Don't stop me now (Queen)
Reino Unido tiene cosas geniales: Buenos grupos musicales, buenos libros, buenos autores, buenos actores y excelentes actrices. Queen para mi por mucho es una de las mejores cosas. Olvidando a los Beatles, claro (nuca deben olvidarse de los Beatles)
El techo en el Gran Comedor mostraba las el cielo que debía de haber en el exterior sobre los estudiantes. Las nubes oscuras y violentas aumentaban la tristeza y las sensación de vació en el ambiente.
La mayoría de los miembros de alumnado en Hogwarts sabían sobrellevar muy bien la situación, incluso parecía que los periódicos con noticias devastadoras y alarmantes no le llegaran a todos. Las conversaciones rondaban temas simples y burdos: las nuevas canciones de Celestina Warbeck, la nueva incorporación de Rory O'Cleary (N/A: fue el primer nombre irlandés que pensé) al equipo de Irlanda, lo lindo que era el prefecto de Hufflepuff y como el profesor Slughorn se había puesto la túnica al revés. Era mas simple tener ese tipo de conversaciones y no pensar en algo mas... preocupante.
-¡Hay que ver!-murmuro James enojado-. Hay gente siendo atacada y todos tan tranquilos como si nada pasara.
Lily comenzó a reír muy fuerte haciendo que muchos ojos giraran a ella.
-¿Qué es tan gracioso?-pregunto James frunciendo el ceño.
-Que justamente tú digas eso-le respondió aun riendo-. No solías ponerle mucha atención a esas cosas antes.
-Las cosas cambian-dijo despacio y cortando la risa de Lily con una mirada triste.
-Lo siento, no pretendía...-se disculpo ella con rapidez.
-No importa-le aseguro sonriendo con desgano. El comentario le había molestado, pero ella tenía un poco de razón. Solo un poco.
-¿En todo caso que es lo que te molesta tanto?-pregunto Remus asomándose por la cubierta de su libro.
-Que se estén riendo como si todo estuviera bien-replico mirando la comida delante de el sin comer nada-. Como si ignoraran lo que pasa. De hecho es casi como si se rieran de lo que sucede.
-Estoy seguro de que no se ríen de eso, James-le respondió una voz tranquila y serena-. Necesito hablar con ustedes.
-¿Profesor?-exclamo Sirius sorprendido-. Si lo enviaron por lo de las bombas fétidas le aseguro que Peter me obligo a hacerlo.
-¿Bombas fétidas?-el hombre se rió sorprendido-. De hecho la Profesora Mcgonagall esta convencida de que fue idea de Peeves.
-¿Y entonces por qué..?-pregunto Peter.
-Necesito que vengan si son tan amables y terminaron su almuerzo.
Los chicos se levantaron muy confundidos y siguieron al profesor que los dirigió hacia su despacho.
-Pasen-los invito abriendo la puerta-. Lamento el desorden, pero no tuve tiempo de...-algo brillo en su cara y cambio de idea sobre lo que iba a decir-. En realidad tuve algo de tiempo, tal vez me faltaron ganas.
Entre los cientos de tomos, pergaminos y plumas rotas que había en el piso era muy difícil saber en donde pisar. Al entrar notaron que no estaban solos.
-Buenos días-los saludos Marlene que estaba apoyada en la pared cerca de la ventana junto con Emmeline y dos chicos de Ravenclaw. Uno tenia el cabello de un color claro que se asemejaba a la textura de la paja y otro de aspecto serio y taciturno.
-Hola-respondieron ellos muy confundidos.
-Bueno jóvenes-les dijo el profesor llamándoles la atención-. Deben de preguntarse porque los convoque aquí.
Los chicos solo hicieron gesto afirmativos con las cabezas.
-Bueno tengo entendido que ustedes están interesados en...-pareció buscar una palabra adecuada para continuar-, participar en la actividad política actual.
Esa vez no hubo ningún gesto los ojos se fijaron en Prewett con mucha más atención.
