Ni modo chicos y chicas que leen este fic, esta vez ni tiempo tuve de revisar el capitulo pero ahí les va espero que lo disfruten y perdonen las faltas de ortografía y todos lo errores, tengo prisa así que me dspido hasta el próximo viernes

Aclaración: Los personajes de digimon no me pertenecen.

25

Cuida de él.

Era lunes en la mañana, Sora se encontraba sentada en una de las bancas de la cafetería frente al parque que ella y sus amigos les gustaba frecuentar, miró su reloj por tercera vez, llevaba ya cinco minutos de retraso, ¿qué tal si no llegaba? Sacudió su cabeza, Matt no era así, sabía que llegaría, sonrió al recordar al rubio, si tan solo él supiera lo que siente por él, pero ya pronto lo sabría, el día de ayer el momento en que se le declaraba a Matt se había visto interrumpido por su mamá que salió porque iba a comprar una cosas, pero esta vez sería diferente, esta vez lo había citado ahí exclusivamente para confesarle sus sentimientos y lo iba hacer eso era seguro, ella estaba decidida y no había nadie ni nada que pudiera estropear su momento como en otras ocasiones.

Sora suspiró y observó con tristeza la taza de café entre sus manos al recordar sus ya numerosos fallidos intentos de declarársele a Matt ¿por qué era tan difícil confesarle lo que sentía a Matt? Cuando no era ella la que se acobardaba, era el destino que parecía ponerle travas para que ella no se confesara al rubio, pero ya no más, esta vez sí se lo iba a decir y nada ni nadie se lo iba a impedir.

-Hola Sora ¿Te hice esperar mucho?

Preguntó una voz muy familiar para la chica, la pelirroja levantó su mirada y se sonrojó al ver al chico que tanto le gustaba frete a ella mirándola con aquella mirada fría que lo caracterizaba y que ella esperaba algún día convertir en una mirada dulce y llena de amor.

- No para nada Matt, yo también acabo de llegar, toma asiento por favor.

Matt obedeció y tomó asiento frente a la chica y la miró fijamente.

-¿Qué es lo que pasa? ¿De que querías hablarme?

- Bueno es que yo…

Sora comenzó a jugar nerviosa con la servilleta que yacía entre sus manos y bajó su mirada apenada, nuevamente los nervios se estaban apoderando de ella pero no podía dejarse vencer, no esta vez, esta vez si se lo diría.

- Quería que habláramos de nosotros.

Dijo al fin la chica levantando su mirada decidida y clavándola en el rubio sentado frente a ella. Matt la miró con seriedad, ya se podía imaginar hacia donde iba esa conversación y aunque hubiera preferido que nunca sucediera era mejor dejar las cosas claras de una vez.

- De nosotros

Murmuró Matt y Sora asintió sin perder el valor que le había surgido.

-Sí, es que hay algo que quiero decirte desde hace mucho, pero no me he atrevido.

- Entonces dímelo.

- Yo…

Nuevamente interrumpida, ¡No podía creerlo! Porque siempre que le quería decir lo que sentía por él pasaba algo que la interrumpía, esta vez había sido él teléfono de Matt quien la había interrumpido antes de que pudiera decir algo sobre lo que sentía por él.

-Perdón Sora.

Se disculpó el chico, para después girar su vista hacia la pantalla de su teléfono donde vio el nombre de uno de sus compañeros de la banda escrito en el.

-Esto es importante, ¿No te molesta que conteste?

- No, claro que no, contesta por mi no hay problema.

Matt se paró del lugar en donde estaba y salió del establecimiento para recibir la llamada, Sora lo vio por la ventana y no pudo evitar suspirar ¿Por qué siempre era lo mismo? Siempre que intentaba dar un paso más allá con Matt algo pasaba que la interrumpía, vio como Matt sonreía, al parecer su amigo había recibido una buena noticia, ella también sonrió, se miraba tan lindo cuando sonreía de esa manera, lástima que fueran contadas las ocasiones en que lo veía sonreír.

Matt colgó el teléfono y entró a la cafetería, Sora sonrió al verlo entrar esperó a que se sentara para ahora sí decirle que lo quería y que deseaba una relación más allá de la amistad con él, pero Matt no volvió a tomar asiento.

-Disculpa Sora me tengo que ir, luego hablamos ¿De acuerdo?

- eh? Sí claro.

Matt salió de la cafetería y dejó a Sora sola, la chica miró como Matt se iba y después giró su vista hacia su taza a la cual apretó con fuerza ¿Por qué siempre le pasaba lo mismo?

Matt caminaba hacia la casa donde se juntaban los chicos de la banda y él para ensayar, por una parte se alegraba de que Hideki hubiera llamado en ese momento para avisarle lo de su próximo concierto, la realidad era que aunque quería dejar las cosas claras con Sora no creía tener el corazón para ver llorar a su amiga y no cometer una estupidez en nombre de su amistad, tal vez era mejor que Sora se fuera desencantando de él poco a poquito en vez de tener que rechazarla directamente, porque no estaba seguro de poder hacerlo si ella se ponía a llorar, no soportaba ver a una chica llorar y menos sabiendo que él era el culpable.

Iba tan concentrado en sus pensamientos que no se fijaba bien en el camino hasta que sintió como alguien chocaba contra él y él y la otra persona cayeron al suelo.

-¡Auch!

Se quejó una vocecita muy conocida para él y que logró desprenderle una sonrisa en cuanto la reconoció.

