Mica: ¡Cada vez me falta menos! ^_^
Capítulo 5: Sally y el chico de verdad
Sally salio de la cabaña y camino con tranquilidad hacia su casa, silbando una tonada.
-¡Ya llegue!- abrió la puerta, cerrándola tras ella. –¿Cómo estas abuela?- le sonrío a la mayor, sentándose a su lado.
-Muy bien, querida- la sonrisa de la mujer solo aumento al ver lo que tenía entre manos. –Y mira los que nos han enviado…Riana se compromete el próximo mes-
-¡¿En serio?!- miro la foto con gran sorpresa.
-Y no quiero presionarte querida pero ya eres mayor…- la mayor la miro con ternura. –…me encantaría verte casada antes de que yo parta al más allá-
-P-Pero Abuela…- Sally se puso nerviosa.
-Solo…piénsalo, ¿sí?- le acaricio la mejilla con dulzura. –Por mí, por favor-
-Está bien pero no te preocupes por nada- le sonrío con confianza. –Ahora ve a descansar, sino estarás muy cansada en la mañana- la mujer sonrío, levantándose y caminando a paso lento a su habitación. La sonrisa confiada de Sally se borró apenas la mujer se alijo, enterrando la cara entre sus manos. –Es mi fin…¿Qué voy a hacer?-
(Introducción)
-Stan, baja de ahí…ahora mismo- suspiro Ford viendo a su hermano con los brazos cruzados.
-¡Nunca!- rio Stan colgado de cabeza en una de las ramas más altas del árbol frente a la tienda.
-Hey chicos…- Sally se les acerco con una triste sonrisa. –…¿Qué hacen?-
-Intento bajar a Lee de ahí- el castaño con anteojo lo miro con una ceja arqueada. –¿Qué pasa Sally? ¿Por qué tan triste?-
-Es que…le prometí a mi abuelita que conseguiría una cita para antes del viernes- se sentó a los pies del árbol. –Pero hasta ahora, todo me ha salido mal-
-¡Nosotros te ayudaremos!- Stan cayó sobre un arbusto, soltando un gemido lastimero. –¡Estoy bien!…creo- levanto el pulgar, dejándolo caer de golpe.
-Él tiene razón, nos has ayudado tanto que es nuestro turno- Sally le sonrío al menor.
-Gracias pequeño- le despeino con diversión.
-¡Ya sé a dónde ir!- Stan se levantó, una gran sonrisa pintada en su rostro con su ropa y cabellos llenos de hojas y ramas.
… … … …
-¿Y…si algo me sale mal?- Sally se removió en su lugar, incomoda. Estaban en el centro comercial, el cual estaba lleno de gente que no les prestaba atención.
-Ho vamos, no te puede ir tan mal como a Ford- rio Stan con diversión.
-Exacto- asintió el mencionado. –Espera, ¿Qué?- miro con una ceja arqueada a su hermano, frunciendo el ceño al verlo reírse.
Pasaron un par de horas recorriendo el lugar, con muchos intentos fallidos de coqueteo de parte de Sally, termino en rendirse y sentarse en una banca cualquiera con una bolsa de caramelos en mano.
-No te desanimes Sally- Ford le sonrío ligeramente. –Encontraremos un chico para ti- miro a su hermano, rodando los ojos el verlo jugar con unos juguetes sacados de la máquina.
-Este día no puede empeorar más- miro a un lado, sus ojos abriéndose de sorpresa al ver a una chica de cabello negro muy conocida. –¡No puedo dejar que Riana me vea!- se metió rápidamente a una tienda, dejándose caer de sentón al piso. –Creo que…estos serán mis únicos compañeros- agarro unos videojuegos, uno con tapa colorida llamándole la atención. –¿Academia del amor?-
-Puede que te sirva- sonrío Stan, mirando el videojuego con interés.
-Yo no se los recomiendo- hablo la chica detrás del mostrador. –Es la tercera vez que lo devuelven y la última persona que lo obtuvo dijo que había que destruirlo a toda costa- ambos miraron a la chica, quien veía con expresión triste a una pareja que pasaba por ahí.
-¡Lo llevamos!- hablaron los gemelos con decisión.