-Los traje para explicarles que es exactamente con lo que se pueden encontrar si esa es realmente u decisión-el hombre también parecía serio, demasiado-. No me malentiendan preferiría que ustedes pudieran no participar en estas cuestiones, no intento incitarlos a seguir este camino. Solo no quiero que salgan de aquí para enfrentarse a algo totalmente desconocido y ajeno a sus conocimientos. Deben entender a que se enfrentan y su motivo para luchar debe valer la pena, pregúntense si lo vale, porque no les pienso mentir, es probable que en la lucha se encuentren con el final de sus días. Entiendan que tampoco pretendo asustarlos o hacerlos desistir, solo creo que deben saber hacia dónde se dirigen.
-¿Señor?-pregunto Marlene levantando la mano.
-No estás en clase Marlene y aquí yo no soy tu profesor-le dijo el hombre amablemente-. Si quieres decir algo no necesitas mi permiso.
-Eh, claro-respondió confundida-. Porque nos junto a nosotros.
-¿Tienes algún problema con alguno de los aquí presentes?
-No, solo me pareció curioso.
-Todos los que están aquí en algún momento mostraron algún interés en la situación actual y futura-resumió con soltura.
Marlene asintió en señal de entendimiento.
-Si alguno de ustedes desea irse ahora nadie los juzgara-les ofreció señalando la puerta-. Pero les voy a pedir que mantengan esta reunión de hoy en secreto.
Nadie se movió de su lugar en el aula. Peter y el chico serio parecieron titubear pero no se marcharon.
-Muy bien-dijo el profesor lentamente-. Supongo que debemos empezar en ese caso.
-¿Empezar?-pregunto Sirius-. ¿Empezar a qué?
-A hablar sobre algunas cosas que considero útiles que sepan-le explico volviendo a sonreír como siempre-. Siempre pueden irse si no les gusta lo que yo le digo, pero hay algunas cosas que me gustaría explicarles.
-¿Esto sera como una clase más?
-Si y no-le dijo primero asintiendo y luego negando con la cabeza-. No sera como las otras clases pero si deseo que lean algunos libros y me digan que les parece y quisiera que practiquemos algunos hechizos que tal vez les sean útiles.
-Entonces nos va a entrenar-dijo Lily pero sin preguntarlo.
-Algo así, aunque creo que necesitare ayuda de algunos amigos.
-¿Amigos, señor?-pregunto el muchacho de cabello claro.
-Así es Sturgis-confirmo el hombre-. El camino es muy largo y muchos de ustedes no sentirán mucho interés en completarlo, pero para que sea lo más llevadero posible debí pedirles algo de ayuda a algunos amigos.
-¿Y quiénes son?-pregunto Peter.
-Ya los conocerán mientras vayamos avanzando-le aseguro amablemente-. Bueno ahora quiero que por favor no hablen de lo que hoy se platicó aquí.
Los muchachos asintieron sin decir nada.
-Muy bien creo que eso... si eso será todo por hoy-agrego frotándose la nuca-. Supongo que tienen ganas de disfrutar del día, así que pueden retirarse.
-Señor...-río Marlene-, está nublado. No creo que lo disfrutemos mucho. si tiene algo más que quiere decirnos.
-Umm, bueno supongo que les puedo decir que ni importa lo nublado que este el día siempre hay una forma de hacer de él algo bueno. Por ejemplo un agradable juego de ajedrez en la Sala Común.
Sirius bufo incrédulo. Todos sabían que no existía rival para Sirius en el ajedrez, todos lo sabían pero nadie jamás lo decía.
-O pueden hacer una actividad más alejada de la presunción de Sirius-sugirió Lily, luego volteo hacia Remus-. Tengo que ir a la biblioteca, ¿vienes?
-Claro-el muchacho se marcho con ella dejando al despacho con dos personas menos.
