Capítulo 22: Venganza (Parte 1)
"En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre." (Friedrich Nietzsche)
Intenté durante toda la mañana localizar a Rosalie Hale, necesitaba un poco de colaboración femenina para realizar mi plan; hay ciertos secretos del arte de seducir que desconozco.
Y finalmente, gracias a la ayuda de Emmet, quedé en verla por la tarde; Billy me había dado el día libre por el incidente de ayer, cuando me toque recibir mi sueldo de este mes me sentiría inmensamente culpable: no había trabajado nada estas semanas.
Llegué a la puerta del gimnasio con pocos minutos de retraso. Ella ya estaba ahí esperándome y mirando para todos lados sospechosamente.
-¡Ay! Acá estas Bella. Ya me estaba por ir -dijo a modo de saludo.
En vez de decirme simplemente: "Hola, ¿Cómo estás?", como haría cualquier persona normal; ella siempre me saludaba con un reclamo. Respiré profundamente y traté de recordar los buenos tiempos en la infancia en que éramos dos buenas amigas.
-¡Rosalie! ¿Podés dejar de actuar como si fuéramos a cometer un crimen? -ella rodó los ojos y empezó a caminar dando grandes pasos y haciendo ruido con sus tacones. Solamente frenó cuando llegó a su auto, un alucinante convertible de color rojo. El tipo de auto perfecto para ella y toda su majestuosidad de niña rica.
-¿Te das cuenta que si quisiéramos cometer en verdad un crimen este auto no serviría de nada?
Rosalie estaba subiendo de un salto al interior del auto, demostrando toda su destreza. Yo opté por abrir la puerta normalmente apenas le quitó el seguro.
-¿Por qué crees que no serviría? -me dijo la rubia con las llaves en el contacto de su auto.
-Es un coche muy reconocible, no tendrías forma de esconderte. Ni de escapar -le dije como si fuera obvio.
-No tenés idea Bella, si yo quisiera cometer un crimen este coche me sacaría del lugar del crimen antes de que puedas pronunciar mi nombre. Mi bebé vuela -y para reafirmar sus palabras aceleró con todo.
El viento me sorprendió en mi rostro y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, no sé si a causa de la conversación con ella o por el mismo viento.
-¿No vas a intentar fingir interés en mi vida estos años, no? -me preguntó Rosalie de reojo.
-Si vos querés contarme...
-No, nada de eso -me interrumpió- prefiero escuchar música antes que remover mi pasado.
Pasamos el resto del viaje con la música de la radio a todo lo que soportaban los parlantes del auto y eso era mucho. Rosalie me miraba con su cara de asesina serial cada tanto, e incluso pensé varias veces en que cometería mi asesinato y saldría huyendo de ahí. Al fin y al cabo, estaba a su merced: yo no sabía a dónde nos dirigíamos. Pero luego decidí que ese no era el plan de ella, por lo menos para hoy, ya que le había jurado a Edward que yo estaría esta noche en Twilight. Yo había reflexionado luego de trazar mi plan de venganza y le exigí a Rosalie una condición para ir: que ella me ayudara con mi plan.
Y ahora estábamos acá, juntas en esta misión.
Estacionamos el auto en un garaje de un complejo privado, no tenía idea dónde estábamos y por la cara de Rosalie no pregunté nada, sabía que peligraba mi vida.
Rosalie exigió en la recepción que sea inmediatamente atendida, mientras yo la seguía a prudente distancia. Ella parecía mi hermana mayor o incluso mi mamá, moviéndose cómodamente en el mundo de los adultos; y yo era sólo una niña tonta que iba detrás de sus faldas. Y lo más patético de todo esto es que teníamos la misma edad.
Rosalie terminó de discutir con la pobre recepcionista que huyó despavorida, la rubia se volvió a mí con su cara de triunfo que yo tanto conocía. En ese momento llegó una señora de unos de cuarenta años, con cabello negro y lacio muy corto y con vestimenta como de hospital. El pánico entró en mí.
¿Médicos? ¿Qué mierda me iba a hacer Rosalie acá?
Quizás después de todo sí pensaba matarme.
-¡Rosalie que gusto verte! -le dijo la señora con ese tono evidentemente falso que usan los comerciantes- no te esperábamos hasta el otro mes.
-Espero que no te importe que me presente acá sin turno, vine de emergencia, mi amiga Bella necesita de tu ayuda.
Rosalie podía ser simpática cuando quería, sin abandonar su tono de "yo soy la que mando".
La mujer reparó en mí por primera vez, yo estaba medio atontada por como me había llamado Rosalie y casi no le presté atención.
