¡Holaaaaa lectores! Antes que nada, gracias, gracias, gracias por sus reviews. Todos me encantaron, y me hicieron el día, se los aseguro ;) Es bueno saber que están disfrutando lo que va de la historia, y en este capítulo, que supongo que es uno de los más importantes * enorme sonrisa de Rachel Berry* probablemente se quedarán con una cara de :O. Jajaja, la verdad no lo sé, las reacciones pueden ser diferentes. Ahora, el título del capítulo es por la canción del mismo nombre, de Edith Piaf, que es una de mis favoritas, y resulta ser como una metáfora en el capítulo :P Por último, debo decirles que este capítulo se me hizo muy dificil de escribir, por eso espero que valga la pena xD Oh, y también, si no es mucho pedir, agradecería que me dejaran reviews para saber su opinión :) Esta vez sí que estoy ansiosa por saber que les parece...¡Disfruten!

Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck, e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :) Además, la canción "La Vie En Rose" tampoco me pertenece...


Quand il me prend dans ses bras... Cuando me toma en sus brazos
Il me parle tout bas,... Me habla en voz baja
Je vois la vie en rose... Veo la vida en rosa
Il me dit des mots d'amour, ... Me dice palabras de amor
Des mots de tous les jours,... Palabras de todos los días
Et ca me fait quelque chose... Y hace algo en mí
Il est entre dans mon coeur,... Él entró en mi corazón
Une part de bonheur,... Una parte de mí felicidad
Dont je connais la cause... Yo sé la causa
C'est lui pour moi... Moi pour lui...Él es para mí, yo soy para él
Dans la vie,...En la vida
Il me l'a dit, l'a jure pour la vie… Él me lo dijo, lo juro por la vida…

Fragmento de "La Vie En Rose" de Edith Piaf.


Después de un pesado día de ensayo, regresé a casa por la tarde con un solo propósito: satisfacerme a mí misma.

Y no, no estaba planeando tener "un momento feliz" conmigo misma o deleitarme con la nueva edición de Vogue. Deseaba, en realidad, sentarme a contemplar mi departamento, escuchar algo de música, tal vez servirme una copa, y brindar por la vida.

Aún faltaba por lo menos una hora para que Finn llegara, así que me quité los zapatos, prendí un incienso de sándalo-regalo de Gab, mi maestro de yoga- y fui a la cocina para servirme una copa de vino.

Una vez que todo eso estaba hecho, tomé mi reproductor y lo conecté a las bocinas.

Y justo cuando estaba seleccionando una canción para escuchar, se abrió la puerta y Finn entró, dejando inmediatamente las llaves en un estante.

Tenía el rostro cansado, sin embargo, sonrió al verme holgazaneando en el sofá.

-Hola…

Me puse de pie y me acerqué a él.

-Hola-le di un beso-¿Cómo te fue hoy?

-Bien-admitió-Algo acelerado, pero bien.

Sonreí.

-¿Y mi estrella?-preguntó-¿Qué tal su día?

-Perfecto-suspiré- Estoy siguiendo excelentemente el ritmo.

-Me alegro-Finn sonrió y puso sus brazos alrededor de mi cintura.

-Te ves cansado-observé.

-Lo estoy-asintió- Creo que voy a relajarme un momento en la tina…

-Oh, de acuerdo- me solté de su abrazo y fui por mi copa.-Yo estaré…aquí.

Finn soltó una carcajada y me dio un beso en la frente, después se dirigió a la habitación, y al poco tiempo escuché el agua llenando la bañera.

Me quedé pensando por un momento mientras me terminaba el vino, y volví a tomar el reproductor.

Sonreí y me puse de pie.

Mientras "La Vie En Rose" de Edith Piaf sonaba a todo volumen por el departamento, me dirigí a la habitación, para ser más concreta, al baño. Me desnudé poco a poco y me paré frente a Finn, que parecía estar relajándose.

Con una sonrisa, me pidió que me acercara, y en cuestión de segundos, me reuní con él…


-¡En menos de un mes se estrena Wicked!-exclamó Tina-¡Estoy tan emocionada!

Solté una carcajada.

-Desde luego, y yo también…

-¡Y en dos semanas me voy a París!-exclamó Mercedes-¡Voy a ir a la primera casa de modas de Coco Chanel!

