Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 25 El rumbo que tomará la historia.

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El alma de Aladdin viaja por los interminables caminos en el flujo del rukh, buscando la brillante esencia de su candidato. Memorias de todos los tiempos pasan frente a sus ojos por montones, como si fuera testigo de la película más extensa de la historia. Romances, descubrimientos, reencuentros, perdidas, traiciones y tragedias de millones de personas que lastiman su ya de por si herido corazón. Gritos y súplicas de otros que llegan a sus oídos y que parecen propias. Grandes países nacidos luego de mucho esfuerzo y que fueron tragados por la historia, varios de ellos ni siquiera se los ha encontrado en libros antiguos. También caras conocidas en situaciones inimaginables. Lo acontecido durante el incendio en el palacio Kou, las torturas a las que fué sometido Judal, la difícil infancia de Morgiana y Alibaba, la fundación de Sindria, su querida Baba. Cada vez va más atrás, la cabeza duele luego de un periodo que parece eterno, teme que el cerebro le estalle en miles de fragmentos o que su alma no recuerde quién es y se extravie en algún punto. Cierra uno de los ojos y limpia el seguramente sudor imaginario de la frente, todo le da vueltas pero se da ánimo y se dice que rendirse no es opción. Prosigue y de entre millones de voces reconoce una en particular.

«- ¿Ugo... kun?»

Se desplazó a cierto recuerdo, si el entorno no le engaña se encuentran dentro de un laberinto. Un gigante de piel azul mira con gran respeto al erudito.

- Debes ser precavido Belial.

- ¿A qué se refiere Ugo-sama?

- No puedes elegir a cualquiera como tu contenedor de rey. La magia en la que está basada tu habilidad es la misma con la que Solomon encerró a los miembros de Al Thamen, es algo sumamente complejo que ni yo entiendo en su totalidad y por lo mismo... imposible de revertir.

Aladdin ahogó un grito y se llevó las manos al cabello desesperado mientras un sudor frío le recorre la espina.

«- ¿Qué? Ugo-kun, ¿por qué creaste algo tan peligroso?»

El genio y su creador intercambiaron más diálogos pero nada que fuese de utilidad para el angustiado muchacho.

El magi se va de bruces, se arrastra inconcientemente en dirección a su candidato que reposa en el lecho. Ha vuelto a la realidad, seguramente roza el límite de energía.

- Aladdin es suficiente...

Le dice Brigid que coloca suavemente la mano en el hombro de este.

- Llevas más de una semana sin dormir - le secunda Morgiana arrodillada del lado derecho.

- No, aún no. Estoy bien, enserio.

Intenta convencerlas cuando ni es capaz de tomar asiento, cuando lástima sus dedos para deslizarse aunque sean míseros cinco milímetros, su piel está empapada en sudor, su respiración es irregular e incluso es difícil hacerlo. No hay parte de su cuerpo que no tiemble, este prácticamente está destrozado. Le mantiene la voluntad y el fuerte deseo de traer de regreso al chico que brilla tanto como el sol, su candidato, su querido amigo. Las lágrimas se acumulan en los ojos nublando la visión, convirtiéndose en un obstáculo, de esos no necesita más. El pecho se le oprime, sentimientos espantosos se acumulan, la culpabilidad pesa y la frustración se burla.

«- Alibaba-kun...»

Llegan a él recuerdos. De como miraba el atardecer mordiendo una manzana, sentado en la carreta del esgrimista. Los chistes que intercambiaban, las sonrisas, penas, alegrías, éxitos y fracasos. De las visitas que realizaban a los bares, de como Alibaba le contemplaba con envidia al restregarse en el bondadoso pecho de alguna jovencita. De como volvía su amigo con la ropa desgarrada, de las quejas de este con respecto a su mala suerte con las féminas. La ilusión de Alibaba cuando se hizo pareja de Sinbad. Los anhelos, arrepentimientos y ánimo que le dió. Las frases sin sentido que muchas veces le hicieron reír y los besos que aún siendo robados estaban plagados de amor.

- Alibaba... kun...

Debe ser una broma, alguien con un sentido del humor bastante excéntrico está detrás de todo esto. Tal vez si pellizca su piel despierte y descubra que todo ha sido una pesadilla. Su candidato entrará abriendo la puerta de golpe, caminará escandalosamente y le sonreirá como solo él sabe, lo deslumbre y derrita el hielo en el corazón que se clava cual daga, que se incrusta hasta hacerlo sangrar.

- Nadie puede enojarse contigo, aún si eres muy torpe.

Aprieta los labios que tiemblan y más lágrimas resbalan por las mejillas. Casi se ha llevado algunas uñas y las yemas de los dedos comienzan a dibujar un sendero escarlata. Sin embargo es incapaz de detenerse. El esfuerzo se ve recompensado cuando llega a la sábana y escala por ella hasta arrodillarse y colocar su rostro a centímetros del torso de Alibaba. Se sostiene en todo momento porque entiende que de no hacerlo caerá.

- Nadie puede enojarse contigo, aún si eres muy torpe.

«- No... eso no puede ser lo último que te diré.»

Le hubiera encantado decir algo más atinado: Buena suerte, todo saldrá bien, eres el mejor amigo del mundo, gracias a ti he podido llegar tan lejos, conocerte me hace muy feliz, los salvaremos a todos y viviremos miles de aventuras. ¿Por qué hasta ahora llegan mejores opciones que lo que en realidad salió de sus labios?

- Alibaba-kun...

Las asistentes de Kouha que se han sumado a la tarea le miran avergonzadas, si por ellas fuera le darían aquella respuesta que tanto busca pero ni sus súplicas o los ruegos de Brigit, Toto y Morgiana hacen que Aladdin entre en razón, que comprenda que de esa manera lo único que consigue es poner su vida en riesgo. Ha escupido sangre en seis ocasiones y se ha desmayado diez.

- Aladdin... por favor...

Implora la fanalis que solo no le detiene por la fuerza porque teme que el frágil magi no lo resista.

«- No me voy a rendir así que no te preocupes Alibaba-kun...»

El hijo de Solomon se puso de pie gracias a algún poder misterioso que reside en su alma, sonríe hermosamente y se aferra a su valioso mediador.

«- Solo es cuestión de encontrar el indicio de su rukh. No debería ser tan complicado pero no conozco algún hechizo que... quizá...»

- ¡Ábrete sésamo!

Deposita hasta la última de sus esperanzas en el as de su padre, de uno de ellos. Cierra los ojos concentrado al máximo y treinta segundos más tarde cae estrepitosamente de rodillas para sorpresa de todos los presentes.

- ¡Santo dios Aladdin!

Brigid y una muda pelirroja corren a su encuentro pensando que ha perdido el conocimiento pero antes de llegar a él les da la espalda y se levanta. Por la posición es seguro que mira a su mejor amigo.

- Es imposible traerle de regreso... - emitió en tono sereno.

- ¿Qué quieres decir? - le interroga Olba consternado y confuso a partes iguales.

- El alma está constituida por los recuerdos, vivencias del rukh en nuestro interior. Si lograra hallar un poco podría conectarlo al origen e invocarle pero... no hay nada. Alibaba-kun está vacío. Nada importa cuanto lo intente, no puedo hacer más, será inútil.

- ¿Qué... ? - procesando - ¡Eran como hermanos, no puedes simplemente dejarle a su suerte! - silencio - ¡Eres un mago de la creación! ¡No hay imposibles para ustedes!

- Tengo límites.

- ¡¿Por qué demonios estás tan tranquilo?! ¡¿No te importa?!

- ...

- ¡¿QUÉ CLASE DE MONSTRUO ERES?! - fuera de si.

- ¡Olba detente! - Brigit.

El mencionado corrió veloz y golpeó el hombro de Aladdin para girarle, una vez lo consiguió le cogió del cuello de la prenda superior y precipitó el puño rumbo al rostro infantil. Se paralizó cuando la oportuna intervención de Morgiana le detuvo a dos milímetros de su objetivo, lo que internamente agradeció. Soltó al magi que parecía no reaccionar, pero de sus hermosos zafiros salieron un montón de gotas de agua y sus mejillas no podían estar más rojas, lloraba en silencio.

- P-perdón... no... fué mi intención... - se disculpó torpemente.

- Uh buuu buaaa buuuaaahhh...