- Perdón Mimi no te vi.

Mimi alzó su vista sorprendida al reconocer aquella voz, ¿por qué siempre se lo tenía que encontrar? Se suponía que iba a casa de Yumi para distraerse y no pensar en la situación de la noche pasada que la confundía más de lo que ya estaba y ahora se topaba con él nuevamente.

-¿Por qué siempre tienes que ser tú?

- A mi también me alegra verte.

Contestó divertido por la reacción de la chica al verlo.

-¿Por qué nunca te fijas por dónde vas?

- Pues al parecer tú tampoco lo haces porque si lo hicieras no chocaríamos a cada rato.

Dijo Matt a la par que se ponía de pie para después extenderle su mano a Mimi y ayudarla a levantarse. Mimi hizo una mueca en desacuerdo con su comentario pero aun así aceptó la mano de Matt y se puso de pie.

- Supongo que es culpa de los dos.

Dijo no muy convencida mientras se sacudía su falda, Matt la miró y no pudo evitar sonreír, Mimi sintió la mirada de él y levantó su vista para después sonrojarse al ver que él la estaba viendo.

-¿Y a donde ibas con tanta prisa?

Le preguntó ella tratando de evitar que él se diera cuenta de su sonrojo, ¿por qué se tenía que sonrojar estando con él?

-Iba con Hideki, el bajista de nuestra banda, al parecer tocaremos en noche buena, por eso necesito ir a ver a nuestro patrocinador antes de que se vaya para que se pueda hacer el trato.

-Ya veo.

-¿Y tú a dónde ibas?

-Iba a casa de Yumi, necesito hablar con ella.

Matt iba a contestarle diciéndole que de seguro iba con Yumi para hablar de su querido Michael pero el sonido de su celular lo interrumpió y antes de que pudiera decir algo tuvo que contestar el teléfono.

Matt contestó teléfono mientras que Mimi lo observaba y pudo ver como el rostro alegre del chico se tornaba serio, al parecer algo malo había pasado porque pudo ver como Matt apretaba con fuerza el teléfono, dijo un enseguida voy y colgó.

- ¿Pasa algo?

Preguntó Mimi al ver el semblante serio de su amigo que no despegaba su vista del teléfono al cual seguía apretando con fuerza en su mano.

- Mi mamá está en el hospital.

Fue lo único que dijo y enseguida sacó su teléfono y comenzó a marcar un nuevo número, esperó a que le contestaran, avisó que no alcanzaría a llegar y colgó sin dar más explicaciones.

- Iré al hospital nos vemos luego Mimi.

Dijo esta vez clavando su mirada en la castaña que se miraba confundida y preocupada, Mimi asintió levemente aún aturdida por lo sucedido y Matt se giró para irse, pero apenas y había dado unos pasos sintió coma la suave mano de Mimi tomaba la suya y lo detenía sutilmente.

Matt se giró y vio como Mimi lo miraba preocupada, estaba apunto de preguntarle que le pasaba cuando ella habló.

-Yo iré contigo.

Dijo la chica con una tímida sonrisa en sus labios que desprendió otra sonrisa en su amigo que asintió levemente con la cabeza ampliando así la sonrisa de ella y ambos se fueron con rumbo al hospital.

Matt y Mimi llegaron al hospital donde se encontraron a Kari y a T.K sentados en la sala de espera, el mayor de los rubios caminó hasta su hermano menor.

-¿Cómo está mi mamá?

-Tranquilo hermano, ella está bien no fue nada grave, al parecer solo le tuvieron que enyesar una pierna.

- ¿Le avisaste a mi papá?

-Sí dijo que enseguida venía, no ha de tardar.

- Familiares de la señora Takaichi.

Anunció una de las enfermeras, los cuatro jóvenes se acercaron a la mujer y ella les dio un informe de cómo se encontraba la señora Takaishi y les informó de que solo podían pasar de dos a verla y luego se retiró.

-Kari, tú pasa con T.K por favor.

Kari no dijo nada solo asintió y ella T.K se fueron con dirección a la habitación que le había indicado la enfermera.

Mimi se giró a ver a Matt, ¿por qué no había entrado él? El rubio se miraba afligido y se notaba que algo le molestaba.

-¿Qué pasa? ¿Por qué no entraste tú con T.K?

- Es que hace tres años que no veo a mi mamá y no sé como actuar cuando la vea.

-Entiendo…

Murmuró Mimi girando su vista al suelo, ahora entendía porque Matt no había querido entrar, si hasta ella hubiera dudado si se encontrara en la situación de Matt.

T.K y Kari entraron a la habitación donde se encontraba la señora Takaichi. Cuando abrieron la puerta pudieron ver como la mujer se encontraba sentada en la cama con una pierna enyesada y cambiándole al televisor.

Natsuko volteó al oír que la puerta se abrió y sonrió al ver que se trataba del menor de sus hijos y su inseparable amiga Kari, le alegraba que esos dos tuvieran una relación tan cercana y que la castaña estuviera con T.K para apoyarlo en las buenas y en las malas.

-Hijo que gusto verte, hola Kari.

-Hola señora.

-Mamá ¿Qué fue lo que pasó?

Preguntó el rubio tomando asiento al lado de su madre y observando con desaprobación la pierna enyesada que se encontraba levantada.

-No te preocupes Takeru, no fue nada grave, solo me descuidé al cruzar la calle.