-Y ahora que lo pienso…tú tienes algo en común con ella…-comencé- Siempre sacando comentarios acerca de los hombres y la moda…

-Es mi modelo a seguir-Mercedes sonrió.

-Claro, y Tina y yo solo estaremos…aquí.- dijo Quinn-supongo que lo más emocionante que nos puede pasar es caminar por la Quinta Avenida o Times Square.

-O pasar a echarle un vistazo a las ofertas en Barney´s-dijo Tina.

-Chicas, hay tiempo para todo-dijo Mercedes- Tal vez, un día de estos, Tina nos sorprende diciéndonos que se va a Hollywood a producir algún programa.

-Y yo me quedaré aquí a escuchar las tristes vidas de los neoyorkinos…-comentó Quinn, con fastidio.


Después de desayunar, Finn se fue y yo me dirigí al baño para arreglarme. Me puse unos pants deportivos y una camiseta de Queen que me había regalado Mercedes en la universidad para ir al ensayo.

Entonces me detuve para…protegerme.

Tomé una toalla femenina de un estante y me senté para utilizarla.

Al poco tiempo, alcé la vista un poco turbada.

No me había llegado la regla.

Y lo peor es que no era la primera vez que sucedía…


-¿Cómo es posible que otra vez te pase lo mismo?-me preguntó Quinn, sorprendida.

Después del ensayo, me reuní con las chicas en Magnolia, ya que Mercedes se había detenido a comprar unos pastelitos.

-No tengo idea-admití, de mal humor-Tal vez debería ir al ginecólogo…

-¿Qué te pasa? ¿Porqué ese mal genio?-quiso saber Tina, asustada.- ¿Acaso Denna volvió a atacarte?

Negué con la cabeza.

-Me preocupa esta situación-dije, decayendo de pronto- No quiero tener este problema.

-Ninguna mujer quiere tener ese problema, Rachel-me dijo Mercedes- Sin embargo, sucede…

Tina se quedó pensando por un momento.

-Tal vez tu vagina está deprimida.

Las tres alzamos la vista y la miramos como si estuviera loca.

Entonces, por algún motivo, yo comencé a reír.

-¿Y por qué crees que está deprimida?

Tina se acercó a mí y me susurró al oído:

-¿No lo has hecho con Finn?

-¡Claro que sí!-exclamé- Además, ¿qué tiene que ver eso con…esto?

-Está deprimida-Quinn se encogió de hombros.

-¡Pero si Finn y yo ya lo hemos hecho muchas veces y en muchas posiciones!

-Entonces supongo que una de esas cogidas se convirtió en su droga. Necesitas darle más, ya no puede vivir sin eso.

Bajé la cabeza y me golpeé la frente con una mano. Tina soltó una risita.

-Y hablando de vulgaridades…-comencé-¿Tú no tienes algo que decirme?

Miré a Mercedes esperanzada.

-Yo más bien creo que tienes los ovarios perezosos.

-¿Qué?

Tina y Quinn estallaron a carcajadas.

-Claro, los tienes flojos, por eso no te ha venido tu periodo- me explicó- Tienes que admitir que es más razonable que una vagina deprimida. Haber, díganme… ¿qué tiene que ver que esté deprimida y que a Rachel no le llega su periodo?

-Pues que obviamente no está haciendo su trabajo-contestó Quinn.

-Puaj-dijo Tina-¿Porqué siempre tenemos que hablar de cosas así?

-Es verdad-agregué- ¿Vagina deprimida? ¿Ovarios perezosos? ¿Enserio? ¡Hasta yo tengo más respeto por mis partes!

-¡Bueno, yo solo decía!-se defendió Mercedes.

-¡Algo tiene que estar mal!- dijo Quinn.

Suspiré frustrada. Odiaba tener retrasos.


Al día siguiente, en medio del ensayo, tuve que detenerme. Sentí una sensación de vértigo y mis manos comenzaron a temblar. Jay se dio cuenta de esto y pidió que pararan la música.

Al mirarme, Denna se sobresaltó.

-Qué curioso-soltó una risita- Tu personaje de Elphaba tiene el rostro verde, y en este momento, literalmente, tú tienes el rostro verde.

-Vuelvo enseguida-dije.

Corrí al baño y me dispuse a devolver, sin embargo, el mareo había desaparecido.


