Capítulo 25.- Cruel engaño.- por Lily de Wakabayashi.

Lily volvió a acudir a los entrenamientos del equipo japonés, colada entre los reporteros, ya que Elliot con su ida próxima le había arruinado los planes de regresarse a Suiza cuanto antes... Taro y Ken miraron a la linda chica que observaba desde las tribunas y recordaron lo ocurrido en Francia...

- ¿Es ella la chica que ganó el Mundial de Patinaje en Francia?.- preguntó Ken a Misaki

- Sí, es ella.- asintió Taro.- Lily Del Valle, novia y compañera de Elliot Tapia.

- ¿Novia?

- Sí, novia.

"Bueno", pensó Ken. "Al menos no soy el único idiota que se ha fijado en una chica no disponible...". Genzo, sin embargo, trataba a Lily como si estuviera por casarse con ella. la invitaba a comer, le compraba flores... Medio mundo hubiese comenzado a sospechar de no ser porque todos sabían que tanto Lily como Genzo tenían pareja. Incluso, en una pausa del entrenamiento, el celular de Genzo comenzó a sonar y él descubrió, mitad sorprendido, mitad incómodo, que se trataba de Hotaru.

- No me has llamado desde que te fuiste.- reclamó ella.- Sé que todo está bien porque así me lo dicen los periódicos, pero no puedo creer que no te hayas dignado de enviarme al menos un mensaje de texto.

- Perdóname.- mintió Genzo.- Pero es que he estado ocupado desde que llegué...

- Está bien.- suspiró Hotaru.- Te perdono porque sé que eso es cierto... Espero verte pronto...

Genzo, inquieto, colgó. Inconscientemente desvió la mirada y vio a Lily charlando con un reportero joven que se la comía con los ojos. Genzo frunció el entrecejo y apretó los puños.

- Que no se te olvide.- advirtió Taro.- Que ella tiene novio y tú tienes pareja.

- Mira quién habla.- gruñó Genzo.

Taro, sintiéndose aludido, cerró la boca. Genzo siguió entrenando con la mirada fija en las tribunas...

"¿Por qué no reconoces que no has dejado de quererla?", se recriminó Genzo, así mismo. "Esto ya no es un simple enamoramiento de un muchacho atolondrado...".

Cuando el entrenamiento concluyó, Genzo se dirigió a las tribunas, matando con los ojos al reportero. En un intercambio de palabras, el portero corrió al reportero haciéndole ver que Lily no estaba disponible para nadie.

- ¿Quieres ir a comer?.- ofreció Genzo.

- ¿No hemos pasado mucho tiempo juntos?.- cuestionó Lily.- Ya has de estar cansado de mí...

- Nunca me cansaría de ti.- replicó Genzo.- Vamos, te invito a comer mariscos.

Justo al blanco, a Lily le encantaban los mariscos, cosa que Elliot detestaba. Después de la comida, Lily quiso ir a la calle Ginza a pasear y a comprar recuerdos, y Genzo se ofreció a llevarla. Durante un buen rato, ambos pasearon y se divirtieron mucho, visitando cada tienda y haciendo comentarios sobre la gente que pasaba.

- Tenía mucho de no venir a Japón.- comentó Genzo.

- Y yo nunca había venido.- rió Lily.

Era ya tarde cuando Lily quiso regresar al hotel. El problema fue que comenzó a nevar y los coches amenazaban con quedarse varados a la mitad del camino. Lily no llevaba ropa idónea para la nieve, por lo que comenzó a temblar. Genzo puso la calefacción.

- Vamos a tardar en llegar.- comentó Genzo, viendo el tráfico.- Puedes ponerte mi abrigo.

- Gracias, así estoy bien.- Lily castañeteaba los dientes.

Desgraciadamente, o afortunadamente, el coche terminó por atascarse en la nieve. Genzo bajó a tratar de empujarlo al tiempo que Lily aceleraba. Lo malo fue que lo único que consiguió fue llenar a Genzo de nieve lodosa.

- Lo siento.- se disculpó Lily, al tiempo que se bajaba a ayudar a Genzo.