- Deberías fijarte antes de cruzar, tienes suerte que el conductor no haya estado manejando muy rápido sino no quiero imaginar lo que pudo haber pasado.

-No te preocupes Takeru, tendré más cuidado a la otra.

T.K hizo una mueca de descontento y miró con desaprobación a su madre que rió por el puchero de su hijo, no cabía duda que Takeru seguía siendo un niño mimado.

-¿Cómo se siente señora?

- Estoy bien Kari la verdad no fue mucho.

- Te rompiste un pie.

Protestó el rubio, su madre tenía la maña de restarle importancia a sus enfermedades y accidentes, por lo cual T.K tenía que estarla regañando como a una niña chiquita cada vez que hacía algo que no debía.

-Y pudo haber sido peor, pero afortunadamente solo fue un pie roto, nada de que preocuparse, aunque no podré ir a trabajar en estas circunstancia.

- Por lo menos podrás descansar un poco.

Contestó ya resignado el menor, su madre tenía razón, las cosas pudieron ser peor, pero estaba casi seguro que en los siguientes días se la pasaría peleando con ella porque la mujer no se iba a estar quieta, algo que tenía su madre es que siempre tenía que estar haciendo algo por más enferma que se encontrara.

- Vamos hijo no pongas esa cara, no es para tanto.

-Es que sé que no te vas a tomar el reposo que necesitas aunque el doctor te lo diga siempre es lo mismo.

-No seas exagerado Takeru, dudo que con un pie roto pueda moverme mucho.

- Te conozco, y se que aunque sea en un pie vas a querer limpiar toda la casa.

Natsuko rió T.K tenía razón, ella no era de las que soportaba mucho estar en cama pero por no molestar a su hijo haría todo lo posible por no causarle problemas.

-No te preocupes, yo te ayudaré a cuidar a tu mamá.

Dijo la castaña con una amplia sonrisa al ver la situación en que se encontraba su amigo, T.K volteó a verla y no pudo evitar sonreír, ella era siempre tan amable.

- Muchas gracias Kari, ves mamá esta vez tendrás a dos centinelas cuidándote.

-Supongo que esta vez no podré escapar.

Contestó la mujer con una sonrisa.

-Muchas gracias Kari, pero no me gustaría causarte molestia.

- Pero si no es ninguna molestia Sra. Lo hago de corazón.

-OK. Muchas gracias. Aunque creo que batallaras más cuidando de Takeru que de mi, él no sabe ni hervir agua.

- ¡mamá!

Se quejó el rubio con un puchero y un sonrojo en sus mejillas, las dos mujeres rieron al ver la actitud infantil del chico que miró con desaprobación tanto a su amiga como a su madre, aquello era un complot contra él.

- Mamá, mi hermano está aquí.

La sonrisa de Natsuko desapareció al oír lo que él menor de sus hijos dijo, no es que no quisiera ver a Yamato, pero hacía ya tres años que no lo miraba, y de seguro el mayor de sus hijos le tenía rencor por su abandono y pensaba que era la peor madre del mundo. Bajó su mirada entristecida al suelo, claro que quería ver a su hijo, saber como estaba, Takeru siempre le hablaba de él y le decía que Yamato no le tenía ningún rencor, pero aun así le temía a su rechazo.

-¿Él está aquí?

-Sí le diré que entre.

Dijo Takeru poniéndose de pie y dirigiéndose a la puerta pero la voz de su madre lo detuvo.

-¡Takeru espera! Yo no estoy lista aún.

T.K sonrió y regresó en sus pasos hacia su madre, esperaba una reacción así por parte de ella, sabía que su mamá se sentía en deuda con su hermano y que le temía al rechazo de él, pero eso era algo que T.K sabía no iba a pasar, el rubio conocía muy bien a su hermano mayor y sabía que no le guardaba ningún rencor a su madre, Matt era demasiado maduro y entendía a la perfección las cosas, desde niño las había entendido, solo que él al igual que su madre tenía miedo.

-No te preocupes todo estará bien.

Dijo T.K tomando con delicadeza la mano de su mamá que lo vio y asintió levemente.

-Iré por mi hermano.

-Nos vemos luego Sra. Que se recupere pronto.

-Gracias Kari.

Los dos jóvenes salieron del cuarto dejando sola a una pensativa Natsuko, era hora de enfrentar el temor más grande que tenía, el rechazo de su hijo mayor.

T.K y Kari llegaron a la sala de espera y vieron a Matt y a Mimi sentados platicando, al parecer Mimi había logrado calmar a Matt ya que ambos reían por algo que la castaña contaba.

Matt se puso de pie cuando vio a su hermano llegar y Mimi se volteó para ver a los dos jóvenes que caminaban hacia ellos.

-¿Cómo se encuentra mi mamá?

Preguntó el mayor desprendiendo una sonrisa de su hermano.

- Ella está bien, quiere verte.

Matt bajó su mirada, él no había planeado entrar, aún no se sentía listo para ver a su madre, pero no podía negarse ya que si lo hacía ella pensaría que estaba enojado con ella o algo por el estilo.

-Sí…

Susurró Matt aceptando, giró su vista hacia Mimi que lo miraba preocupada y la tomó de la mano.

-Entra conmigo por favor.

Mimi sonrió y asintió, sabía que ese era un momento difícil para Matt y que necesitaba de su apoyo y aunque no estaba muy convencida de que acompañarlo fuera lo correcto ella no se podía negar ahora que él la necesitaba.