-Finn, ¿a dónde me llevas?-pregunté preocupada mientras nos subíamos a un taxi.

Era un sábado a mediodía, y afortunadamente, yo no tenía ensayo. Finn había salido temprano del trabajo y había ido por mí.

No tenía la más mínima idea de lo que estaba sucediendo y me estaba poniendo muy ansiosa.

-Como ya sabes, no quiero que nada cambie entre nosotros…-comenzó- Por suerte, hoy tenemos el día libre, así que me gustaría escaparme unas horas contigo… ¿qué te parece?

Comencé a sonreír.

-¿Vamos a nuestro árbol?

Finn me devolvió la sonrisa y negó con la cabeza.

-Vamos a hacer una excursión por la isla.

-¿Cómo?

-¿No te gustaría visitar la Estatua de la Libertad?

-¡Finn!

Soltó una carcajada.

-Sabía que lo adorarías…


Al llegar al barco abierto, solté una risita nerviosa y tomé la mano de Finn para que él me guiara.

Para mí mala suerte, me había puesto unos zapatos Jimmy Choo color rosa de doce centímetros.

Entregamos nuestros boletos y nos bajamos para acomodarnos en nuestros asientos.

-¿Estas…seguro de esto?

Finn me miró preocupado.

-¿Qué te pasa?

-Yo…no lo sé…

-Rachel, creí que te gustaría dar un paseo conmigo…

-Me parece muy romántico-admití-Pero yo pensaba en algo más…íntimo.

Finn sonrió.

-¿Y quién dijo que esto no lo es?

Comenzó a besarme, y al poco tiempo, el barco se fue alejando de Manhattan.

Cuando a lo lejos distinguí el famoso monumento, Finn se puso de pie y me tomó de la mano.

-¿Qué sucede?

-Si venimos a disfrutar, vamos a explorarlo al máximo.

Reí, y dejé que me ayudara a pararme. Nos detuvimos a contemplar el rio en una orilla y yo extendí mis brazos.

Siendo finales de Junio, el clima estaba en su pleno apogeo. La brisa me impregnó, y por primera vez en aquella semana, tuve una sensación de paz y tranquilidad.

-Esto…es agradable.-comenté, con los ojos cerrados.

-Y es asombroso-agregó Finn- A veces se me olvida lo increíble que se ve Manhattan desde fuera.

Sonreí.

-Me alegra que hayamos hecho esta excursión.

-A mí también…

Y justo en ese momento, abrí los ojos. Estaba exactamente en medio de la isla. En cuestión de segundos, me alejé de las barras y traté de volver a mi asiento, pero al regresar, tuve un mareo.

Estuve a punto de desvanecerme, pero Finn me detuvo.

-Rach, ¿estás bien?

-Me…siento mal.

-Debe ser por el barco-dijo-Olvidé que te pueden dar nauseas mientras estás a bordo…

-En efecto, creo que tengo nauseas…

En ese momento, sentí demasiadas ganas de devolver, pero no ahí, no podía estar sucediendo…

-Vamos a sentarnos-sugirió Finn.

Puso una de sus manos en mi cintura y me ayudó a acomodarme nuevamente en mi asiento.

Una vez ahí, saqué un abanico de mi bolso y comencé a echarme aire.

Finn detuvo a un vendedor que pasaba por ahí y le pidió una botella de agua.

Minutos después, me acarició el rostro.

-¿Te encuentras mejor?

Asentí.

-No sé lo que pasó…

-Tal vez fue por el movimiento del barco…

-¿Tú crees?

-Sí, Rach, te encontrabas muy en la orilla…

-Claro…


Al volver de nuevo a Manhattan, respiré aliviada.

No había sido un viaje nada agradable y nunca se cumplió el propósito del paseo.

Lo peor es que aún no se me quitaba esa sensación extraña.

Llegamos al departamento por la tarde, y me acosté en la cama, dispuesta a dormirme.

Finn aún seguía preocupado.

-Rachel, ¿crees que debería llamar a un doctor?

-Solo quiero descansar, Finn…

-Pero, no quiero que se trate de algo…

-Ya pasó-lo interrumpí- Estoy bien. Me voy a dormir.

Y así de cortante, cerré los ojos.

