LA HISTORIA NO ES MIA, ES DE T.G. Kira, PERO MUY AMABLEMENTE ME DIO PERMISO PARA ADAPTARLA A BLEACH.
LOS PERSONAJES DE BLEACH SON PROPIEDAD DE TITE KUBO.
Capitulo narrado por Rukia.
GRACIAS: eLisa : gracias por comentar, Nany Kuchiki: gracias por leer el fic, yoxxa: lo de Byakuya y Soi Fong se verá en el sig. Capitulo, Clan Yuki: si pobre Rukia, lo que más le dolió fue que él no la reconociera, Gzn: gracias por seguir leyendo, brendus: gracias y espero seguir leyendo tus comentarios, More-chan: gracias por comentar, kaoru240: gracias por comentar y si eres el comentario 300 :D, Yare Kurosaki: gracias por comentar, y como son más de 300 comentarios dejo doble capitulo, RukiaJr-chan: gracias por comentar, Darkrukia4: gracias por seguir leyendo y comentando el fic, kusajishi-chiru: qué bueno que te gusto, espero que este también te guste, Jimenita: aquí está ya la continuación del fic, espero que lo disfrutes, shyta: en el próximo capítulo es el reencuentro Byakuya/Soi Fong, Viictoriia: gracias por comentar.
PORCELANA
CAP. 25 ENCUENTROS
Los minutos no avanzaban para mi mientras Ichigo me sostenía, no había más en el mundo que él y yo. Podía escuchar su respiración errática volverse lenta.
Sus brazos me rodeaban con posesividad, como si temería que me arrancaran de su lado y sus labios no paraban de dar pequeños besos a mi cuello y mejilla. Yo tenía su cuello rodeado por mis brazos haciendo casi imposible que se separada de mi. Solo deseaba que el tiempo se congelara para que nade mas pasara.
Obviamente, esto no podía ser.
Kisuke se acerco a nosotros y con cuidado intento separarnos. Ichigo solo intentaba presionarme más a él.
― Ichigo, mírame, no haremos nada. Solo levántate. ― le pidió cuando se dio cuenta del pánico reflejado en sus ojos.
Yo intente ponerme de pie, pero Ichigo seguía deteniéndome.
― Ichigo, debes levantarte. ― le pedí. Casi al instante me hizo caso y me arrastro junto a él a la cama, que era lo único que parecía intacto.
Escuche a Kisuke pedirle a los enfermeros salir. Él salió detrás de ellos. Sabía que estaría cerca por si lo necesitaba. Pero estaba segura que no haría falta su intervención.
Ichigo me acurruco en su pecho y me sujeto a él. No estaba segura de lo que pasaba por su cabeza.
― Te he extrañado tanto. ¿Por qué me has dejado? ¿Es que no….?― no lo deje termina, sabia hacia donde se dirigía su pregunta.
― No pienses eso, no piense que te podría abandonar. Jamás podría. ― susurre contra su pecho. Quería decirle todo lo que había pasado, todo el tiempo que había pasado sin él. No, él no tenia porque enterarse de lo que había pasado.
― Entonces, ¿Por qué no habías venido? ¿Por qué no estabas conmigo cuando tenía pesadillas? ¿Por qué no estabas aquí cuando necesitaba tu calor? ― Sus preguntas no eran un reclamo, él solo necesitaba las respuestas. Respuestas que no sabía darle.
― Perdóname, yo…― me mordí el labio buscando una explicación ― Solo créeme, te amo ― dije mientras me enderezaba para verlo a los ojos.
― Te creo. ― murmuro mientras volvía a rodearme con sus brazos. ― Prométeme que no te volverás a ir ¿por favor? ―
― Nunca, jamás. ― prometí, tragándome las lagrimas, tanto de felicidad como de impotencia.
Pasamos el resto del tiempo en silencio hasta que se quedo dormido. Con cuidado me zafe de sus brazos para poder salir de la habitación. Necesitaba hablar con Kisuke.
Camine rápidamente por los pasillos hasta su oficina.
Toque la puerta y entre sin esperar el permiso de hacerlo.
― Ya habías tardado en venir, estaba a punto de ir a ver qué pasaba. ― su voz estaba impregnada de preocupación ― ¿Cómo esta?
― Parece estar como siempre. Solo me pregunto ¿Por qué no había estado con él? ¿Por qué lo había dejado? Kisuke dime por favor que no volverá a pasar algo igual a las últimas dos semanas. Yo no podría soportar su indiferencia.
― No puedo darte seguridad de eso, Rukia. Ichigo en este momento se encuentra débil e inestable. El colapso nervioso que tuvo fue demasiado combinado ya con sus antecedentes psicológicos, no me dan una forma de prever sus acciones. En este momento es una bomba de tiempo, así como podría estar estable podría recaer y muy probablemente no volvería a ser el mismo.
