HOLA! SIGLOS DESPUÉS VUELVO A ACTUALIZAR ESTA HISTORIA. LA VERDAD NO TENGO EXCUSAS VERDADERAS PARA ELLO. YA VAN MUCHOS MESES. DEBO DECIR SOY MUCHO MEJOR LECTORA QUE ESCRITORA, PERO DE QUE TERMINO MIS HISTORIAS, LAS TERMINO!
SUPONGO QUE COMO SON POCOS REVIEWS (AUNQUE PREFIERO LA CALIDAD QUE LA CANTIDAD) PIENSO QUE A NADIE MOLESTO CON LA LENTA ACTUALIZACIÓN, PERO DE VERDAD LAMENTO MUCHO LA INCOMODIDAD QUE DOY A ALGUNAS LECTORAS. ALGUNAS ME HAN PEDIDO QUE ACTUALICE PRONTO, Y NO ES MI INTENCIÓN FALLAR, CRÉANME.
ACÁ LES DEJO UN NUEVO CAPITULO. TODO ESTO ES COMO DE TRANSICIÓN, Y PARA CONOCER UNA NUEVA FACETA DE BELLA Y DE OTROS PERSONAJES. PERO NO SE PREOCUPEN, PRONTO HABRÁ REENCUENTRO DE EDWARD Y BELLA. (NI EN MIS PROPIAS HISTORIAS LOS PUEDO SEPARAR, HAHA!)
SI ALGUIEN GUSTA DEJARME ALGÚN REVIEW, SE LO AGRADECERÉ CON EL ALMA!.
BESOS!
Crepúsculo y sus personajes pertenecen a S. Meyer.
Capitulo 25. Sin salida.
Bella PV.
Me acerque instintivamente hacia él. De el era el aroma que me llamaba. Detrás del olor a mugre, basura y alcohol, detecte el aroma que hacia quemar mi garganta.
" ¿No sabes que es peligroso para una belleza como tu andar sola por estos lugares?." Me pregunto nuevamente, con sorna. Sus ojos recorrían mi cuerpo, analizando cada centímetro.
Probablemente pensaba en hacerme daño, abusar de mí. Seguramente pensaba en todo lo asqueroso que podría hacer con mi cuerpo…
Pero a mi no me interesaban sus pensamientos, ni siquiera sentía una pizca de terror. Yo solo miraba su cuello. Sentía la calidez debajo de su piel, estaba llamándome…
El rio ardiente que circulaba en sus extremidades…
El ardor que le provocaba a mi garganta…
Y me prepare para saltar sobre el…
" ¿Qué haces?" me pregunto el tipo confundido al verme en cuclillas. " ¿Acaso estás jugando?." Se rio confiado mientras se apresuraba a mi lado.
No podía esperar un segundo mas, el ardor de mi garganta me estaba matando, conocía bien lo que mi cuerpo exigía. No mas…
Salte para atacar al hombre, quien cambio su burlón rostro por una ensombrecida mueca de pánico. No comprendía lo que estaba pasando. Se había convertido en mi presa sin saberlo. Cuando por fin pensé que lo alcanzaría un par de brazos me detuvieron. Fue como escuchar un par de rocas chocando una contra la otra, un sonido ensordecedor. Me tomo un segundo darme cuenta que era mi cuerpo contra el de Erick. El se había arrojado sobre mi cuerpo y me había hecho a un lado apartándome de mi presa. Ambos caímos al suelo, el sobre mí, sujetando fuertemente mis muñecas contra el piso.
"Bella, ¿acaso estás loca? ¿Dónde pretendías ir?." Me pregunto sorprendido y algo molesto. Lo mire aturdida por algunos segundos, tratando de conectar mis ideas. Los ojos de Erick me penetraban con furor. ¿Realmente estuve a punto de matar a un hombre?
El ardor de mi garganta no había desaparecido, pero mi cordura volvía segundo a segundo. Realmente había tratado de matar a alguien. De no haber sido por Erick… ¡Oh no!