- No te preocupes.- Genzo se sacudió la nieve del pecho.

- Toma tu abrigo.- Lily se quitó el abrigo negro y se lo tendió a Genzo.- Pescarás un resfriado.

- La que pescará un resfriado serás tú.- replicó Genzo.- Yo estaré bien.

- Yo estoy acostumbrada al frío, ¿lo recuerdas?.- contradijo Lily.

- ¿Y entonces por qué temblabas hace rato?.- cuestionó Genzo.

- Porque no estaba preparada.- bufó Lily.

- Pues ya nos quedamos atascados.- gruñó Genzo.- ¿Y ahora qué?

- Ahora, lo mejor será que pasen.- les dijo una mujer de baja estatura que usaba una capa negra.- Van a pescar un resfriado los dos y de todas maneras no van a sacar ese auto en esta tormenta.

Porque, efectivamente, la pequeña nevada estaba ya convirtiéndose en tormenta. Genzo y Lily no tuvieron más remedio que seguir a la anciana hacia una pequeña posada. Sorprendentemente, Genzo encontró ahí dentro a Kumiko Sugimoto y a Yukari Nishimoto, amigas de Sanae Nakazawa.

- Hola, Wakabayashi.- saludó Kumi.- ¿Te quedaste atascado en la tormenta?

- Algo así.- suspiró Genzo.

Lily miraba el interior de la posada con curiosidad. Muy al contrario de lo que ella se esperaba, el sitio estaba decorado al estilo occidental.

- Bienvenidos a esta posada.- Kumi miró fijamente a Lily con una leve sonrisa.- Puedo darles una habitación, si lo desean.

- Gracias, pero no vamos a pasar aquí la noche.- negó Lily.- Solo estaremos aquí mientras la tormenta baja.

- Yo les recomiendo que tomen la habitación.- sugirió Yukari.- Es la última que tenemos disponible y más tarde podría ocuparse y entonces tendrían que dormir en la sala.

- ¿Qué? ¿La única disponible?.- se escandalizó Lily.- Ni loca voy a compartirla con Genzo.

- ¿Tan desagradable te resulto?.- preguntó él, muy serio.

- No es eso.- Lily se puso roja.

- No se preocupen, que nadie va a decirles nada, por esta noche.- Yukari extrajo un par de llaves y echó a andar.- Síganme.

A Lily y a Genzo no les quedó más remedio que obedecer. Yukari los condujo a una hermosa habitación sencilla pero agradable, y encendió la chimenea.

- Serviremos la cena en veinte minutos, por si gustan.- ofreció Yukari, dejándolos solos.

- Gracias.- contestó Genzo.

Lily frunció el entrecejo al ver la cama matrimonial que ocupaba la habitación.

- No vamos a dormir los dos aquí.- gruñó Lily.

- No, yo dormiré en el suelo.- respondió Genzo.- Tú quédate en la cama.

- De acuerdo. ¿Tienes hambre?

- Un poco.- Genzo no estaba del todo convencido.- Aunque supongo que será mejor bajar que quedarse aquí...

- Eso que ni qué.- gruñó Lily.

Hasta eso, la cena estuvo deliciosa y el ambiente era agradable. Yukari y Kumi resultaron ser muy simpáticas y la anciana de capa negra resultó ser la abuela de la última y una gran adivina. Lily deseó que dejara de nevar, pero para su desgracia la tormenta arreció más... Ni modo, al parecer tendrían que pasar la noche ahí...

- Cualquier cosa que necesiten, llámennos.- dijo Yukari.

- Gracias.- sonrió Genzo.- Yo espero que no necesitemos nada...

Lily advirtió entonces un pequeño cuartito que estaba adornado a la manera oriental, en donde la anciana barajaba un mazo de cartas.

- Pasa, querida.- invitó la anciana.- ¿Quieres saber tu futuro?

- No, gracias,- negó Lily, inmediatamente.

- Sería bueno que lo supieras.- insistió la anciana.- Tienes a tu alrededor un aura negra que indica que algo malo está por ocurrir.

