieres ir ahora mismo?.
- Podríamos caminar por el jardín a la luz de la luna, además hace días que no los veo.
Draco se acercó a la ventana donde estaba Hermione y la abrió de par en par. El viento nocturno se coló por toda la habitación haciendo que los cabellos de ambos chicos se agitaran. La luna brillaba en todo su esplendor, no habían nubes que opacaran su fulgor. Draco contempló las estrellas que parpadeaban tranquilamente y los árboles que se mecían al compás del aire.
El silencio que prevaleció entre los magos pero Hermione se lanzó al cuello de Draco y le dio un cariñoso beso en la comisura de los labios. Draco no pudo resistir a la caricia de su novia y se colocó frente a ella para abrazarla con fuerza. La escoba del cazador voló hasta donde ellos cuando este pronunció un hechizo con su varita.
Ambos subieron a la escoba. Hermione se abrazó a la cintura del rubio, colocando su cabeza en un hombro de él. El mago dio dos golpecitos en el suelo y salieron volando por la enorme ventana.
El viento agitó más los cabellos de Hermione. La chica rebozaba de felicidad. A lo lejos se veían las montañas cuyos picos permanecían siempre nevados. Los árboles se mecían con suavidad y la luna los iluminaba, haciendo brillar sus miradas enamoradas.
Los Granianes rechinaron cuando vieron a su amo volar por encima del establo donde se encontraban. Uno de ellos, el más grande y fuerte, voló hacia ellos. Las alas del animal se agitaban con majestuosidad. El granian era una hermosa criatura parecida a un caballo alado. Este granian era negro y ojos oscuros muy brillantes.
Draco paseó con Hermione por las hermosas colinas cubiertas de pasto y donde los rayos de luna hacían resplandecer las flores silvestres. Hermione no pudo resistir acercar su rostro a una mejilla de él y darle un beso. Su boca fue deslizándose a uno de sus oídos y le susurró: "Te amo".
El corazón de Draco latió con fuerza. Si no fuera porque era el conductor habría abandonado la escoba y volteado a besarla. El Granian hizo una pirueta en el aire para halagar a su amo. Hermione rió cuando el animal pasó cariñosamente una de sus alas por sus cabezas.
La escoba de Draco se posó con suavidad a unos centímetros del suelo para que ambos chicos bajaran. Draco tomó una mano de Hermione y la dirigió hacia la orilla de un pequeño arroyo que nacía de las faldas de una montaña.
Draco se sentó en una roca mientras Hermione se colocaba de espaldas frente a él. El chico hizo a un lado los rizos castaños de la chica para colocar su cabeza en su hombro.
- Este lugar me encanta.- dijo Hermione admirando la luna que se reflejaba en el agua.
El granian que los acompañaba descendió en el otro extremo del arroyo y comenzó a tomar agua de él. Draco y Hermione lo observaron con curiosidad.
- Hermione...- Susurró Draco.
- ¿Si?.
- Ya han pasado tres meses... y creo que ha llegado el momento de hablar de ciertas cosas.- dijo con un tono de seriedad.
La chica tembló un poco. ¿De que querría hablar Draco?.
- Estas asustándome...- dijo ella.- ¿Qué sucede?.
Draco permaneció callado unos segundos. Estaba temeroso de decirle lo que pensaba. Ella iba a regresar a Inglaterra y él vivía en Rumania, toda su vida estaba en aquel viejo país entonces ¿quién de los dos tenía que sacrificar un sueño?.
- Sabes de antemano que yo desde hace tiempo te he amado Hermione pero... es necesario que...
Nuevamente hubo silencio.
Hermione se volteó para mirarlo. La chica sintió un ligero escalofríos por todo el cuerpo. Temía que Draco comenzara a hablar de lo que ella no quería hablar, al menos no en ese momento.
- Estas temblando...- dijo ella al tocarle una mejilla a su novio.
- El Sr. Sarbu me ha comentado que en Inglaterra tu proyecto sobre las nuevas leyes para las criaturas mágicas ha sido un éxito. Están muy orgullosos de tu prosperidad en el draconis y desean que comiences a redactar los nuevos estatutos para dragones.
- Draco... y-yo...