" ¿Qué son ustedes?." Murmuro el hombre vagabundo mientras daba traspiés tratando de alejarse de nosotros. Los cinco vampiros que ahora nos acompañaban reían estrepitosamente. Amber y Gustave se acercaron a él sigilosamente, como dos pumas acorralando un inocente venado.
"Ay, lo siento Bella. Tenías sed y viniste hasta acá. ¿Te interrumpimos?." Pregunto amistosamente Cynthia. Aunque la ternura en su voz no venia al caso. Me dio pavor el solo pensar lo que estuve a punto hacer. Nunca me lo hubiera perdonado. Y ¿Qué hubiesen sentido los Cullen?
Tom gruñó disgustado, observando la escena a escasos metros de nosotros, recargando sus hombros sobre una pared. Se negaba a acercarse por alguna razón. De cualquier forma yo agradecí su distancia, no soportaba su presencia. Era el por quien más miedo sentía, había algo en su mirar que me atemorizaba.
"Tienes razón, Bella debe estar sedienta. No lo había pensado." Dijo Erick mientras retiraba con lentitud sus manos de mis muñecas. Su mirada se había suavizado. Me incorpore hasta quedar sentada a su lado mientras él descansaba en cuclillas, pero me negué a volver a mirar al vagabundo, incluso deje de respirar. Era incomodo, tal como me había dicho Edward, pero hacia que el ardor y el deseo de la sangre se disiparan.
Como me hacía falta Edward en estos momentos. Lo quedaría por estar con él y con los Cullen en este día. Mas que nunca anhelaba a mi amor.
"Vamos, termina lo que deseabas hacer." Me indico Erick. Supuse que se refería al vagabundo. Deseaba que yo terminara con él, que me alimentara por primera vez. Pero no, no lo haría.
"No. No lo hare." Murmure.
" ¿A qué te refieres?." Contesto Erick sorprendido. Supongo que había esperado que me abalanzara sobre el hombre nuevamente. Y lo hubiese hecho de no ser por el recuerdo de Edward.
"No acabare con el."
"Bella, no seas absurda. Debes de alimentarte."
"No." Me zafe de su agarre y me puse de pie. El hombre nos miraba aterrorizado, pero no se atrevía a moverse.
"Tal vez ¿no sepa cómo?" pregunto Cynthia, claramente confundida.
"No es eso…"
" ¡Pues si ella no lo quiere, yo si!" gruñó Gustave mientras se abalanzaba sobre el vagabundo. El hombre solo alcanzo a gritar por un segundo, mientras Gustave lo tomaba por el cuello e insertaba sus dientes en la suave carne. Observe impresionada como la vida escapaba de ese hombre, como trato de luchar inútilmente con sus brazos y piernas golpeando a Gustave con todas sus fuerzas. Pero no fue suficiente, sus ojos se apagaban lentamente, hasta que quedaron vacios e inmóviles. Estaba muerto. Gustave relamió sus labios, absorbiendo hasta la última gota de sangre. Al momento aparto el cuerpo del hombre al piso. Como si fuera una basura.
Sentí una inmensa repulsión ante la imagen. Mi mente me decía que me apartara, que huyera, pero mi cuerpo me exigía calmar la sed en mi garganta.
" ¿Ya ves lo fácil que es?." Insistió nuevamente Cynthia. "Es comida fácil. Los humanos no poseen nuestra fuerza."
"Eso ya lo sé. No me refería a eso." Conteste bruscamente. Mi mal carácter comenzaba a brotar. No permitiría que me trataran así. No tenían ningún derecho a retenerme contra mi voluntad.
"Entonces, ¿a qué?."
"Yo no matare a ningún humano." Declare lentamente.
Una sonora carcajada nos distrajo. Me gire para ver a Gustave doblándose de la risa. Su gesto me enfado, y mucho.
" ¿Y cómo pretendes alimentarte? La pasaras muy mal si no bebes sangre."