- ¿Qué quiere decir?.- Lily intentó no sentirse inquieta.

- Vas a perder pronto a alguien muy importante para ti.- respondió la anciana.

Lily no se esperó más y se alejó rápidamente de ahí. Iba tan rápido que no se fijó cuando chocó con Genzo.

- Estaba buscándote.- dijo él.- ¿Estás bien?

- Sí, solo estoy cansada.- respondió ella.- Quiero irme a dormir ya.

"Vas a perder a alguien muy importante para ti", había dicho la abuela de Kumi. ¿Qué significaba eso? Lily miró a Genzo y se preguntó si se trataría de él... Ya en el cuarto, Lily se quitó el anillo de compromiso y lo guardó en su bolsa, suspirando. Después se acostó en la cama mientras Genzo acomodó algunas cobijas en el suelo. Ella sintió algo de pena, ya que no sería nada cómodo que Genzo durmiera ahí, además de que en la cama había mucho espacio...

- ¿Por qué no vienes a la cama?.- preguntó Lily, haciéndose a un lado.

- ¿Estás segura?.- Genzo se sorprendió.

- Claro que sí, no voy a dejar que duermas en el suelo.- insistió Lily.- Ven para acá.

Genzo no se hizo mucho del rogar y subió a la cama. Lily se hizo lo más que pudo hacia la otra orilla.

- Tranquila, que no te haré nada.- rió Genzo.

- Pues por si acaso.- rió Lily.

Sin embargo, la cama era matrimonial, estaba hecha para que dos personas durmieran juntas pero era imposible que éstas no se tocaran. Así pues, mientras Lily buscaba una posición cómoda para dormir, se dio vuelta en la cama y su cara quedó muy cerca de la de Genzo.

- Lo siento.- murmuró ella, poniéndose colorada.

- ¿Por qué.- susurró Genzo, acercándose más a ella.- Dime que no sientes lo que estoy sintiendo yo...

Lily se quiso alejar, pero no pudo... Genzo la abrazó y comenzó a besarla... Ella se removió, queriendo alejarse, pero él la abrazó más fuerte y Lily se dejó llevar por un momento...

- No, espera.- pidió Lily, separándose e incorporándose en la cama.- Basta, no quiero que vuelvas a hacerlo.

- ¿Por qué?.- preguntó Genzo, tomándola de un brazo.- ¿Qué me gano con negarlo? Ya no puedo seguir pretendiendo que no te quiero.

- No me digas eso, tú sabes que... .- Lily ya no sabía qué decir.

- ¿Qué quieres a Elliot?.- completó Genzo.- Es lo que he tratado de convencerme, pero no puedo. No he dejado de pensar en ti ni un segundo, te quiero, Lily, te he querido desde hace mucho tiempo y ya no puedo seguirlo ocultando.

Él abrazó a Lily, quien se había quedado conmocionada por la declaración, y volvió a besarla. Quizás fue el embrujo de la noche, el calor de la fogata de la chimenea, el fuego de los ojos de Genzo o lo apasionado de sus palabras, pero Lily no pudo seguirse resistiendo a lo que tanto había querido ocultar... Se abrazó a Genzo y le correspondió al beso con pasión. Ambos se dejaron caer sobre la cama mientras sus labios se buscaban con desesperación y sus manos se despojaban de los últimos impedimentos para poder disfrutar de su amor...

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Elliot llegó a Japón cuando el doctor Wakabayashi estuvo seguro de que la angiografía había salido normal, aunque el médico aún tenía sus dudas. La nueva resonancia que se le practicó a Elliot después de la angiografía seguía mostrando esa zona de bajo flujo sanguíneo, pero al parecer el doctor Wakabayashi no encontró otro motivo para seguir reteniendo a Elliot.

- Si llegas a sentirte mal, llámame.- pidió el galeno.

- No se preocupe, doctor.- sonrió Elliot.- Estaré bien.