-Bueno supongo que también nosotros deberíamos irnos-anuncio Emmeline mirando a sus dos acompañantes de Ravenclaw.
-Claro-acepto el profesor observando cómo se retiraban- ¿Y ustedes muchachos?
-Bueno nosotros queríamos...-comenzó Sirius.
-¡Gideon!-grito una voz peculiarmente parecida a la del mismo profesor.
Un hombre irrumpió en el despacho llegando desde la habitación de junto, la cual era la recamara de Prewett. El invasor era la copia del profesor, era exactamente igual, una copia inusualmente perfecta. Las pecas en el rostro, la estatura, la voz e incluso la forma de andar llevándose todo por delante con una torpeza que rayaba lo elegante.
-¿Tú tomaste mis libros de...?-el hombre pareció reaccionar de que había más personas en la habitación-. Oh, hola jóvenes estudiantes de Hogwarts.
Los merodeadores presentes lo miraron con incredulidad dirigiendo su mirada primero al profesor y luego al desconocido.
-Eh, este es mi hermano Fabián-lo presento Gideon-. Fabián, ellos son James Potter, Sirius Black y Peter Pettigrew
-¿Black?-repitió confundido- ¿Dijiste Black?
James y Peter suspiraron resignados. Sirius no contesto nada, solo bajo la cabeza y espero a que el interrogatorio sobre su familia y la desconfianza se formaran en los ojos de ese mago al que acababa de conocer.
-Es decir que tu eres primo de Andrómeda ¿verdad?-le pregunto sonriendo-. Es un placer, colega-agrego tendiéndole la mano.
-Eh yo...-Sirius tartamudeo por la sorpresa, eso sí que no se lo esperaba-. Si soy ese, digo yo. Es decir, si. Soy el primo de Andrómeda.
-¿Y cómo se encuentra ella y el imbécil de Ted Tonks?-pregunto con interés.
-Fabián ya déjalo-le pido su hermano-. Él estaba un poco interesado con la prima de Sirius cuando éramos mas jóvenes y veníamos juntos al colegio-les explico a los demás.
-¿Puedes culparme?-intervino el hombre-. Es una mujer hermosa-murmuro volviendo hacia Sirius-. Ten la amabilidad de decirme si alguna vez decide dejar a Ted.
-Tiene una hija-le recordó su hermano.
-Y a mí me gustan mucho los niños-replico con agilidad.
Gideon rodo los ojos y se volvió hacia los demás.
-Mi hermano se encuentra aquí porque ha venido para hablar con el profesor Dumbledore, que desafortunadamente está de viaje-les explico-. Así que se quedara conmigo hasta mañana, espero, para luego marcharse a atormentar a alguien más.
-Eso quisieras-le contesto-. Así que... me dijiste que eran James Potter y Peter Pettigrew. Bueno si eres Potter debes de ser el hijo de Charlus y Dorea.
-Era el hijo de Charlus y Dorea-le respondio James-. Están muertos.
-¿Y por eso dejaron de ser tus padres?-le pregunto con interés-. En verdad lamento lo de tus padres, en verdad que sí.
James guardo silencio y el hombre volteo a Peter.
-Tú eres Peter ¿verdad?-lo interrogo.
-Si-contesto Peter nervioso.
-Creo que no conozco a nadie de tu familia-admitió sorprendido.
-Lo cual es un milagro-susurro Gideon.
-¡Cierra la boca cabeza de calabaza!-le espeto Fabián
-¡Ciérrala tu cerebro de trol!
-Esa no es forma de hablarle a tu hermano mayor-lo reprendió con el dedo índice.
-¡Solo eres mayor por dos minutos!
-Dos minutos y medio-lo corrigió.
-No importa quién sea el mayor, todos sabes que la palabra de más peso la tiene el más sabio.
-¿Mencionaste eso último porque te quieres avergonzar a ti mismo delante de las visitas?
-¿Visitas?
James, Peter y Sirius reían muy sutilmente por la imagen de los adultos discutiendo.
