Capítulo 25 ¿Consuelo? No del todo...

La lluvia torrencial lavaba las oscuras ventanas del automóvil negro a través de las cuales observaba una triste chica vestida de novia y con sus mejillas ruborizadas por el maquillaje rosa. Alana no mencionó palabra alguna durante su viaje de vuelta a la residencia Stróganov. El señor Damian la acompañaba en el asiento trasero y le sostenía su delicada mano, acariciándola y transmitiéndole la paz que necesitaba. Los inmensos portones se abrían de par en par a la entrada de la imponente casa, el chofer salió a cubrir con una sombrilla a Alana, aunque se esforzaba no logró mantener seco su bello vestido, la lluvia era tan fuerte que alcanzó mojar el ruedo a pesar de recoger la cola con sus manos. Una mucama abrió la puerta sosteniendo algunas toallas para secar que fueron amablemente recibidas por el señor Damian.

Alana dio algunos pasos hacia el frente dejando caer la cola de su vestido, la mucama cerró la puerta y miró a la chica compasivamente.

- Le ayudaré a quitarse el vestido, señorita.

- No es necesario, gracias, lo haré después.

- Como ordene. – la mucama se retiró de la lujosa sala.

Alana iba subiendo las escaleras lentamente, mirando hacia el piso, cuando alcanzó el último escalón, volteó y se percató de que su abuelo la había estado siguiendo. Ella lo miró fijamente, luego se abalanzó hacia él, lo abrazó con fuerza mientras dejó salir un amargo llanto.

- Abuelo… todo fue mi culpa… - decía entre lágrimas y sollozos que le robaban la respiración aferrada al traje de su abuelo - no debí permitir que esto llegara hasta este punto…

El abuelo la escuchaba pacientemente abrazándola también. Alana seguía descargando toda su angustia con su cabeza enterrada en el cálido torso de su alto abuelo.

- Lo siento tanto… yo no quería casarme, abuelo… pero no quería herirlo… no sabía como dejarlo porque el me amaba…- casi no podía hablar por las lágrimas que la ahogaban – yo no quería… no fui sincera… abuelo… Brooklyn fue mi amigo… ¿por qué tenía que terminar todo así?

Poco a poco Alana fue tranquilizándose, sollozaba conmovedoramente mientras el abuelo la fue guiando a tomar asiento en un cómodo sillón.

- Mírame hija… - le dijo levantándole la cabeza por el mentón –los dos hicieron lo correcto, probaste tener un corazón leal y él probó que te amaba. – luego la abrazó cálidamente y dejó escapar una sonrisa.

Brooklyn, por su parte, permanecía bajo la lluvia sobre un balcón de hotel. Ya no vestía aquel traje de novio sino que ahora portaba una chaqueta gris, pero no le importaba que se empapara cada vez más. Miraba fijamente hacia el horizonte, muchos recuerdos se amontonaban en su mente. No se sentía desdichado, sino que sentía una calma que no podía describir, le dolía haber entregado algo muy preciado pero recordaba aquella conversación en el avión…

FLASHBACK

- Abuelo Stróganov… hay algo que quiero preguntarle...

- Adelante, Brooklyn…

- ¿Cómo se asegura el verdadero amor?

- Vaya…- el abuelo se quitó sus lentes y cerró el libro que estaba leyendo - nunca nadie me había hecho esa pregunta ¿tú qué has pensado al respecto?

- Que es una dulce pasión que te lleva a luchar… un deseo intenso por estar al lado de… ella…- decía sonriendo.

- ¿Tú amas a Alana?

- Sí… lo probé en el torneo… cuando Kai me retó, sentí una furia intensa en mí… no quería dejarlo tan mal herido… en serio… pero no lo pude controlar…

- ¿Celos?

- Es probable… - apretó sus puños con coraje- no podía permitir que él se interpusiera entre ella y yo.

- Dime algo, ¿qué tan seguro estabas de que ganarías?

- Jaja… tan seguro como que Kai admira la belleza de mi Alana…

- ¿Tú crees que él la ame?

Brooklyn se detuvo a encontrarse con la mirada inquisidora del abuelo.

- Por supuesto que no… sólo es su tonto capricho, él no la conoce como yo…

- Bueno… a mi parecer, el chico luchó por ella contra ti ¿o no? Se trataba de un duelo por su matrimonio… según tu concepto eso es amar…

- Ja… ya veo a donde quiere llegar… mi concepto está mal supongo… pero mi convicción de cuanto la amo no lo está. Pero…

- ¿Pero?

- Hay algo que me inquieta mucho… Yo no sé si ella… si ella me ama igual…

- ¿Qué te hace pensar eso?

- Su actitud… su mirada… - se volvió severamente hacia el abuelo – Abuelo Damian, sé que Alana quería esperar a que Kai se recuperara para volver a Rusia.

- Brooklyn…Sabes que Alana no es capaz de engañarte con nadie, solo es capaz de engañarse a sí misma.

El chico agachó la cabeza muy pensativo.