El corazoncito estalló, en ese instante todos cayeron en cuenta de que Aladdin es tan solo un niño, uno que ha recibido una herida mortal. Talla su carita con los antebrazos para finalmente ocultar el rostro y hacerse bolita. Aún si el mundo dependiera de ello no puede detenerse. Duele, saber que Judal y Alibaba no estarán en su rutina es terrible. Uno a causa de su propia mano el otro porque no posee la habilidad necesaria. Ha perdido a las dos personas que más le importan, es como revivir lo acontecido con Ugo por partida doble. Morgiana está ahí, intentando animarlo, haciendo hincapié en que no está sólo y por ello se siente peor pues considera que es ingrato con ellos. Las asistentes de Kouha desvían la mirada en dirección contraria.

- Nosotras somos magas - intervino una de ellas - es por eso que entendemos perfectamente lo que Aladdin quiere decir. El cuerpo de Alibaba Saluja ha perdido el vínculo que lo unía con su alma, en otras palabras... ha muerto y en este mundo no existe conjuro alguno que reviva a un ser, o al menos nadie cuenta con los conocimientos suficientes.

El silencio reinó las próximas tres horas a excepción de los sollozos del niño que está cada vez más débil, solo entonces se levanta. Su semblante es penoso e incluso tiene ojeras. No alza el rostro porque se considera basura, no es digno.

- Lo lamento, no me siento muy bien - dijo en un hilo de voz - hablaré con Kouen-ojisan respecto al... funeral de Alibaba-kun. Perdón...

- Aladdin... - la pelirroja.

- Perdón Mor-san...

Ella no dijo más porque estaba convencida de que le haría llorar nuevamente. El infante salió de la habitación, moviéndose por pura inercia. Los presentes dedicaron cada pensamiento a la tragedia de la que han sido testigos.

...

En la oficina principal.

Kouen lee concienzudamente varios pergaminos, tratados comerciales para ser precisos. Sonríe malicioso al notar que Koumei ha hecho un estupendo trabajo. Llaman a la puerta con suavidad, tanta que creyó era fruto de su imaginación, aunque algunas mariposas de rukh le hicieron entender que no era el caso.

- Adelante.

Por aproximadamente diez segundos no ocurrió nada pero luego se presentó Aladdin. ¿Acaso le pesaría la puerta?

- ¿Qué ocurre?

- No puedo ayudar a Alibaba-kun.

- ¿Eso quiere decir que ha muerto?

Los zafiros del niño se abrieron desmesuradamente, a pesar de todo no se esperaba semejante brutalidad.

- S-si.

- ¿Te parece la clase de mocoso que se deja vencer por una tontería?

- ¿Tontería? - atónito.

- Responde.

- No.

- Entonces no deberías preocuparte idiota.

- Si demora su cuerpo...

- Entonces busca una manera de conservarlo porque definitivamente tendremos noticias de ese imbécil.

- ¿Cómo es posible que tengas tanta seguridad?

- Porque los unicornios son mágicos.

Emitió con tal seguridad que Aladdin no pudo contener una risilla.

- Lo dije antes, eres un importante amigo de Kouha.

- Gracias Kouen-ojisan.

- Ve a dormir, me distraes de mis responsabilidades.

El magi asintió y se marchó aparentemente más repuesto. El príncipe continuó en lo suyo hasta que rompió la pluma en su mano.

«- No seas un inútil Alibaba Saluja, demuestra lo que vales. Vence a la muerte y cumple mis expectativas.»

...

En Sindria.

El monarca ha pedido a su visir que envíe invitaciones a los países que conforman la alianza de los siete mares para tratar cierto tema con los principales líderes. Estos se han reunido en el palacio al igual que el dueño de Zagan, en el que se clavan varias miradas curiosas o poco amigables.

- Agradezco que se tomarán la molestia de venir ya que tienen deberes que atender en sus respectivos países.

- ¿Por qué no vas al punto? - le interrumpió un hombre con ropas orientales al que sonrió.

- Siempre tan directo Takeruhiko. Como sabrán la emperatriz de Kou, Ren Gyokuen ha muerto.

- Fué asesinada que es muy distinto - Artemyra - y si no mal recuerdo el mocoso a tu lado es el responsable.

- Para nadie es un secreto que esa mujer era la líder de Al Thamen, aquella organización que tanto dañó al mundo. Este chico ha hecho lo que ninguno de nosotros pudo. En lugar de recriminarle el hecho me parece que deberíamos expresarle agradecimiento.

La mujer desvió el rostro indignada al quedarse sin argumentos.

- Si el problema ha sido resuelto - Amarkan - ¿Por qué has solicitado nuestra presencia? - emitió con su característica serenidad.

- Ya que el Imperio carece de líder se encuentra vulnerable, es preciso que se elija un nuevo emperador pero Ren Kouen pretende usurpar ese puesto.

- ¿Usurpar? - Rametoto - Ese sujeto es un hombre poderoso, además es el primer príncipe imperial, no veo problema en que sea el nuevo líder.

- Aún si es el hijo del emperador Koutoku ahora que este ha fallecido ambos, sobre todo Hakuryuu como hijo del fundador del Imperio tienen derecho. Y ese sujeto no piensa respetar dicho privilegio. Es por eso que mi amigo aquí presente ha pedido mi ayuda para recuperar el país que le fué arrebatado por aquel traidor que aprovecha el ser parte de su familia. Se piensa intocable. Lo he dicho antes y lo repito. Ni Sindria ni la alianza de los siete mares se involucran en conflictos ajenos salvo, que estos atenten contra la paz mundial. Ren Kouen jamás hizo nada por detener a Al Thamen y eso solo significa que es simpatizante de Ren Gyokuen es decir, comparten ideales. Pretende extender su dominio por todo el mundo y eso es algo que en definitiva no permitiré.

- Uno u otro mocoso - la mujer - ambos pertenecen a la misma familia. El resultado será el mismo sin importar a quién se elija.

- No es verdad - el rey - el príncipe aceptó unirse a nuestra alianza una vez ocupe su lugar como emperador.

- ¿Es así? - El líder de Heliohap.

- Así es - declaró sin rodeos, con total seguridad.

- ¿Deshecharas tan fácilmente la autonomía del Imperio Kou?

- La autonomía no significa nada si al final un traidor es el que gobierna.

- El que seamos compañeros no indica que estén obligados a nada - Sinbad - pero Sindria reconoce a Ren Hakuryuu como el legítimo gobernador y por ello le prestaré todo mi poder.

- Si el principal país de nuestra alianza cae es cuestión de tiempo para el resto - Artemyra - así que también lo haré.

- Igual yo - Amarkan.

- Los hombres deben probar su fuerza en batalla - Rametoto.

- ¡Humillemos al engreído primer príncipe! - Yamato divertido.

Y con sencillez atroz, Sinbad logró dar un gran paso hacia aquello que tanto dice evitar: la guerra.

...

Un par de horas más tarde.

El dueño de Belial se preparara para volver a Rakushou cuando en su camino se topa con Sinbad que le sonríe extrañamente.

- Agradezco lo que ha hecho por mi.

- Oh no te preocupes. Lo que está ocurriendo no es justo.

- Si.

- Pero ya que estamos solos, ¿cuál es la verdadera razón de querer pelear contra tu familia?

- No tengo segundas intenciones.

- Podrás engañar a alguien tan ingenuo como Alibaba-kun pero no a mi, para tu desgracia tengo demasiada experiencia en cuestiones de esta índole. ¿Acaso ese hombre no corresponde tus sentimientos?

- ¡¿Cómo... ?!

- Lo sabía, esto luce demasiado personal como para ser una pelea de egos.

- Tienes razón en parte pero también quiero borrar hasta la última mancha que dejara Al Thamen en mi país, ellos me robaron lo más importante.

- Supongo que Kouen no se fija en ti porque lo hace en alguien más, ¿o me equivoco? - silencio - Puede ser nuestra carta del triunfo, ¿quién?

- Kouha.

- ¿El tercer príncipe? - incrédulo, el otro asintió molesto - Vaya gustos más exóticos, aunque no negaré que el muchacho no está nada mal.

- No es algo que necesite saber. Con su permiso me retiro. Le pido de favor que no intervenga a menos que se lo pida. De ser posible quisiera derrotarlo por mis medios.

- ¿En verdad lo es? - burlón.