Matt y Mimi fueron a la habitación que les había indicado T.K quien al ver que su hermano se iba con Mimi no pudo evitar sonreír, sabía que ella le daría el valor que necesitaba.

- Que bueno que Mimi esté con Matt.

Comentó Kari viendo al igual que T.K como los dos jóvenes desaparecían en el pasillo.

-Sí, ella le dará el valor que necesita a mi hermano.

Ambos se encontraban frente a la habitación 210 la cual era donde se encontraba la mamá de Matt, el rubio tenía su mano en la perilla pero aun así no se atrevía a abrir la puerta, Mimi lo tomó del brazo y él volteó a verla recordando que no estaba solo.

- Todo saldrá bien.

Dijo ella con una sonrisa que fue correspondida por el rubio que se animó a entrar.

- Yamato.

Habló la mujer en la cama a la cual le brillaron los ojos al ver al mayor de sus hijos entrar para después sonreír y ver a la chica de ojos color miel que acompañaba al rubio.

- Mamá…

-¿Es tu novia?

Preguntó la mujer refiriéndose a Mimi, los dos chicos se voltearon a ver y se pusieron totalmente rojos de solo imaginarse ese tipo de relación entre ellos.

-Es solo una amiga.

Respondió Matt recuperando la compostura y caminando hacia su madre acompañado de Mimi.

-Ya veo.

-Mi nombre es Mimi Tachikawa, es un gusto conocerla.

Se presentó Mimi haciendo una reverencia en forma de respeto hacia la mujer sentada en la cama. Natsuko sonrió al oír aquel familiar nombre, T.K le había hablado mucho de la castaña y de la relación que tenía con el mayor de sus hijos.

-El gusto es mío Mimi.

Mimi sonrió por la respuesta de la mujer que regresó su vista hacia su hijo.

-Has cambiado mucho.

Dijo con nostalgia Natsuko, sabía que debía contenerse y no ponerse sentimental ni mucho menos incomodar a Yamato con su llanto, pero no podía evitarlo, tenía tanto tiempo que no lo miraba que cuando lo veía no lograba contenerse.

Matt sonrió por el comentario de su madre pero no quería hablar de eso, no aún.

-¿Cómo te sientes?

-Estoy bien no te preocupes.

Natsuko bajó su mirada decepcionada era obvio que Matt no quería hablar sobre lo sucedido con ella, y no lo culpaba ella tampoco se sentía lista todavía, así que lo mejor sería dejar ese tema para después.

Mimi miró a la mujer y después miró a Matt que asintió levemente sin saber que más decir, era más que evidente que ella estaba de sobra ahí y que Matt y su mamá tenían problemas que arreglar y estando ella ahí era más que obvió que no los arreglarían. Estaba decidida a escabullirse a escondidas hacia la salida sino fue porque sintió la mano de Matt sujetando la suya en busca de apoyo, entonces supo que era el momento de intervenir y hacer algo.

- ¿Podría firmar su yeso?

Matt y Natsuko voltearon a ver confundidos y sorprendidos a la castaña que se sonrojó completamente al sentir la mirada curiosa de los dos presentes sobre ella, pero que estúpida, ¿cómo se le había ocurrido esa tontería? ahora de seguro la mamá de Matt pensaría que era un insensible imprudente que no se daba cuenta de los problemas ajenos, pero no le quedaba de otra, tenía que seguir con su plan sino quería verse más tonta de lo que ya se miraba.

-Es que en las películas siempre sale que cuando alguien trae un yeso todos sus amigos se lo firman y yo siempre he querido firmar uno.

Natsuko y Matt rieron por la ocurrencia de Mimi y ambos agradecieron interiormente su intervención, los dos sabían que la chica lo había hecho solo para terminar con el ambiente incómodo entre ambos y los dos se lo agradecían.

-Claro.

Contestó Natsuko con una sonrisa, gracias a Mimi había vuelto ver sonreír a su hijo, hacía tanto que no lo miraba sonreír, desde que él era pequeño y tenía 8 años esa era la última sonrisa que había visto en su hijo, las demás eran sonrisas sin sentimiento, sonrisas esbozadas por compromiso, pero esa, aquella sonrisa que había apreciado en esos momentos había sido real.

-Creo que tengo un plumón en mi bolsa, puedes agarrarlo si quieres.

Mimi tomó la bolsa de la mujer y buscó por indicaciones de ella unos plumones que Natsuko aseguraba traer en su bolsa, la castaña buscó hasta encontrar unos escondidos entre la cantidad de cosas que la mujer traía en su bolsa.

-¡Que bien Rosa, mi color favorito!

Exclamó Mimi emocionada tomando entre sus manos un plumón color rosa magenta para después dirigirse hacia el pie enyesado de la mujer al cual comenzó a rayar escribiendo su nombre.

Natsuko miró como la castaña escribía su nombre emocionada sobre su pie al parecer la chica en realidad tenía ganas de hacerlo ya que le estaba poniendo mucho empeño. Giró su vista hacia Yamato y no pudo evitar sonreír al ver la forma en que su hijo miraba a la chica parada frente a él, la mirada de Matt en esos momentos era una muy distinta a la que le miraba siempre, esta vez la mirada de su hijo era cálida y no fría como solía ser siempre.

-¡Listo!

Anunció Mimi con una gran sonrisa y orgullosa de su trabajo, su nombre lo había escrito con una letra cursiva impecable y había puesto como decoración final una estrella totalmente pintada de rosa.