- Hermione... necesito saber que va a pasar cuando regreses a Inglaterra... – La voz de Draco era temblorosa. Su cuerpo estaba frío por los nervios. A su vez no deseaba escuchar la respuesta pero necesitaba saber de una vez por todas lo que pasaría con ellos. Él la amaba y no iba a dejar que ella se fuera de su lado para no volver.
El silencio volvió a reinar entre ellos. Hermione se apartó de Draco para evitar que él se diera cuenta de su propio temblor. ¿Por qué tenia que preguntarle eso?. ¿Por qué ella tenia que enfrentarse a la realidad ahora?.
- ¿Por qué no regresas conmigo?.- Preguntó Hermione en voz baja.
La chica se encontraba a la orilla del arroyo mientras el granian jugueteaba con el agua.
- Hermione... sabes que no puedo regresar. Si regreso contigo lo único que pasara es que la gente te evitará por ser novia de un antiguo mortífago. Yo ya no tengo cabida en Inglaterra... estoy calificado como la peor escoria.
La bruja volteo a mirarlo con los ojos húmedos.
- Pero eres inocente Draco. Eras un mortífago solo porque llevabas en el brazo la marca tenebrosa pero nunca dañaste a nadie. Si dejaras que las personas vieran en tu pensadero...
Draco frunció el ceño y apretó los puños.
- ¿Sabes cuantas personas me odian?. ¿Sabes cuantos magos pasan por las afueras de la antigua Mansión de mi familia y la maldice?. No... aunque pudieran ver en mi pensadero estoy conciente de que hice cosas horrendas.
- Éramos solo unos niños cuando te comportabas de esa forma tan altanera. Draco, han pasado un poco más de cinco años y la gente olvida...
- La gente no olvida Hermione...- dijo Draco con voz ronca.- Potter y Weasley son un claro ejemplo... ¿no te han mandado cartas pidiéndote que termines conmigo?.
- Yo no he hecho caso y...
- ¿Tus padres?.- Interrumpió el rubio cruzándose de brazos.- Yo se que no me has querido decir que tus padres están preocupados porque el hijo del hombre que quiso asesinarlos es tu novio.
- Ellos entenderán...
- Talvez...- Draco bajo la mirada y suspiró.- Talvez tu madre pueda leer en mis ojos todo el amor que siento por ti.
- Draco...
El mago se levantó de la roca y caminó hacia ella.
- Quédate...- dijo tomándola de los hombros.
- ¿Qué?.
- Cásate conmigo Hermione y quédate en Rumania. Yo entiendo que solo llevamos 4 meses de relación y es probable que creas que es muy precipitado.... pero yo te amo desde hace mucho tiempo y ahora no pienso quedarme con los brazos cruzados mientras veo como te marchas de mi vida.
- P-pero...
Draco sacó de su bolsillo una pequeña caja y miró a Hermione con tranquilidad. La chica observó casi asustada como Draco le mostraba un hermoso anillo con pequeñas piedras de color verde y blanco en el centro.
- Quiero que seas mi esposa y que ambos iniciemos una nueva vida en este país que me vio nacer nuevamente. Si te preocupas por tus padres le diré a Snape que hablé con ellos y les pagaré el viaje hasta aquí sin que me pese. Yo sé que ellos tienen que estar seguros de que no soy un peligro para ti y de que te amo con toda la locura que puede haber en un Malfoy como yo.
Hermione estaba temblando. Sus ojos relampagueaban aunque no sabia si por felicidad o por temor. La chica bajo la mirada y se cubrió la cara con las manos.
- Talvez esperabas una declaración más romántica y no en medio de este bosque con un granian custodiándonos pero necesitaba decírtelo antes de que fuera demasiado tarde...
Draco guardó silencio y observó con pesar como Hermione continuaba sin decir una sola palabra. ¿Dónde estaban los abrazos, las sonrisas y los besos?. Hermione estaba reaccionando como él temía... ella no iba a casarse con él.
Hermione gemía dentro de si misma, de alguna manera necesitaba el valor para decirle a Draco lo que realmente pensaba. La chica se lanzó a sus brazos y encontró un refugio para su rostro en el pecho de él. Draco la cubrió con su capa al tiempo que la abrazaba.