-Aún no han visto todo lo que puedo hacer - sus labios se curvaron con crueldad.

- Entonces únicamente me queda desearte buena suerte.

- Estoy convencido de que la tendré.

«- El sacrificio de Judal no fué en vano.»

El rey se llevó la mano al mentón pensativo.

«- Un gran imperio envuelto en una mísera disputa familiar. Mmm hablando de ello sería buena idea visitar a mi nieto, debe estar destruido por lo ocurrido a su candidato ja ja ja.»

...

Alibaba se hunde en el fango, sin importar cuanto luche este le traga con facilidad. El lodo se mete a los pulmones y algo se enrolla en su pierna derecha hasta arrancarla.

- ¡Waaaaaaahhhh!

- ¡Alibaba-kun!

Aladdin se desespera queriendo ayudar pero es como si estuviese hecho solo de conciencia, no puede hacer más que mirar. Las demás extremidades del joven rubio sufren el mismo destino. A este se le ha perdido la mirada mientras aún grita y prácticamente nada en una mezcla de lodo y sangre. Varias ramas dirigidas por un ser invisible comienzan a desgarrar su piel y clavarse en el torso como si fuese un alfiletero. El magi llora aterrado y frustrado, recita decenas de conjuros que para su desventura no funcionan.

- ¡Alibaba-kun!

- ¡Enano!

- ¿Judal-kun?

Escucha la voz de este pero no le ve por ningún lado. Su atención vuelve al esgrimista cuando en un alarido el tono fué más grave y rasposo. Ponto se da cuenta de que la víctima de tan cruel tortura ya no es su candidato si no el gran amor de su vida.

- ¡ENANO!

- ¡JUDAL-KUN! ¡¿CÓMO PUEDO AYUDARTE?! ¡¿POR QUÉ ESTAS AHÍ?!

- ¡ES EL LUGAR AL QUE ME ENVIASTE! ¡ERES EL ÚNICO CULPABLE!

- ¿Q-qué?

El corazón infantil se oprimió violentamente, el castigo para el oráculo fué cada vez peor, llegó un punto en el que Aladdin no pudo soportarlo y despertó de golpe. Respira agitadamente mientras su frágil cuerpo es recubierto por una fina capa de sudor. Se abraza a si mismo.

- Fué un sueño... una pesadilla.

Inspira hondo para recobrar la compostura, una vez lo consigue se cambia de ropa y sale a pasear para tranquilizarse. Recorre el sitio hasta llegar al bosque, toma asiento en una de las ramas altas y mira a detalle Balbad.

«- Este es el país en el que nació Alibaba-kun, es tan importante para él como Alma Toran para mi. Un sitio que tiene todos los recuerdos de su infancia, el que debía proteger aún si ello le costaba la vida. Si Hakuryuu-onisan inicia una guerra en contra de Kouen-ojisan Balbad se verá involucrado, incluso destruido. No puedo permitirlo. Aún no sé si hago lo correcto, tal vez caer en la depravación no es algo malo pero las dudas no deben distraerme de mi deber, no por ellas me cruzaré de brazos mientras la gente muere. El pueblo natal de Judal-kun fué destruido, el mío también. ¡Nadie debería quedarse sin hogar!»

- Guienme por el camino correcto mamá, rey Solomon, Ugo-kun.

Sonrió y volvió al palacio más dispuesto que nunca a detener el conflicto. Tocó la puerta del despacho del primer príncipe.

- Adelante.

- Kouen-ojisan...

- ¿Qué sucede?

- ¿Pelearas contra onisan?

- Hakuryuu no me dejó otra opción.

- Está confundido. El rencor ha envenenado su alma pero pienso que es posible hacer que recapacite.

- Alibaba lo intentó y no logró nada, tampoco me escucha. Ser parte de una guerra civil jamás figuró en mis planes. La familia siempre ha sido mi prioridad pero no puedes obligar a quien no quiere entender. Será mejor que todos ustedes se vayan pronto, es cuestión de tiempo para un ataque.

- ¿Tienes un plan?

- La familia Ren protegerá a su pueblo.

- Si no es inconveniente quisiera quedarme.

- ¿Serás testigo de los hechos?

Negó.

- Deseo evitar que los involucrados vuelvan al flujo del rukh.

- Eres más ambicioso de lo que parece pero también muy idiota.

- ¿Es un sí?

- Siempre y cuando no te conviertas en una molestia me tiene sin cuidado lo que hagas o dejes de hacer.

- Gracias - sonrió.

- Si es todo déjame tranquilo. A diferencia tuya tengo mucho trabajo acumulado.

- ¿Requieres de un asistente?

- Ja, no estoy tan desesperado.

- Entiendo.

- Por la tarde será el funeral del unicornio.

El semblante del niño se oscureció de pronto.

- No estas obligado a asistir.

- Se lo debo. Además quiero creer en tus palabras.

- Entonces arreglate apropiadamente que das pena.

- Je je je lo haré una vez informe a los demás.

- Mis soldados se adelantaron, así no tendrás pretexto.

- Eres muy amable.

- Y tu fastidioso, vete ya.

El magi se retiró a su habitación, buscó ropa limpia y una toalla y se encaminó a uno de los muchos baños, puso el seguro y se soltó el cabello para finalmente despojarse de la ropa. Se metió a la tina llena de agua tibia, la relajación se apoderó de su alma y sin proponérselo cerró los ojos hasta quedarse dormido.

- ¿Mmm?

Advirtió una suave presión sobre los labios, de principio no le prestó atención pero lo hizo en cuanto esta se volvió demandante y húmeda. Despertó de golpe y se petrificó al encontrase con el rey de Sindria que alejó el rostro, sonrió y recargó el codo a la orilla de la bañera. El pequeño estiró el brazo en busca de la toalla que dejó al lado para cubrirse pero no estaba ahí.

- ¿Buscas eso?

El adulto señaló un mueble en la esquina más apartada.

- Sería muy aburrido así que la quité del camino.

- ¿Qué significa esto? - molesto.

- Oh, ¿es que no vas a saludarme? Pensé que éramos amigos.

- Los amigos no irrumpen mientras te duchas y se aprovechan para besarte.

- Pues sé de muy buena fuente que no es la primera vez.

- ¿Eh?

- Como sea, es una magnífica vista la que ofreces.

- Si no tienes algo de que hablar me gustaría pedirte que me dejaras solo.

- No te involucres en el golpe de estado del Imperio Kou.

- ¡No tienes derecho de prohibirmelo! ¡Si buscas la paz y entendimiento mundial deberías apoyarme!

- El más fuerte debería tener el control.

- ¿Y quién es esa persona? ¿Tú? Hay algo en ti que no me gusta...

- ¿Qué podría ser? - silencio - ¿No te has dado cuenta de quién soy?

- ¿Eh?

- Mira detenidamente...

El pequeño hizo lo dicho pero no advirtió nada fuera de lugar, fué entonces que se centró en el magoi del adulto, este posee dos tonalidades. La respiración se le detuvo completamente durante cinco segundos.

- A... ¿abuelo?

- Exactamente.

- ¿C-cómo es posible?

- Es un secreto. ¿Tienes idea del por qué te revelé dicha información?

- No.

- Entregame el poder del palacio sagrado.

- ¡Ah!

El niño se levantó rápidamente importandole poco la desnudez, buscando su mediador pero fué tomado del cabello y estrellado brutalmente contra el piso, de espaldas.

- ¡Ah!

Se quejó por el impacto, recitó un conjuro pero el rukh que vuela a su alrededor le pasó de largo, desconcertandole.

- Coloqué una curiosa barrera, el rukh puede desplazarse libremente pero le será imposible entrar a tu cuerpo y el tuyo no puede salir. Si quieres huir tendrás que superar mi fuerza física.

- ¿Qué?

Aladdin le propinó una potente patada en el abdomen que para su desgracia fué más como un cosquilleo a su captor. Este se acercó para susurrar en su oído:

- No cometas las mismas estupideces que Solomon, no tenemos que ser enemigos. Entregame el poder del palacio sagrado.

- No.

- Sabía desde un principio que dirías algo así pero a mi - sonrió diabólico - Nadie me niega las cosas.

David y Aladdin forcejearon, el mayor le cogió de las muñecas que colocó arriba de su cabeza y las apretó intensamente, casi hasta romperlas.

- ¡Waaaaahhhh!