-Un gusto señorita, mi nombre es Joan Strake y soy la Jefa de Estética de "Strake VIP Spa" -dijo tendiendo su mano.
Respiré aliviada, era una esteticista, nada de crímenes. Pero la estética no era lo mío, por lo tanto, volví a sentir que el pánico entraba en mí. Rosalie me miró con sus ojos llameando para que conteste.
-Bella Swan. El gusto es mío -fue lo único que pude contestar.
-¿Qué servicio necesitas niña? -me preguntó Joan, Rosalie inmediatamente contestó por mi. Yo igualmente no tenía idea cuáles eran los "servicios" y cuáles necesitaba.
-¡Joan! ¡Completo! ¡Sólo mírala como se ve! -le dijo Rosalie exaltada.
Ambas me miraron desde su altar. De nuevo, ellas eran Fame y yo era una linyera. Atiné a reírme de cómo me miraban.
-¡Ustedes si que saben cómo bajarle el autoestima a alguien, eh!
-Mil disculpas señorita, no quise ofenderla.
-No te preocupes Joan, ella es conciente que no tiene nada de estética, por eso me llamó.
-Señorita Hale, yo creo que ella si tiene una estética, sólo que es diferente a la que usted y las demás prefieren. Es una cuestión de identidad la moda.
Esta vez era en mi rostro donde estaba dibujada la sonrisa triunfadora. Yo tenía personalidad para vestirme y Rosalie se ponía lo que decía la moda, eso fue lo que dijo sutilmente Joan. Rosalie bufaba y yo desde ese momento decidí que agregaría a Joan a mi lista de personas preferidas.
Las tres fuimos a una habitación con un gran cartel en la entrada que decía: "Vestuarios". En ese lugar había unas batas de toalla y un cómodo calzado que es el que teníamos que usar durante nuestra estancia, en este caso yo sola. Me desvestí detrás de un biombo y dejé mi ropa en un casillero con cerradura digital que sólo se abría con mi huella digital. En mi caso, tanta medida de seguridad era totalmente innecesaria; solamente tenía unos jeans rotos, mis zapatillas de lona sucias y una remera vieja y descolorida de tantos lavados.
Cuando estuve lista me condujeron por un ascensor hasta el subsuelo; Rosalie y Joan, hablaban delante mío de cosas que no llegaba a comprender hasta que esta última se dignó a hablarme.
-Bella, ¿tenés alguna fragancia que te identifique y quieras resaltar?
¿Una fragancia? Ni siquiera usaba perfume...
Piensa Bella. Piensa Bella.
-Oh. Sí. Ya se. Fresias. Mi mejor amigo siempre me dice que huelo a fresias, por mi shampoo.
-Perfecto. Yo las dejo acá Señoritas, cualquier cosa que necesiten háganselo saber a mis asistentes.
-Gracias Joan-dijimos a coro.
Rosalie abrió la puerta y allí nos encontramos con una habitación toda blanca, provista de compartimientos con bañeras humeantes dentro. Nos recibo una chica muy amable llamada Catherine y me indicó cual era mi compartimiento. Una vez allí me saqué la bata y me sumergí en el agua. La temperatura era perfecta y el agua olía a fresias, al igual que todos los productos que usaron en mí ese día.
La tarde pasó lenta como una tortura china, Rosalie me arrastro por decenas de habitaciones en donde me aplicaban cremas, masajes, productos para el pelo, y lo peor de todo: depilación TOTAL.
Algo totalmente innecesario ya que me estaba por vengar de Edward, sólo quería lucir mejor que nunca y jugar un poco con él. No nos íbamos a acostar, pero Rosalie insistió en que era importante que lo haga y supongo que disfrutó con mi cara de espanto.
La siguiente parada que hicimos fue en un local de ropa, esta vez nos acompaño Joan, ella nos explicó que no me podía vestir como si fuera Rosalie, sino que con mi propio estilo podía lucir increíble. Obviamente cada vez que Joan nombraba "mi estilo" Rosalie bufaba asqueada. Yo estaba contenta de haber encontrado a Joan, no quería verme como una copia mal hecha de Rosalie. Me gustó eso de mantener mi estilo.
Finalmente terminamos eligiendo una pollera negra cortísima con decenas de ojales metálicos y una remera irregular de color blanco que me quedaba gigante y anudé de un costado. Mi calzado eran unas zapatillas Converse como las que acostumbraba a usar un poco más altas y de cuero.
Por último, Rosalie me llevó a su casa y ahí me maquilló de manera simple: una base liviana, delineador negro y sombras del mismo tono. Joan, a su vez, me pintó las uñas de color azul noche. Y mientras tanto Emmet se reía de mí.