-Ehm-carraspeo Gideon aclarándose la garganta-. Lamento eso.
No parecía una escena poco común. Se notaba a leguas que los hermanos tenían ese tipo de disputas muy a menudo. Si se los miraba bien podía notarse cierta luz en sus ojos que los delataba, en algún momento de su vida los Prewett habían sido la pesadilla de la profesora Mcgonagall. Tenían esa sonrisa de travesuras nocturnas que solo tienen los verdaderos y auténticos alborotadores. Los Prewett no podían ocultarlo en algún momento de habían intoxicado con alcohol en la torre de Astronomía y había fumado bajo las estrellas.
-Bueno nosotros... supongo que tenemos que irnos-dijo James.
-¿No había algo que me querían decir?-pregunto con delicadeza.
-No, nada importante-aseguro Peter.
-Solo era una partida de ajedrez-respondio Sirius-. Creo que tal vez usted pueda "intentar" ganarme. Aunque seria descortés de mi parte que no te advirtiera que nadie a podido ganarme aún.
-¿Eso crees?-pegunto Fabián- ¿Te molestaría jugar conmigo en lugar de Gideon?
-Fabián no creo que...
-El muchacho cree que puede ganarle a todo el mundo y yo quiero ver eso.
Sirius sonrió frotándose las manos.
-Préstame tu tablero-ordeno Fabián a su hermano.
El aludido asintió cansado y fue a buscarlo.
-¿Blancas o Negras?-pregunto Fabián.
-Da igual.
-¿Blancas te parce bien?
-Claro-respondio con confianza.
El juego comenzó con el primer movimiento por parte de Sirius (N/A: no voy a explicar todo el desarrollo porque puede que haya lectores que no sepan de ajedrez y no entenderían muy bien. Los que no sepan jugar despreocúpense, yo soy un asco jugando). No tardo demasiado, unos cinco minutos contados por el reloj de Peter. Un hábil y ejecutado movimiento, que casi pareció cortarle la yugular, tumbo a la reina de Sirius.
-Abriste con Ruy Lopez(N/A: es una forma de abrir el juego)-comento Fabián sonriendo petulantemente-. Supongo que todos cometemos errores.
Sirius aún no había salido de su estado de shock. Parecía paralizado y miraba el tablero con la boca abierta sin poder creer lo que había pasado ante sus ojos.
La risa de Gideon lo despertó.
-Muchacho no te sientas mal-le djio palmeándole la espalda-. Solo ha habido una persona capaz de ganarle a Fabián y esa es nuestra hermana Molly.
-Solo fue suerte-aseguro el otro hombre.
-Ese pensamiento te deja dormir tranquilo por las noches.
Sirius se levanto de la silla con ayuda de sus amigos que parecían tan francamente sorprendidos como él.
-Tú me tentaste muchacho-se defendió Fabián-. Si tú no hubieras sido tan petulante yo no habría jugado de forma tan brusca contigo. Siempre abra alguien mejor que tu, pero no debes dejar que los demás sepan que lo son?
-¿Y cómo pudo saber usted que era mejor que Sirius?-pregunto Peter.
-Porque tiene demasiada seguridad en sí mismo-le explico-. Desde un principio supe que él es de los que juegan con la cabeza en la meta y no voltea a ver el resto del camino, además su joven amigo me lo reafirmo cuando me dijo que no le importaban las fichas.
-¿Y eso que tiene que ver?-pregunto Sirius compungido.
-Que un jugador bueno elige las blancas, uno astuto las negras y...-sonrió ampliamente-, un jugador confiado juega con cualquiera.
-¿Por qué es malo ser confiado?-pregunto James.
-Bueno, no es que sea algo malo-intervino Gideon-. Pero... Fabián ganó ¿o no?
Los muchachos se fueron algo aturdidos.
-No tenias porque sacudirle el mundo al muchacho de esa forma-protesto Gideon-. Era demasiado pronto para eso.
