Capítulo VII: Redención, parte 2
Dentro de la oficina administrativa Yoshiyuki Terada cerró la última caja con documentos colocándola sobre una columna de cajas marcadas 'Archivo de la Generación 18'.
Tras dar instrucción a otro de los profesores de que los paquetes deberían ser llevados al almacén desconectó su computadora personal, la guardó y salió del edificio dirigiéndose, no al salón principal donde se llevaría a cabo la ceremonia de clausura, sino al jardín de crisantemos donde Rika lo esperaba sentada en una banca.
Al verlo la mirada de la joven se iluminó y ella le sonrió con timidez.
"¿Tus labores han concluido?" preguntó ella al verlo aproximarse por el sendero.
"Sólo me queda ser copiloto de uno de los transportes que llevará de regreso a los estudiantes. Desafortunadamente no podré acompañarte, pues me asignaron a otro grupo" dijo un tanto renuente sentándose a su lado.
"Es inevitable. Siempre habrá ocasiones en que tengas que ser de ese modo. Lo entiendo" aceptó la muchacha
"Pero si prefieres podemos encontrarnos cerca de la estación hoy por la noche. ¿Te gustaría ir a cenar?" ofreció para compensarla.
Poniéndose de pie ella contestó "Me parece bien" y tomó la mano del profesor.
"¿Qué sucede Rika? Algo te preocupa" cuestionó el profesor Terada.
"Es sólo que… quiero decirte que pensé en lo que me pediste hace unos días y mi respuesta es: Si" pronunció Rika en una voz callada y decorosa con la mirada en las puntas de sus pies.
Yoshiyuki le dio un apretón suave a la mano de la muchacha mientras que con la otra levantó su cara. Ella volteó a mirarlo sonrojada.
"Muchas gracias. Te esperaba a ti, ¿sabes?" declaró al fin el profesor acariciándole la mejilla con ternura.
"Disculpa la tardanza" sonrió aún sonrojada Rika colocando su mano sobre la del profesor Terada y cerrando los ojos.
Por fin alcanzaban aquello que tanto habían perseguido.
Durante la ceremonia de premiación el hombre de traje y la señora de hermoso ropaje tradicional pronunciaron discursos para felicitar a los participantes y celebrar el final exitoso de una jornada más del Seminario de Estudiantes Preuniversitarios.
Acto seguido pasaron al frente, escoltados por Akina y el profesor Terada, los alumnos ganadores del reto de supervivencia.
El tercer y segundo lugar recibieron cada uno una mención especial y un reconocimiento por su esfuerzo, junto con boletos para un parque de diversiones y un viaje por un fin de semana a un Resort en la playa, respectivamente. Por su parte Yamazaki y Shūji obtuvieron una placa conmemorativa y los codiciados boletos familiares para una estancia de siete días y seis noches en Rayatawa Ryokan†, en Kyoto, con todos los gastos de la semana pagados.
Una vez concluida la ceremonia se indicó a todos los participantes que acudieran a los respectivos vestidores a recuperar sus pertenencias para poder alistarse y partir en cuanto los transportes estuviesen disponibles.
Tan pronto como permitieron que a los jóvenes salir del salón Chiharu acudió a la bodega donde recuperaría su celular y de inmediato envió por mensaje de texto a su prima, con quien vivía en Tokio, la noticia de que había recibido la propuesta de Yamazaki junto con varias animadas fotos del anillo y de ella con el anillo.
La respuesta no se hizo esperar, y la joven recibió un mensaje con instrucciones de encontrarse tan pronto llegaran los vehículos a la estación para platicar sobre sus siguientes pasos.
"Haruna está muy emocionada" le dijo a Yamazaki, quien también se había adelantado antes de ir al cambiador para recuperar su teléfono y para escoltar a su prometida.