- Tan fácil que es darme lo que busco.

- N-no. Abuelo, por favor no lo hagas.

- Esto también es un pretexto, eres un mago muy poderoso y por lo mismo te deseo. Soy consciente de lo enfermo que estoy pero no me importa.

Los dígitos de David delinean una y otra vez los labios de su nieto que aún pelea para escapar, luego las mejillas, el mentón, cuello y pecho, los movimientos son lascivos, incómodos y lujuriosos, para nada agradables a quien los sufre. Las uñas del mayor se entierran en el suave pecho dejando algunos senderos escarlata.

- ¡Ungh!

- Seguramente es doloroso, ¿por qué no acceder a mis peticiones?

- N-no.

- Supongo que mientras sea divertido no interesa nada más - sonrió perverso.

Los dientes de Sinbad se encajan en el cuello hasta herirle, bebe sin recato la tibia sangre de su nieto, succiona tan rápido y tan fuerte que el pobre se marea, la debilidad y terror le atacan.

- N-no...

El rey pasea la lengua por los labios propios, complacido.

- Tienes un agradable sabor dulce.

- Uh uh~...

- ¿Me lo darás?

- ... no ...

- Repuesta equivocada.

La boca y ojos de Aladdin se abrieron al máximo en un silencioso grito que quedó atorado en su garganta cuando mordieron uno de sus pechos. Cuando David se dedicó únicamente a lo pezones fué aún peor, jamás experimentó un dolor similar, incluso le atemorizaba la idea que de un segundo al otro simplemente le diera por arrancarlos. Por fortuna, si es que así puede decirsele se conformó con lastimarlo.

- Damelo.

- N...

- Ya no me interesa tu repuesta. Una vez quebrante tu espíritu te convertirás en mi esclavo, en todos los sentidos.

- ¡Aaaaaaaahhhhhh!

David le colocó boca abajo de forma tosca, por ello Aladdin recibió un golpe en el rostro que le rompió el labio. Se removió pero no pudo apartar el pesado cuerpo de Sinbad. Este deslizó las manos por la espalda infantil dejando marcas en el terciopelo, estrujó el diminuto trasero y aún más las muñecas que crujen perturbadoramente a una palma por acción. La diestra de David se coló por la delantera y tomó la virilidad del magi que de inmediato frotó.

- A-abuelo... no...

- ¿Te gusta?

- No.

- Debería.

El pequeño cerró la boca con mucha fuerza, negándose a obsequiar algún gemido, suspiro, quejido o lo que fuese.

- No te contengas mocoso, es inevitable que tarde o temprano tengas una erección, es una reacción natural del cuerpo después de todo.

El magi negó lentamente, por las mejillas corren inocentes lágrimas de frustración. No se supone que fuese tan débil. Únicamente Judal debería tocarlo así. ¿Cómo es que la situación siempre se encamina al peor escenario? Desconecta su mente algunos segundos, finge escuchar la voz de su novio, olfatea su dulzón aroma a durazno, le atacan las cosquillas que le hace para molestarlo, le dice una y otra vez lo mucho que le ama. Pero la cruel realidad se apropia de sus sentidos cuando un fúrico David le da una poderosa bofetada, el rostro palpita por ello.

- ¡¿Por qué no te pones duro?!

Aladdin le ignora, una frase de semejante vulgaridad tortura su alma, llora en silencio pero recibe más golpes por todos lados. Se arma de valor y le encara con zafiros brillantes que retienen las gotas saladas.

- Mi cuerpo sabe que no eres Judal-kun.

- Algo así es imposible. No importa que lo niegues, lo disfrutas.

- No... ungh... Abuelo, ¿alguna vez has sentido algo como el amor?

- Es una pérdida de tiempo.

- ¿Qué hay de la abuela, de papá, de mi?

- ¿Quieres saber lo que opinino de ti? - asintió - Eres una simple herramienta, una vez tenga el poder del palacio sagrado me da igual lo que ocurra contigo.

- Has estado solo mucho tiempo, es posible que hayas olvidado cosas que antes eran normales. No es tarde, seamos una familia. ¡WAAAAAAHHHHHH!

En una muestra de la carencia total de empatía David penetró a su nieto con todos los dedos de su diestra a la vez, el contacto desgarró el delicado tejido de la zona propiciando una hemorragia, no satisfecho con ello los removió expandiendo lo más que pudo llegando casi a formar un puño en el diminuto orificio.

- ¡JUDAL-KUN!

- No vendrá, estuviste solo desde un inicio y hasta el final. Los amigos, compañeros de viaje y el sacerdote del Imperio Kou fueron simples ilusiones. Despierta y únete a mi.

- Je je je.

- Así que te burlas.

- ¡Noooooooo!

- ¿Te rindes? Soy capaz de provocar más dolor, mucho e inimaginable.

- Je je je ah ah seguramente pero... me has arrebatado lo más valioso que tenía. El sexo era más que un contacto físico ungh entre Judal-kun y yo... y lo has ensuciando, me has manchado... ¡Waaaaaaahhhh!

- Date por vencido.

- No.

- ¡Que terco!

- ¡AAAHHHH HAAAAH AHAHAHAHAHA NOOOOOO!

Ante la rotunda y decisiva negativa del magi, David enloqueció y le violó de las más diversas y terribles maneras que hayan acontecido nunca, fué cuando el pequeño perdió la tercera parte de su sangre que finalmente se desmayó. Para hastío de David no solo no logró que le diera el poder del palacio sagrado si no que tampoco logró que su miembro se irguiera en lo más mínimo.

- Desgraciado, de alguna manera me recuerda al inútil de Solomon.

Si por el fuera lo asesinaba ahí mismo, aunque prácticamente lo hizo. Pero perdería la única oportunidad de tomar aquello que según él le pertenece. Se reincorpora y lanza una mirada llena de desdén a su familiar rendido en un charco rubí compuesto de sangre y lágrimas.

- Supongo que nos veremos en otra ocasión - anunció y se fué.

- J-Judal-kun... ¿lo hice bien?... Perdóname... juro que no tenía intención de ser infiel... - se lamentó aún inconciente.

...

En el gran salón del palacio de Balbad.

Morgiana contempla sin expresión el ataúd donde reposa el cuerpo de Alibaba, de esa manera, en esa posición parece que solo duerme. Brigit se coloca a su lado, a ella si que le es imposible ocultar el dolor y no deja de limpiar su rostro con un pañuelo.

- Uh...

Desea reconfortar a la fanalis pero la fuerza le abandona por lo que únicamente talla su rostro con la tela.

- Era una buena persona - dice a nadie en particular Olba.

- Así es - le responde Toto desanimada - A todo esto, ¿dónde estar Aladdin? No le he visto desde ayer.

- ¿C-cren que esté molesto por como le trate? - el joven.

- No lo culparía. Tu ser insensible, un completo bastardo.

- ¡Ungh! - ofendido.

- Aladdin - la pelirroja - No es esa clase de ser humano. Es demasiado bondadoso y amable. Es más factible que su corazón...

Un par de mariposas doradas volaron alrededor del grupo que giró en dirección a la ventana. Desde ahí les contemplaba el magi aunque por la distancia era complicado saber al cien por ciento que expresión tenía.

- ¿Por qué no se acerca? - Olba.

- Está siendo considerado por ti - la de Reim - si te largas a lo mejor se anima.

- ¡Oye!

La pelirroja frunció el ceño.

- ¿Ocurre algo Morgiana? - la espadachin.

- No.

«- Que extraño, huele mucho a sangre. ¿Será mi imaginación?»

- Oigan - Brigit - ¿No les parece que Aladdin está algo pálido? Creo.

- El fallecimiento de Alibaba-san le afectó más que a nadie. Deseo respetar su luto pero hablaré con él después. Me preocupa que no haya comido nada todos estos días - Morgiana, el resto asintió.

Las horas pasaron y el grupo poco a poco se hizo más pequeño hasta que únicamente quedó Aladdin, solo entonces se acercó, con lentitud e increíble dificultad para caminar al serle imposible emplear un conjuro básico de levitación. Colocó la mano sobre la madera con ternura y sonrió.

«- Este no es un adiós querido amigo. Creo en tu fortaleza, en las palabras de Kouen-ojisan, en el sentido de justicia de papá y en el dicho de que las desgracias son recompensadas. Lo que me ocurrió hoy es suficiente para tenerlos a Judal-kun y ti a mi lado, ¿verdad?»