Salto de escena
-Espero que funcione- metió el CD a su computador, sentándose y esperando que la maquina lo leyera. Una música algo ruidosa se empezó a escuchar, al mismo tiempo que la pantalla se llenaba de colores. Apretó al "Play", leyendo en su mente las palabras que aparecían frente a ella.
-Hola, mi nombre es Gabriel-la imagen algo pixeleada de un chico de cabello negro y ojos azules apareció en la pantalla. Tenía uniforme negro, con los botones de la chaqueta abierta y una suave sonrisa en su rostro. –Es un placer conocerte, espero serte de ayuda-
-Eres muy amable- le sonrío, encantada.
-Me alegra que estés a gusto con mi comportamiento, querida-sonrío Gabriel.
-En serio, no encuentro ninguna razón para que te abandonaran tantas veces- Sally bebió un poco de su jugo, sonriéndole al computador.
-Yo tampoco encuentro alguna razón…-su sonrisa aumento ligeramente. –…pero sé que mi nueva NOVIA no me abandonara nunca-
-¿Novia?- Sally rio. –Que rápido he avanzado…-
-Muy rápido-Gabriel se cruzó de brazos con una sonrisa en su rostro.
-Casi parece que estuvieras vivo- ella se acomodó en su asiento.
-Quizás…solo un poco-miro a un lado, riéndose junto a la chica sin que ella notase que el computador no estuviera conectado.
A la mañana siguiente
-Niños, ¿han visto a Sally?- Mabel se le acerco a los gemelos con expresión de preocupación. Ambos negaron, extrañados. –Es la primera vez que no viene a trabajar y eso me preocupa-
-Nosotros iremos a verla- hablaron los gemelos, saliendo corriendo y llegando rápidamente a la casa de la chica. –¿Sally?- abrieron lentamente la puerta de la habitación, notando que todo estaba oscuro.
-No podrás criticarme a mí después, Sixter- hablo Stan viendo las latas de refresco tiradas en el piso.
-Ya me di cuenta- esquiva la basura, acercándose a la persona frente al computador. –¿Sally? ¿Qué ha pasado aquí?-
-Parece como si un tornado hubiera pasado por aquí- se paró al lado de su gemelo.
-Ho, lo siento mucho chicos- ella se volteo, sonriéndoles avergonzada. –Me entretuve mucho tiempo con Gabriel-
-¿Gabriel?- se miraron entre ellos, sus ojos cayendo en la pantalla del computador. Gabriel les sonrío, haciendo una ligera reverencia y volviendo sus cibernéticos ojos a Sally.
-Pues…mejor salgamos y veamos cómo te va hoy- Stan sonrío enormemente.
-¡Claro, vamos!- a pesar de estar cansado, sonrío y camino con los gemelos, cerrando la puerta tras ella.
-No me abandonaras, mi querida Sally-Gabriel rio ligeramente. –No te dejare para nadie- riendo, desapareció del computador y se fue por los cables, saliendo de la casa.
… … … …
-¿Estas bien, Sally?- pregunto Ford al verla removerse tanto apenas entrar al centro comercial.
-Si…solo…creo que estuve demasiado tiempo con Gabriel- rio con nerviosismo.
-No te preocupes, estamos aquí para apoyarte- le sonrío, palmeando el aire a su lado y notando una falta. –¿Stan?- miro a todos lados, alarmándose al verlo colgando de la barandilla del segundo piso. –¡Lee, bájate de ahí!- miro a la chica. –Vuelvo en poco tiempo- salió corriendo, perdiéndose de la vista de la chica. Sally suspiro, apoyando su espalda contra una de las vitrinas del lugar.
-Hola, mi querida Sally-ella se sobresaltó, volteándose y sonriendo al ver a Gabriel en las pantallas del televisor.
-Gabriel, ¿Cómo llegaste aquí?- se relajó.
-Vine a hacerte compañía-le sonrío con tranquilidad. –¿Por qué no volvemos a casa y seguimos hablando? La pasaras mejor que aquí-
-Suena bien pero…prefieren jugar videojuegos- señalo a la sala de juegos. –¿Vienes?-
-Te espero allí-con una sonrisa, desapareció de las pantallas. Sally sonrío, corriendo hacia los videojuegos y empezando a jugar con Gabriel. Jugo hasta que metió su mano en su bolsillo, notando algo importante.