"Lo hare de animales." Les respondí con furor. Pero mi poca valentía se desquebrajo en cuanto escuche sus carcajadas. Cynthia, Gustave y Amber estaban doblados de la risa. Solo Tom y Erick me miraban perturbados. Escudriñándome con sus ojos, tratando de leer entre líneas lo que les había dicho.
"No seas ridícula. Tienes que alimentarte de humanos. Esa es nuestra naturaleza." Respondió suavemente Erick, acercándose hacia mí con extrema lentitud. El tono de su voz era sombrío.
"Sé que puedo hacerlo." Lo rete mirándolo a los ojos. "Te lo demostrare."
" ¡No! No lo harás. No ocurrirá esto otra vez." Me sentencio mientras aprisionaba fuertemente mi muñeca. Sentí miedo cuando descubrí su mirada. Se veía molesto y a la vez asustado.
"Déjate de tonterías. Vamos a conseguirte un humano. No puedes seguir pasando sed." Me dijo suavizando su tono de voz. Y no estaba equivocado. El ardor era hierro candente sobre mi garganta.
"Lo hare a mi modo. No al de ustedes."
"Bella, por favor. No seas absurda. No entiendo como prefieres alimentarte de animales. ¡Los humanos son un manjar!" comenzó a decir Cynthia mientras palmeaba mis hombros.
"Además, hay miles de formas divertidas de hacerlo. No tiene que ser como lo que acaba de ocurrir. "
"No deseo escucharlo, Cynthia. No les estoy pidiendo permiso." Conteste valientemente. No me dejaría vencer.
"Por lo menos tiene carácter." Murmuro Amber mientras abrazaba a Tom, quien parecía bastante confundido con la escena. No había dejado de mirarme ni un solo segundo.
"Déjenme ir, por favor." Les suplique a todos.
"No. ¡Tú eres mía!." Me reclamo Erick mientras sujetaba mi brazo. "Yo te transforme, por lo tanto me perteneces."
" ¡No!. Erick, por favor. Yo te agradezco que me hayas salvado, de verdad. Sin ti yo no existiría. Pero por favor déjame ir."
" ¿Para qué? ¿Para qué vuelvas con ese vampiro? Por supuesto que no." Me sujeto con más fuerza.
"Saben, creo que deberíamos volver al hotel. Bella está confundida y no piensa con claridad. Tal vez necesite un poco de tiempo para que cambie de opinión." Sugirió Cynthia.
Tal vez tenía razón. No habría forma de escapar de esta manera, no con los cinco detrás de mí. Aun siendo neófita sería imposible huir de ellos. Tendría que pensar en alguna cosa, convencerlos de alguna manera.
Se colocaron en un semicírculo a mí alrededor y comenzamos la carrera. En ningún segundo pensé en volver a huir, pero la dura mirada de Erick me indicaba que el estaba preparado. Esta vez lo habían dejado pasar, pero si me volvía a escapar y me atrapaban, sospechaba que no tendrían piedad conmigo. Tendría que ser más fuerte y tolerar lo que viniera. No había de otra forma, pero volvería a estar con Edward. Su recuerdo me daría la fuerza necesaria.
Un rato más tarde entrabamos de nuevo al hotel. Supuse que faltarían pocas horas para que amaneciera. No podría intentar nada por este dia, pero ellos tampoco. Estábamos atorados aquí.
La sed seguía enloqueciéndome. Jamás imagine el dolor que sentiría en la garganta. Continuamente me tocaba, esperando que con la frialdad de mi piel el ardor aminorara. Pero no. Cada segundo era una tortura. Y ese no era mi único problema, ya que la curiosa mirada de Erick me seguía a cada segundo, con lo que acrecentaba mi mal humor.
" ¿No tienes nada mejor que hacer que mirarme?." Le reproche indignada una vez que nos quedamos solos en su cuarto. El resto de las parejitas habían optado por ir a otras habitaciones.
"La verdad, no." Me contesto un una sonrisita de suficiencia mientras me observaba sentado cómodamente en uno de los sofás. Yo no comprendía su aparente tranquilidad, ya que yo estaba como un león enjaulado. Daba vueltas de un lado a otro sin hallar que hacer. Me sentía tan desesperada. La incertidumbre me estaba matando.
