Capítulo 25

La batalla final

En la siguiente calle nos separamos en tres; Luna se fue con Shining Armor para tratar de reubicar a las tropas, mientras que yo me fui con las chicas y Sonic y sus amigos se dirigieron a por Robotnik y sus robots.

-¿Dónde creéis que ha podido ir Discordia?-inquirí.

-¡Pues supongo que se habrá vuelto a reunir con Chrysalis! ¡Intentemos ir al palacio!-sugirió Twilight.

En ese momento nos salieron al paso tres pequeños robots aéreos, pero yo reaccioné enseguida.

-¡Plato!-exclamé, disparando tres veces.

Di en el blanco las tres veces y retomamos la carrera en dirección al palacio, unas cuantas calles más arriba; en ese momento Humphreys contactó conmigo a través del walkie.

-¡Dime Humphreys!

-¡Señorito, he encontrado a una unicornio que me puede ayudar, estamos en ello!

-¡Perfecto, pues si podéis arreglarlo para los próximos cinco minutos nos seríais de gran ayuda!

-¡No me pidas imposibles, necesito tiempo!-oí una voz al otro lado.

-Ya lo ha oído, señorito…

-Sí, lo he oído… dios, que agobio, robots por todas partes, si pudiéramos inmovilizarlos todos a… la vez…-murmuré entonces, acordándome de una cosa.

-¿Está pensando en lo mismo que yo, señorito?-inquirió mi mayordomo.

-¡Dime que aun conservamos ese misil PEM!

-¡Creo que si, señorito, déjeme que lo mire un momento!

Si aun lo tuviéramos tendríamos una gran oportunidad sin necesidad de que Humphreys viniera para acá; tras unos minutos en los que la carrera hacia el palacio continuó, mi mayordomo anunció.

-¡Sí, lo conservamos!

-¡Perfecto, cárgalo cuanto antes en una de las torretas apuntando hacia aquí, que haga explosión a una altura de seguridad, y ten cuidado en que el radio no te afecte!

-¡Oído cocina, señorito!

-¡Jake! ¿Qué es eso del misil PEM?-inquirió Twilight.

-¡Es un misil especial que al detonar emite pulsos electromagnéticos lo suficientemente fuertes como para dejar fuera de combate para siempre a cualquier dispositivo electrónico! ¡Robotnik tiene las horas contadas!-anuncié.


Mientras tanto, Sonic, Knuckles y Tails luchaban contra la mayor artillería pesada del doctor, el cual no dejaba de disparar hacia todos los lados.

-¡No podrás conmigo, Sonic el erizo, ésta vez no, te destruiré!-aseguraba éste, disparando contra él.

-¡Sigue soñando!-le dijo éste, esquivando todas las andanadas.

Los robots del doctor comenzaron a rodearles y para evitarlo ellos se echaron hacia atrás para que no les cercaran.


Llegamos hasta la entrada del palacio y nos paramos por un momento para descansar de la carrerita.

-Vale… ya estamos aquí…-musitó Twilight.

-Ahora tenemos que… encontrar a Discordia…-jadeó Applejack.

-Por cierto, se me está ocurriendo algo-anuncié.

Las seis ponis me miraron por un momento.

-Decís que necesitáis un lapso de tiempo para cargar los elementos… ¿De cuanto tiempo estamos hablando?-inquirí.

-Pues… serán como unos veinticinco o treinta segundos, más o menos-explicó Twilight.

-Vale, en ese caso vosotras quedaos aquí calentándolos mientras que yo voy a por Discordia y os lo traigo aquí para que podáis disparar en cuanto lo tengáis a tiro-revelé el plan.

-No está mal, pero Discordia es muy astuto Jake, no caerá en una trampa tan burda…

-Tú déjalo a mí, id preparándoos-la dije, amartillando la escopeta.

Las dejé allí mientras que yo me adentré en el palacio; no había nadie a la vista, ni changeling ni robot, por lo que subí a los pisos superiores.

-¡Discordia! ¿Dónde estás? ¡Ven, que tengo caramelos!-exclamé, comprobando el cargador.

-¿Caramelos? A cualquier cosa se les llama caramelos hoy en día…-oí entonces su voz, resonando por los pasillos.

-Bueno, ven aquí y compruébalo tú mismo…-murmuré, con mil ojos.

