Parte XXV

Era una tarde tranquila en ciudad Monterregio, los pidoves dormían y los meowth merodeaban por las vacías calles. Era justo el crepúsculo, llenando de misteriosos colores los alrededores. Justo en el centro de una gigantesca plaza se encontraba un edificio, que por su construcción y su vista general desconcertaba a aquel que se atreviera a mirarlo directamente. Además exudaba un aura tenebrosa que llenaba de ansiedad si uno se a quien se acercara demasiado. Hasta los arboles alrededor eran retorcidos y con espinas. El lugar abría solo al anochecer, habiendo mucha secrecía y misterio en cuanto a lo que era. Sorprendentemente había gente adentro, entrenadores de una clase particular de pokémon, los de tipo fantasma. Se trataba de un gimnasio oficial de la liga y la líder era la inmisericorde Miriam Gonzales. Tercer lugar en la liga pokémon, especialista en no solo uno, sino tres tipos misteriosos, el fantasma, el psíquico y el siniestro. Nadie sabe la razón por la cual eligió el primero como el tipo de su gimnasio, pero ella siempre respondía como bromeando "Me gusta el diseño que va con a ellos". Si esta era la verdadera razón o no, nadie lo sabía. Pero cualquiera admitiría que el lugar que rediseño del anterior, gracias al apoyo económico de la liga desde luego, daba el aspecto deseado. El lugar estaba escasamente iluminado, con telarañas y columnas que daban una sensación incomoda a cualquiera no acostumbrado a ese tipo de ambientes. Además estaban las pinturas, una suerte de retratos abstractos que parecían sacados de las peores pesadillas y las paredes pintadas con una paleta de colores oscura resaltándolas, que según la colorimetría creaban una atmosfera de claustrofóbica y de inseguridad, como si algo fuera a atacarte en cualquier momento. El detalle final eran los fantasmas reales, pokémon fantasma reales, que merodeaban los alrededores del tipo de gengar, chandelure, mismagius y dusknoirs, todos ellos pertenecientes a los entrenadores del lugar.

Miriam miró a su alrededor, meditaba los pasos que la llevaron tan lejos. El tiempo que vivió con los alakazam tribales, los cuales le removieron la venda de los ojos y le abrieron las puertas de la percepción a dimensiones completamente diferentes y extrañas. Sus viajes astrales con los ghastly y otros fantasmas, que le enseñaron a ser un espíritu libre. La vez que se unió a una manada de houndoom con los que pudo lidiar con sus problemas del pasado. Ahora era líder de gimnasio, con la libertad que había deseado toda su vida, la libertad de ser ella misma. Por fin la había alcanzado, todo estaba resuelto, o eso creía ella. Hasta que una sombra del pasado se aproximó a la puerta.

-¿Estás seguro que este es el lugar Redel?- Preguntó Eliza algo consternada al ver la edificación a la que se acercaba.

-Desde luego, ella es una amiga de la infancia, de seguro te ayuda a conseguir tu último pokémon- respondió fingiendo confianza, él sabía la verdad, pero muy dentro esperaba que fuera verdad.

-Espera un minuto ¿Tú tienes una amiga? Me dijiste que no tenías…- pregunto olvidando por el shock el miedo que sentía por un momento.

-No la he visto en un tiempo, tuvimos… Problemas, pero seguro ya quedo en el pasado. ¿Entramos?- El muchacho parecía incomodo ante la pregunta, pero su mueca se tornó burlona al final cuando abrió la puerta.

Al entrar Eliza se sintió muy mal, todo lo que había adentro del lugar la hacía sentir ansiosa y confundida. No entendía como personas podían ir ahí a entrenar todos los días, o noches. Pero tenía que superar el terror que todo eso le infundía, después de todo era una entrenadora capaz. Tenía su Slowking, Blaziken, Sunflora, Clefable y su más nueva adquisición un Electivire que capturó en la central eléctrica abandonada. Ahora necesitaba a un Mismagius y según Redel en este lugar se encontraba la persona que le ayudaría a encontrarlo. Se escuchó una voz a lo lejos:

-¡Bienvenidos a mis dominios! HAHAHA-gritó una muchacha joven de piel pálida, con un peinado extravagante, un vestido negro con morado y con mucho maquillaje, su tono era de prepotencia. Pero al verlos se detuvo en seco.