-Lo aprendería tarde o temprano-respondio sin darle importancia-. El chico necesitaba que le pusieran los pies en la tierra.
-Es un Black, Fabián.
-Lo sé.
-Entonces intenta ser más comprensivo con alguien que creció rodeado de gente que lo hacía sentir como si no valiera nada por sí mismo-le espeto algo molesto-. Era bueno en ajedrez, mejor que nadie que conociera y ahora no tiene eso.
-Si en verdad es un Black y es primo de Andrómeda créeme que se sabrá recomponer solo-le aseguro su hermano-. Además parece un chico listo y tiene talento es innegable, seguramente la próxima vez será el quien me gane.
-¿Jugaras con el nuevamente?
-Ni de broma.
Elizabeth caminaba despacio, muy solo por los pasillos de la biblioteca buscando un ejemplar particularmente interesante sobre Transformaciones. Esperaba poder encontrarlo sin ayuda de Madame Pince, no quería tener que soportar la mirada de esa desagradable mujer.
-¿Dónde demonios estas?-murmuro.
-¿Me buscabas?-pregunto Sirius llegando como un tornado y sonriéndole con tenacidad.
-Hola, Black-suspiro con cansancio. Genial, lo único que le faltaba, que la vieran hablando con el enemigo de su casa de esa temporada.
-¿Por qué maldecías?
-Busco un libro.
-¿Te ayudo?-se ofreció.
-No, gracias.
-¿Sucede algo?
-¿Te importaría mucho... marcharte?-le pregunto con desgano.
-¿Cómo dices?
-Mira, es solo que mis compañeros de casa parecen tener algunos... problemas con tu persona-le aclaro mirando al rededor-, y como sabrás, yo convivo con ellos. Me causarías un gran problema si me vieran aquí contigo y no deseo tener que discutir con nadie.
-¿Tus compañeros de casa eligen a tus amigos?-pregunto incrédulo-. Te estás dejando dirigir por un puñado de...
-Ellos son mi familia aquí, Black-lo interrumpió enojada-. Puede que no te caigan todos bien pero no te permito que los insultes. No defiendo lo que le hicieron Rosier y Avery a tu amigo Potter, pero no por eso desprecio a mi casa. Además tú y yo no somos amigos. Me caes bien, pero no somos amigos.
-No, supongo que no-acepto el chico con resentimiento-. Lamento haber ofendido a tu preciosa casa y tus brillantes amiguitos.
-¡No me hables así!-le espeto levantando la voz-. Yo no hablo mal de tu casa o de tus amigos. Te pido por favor que mantengas a los míos fuera de esta conversación.
-Muy bien mantengamos a tus amigos al margen-acepto Sirius-. Porque tienes razón ellos no son tan malos. Ellos tienen el valor de elegir un bando.
-¡No voy a discutir eso contigo!
-¡No porque yo llevo la razón!
-¿Tienes cinco años?
-No insultes mi inteligencia.
-Lo que estoy insultando es tu madurez pedazo de im...
La palabra que hubiera salido de los labios de la chica nunca se completo. Tal vez el tener a Sirius Black sobre su boca lo había impedido.
Nunca nadie la había besado así. No de esa forma, no con enojo ni con violencia. Sabia genial, mejor que cualquier comida. Los labios de Sirius eran lisos, perfectos y no habia duda que tenían unos movimientos que parecían un aristocrático baile ancestral.
El muchacho se separo de ella muy despacio, tardando mucho en ponerle fin al contacto.
Madame Pince llego para gritarles insultos que ellos no escucharon y los saco de la biblioteca jalándoles la túnica.
-Yo...-comenzó Sirius sin abrir los ojos.
¿Yo, qué? ¿Yo lo siento? ¿Yo desearía no haberlo hecho? ¿Yo creo que besas horrible? ¿Yo sé que me merezco un golpe por haberte besado?
-¿Tú...?