-Oh, Jake, Jake, Jake… supongo que Twilight ya te lo habrá dicho, pero si quieres yo te lo digo con palabras que puedas entender… no soy tonto.

-¡Ya lo sabia! ¡Y, evidentemente, no podía esperar menos del espíritu de la desarmonía y el caos!

-¡Oh, me halagas!

-No tanto como debiera, la verdad…

En ese momento el aludido apareció delante de mí y me comentó.

-Eres un tío valiente, Jake, perspicaz, sagaz… un hombre para todo ¿Qué haces ayudando a unas pequeñas ponis a las que, poco o nada debes?

-Te equivocas, Discordia, le debo mucho a esas pequeñas ponis, como tú dices; ellas me acogieron cuando ya no tenia a donde ir, me aceptaron en su mundo. Y ahora tú vienes y lo pones patas arriba ¿Cómo crees que sienta eso?-inquirí, molesto.

-Oh, bonito sentido de la justicia, pero no te servirá de mucho; verás, yo soy bastante poderoso, como has podido comprobar…

-Bueh, gran cosa, puedes hacer que el sinsentido sea posible, pero aun así ¿Qué ganas con eso? Que llueva caramelo es algo indiferente, si se mira fríamente-le dije.

-El caos es algo maravilloso, Jake… una vez que empiezas no puedes parar; y yo ya empecé en su día…

-Si, algo así me supuse yo…

-Entonces, Jake… empecemos.

Y tras esas palabras, chascó sus dedos y todos los objetos que había en el pasillo adquirieron vida propia y se echaron sobre mí; disparé a los que tenía más a tiro y tuve que salir corriendo, ya que una armadura de poni se me echaba encima lanza en casco. Busqué una habitación donde me pudiera meter y en ese momento se me ocurrió algo; abrí la puerta de la más cercana justo cuando la armadura estaba a punto de atacarme, dando como resultado que la armadura y demás parafernalia viviente se metió de cabeza en ella. Antes de cerrar quité la anilla a una granada con los dientes, la eché dentro y cerré la puerta; la explosión se oyó después.

-¡Que juguetitos más interesantes que tienes ahí, Jake!-me dijo Discordia.

-¿Te gustan? Son de importación…

-No sé lo que es eso, pero me da igual.

De los cuadros presentes en el pasillo, los personajes retratados cobraron vida y también fueron a por mi; bajé al piso de abajo, mientras que personajes de época me perseguían para hacerme vete a saber que. Me daba apuro dispararles, ya que la mayoría de ellos eran ponis. Seguí bajando las escaleras, pero entonces se me ocurrió algo; cogí una bomba lapa y la planté a la mitad de ese tramo, entre los pisos cinco y seis. Los ponis estaban a un piso de alcanzarme.

-¿Qué vas a hacer ahora, Jake?-inquirió Discordia.

Le ignoré y detoné la carga justo a tiempo; la escalera se partió y cayó sobre las del piso de abajo, abriendo un gran boquete demasiado grande como para saltarlo. Y todos los ponis eran de tierra.

-¡Vas a tener que hacerlo mejor, Discordia!-le dije, bajando al cuarto piso.

Aunque tenía una duda persistiéndome; ¿me estaba siguiendo o solo estaba jugando conmigo?


Mientras tanto, Humphreys ya había configurado la torreta que más alta estaba y cargado el misil PEM; aun quedaba un poco del hechizo inmovilizando la nave, pero la unicornio estaba en ello. El control sobre el panel de mandos volvía a funcionar.

-El señorito no me ha dado ninguna señal, aunque supongo que cuanto antes mejor…-pensó el mayordomo.

Terminó de configurar la longitud del radio de la explosión y una vez que estuvo todo listo, se dispuso a lanzarlo.

-Y… ahí va.

Nada mas hacerlo, el misil salió disparado en dirección hacia Canterlot y tomando gran altura conforme avanzaba rasgando el aire; todo el pueblo vio la ignición del misil y lo observaron avanzar hacia la lejanía.


Sonic y Knuckles se esforzaban para que Robotnik no avanzara muy deprisa, pero el doctor presionaba mucho y les obligaba a retroceder en dirección hacia el palacio.

-¡Es imposible acercarse a él con tanto fuego cruzado!-masculló Knuckles.

-¡Tendríamos que distraerle primero! ¿¡Pero como?!

-¡Yo lo haré!-exclamó entonces una voz conocida.

