Te creo... porque quiero creerte

Sin importar todos los tormentos, no dudo en acercarse a Pansy cuando la vio sola, escondida tras un pilar con los ojos llorosos.

Disimuladamente se acercó al lugar y se sentó a su lado asustando a la morena. Hermione puso la mejor sonrisa que podía gesticular. No del todo sincera, pero ha tenido peores.

-¿te ocurre algo?- le preguntó preocupada Pansy a Hermione.

-era la misma pregunta que te iba a hacer. Estuviste llorando.

-pues se ve que tu no estas mucho mejor que yo- le dijo Parkinson intentando esconder las lagrimas.

-no deberías comportarte así- dijo Hermione adivinando su situación.

Por unos segundos la morena pensó en gritarle y alegar que a ella no le importaba lo que hiciera o dejara de hacer. Luego recordaba que Hermione era su amiga, no su enemiga.

-¿así como?- dijo desentendiéndose del asunto.

-en pocas palabras… como una fácil. Si quieres darle una lección a Harry, demuéstrale a la valiosa mujer que perdió por idiota. No provocándole celos con todo aquel que tenga pantalones…

-yo…- no alcanzó a terminar. Hermione la abrazó con fuerza, y e dijo en el oído las palabras que Pansy necesitaba escuchar hace bastante tiempo.

-llora amiga. Puedes llorar en mi hombro con libertad. Yo ayudaré en tus penas como tú ayudarías en las mías.

Inicialmente, no pasó nada… incluso la castaña dudó que eso hubiera sido bueno. Estaba a punto de liberarla cuando los brazos de la morena se aferraron a su cuerpo y lloró como necesitaba realmente.

-lo extraño Hermy… lo amo y lo añoro como una idiota.- le dijo entre sollozos.

La dejo en su cuarto, durmiendo… se fue al suyo pensando en sus palabras… ella también tenia unas palabras: "yo también"

Llegó a su cuarto solo para darse un baño muy largo. Necesitaba sacar ese pesar de su cuerpo. Y así como caían las gotas calientes y tibias sobre su cuerpo, era como poco a poco se iba relajando.

Ella generalmente se relajaba con largas horas en la biblioteca, pero sentía un extraño ardor en su cuerpo que no se retiraba mientras leía. Un ardor no precisamente de suciedad, sino de ansiedad. Era como si su cuerpo traicionara a su mente extrañando a muerte a Draco.

Hermione tenia claro que no le volvería a hablar al blondo, o con eso se engañaba. Estaba olida, y era entendible. Después de todo ella esperaba estar con Draco para siempre. Quizás sonara a trillado y un poco loco, pero la castaña adoraba a ese hombre como si fuera la mayor obra literaria de su escritor favorito.

Así su corazón le gritaba que fuera con él y su cuerpo lo añoraba como si cada segundo se destrozara sin su cercanía… era su cabeza la que seguía. Ella de cierto modo esperaba que los padres de Draco fueran como padres para ella… sabia que era imposible, pero nunca estaba de más soñar. Sentía esa necesidad, como la necesidad de saber cada día más, como la necesidad de Harry y Ron durante la guerra, como la necesidad de sus padres una vez acabada la muerte de Voldemort…. Y más que todas las anteriores, estar en los brazos de Draco como si sus padres jamás hubieran llegado.

Él no la había defendido… si con las ofensas de su padre, pero con la madre se había petrificado tanto o más que ella misma. Era injusto y hasta cierto punto una traición a su persona.

La puerta del baño se abrió lenta y silenciosamente. Unos zapatos escolares masculinos se posaron en la baldosa del baño, intentando no hacer ruido. La mujer dentro de la ducha ni del ruido, de la capa al caer al piso, se dio cuenta.

Estaba tan perdida en sus pensamientos que ni siquiera se fijo cuando la cortina se corrió.

Él la miraba, como mira piccaso a la monalisa. Con un amor que no le cabía en el pecho.

No admiro su cuerpo desnudo con morbosidad ni picardía… era más algo elemental n su cuerpo. Era como si esa delgada chica de facciones delicadas se hubiera mutado con su cuerpo… y a la hora de alejarse lo destrozaba sin saber que hacer.

Todo el hombro desnudo de la chica. Ella reaccionó alterada por la invasión. Aunque no gritó ni hizo amagos de cubrir su cuerpo… después de todo, no era la primera vez que él la veía desnuda.