El grito de impotencia se quedo atorado en mi garganta. Ya las lágrimas amenazaban con salir pero las reprimí.
― ¿No se puede hacer nada? ¿Usted o yo?
― Rukia, lastimosamente no hay mucho que yo pueda hacer. Al parecer la única que puede ayudarlo aquí eres tú. Me atrevo a pedirte que te quedes con el todo el tiempo que puedas. Se perfectamente que tu presencia lo mantiene estable y feliz.
― No debe pedírmelo. Con gusto viviría aquí por él. Solo, tengo miedo, miedo que vuelva a pasar lo mismo.
― Él no te lastimaría porque quiera. ― contesto Kisuke a la defensiva.
― Yo sé eso. A lo que temo es que el vuelva a desconocerme. Que vuelva a olvidarme.
― No lo hará, pero debes ser fuerte. No te mentí cuando dije que su recuperación sería difícil. ― asentí sin ganas. ― ¿Por qué no vuelves antes que despierte? Debo llamar a Yoruichi y comentarle como se encuentra.
― Es verdad. ¿Cómo esta ella?
― Preocupada por Ichigo. Pero espero que con esto se tranquilice, no le hace bien en su estado. Más con Ginta en casa.
Cuando volví a su cuarto, me alegre que siguiese durmiendo. Me dedique a recoger el desastre que había armado. Me entristecí al ver sus numerosos cuadernos de dibujos tirados y rotos. Todos sus retratos completamente arruinados. Excepto los de su último cuaderno, los retratos que había hecho de mí.
Coloque el solitario cuaderno en el estante y el resto los apile para poder tirarlos.
― Perdón por haber hecho esto. ― escuche su voz detrás de mí. De di vuelta y lo vi sentado en la cama con la pena en su rostro.
― Esta bien. No te preocupes por eso. ¿Por qué mejor no vuelves a dormir?
― No tengo sueño. Solo quiero estar contigo ¿puedo?
―Claro que si, Ichigo. ― conteste mientras me sentaba junto a él y me dejaba abrazar.
En sus brazos quede dormida mientras lo escuchaba decirme palabras de amor.
Lo último que oí fue: "No te vuelvas a ir".
Lo siguiente de lo que fui consiente fue del ruido de mi teléfono celular. Con cuidado lo saque de la bolsa de mi pantalón y conteste.
― Hola. ― Mi voz salió pastosa debido al sueño.
― Rukia, Gracias a Dios, me tenías preocupada ¿Dónde estás?
― Perdona, Soi Fong. Olvide llamarte. Me quedare esta noche con Ichigo.
― Él ya…. ¿ya está mejor?
― Al menos ahora sabe quién soy. Eso es bueno ¿verdad?
― ¡Muy bueno! ― exclamo ella con entusiasmo. ― Te dije que se pondría mejor. ― comento con suficiencia.
― No lo sé, Soi Fong. ― dije mientras me sentaba. ― Aun tengo miedo.
― No lo tengas. Él estará bien, ya lo veras. Dale un beso de mi parte, Adiós.
― Adiós, Soi Fong. Gracias por tus palabras.
― Para eso estoy. ― contesto con su voz cantarina.
Volví a guardar mi teléfono y me quede sentada pensando.
― ¿A que le temes? ― La dulce voz de Ichigo me saco de mis cavilaciones.
― ¿Por qué tendría miedo? ― devolví la pregunta intentando sonreír.
― Dijiste que tenias miedo. ¿A qué?
― No tengo miedo de nada. ― volví a rebatir.
― No quiero que tengas miedo. Quiero que seas feliz. Dime y tal vez yo pueda hacer algo para hacerte sentir mejor.
― Temo perderte. ― las palabras salieron en un murmullo, deseaba que él no las escuchara.
― ¿Por qué me perderías? Sabes que soy tuyo, que te amo. Nada me hará alejarme de ti. ― dijo mientras tomaba mi rostro entre sus gentiles manos. Me negué a dejar que me viera llorar.
― También te amo, lo sabes. Jamás amare a alguien como lo hago contigo. ― prometí mientras besaba su nariz. Una hermosa sonrisa se formo en sus labios, deslumbrándome por un momento.
― Nunca te alejes, jamás me dejes. ― pidió mientras me arrullaba contra su pecho.
La siguiente semana borro las dos anteriores. Todo el tiempo que pasábamos juntos nos hacia felices. No había un momento en el que él no me demostrase lo que significaba en su vida. Y yo no podía dejarlo fuera de mi campo de visión más de cinco minutos. Aun temía que todo volviese, pero Kisuke me tranquilizaba diciendo que entre más tiempo pasaba era menos probable que ese estado que tanto temía volviese.
Renji se la pasaba recordándome que debía comer y dándome los medicamentos. Y yo le obedecía con gusto. No podía volver a hacer pasar a Ichigo por la angustia que vivió.