-Es tu turno Matt.

El rubio miró sorprendido a la castaña ¿Realmente estaba hablando enserio?

-¿Yo?

-Sí, vamos, espera tu hazlo con este.

Mimi le extendió a Matt un plumón color azul que también había encontrado en el bolso de la Sra. Takaichi. Matt volteó dudoso hacia su madre como pidiéndole permiso y la mujer no hizo más que sonreír.

-Será un lindo recuerdo.

Dijo Natsuko sin quitar la sonrisa de su rostro. Matt sonrió y se giró para escribir su nombre al lado del de la castaña quien esbozaba una tierna sonrisa, al parecer después de todo no había sido tan mala idea eso del yeso.

Matt terminó de escribir su nombre con el plumón azul sobre el yeso de su madre, justo al lado del nombre de Mimi, pero a diferencia de la chica este terminó su nombre con la fecha que colocó justo abajo entre los dos nombre que quedaron a una distancia corta.

-Listo.

-Se ve bien.

Dijo Natsuko con una sonrisa que fue correspondida por su hijo que tapó el plumón y se lo entregó a la castaña. Natsuko observó su yeso sin poder evitar mostrar una amplia sonrisa en su rostro, definitivamente cuando le quitaran ese yeso se lo pediría al doctor para poder guardarlo, y poder conservar cerca de ella aun que sea un recuerdo del mayor de sus hijos.

Matt miró su reloj , de seguro su padre no tardaría en llegar y no quería estar ahí para cuando lo hiciera, él verlos juntos siempre le recordaba a la familia que había perdido y lo hacía recordar malos momentos, por eso prefería irse antes de que su padre llegara.

-Mamá, mi papá no tarda en llegar, será mejor que me vaya.

- Entiendo.

Contestó la mujer con una triste sonrisa, sabía que tardaría mucho en volver a ver a Yamato, pero le alegraba que aunque sea unos minutos disfrutó de su compañía.

-Cuídate mamá.

Dijo Matt dándose la media vuelta para dirigirse a la puerta, Mimi también se despidió de forma respetuosa y siguió a Matt pero antes de que ella saliera la voz de Natsuko la detuvo haciéndola regresar.

-Mimi podría hablar contigo antes que te vayas.

Mimi miró a Matt como buscando su permiso, el rubio asintió y salió dejando sola a la castaña quien se giró y regresó hasta la cama donde estaba la madre de Matt.

-Discúlpeme sé que mi presencia aquí estaba de más y que usted y Matt necesitan arreglar unas cosas pero el me pidió que viniera y yo…

-Lo sé, no te preocupes, sé que para Yamato verme es muy difícil por eso pidió que lo acompañaras, pero no quiero hablarte de eso, quería hablar de otra cosa.

Dijo la mujer con una sonrisa triste en su rostro, le pidió a Mimi que tomara asiento en una silla que estaba al lado de su cama y la castaña obedeció preguntándose de que querría hablarle la Sra. Takaichi entonces.

-Takeru me ha hablado mucho de ti.

Comenzó a decir la mujer con su mirada fija en el techo recordando todo lo que Takeru le había dicho sobre aquella chica y lo importante que era para el mayor de sus hijos.

- Espero que cosas buenas.

Contestó Mimi con una sonrisa nerviosa, se sentía que estaba en la sala del director esperando su castigo, pero si ella no había hecho nada ¿Por qué la Sra. Takaichi quería hablar con ella? Entonces una idea cruzó su cabeza, que tal que Matt le había contado a T.K de los golpes que ella le había propiciado y este a su vez le había dicho a su mamá y ahora la mujer quería reclamarle por golpear a su primogénito, ¡Dios! Prometía no volver a golpear a Matt pero que la mujer no le reclamara sobre eso porque no iba saber ni como defenderse, o que tal que era una de esas madres celosas que creía que ella le estaba quitando a su bebé y ahora quería amenazarla para que se alejara de Matt, ¡Dios! Se le venían tantas posibles razones para que la mujer quisiera hablar con ella que no sabía con cual quedarse, y lo peor de todo es que cada una era peor que anterior.

Natsuko sonrió al ver la cara de la castaña, la pobre chica tenía una cara de susto que parecía que la habían descubierto en una travesura, de seguro la pobre chica creía que la regañaría por algo o que era una madre celosa que quería alejarla de su hijo o algo por el estilo, pero Natsuko ni con ese derecho se sentía sobre Matt.

-No te preocupes no es nada malo, solo quería pedirte que cuides de mi hijo.

OK, eso no era para nada lo que se había imaginado como posibles razones por las cuales la mamá de Matt quisiera hablar con ella, es más ni siquiera se había imaginado cosas buenas todas sus posibles razones la llevaban a una reprimenda o reclamo por parte de la mujer, pero al parecer no era nada de eso, tenía que dejar de ser tan fatalista.

Natsuko sonrió al ver la cara de la chica, se esperaba una reacción parecida, Mimi la había volteado a verla con una cara de confusión que no pudo evitar sonreír.

-Pero, por que me dice eso, ¿Esta enferma? Se siente mal, pudo llamar a un doctor, mi padre tiene una amigo que es doctor y es muy bueno, no pierda las esperanzas.

Comenzó a decir Mimi preocupada pensando que la mujer le había pedido cuidar a Matt porque tenía alguna extraña enfermedad o algo parecido, ¡Oh por Dios! Ese iba ser un terrible golpe para Matt.