Se dieron la vuelta y vieron a Amy dirigiéndose hacia la troupe metálica de Robotnik.

-¡Amy, no!-la llamó Sonic.

-¡¿Qué está haciendo aquí esa chiquilla tonta?!-masculló Knuckles.

-¡La dije que se quedara en el campamento!-recordó Tails.

La erizo rosa demostró gran valentía y tenacidad al encararse a los robots más próximos para que dejaran de atacar y abrieran una brecha; Sonic se adelantó y partió en dos a varios de ellos.

-¡Tengo un arsenal robótico como para parar un tren, puedes destruirlos cuanto quieras, Sonic el erizo, pero nada les detendrá!

-¡Eso ya lo veremos! ¡A un lado, Amy!-la llamó el erizo azul.

Fue entonces cuando Robotnik reparó en ella y se dirigió a apresarla, pero Sonic la defendió a tiempo.


Ya estaba en el tercer piso y Discordia no daba indicios de su presencia; bajé al segundo, cada vez más cerca de la salida.

-¿Te has cansado de jugar, Discordia? ¿El señor del caos y la desarmonía se raja?-inquirí en voz alta.

En ese justo momento reapareció delante de mí, dándome un buen susto.

-Yo nunca me rajo.

Y tras decir eso, me cogió de golpe y me miró a los ojos.

-¡Eres un humano de lo más interesante, mucho más que ese desarrapado de Robotnik! ¡Yo te lo podría dar todo, Jake, todo! ¡El mundo a tus pies! ¿Qué me dices?-inquirió.

-¡Al contrario de lo que piensas, yo ya tengo todo! ¡Tengo un trabajo que me llena, una novia que me quiere y estoy rodeado de ponis que son un amor! ¡Me parece que no soy yo al que le falta algo aquí!

Y tras ese cambio de impresiones, le asesté un duro culatazo y los dos caímos por el hueco de la escalera hasta la planta baja; Discordia aleteó sus alas a tiempo y no nos dimos la morrada padre de milagro.

-¡Humano inmundo! ¿¡Cómo te atreves a golpearme a mí, al gran Discordia?! ¡Te arrepentirás!-me espetó, perdiendo las formas.

En ese momento se comenzó a oír un silbido que ganaba en intensidad con cada segundo que pasaba, oyéndose más allá de las alturas.

-¿Qué es eso que suena?-inquirió entonces él, extrañado.

-¡La perdición de Robotnik! ¡Dile a tu querida Chrysalis, si es que la llegas a ver, que tendrá que posponer su invasión para cuando las ballenas canten por seguidillas!

Y tras esa jura, el misil PEM hizo explosión por encima de las nubes que coronaban Canterlot, emitiendo las pulsaciones electromagnéticas hacia todas las direcciones.


Sonic cogió a Amy en brazos para sacarla de allí, cuando en ese justo momento algo hizo explosión sobre sus cabezas, viendo el destello desde lo alto del cielo; al segundo siguiente, todos y cada uno de los robots de Robotnik comenzaron a caer como uvas y sistemáticamente, para confusión del doctor.

-¡No, no, no! ¿¡Por qué no funciona, por qué no funciona?!-masculló éste, mientras veía como su ejército de metal caía sin mayores contemplaciones.

Tanto Sonic como Knuckles observaron como Robotnik se quedaba sin nada, al tiempo que el robot que albergaba al obeso doctor caía a la calle principal que llevaba directamente al palacio; los cuatro bajaron a la calle, Sonic entornó los ojos en dirección hacia el palacio, observando a lo lejos a las chicas.

-¿Esas de ahí no son Rainbow y sus amigas?


La explosión dejó atónito a Discordia, lo que aproveché para desquitarme un poco con él; le asesté otro culatazo, lo que hizo que se quedara grogui del todo.

-Perfecto, tienes una cita con los elementos de la armonía…-le dije, arrastrándole a la salida.

Salí afuera y vi que las chicas estaban a punto, a las seis les brillaban los ojos y sus respectivos elementos resplandecían como nunca.

-¡Todo vuestro chicas, apuntad y disparad!-las dije, yendo a ponérselo delante.


Sonic, Knuckles y Tails daban la espalda al amasijo de metal en el que se había convertido el robot de Robotnik, pero ninguno de ellos reparó en que éste salía de entre ellos con un arma en la mano.

-Sonic el erizo… Sonic el erizo…-musitó el doctor, mirando a éste con los ojos inyectados en sangre.

