Kanon yacía herido en el piso mientras la rabia y la impotencia se apoderaban de él, intentaba incorporarse con dificultad, pus el ataque que lanzo le fue devuelto amplificado. Cuando observo a Circe alejarse de Adki y desaparecer en un campo de luz supo que iría por Shun y que Hades en muy poco tiempo regresaría al lugar de donde había partido pues aquel colgante no tenía el suficiente poder para dejarlo donde estaba.

Al volver la vista a su hijo en el piso quien ya estaba inconsciente no pudo evitar culparse de lo sucedido, a trompicones se acerco al menor y lo tomo entre sus brazos su frágil cuerpo estaba demasiado frio incluso había tomado una tonalidad azulada y su pulso había descendido tanto hasta ser casi imperceptible al tacto; poso su oído el pecho del joven esperando escuchar sus latidos, en lugar de eso podía escuchar un torrente de agua corriendo y sentir un corriente de aire helado recorrer su rostro.

Abrió los ojos sorprendido y lagrimas de alegría desbordaron sus ojos, Adki estaba vivo y el ataque que recibió al chocar con el escudo de cosmos que portaba solo lo habían dormido. Recorrió con su mano el pecho de su hijo por debajo de las ropas buscando con el tacto aquello que había salvado la vida del peli verde.

No tardo mucho en palpar el frio cristal del colgante que Adki llevaba al cuello, era un hermoso dije en forma de cómo de nieve el cual tenía almacenado en el centro una cosmoenergia de tonalidades amatistas, tomo el dije entre sus manos y de un suave tirón lo arranco del cuello del muchacho no sin antes cerrar sus ojos y susurrar para sí mismo un "Gracias Camus". Cuando el dije fue retirado la cosmoenergia que guardaba salió de él y se disipo en la nada como cual estrella en el firmamento se apaga volviendo aquel colgante en solo un trozo de cristal.

Hades no tardo mucho en volver al lugar de donde había partido, vio como el caballero pasaba a su lado con algo entre sus manos, se detuvo un segundo a unos pasos detrás suyo dándole la espada y después de un apenas audible "Te lo agradezco, por favor… te lo encargo" escucho el andar del santo de Athena hasta perderse con el ruido de un vidrio romperse, volvió la vista a la persona que recostada en el piso parecía dormir plácidamente y no pudo evitar pensar en su amado a quien solo pudo ver y abrazar por una fracción de segundo.

Adki abrió de golpe sus ojos, en su rostro el dios del inframundo podía observar una mirada amenazante y una sonrisa escalofriante no pudo evitar pensar aquel joven algo tramaba y de haberlo seguido hubiera podido constatar que sus sospechas eran ciertas.

Adki: .-Te vas o te quedas?

Hades: .-Perdón? A que te refieres con eso?

Adki: .-Es simple te quedas en este lugar o te largas a tu cuerpo.

Hades: .-Es imposible salir de aquí, ya lo he intentad todo!

Adki: .-Con esa actitud no me sirves. Lárgate.

En un abrir y cerrar de ojos apareció frente al dios de los muertos el caballero de Pegaso aquel a quien él mismo se había encargado de quitarle la vida. Eso era increíble más aun cuando poso en el piso una de sus rodillas y bajo su rostro posando su mano derecha en el pecho a la altura del corazón como señal de obediencia. "Llévatelo de aquí" la orden fue contundente, firme y sin vacilaciones y santo de Athena se levanto y se acerco a él después de hacer una reverencia al joven peli verde cosa que extraño a un más a Hades pues parecía como si se trataran de amo y señor.

Al emperador oscuro le llamo la atención la inexpresividad del rostro de Seiya y el solemne silencio que guardaba pues cuando lo conoció en el inframundo parecía una persona totalmente diferente. Cuando el castaño estuvo lo suficientemente cerca de Hades se contemplaron por unos segundos en los que el rey del inframundo se percato de la extrema palidez de su piel y lo vacio de sus ojos, esos que ahora contemplaba por primera vez.

Adki: .-No entendiste? Te ordene que lo sacaras de aquí! Qué esperas para hacerlo!

Seiya: .-Pierda cuidado. Todo se hará conforme a sus deseos.