- Solo espero que el abuelo no me haya hecho un bebé je je je - sonrió hermosamente.

«- Aún de las tragedias puede reírse uno, lo importante es no dejarse caer. Ah, no te preocupes por tu cuerpo, estoy convencido de que aún hay magos pertenecientes a Al Thamen pero no dejaré que nadie se acerque a ti.»

Una brisa se coló en la habitación, en fragmentos de segundo un alto joven rubio se inclinaba un poco mostrando sus respetos al hijo de Solomon.

- Buenas noches Yunan-san.

- Buenas noches.

- Seguramente te estoy metiendo en problemas por pedir un favor tan irracional pero eres el único que puede hacerlo.

- Está bien, dije que te ayudaría en lo que fuera necesario.

- Gracias.

La expresión del mayor es severa. Como si quisiera gritarle todas sus verdades pero no se atreviera.

- ¿Sucede algo?

- ¿Te sientes bien? Luces algo pálido y tu magia no se encuentra precisamente en el mejor momento. Apenas si fui capaz de interceptar tu débil mensaje.

- Hay cosas que uno prefiere callar, ¿verdad? - sonrió.

- ¡Pero... !

«- Sinbad-san es importante para ti, por eso no quiero involucrarte.»

- Aladdin, parece grave...

- Sanaré con el tiempo... además tengo una responsabilidad que cumplir.

- Hasta yo pienso que es demasiado para un niño.

- Je je je pero no imposible.

El aura de Aladdin brilla como nunca, ni en todas las vidas Yunan ha encontrado algo remotamente similar. Es inspirado por una gran admiración por lo que, se arrodilla ante el niño y besa respetuosamente su mano, en un gesto prácticamente militar.

- Disculpa mi atrevimiento pero... es la primera vez que me siento de esta manera. Alma Toran no existe más y por la tanto no tienes un título real pero... ¿podría considerarte mi rey?

- ¡¿Eh?!

- Es extraño pero si fueras un simple humano sin poder jura que te guiaría gustoso a cada laberinto existente. Por eso...

- Pero rey... soy un magi, solo eso.

El mayor se puso de pie y sonrió.

- Entonces serás mi príncipe y no acepto negativas. Si eres terco también yo.

- Onisan.

- Cuidaré de Alibaba-kun, sueño con el día en que ambos lleguen a la cima del mundo. No...

- ¿No?

- No me hagas caso. Será mejor que me vaya.

El féretro se quedó en el mismo sitio, el peso no varió pero está vacío. El magi errante se desvaneció tragado por una brillante luz dorada. Las pisadas de Kouen hacen eco poco después y este al igual que los demás príncipes se colocan tras el magi.

- ¿Has terminado de despedirte mocoso?

- Si.

Kougyoku sufre de un gran hipo y su rostro no puede estar más colorado, claramente se encuentra a punto del colapso es entonces que Koumei y Hakuei la llevan a su habitación.

- Niño mugriento...

- Estoy bien Kouha-kun.

- ¿Podrías terminar con la ceremonia ojisan? Tengo algo muy importante que hacer.

- En ese estado lo dudo.

- Je je je es precisamente por ello que esta vez puedo conseguirlo.

- Lo que sea que te haya ocurrido no es cuestión de risa. Parece que puedas desmayarte en cualquier momento.

- Tomé una decisión.

El pelirrojo bufó.

- Ten en cuenta que a nadie le gustan los imprudentes.

- De acuerdo - sonrió.

- Puedo ayudarte - el dueño de Leraje.

- No puedes venir.

- ¿Por qué?

- Detendré a Hakuryuu-onisan.

- ¡Ese no escucha a nadie!

- No son las palabras lo que llegará a su corazón.

- ¿Eh?

- Y tampoco creo ser capaz de encontrar las indicadas. Todo saldrá bien, serán una familia nuevamente.

- Aladdin - Kouha.

- ¡Les confió el descanso de mi mejor amigo! - articuló en un tono encantadoramente dulce, empleó su magia y salió volando por la ventana.

- ¿Notaste que cerró un ojo al moverse? - el menor.

- Si.

- ¿No tendrá problemas?

- Es tu amigo. ¿Piensas que es tan cobarde como para suicidarse?

- No.

- Entonces no hay razón para preocuparse. Tenemos cosas que hacer. Demos al unicornio un digno final.

- Gracias por todo lo que estas haciendo En-nii.

- Esos chicos... si no hubieran conocido a Hakuryuu.

- Tarde o temprano el resto del mundo se vería envuelto pero lo cierto es que... me duele ver tan mal a Aladdin.

- Dudo que solo sea eso.

- ¿Eh?

- Terminemos y luego vamos a divertirnos un rato a mi habitación.

- Yo aún no...

- No tendremos sexo pero eso no impedirá que toque hasta el último rincón de tu cuerpo.

- En ese caso, habrá que darse prisa - utilizó el tono más sugerente que hay en su repertorio.

...

En Rakushou.

El cuarto príncipe da varias vueltas en su habitación al no poder dormir, de vez en cuando se detiene para admirar los cuadros colgados en las paredes.

- ¿Remordimientos? - interrogó a la nada para posteriormente reír amargamente.

- ¿Hablando sólo onisan?

Se giró rápidamente y se topó con Aladdin que difícilmente tomo asiento a la orilla de la ventana.

- ¿Vienes por la revancha? No pensé que Kouen pudiera lavarte el cerebro con tanta facilidad. No pretendo sonar engreído pero dudo que me representes un obstáculo.

- Lo mencioné con anterioridad. Eres mi amigo y por lo mismo no quiero pelear. ¿No es suficiente con haber perdido a Judal-kun y Alibaba-kun?

El mayor suspiró pesadamente y tomó asiento con gran elegancia en el borde de la cama.

- ¿Por dónde quieres comenzar? ¿Mi traumática infancia? ¿El cómo Kouen no hizo nada para salvar a mis hermanos? ¿Como es que finalmente asesiné a mi madre? ¿O por qué no me contuve con Alibaba-dono?

- ¿Por qué detestas a ojisan?

- Porqué él tenía el poder necesario para...

- La verdad. ¿Qué es lo que te lastima? ¿El que no te corresponda?

- Vaya que no te la piensas para herir a los demás.

- Eres tu quien se lastima a si mismo. ¿Tan difícil es notar lo mucho que te ama? Quizá no de la manera en que tu deseas pero eso no indica que puedas desechar sus sentimientos. Estarías haciéndole lo que tanto repudias.

- ¿Que me ama? Por favor, hasta parece que no le conoces.

- Piénsalo detenidamente. ¿Alguna vez ignoró tu voluntad? - silencio - Ha sido más que considerado y lo sabes. Otro en su lugar no se la habría pensado para acusarte de traición y finalmente ejecutarte.

- ¿A mi? ¡Es él... !

- "Partiré al Imperio Kou en dos, en una guerra que lo destruirá desde dentro". Fueron tus palabras cuando Koutoku-ojisan aún vivía, pediste ayuda a Sinbad-ojisan.

- ¿Cómo lo sabes?

- "De alguna manera siento que son distintos a él". Es porque ya habías escuchado su respuesta. Desde mi punto de vista y de cualquiera con un mínimo de sentido común eres tu quien traicionó a su hogar. ¿La organización? La gran mayoría desconoce su existencia y puesto que los eliminaste no tienes pruebas. Tienes todas las de perder pero continuas con vida. Solo hay una respuesta para eso: amor. A pesar de todos los inconvenientes eres tan importante para él como para darte prioridad, aún si ello le pone en peligro.

- ¡Mentira! ¡Todo lo es! ¡Palabras bonitas que sirven de consuelo a los idiotas! ¡Seguramente está haciendo el amor con Kouha en este momento!

- Tal vez, quizá no pero ¿no tienes algo más valioso? El sexo no es forzosamente sinónimo de amor o cariño.

- ¡¿Tu qué vas a saber?! ¡Judal está loco por ti!

- Hay cosas que uno no quiere compartir pero se han de hacer excepciones por las personas queridas y tu eres un importante amigo para mi.

- ¡Cállate! ¡No soporto tanta falsedad!

- Lo que verás no es una ilusión, en verdad me ocurrió. Espero que te deje una enseñanza, por pequeña que esta sea.