Intenté recordar que estaba enojada con él por no decirme nada, pero en el fondo comprendía que le debía lealtad a su amigo y que intentó darme señales de la verdad.
Cuando yo había pensado que lo peor ya había pasado, llegó la última parte de mi preparación del día: como intentar seducir. No a alguien en especial, a todos.
-Bella, mirate al espejo. ¿Te gusta lo que ves? Es el primer paso para comerte al mundo.
Realmente me veía bien, la remera de color blanco dejaba ver mi ropa interior negra y la pollera, además de resaltar mis piernas, ponía el foco en mi modesta cola. Era yo sin dudas, pero endiabladamente sexy.
-Si que me gusta... -contesté.
-Bella, si me permitís el atrevimiento, te aconsejaría que no lleves ropa interior, eso tortura hasta la muerte a cualquier hombre -me dijo el grandullón con una sonrisa pícara.
-Emmet, no opines -le dijo Rosalie visiblemente ofuscada.
-A mi me parece que le puedo servir más que vos Rose... Soy hombre.
-A ver "Maestro de la seducción femenina" mostranos lo que sabes.
La rubia se tiró en el sillón más cercano a ver como su novio me daba consejos para seducir a un hombre.
Emmet me nombraba miles de detalles que hacen que los hombres mueran, pero no pude recordarlos todos. Me acuerdo que me dijo que, cada tanto, sutilmente, pase un dedo entre mis pechos. Al parecer eso les da curiosidad o algo así. Que piense en que estoy devorándome a alguien cuando coma o tome algo. Rosalie cada tanto se burlaba de sus consejos, sin poder creer que fueran tan básicos.
-Bella, en el caso de Edward, lo mejor que podes hacer es tratarlo bien, como si nada hubiera pasado. Luego lo ignoras y te vas a buscar a alguien en la pista. Ni siquiera va a tener que discutir con vos, se va a desesperar.
-Gracias chicos, a ambos -les dije. Emmet me dio un puñetazo juguetón en un hombro y Rosalie miró para otro lado sin acusar recibo del agradecimiento.
-Bella, no te olvides de morderte los labios. Edward lo adora y se va a morir sin poder tocarlos.
-Creo que vas a dejar de ser su amigo preferido cuando se entere de todos tus consejos.
-Me ama Bella, me va a perdonar -me dijo encogiéndose de hombros.
En pocos minutos estábamos metidos adentro del jeep de Emmet, yo había optado por seguir su consejo y no llevaba ropa interior. Me arrepentí al instante, me entraba viento por todos lados.
Al bajar en Twilight la calle estaba llena de gente dispuesta a divertirse, no era la multitud de la primera vez que fui, pero si un público razonable para un día laborable de semana.
Un cartel en la puerta anunciaba Micrófono Abierto hasta la 1 AM que tocaba Hey Guys!. Se me ocurrió al instante como llamar la atención de todos.
-Emmet ¿Puede ser que yo abra el micrófono abierto? Así me aseguro que todos me miren.
-¡Oh! ¡Por Dios, Bella! ¡Sos diabólica! Claro que sí.
Entramos en el lugar y todo el mundo nos saludaba. No se de donde saqué tanto coraje para no sentirme incómoda siendo el eje de las presentaciones. Todos los chicos que saludaban a Emmet, preguntaban por mí. Y las chicas me miraban con odio y cuchicheaban entre ellas.
Me alejé de la parejita feliz y me fui hasta la barra, allí estaba la pelirroja, Victoria, la conquista de Mike.
-¡Wow! ¿Qué pasó contigo? ¡Te ves genial! -me dijo la colorada.
-Gracias, necesito tequila.
-¿Viniste sola? ¿Tu amigo?
-Hace días que no se nada de él.
-Lo vi el otro día. No nos acostamos, es frustrante. ¿Vos te acostaste con él? ¿Tiene algún problema?
-¿Mike no pudo? -solté una risa- Dale otra oportunidad, le gustas mucho.
-Okay, gracias. Tu tequila.
Tomé el tequila y me fui con la garganta ardiendo a buscar a mi objetivo de la noche. Era conciente que todos me miraban, incluso varios chicos me decían cosas. Y creo que me di cuenta donde estaba cuando sentí el poder de su mirada sobre mí. Estaba sentado en un sillón, cerca del escenario, y en este preciso instante fulminaba con la mirada a un chico que me dijo algo cuando pasé. Estaba ofuscado, desarreglado, con ojeras y aún así, era lo más hermoso que había visto en mi vida. Quería correr a besarlo, pero sabía que merecía mi venganza. Terminé el trayecto hasta los sillones y empecé a saludar a los que estaban allí. Dejé para lo último a James, Tanya y Edward. Empecé con él.