-¿Qué…? haces… tu… ¿aquí…?- de alguna manera se puso más pálida de lo que estaba, todos los ahí presentes quedaron anonadados, nadie la había visto así, hasta los fantasmas se sorprendieron.

-Me gusta la decoración del lugar, le queda el tema de casa embrujada, ¿Me extrañaste?- dijo el chico entre tratando de ser chistoso, en parte esperando una bienvenida. Miriam al ver que venía acompañado se puso furiosa, se puso entre los dos de manera protectora y le dijo a Eliza.

-¿Qué haces con él? Es una persona peligrosa…- le dijo en voz baja a la chica. Notó algo especial en ella, una especie de aura, pero no le importó de momento. –Aléjate de él, esta expulsado de la liga y por una buena razón, además…- ella dejo de hablar en ese momento, se supone que todo el asunto es secreto. Redel se puso nervioso y Eliza estaba confundida.

Eliza contestó enojada- No podría estar más segura en esta región con cualquier otra persona, el debe ser el entrenador más fuerte de toda Norestis-.

-Si lo conocieras como yo lo conozco sabrías lo peligroso que es…-contestó la líder. Toda la situación le hizo recordar lo que tanto había tratado de olvidar en tanto tiempo.


En un cuarto subterraneo de la liga, se encontraban ambos ella y el chico, toda clase de planos y estrategias por doquier. Ella le había pedido a Redel que hablaran antes de que cometiera una idiotez.

-Redel no aceptes la misión, se lo que te hicieron, pero aun no estás listo, no lo has superado- dijo intranquila.

-No puedes detenerme, no ahora- Su mirada era de decisión y ciertamente asesina. El chico salió por la puerta. La chica lo siguió.

- Redel, ¡No! ¡No vayas! ¡Tengo un mal presentimiento!- gritó mientras se iba al helicóptero que lo estaba esperando. Ella se quedó. Cuando regresaron después de unas horas, nada podía prepararla para lo que vería. Redel estaba ahí con una venda en el ojo, lleno de sangre, esposado, y los elites con señales de electrocución. Todos ellos cubiertos por lo que parecía ser escombro y lodo. Antes de que se lo llevaran, se acercó a él.

-¿Redel?¿Que hiciste?- Su voz temblaba. -¡DIMELO!- Gritó. Se conectó con el psíquicamente, por la desesperación y lo que vio la llenó de terror, escenas de sangre y muerte, imposibles de describir verbalmente. Sintió tanto asco, tanto temor, tanta decepción.

-¡Monstruo!- Gritó con fuerzas. Y lloró inconsolablemente.


-Pareciera como si hubieras visto a un fantasma- dijo Redel bastante nervioso, como tratando de ocultar algo. La muchacha se había quedado ida como un minuto. El comentario la saco del trance.

-Estoy viendo algo peor ahora- dijo llena de ira acumulada dirigiéndose a Redel.

-Ehem, Soy Eliza aprendiz de Redel, y quería que me ayudaras a atrapar a un Misdreavous o Mismagius- interrumpió la incómoda atmosfera que había entre ambos.

-Ah sí, "Eliza", la respuesta es no. No pienso ayudarlo él a crear a otro ser humano parecido a él- contestó Miriam.

-¿Qué te parece esto? Lo decidimos con una batalla pokémon, tres contra tres, si yo gano nos ayudas y si tu ganas yo me voy, y no me vuelves a ver nunca-Dijo Redel tratando de sonar convincente. Se sentía destrozado por dentro, él esperaba que al menos quedara un poco de la amistad que antes había entre ambos. Pero lo ocultaba con un tono de prepotencia.

-Dos condiciones, no uses a tu Tyranitar y no destruyas el lugar- la chica no quería tener nada que ver con él, pero la propuesta de no volverlo a ver era demasiado buena como para dejarla ir.

-Si tú no usas a tu Alakazam- Respondió el muchacho.

-Hecho- dijo ella.- Pero no será una batalla oficial, así que no usare solo fantasmas-.