"Pensé en notificar a mi familia pero creo que será mejor que lo platiquemos con Haruna primero, ya que es tu tutora legal en estos momentos. Ella sabrá como manejarlo con tus padres y los demás miembros de la familia" detalló Yamazaki. "Tendremos que iniciar el trámite frente al registro civil tan pronto como sea posible para que puedas sacar tu nuevo pasaporte y puedas inscribirte a alguna institución en el extranjero. Mi beca permite llevar a familia inmediata pagando costos de clases o actividades. Pueden conseguirte un empleo si prefieres, pero a mi me gustaría que estudiaras para que no te retrases" sugirió él.
La muchacha sonrió sorprendida de lo bien que Yamazaki tenía trazados sus siguientes diez pasos.
"Estoy segura de que tienes todo un plan por escrito…" dijo Chiharu de manera sospechosa.
"Tengo varios, de hecho, empezando por el que ya está descartado, nombre clave ¿qué hacer en caso de que dijeras que no?" aceptó el muchacho.
"¡Ah! Y ¿qué pensabas hacer entonces?" preguntó curiosa.
"Bueno. Había toda una serie de variaciones incluyendo, como último recurso, suplicar y rogar. Pero en el fondo sabía que no te negarías" afirmó seguro de su poder de convencimiento.
"Lo dice alguien que se tardó más de dos años en proponerme matrimonio. No sé si sentirme ofendida o halagada por lo bien que dices conocerme" respondió Chiharu con un gesto de inconformidad. "Y ¿dónde viviremos hasta que nos vayamos, señor Tengo un Plan para Todo?" le preguntó de forma retadora.
Yamazaki puso los ojos en blanco y frunció el ceño.
"Tal vez existen dos o tres detalles que afinar en mis casi perfectos ardides" consintió el muchacho. "Pero ya tengo el viaje de luna de miel resuelto" sonrió abanicando frente a él los boletos del ryokan.
"Eres insoportable" decidió Chiharu y le mostró la lengua a manera de broma para después dar media vuelta y dirigirse al cambiador de mujeres.
Cuando Sakura alcanzó a Tomoyo cerca de la puerta de salida de los vestidores ambas se dirigieron al punto de encuentro con los primos Hōjō.
"Espero que todo salga bien" dijo ligeramente preocupada la Dueña de las Cartas.
"Siempre que Syaoran se mantenga tranquilo, no creo haya mayores problemas" admitió Tomoyo con una sonrisa amena.
"Por cierto, después de esto será la despedida, ¿verdad? Me sentiré muy triste de no poder volver junto con Eriol" mencionó Sakura cabizbaja. "-Me pregunto en qué términos se dirán adiós-" pensó para si.
"Si gustas puedes acompañarnos a nuestra primera cita" propuso Tomoyo con una sonrisa. "Será el próximo domingo. Una visita a la actual casa del joven Hiiragizawa. Ven con Syaoran. Estoy segura de que Ruby Moon y Spinel Sun estarán contentos de verte. Es más, invitemos a Kero también…" continuó la muchacha sorprendiendo a Sakura cada vez más.
"-Será que está nerviosa después de todo?-" se preguntó.
Tomoyo se atrapó a si misma balbuceando y al ver la mirada de Sakura guardó silencio unos segundos para recuperar la compostura.
"Lo se… debe haber algo mal conmigo" dijo admitiendo su intranquilidad y suspirando.
"Más bien" agregó Sakura, "hay algo muy bueno" expresó con una de sus brillantes y convincentes sonrisas
Las amigas se toparon con Syaoran y Eriol a medio camino y juntos los cuatro hechiceros se apresuraron para poder asistir a la cita pendiente con los Hōjō. Se sorprendieron al encontrarlos ya listos para partir aguardando junto a la campana ceremonial dentro del kiosco.
"Señorita Daidōji y compañía, no saben cuánta alegría trae a nosotros que su misión haya sido un éxito" declaró Akina adelantándose a su primo para recibirlos.
"No estamos aquí para recibir adulaciones vacías" bufó Syaoran.
"Ciertamente queremos que nos aclaren algunas cosas antes de que los dejemos marchar" complementó Eriol en un tono más conciliador.
"Está bien. Todo lo que quieran preguntarme pueden proceder sin reservas. En cuanto a las respuestas… ya veremos" declaró Akina encogiéndose de hombros.