Aladdin alzó su bastón, emitió un conjuro y Hakuryuu cayó dormido al lecho. Sueña con el encuentro entre David y su nieto.

- Vuelve Hakuryuu-onisan. Ungh...

Llevó la mano al vientre que le duele horrores y luego a la boca para contener las náuseas que le aquejan.

- Ja ja ja, ¿quién diría? Me siento peor de lo que imaginé.

Dejó caer todo su peso en el marco de la ventana y mejor se deleitó con el fantástico espectáculo nocturno. Todos sus pensamientos están destinados al único dueño de su corazón.

...

En el continente oscuro.

El oráculo emite sonidos desagradables entre dientes como si estuviese maldiciendo la vida misma.

- ¿Quieres detenerte? Luego de varias horas es molesto - le reclama el ente de barro.

- Pues no se me da la gana. ¿No te gusta? Bájate y camina por tus medios. ¿Te piensas que soy una especie de alfombra voladora? Sólo a mi enano le permito semejante actitud.

- ¿Cuántas veces lo has mencionado ya?

- ¿Qué con eso?

- Es que me resulta increíble que le eches tanto de menos. Ya sabes, como tienes un carácter voluble imaginé que lo sustituirías con algo.

- Imbécil. Nada se le compara.

- Lo sé.

- Je y es todo mío.

- Eso si llegamos a tiempo.

- Aún si fuera distinto no cambia el hecho.

- Que infantil.

- ¿Para qué sirve la madurez de cualquier manera? Además Aladdin tiene más que suficiente por los dos, a veces siento que estuviese hablando con un vejestorio.

- ¡Que patán!

- ¿Y cómo por qué te sientes si el asunto no es contigo?

- ¡Es mi mejor amigo!

- Y mi amante así que tengo derecho de expresarme como quiera.

- ¿Algún día cambiarás? ¿Es que tus sentimientos por él no significan nada?

Judal ladeó la cabeza, pensativo para luego sonreír con malicia poco disimulada si es que acaso lo intentó.

- Quién sabe - escapó de sus labios más como afirmación que pregunta - Puede que haya ocurrido ya.

- ¿Qué quieres decir?

- Que no jodas. Cierra la puta boca hasta que encontremos a la cosa.

- ¿Cosa? ¡¿Mamá dragón?! ¡¿No comprendes su importancia?! ¡Incluso el rey Solomon ... !

- Soy un magi, los seres que dominan la cadena alimenticia.

- ¿La... ? - suspiró - olvidalo, no tiene sentido. Es por momentos como este que realmente agradezco que no te dediques a la política. Para ti es imposible llegar a un acuerdo o conseguir un resultado distinto a la guerra.

- Tengo talento, ¿que no?

- Si tu lo dices.

Continuaron con el trayecto sin mediar más palabras, por un periodo no muy prolongado pero que parecía todo lo contrario. La dificultosa respiración del mayor llegó a oídos de Alibaba que está situado al frente de la lanza, baja un poco la mirada y puede apreciar a la perfección el temblor en las manos del otro, seguramente forzandose a mantener el agarre.

«- No sé por qué tiene que pasársela entre quejas si de los dos quien más ganas tiene de volver es él... »

Negó un par de veces con la cabeza, a su mente llegó la hermosa sonrisa de Solomon y se tensó de sobremanera.

«- ¿Por qué no puedo dejar de pensar en el padre de Aladdin? De alguna manera me resulta tan nostálgico... ¡Oh por dios! ¡Espero que nunca nadie se entere! ¿Qué pensaría? Seguramente que soy un pervertido, después de todo no creo que haya olvidado que casi lo... Uh soy un asco. »

Se dijo a si mismo pero igualmente sonrió (al menos en su interior). Aún recuerda nítidamente a Sinbad y el como este no parecía realmente interesado en su felicidad, también la familia que imaginó a su lado aunque fuese literalmente imposible darle un hijo y del como sentía que con el rey de Alma Toran todo sería distinto.

«- Caray estoy alucinando o soñando... ojalá fuera real. »

- Me doy - el mayor - estoy tan agotado que podría confiarte mi seguridad mientras duermo.

- ¿Que harías qué?

- ¿Te das cuenta de la gravedad del problema?

- Uh...

Un resplandor plateado llamó la atención del oráculo.

- Maldita sea...

- ¿Qué sucede?

- Seguramente terminaré desmayandome en unos minutos, ya veo luces - señaló a la distancia.

- No, yo también... ¡es madre dragón!

- ¿Cómo diablos lo sabes? - incrédulo.

- Porque... mmm ¿qué más da? ¡Hay que pedir su ayuda!

- Pues ya que - se encogió de hombros y levitó hasta detenerse a unos veinte metros del ente que pareció no prestar atención - ¿Qué onda vieja?

- ¡Judal!

Una amorosa mirada se posó en el ser de barro.

- ¿Están perdidos pequeños?

- Oh no, sólo damos un paseo por esta tierra infernal - el mayor irónico - Llévame a donde pertenezco y más te vale acceder porque no dudaré un segundo en utilizar mi magia.

El dragón les contempló con suma atención.

- Es posible llegar por sus medios.

- ¿Eh? -al unísono.

- Es evidente que pertenecen al mundo creado por Solomon... están al otro lado de aquello que ustedes llaman la gran falla, el continente oscuro.

- ¿Cómo... ? - el esgrimista atónito - Entonces todo fué... ¿Cuánto tiempo nos llevará volver?

- Es algo que depende mucho de su capacidad pero deberían estar ahí en unos diez años más o menos.

- ¡No tengo tanto tiempo! ¡Mi mejor amigo... No, no sólo él! ¡El mundo entero se encuentra en peligro! ¡Si no hacernos algo la guerra estallará!

- Guerra, ¿eh? He vivido por tanto que he sido testigo de muchas más de las que me gustaría admitir. No importa lo mucho que se quiera evitarlas al final siempre se llega al mismo resultado. Ni mi pequeño Solomon hizo una diferencia significativa, y murió -dijo lo último con auténtico pesar.

- ¿Estás loca? - Judal se le aproximó con hostilidad - Mi enano lucha como imbécil para proteger la felicidad de todos. No eres nadie para pisotear los ideales de ese menso, ¿quedó claro? ¿Quién te crees?

Alibaba quedó petrificado y el ser mítico centró su atención en el insolente muchacho.

- ¿A quién te refieres?

- Aladdin, el hijo del tal Solomon.

- Así que la familia de mi pequeño aún... - cerró los ojos rememorando a la propia y de como la vida lentamente los apartó de su lado.

- Aladdin corre peligro - repitió el dueño de Ámon una vez recobró la compostura - su abuelo encontró la manera de volver y tiene sus ojos puestos en él.

- Si algo le ocurre ten por seguro que destrozaré hasta la última partícula en tu ser - el sacerdote.

- ¿Cómo es ese pequeño? - con curiosidad.

- Dulce, inocente, valiente posee la más increíble sonrisa de todo el universo.

- En ese caso no puedo cruzarme de brazos. No permitamos que un alma tan pura pierda su resplandor. Suban a mi espalda, con gusto los llevaré.

- ¡Muchas gracias!

- ¡Al fin!

Ambos acataron el pedido y Judal se acomodó a sus anchas lo mejor que pudo como si estuviese en una suerte de carruaje para la nobleza.

- De esta manera será más rápido pero aún así es un territorio en verdad extenso, aún si me doy prisa tardaremos en llegar unos tres años.

- ¡Rayos! - el sacerdote.

El más joven empalmó las manos modo de plegaria.

«- Resiste amigo, se precavido. No permitas que Sinbad te haga daño. Solomon, por lo que más quieras, protege a nuestro hijo. » Este último pensamiento fue más algo llevado por la intuición, algo de lo que no tuvo conciencia.

Mientras tanto Judal truena sus dedos una y otra vez al tiempo que muerde sus labios hasta hacerlos sangrar y afila la mirada dispuesta al horizonte.

«- Le partiré la jeta a todo aquel que haga llorar a mi enano esta vez estas más que incluido Hakuryuu, ya no te debo nada. ¡Así que no exijas Hakuyû! Hice más de lo que me corresponde, es mi turno para disfrutar. Esperame Aladdin. Volveré y me quedaré contigo de la forma en que ambos deseamos y te haré mío hasta el cansancio ja ja ja. »

...