No podía dejar de pensar en Edward, ni en Charlie, ni en Sam. ¿Estarían a salvo?. A estas alturas todos en Forks debían estar enterados de mi desaparición. ¿Qué explicación habrían dado los Cullen? ¿Cómo lo tomaría Renee? ¿Lillian estaría con ellos o habría huido? ¡Por Dios! Esto era demasiado.
Las ideas no dejaban de atormentarme, pasaban una a una sobre mi mente como flash. Estaba tan angustiada por mis seres queridos.
Y como si eso no fuera suficiente, mi atroz sed me tenía malhumorada. No estaba de ánimos ni para aguantar una broma.
Me acerque al mini bar de la habitación y lo abrí. Había cervezas, refrescos y golosinas. Aunque ya ninguna me serviría. De hecho ni siquiera se me antojaba probarla. Esa etapa de mi vida había terminado. Suspire pesadamente mientras cerraba la puerta. Después tome el control remoto de la televisión y comencé a cambiar los canales. Nada me gustaba, los programas se veían monótonos y aburridos. Volví a tocar mi garganta, se me había convertido en una costumbre en las últimas horas.
"Te duele mucho, ¿Verdad?." Me pregunto.
"Tú qué crees." Le respondí fríamente.
"Te sentirías mejor si nos hubieses hecho caso. Necesitas alimentarte." Me regano una vez más.
"Y yo te dije que no lo hare. No matare ningún humano."
"Si no te hubiese sujetado, ya lo habrías hecho."
Esas palabras me cayeron como un balde de agua fría. Era verdad, si él no me hubiese encontrado en ese momento me hubiera lanzado sin contemplaciones sobre el vagabundo. Me hubiese convertido en una asesina.
"Pero no lo hice." Le conteste. "Y no pienso matar a ningún humano, nunca. Prefiero morirme de sed." Le declare orgullosamente.
"En realidad no morirás de sed nunca. Pero si te sentirás débil y agotada todo el tiempo. En algún punto dejara de importarte e iras a buscar sangre. No podrás evitarlo, Bella. Sera mejor que te acostumbre de una vez."
Me senté en el piso y recargue mi espalda y cabeza sobre la pared. Había sido una noche demasiado larga. Y lo peor es que así sería de ahora en adelante. Nunca dormiría, nunca olvidaría. Sería un eterno estupor hasta que me reencontrara con Edward. Solo hasta ese momento podría disfrutar de mi eternidad junto con él, como tanto había deseado.
" ¿Por qué te resistes tanto a aceptarlo?" susurro Erick mientras se acomodaba lentamente junto a mi, sentándose a pocos centímetros de distancia.
"No lo hare. Es todo lo que debes saber."
" ¿Es por ellos?." Me pregunto calladamente. Supuse que hablaba sobre Edward y su familia. " ¿Qué relación tenias con ese vampiro?."
"Mejor dime que hacías tu en Forks, ¿Por qué me llevaste contigo? ¿Qué sabes de Lillian." Le pregunte cambiando su jugada. No estaba dispuesta a dar más información de la necesaria. No era seguro y no podía confiar en él.
Erick suspiro frustrado, llevo sus manos a su cabello alborotándolo un poco. Me imagine que mi actitud lo frustraba, pero ¿Cómo comportarme de otra manera? Me tenían como prisionera, y el me consideraba una propiedad. Odiaba eso.
Soltó un bufido y me miro a los ojos fijamente.
"No tengo porque contarte nada."
"Entonces yo tampoco." Le respondí. Aparte mi cara de su rostro y me limite a observar la habitación. Erick no se movió ni un centímetro. Su mirada me recorría centímetro a centímetro. Ya me tenia harta. Echa una nueva ojeada sobre la habitación. Observe la suave cama y la mesita de noche a su lado. El teléfono no había sido desconectado. ¡Excelente! Si tan solo me dejara sola unos segundos…
Ante la falta de ideas me limite a cerrar los ojos y a colocar mi cabeza sobre mis rodillas. Me sentía abatida y extenuada. Extrañaba a Edward.