"¿Cómo se las arreglaron para orquestar todo esto y traernos a todos aquí?" preguntó entonces el joven de cabello negro.
"Esa es fácil" afirmó Akina, "aunque no lo crean la señora del hermoso kimono y el señor de traje negro que hicieron la presentación son tíos nuestros. Es decir, nuestra familia administra el templo en representación de la familia de Daidōji, y ha estado encargada de esta propiedad desde el nacimiento de la señorita Tomoyo" explicó. "Sabíamos que el fin estaba cerca, pues una mujer era la nueva sucesora. Así que nuestra familia movió todas y cada una de sus influencias y pudo presentar frente al anterior cabeza de los Daidōji un plan para mantener la propiedad en funcionamiento y autosuficiente sin que ellos tuvieran que hacer nada. La primera generación de estudiantes que acudió a este seminario lo hizo hace dieciocho años. Desde entonces lo hemos continuado en espera de que la señorita Daidōji tuviera la oportunidad de asistir".
"¿Cómo pretendían terminar con el espíritu?" dudó Sakura.
"La idea inicial era reunir a la heredera del templo con tres mujeres que resonaran con los espíritus de las sacerdotisas y aliarnos con ellas en batalla. Muchos jóvenes de nuestra isla habían sido entrenados para ayudar. Sin embargo, gracias a sus poderosas presencias no tuvimos que extender nuestros propios recursos humanos" Akina atinó a decir con una sonrisa a la Dueña de las Cartas quien le respondió de igual manera.
"Un momento, ¿y cómo supieron acerca de nosotros? ¿Desde cuando dieron por hecho que ayudaríamos?" continúo Syaoran con el interrogatorio.
"Fue hace unos ocho años, cuando todos esos sucesos extraños ocurrieron en la ciudad de Tomoeda" recordó Akina, "que nuestra familia investigó la naturaleza de todos ustedes. En ese instante supimos que la oportunidad perfecta se acercaba y que finalmente podríamos terminar con la maldición" contestó.
"Pero no todo estaba dicho. No sabíamos como afectaría su participación al desarrollo de los eventos que sucedieron ayer. Algunos miembros de la familia se rehusaban a permitirles participar apelando por el plan original. Pero Akina se encargó de convencer a la Protectora de la Cima que bajo su supervisión todo estaría bien. Es por eso que estamos aquí" interpuso Shūji.
"Hablando de estar aquí. Si ustedes tenían el pergamino de los Nanashiro, ¿porqué no se lo hicieron llegar a la señorita Daidōji antes?" preguntó Syaoran.
"Es por que cada minuto que este pergamino permanezca alejado de la Protectora de la Cima incrementa el riesgo de que nuestra familia vuelva a sucumbir a la maldición de Ikiryō. Hasta hace una semana éste artefacto no había dejado el templo de los Hōjō desde hace más de cuatrocientos años, cuando fue llevado por uno de los agentes de la Protectora" confirmó Shūji.
"En mi visión un agente de la Isla de Siete Casas obtuvo ese pergamino, en que la profesora capturó al monstruo, de manos del señor Tomohiro Nanashiro" agregó Eriol para reafirmar las palabras de muchacho.
"Precisamente, joven Hiiragizawa" volteó extrañada Akina. "Por varias generaciones cada miembro de la familia ha tenido que pagar un tributo de sangre para seguir con vida y además…" titubeo la mujer.
"Además una vez que le han profesado su amor a alguien, a causa de la maldición, la pareja de cualquiera de los Hōjō estaba destinada a morir prematuramente en accidentes o por enfermedades incurables sin haber algo que pudiéramos hacer para evitar la desgracia" completó Shūji al notar la duda en la voz de Akina. "Ese fue un precio muy bajo, pues sin la presencia del pergamino toda nuestra estirpe hubiera sido eliminada".
"Entonces… sus padres…" musitó Sakura exteriorizando lo que los otros tenían en mente. Por supuesto que tanto Shūji como Akina eran huérfanos de padre a causa de la maldición.