-Tranquila no estoy enferma ni nada por el estilo.

Mimi paró su pánico y miró a la mujer apenada, enserio tenía que dejar de ser tan fatalista.

- Entonces ¿A que se refiere?

Preguntó Mimi clavando su mirada en el rostro de la mujer que se tornó sombrío y lleno de tristeza.

-Es solo que yo no he sido una buena madre para Yamato y tú…

-¿Quiere que sea la mamá de Matt?

Natsuko rió y desvió su mirada del techo para ver a la castaña que la miraba confundida, no podía negar que esa chica tenía mucha imaginación.

-No me refiero a eso es solo que a mi hijo le falta mucho cariño.

- Yo no estaría segura de eso, todas la s chicas de la escuela quieren salir con él.

Contestó Mimi cruzándose de brazos y con un tono molesto que hizo sonreír a Natsuko, al parecer aquella chica sí sentía algo por su hijo y le alegraba saberlo.

-Si lo sé, y sin embargo Matt tiene novia, y eso es porque tiene miedo a que lo lastimen como yo lo hice, es por eso que mi hijo aparenta ser muy frío, y a veces hasta insensible pero en el fondo se que es un chico muy dulce , por eso te pido que lo cuides mucho.

-Yo…

Murmuró Mimi apenada y bajando su vista al suelo, preguntándose por qué la señora Takaichi le pedía eso a ella.

-No pretendo que te hagas su novia o que te cases con él, solo te pido que no permitas que lo lastimen más de lo que ya esta.

-¿Por qué me pide esto a mi?

Preguntó Mimi alzando su vista para ver la mirada enternecida que le dirigía la mujer y que la hizo sentir que la estaba considerando más importante de lo que ella se creía en la vida de Yamato.

Natsuko sonrió y giró su vista a la castaña que la miraba afligida, le explicó con paciencia que pedírselo a ella era como pedirle a Hikari cuidar de Takeru, la pequeña Yagami haría cualquier cosa por el menor de sus hijos y su hijo por la chica, de igual manera sabía que si se lo pedía a Mimi ella haría cualquier cosa por Yamato y más importante aún Yamato haría cualquier cosa por ella y sería a la única que le permitiría cuidarlo.

- Creo que se está equivocando de persona, esto debería pedírselo a Sora no a mi. Ella quiere mucho a Matt y es tierna y dulce, inteligente, comprensiva. En cambio yo me la paso gritándole y pegándole y…

-Y sin embargo mi hijo aun así te sigue buscando. Veras, Matt tiene un carácter muy difícil, no se abre con cualquiera y se que en gran parte esa es mi culpa y de su padre, pero a lo que quiero llegar es que mi hijo no es de los que aguanta que le griten y mucho menos que le peguen, tiene un carácter muy fuerte y sin embargo contigo es totalmente diferente . Es por eso que te lo pido a ti, ¿Tu crees que si Sora le pegara o le gritara fuera a buscarla y pedirle perdón casi de rodillas?

-Bueno talvez de rodillas no pero…

-No lo haría.

-¿Cómo puede estar tan segura?

-Por que ya sucedió una vez, y Sora fue la que pidió perdón.

Flash Back.

Japón Odaiba 2003

Era un sábado de verano, todos los chicos se habían reunido para salir a pasear un rato y divertirse, al principio todo iba bien y habían estado platicando un buen tiempo hablando de sus cosas como la banda de Matt, los partidos de futbol de Tai, la nueva afición de Kari por las fotos y sin olvidar de las crueles burlas y bromas que Yolei le hacia al pobre de Davis. Todo parecía perfecto hasta que Matt y Tai comenzaron a discutir sobre un programa de televisión, realmente era una tontería por lo que discutían pero ambos chicos parecían tomarse muy enserio la discusión tanto que hasta los demás chicos temían que aquellos dos terminaran en golpes como era su costumbre.

-¡Ya basta! Están peleando por una tontería.

Dijo Sora preocupada al ver que los dos chicos estaban subiendo de nivel en su pelea y que parecían querer llegar a los golpes.

- No es para que peleen por eso, es absurdo.

- Davis tiene razón, ya mejor olvídenlo.

-¿La tengo?

Preguntó incrédulo el moreno al ver que por primera vez en su vida Yolei le estaba dando la razón a él.

- A nadie le importa lo que tu opines, no sabes de lo que hablas.

Dijo Tai molesto y empujando al rubio que lo tomó por la camisa con brusquedad dispuesto a golpearlo.

-Ya veremos si te importa cuando te…

Dos fuertes cachetadas se oyeron en el aire dejando impresionados a todos los presentes que miraban paralizados la escena. Sora bajó su mano arrepentida de lo que había hecho al ver la mirada asesina que le dirigía el rubio por haberle pegado, pero es que en ese momento no había visto otra forma de detener la que seguro sería una pelea a golpes entre sus dos amigos.

- Perdonen chicos pero no había otra formas de detenerlos.

- No te preocupes Sora, tienes razón peleábamos por una tontería.

Contestó Tai más tranquilo y sobándose su mejilla golpeada. Sora sonrió y asintió más tranquila de que Tai no se hubiera molestado, volteó hacia Matt esperando la misma respuesta por parte del rubio pero no fue así, Matt solo se giró y se fue del lugar sin decir nada.

-Matt…

Murmuró arrepentida la chica.

-Hermano a ¿Dónde vas?

- Yo hablaré con él.