- ¿Eso es un no o un sí?.- Preguntó Draco en un susurro.
La bruja levantó el rostro.
- Q-quiero casarme contigo...- dijo con voz entrecortada.
El cazador sonrió.
- Pero yo quiero que regreses a Inglaterra...- dijo con las lagrimas deslizándose por sus mejillas.
El chico la miró decepcionado.
- No puedo regresar Hermione.
- ¿Por qué no?. Dumbledore dijo que si era necesario le diría la verdad a todos. Rita Skeeter hasta escribiría un articulo de cinco páginas en el Profeta sobre tu historia.
- Yo no tengo nada en Inglaterra...
- La Mansión de los Malfoy sigue siendo tuya y toda tu herencia sigue guardada en Gringotts.- Hermione se apartó de Draco y le dio la espalda.
- No es el dinero lo que me preocupa Hermione pero tienes que entender que yo tengo una vida aquí. La gente no se asusta al saludarme ni me miran como un monstruo cuando paso junto a ellas. En Inglaterra lo único que sucedería es que me cerrarían las puertas y te las cerrarían por consiguiente. Nadie estaría de acuerdo en que la empleada estrella del Ministerio se case con un antiguo partidario de Voldemort.
- Yo también tengo una vida en Inglaterra Draco.- dijo mirándolo por encima del hombro.- He luchado para obtener el puesto que tengo y trabajado por años con el nuevo esquema de leyes para Criaturas Mágicas... ese ha sido mi sueño desde que era una niña...
Draco bajó la mirada.
- ¿Qué significa entonces?.- Preguntó mientras guardaba el anillo en su bolsillo nuevamente.
- No quiero que nuestra relación se base en condiciones.- dijo la chica limpiándose las lagrimas.
- Solo contéstame algo... ¿me amas lo suficiente para casarte conmigo?.
Hermione suspiró.
- Te amo Draco... pero mi familia, mis amigos, mi trabajo... todo está en Inglaterra. Estoy segura que Harry y Ron sabrán comprender tu regreso. Ellos saben que tú me quieres y mis padres saben que yo no me equivocaría al estar contigo.
- Si te quedas en Rumania tus padres podrían venir las veces que quisieran, inclusive permitiría que esos dos amigos tuyos vengan a visitarte. Le pediría al Sr. Sarbu que te recomiende en el Ministerio Rumano y podrías continuar trabajando como lo estás haciendo ahora.
- Draco...- Hermione ahogó un sollozo.
El rubio caminó hacia ella y la abrazó con fuerza.
- ¿Por qué me pides que lo deje todo ti?. Hace cinco años hice exactamente lo mismo. Dejé Inglaterra para que estuvieras más tranquila y pudieras llevar a cabo tu vida sin miedo a que yo apareciera y te atacara.
Hermione lo miró con tristeza.
- ¿Definitivamente no regresarías?.- Preguntó.
- No...- dijo él besándole la frente.- Ni siquiera me atrevería a poner un pie en la Mansión de nuevo... todo lo que contiene no es nada mas que recuerdos grotescos.
- Te quiero Draco...- Hermione buscó desesperadamente los labios de su novio. El chico se entregó con pasión a los besos y caricias de la mujer que más amaba.
Draco cerró los ojos mientras sus manos acariciaban con delicadeza la estrecha cintura de la bruja. El corazón le latía rápidamente y casi podía sentir miles de punzadas atacándole por todo el cuerpo. ¿Qué estaba pasando?. ¿Estaban despidiéndose?. ¿Ya no se casaría con él?. ¡Por Merlín!. ¿Por qué ella tenía que pedirle que regresara a Inglaterra cuando él no se sentía valiente para hacerlo?.
- Pequeña...- Draco apartó sus labios y la miró fijamente.- Aun faltan unos días para que te vayas y quiero que pienses muy bien todo lo que te he dicho.
- Pero Draco...- Gimió.
- No nos preocupemos por ahora.- La interrumpió.
- ¿Qué va a pasar?.- Preguntó la chica mientras su mejilla rozaba con la de él.
- Aun no lo sé.- dijo el muchacho mientras la levantaba del suelo.