-¡Hey! Edward, saliste de la cárcel a tiempo - le besé la mejilla intentando no aspirar su aroma.
Aproveché que estaba petrificado y seguí como si nada saludando a Tanya que me halagó lo linda que estaba. Y por último James no pudo disimular cuanto le gustaba como me veía.
-Bella, estas salvaje, sexy. Sos... ¡Mierda! No encuentro las palabras.
-Sabía que ibas a estar acá y no quería desentonar rubio sexy.
Me dio lastima aprovecharme de él, pero ambos salíamos beneficiados en esto.
-Bella... ¿Querés que hablemos? -me dijo Edward dubitativo.
-No, gracias. Quiero disfrutar la noche. No hay nada de que hablar. Está todo perfecto.
Los tres chicos me miraban como si fuera una desquiciada, me salvó el rock furioso que empezó a sonar.
-¡Wow! ¡Es mi preferido! ¡Vamos James! -lo tironeo de la camiseta provocativamente y empezó a caminar conmigo hacia la pista de baile.
Miré de soslayo a Edward que seguía sin entender nada, mientras Tanya le hablaba y ambos miraban en nuestra dirección. Pasó un camarero con cervezas, agarré una botella y empecé a tomar. James bailaba conmigo obnubilado. Le encantaba esta Bella salvaje, seguro que me veía en su cama en cuanto termine la noche.
-¿Bella?
-¿Qué pasa James?
-¿Tenés una idea de las ganas que tengo en este momento de estar con vos? Pero Edward, él te ama.
No estaba preparada para escuchar esto, el tema terminó y un chico se acercó para sacarme a bailar. Dejé a James ahí y me fui con el chico. Su nombre era Peter y estaba ahí con su novia Charlotte. Mi plan estaba funcionando, si incluso una pareja se veía atraída hacia mí. Bailé con ellos dos un largo rato, podía ver como Edward me miraba desesperado mientras estrujaba las tres latas de cerveza que se había tomado. Quería que reaccione de una vez y me venga a buscar. Pero no, él seguía ahí torturándose. Los chicos me trajeron unos tragos y seguí con ellos un rato más hasta que se hizo insostenible, a toda costa querían que me vaya con ellos. Me excusé como pude y fui a buscar a Emmet, estaba estratégicamente con Edward intentando taparle la visión en dirección mía. Me acerqué de todas maneras.
-¡Hey! ¡Grandulon! ¿Para cuándo mis 30 segundos de fama? -le pregunté empujándolo sin que se mueva un milímetro.
-Cuando quieras preciosa. Antes de que te rapte algún pervertido -me dijo guiñándome el ojo. Emmet me tomó de la mano y me llevó al escenario. Edward seguía mirando todo como abstraído.
-¡Amigos y amigas! Espero que hayan entrado en clima y tengan algo de alcohol fresco en la mano porque mi amiga Isabella va inaugurar la noche y los va a hacer prenderse fuego.
Todo el mundo gritaba y aullaba, todas esa miradas se posaban en mí, todos me querían tener, menos él que me miraba de reojo, como quien no quiere la cosa, lo miré directo a los ojos, me mordí los labios y empecé el show.
Bueno... Espero que no tengan ganas asesinas de matarme. Mil disculpas por la tardanza! Pero este capi me costó y no pude terminar de corregir la segunda parte, pero subo esta así no las dejo tanto tiempo sin capi.
Una vez me dijeron que cuando uno no puede escribir es mejor esperar el momento correcto que la inspiración venga y ahí continuar. Así que eso fue lo que hice.
LES RESPONDO SUS RWS A LAS DOS HERMOSAS DE SIEMPRE Y UNA MÁS QUE SE ANIMÓ A DEJAR RW.
*TATAXOXO: Bella ya lo perdonó, así que a no preocuparse. Se lo merece por inventar mentiras tontas innecesariamente. Y en el concierto ya vimos la mitad de lo que pasó. Diooos! que se levante y la saque de ahí queremos, pero no. Ya veremos que pasa. Besim y gracias!
*mirdg: Muchas gracias por dejar tu RW! Que lindo que te guste la historia! A mi también y es un placer escribirla. Beso!
* Lara Cullen: Charlie y Alice me gustaron mucho a mi tmb... sobre todo Alice loca porque ya se casen tengan hijos y todo en un día, jaja. Lo de Alice tiene una explicación; Bella no es la unica con un plan ;) ya lo vas a ver en el próximo capii! Besim y gracias como siempre.