"Y ahora que todo ha terminado ¿qué es lo que debe hacerse?" preguntó finalmente Tomoyo para cambiar la atmósfera lúgubre de la conversación. Todo el pasado estaba suficientemente claro para ella y deseaba conocer más acerca de su futuro. "Estoy consciente que el espíritu de mi antepasado aún no descansa en paz. Por lo que asumo que hay un último paso para eliminar esta maldición" introdujo para dar pauta a la respuesta.
"Efectivamente, señorita Daidōji. Necesitaremos molestarla con una última petición: que asista a una ceremonia en la Isla de Siete Casas y, una vez que reciba el título de Protectora de los Siete, coopere conmigo para liberar las almas de todos los caídos por la maldición" dijo finalmente la profesora.
"No me parece una solicitud demasiado difícil de conceder" contestó Tomoyo.
"Pero nosotros iremos contigo" Sakura intervino dirigiéndose a su amiga.
"Cierto. No podemos dejarte ir sola después de que uno de sus planes era eliminarte" declaró Syaoran.
"Imposible" declaró Akina con seriedad, a lo cual los cuatro voltearon extrañados.
"No se encuentran en posición de negociar" amonestó Eriol. "Nuestra decisión de ir es unilateral".
"Deben entender…" trató de explicar la profesora.
"Nuestro clan" la interrumpió Shūji, "es una sociedad muy cerrada que no confía en que magia ajena entre en nuestro territorio. De por sí será una gran conmoción el llevar a la Heredera de Nanashiro a la isla. Es impensable que nos permitan entrar con otros tres seres tan poderosos. Se vería como una amenaza por parte de la señorita Daidōji; un intento de invadir y derrocar el actual régimen".
"Pero no podemos dejarla ir sola. Al menos uno de nosotros debe ir" insistió Sakura preocupada.
"Entonces deseo pedir que sea el joven Hiiragizawa quien me acompañe durante el viaje" decidió Tomoyo mirándolo con ojos insistentes.
"Si no hay mayor problema yo puedo acompañarla" declaró Eriol.
"Es perfecto" exclamó exaltada Akina al notar esto y mirando expresivamente a Shūji.
"De... acuerdo..." comento vacilante el primo de Akina tratando de hacer la suma en su mente. "AH! por supuesto. Hiiragizawa será entonces" acepto Shūji cayendo en cuenta de lo que su prima estaba insinuándole.
Los cuatro amigos se miraron unos a otros un tanto sorprendidos por la facilidad con que se aceptaba la propuesta. Sin embargo el tiempo de su entrevista ya casi terminaba puesto que, cerca de la entrada, estudiantes y personal del seminario estaban organizándose para abordar los transportes.
Akina se dirigió a Tomoyo y estrechó su mano.
"Muchas gracias por aceptar tan cordialmente nuestra invitación. Mi madre será nuestro contacto. Ella es jefa de guardaespaldas de la señora Daidōji después de todo..."
"¿A qué se refiere?" cuestionó la muchacha de cabello negro.
"Teníamos que mantenerlas vigiladas, ¿no es cierto? Por eso nuestra casa siempre ha tenido un guardaespaldas escoltando a los Daidōji. Además su maestra de ikebana† es la madre de Shūji... y creo que nuestra otra tía es su maestra de baile tradicional... en fin, se sorprendería cuantos Hōjō se encuentran trabajando para ustedes, señorita Daidōji" bromeó la profesora con su típica actitud simplona.
"¡Ah!" exclamó la joven con sorpresa. "Se refiere a la profesora Miyū… y la profesora Niina… y a la señora Nami… Hōjō. Si las recuerdo, se apellidan así…" cayó en cuenta Tomoyo sorprendida y haciendo una nota mental para revisar los registros de empleo familiares.
"Sin más entonces nos retiramos" declaró Akina y los dos primos desaparecieron de su presencia dejando una estela de hojas verdes detrás de ellos.
"Será mejor que también vayamos" sugirió Sakura y, tomando la mano de Syaoran, se adelantó hacia la entrada del templo.