-Qué mala suerte…- frunció el ceño ligeramente. –Se me cavaron las fichas…espérame, volveré en un momento- se dio media vuelta y chico contra alguien. –L-Lo siento mucho…n-no era mi intención…-
-No te preocupes- Sally alzo la vista. –Fue mi culpa de todos modos- él era ligeramente más alto que ella, de cabello castaño claro corto y ojos negros, con una gran sonrisa en su rostro.
-Nha, estaba demasiado…emocionada- rio con tranquilidad. –Soy Sally, me gusta venir aquí a menudo-
-Mi nombre es Mike- asintió él. –Te he visto seguido por aquí…mi primo trabaja aquí y espero a que termine su turno-
-¡Genial, fichas gratis para ti!- rieron ligeramente, hasta que algo se le cayó a ella. Mike se agacho, agarrando el papel que se le había caído.
-¿Fiesta Pizza-matronica?- enarco una ceja, sonriendo en todo momento. –¿Te gusta ese lugar?-
-¡Es mi lugar favorito! Tienen una rica pizza y los animatronicos son geniales- rio Sally.
-Tienes toda la razón- asintió él, cruzándose de brazos. –Iba todo el tiempo de niño, es un gran lugar para divertirse-
-Ho...pues…hay uno mismo aquí, en Gravity Falls. Podemos ir algún día- puso sus manos detrás de su espalda.
-¿En serio?- ella asintió. –Entonces…¿te parece hoy mismo? ¿A las ocho?-
-¡Perfecto!- asintió rápidamente, al mismo tiempo que se escuchaba una voz que llamaba al chico.
-Entonces…- agarro su mano, depositando algo en ella. –Nos vemos esta noche- le guiño el ojo, despidiéndose con un ademan de mano y alegándose de ella.
-Lindo chico…- rio mirando las fichan en su mano. Se dio vuelta, dispuesta a seguir jugando con Gabriel pero alguien se le lanzo enzima, dejándola de sentón en el piso.
-¡Eso fue genial Sally!- sonrío Stan sentado a su lado.
-Eso es cierto…actuaste con mucha naturalidad, como si ya lo hubieras echo antes- hablo Ford con emoción.
-N-No…entiendo- se rasco la nuca, confundida.
-¡Tienes una cita!- los gemelos alzaron los brazo con alegría.
-Ho…- solo en ese momento, se dio cuenta de la situación.
-El juego funciono y ya no lo necesitaras- sonrío Stan.
-P-Pero…me agrada Gabriel- se rasco el brazo, levantándose y mirando a los menores. –Es muy dulce y amable conmigo-
-Sé que te agrada pero…¿Gabriel te puede acompañar al compromiso de tu prima?- pregunto Ford lentamente. Sally suspiro, quedando pasativa.
… … … …
-Gabriel…tenemos que hablar- cerro la puerta, sentándose frente al computador.
-Dime lo que quieras mí querida Sally, estoy programado para que me importe todo lo que tú digas-sonrío él.
-Pues…yo…no es fácil decir esto- suspiro lentamente. –Pero, tal vez, sería mejor que saliera con alguien menos…electrónico- se rasco el brazo con nerviosismo. –Espero que lo entiendas-
-Creo que no lo estás pensando bien, Sally-gruño. –Ninguno te amara como yo lo hago…esos chicos solamente se reirán de ti- se veía muy enojado. Sally tembló, levantándose rápidamente. –Así que mejor siéntate en esa silla en este mismo instante-
-¿Q-Que…?- retrocedió un paso. –N-No me gusta cómo me hablas-
-¡No dejare que te alejen de mi Sally!-empezó a golpear la pantalla con furia. –¡ERES MIA!- su rostro quedo congelado cuando ella apretó el botón de pausa.
-Lo siento mucho Gabriel, creo que esto no fue la mejor idea- saco el CD del computador, guardándolo en su bolsillo. –Te devolveré en cuanto mi cita termine- miro el monitor apagado. –Lo siento…- salió de la habitación, sin notar que la pantalla se encendía y un Gabriel muy enojado se dejaba ver.