No se lo pensó más y apuntó al erizo.

-¡Muere, Sonic el erizo!

-¡Sonic, cuidado!

La bala salió disparada y al segundo siguiente Amy apartó a su querido erizo; Sonic vio caer a la rosada erizo, con una herida sangrante. Levantó la vista y vio a Robotnik con el arma en alto.

-¡Amy! ¡Robotnik, tú… tú… escoria!-musitó.

En ese momento su cuerpo comenzó a brillar levemente, levantándose unos palmos del suelo y mirando fijamente al doctor, el cual le miraba atónito; un aura verdosa le recubrió y luego salió en todas las direcciones, como buscando algo por los alrededores.


No me di cuenta ni siquiera, pero Discordia se recuperó enseguida del golpe y cuando vio el panorama, me cogió desprevenido, usándome como escudo.

-¡Quietas, si me disparáis le daréis también a él!

-¡Maldita sea!-musitó Twilight, sintiendo como la furia le embargaba.

En ese momento una luz verdosa recorrió el lugar y una extraña fuerza comenzó a tirar de mi mochila, como si algo luchara por liberarse.

-¡Uauh! ¿¡Pero que es esto?!-mascullé, asustado.

La fuerza de las narices me obligó a darme la vuelta, tirando la mochila de mí, pero por inercia me agarré a los brazos de Discordia, tirando de él.

-¡¿Pero que?! ¡Suéltame!-masculló éste.

La fuerza tiraba cada vez más fuerte y me arrastraba como un imán, finalmente salimos volando enfilando el empedrado pasillo y en dirección a las chicas, las cuales vieron entonces una oportunidad. La fuerza tiraba cada vez con más potencia, yo me preguntaba que qué podía atraerla, pero entonces pensé en algo.

-¿¡Las esmeraldas?!

Nada más decirlo, la base del bolsillo pequeño se rasgó y las siete esmeraldas salieron disparadas de éste, brillando intensamente, por lo que la fuerza dejó de tirar de mi y caí al suelo, soltando a Discordia. Pero resultó que éste aún conservaba velocidad y salió disparado en dirección hacia las chicas, las cuales ya estaban apuntando y concentradas al cien por cien; en ese momento las siete esmeraldas pasaron a su lado, la de color negro llegó a rozar a Twilight y la de color azul claro a Rainbow, las cuales apenas pudieron verlas venir. Al segundo siguiente dispararon y un rayo multicolor salió del elemento de la magia, rasgando el aire en dirección hacia un indefenso Discordia, el cual no pudo hacer nada por evitarlo.

-¡Noooooooooo!-chilló entonces.

El rayo multicolor impactó en él con fuerza y lo arrastró hacia el otro lado del jardín; en cuanto la estela pasó, un Discordia de piedra descansaba junto al muro.


Las siete esmeraldas fueron calle abajo y finalmente rodearon a Sonic, confiriéndole poder.

-¡No es posible, no, no! ¡Las esmeraldas del caos no!-chilló Robotnik en cuanto las vio.

Pero ya era demasiado tarde, se sucedió un destello y al segundo siguiente Sonic se mostró con un aspecto totalmente nuevo; flotaba en el aire, se había vuelto un poco más alto y ahora era de color amarillo.

-¡Te voy a enseñar!-gritó entonces, con voz potente.

Al segundo siguiente alzó el vuelo y cogió de una pierna a Robotnik, llevándole con él; atravesó de cabo a rabo todo Canterlot, destruyendo los ahora inútiles robots que quedaban enteros por las calles. Finalmente le llevó hasta los jardines del palacio y le soltó cuando pasaban encima del lago, cayendo al agua; vio a Rainbow y los demás cerca de allí y aterrizó a su lado.

Vimos a una bala amarilla atravesar la ciudad entera a velocidades vertiginosas; pero cuando nos fijamos mejor pudimos ver de quien se trataba.

-¡Es Sonic!-exclamé, alucinado.

Después de soltar a un pajarillo muy gordo que identificamos como Robotnik, aterrizó a nuestro lado y nos miró sonriente.

-Te veo… cambiado-le dije.

-¡Uauh, eso ha sido impresionte, por mucho que me cueste admitirlo!-exclamó Rainbow.

Cerró entonces los ojos y regresó a su forma normal, mostrando entonces las siete esmeraldas.