En Rakushou.

Aladdin aún contempla las estrellas que ofrece el bello cielo de la madrugada, sonríe completamente enamorado.

«- ¿En qué piensas justo ahora Judal-kun? ¿En mi? Je je je espero que no estés muy molesto aunque no es algo que pueda evitar. Te compensaré algún día, eso si aún me quieres... Si no te da asco lo que mi abuelo... Nuestro amor es más fuerte, ¿cierto? »

- ¡Waaaaaaaaahhhhhhh!

Hakuryuu gritó y se reincorporó hasta quedar sentado sobre el lecho, empapado en sudor y con expresión desencajada. Cubrió sus ojos con el antebrazo por un instante, luego recargó las palmas en el colchón y finalmente contempló un punto sin importancia en el piso mientras intentaba normalizar su respiración.

- Q-que mal gusto Aladdin-dono...

- Lo lamento.

- ¿P-planeas ganarte mi simpatía con un espectáculo tan vulgar?

El pequeño guardó silencio pero su enigmático rostro expresó más que mil palabras.

- ¿Fué real?

- Dije que eras un importante amigo, ¿cierto? Y por lo tanto no te mentiría.

- S-Sinbad-dono... hizo...

- Mi abuelo pero no negaré que era el cuerpo de ojisan. No puedes confiar ciegamente en él, si en su ser recide otro espíritu es porque de alguna manera lo tolera, acepta o entiende, son similares hasta cierto punto. Quizá tengan el mismo sueño mmm más bien ideal.

- Unificar al mundo.

- Con ellos como principal gobernante.

- ¿Ellos?

- Ninguno posee la humildad suficiente para arrodillarse o reverenciar a otro ser. No soy quien para imponer mis pensamientos como verdades únicas sin embargo, pienso que un líder respetable es aquel que escucha a sus súbditos, que hace hasta lo imposible por ellos, que es capaz de sacrificar cualquier cosa para un beneficio común. ¡Un rey como papá! - sonrió radiante - Pero encontrar a quien reúna semejantes características es complicado.

- Por eso elegiste a Alibaba-dono.

El pequeño negó lentamente con la cabeza.

- En esa época desconocía mi deber como magi, fué algo accidental si quieres verlo de esa manera, me gusta creer que fué obra del destino. Pero tienes razón. Para mi sólo él es digno de ser rey.

- ¿Qué hay de Judal?

- Ambos conocemos la respuesta pero eso no impide que lo ame con toda el alma. Onisan, aún estás a tiempo. No cometas un error... otro. El corazón tiene un límite para el peso que puede cargar, este depende de la persona pero son más que suficientes pecados, ¿no te parece?

- Si lo dices por la muerte de mi madre...

- No estás del todo arrepentido.

- Así es.

- Pero muy en el fondo tenías la esperanza de que terminara distinto. Lo mismo se aplica para Kouen-ojisan. El obligarlo a mancharse las manos con tu sangre no hará que te ame.

- Sin embargo me recordará en cada instante. Cuando acaricie a Kouha apareceré en su mente y no será feliz.

- Esa no es una solución, es cobardía.

- ¿Qué vas a saber? - molesto.

- Lo suficiente para entender que quien ama no hiere y menos a un nivel tan profundo. ¡No podrá superar algo así!

- Ese ya no es mi problema.

- ¿Por qué... ?

- Es una lástima lo que te ocurrió y en verdad lo lamento pero no afecta en mis planes en lo más mínimo.

- Estás muy enfermo onisan - con tristeza.

- Si, aquí - llevó la mano a la cabeza, apretando una porción de cabello entre los dedos, el otro se aproximó con dificultad levitando y colocó la mano sobre el pecho ajeno.

- Aquí. Ya no hay nada que pueda hacer. Sólo te diré algo. No importa la elección que tomes, nunca te arrepientas. Ungh...

Aladdin cayó de rodillas ante la apática mirada del príncipe.

- Ni la mejor actuación del mundo me convencerá. Eres muy inteligente, demasiado para tu corta edad, en exceso diría yo, manipulas mi voluntad. Lo de tu abuelo es mentira.

- Je je je supongo que llegó la hora de irme, aunque no me siento del todo bien.

Hakuryuu le coge de los hombros con brutalidad, hastiado de un juego en el que no caerá, le pone en pie y sus labios quedan entreabiertos al igual que los ojos en demasía al ser testigo del charco escarlata bajo sus pies.

-Tú... ¡¿por qué eres tan imprudente?!

- No quiero perder a otro de mis amigos, esta vez no lo...

El infante perdió toda fortaleza y se dejó caer inconciente, por más que le removieron fue imposible hacerle reaccionar.

«-Aladdin dono se arriesgó al punto de venir aún en semejante estado de debilidad, si tuviese la intención podría hacerlo mi esclavo ahora mismo. El hijo del creador de nuestro mundo... el arma más letal de la creación... y también quien más peligro representa, aún más que Kouen. Es tan sencillo, solo tengo que... »

Rodeó con la diestra el frágil cuello a su disposición pero antes de ejercer la más mínima presión sonrió con amargura.

- Eres completamente opuesto a tu padre, caí en tu trampa Aladdin-dono.

Suspiró resignado y lo tomó en brazos para llevarle a la cama y curarle con ayuda de Zagan.

La respiración de Aladdin es débil pero relajada, una amable luz morada recubre su cuerpo y las lágrimas bajan por el rostro de Hakuryuu mientras las mariposas negras se reúnen con más ímpetu alrededor.

«- ¿No es más sencillo aceptar la mano que ofrecen mi príncipe llorón? »

Escuchó en su mente y chasqueó la lengua ofendido, frunciendo el entrecejo al estilo de su hermanastro.

- No molestes Zagan.

«- Además, ¿para qué mendigar por la atención de ese sujeto cuando me tienes a mi? »

«- Si como no, me humillaste más que suficiente en tu laberinto... »

«- No, no, no se equivoca mi rey, lo que mis copias digan o hagan no expresa precisamente mi sentir. Lo elegí, ¿o no? »

- No digas más necedades y deja que me concentre, a menos que quieras ser responsable de la muerte de Aladdin-dono.

El silencio se volvió sepulcral, de pronto un cálido rukh se desplazó por su oído y las mejillas de Hakuryuu adquirieron un tierno tono rojizo sin dejar la tarea.

- Que tonto. Kouha se queda con Kouen y yo... ¿tengo que conformarme con un djinn pervertido? No lo creo.

«- No soy de los que se rinden fácil. »

- ¡Zagan!

- Je je je Judal-kun te quiero... - dijo el magi entre sueños.

«- ¿Es posible vivir un romance como ese para alguien como yo? Sólo tengo que tomarlo pero... Kouen-dono... es imposible desechar mi obsesión. Es cierto, al final supongo que no es amor pero... No puedo dejar de soñar... lo lamento Aladdin-dono. »

...

Por la mañana.

El hijo de Solomon talla sus ojitos al darle los rayos del sol.

- ¿Mmm?

- ¿Cómo te sientes? - le interroga el dueño de Belial sentado a su lado sobre una silla.

- Onisan... gracias.

- No tienes porque darlas. Viniste hasta aquí por mi. Estuve pensando toda la noche en lo que me dijiste.

- ¿Has cambiado de parecer?

- Probablemente. Me gustaría hablar personalmente con Kouen pero dudo que me lo permitan.

- Haré algo al respecto.

- Pero...

- ¡Confía en mi! ¡Soy tu amigo!

«- Utilizar a Aladdin-dono de esta manera me sabe mal pero... estoy tan confundido. Una parte de mi quiere reconciliarse y la otra vengar a mis hermanos. Siempre supe que "enamorarse" de Kouen estaba mal, es tan sólo un pretexto para no cumplir con mi deber. Hakuyû y Hakuren no volverán al rukh si el imperio continúa en manos enemigas. Por eso... acaba conmigo por favor, antes de que tome tu vida y la de Kouha. Aunque siendo honesto tal vez la última si es algo que deseo. »

...

Por la tarde en Balbad.

El primer príncipe imperial revisa algunos balances con su eterno ceño fruncido.