... … … …
-Gracias por venir conmigo chicos, eso significa mucho- Sally estaba vestida con shorts de jean, zapatillas negras y una remera manga corta color rosa con corazones.
-Es un placer- sonrío Ford.
-¡Ahora ve y ten la mejor cita de tu vida!- rio Stan. Sally asintió y con una profunda respiración, se acercó a la entrada del restaurante. –Hola Mike, ¿estás listo?-
-Claro que si- estaba vestido con jeans, zapatillas y una camisa a cuadros. –Después de usted, señorita-
-Muchas gracias, caballero- ambos rieron con diversión, sentándose en una de las mesas. –¡Palillos de pan!- sonrío, masticando uno. –Me encantan~-
-Yo prefiero usarlos para ser…- corto uno de los palillos, poniéndolos bajo los su labio superior y haciendo una mueca con las manos en garra. –…¡un vampiro!-
-¡No dejare que chupes mi sangre!- se empezaron a reír, la risa de Sally al ver a Gabriel en la pantalla de uno de los juegos, mirándola fijamente y de brazos cruzados. –Ho cielos…-
-Hey ¿estás bien?- Mike la miro con preocupación ante la mueca que se formaba en su rostro.
-S-Si, n-no te preocupes- hizo una mueca ante las palabras que aparecían en las pantallas de los juegos. –Yo…¡necesito un momento, ya vuelvo!- se levantó, acercándose rápidamente a los gemelos.
-Sally, ¿Qué paso?- pregunto Stan al verla sentarse con ellos.
-Tenemos un problema, ¡uno enorme!- jugo con nerviosismo con sus manos. –¡Gabriel me está acosando!-
-Eso es imposible, Gabriel es solo un programa de computadora y no puede…- Ford se calló de golpe al ver que, en las grandes pantallas de televisor frente ellos, aparecía Gabriel con el ceño fruncido. –Okey…me retracto-
-Wow…- Stan parpadeo sorprendido.
-Lo dice alguien que hiso que un juego cobre vida: esto no terminara bien- murmuro el castaño con anteojos.
-Bueno…por lo menor él no puede salir de la pantalla- sonrío Sally, tensándose al ver que Gabriel pasaba por todas las pantallas del restaurante…hasta llegar a los animatronicos ocultos tras las cortinas del escenario. –Esto es malo…- se levantó y se acercó rápidamente a Mike. –Tenemos que irnos Mike-
-¿Por qué?- enarco una ceja, sonriendo cuando las cortinas del escenario se abrían. –Mira, el espectáculo ya va a empezar- todos aplaudían, hasta que el búho y sus amigos se callaron de golpe.
-Hola amigos-uno de ellos, una especie de ardilla gigante, con ropa de campo y un banyo entre sus manos. –Esta canción es para mi querida y eterna novia Sally-
-¿Qué está pasando?- la miro con extrañeza, exigiendo una respuesta.
-Te lo explico después- le agarro la mano, obligándolo a pararse y a caminar con rapidez. –Tenemos que salir de aquí-
-¡No saldrás de aquí, Sally!-los ojos del animatronico se volvieron rojos. –¡Atrápenlos y no los dejen escapar!- chasqueo los dedos metálicos, la gente gritando cuando los ojos de los demás robot se volvieron rojos y empezaron a perseguirlos. La gente logro salir pero las puertas se cerraron antes de los gemelos, Sally y Mike pudieran acercarse. –Lo siento mi querida Sally…- Gabriel alzo el brazo. –…pero no te dejare escapar tan fácilmente- Mike reacciono y tumbo uno de las maquinas, protegiéndolos a tiempo de la lluvia de pelotas.
-¿Qué está pasando Sally?- pregunto Mike.
-Bueno…yo…- Sally cerró los ojos y suspiro. –Compre un simulador de citas que cobro vida y se obsesiono conmigo. En serio que yo no quería esto pero no pensé que él…- unas manos la silenciaron.
-Tranquila y respira- Mike le sonrío ligeramente. –Solo…tenemos que idear una manera de salir de aquí-
-Me quiere a mí- Sally se puso seria. –Lo distraeré mientras buscan una salida- salió de su escondite, esquivando apenas las pelotas y a los dos animatronicos se le aparecieron en el camino, adentrándose rápidamente a la cocina y con Gabriel pisándole los talones.