Pude sentir como Finn me había quitado los zapatos para después recostarse conmigo.


El lunes por la tarde, las chicas y yo nos reunimos con Tina en un Starbucks mientras ésta repasaba la sección de empleos en el New York Times.

-¡Haré lo que sea!-exclamó, aventando el periódico, supuse que una vez más, decepcionada- ¡Trabajaré de prostituta si eso significa que no estaré dentro de mí casa durante el día!

-Eso es una total incoherencia-dijo Mercedes- Las prostitutas trabajan de noche…

-Necesito mantenerme ocupada-dijo Tina- Odio estar en casa…

Quinn y yo la miramos sorprendidas.

-¿Pasó algo?

-Según yo, tú eres la única aquí que disfruta ser ama de casa, ¿ahora qué sucede?
Tina bajó la vista.

-¿Puedo ser sincera con ustedes?

-¡Desde luego!

-Si no lo eres con nosotras… ¿con quién más?-preguntó Mercedes.

Tina suspiró.

-Mike fue a buscarme a mi casa…la semana pasada.

-¡Oh, Dios mío!

Tina asintió.

-Dice que le gustaría verme más seguido, y ya me ha hablado unas cuantas veces…

-Quien diría que Mike Chang se comportaría así-dijo Mercedes-¡Pero si sabe que eres casada! Supongo que lo has flechado de nuevo…

-¿Tú crees?

-No hay otra explicación- dijo Quinn- Debes de gustarle demasiado si es que se está arriesgando de esa manera. Ya ves como a mí me sucedió todo lo contrario con Greg. Terminé con él, estoy casada, y lo volví a ver. No hizo el más mínimo esfuerzo de reconquistarme, apenas y me dirigió la palabra. ¡Y resulta que fue porque nunca se sintió atraído de verdad por mí!

-Ya supéralo- le dije, algo fastidiada.

-Mike Chang, en cambio…

-Oh, no…

La postura de Tina decayó ligeramente. Con solo verle la cara...era obvio que se encontraba en un lío.


Un buen día libre, Quinn y yo caminamos por el barrio chino riéndonos de todo lo que estaba sucediendo en Nueva York y en nuestras vidas los últimos días.

-Me alegra que las cosas estén saliendo bien-dijo Quinn- Después de todo, este es tu gran sueño.

-Lo sé-admití- Es maravilloso.

-Sin embargo-Quinn me miró a los ojos- Te veo algo cansada. Supongo que los ensayos son pesados.

Me encogí de hombros.

-No te voy a mentir, son agotadores…

-Por eso mismo, deberías descansar, Rachel, y tal vez, bajar un poco el nivel. Tienes que ahorrarte toda la energía que puedas.

Suspiré.

-Supongo que tienes razón, pero…una vez que estoy en el escenario…lo entrego todo.

-Entonces debes cuidarte para el estreno.

Sonreí.

-Eso haré-le dije- Por cierto, me gustaría que mañana, si están libres en algún momento, las demás y tú me vengan a ver. Cantaré, y pensé que tal vez…sería algo especial.

-Oh

Quinn sonrió y buscó su agenda electrónica en su bolso.

-Solo tengo que…atender a dos pacientes, y después… ¡me dirijo a Broadway! Me llevaré a Tina y a Mercedes. Olvida la Semana de la Moda, olvida la búsqueda de trabajo y olvida a Mike Chang, ya lo sabes, siempre están disponibles.

Solté una carcajada.

-Bueno, ya hemos hablado de mí… ¿qué sucede en tu vida, querida amiga?

-¿Qué otra cosa puede ser interesante además de lavarle los calzoncillos a Noah?-preguntó.

-¡Quinn!

-¡Oh, lo tengo!-exclamó- He tomado una decisión…

-¿Y cuál es?- pregunté, divertida.

-Voy a leer un libro de la onda new age.

La miré perpleja.

-¿TÚ?

-Tengo que comenzar a ser positiva…

-¿Y hasta ahora te das cuenta de eso?-quise saber, aún sorprendida.

-Bueno, ustedes siempre han estado hablando de esas cosas-respondió- Supongo que me ayudará con mi mal genio.

-Vaya…creo que yo no soy la única que se siente extraña.

-Tienes razón, aún no recuerdo en qué momento se me metió esta idea en la cabeza.