- Tu tampoco debes engañarte – continuó – Brooklyn… el verdadero amor no es ciego, jamás lo será, el verdadero amor no busca su propio bien. ¿Qué tanto estás dispuesto a dejar por amor a ella, Brooklyn?

- Señor, todo este tiempo he creído que Alana me ama… - decía con tristeza.

- Oh, seguro que ella lo hace, mira cuan fiel te ha sido, pero… la pregunta que debes hacerte es si ella te ama como tú quieres que te ame. Y… yo no te diré la respuesta, nadie lo hará. Alana se casará contigo, eso no lo dudes, si eso es lo que quieres lo obtendrás, pero si lo que quieres es saber cómo se asegura el verdadero amor deberás pensar más allá que en una boda…El amor siempre hace lo correcto. – concluyó.

El señor Damian continuó leyendo su libro después de dar un par de palmadas en el hombro al joven.

FIN FLASHBACK

El joven sonreía al cielo al recordar aquel momento, mientras las gotas de lluvia cesaban de caer. "Creo que esto era lo correcto… no lo que quería sino lo correcto… el verdadero amor no se siente como yo pensaba… Alana sólo espero que seas muy feliz…"

Al siguiente día Hiro y Roxie viajaban en un taxi por la ciudad, ambos estaban un poco callados. Comentaban una que otra trivialidad cuando de repente Roxie haló del abrigo de Hiro con fuerza.

- ¡Oye…!- se quejó él.

- ¡Mira Hiro ese chico es…! – a su izquierda, caminado cabizbajo por una acera iba un muchacho vistiendo una chaqueta larga gris y un gorro del mismo color.

- ¡Oh… es Brooklyn!

- ¿Señor podría detenerse aquí?

- Seguro niña…

Roxie salió lo más rápido que pudo mientras Hiro terminaba de pagar al chofer, cerró la puerta del taxi y siguió a Roxie quien ya estaba cruzando la calle tratando de no perder de vista a Brooklyn mientras esquivaba los autos.

- ¡Espérame Roxie!

- ¡Apresúrate o se irá…! – le decía mientras un auto le pitaba - ¡perdone…!

- ¡Ten cuidado! – un chofer enojado le gritaba a Roxie.

Pronto llegaron al otro lado de la calle, Roxie se detuvo por un instante porque no estaba segura de lo que hacía, Hiro la empujó levemente mientras asentía con la cabeza. Ya estaba a unos pocos metros de distancia del chico.

- Brooklyn… - Hiro puso su mano sobre el hombro del chico, el cual volteó lentamente a mirarlo y se sorprendió de encontrarse con ambos.

- Hola Brooklyn… - Roxie trató de romper el hielo cuando Brooklyn volteó para mirarla – eh… te reconocimos de lejos y… pues… pues eres toda una celebridad por acá… no deberías andar rondando sólo…

- Ajá… - respondió escuetamente y continuó caminando.

Hiro miró a Roxie con una cara que decía algo como "¿no se te pudo ocurrir algo más inteligente que decir…?" y ambos siguieron caminando a su lado.

- ¿Te molestaría ir a tomar café con nosotros? Yo invito…

A Brooklyn en realidad no le incomodaba, así que aceptó la propuesta de Hiro. Los tres se dirigieron a un acogedor café, buscaron un lugar no cercano a la ventana. Un niñito que salía con su mamá del café halaba de su blusa insistiéndole que regresara ya que había visto a dos famosos jugadores de beyblade, pero su mamá no le prestó atención.

- Supongo que querrán hablar de lo que pasó ayer… - dijo Brooklyn tranquilamente mientras endulzaba su café.

- En realidad… - respondieron Hiro y Roxie al mismo tiempo, se miraron y Hiro le dio la palabra a Roxie.

- Mira… no esperábamos que te negaras a casarte con Alana… admiro lo que hiciste…

- Sé que no fue fácil – dijo Hiro luego de sorber un poco de su cappuccino– sabemos cuan importante era tu compromiso con Alana…

Mientras los tres muchachos conversaban pausadamente, en Inglaterra la noticia del rompimiento de Alana y Brooklyn era ya conocida.

- ¿Vieron eso? – decía Ryan sosteniendo un periódico – "…los admiradores de la señorita Alana, en su mayoría muchachos provenientes de familias adineradas de Rusia, no tardaron en enviar arreglos florales y cajas de bombones de chocolate, lo que abarrotó el servicio local de correos esta mañana… " ¡jaja… vaya oportunistas!

- Déjame ver eso… - le dijo Tyson arrebatando el periódico de sus manos.

- Hey… no termino de leer…

- "… las seguidoras de Brooklyn Masefield tampoco dudaron en enviar sus muestras de cariño al astro del beyblade. Sin embargo, ambos ex novios se resistieron a dar declaraciones a la prensa… el señor Damian Stróganov solicitó públicamente respeto por la situación… "

Antes de que terminara de leer una mano con un guante negro arrancó la página del periódico que leía de la mano de Tyson, lo arrugó y lo lanzó al basurero entrando perfectamente.