«- Es increíble pensar que alguien realmente incompetente puede ser rey siempre y cuando posea un título. Los Saluja perjudicaron su país a un grado inverosímil y eso claro incluye a ese estúpido unicornio, pero al menos él tuvo el valor suficiente para reconocer sus errores y buscar la solución. ¿Habría llegado tan lejos sin la ayuda de Aladdin? ¿O hubiese sido manipulado por Sinbad? ¿Qué en ese mocoso magi llamó la atención de Judal y por qué me intriga tanto su existencia? No sólo es por pertenecer a otro mundo es más bien... »

Llamaron a la puerta con suavidad.

- Adelante.

El segundo príncipe se adentró con expresión severa, Kouen bien puede jurar que es su reflejo, no por nada son hermanos pero contadas veces le ha contemplado de semejante manera. Es seguro que noticias buenas es lo último que trae. El mayor frunce el ceño y suspira.

- Tiene que ver con Hakuryuu, ¿cierto?

- Ha llegado en compañía de Aladdin-dono.

El dueño de Astaroth apretó la mandíbula.

«- ¿A qué estás jugando? Si planeas iniciar una guerra es sumamente descarado y estúpido visitar territorio enemigo. ¿Supones que ese niño te brinda alguna ventaja? ¿O estás seguro de que no te dañaría en su presencia? Peor aún... subestimas mi voluntad. Hay límite para lo que puedo permitir, así seas mi hermanastro. »

Se levantó en fracción de segundos y aproximó a la puerta sin emitir comentario alguno.

- Hermano. Sé prudente y cuidadoso. No te dejes engañar.

- Soy consciente de la situación - le contestó ofendido pues ha hecho hincapié en algo evidente.

- No es mi intención menospreciar tu sabiduría ni mucho menos pero Hakuryuu - negó - me preocupan Kouha y tú.

El mayor detuvo su andar algunos segundos para centrar su atención en Koumei, arquea casi de manera imperceptible la ceja.

- Kouha y yo... - pensativo - ¿Hay algo que no me hayas dicho?

- No.

- ¿Seguro?

- Con todo el respeto que me mereces, no busques problemas en donde no los hay. Si lo que te preocupa es que pueda sentir algo por Kouha o... por ti solo me queda asegurar que ese dilema lo tienes con Hakuryuu, no conmigo.

- Lo lamento no...

- Tranquilo. Es natural sufrir cierto grado de paranoia. Será mejor que te des prisa, no es muy paciente que digamos.

El pelirrojo asintió y se retiró rápidamente. Koumei se encaminó en dirección opuesta ocultando una sutil sonrisa con su abanico.

«- Ironías de la vida, ¿o no hermano? Detesto a Hakuryuu porque pretende obligarte a aceptar sus sentimientos. Si contara con la mitad de su valentía le diría que yo... pero sé de antemano que es una guerra perdida. »

Al dar vuelta en un corredor se encontró con el dueño de Leraje.

- ¡Ah! - sorprendido - Hola Mei-nii - sonrió con el resplandor que le caracteriza.

- Hakuryuu está en Balbad.

- ¿Qué... ? - el semblante se le descompuso por completo.

...

A la entrada del palacio.

Kouen no tarda en llegar, de inmediato sus ojos se posan en el par que le visita.

- ¿Qué significa esto? - no pudo disimular un leve tono de molestia.

- Tenemos que hablar - el dueño de Zagan.

- Tuviste más de una oportunidad, ¿por qué hasta ahora?

- Onisan quiere poner en orden sus ideas - negó - aclarar sus dudas.

La rápida inspección ocular al cuerpo del magi por parte de Kouen no le pasó inadvertido a la víctima que sonrió apenas.

- No soy a quien debes prestar atención.

- Pero algo te ocurrió a juzgar por la palidez en tu rostro...

- Hay cosas que uno prefiere guardarse Kouen-dono.

- Como tu traición.

- O la tuya.

La hostilidad es tal que fácilmente se percibe en el aire.

- ¡Alto! - la voz enérgica del pequeño les desconcertó - Tienen opción de arreglar la situación, no cambiar el escenario de la pelea.

- El mocoso tiene razón.

- ¿Y bien?

- Es una pregunta que deberías formularte. Según la última información que tuve de tu parte, querías exhibir mi cabeza en una plaza cuando menos. ¿Qué te hizo cambiar de parecer?

- Si qué - miró de reojo al magi - Es posible que Aladdin-dono esté en lo correcto al decir que mis sentimientos por ti no son más que un capricho pero, no cambia el hecho de que no hiciste nada por impedir la muerte de mis hermanos.

- Con el poder que tenía entonces, no incluso ahora me hubiera resultado imposible derrotar a esa mujer.

- ¡Cuanta necedad! - furico - ¿Por qué no admites que fuiste su sirviente? Judal y yo logramos asesinarla.

- ¿Estas seguro?

- ¿Pero qué... ?

- Gyokuen siempre tuvo en sus manos al imperio. Tu padre y hermanos fueron grandes seres humanos, a los que admiré profundamente y ni ellos pudieron evitar la tragedia. Para mi ella es más como un ente que difícilmente hallará su final. En la historia que Aladdin nos mostró hizo mención de ello: "Me convertiré en un ser de solo pensamientos para destruir". ¿Alguien así puede fallecer al prescindir de cuerpo? Lo dudo.

- Opino lo mismo - el hijo de Solomon - Arba-san aún se encuentra en este mundo pero por más que lo intento no logro encontrarla. Es una magi con mucha más experiencia que yo. Si no quiere que note algo así será por desgracia, en ese sentido es como mi abue... ungh... - se llevó las manos a la boca temiendo dar un espectáculo por las náuseas que le atacaron de pronto.

- Aladdin-dono...

- E-estoy bien, en verdad.

- Sucede algo fuera de lo normal - el pelirrojo - y me van decir.

- Es imposible razonar con alguien tan terco, no tengo nada que...

- ¡Onisan! Si no quieres enfrentar la realidad estas en todo tu derecho, incluso de irte si consideras que no llegarás a nada pero no de utilizar el secreto que te confíe para tu beneficio porque entonces no serías distinto de Arba-san.

- Eso es jugar sucio.

- La verdad duele - el tercer príncipe.

- ¡Kouha-kun!

- Hola niño mugriento - sonrió radiante.

- ¿Vienes para presumir tu relación con Kouen? - Hakuryuu.

- ¿Por qué no dejamos de ser unos niños y nos comportamos como los líderes de uno de los más grandes imperios del mundo?

- Que fácil es ponerlo todo en palabras...

Kouha se aproximó a paso decidido con intención de propinarle un gran puñetazo en el rostro cuando menos y para sorpresa suya fue ni más ni menos lo que consiguió. Retrocede algunos pasos al tiempo que observa la enigmática sonrisa de Hakuryuu.

- ¿Qué has hecho?

- No yo, tú. Gracias por decidir el rumbo que tomará la historia.

- ¿Qué?

- Ungh... ¡Waaaaaaaaaaaaah!

Un increíble ardor invadió las entrañas de Aladdin que se dobló de dolor y cayó al suelo de rodillas ante la estupefacción de los hijos de Koutoku.

«- Me entregarás el poder del palacio sagrado, así estés en contra. »

Le comunicó un ave negra que voló cerca de su oído.

- No...

«- ¿Qué podrías hacer solo? »

El niño viró el rostro hacia el horizonte, donde se aprecia una flotilla descomunal perteneciente a la Alianza de los Siete mares.

- La guerra ya es... - prácticamente inaudible.

- Un hecho. - sentenció Kouen.

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.

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Notas finales.

Oh pues con mi actual trabajo la verdad no tengo tiempo ni para dormir (solo cinco horas) por lo que encontrar espacio para escribir es complicado aún si me desvelo por lo que tardo mucho más que antes. Pero sin importar lo lento que vaya (lo que no es mi intención) o lo impopular que se vuelva el fandom ahora que el manga terminó seguiré escribiendo. Tampoco acortaré la historia porque pienso que todos los que leen magi merecen respeto y el mejor fic que alguien como yo pueda entregar. Lo último que me queda decir es que, para quien me tenga paciencia tendrá historias mías de magi aquí a muchos años (siempre y cuando tenga vida :3) porque magi lo es todo para mi! Viva el JudAla! Y todos aquellos hermosos que lo aman tanto como yo! Los adoro compañeros de vicio! Perdón por la violación de chiquito bebé pero es muy importante para la historia ;~;. Hasta otra!