-No sé qué decirte-dijo finalmente-. No lo lamento y por tu expresión imagino que tu tampoco.
-Yo no tengo que lamentar nada, tú me besaste.
-Claro, pero si tú te hubieras molestado me hubieras abofeteado.
-Eso se puede arreglar-respondio irritada.
-No creerás que te voy a permitir que me golpees-le dijo con una sonrisa-. Soy un bateador, no está en mi naturaleza dejarme golpear.
-Imbécil.
-¿Cuál es tu problema?-le pregunto irritado-. Dudo mucho que no te haya gustado ese beso.
-No quiero que me beses, no quiero que te estés cerca mío-le espeto con furia-. No lo entiendes ¿verdad? Me gusta tu hermano, Black. Y tú vienes y me besas...
-¿En qué momento yo te propuse matrimonio?
-¿Qué?
-Te bese, no te hice una propuesta.
-¿A qué te refieres?-pregunto olvidando la ira por la sorpresa.
-Besas bien, muy bien-le aseguro-. Pero eso no significa que me enamore de ti. Yo solo sentía curiosidad. Además tu no estás saliendo con Regulus y si no me equivoco jamás saldrás con él porque eres muy cobarde para elegir un bando y muy lista para elegir el de él. Básicamente estas limitada por tu propia inteligencia y cobardía.
-¿Que dices?
-Mira yo no te ofrezco nada de lo que mi hermano pueda darte-le explico rodando los ojos-. Pero si quieres seguir en tu pose "neutral" no entiendo porque no puedes divertirte con alguien de vez en cuando y tampoco veo porque ese alguien no puede ser yo.
-No me gustas, Black.
-Ni tú a mi o al menos no de esa forma.
-No entiendo nada.
-Tal vez yo no sea el único con la mente muy cerrada.
-Yo no me refería a eso.
-Hay más de una forma de ser de mente cerrada.
-Yo no quiero nada contigo.
-Respeto eso-respondio encogiéndose de hombre y caminando lejos de ella-. Aunque claro, si algún día eliges un lado espero que ese beso haya tenido que ver con ello.
-Hola, pelirroja-la saludo James acercándose a su butaca en la Sala Común y sentándose en el apoya brazos.
-¿Cómo te fue en el entrenamiento?-le pregunto bajando su libro.
-He tenido peores-aseguro cansado-. El clima es bastante peligroso.
Eso era algo serio para decir de parte de él, cuando sin importar la condición climática James no se desalentaba.
-Supongo que es una lástima.
-Si-suspiro él-. Creo que sí.
-¿Hay algo más que te moleste?-le pregunto levantándose para ponerse frente a James.
-Bueno, creo que Remus ha estado algo deprimido últimamente y Peter... no habla mucho, en otro momento eso me habría alegrado bastante, Sirius está enojado casi todo el día y siguen atacando a nacidos de muggles-recito de un tirón-. Creo que son muchas cosas.
-Creo que si-sonrió ella acercándose y besándolo-. No digo que no tengas motivos para estar preocupado pero creo que deberías calmarte.
-¿A qué te refieres?-pregunto frunciendo el ceño.
-A que deberías dejar de hacer propios los problemas de los demás.
-¿A t no te preocupa?
-Claro que si, James-le aseguro riendo-. Cada día me preocupa más y seguramente todo se pondrá mucho peor. Pero si nos ahogamos ahora no podremos con lo que viene.
-¿Cómo puedes estar tan tranquila si hablas así?
-No estoy tranquila, solo lo pongo en un cajón hasta que el momento de analizarlo llegue.
James no entendía nada. Nada. Pero su padre siempre le decía que cuando no entiendes a una mujer asiente mucho y dile que la amas.
-Te amo.
-No me cambies de tema.
Claro que su padre no contaba con que Lily no era como las demás mujeres
Aquí termino por hoy gente, un saludo rápido a todos.
No tengo mucho tiempo así que... gracias a todos lo que me tienen en favoritos y a los que no también.