- ¡Qué falta de modales, Kai!

- Ya escuchamos suficiente.

- Tal vez tú pero nosotros no terminábamos de leer… - reclamó Tyson.

- ¿No tienen cosas que hacer? Deberían estar entrenando si irán al torneo… - dijo mientras se alejaba.

- Querrás decir al torneo que al cual TÚ también asistirás.

- Ya hablamos de esto, Tyson, no iré y es definitivo. – cerró la puerta estrepitosamente.

- Mmm alguien no se levantó de buen humor hoy… – dijo Ryan quitándose la camisa.

- ¿Cuándo ha estado de buen humor?

- Es una pena que Kai no quiera participar en el torneo… dice que se quedará entrenando a los nuevos estudiantes por un mes y luego regresará a su casa a continuar con sus estudios, al parecer sus tíos lo están necesitando en los negocios…- narraba Er, quien arrecostado a una banca en el vestidor del centro de entrenamiento donde se encontraban, se entretenía lanzando y atajando su beyblade.

- Ya verás que lo convenceré… Kai debe participar en ese torneo, sus admiradores no se lo perdonarían y yo tampoco… - Tyson salió rápidamente para alcanzar a Kai.

- Buena suerte… - dijo Ryan sarcásticamente.

Kai observaba la hora de entrenamiento de algunos de los chicos nuevos. "¿Qué lo habrá hecho renunciar a Alana? No lo comprendo… Hay varias razones por las cuales no quiero volver a Rusia para encontrarme con mi casi inexistente familia…" - pensaba esto último sintiendo una gran amargura – "… pero lo único que me inspiraría a ir sería poder verla de nuevo… no puedo creer que esto me esté pasando…"

- ¡Kai!

"Oh ahí está la molesta voz de Tyson otra vez…"

- El señor Dickenson y Judy quieren verte…

Kai no lo volvió a ver, sólo cruzó sus brazos y mientras caminaba le dijo:

- Ocúpate del entrenamiento. Mathew, el chico del la playera verde, no domina bien el lanzamiento, explícale lo que debe hacer…

- De acuerdo… - Tyson sonrió – "Kai… tienes un buen corazón después de todo, quizás por eso le agradas tanto a Hilary… Si yo no puedo hacer que ella se enamore de mi… por lo menos sé que no está enamorada de un patán…"

Y aún en Rusia…

- Creo que al final entendí lo egoísta que estaba siendo… - decía Brooklyn, quien a pocos rasgos revelaba lo ocurrido a Hiro y a Roxie, ésta última casi no podía contener las lágrimas de lo conmovida que se sentía.

- Ya veo… - agregó Hiro.

Después de un silencio entre los tres, mientras terminaban su café y escuchaban una suave melodía clásica que provenía de un parlante, Hiro preguntó:

- Brooklyn, ¿qué es lo que ocurre en BEGA, habrá algo de lo que debamos preocuparnos?

Brooklyn pareció no querer terminar su café después de escuchar la pregunta. Puso la taza sobre el pequeño plato, y con una expresión seria pero serena dijo:

- Alvin Schitz no tiene malas intenciones. Lo demás no está en mí deber darlo a conocer.

- ¿Lo demás…? – inquirió Roxie levantando un poco la voz.

- Hiro, agradezco tu invitación. Creo que la conversación debe terminar acá.

- Como digas.

- Nos veremos pronto…- levantándose de la silla se despidió de ambos, acomodó su gorro y salió con la cabeza un poco agachada de la cafetería.

- ¡¿Por qué lo dejaste ir?! – preguntó la pelinegra molesta – ahora no sabremos que ocurre… - dijo estresada tomándose el cabello.

- Ganar su confianza es más importante… ya cálmate…

En lo que parecía ser una oficina, una mujer tenía sus pies con botines puntiagudos negros puestos sobre un escritorio mientras fumaba un cigarro sentada en una cómoda silla reclinable.

- Y dime… ¿cuánto tiempo falta para que venga el resto de los competidores?

- Mmm… no mucho…

- Y… Alvin… ¿crees que la chica rubia participe después de todo lo ocurrido?

- No estoy seguro pero no creo que sea un inconveniente para nosotros…

- Bien… Has hecho un buen trabajo después de todo… es una suerte contar con Brooklyn, con ese chico de nuestro lado no habrá manera de perder… ¿algún plan para retenerlo ahora que no estará más con la chica?

- Por supuesto… Me marcho ya, Mónica. – decía Alvin, quien había estado tomando una copa de vino.

- Alvin… no quiero errores, no deben haberlos. – dijo estrictamente la mujer cuya piel era blanca y tenía un rostro esbelto.

- Descuida… será perfecto, ya lo verás.- Alvin tomó la chaqueta del colgador y se retiró de la oficina de Mónica Balkov.

"No habrán errores, Mónica, no de parte mía…" Eran los pensamientos de Alvin al caminar por el pasillo del edificio de entrenamiento de BEGA.