Edward PV.
No teníamos opciones. Solo éramos mis hermanos y yo contra cinco vampiros, que eran mucho más poderosos que nosotros. No podíamos acudir a los Volturi, podría ser mucho peor. Su precio podría ser demasiado alto. Y ya que Jacob y su manada quedaron descartados, solo nos quedaba una opción: Los Denali.
Suspiré pesadamente mientras vislumbraba la solución. Tal vez en esta ocasión estarían dispuestos a ayudarnos. Después de todo no se trataba de una alianza con licántropos, sino de una lucha contra otros seres de nuestra especie. Tanya siempre había sido muy amable conmigo, y qué decir de la amistad con Carlisle. Inclusive habían aceptado ir a mi boda. Excepto Irina, claro estaba.
Pero por falta de opciones tendríamos que intentarlo. Estaría dispuesto a rogarles de rodillas de ser necesario. Todo con tal de recuperar a Bella.
Habían pasado ya varias horas desde nuestra decisión y estábamos rumbo a Alaska.
Mantenía a Lillian a mi lado todo el tiempo. Me causaba repulsión su presencia, pero era la única forma de mantenerla quieta. Ella seria nuestro señuelo. Estaba seguro que en algún momento nos seria de utilidad.
A lo largo de las horas, Alice me había mostrado imágenes de mi Bella, lo cual me provocaba sentimientos encontrados.
Por un lado me encantaba su cambio físico. Se veía deslumbrante. Ansiaba tanto poder tocarla, abrazarla y besarla. Ansiaba jalarla hasta mis brazos y llevármela lejos de donde la mantenían.
Y me impresionaba el hecho de que mi Bella había mostrado una fortaleza extraordinaria. Una fortaleza que yo sabía bien que poseía, pero que nunca creí atestiguar. Mi novia había estado a punto de asesinar a un hombre para alimentarse. Y lo hubiera hecho de no ser por el tal Erick. Pero lo que me sorprendió fue su determinación de no hacerlo. A pesar del inmenso dolor que sufría, Bella se había negado a alimentarse. Se había impuesto valientemente a ese grupo de vampiros. En realidad mis sentimientos hacia ella no hubiesen cambiado de haberse alimentado de ese hombre. Era una terrible debilidad en la que todos caímos en algún momento. Pero si me hubiese sentido terrible por su dolor, por su remordimiento al terminar con una vida, independientemente de quien se tratara. Por lo que me sentía sumamente orgulloso de ella por su determinación.
Pero por otro lado sentía rabia…
Nos habían arrebatado el nuevo comienzo de Bella. Uno en el que yo debí participar a cada momento, como ambos habíamos deseado.
Yo había deseado estar a su lado, acompañarla durante el terrible proceso de transformación. Procurar que su incomodidad fuera menor, y sujetar su mano y acariciar su rostro cada segundo de esos tres días. Estar ahí cuando abriera los ojos por primera vez. Observar sus pupilas dilatarse ante la expectativa de este nuevo mundo que se presentaba para ella.
Y lo más importante: acompañarla en su primera cacería. Odiaba el hecho de que Bella sufriera por la sed. Ella era demasiado noble como para dañar a alguien. Lo había demostrado, y en verdad me sentía feliz por su fuerza de voluntad. Pero eso no aminoraba el dolor ni lo hacía soportable. Bella necesitaba beber. Y el tal Erick y su grupito no estaban ayudando en nada.
Odiaba a ese sujeto. Tenía que ser totalmente sincero, si agradecí que hubiese salvado a Bella. Si no fuera por él, ella ya no existiría. Estaría muerta. Y yo ya no tendría ningún motivo para continuar. Pero detestaba que la mantuviera captiva. Que se creyera con poder sobre ella por haberla transformado. Bella no era propiedad de nadie. ¡Mucho menos de un ególatra vampiro!