Hermione cerró los ojos mientras Draco daba vueltas lentamente. El chico también permanecía en silencio y con los ojos cerrados. Por dentro tenia una terrible amargura. ¿Realmente se separarían?. ¿Hermione recapacitaría y se quedaría con él en Rumania?.
Un rechinido del Granian hizo que el muchacho la colocará nuevamente en el suelo. El animal comenzó a aletear y se movía en círculos como si estuviera alertando sobre la presencia de alguien más en el lugar.
Draco agarró a Hermione por la cintura y sacó su varita en una ansia por protegerla de lo que fuera que estuviera interrumpiendo su intimidad.
Una sombra surgió de entre unos arbustos y se quedo parado, sin movimiento alguno, entre los árboles. Draco quiso atacarlo pero Hermione hizo una seña de que no hiciera nada hasta que no estuvieran seguros de que no corrían peligro.
La joven bruja sacó su varita y apuntó su varita hacia la sombra. De la punta de su varita surgió una luz resplandeciente que hizo iluminar casi como si fuese de día el lugar donde se encontraban. La sombra ya no estaba.
Draco tomó de la mano a Hermione y caminaron sigilosamente hacia donde habían visto a la sombra pero sin dejar de mirar a su alrededor con precaución. El granian solo agitaba las alas y rechinaba con desesperación.
- "Sie sind meins".- Murmuró alguien en draconis.
Hermione respingó.
- E-es...él.- dijo Hermione entrecortada.
- ¿Él?.
- La sombra, el ente que me atacó en casa de Gaspar... ¿recuerdas?.
Draco frunció el ceño y buscó exasperadamente el lugar de donde provenía la voz pero esta se oía por todos lados, como si fuese un eco que rebotaba entre los árboles.
- "Gekommen zu mir".
- "sie wird nicht mit Ihnen sein".- dijo Draco en voz alta.
Hermione le tomó con fuerza de un brazo.
- ¡Cuidado Draco!.- Exclamó la bruja.
Los árboles comenzaron a sacudirse con violencia y Draco pudo ver como un árbol caía hacia ellos. El chico no tuvo tiempo de reaccionar para lanzar un hechizo sino que lanzó a Hermione hacia el otro lado. El árbol cayó casi cerca del rubio, atrapando con sus ramas al joven hechicero.
- ¡Draco!.
Hermione quiso correr hasta donde estaba su novio pero una luz resplandeciente se lo impidió. La bruja quedó atrapada en una burbuja de cristal. Ella volteó a mirar a sus espaldas y pudo ver con horror como de entre las montañas aparecía un animal negro que volaba con agresividad hasta ellos.
Draco logró salir de entre las ramas del árbol y miró con extremada preocupación y miedo hacia donde yacía la chica, quien no dejaba de patear dentro de la bola. Ella lanzó un hechizo para destruirlo pero este rebotó dentro, casi a punto de que Hermione se lastimara a si misma.
- ¡Hermione!.- Gritó Draco corriendo hasta ella.
Una persona apareció entre Hermione y él. Draco se detuvo bruscamente y casi sintió desmayarse cuando la reconoció.
- Tanto tiempo sin verte... hijo.
Draco tembló de pies a cabeza . Casi negando que realmente estaba viendo lo que tenía frente a él.
- M-madre...
- Draco... Draco... ¿cuándo aceptaras que tú no eres igual a esta sangre sucia?.- dijo Narcisa señalando con su fino dedo a la joven bruja que estaba dentro de la esfera.
- ¿Q-que haces a-aquí?.- Preguntó con los ojos grises muy abiertos.- ¿Cómo sabes que...?
- ¿Qué vives cerca de aquí?.- Agregó la mujer.- Eso es muy fácil. Desde que supe que vivías en Rumania investigué todo referente a ti.
- La sombra que perseguía a Hermione... ¿eras tú?.
Narcisa sonrió cínicamente.
- Es increíble todo lo que puedes hacer con magia negra.- Contestó.- No es sencillo... ¿sabes?.
Draco miró asombrado hacia un animal que agitaba ferozmente sus alas, casi a punto de lastimar al granian. La criatura se hizo hacia atrás despavorida.