-Muy bien, separémonos y busquemos una salida- los tres asintieron pero antes de poder moverse, una mano metálica aboyo la máquina. El gran animatronico agarro al por el pie, alzándolo.
-¡Stan!- Mike sujeto a Ford cuando este quiso dar un paso pero antes de que el animatronico se moviera, un palo metálico lo golpe con fuerza en la cabeza y lo obligó a soltar al castaño.
-¡Ángela!- sonrieron al verla.
-Hola chicos, sí que les gusta encontrar problemas- rio ella esquivando al robot y enterrando el bastón en su pecho, sonriendo al ver que caía.
-¿Nos estabas siguiendo?- pregunto Stan levantándose.
-Nop…pero se cuándo están en problemas- sonrío, encogiéndose de hombros.
-¡Cuidado!- se voltearon, viendo con sorpresa a Mike golpear con una silla al robot antes caído.
-¡Bien hecho!- el mayor asintió, todos tensándose cuando se encontraron rodeados de aquellos robots. Ángela aprovecho que el chico no la miraba y apretó el puño, frunciendo el ceño al ver que los robots no caían.
-Gabriel ha progresado con el tiempo- murmuro ligeramente. Corrieron por separado cuando los animatronicos se les acercaron.
… … … …
-Ya no hay salida Sally, ya no puedes huir de mí-hablo Gabriel avanzando lentamente. Sally se tensó, tragando saliva al sentir su espalda chocar contra la pared.
-Déjalos en paz Gabriel, por favor- suplico al ver que los gemelos, Ángela y Mike estaban en manos de los robots. –Hare lo que quieras, lo prometo-
-Piénsalo de esta forma, los chicos son muy impredecibles-el verdadero Gabriel apareció en la pantalla del televisor. –¿Realmente crees que Mike querrá salir contigo después de todo lo que paso?- rio ligeramente. –Déjame descargar tu mente a este juego y así estaremos juntos para siempre- del dedo del animatronico salió algo, lo cual se empezó a acercar a la chica. Sally se tensó, viendo como la memoria USB se acercaba cada vez más a su persona. Metió sus manos en sus bolsillos, dispuesta a tirarle algo, y entonces lo sintió.
-Lo siento Gabriel- saco el CD de su bolsillo y lo metió con rapidez en el horno encendido que tenía tras ella.
-¡NO!-un grito extraño resonó, al mismo tiempo que el robot caía al piso y sus ojos se apagaban. Sally miro el televisor, suspirando de alivio al no ver al chico ahí. Ella salió lentamente de la cocina, viendo a Mike sentado en el piso con aire ausente. Se le acerco, temblorosa.
-Yo…- le llamo la atención. –Realmente lamento todo lo que paso, esta no era mi intención- se sentó a su lado con la vista baja.
-No te preocupes- le sonrío. –Si te hace sentir mejor, ha sido la mejor cita que he tenido hasta ahora-
-¿De verdad?- lo miro con sorpresa.
-¡Claro que sí!- rio sin poder evitarlo. –Había oído que este pueblo era extraño pero no lo había presenciado hasta ahora-
-Oye, sonara loco después de todo esto pero…¿te gustaría acompañarme al compromiso de mi prima la siguiente semana?- pregunto con nerviosismo.
-Claro, todavía estaré aquí- asintió rápidamente.
-¿No eres del pueblo?- jugo con sus manos.
-Nop…volveré a mi casa dentro de unas semanas- se encogió de hombros, para después mirarla con una sonrisa. –Pero me encantaría hablar contigo por chat…claro, si tú quieres-
-Me encantaría~- se sonrieron mutuamente, abrazándose con fuerza.
-Bueno…todo salió bien después de todo- sonrío Lee viendo la escena.
-Tienes razón, hermano- asintió su gemelo. –Dime Ángela, ¿Cómo llegaste aquí?- enarco una ceja mirando a la chica.
-No soy completamente humana, ¿recuerdan?- rio ligeramente. –Vamos, se merecen un momento a solas- asintieron, saliendo lentamente del lugar y dejando a la pareja abrazada sola.