Tomoyo se quedó en su lugar un instante pensativa y se sorprendió por el abrazo de Eriol que la envolvió súbitamente por detrás.
"Al parecer he recibido la oportunidad de visitar una isla exótica en compañía de la señorita Daidōji. Qué afortunado" dijo Eriol.
"No son vacaciones, joven Hiiragizawa. Es un viaje de negocios y tú serás mi guardaespaldas, que no se te olvide" lo amonestó Tomoyo con una mirada juguetona.
"¿En serio piensas dejarme en esa nota, cortando mis ilusiones?" cuestionó.
"Definitivamente sacarlas de raíz. Aún es muy pronto para que quieras tomarte esas libertades. Sobre todo a sabiendas de que no podré verte todos los días. Recuerda que el día que falle tu llamada…" dijo ella amenazadoramente.
"Lo se. Aceptarás la primera oferta de matrimonio que te entregue tu madre" concluyó la idea Eriol al tiempo que le tomaba las manos besándolas. "Eso no pasará. Pero por cualquier imprevisto creo que deberé asegurarme que la señora Sonomi Daidōji tenga la propuesta de un solo candidato en la mesa a toda hora".
"¡Eriol Hiiragizawa!," dijo un poco mortificada la muchacha, "no lo digas en broma. Sabes lo importante que es esto para nuestras familias".
"No es en broma, Tomoyo. Lo digo muy en serio" pronunció suavemente Eriol y cuando la miró a los ojos, ella pudo percibir que no mentía.
El corazón de la joven brincó de alegría al escucharlo llamarla por su nombre. Se alejó un paso concentrando su mirada en los dedos de él entrelazados con los suyos y una onda cálida la sobrevino. Un sentimiento que nunca antes había tenido.
"Tomoyo…" la llamó de nuevo e interrumpió sus pensamientos. "Sé que te sientes feliz pero si continuamos de esta manera comenzaremos a volar por los aires" señaló el joven.
Efectivamente los poderes de Tomoyo se manifestaban causando que se sostuvieran a unos centímetros del suelo.
Al darse cuenta la joven de lo que pasaba se detuvo y ambos regresaron a tierra suavemente.
"Le pediré ayuda a Sakura y a Syaoran con esto" miró hacia arriba dejando salir aire de un resoplido.
"Ya quiero que sea domingo de nuevo" Eriol la abrazó. "Te estaré esperando".
"Acudiré sin falta, Eriol" prometió ella regresando el gesto tratando de impregnar cada uno de sus sentidos con la esencia del muchacho.
"Ah… una última cosa," se separó ligeramente Eriol encontrándose su mirada con la de Tomoyo, "necesitaré que me des un beso cada vez que te despidas de mi".
Ella lo miró un tanto incrédula pero después sonrió a su infantil petición.
"Siempre que, cada vez que me saludes, tú me des uno a mi" negoció Tomoyo acariciando la mejilla del joven.
Eriol se inclinó hacia ella cerrando la distancia entre sus caras. "De acuerdo" asintió capturando los labios de Tomoyo en su tierna despedida.
Minutos más tarde ambos alcanzaron al grupo de amigos, quienes dijeron adiós a Eriol y a Shūji y entraron en el transporte indicado para su regreso a casa.
NOTAS DE LA AUTORA…
AH!
Mejor tarde que nunca. Aqui esta el update y segunda parte del capitulo de despedida!.
Estare agregando un cierre para la historia que espero les guste mucho.
Gracias por leer y los veo para el final de esta historia.
XXOO.
Ciao.
- Haruna Mihara: Tres praderas; verdor de primavera.
Prima y tutora de Chiharu. Estudia universidad al tiempo que vive con su prima y cuida su casa bajo encargo de los padres de ella.
† ACERCA DE REFERENCIAS
- Rayatawa Ryokan: nombre modificado que hace alusión un hotel tradicional japonés con tres siglos de antigüedad ubicado en el corazón de Kyoto; es uno de los más lujosos del mundo.
- Ikebana: escuela y arte japonés de arreglos florales. Significa flor viva colocada.