Era el dragón negro.
- Tú estabas muerta... me dijeron... que...
- Fue un grave error que tú no te enteraras de que estaba viva...- La rubia entrecerró los ojos.- Era el plan original pero tú lo echaste todo a perder.
- Madre... libera a Hermione.- dijo Draco entre dientes.
- No. – Narcisa sonrió.
Draco levantó su varita y apuntó a su madre.
- ¿Vas a matarme hijo?. ¿De verdad esta sangre sucia vale más que tu familia?. No solo con tu padre... ¿también conmigo?.- La mujer miró desdeñosamente a su hijo.
Draco temblaba. Talvez se le había ocurrido atacar a su propia madre pero... no podría hacerlo pero tampoco podía dejar que lastimara a Hermione; sin embargo bajó su varita. La chica daba sordos gritos. Nadie podía escucharla, la burbuja era a prueba de sonido.
- ¿Qué hace ese dragón negro aquí?.- Preguntó con rabia.
- Es un buen amigo. Él nos ayudará...
- ¿Ayudar a que?.
- Draco... soy tu madre. Tienes que confiar en mí.
- ¿Cómo es que hablas draconis?.
Narcisa rió.
- Es una larga historia hijo pero no podré contártela aquí... ven conmigo.
Draco miró con horror a su madre.
- ¡No!.
- ¿Piensas que voy a asesinarte por que mataste a tu padre?.- Preguntó Narcisa burlona.- Draco... te asombraras de todo lo que tienes que saber... ya es hora hijo.
- No se de que hablas... – El rubio miro a Hermione que tenía las palmas de las manos pegadas a la esfera de cristal y lo miraba con dolor.
- Entonces ven conmigo y entérate de lo que tienes que saber.
El dragón rugió y escupió fuego a unos árboles, iluminando el lugar.
- Si no vienes conmigo...- dijo Narcisa mirándolo maliciosa.- Tu sangre sucia pagará las consecuencias.
El chico apuntó nuevamente a su madre.
- No voy a permitir de ninguna forma que le hagas daño...
- Eso mismo pasó con tu padre...- dijo la mujer levantando altivamente la barbilla.- ¿Ya no recuerdas el dolor, la vergüenza de haber asesinado a Lucius por esta idiota que ni siquiera puede sacrificar su patética vida para quedarse contigo?.
El chico la miró con amargura. Hermione negó con la cabeza y pegaba con fuerza a las paredes de la esfera.
- Traje al dragón negro conmigo... que por cierto se llama Kankanier...para ayudarte a decidir entre tu futuro o vivir en el pasado.
- ¿Blaise y Pansy están contigo?..- dijo Draco agitando su varita hacia el cuerpo de su madre.- ¿Por qué demonios no me dejan en paz?.
- No puedo...
- ¿Quieres vengarte por lo que le hice a mi padre?.
Draco se quitó violentamente de su capa.
- ¡Anda, aquí estoy!. Puedes matarme si quieres... pero no voy a permitir que le hagas absolutamente algo a ella y si tengo que lastimarte lo voy a hacer...
- ¡Oye nada mas la insensatez que dices!. ¡Lastimarías a tu madre para proteger a esta mugrosa muchacha!. ¡Esta idiota no te ama aunque te lo repita una y mil veces!. Prefiere a sus amigos antes que a ti por eso no puede quedarse porque le da asco vivir en este país viejo.
- Eso no es cierto...
- Lo oí todo hijo. Estaba escondida a unos pasos de ustedes y puedo decirte con seguridad que ella no se va a quedar contigo.
- Dime porque apareciste a mi vida...- dijo Draco con pesar.- ¿Quieres matarme?.
- No, no quiero matarte.
- ¿Castigarme por la muerte de tu esposo?.
- Quiero castigarte por habernos traicionado por una sangre sucia.
- Entonces lastímame todo lo que quieras y vete para siempre de nuestras vidas.
- Tampoco puedo hacer eso...
- ¡No te entiendo!. ¿Qué quieres de mi?.
Kankanier se acercó lentamente hacia los magos y miró con recelo a Draco.