No podía creer lo que escuchaba ni lo que veía, las ordenes de aquel joven tan autoritarias y absolutas asi como la marcial y ciega obediencia de Pegaso le recordaban mucho a sí mismo y la actitud que tenia para con sus soldados, pero ¿porque el caballero de Athena le obedecía?, ¿qué relación podían tener esos dos? a casos ¿se conocían desde antes?, ¿Seiya lo habría confundido con Shun? Como él lo hizo antes y ¿Por qué el santo lucia tan distinto?. Una fría mano se poso en su cabeza y parte de su frente, al alzar la mira pudo contemplar de nuevo aquellas orbes vacías y percatarse de la inexistencia del pulso de aquel joven y entonces lo comprendió todo el muchacho estaba muerto…

Una corriente de energía comenzó a salir de la mano de Seiya y una fulgurante estrella de luz azulada aparecía en su frente ante la atónita mirada del dios de los muertos. El peli negro sentía como era arrastrado lejos de aquel joven mientras contemplaba aquella estrella en su frente la cual era el símbolo del inframundo que Hipnos y Tanatos portaban, podría ser que el cuerpo del chico fuera tomado prestado por uno de los gemelos más no recordaba que tuvieran tal poder además de que el santo parecía más bien un zombi y no una vasija contenedora del alma de un dios.

El sonido de un metal chocar contra otro llamo su atención, Adki había desenvainado la espada que portaba a su cintura y había hecho un corte en el espacio tiempo igual que cuando se encontraban en el Tártaro, sin duda alguna el muchacho tenía una espada muy especial en manos. De la hendidura podía escuchar las voces de Shun, Kanon y la de un tercero quedando impactado al escuchar al segundo decir que era el padre de Shun de nuevo pues cuando lo dijo la primera vez no había puesto atención y al poco rato con todo lo que paso lo había olvidado.

Un aura violeta cubrió al joven cambiando sus vestimentas, le dedico una última mirada de hielo a la deidad frente a él antes y antes de desaparecer por aquella grieta en el espacio tiempo le dijo en voz queda "No te preocupes… no morirá".

Adki llego en el momento preciso en el que la batalla de Kanon y un ente invisible llegaba a un punto crítico. De un certero golpe con la espada el guardián del tercer templo disipo las sombras que cobijaban al enemigo dejando ver a un hombre lánguido de piel verdosa y grandes ojos de color negro con cabello marrón portando una armadura similar a la de la diosa hechicera, aquel sujeto estaba dándole batalla al santo de géminis quien se distrajo al percatarse de la presencia del menor bajo la guardia y de un certero golpe fue arrojado lejos de su arma y aquel extraño ser volvió a esconderse entre las sombras para poder atacarlo y moverse con facilidad.

Estuvo a punto de ir en ayuda de su padre cuando los sollozos de su hermano llamaron su atención recordándole sus prioridades en esta guerra, apretó los puños a sus costados con fuerza y una traicionera lagrima escapo de sus ojos antes de girar sobre sus talones le dedico una última mirada a Kanon resignado para después emprender su marcha a toda velocidad a donde se encontraba el santo de Andrómeda. Cuando estuvo a unos pasos del peli verde pudo escuchar un gran estruendo y sentir el cosmos de su padre desvanecerse hasta desaparecer por completo.

No miro hacia atrás ni un solo segundo, un nudo se había formado en su garganta, contuvo las lágrimas y se trago todo aquello que sentía para después acortar la distancia que los separaba a él y a Shun. Una luz en tonos azules y plata envolvió ambos cuerpos elevándolos en aire sin soltar su agarre o apartar sus miradas, era una hermosa danza la que Shun y él sostenían, en la que por unos instantes el tiempo para ambos dejo de correr. En un destello de luz la fisionomía de Shun cambio revelando la de su anterior reencarnación y la del Adki tomo aquellas características propias de su verdadero ser.

Shun: .-Otuoto!

Adki: .-Ya es hora, hermano.

El cuerpo de Shun comenzó a hacer translucido hasta convertirse en una pequeña esfera de energía muy similar a la de su ataque de la tormenta nebular la cual Adki sostuvo en sus manos a la altura del pecho antes de que esta entrara en su ser. Fue tan solo una fracción de segundo en la que fue cubierto por una intensa luz que cual rayo ascendiendo al cielo al cielo desapareció de aquel limbo para luego reaparecer dentro de su habitación en medio de un aterrador espectáculo en el que Cronos era el principal espectador.