-¡Oh, por el amor de Barbra!-reí.

-Pero hablando enserio…-dijo Quinn- Ya no puedo seguir así. Estoy a un paso de sufrir el trastorno bipolar…

-¿Y qué piensas hacer?

Quinn sonrió de oreja a oreja.

-Respiraré profundamente, me ahorraré mis comentarios, y dejaré que la energía fluya…

-Eso último te hizo sonar algo hippie-observé.

Quinn se mordió el labio.

-Tal vez ya es momento de que deje de estar tan malhumorada…

-Sí, pero… ¿qué vas a hacer con todo tu tiempo libre?

Quinn me dio un codazo y seguimos caminando. Y definitivamente, no estábamos para nada malhumoradas.


Llegué a la habitación y me tiré a la cama. El solo recordar que al día siguiente tenía que levantarme temprano para ensayar me había desanimado un poco. No es que odiara mi trabajo, todo lo contrario, sino que, probablemente ya me había acostumbrado a esa parte de mi vida ociosa en la que no tenía que preocuparme por un despertador.

Me quedé profundamente dormida, y desperté pasando las nueve. Aún recostada, me quedé reflexionando acerca de mi actitud extraña, y por algún motivo me dirigí al baño para mirarme en el espejo.

Claro, esa chica era yo…pero algo pasaba con ella. No me sentía la misma. No me sentía yo. Toqué mi cabello, mi rostro, mis pechos…y mi vientre. Mi vientre. Por alguna razón, dejé descansando mis manos ahí. Sentía un nudo en el estomago y me imaginé que devolvería de nuevo.

Corrí al retrete, sin embargo, no sentí ningún mareo. Y ahí, sentada en el suelo, fue como Finn me encontró.

-¿Volviste a sentirte mal?-preguntó.

-Me siento…cansada-respondí.

-Te traje un cheesecake de soya al puro estilo de Nueva York.

-Gracias…

Finn me examinó por un momento, y sonrió.

-¿Sabes que tengo ganas de hacer?

Negué con la cabeza.

-Quiero hacerlo contigo-me dijo- En este momento.

-No…creo que sea una buena idea, Finn…

-¿Eso crees?-preguntó-¿Acaso me estás retando?

-¿Qué?-sonreí-¡No!

-Entonces…deberíamos ir…la cama nos está esperando…

Y sin más, me tomó del piso y me cargó hasta llevarme a ella.

Solté una carcajada.

-Harás que me porte mal, Rachel Hudson…

-Oh, bueno…

Comenzó a besarme, y me dejé ir. En ese momento, no me sentí extraña, ni mareada. Ni siquiera me preocupé por mi retraso o mis obligaciones. Con Finn, simplemente veía la vida en rosa.


Por la mañana, llegué al teatro, y el ambiente como siempre, era agradable, aunque acelerado. Sin embargo, me entusiasmé aún más debido a que las chicas me visitarían y me verían interpretando a Elphaba por primera vez.

Que ellas estuvieran ahí también me había alegrado en otro aspecto. Al despertarme, ya no quise darle más vueltas al asunto, y con algo de miedo, me decidí a explorar aquellas nuevas sensaciones.


Quinn, Mercedes, y Tina llegaron al teatro, y Kate las acompañó hasta mi camerino.

-¡Rachel, pero si esto es de primera!-exclamó Mercedes, admirando mi camerino- Todo justo para una estrella como tú.

Sonreí.

-Bueno, gracias-señalé a mi asistente- Todo se lo debo a Kate.

-No es nada-dijo ella-Simplemente…este es el lujo que te mereces. Oh, por cierto, tengo que irme. Necesito realizar unas llamadas. Hasta luego, chicas.

-¡Nos vemos pronto, Kate!

-Y Rachel, recuerda, estaré en mi móvil todo el día…

-Claro, no te preocupes, Kate…

-De acuerdo…

Salió algo apresurada y cerró la puerta a sus espaldas.

-Bueno, me parece que el show tiene que comenzar…-dijo Tina.

-¡En un minuto!-exclamé.

Las chicas salieron del camerino, y antes de que cerrara la puerta, detuve a Mercedes.

-Necesito pedirte un favor…

-¿Qué pasa?-me miró preocupada.

-Lo he estado pensando, y…creo que debería hacerme una prueba de…

Mercedes tardó unos segundos en captar lo que trataba de explicarle.