Sora siguió al rubio, sabía que se había excedido al golpearlo a él y a Tai y le debía una disculpa así que lo mejor era hablar con el chico.

- ¡Matt espera!

Matt se detuvo estaba molesto realmente molesto, ¿quién se creía Sora para golpearlo de esa manera? La pelea ni siquiera tenía que ver con ella.

- Matt no fue mi intención…

-Quiero estar solo.

Dijo Matt molesto, se conocía y sabía que en esos momentos no estaba apto para hablar con alguien y mucho menos con Sora.

-Pero Matt yo…

-¡Dije que quiero estar solo!

Gritó Matt más que furioso y sin voltear a verla haciendo que la chica frenara de golpe por la sorpresa y se sintiera más culpable de lo que ya se sentía.

Fin del Flash Back.

Japón, Odaiba 2006

- Al día siguiente Sora se disculpó con Yamato, y las cosas volvieron a ser igual que siempre, pero mi hijo nunca se disculpó por haberle gritado a pesar de que él también había exagerado por su reacción. Es por eso que sé que tú eres muy especial para él.

Mimi miró al suelo totalmente sonrojada al escuchar las últimas palabras de la Sra. Takaichi, ella sabía que Matt le tenía cariño y que no la trataba igual a como trataba a los demás, pero nunca pensó que fuera especial, siempre pensó que era por su diferencia de caracteres. Una sonrisa se dibujo en su rostro al saberse especial para él y no pudo negar que para ella el tonto ese también era muy especial.

- Solo te pido que no lo lastimes.

Finalizó la mujer con una suave sonrisa. Mimi alzó su vista dispuesta a decir algo pero sus palabras se vieron interrumpidas por la puerta que se abrió repentinamente dejando entrar a un hombre alto de cabellos cafés que miró preocupado a la mujer sobre la cama.

-Natsuko…

Murmuró el hombre, al ver a la mujer, Mimi se volteó y supuso que se trataba del padre de Matt por lo cual consideró que lo más conveniente era irse para darle privacidad a la pareja, se despidió de la mujer y se despidió del hombre haciendo una pequeña reverencia en señal de respeto para después salir de la habitación.

Hiroaki siguió a Mimi con la vista hasta que la chica salió de la habitación y no pudo evitar sonreír, su hijo si que tenía buenos gustos, la chica era muy bonita y estaba seguro de que aquella chica era la misma que había puesto el mundo de Yamato de cabeza ya que él se encontraba esperándola afuera de la habitación.

Mimi salió de la habitación ahora se sentía más confundida de lo que ya estaba, las palabras de la señora Takaichi la habían hecho ver que para ella Matt era alguien especial y eso solo la confundía respecto a lo que sentía por él.

- ¿A dónde vas?

Preguntó Matt con una sonrisa al ver que la chica no lo había visto y sonrió más al ver como ella pegaba un pequeño brinquito por el susto. Mimi se giró a verlo y lo reprendió con la mirada, ¿por qué siempre aparecía de la nada?

-Tonto me asustaste.

- Lo siento no era mi intención. Y ¿De que hablaste con mi mamá?

- Me pidió que te cuidara, así que tengo permiso para darte tus nalgadas si te portas mal.

Contestó la castaña con una sonrisa triunfante, ahora ella era la que tenía el poder.

-Genial, ahora te sentirás con más autoridad sobre mi.

Protestó Matt fingiendo enojo pero la realidad era que le encantaba la idea de que ella fuera quien cuidara de él, a nadie más se lo permitiría más que a ella.

Tai se encontraba solo en su casa, sus mamá había salido al igual que Kari y su papá se encontraba trabajando mientras que él estaba aburrido viendo la televisión, eso era lo malo de las vacaciones, había días en que no tenía nada que hacer y en la televisión no pasaban nada bueno.

Apagó la televisión al oír que tocaban el timbre, caminó hasta la puerta esperando encontrarse al repartidor de la pizza que había ordenado pero no fue así y en su lugar se encontró con su amiga de la infancia que al verlo lo abrazó fuertemente y comenzó a llorar desconsolada.

-Él no es para mí.

Dijo entre sollozos la chica dándole una idea a Tai de que era lo que le pasaba a su amiga.

-Sora tranquila y dime que es lo que pasó.

-Nada, eso es lo que pasó nada.

Contestó la chica molesta apartándose del regazo de su amigo que la miró confundido, ahora sí no sabía de que hablaba Sora.

-Sora será mejor que pases.

Dijo Tai abriendo la puerta para que la chica entrara, Sora limpió sus lágrimas y entró al departamento.

- ¡Deja de burlarte!

Protestó Mimi molesta, ella y él rubio habían decidido ir a comer algo después de salir del hospital y la chica había pedido una taza de té caliente a la cual le dio un buen sorbo pensando que ya se había enfriado pero para su sorpresa no fue así y terminó quemándose toda la lengua. Matt solo había visto como los ojos se le humedecían a la chica intentando no gritar y simular que no había pasado nada pero cuando no lo soportó más pegó un gritó que espantó a más de uno en el restaurante.

-Es que fue tan gracioso.

Dijo Matt sin poder contener su risa, al ver como la chica echaba aire a su lengua intentando calmar el ardor en ella.

- Hubieras visto tu cara.

Mimi miró molesta al chico que seguía riéndose de su desgracia pero no podía negar que la risa de Matt era contagiosa, hasta a ella le estaban dando ganas de reírse.