Así pues, el muchacho ni siquiera viajó a Suiza, desde Alemania tomó el próximo vuelo a Japón. Estaba ansioso por volver a ver a su novia y decirle que todo marchaba bien, pero Elliot también se engañaba, porque él sabía que esas alteraciones en la resonancia magnética eran más serias de lo que aparentaban ser... Lily le había dicho que estaba hospedándose en el Hotel Ahibara, y ya le había conseguido una reservación para él ahí, de manera que se fue directito al hotel del aeropuerto. Cuando Elliot llegó, Lily estaba esperándolo en la sala de espera, y lo recibió con un enorme beso y un gran abrazo.

- Te extrañé mucho.- dijo una sonriente Lily.

- También yo, cielito.- sonrió Elliot.- ¿Qué tal te la pasaste sin mí?

Elliot pudo jurar que la sonrisa de su novia titubeó por un momento.

- Pues más o menos.- respondió Lily.- Me hacías falta tú.

Después de que Elliot registró su llegada, él y Lily fueron a comer y a pasear. El muchacho estaba algo cansado, pero no quiso decir nada ya que su novia se veía muy entusiasmada y aceptó salir con ella a recorrer Tokio. Terminaron el día en una pista de patinaje en donde ambos se lucieron y demostraron por qué habían ganado varios campeonatos mundiales. Elliot se sentía feliz, dentro de poco serían las Olimpiadas de Invierno y entonces ellos podrían cumplir su más grande sueño...

- Vaya que lo hacen muy bien.- comentó alguien a sus espaldas.

- ¡Ah! ¡Hola, Wakabayashi!.- saludó Elliot, sonriente.- Me preguntaba en dónde podrías estar.

- Dando la vuelta.- Genzo se encogió de hombros.- ¿Cómo has estado? ¿Qué tal marcha todo?

- De maravilla.- respondió Elliot.- Tu tío es un gran doctor.

- Eso lo sé.- sonrió Genzo.

Lily (Elliot no comprendía el por qué) se había alejado y se había puesto a patinar sola y se negaba a ver a ninguno de los dos.

- ¿No vas a saludar a Wakabayashi, Lily?.- cuestionó Elliot, algo sorprendido.

- Hola.- saludó Lily, sin dejar de patinar y sin ver a Genzo.

- ¿Te sientes bien?.- quiso saber Elliot.

- Creo que ya me dio hambre.- comentó Lily.- ¿A ti no?

- Creo que sí.- admitió Elliot.- ¿Vienes a cenar con nosotros, Wakabayashi?

- No creo que sea buena idea.- acotó Lily, inmediatamente.- Muy seguramente Genzo ya tiene otros planes.

- La verdad, me encantará ir con ustedes.- Genzo miró fijamente a Lily con actitud retadora.- No tengo otros planes mejores.

Lily le sostuvo la mirada por mucho tiempo. Era obvio que se trataba de una mirada de advertencia, la cual Elliot notó.

- A menos que tengas algo en contra, Lily.- comentó Elliot, algo asombrado.

- No, está bien.- Lily se encogió de hombros, rompiendo el contacto visual.- Me da lo mismo.

En el resto de la noche, Elliot notó que entre Genzo y Lily había un intercambio de miradas constante, por no mencionar que era obvio que algo había sucedido entre ellos porque la tensión se sentía en el ambiente. Genzo, sin embargo, respondía con naturalidad ante las preguntas de Elliot pero Lily estaba muy callada. Incluso, durante algún punto de la cena, Lily tiró accidentalmente su tenedor al suelo y Genzo se agachó a recogerlo. Las manos de ambos se tocaron por accidente y la mirada que surgió entre ambos no le gustó a Elliot...

Y conforme fueron pasando los días, Elliot se daba cuenta de que algo había sucedido. Por las tardes, él y Lily patinaban en la pista pública y trataban de practicar sus rutinas. Todo iba perfecto, ambos seguían coordinándose como la pareja que eran, pero nuevamente Elliot notó en los ojos de Lily esa sombra que hacía mucho tiempo que no le veía...

Notas:

- La calle Ginza es una de las más importantes de Tokio.

- Ay, me odio a mí misma por esto, pero ya lo tenía planeado desde el principio de la historia... Pobre Elliot, tiene todo el derecho a odiarme con toda su alma...