Escuche un bufido de Lillian, corriendo a pocos centímetros de mi lado. En ese momento desee sujetar su cuello y arrancarlo, machacar su cuerpo en mil pedazos.
Ella había destruido a mi Bella, había apagado su hermosa vida. La que por tanto tiempo luche por conservar. Era aun peor que Victoria.
Tranquilízate. Escuche la mente de Jasper a pocos metros tras de mí. Conserva ese odio y esa fuerza para después. Lo necesitaras. Me aseguro. Y tenía razón. En este momento lo primordial era rescatar a Bella. Y después me encargaría de Lillian, lenta y dolorosamente…
Erick PV.
Ya habían pasado 18 horas desde que Bella había despertado, y aun se negaba a alimentarse. Habíamos tratado de convencerla en numerosas ocasiones, especialmente Cynthia, quien parecía haber tomado aprecio por Bella. Pero la chica simplemente se negaba a alimentarse.
Su fuerza de voluntad era impresionante, debía reconocerlo. Jamás había conocido una chica asi. La más parecida había sido Jazmín, pero sus circunstancias habían sido distintas. Ahora lamentaba más que nunca lo que le había hecho. Ella no lo merecía…
Escuche un nuevo gemido de Bella, mientras se dedicaba a dar vueltas por la habitación. Había pasado toda la noche y gran parte del día de esa manera. Y hasta cierto punto era entretenido mirarla.
Se veía tan hermosa ahora que era como nosotros. No podía dejar de mirarla. A donde fuera que sus pasos la llevaran, mis ojos la seguían. Me tenía deslumbrado.
Ansiaba tanto acercarme a ella y besarla, tocarla. Me estaba volviendo loco, y lo peor es que la chica ni siquiera parecía darse cuenta de mi deseo por ella. Pero tampoco quería exactamente forzar las cosas. Deseaba que las cosas fueran diferentes esta vez. Anhelaba una relación diferente, y estaba seguro que con Bella lo conseguiría. Ella era especial, podía sentirlo.
Bella se recostó sobre la cama dando un largo suspiro. Se quedo absorta mirando el techo de la habitación. Estaba pensativa, y eso me tenía preocupado. ¿Se sentiría molesta conmigo por tenerla aquí? ¿Estaría pensado en el, en ese vampiro? ¿En como regresar a su lado? La sola idea me hacia enfurecer. No deseaba que nadie más ocupara sus pensamientos. No era justo ya que ella me pertenecía. Yo la había creado, y era mía. Era inaceptable su amor por alguien más. Pero tenía la suficiente experiencia en el mundo para saber que la violencia y la imposición no eran formas de conseguir cariño. A Bella tendría que conquistarla, sacarle de la mente a ese vampiro poco a poco, seducirla. Y con ella aquí tendría todas las oportunidades del mundo. ¡Claro que lo conseguiría!.
Me acerque a ella lentamente y me acurruque a su lado. Bella bufo frustrada y se separo bruscamente, sentándose en la cama.
" ¿Te molesta mi presencia?." Le pregunte divertido.
"No eres mi persona favorita en estos momentos."
"Pues deberías acostumbrarte. Vas a estar mucho tiempo conmigo?"
Bella mordió su labio inferior. Parecía ser una reacción cuando estaba frustrada. Ya comenzaba a reconocer sus gestos y era bastante entretenido.
"No entiendo porque la molestia."
Bella se incorporo de un salto y me miro desafiante.
" ¿Pretendes que este contenta cuando me tienen encerrada en esta habitación sin mi consentimiento, sin saber que harán conmigo, muerta de sed…"
"Hey, cálmate. Ya entendí." Alce mis palmas al aire en señal de calma. Tal vez debería ser más permisivo con ella. Después de todo su mundo había cambiado en tan solo unos días. Era normal su frustración.
"Una respuesta a la vez." Comencé lentamente, como si le hablara a una chiquilla malcriada.