Kisuke parecía cada vez más esperanzado entre sesión y sesión. Y no era para menos, al parecer el episodio psicótico que había tenido no había tenido consecuencias. Ichigo estaba estable, bien, feliz. Y yo con eso estaba completa.
Soi Fong era mi única preocupación. Conocía su pasado, conocía el dolor que la embargaba pero por más que deseaba ayudarla no podía. Ella debía enfrentar a Byakuya para conocer la verdad.
¿Pero cómo se enfrentaría a alguien que había desaparecido?
Aunque quería que Soi Fong me ayudase con algo. Ichigo se culpaba porque no había podido ayudarla y la única que podía sacarlo de esa idea era ella. Ella recordaba a ese pequeño niño que había intentado ayudarla cuando nadie más lo hizo, aun hoy sentía gratitud hacia él.
Así que ella había accedido a venir a verlo hoy, claro que con permiso de Kisuke.
Estábamos por cruzar la entrada del comedor.
En cuanto Ichigo me vio se dirigió hacia mí y yo no sabía qué hacer.
En cuanto estuvo junto a mi noto la presencia de Soi Fong.
Note como los ojos de Soi Fong se aguaron al verlo e Ichigo parecía intrigado por ella.
Se acerco a mí y paso su brazo por mi cintura. Siempre procurando que no me alejase.
― Hola. ― le saludo tímidamente Soi Fong
― Hola. ―contesto él con un tanto de duda, podía ver en sus ojos la confusión. ― Te pareces mucho a alguien…. te parece a Shaolin Fong…. solo que tu cabello es más corto.― empezó a divagar. Me regañe mentalmente por no pensar las consecuencias que esto le podría traer. No había pensado que se podía alterar.
― Ichigo ella es mi amiga Soi Fong, de la que te conté, ¿te acuerdas? ― movió la cabeza afirmativamente.
― Es igualita a Shaolin…
― Ichigo, vamos a sentarnos.
Nos sentamos muy alejados para poder hablar tranquilos.
― Ichigo, Soi Fong, ella…― Dios, como le decía lo que tenía que decirle.
― Ella es la misma Shaolin ¿verdad? ― pregunto de lo más tranquilo.
― Si, Ichigo, ella es la misma. ― me asuste que lo estuviese tomando tan bien.
― Te recuerdo. ― le dijo Soi Fong ―Entraste una noche a verme, me quisiste ayudar y lloraste por mí. Jamás he podido olvidar eso. ― las lagrimas de Soi Fong se desbordaron. ― Gracias.
― Me alegro saber que estas bien. ― las lagrimas se formaron en los ojos de Ichigo. ― Siempre pensé que había sido mi culpa que tu….
― No Ichigo, no digas nada. ― le pedí ya a punto de llorar también.
― Nada fue tu culpa. Siempre quise darte las gracias por preocuparte. ― dijo Soi Fong mientras se ponía de pie y se acercaba a él para abrazarlo. Ichigo se dejo abrazar y parecía feliz de saber que ella estaba bien.
Yo observaba la escena en silencio. Estaba tranquila al ver que Ichigo no se había alterado en la forma en que pensé que lo haría.
Los minutos fueron pasando y Soi Fong decidió que era hora de irse.
― Gracias por venir.― le dije mientras me despedía de ella.
― Es un gusto verlo a él y a ti. Adiós Ichigo, te prometo otro pastel de chocolate pronto.
― Lo espero con ansias. ― Ichigo le sonrió. Podía ver cuán aliviado estaba de verla, cuan feliz lo había dejado ver a esa muchacha por la que él se había preocupado. Soi Fong nos dio espacio para que pudiera hablar con Ichigo.
― ¿Cómo estás? ― pregunte mientras tomaba sus manos.
― Feliz y tranquilo. Me alegro que no haya pasado lo que yo creía, lo que me había atormentado por tanto tiempo jamás paso. Gracias por traerla. ― susurro mientras besaba mis manos.
― Te confieso que tuve miedo de cómo reaccionarias. No quería que….― no quería que tuvieras otra crisis, termine en mi cabeza.
―No te preocupes por mí. Como te dije ya nada me afecta. Solo tu. ― sonrió tranquilamente. Eso me había quitado un peso de encima.
Le pedí que me esperara en el comedor en lo que acompañaba a Soi Fong a la salida. Él lo hizo sin rechistar conmigo.
Mientras acompañaba a Soi Fong a la salida nos encontramos con la persona que no pensé que vería hoy.
― Soi Fong…― murmuro Byakuya al verla. ― Sabia que eras tú. ― parecía realmente sorprendido y aliviado de verla, pero Soi Fong era la imagen contraria de Byakuya. Aterrada y a la defensiva.
CONTINUARÁ…