-Oh…vaya… ¿estás segura?

-Bueno, sé que ya he tenido estos problemas antes pero…esta vez me parece que…

Mercedes asintió.

-Le diré a Quinn que lo haga…

-¿A Quinn? ¡Pero si te lo estoy pidiendo a ti! ¡Necesito saberlo de una vez!

Mercedes me miró con horror.

-¿Te imaginas lo que dirían los encabezados una vez que me vean comprando esas porquerías en la farmacia?- preguntó- Serán algo así como: "A Mercedes Jones ya no le funcionó el paracaídas."

-Oh, no, no empieces…

-Rachel, yo no me voy a arriesgar.

-¿Ni aunque sea por mí?- la miré con tristeza.

-Odio que hagas eso-dijo-Pero supongo que aceptaré, total, me escaparé a París por unas semanas, así que…realmente no me preocupa.

-¡Gracias, gracias, gracias!

-Lástima que me perderé tu solo…

Alcé una ceja.

-¡De acuerdo!-aceptó- Regresaré pronto…


Subí al escenario, e inmediatamente, los reflectores me apuntaron. Los demás actores se fueron sumando a la escena, y finalmente, comencé a cantar…

Hands touch, eyes meet
Sudden silence, sudden heat
Hearts leap in a giddy whirl
He could be that boy
But I'm not that girl

Don't dream too far
Don't lose sight of who you are
Don't remember that rush of joy
He could be that boy
I'm not that girl

Ev'ry so often we long to steal
To the land of what-might-have-been
But that doesn't soften the ache we feel
When reality sets back in

Blithe smile, lithe limb
She who's winsome, she wins him
Gold hair with a gentle curl
That's the girl he chose
And Heaven knows
I'm not that girl

Don't wish, don't start
Wishing only wounds the heart
I wasn't born for the rose and the pearl
There's a girl I know
He loves her so
I'm not that girl...

Al terminar mi interpretación, recibí una ovación de pie. Todos mis compañeros me vitorearon, e incluso Denna me aplaudió, aunque claro, no tenía expresión alguna en su rostro. Tina y Quinn me miraron extasiadas. De hecho, Tina tenía lágrimas en los ojos. Ambas estaban muy orgullosas de mí.

Y yo, en cambio, comencé a reír debido a la ironía de la canción.

En algún momento de mi vida, llegué a sentirme así, como si yo fuera esa chica. La chica que nunca se ganaría el corazón de Finn Hudson, sin embargo, con el paso de los años, lo que hay entre nosotros encontró su momento, y se fortaleció. Ya no existía un mundo a distancia para cada uno. Solo éramos él y yo. Y él me lo había prometido…para toda la vida.


Antes de volver a mi camerino, me encontré con Mercedes, y Quinn y Tina se acercaron.

Mercedes me entregó una pequeña bolsa.

-Aquí están…

Las chicas examinaron con la mirada a Mercedes, luego a mí, luego a Mercedes…

La primera en hablar fue Quinn.

-Rachel… ¿estás…?

-Acompáñenme, por favor…

Subimos al camerino y yo me dirigí a los baños mientras las chicas me esperaban ansiosas.

Respiré profundo, y abrí la puerta del retrete.

Entonces me senté y comencé a sacar los tests de las cajas.

Esperé pacientemente y utilicé cada uno de ellos.

Al poco tiempo, regresé al lavabo y me lavé las manos, lista para comprobar los resultados.

Una lágrima de felicidad resbaló sobre mí mejilla mientras los sostenía con mis manos temblorosas. Todos marcaban una línea rosa.


¿Y? ¿Qué les pareció el capítulo? Ahhh, cliffhanger, twist, como sea que lo quieran llamar xD. ¿Recuerdan cuando Rachel dijo que no tendría bebés hasta los veinticinco? Y este es el capítulo veinticinco. Es curioso...y probablemente tonto, jajaja. Por favor, por favor, por favor, dejen reviews! Los estaré esperando :D

Por cierto...¿Cuál creen que sea la reacción de Finn? ¿Qué sucederá con Rachel y el musical? Pff, probablemente las cosas se complicarán...

¡Gracias por leer! ¡Espero que les haya gustado! :) Nos seguimos leyendo...