"En primer lugar estamos aquí porque necesitamos escondernos. No es solo por ti. Estos días han estado soleados y no podemos movernos con entera libertad. Pero no nos quedaremos aquí mucho tiempo así que no te preocupes. Y tercero, no estarías muerta de sed si te hubieses alimentado como te dijimos." Le regañé una vez más.
"Y te vuelvo a decir que no me importa. No lo hare a su manera."
"Si, ya se. Con animales solamente. Eres tan ridícula." Me burle de ella. Aunque me impresionaba su voluntad, parecía inquebrantable.
Me quede inmóvil pensado por algunos segundos. Tal vez lo que Bella necesitaba era un incentivo. Si tan solo probara la sangre una vez, no volvería a dejarla. Pero ¿cómo conseguir que bebiera de un humano si se negaba a acercarse a ellos?. De pronto una loca idea me cruzo por la mente. ¿Cuál era la mejor forma de conseguir sangre humana saludable sin realmente asesinar a uno?
¡Claro, en el banco de sangre un hospital!
Era una idea extraña, siempre habíamos conseguido la sangre en forma tradicional pero ¿Por qué no intentarlo?. Además, sería una excelente opción para la reticente Bella, ya que técnicamente no lastimaría a nadie, y por primera vez probaría verdadera sangre. Seguro después de eso cambiaria de opinión y dejaría estas sandeces de alimentarse de animales.
Me incorporé a toda prisa de la cama y me acerque a la puerta. Necesitaría la ayuda de Cynthia en esto.
"Quédate donde estas, ahora vuelvo." Le sugería Bella. Ella solo alzo su pulgar en señal de entendimiento. Parecía concentrada en algo, pero no adivinaba que era.
Pase por la habitación de de Tom y Amber. Ambos se encontraban demasiado ocupados como para fijarse en mi. Típico.
Seguí hasta topar con la de Cynthia y Gustave. Ellos solo se encontraban acomodados en el sillón viendo la televisión.
" ¿Qué pasa?" me pregunto ella.
"Necesito un favor."
" ¿Otro? Me debes muchos estos días." Me sonrió ella.
"Necesito que me ayudes a robar sangre de un hospital. Es para Bella."
Ambos se miraron y después giraron su rostro burlonamente hacia mí.
"Tiene que ser una broma." Me insinuó Gustave.
"No." Suspire pesadamente. "No lo es." Me acerque hacia ellos derrotado y me senté al lado de Cynthia.
"Bella se niega a beber, y parece estar decidida. No puede continuar así, se está haciendo daño."
"En algún momento cederá, ten calma."
"Pero no sé cuánto tiempo más tomara esto. Y la verdad prefiero que nos vayamos todos de aquí, Tengo un mal presentimiento, y llevamos mucho tiempo atorados aquí." Le respondí a mi hermana.
"Eso es cierto. Tom también está molesto por ello." Respondió en su lugar Gustave.
"Además." Continúe. "Creo que si Bella prueba la sangre humana también se hará adicta a ella y se decidirá a cazar con mostros. Solo necesita un pequeño aliciente." Le sonreí.
Cynthia asintió suavemente su cabeza en señal de comprensión.
"Tiene sentido. Pero ¿te das cuenta de todas las molestias que nos estamos tomando por ella?." Me respondió inquisitivamente.
"Pensé que te agradaba." Me justifique mientras rascaba mi mentón en forma nerviosa.
"Y así es. Solo digo que te preocupas demasiado por ella. No quiero que termines como la última vez." Me dijo ella mientras tomaba cariñosamente mi hombro.
"Se que no sucederá. Ella es distinta." Le respondí con más confianza de la que en realidad sentía. Ya que la incertidumbre por los sentimientos de Bella me volvía loco.
"Entonces, ¿Haremos una visita al hospital?." Me sonrió.
"Si, necesito que me acompañes. Puede que necesitemos tu "don" para algo." Le conteste sonriendo también.