-Las esmeraldas del caos son las que controlan el equilibrio de todas las cosas; si se usa su poder de forma correcta, su energía se libera y te confiere un poder sin límites. En mi caso, se da un cambio de forma, paso de ser Sonic a Super Sonic-nos explicó.

-Ya veo, y yo pensando que solo eran esmeraldas comunes y corrientes… estaba claro que algo ocultaban-murmuré.

-Knuckles era el que guardaba la esmeralda maestra, pero ahora que no existe en ellas recae todo el poder de la naturaleza; gracias por recuperarlas-agradeció él.

En ese momento llegaron Knuckles y Tails, llevando consigo a una herida Amy.

-¡Sonic, Amy ha perdido el conocimiento!-masculló Tails.

-¡No, por favor Amy despierta, por favor!-masculló el erizo azul.

-¡¿Está herida?! ¡Déjamela a mí!-anunció Fluttershy, reaccionando al verla.

Se la llevaron para tratarla mejor y observé la estatua de Discordia, el cual se había quedado con una cara tremenda, de esas que no tienen precio, según él.

-¿Todo bien, Discordia? Así en piedra te ves más guapo… nos vemos, caótico imbécil-le espeté, antes de irme.

-Por cierto ¿y Chrysalis?-inquirió en ese momento Twilight.


En lo alto de la torre donde Celestia estaba prisionera, una Chrysalis al borde de un ataque de nervios iba a hacerla una visita.

-Malditos imbéciles… estoy rodeada de idiotas… así es imposible vengarse de nada…-musitaba.

Abrió la puerta y miró a Celestia con el odio reflejado en los ojos.

-Me parece que las cosas se te han torcido…-murmuró ella.

-¡Cállate, si no hubiera sido por los elementos de la armonía y ese detestable humano todo habría salido a pedir de boca!

-Quejarte no te servirá de nada, de todos modos ya estás acabada, deberías huir todavía que puedes…

A eso Chrysalis la contestó dándola una torta, luego la cogió de la cara y la espetó.

-¿¡Y tu que sabes?! ¡No sabes nada de mi, nada! ¡Tú no tienes a miles de millones de súbditos recluidos en un páramo desolado muriéndose de hambre, princesucha despreciable! ¡Tú no sabes lo que es ver como los tuyos caen delante de ti sin que no puedas hacer nada! ¡Yo soy su reina y aun así les he fallado, a todos! ¡Jamás sabrás lo que es eso porque tú estás aquí, tan tranquila, rodeada de una armonía que podría salvar a todo mi reino!

Por un momento los ojos de Chrysalis se humedecieron y Celestia se compadeció de ella.

-En ese caso ¿Por qué no me pediste ayuda? Si hubieras sido gentil desde el principio habríamos llegado a algún acuerdo…

-¡Sal con esas ahora! ¡Nunca me hubieras escuchado, desprecias a cualquier otra cosa que no sea como tú!

-¡Eso no es cierto! ¡Yo escucho a todo aquel que lleve buenas intenciones, mira a Jake, ese al que llamas detestable humano! ¡Me demostró, y con creces, cuan nobles pueden llegar a ser y yo les abrí las puertas de mi reino! ¡Y habría hecho lo mismo contigo si no hubieras usurpado el lugar de mi sobrina!

-¡Mentira, todo mentira, sé más cosas sobre ti, de esas cosas que no salen en los libros y nunca cuentas a tus felices súbditos! ¡Eres una mentirosa, manipuladora y ruin!-la espetó Chrysalis, soltándola.

Celestia se recompuso y añadió.

-Aun así, te hubiera ayudado.

Chrysalis fue a golpearla de nuevo, pero en ese momento algo la coceó por detrás y cayó al suelo, dejando caer la tiara real.

-¡Ni se te ocurra tocar a mi hermana!-masculló la princesa de la noche.

-¡Luna!

Chrysalis gruñó y salió corriendo de allí; Luna soltó a su hermana, le quitó el anillo de bloqueo mágico y le puso en su sitio la tiara.

-Hermana…-masculló Luna, abrazándola.

-Luna… gracias por venir, pero estábamos hablando…

-¿¡Hablando?! ¡Te estaba llamando de todo e inventando calumnias sobre ti, eso no es hablar, hermana!

Celestia bajó la mirada por un momento, pero se repuso enseguida e indicó.

-Vamos a buscarla.