- Hagamos un trato hijo... Yo no lastimaré a tu sangre sucia si tú vienes conmigo...
- ¡N-no!. ¡No Draco no lo hagas!.- gritó Hermione aterrada.
Pero Draco no pudo escucharla...
- ¿Cómo puedo creerte?.
- Solo tienes esa opción... a menos que me asesines para liberarla.
Draco miro a Hermione dolorosamente. Hermione gritaba con todas sus fuerzas pero él no podía escuchar lo que decía. Levantó su mirada hacia el dragón negro que seguía analizándolo con sus ojos rojos.
- No quiero lastimarte...- dijo Draco con el animo vencido.
- Entonces ven conmigo y entérate de toda la verdad...
- ¿Por qué hasta ahora?.- Preguntó.
- Porque... he cambiado de parecer y el tiempo está muy cerca... es necesario que te enfrentes a la realidad.
- Mi realidad es donde estoy.
- Tu realidad es estar junto a tus padres.- dijo Narcisa con rabia.
Draco la miró confundido. El chico hasta ese momento había mantenido la varita apuntándola pero lentamente fue bajando su brazo.
Narcisa levantó un brazo al cielo y disparó un hechizo.
Draco fue atrapado por una docena de sogas que se enredaban por todo su cuerpo. Narcisa lo miro con satisfacción mientras este era despojado de su libertad.
- Es mejor llevarte a ti que a ella...- dijo Narcisa acercándose a su hijo inmovilizado.- Tu tía Bellatrix estaba de acuerdo conmigo en que no teníamos que secuestrar a tu noviecita... creo que ya es momento de que vuelvas con nosotros.
El cazador no pudo decir nada puesto que las sogas seguían enredándose por todo el cuerpo hasta cubrir su boca. El chico miró con preocupación hacia Hermione que gritaba asustada.
Narcisa hizo levantar a su hijo con un hechizo de levitación y el dragón Kankanier lo atrapó con sus garras. La mujer sonrió con cruel satisfacción cuando vio a la temible criatura alejarse con su heredero.
Hermione sollozaba dentro de la burbuja. Golpeaba con debilidad mientras veía con Draco se alejaba con el dragón negro. ¿Por qué había ido solos hasta el bosque?. ¿Por qué se lo llevaban?.
Narcisa liberó a Hermione de la burbuja pero la inmovilizó por completo. Hermione cayó al suelo con el cuerpo adolorido. De entre los arbustos surgieron otras sombras.
Hermione miró horrorizada como Pansy Parkinson y Blaise Zabini se acercaban a ella con la mirada llena de odio aunque la de Blaise brillaba extrañamente.
- Ya saben lo que tienen que hacer...- dijo Narcisa cubriéndose la cabeza con su capa.
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¡¡WAAHH!!. ¡Se han llevado a Draco!. ¿Que haran con Hermione?. Demonios ¿porque tuvieron que irse a solas hasta ese bosque?. ¿Ven lo que puede hacer el romanticismo?.
Draco no pudo hacer nada en contra de su madre. Es obvio, no es un desalmado, él no le haria daño a su progenitora, de por si el chamaco esta traumado por creer que mató a su padre. Se porto debil pero ¿que querian que hiciera?. ¡No iba a matar a Narcisa!.
Bien, el ente, la sombra que perseguia a Hermione era Narcisa... ¿como lo logro?. Pues eso tiene una respuesta pero eso lo responderé para los siguientes capitulos. Tambien explicaré porque Narcisa dice cosas en draconis.
¿Donde esta Sarbu?. ¿Donde esta Snape?. Tambien tienen un porque su ausencia aunque se encontraran con una desagradable sorpresa.
Ya estamos acercandonos lentamente al final... un poco... un poco mas...
Bien,,.. no se que les haya parecido este capitulo y espero con ansias sus conjeturas.
Espero que lo hayan disfrutado y no dejen de escribirme un review. POR FAVOR!!!.
Tambien no dejen de visitar mi página y esperen proximamente el nuevo capitulo de Reverto Umquam.
Saludos a todos desde México.
Jaina
p.d. Por cierto, lo que dijo Draco en draconis fue: "no vas a hacerle daño" y el ente dijo: "tu eres mio"