"Por cierto. Me preocupa que no haya podido detener a Bella la otra noche. No puedo moverla ni inmovilizarla ni un solo segundo. Eso no me gusta nada." Pregono Cynthia, quien no disfrutaba de que Bella fuera la excepción a su don.
"A mi también me preocupa. Tal vez ella también tenga algún "don" en especial, ¿no crees?."
Respondí pensado en mi nueva chica. Otro misterio que resolver con ella. Pero eso me hacia añorarla más. Me confirmaba lo especial que era.
"Entonces tu espéranos aquí, y cuida que Bella no salga de la habitación." Le pidió cariñosamente Cynthia a su novio.
"Descuiden, me daré cuenta si intenta salir del cuarto." Aseguro Gustave. El y Cynthia se me besaron por algunos segundos antes de separarse.
Me acerque a la habitación de Bella una vez más para avisarle que saldría.
La encontré en la cama, observando atentamente el techo otra vez. No me gustaba su actitud, era como si planeara algo.
"Saldre por unos minutos con Cynthia. No te muevas de aquí." Le sugerí a Bella.
" ¿A dónde vas?." Me pregunto ella.
"Lo sabras cuando regrese." Le sonreí antes de cerrar la puerta. No tenia sentido trancarla, esperaba que la chica no intentara alguna tontería.
Corrí a lado de mi hermana y no adentramos en la calle. Esperaba que esta sorpresa me acercara mas a Bella.
Bella PV.
Se había ido, ¡se había ido! Al fin unos segundos sola.
En un principio pensé escapar otra vez. Pero con Gustave, Amber y Tom tan cerca sería una tontería. Además seguro no me lo perdonarían esta vez. Tenía que cambiar de estrategia si quería mantenerme con vida.
Durante toda la tarde había observado un lindo objeto brillante al lado de la cama, en la mesita de noche. El teléfono. Pero gracias a la acosadora presencia de Erick ni soñar en acercarme. Pero esta era mi oportunidad, tendía que serla. Por fortuna Erick no lo había desconectado ni nada por el estilo. No parecía sospechar que un simple teléfono provocara mi liberación.
Me acomode tranquilamente en la cama, sabiendo que ellos podían escuchar cada movimiento, si es que prestaban mucha atención.
Me senté en la orilla y subí a lo más alto el volumen de la televisión. Deje pasar algunos minutos, suponiendo que ellos se acostumbraran al sonido y no lo tomaran como algo sospechoso.
Después, con lentitud tome la bocina del teléfono y con suavidad marque el número de la casa de los Cullen.
Juro que su fuese humana mi corazón se saldría del pecho en ese instante. Me sentía a morir de los nervios.
Los segundos en los que marcaba la línea eran eternos.
" ¿Hola?." Me contesto la melodiosa voz de Carlisle.
"Soy Bella" conteste con inmensa alegría.
" ¡Bella! No sabes lo feliz que estoy de escucharte." Me contesto sinceramente.
¿Es Bella? ¡En verdad!
Alcance a escuchar otra voz junto a la de Carlisle, ¡Era Jake! ¡Había vuelto!. Sonreí al pensar en mi amigo a salvo en casa de los Cullen. Anhelaba tanto saber sobre mis seres queridos y sobre Edward…
Pero mi felicidad se esfumo cuando escuche la puerta de Tom abrirse repentinamente.
"Me tienen en Prince Rupert." Le indiqué a Carlisle antes de colgar el teléfono. No pude escuchar su respuesta, pero confiaba en que hubiese escuchado.
La puerta de mi cuarto se abrió estrepitosamente, mostrando a un furibundo Tom.
" ¿Qué has hecho? ¿Con quién hablabas?." Me rugió Tom.
"Nada, no estoy haciendo nada." Le conteste valientemente.
"No mientas, te escuche." Dijo acercándose peligrosamente hacia mi.
"Estás loco." Le conteste de vuelta.
Pero lo único que sentí fueron sus imponentes brazos lanzándome al piso, estrellándome contra la cerámica rompiéndola en pedazos. Estaba perdida…
NOS LEEMOS PRONTO!