No importaba todas las ansias de su cuerpo. No importaba el fuego n su corazón… ella seguiría a su cabeza y podría seguir una vida tranquila y in altibajos.

-debes…

-NO- dijo la castaña levantando la voz sin querer- no te debo nada. Así que por favor sal de la ducha. Me estoy bañando- y como si ese rubio fabuloso no estuviera con ella dentro de la tina, se volteó y refregó su pelo con un poco de acondicionador.

Sintió las lagrimas arder en sus ojos, pero se retuvo a que cayeran. Él por su parte la miraba sonriendo. No se rendiría, era un Slytherin… y más que un príncipe de la casa de las serpientes, era un Malfoy Black. Ninguna de las dos dinastías se rendía con facilidad. Si era necesario luchar por el amor de esa mujer, estaba dispuesto a hacerlo. Si era necesario dejar el apellido por ella…. Seria el primero en proponerlo.

Draco tomo los hombros de Hermione con fuerza y la volteó para que lo mirara. La acorralo contra la pared y justo bajo el grifo de la ducha que caía con abundancia. Aunque inicialmente intentó forcejear, le estaba faltando el aire, el cual era reemplazado automáticamente por el agua.

Draco ya de por si era mas grade que ella, pero sabiamente estiro sus manos lo más alto posible, tomando el grifo y apuntando al rubio. Sus ropas quedaron totalmente empapadas, y Hermione pensó que era la primera vez que su cabeza tenía una idea estúpida; el cuerpo de ese hombre quedaba traslucido por causa del agua… y no es que el bulto en los pantalones le molestara, pero su causaba otras cosas en su mente, corazón y mas que todo eso… en su cuerpo.

-¡TE AMO!- le dijo el rubio tratando de esquivar el agua, pero sin soltar a esa muchacha.- si quieres que abandone todo, pues lo haré. Porque no dudo de mi amor, no dudo de mis sentimientos por ti. Eras lo mas importante en mi vida Hermione y siempre será así.

Ella seguía con las manos levantadas, afirmando fieramente el grifo. No tenía escapatoria, las manos de Draco estaban a ambos lados de su cara y si intentaba correr, sabía que perdería.

-cuando llego tu madre no dudaste en callar- dijo ella cabizbaja.

-cuando t fuiste intenté salir atrás tuyo pero…- el rubio pensó en el discurso que le dio Narcisa. Y de cierta manera, moría de ganas por contárselo a la castaña. Solo que le hubiera gustado editar algunas partes,

-si vas a terminar conmigo por algo que haya dicho tu madre. Supongo que lo entenderé, pero por favor, evítame esto. Realmente me enamoré de ti Draco, así que sería bueno que te alejaras hasta que todo… "esto" se me pase.

-¿se te podría pasar Hermione?- Él tomó el grifo y lo apuntó un poco mas arriba. Aún le caía agua, pero ahora si respiraba libremente.

La castaña no se atrevía a responder. Él simplemente tomo su mentón para que lo mirara.

-¿se te pasaría?

-¿tu que crees?- dijo Hermione mirando esos ojos grises mientras sus lagrimas la traicionaban. Draco limpio eso con sus labios, haciendo temblar a la gryffindor de pies a cabeza.

-Estaba asustado, jamás había llegado a sentirme así por nadie… nunca antes hasta que te cruzaste con mi corazón Hermione- le dijo sin alejarse mucho de su boca.

-no me importa lo que diga el mundo. Si la sociedad no lo acepta, si mi familia no lo acepta… pues que se busquen a otro heredero. Porque yo no te dejaría por nada del mundo.

La castaña no aguantó más. Sus brazos cayeron alrededor de Draco, se inclinó y lo beso con amor, con ternura y desesperación. Como si hubieran estado separados años y no solo horas.

-se supone que no te volvería a hablar- le dijo ella juntando ambas frentes.

-me ofendes cariño. Siempre estaré contigo… te seguiría al fin del mundo- le dijo poniendo ambas manos en su cadera.

-oh… ¿Qué podría hacer para remediar tu eterno sufrimiento?- Draco definitivamente se éxito con eso. No solo por las palabras, sino por la forma morbosa, sexy y picarona con que lo dijo. Apegando su esbelto cuerpo al suyo. Tentándolo con la fruta prohibida como si fuera alguien con fuerza de voluntad. Hermione mordió su labio inferior mirando los ojos grises tentativamente. Casi gritándole "cómeme" con la mirada.