-Deja de burlarte de mi.

- Esta bien pues, ya no lo haré.

Dijo Matt intentando recobrar la compostura, pero la risa le volvió a ganar al recordar la cara de Mimi intentando no hacer ningún gesto de dolor mientras que sus ojos se humedecían, aquello había sido tan gracioso, la chica sentara frente a él se había visto tan adorable, con sus ojitos húmedos y su carita simplemente había sido indescriptible.

-Esta bien dije que ya.

Se reprendió a si mismo Matt al ver que había vuelto a perder la compostura volviéndose a reír de la desgracia de su amiga y tal vez hubiera vuelto a estallar en risas sino fuera por la forma en que Mimi lo miraba en aquellos momentos, ella tenía una sonrisa en sus labios y lo miraba enternecida a pesar de que él se estaba riendo de ella.

-¿Qué pasa?

Preguntó Matt desconcertado.

-Nunca te había visto reír.

- ¿De que hablas? Si me has visto reír.

Contestó Matt sonrojado y dándole un sorbo a su taza de té como una manera de restarle importancia al comentario de la chica que sonrió al verlo.

- No es cierto, te he visto sonreír que es diferente, pero reír nunca.

Matt se sonrojó a más no poder y dio un nuevo sorbo a su taza, no sabía ni que decir ante eso.

-Tienes una risa muy bonita, deberías reír más seguido.

- Viniendo de ti tomaré eso como un cumplido.

Dijo Matt con una sonrisa que fue correspondida por su amiga que empezó a comer de su platillo, Matt hizo lo mismo pero no sin antes echarle una miradita y una sonrisita a Mimi, le alegraba saber que ella pensara eso de él, y estaba seguro de que si su relación seguía como hasta ese momento ella sería la causante de muchas más risas y momentos divertidos como aquel.

Tai le dio una taza de té a Sora para calmarla, la chica ya le había contado su nuevo fallido intento por declarársele a Matt y no sabía muy bien que era lo que tenía que decirle ahora, no podía terminar de matar sus esperanzas diciéndole que Matt estaba enamorado de Mimi, él no tenía el corazón para matarle las ilusiones a Sora de aquella manera, pero tampoco podía darle esperanzas entonces ¿Qué era lo que tenía que hacer o decirle para hacerla sentir mejor?

-Pero yo lo quiero.

Murmuró Sora con tristeza y dejando la taza de té en la mesa de centro. Tai la miró sin decir nada, él sabía a la perfección como se sentía ella, él se había dicho lo mismo cuando supo que no le correspondía y hasta el momento no sabía que se tenía que hacer cuando se quería a una persona que no era para ti, puesto que él se encontraba en la misma situación que años atrás, la quería pero sabía que ella no era para él y su corazón seguía diciéndole aquellas mismas palabras. "Pero yo la quiero"

-Tal vez sería mejor que las cosas pasen por si solas.

Dijo Tai en intento de pedirle a la chica que dejara de lastimarse a si misma.

-No quiero arrepentirme después pensando que yo no hice nada para que sucediera, por eso quiero decírselo, así por lo menos sabría que él lo sabe y me obligaría a mi misma a olvidarlo si es que él me rechaza.

-Entonces inténtalo de nuevo.

Dijo Tai consiente de las consecuencias de aquellas palabras y conciente de que pasaría si Sora llegaba a decirle a Matt lo que sentía por él, sabía que él no le correspondería porque Matt estaba enamorado de Mimi, pero también Tai estaba conciente de que la chica podría estar en paz consigo misma sin preguntarse cada mañana lo mismo que él se preguntaba cada vez que la miraba a ella, ¿qué hubiera pasado si le hubiera dicho lo que sentía?

Sora sonrió al oír el apoyo de su amigo, sabía que tenía que decirle a Matt lo que sentía por él aun si el destino la quería lejos de él ella se lo diría.

Ya era tarde, sin proponérselo Mimi y Matt habían pasado toda el día juntos hablando y divirtiéndose el uno con el otro y ahora ambos caminaban por el parque con dirección a la casa de la castaña.

-Mimi, el 24 daremos un concierto ¿quieres ir?

Dijo Matt una vez que vio que habían llegado a la casa de la chica y que tal vez ya no la vería hasta regresando de vacaciones.

-¿Un concierto? La última vez que fui a un concierto tuyo salí toda aplastada, pisada, golpeada, besada, y sin olvidar que se burlaron de mi.

- Nunca nos lo vas a perdonar verdad, espera un momento, ¿dijiste besada?

- ajajá Caíste, solo quería ver que decías con eso.

Matt sonrió, no podía quejarse esa se la debía después de que él le había hecho creer que tenía una relación con Sora.

-Entonces que dices, podrías estar atrás del escenario, ahí nadie te golpeará ni pisará.

- OK, me convenciste, pero me tendrás que conseguir boletos para Yumi, ella adora tus conciertos.

- Por supuesto, no hay ningún problema.

-Bueno entonces creo que nos veremos el 24.

Matt sonrió y vio a la chica entrar a su casa, era perfecto ahora solo tendría que convencer a Tai de dejar su lugar privilegiado para que le permitieran a Mimi estar atrás del escenario, pero eso era pan comido, no hacía falta más que una caja de chocolates para convencer a su amigo de que le cediera el lugar a Mimi.

Siguiente capitulo: Pelea de chicas- Publicación : viernes 16 de sept 2011

Mimato196

Mayo 2007