-en realidad quiero otra cosa- le dijo mientras sentía como su entrepierna se endurecía cerca del cuerpo de Hermy. Ella en cambio, bastante sumergida en sus pensamientos morbosos, pensó en algo que jampas creyó hacer. Algo que Draco si le había dado en la intimidad y ella no. así mismo, se sorprendió al darse cuenta que no le desagradaría dárselo.

-¿Qué es lo que quieres Malfoy?- mientras literalmente restregaba su cuerpo en el del rubio.

-oh… no te… preocupes- le dijo él tratando de controlarse- solo deseo tu alma

Granger sintió que el alma se le caía a los pies y subía fugazmente a todos sus terminales nerviosos. ¿Podría amarlo más? Ella pensaba que había un cupo máximo de amor y adoración a una persona, pero siempre estaba Draco para revocarle sus teorías. Para traicionar su criterio y darse cuenta que el amor verdadero crece cada día.

Ella se abalanzó contra el chico en cuestión (pobre masoquista este hombre ¬.¬), logrando que Draco quedara acostado en la tina. Se puso a horcadas sobre él, preocupándose de pegar ambas pelvis.

Mientras lo besaba con pasión y lujuria, sus delgados dedos sacaban los botone de la camisa de Draco. Aún siendo mojados por el agua que corría, quedó desnudos.

No fue exactamente tierno en la primera penetración, haciendo que la castaña gimiera al sentirlo dentro.

-no te iras de mi cuarto, hasta que te grite que estoy total y completamente extasiada de ti. ¿Entendiste rubiecito?

-por supuesto mujer. ¡Tus deseos son ordenes!- le dijo inclinándose para besar esos carnoso labios.

Sin que Granger se diera cuenta, la volteó quedando bajo su estructural cuerpo.

-solo que yo arriba- le dijo antes de empujar sus caderas contra la de Hermione. Cada vez con más rapidez y fuerza.

-¿sabes? Acabo de pensar que no nos estamos cuidando- le dijo Draco mientras literalmente embestía contra Hermy.

-no deberi… deberíamos dejar… de hacer el… el amor para hablar de eso- no es que Hermione se cansara tan rápido, pero es que los movimientos rápidos y profundos que hacia el rubio le producían algo contrario a la tranquilidad.

-quizás- dijo él apoyándose mejor y siguiendo con sus… movimientos.

-Draco… sal de mi- le dijo arqueando la espalda, por una especie de escalofríos que recorrió su cuerpo.

-no gracias… estoy bien aquí- y volvió ese movimiento raudo

-¿pretendes embarazarme?

-¿no te gustaría un pequeño Malfoy Granger?- le dijo besando sus pechos y descolocando del tema a Hermione. Le costó mucho seguir con la conversación de manera racional.

-quizás mas adelante

-pues yo te quiero embarazar- las palabras de Draco no interrumpieron el vergonzoso y adelantado orgasmo que tuvo la castaña. Muchísimo menos tuvo piedad de ella, siguió con sus embestidas a la misma velocidad alargando el éxtasis de nuestra sufrida leoncita.

La castaña se doblo tanto que termino quedando sentada a horcadas sobre Draco.

-te dije que estaría arriba…

-no me obligues a ponerte abajo- le dijo él coquetamente…

y asi fue como pasaron la hora haciendo mas de alguna obscenidad juguetona, pero definitivamente lo que más marco la noche de Draco… aun mas que la reconciliación, fue el regalito que le hizo su novia en la ducha para limpiar sus… sudados cuerpos.

-cierra los ojos- era lo que la castaña había dicho en el oído de Draco.

A él lo recorrió una corriente eléctrica desde los pies hasta la punta de su cabello. Sintió como la castaña daba besos en su frente, nariz, mejillas, boca, cuello, torso… y descendiendo hasta hacer que el blondo pusiera los ojos como plato.

Al día siguiente, mientras caminaban por los pasillos, la castaña discutía con su conciencia. Las tormentas de arena pasan y son catastróficas. Pero si sabes ocultarte mientras esta hace sus desmanes puedes salir a flote sin mayores problemas… el punto en cuestión es que no todos habían alcanzado a refugiarse.

Hermione estaba con las mejillas coloradas por cada mirada del rubio. Su primera experiencia con el sexo oral y era como si cada articulo le recordara a la noche anterior. Era una cochambrosa de mente.

-vaya- dijo Pansy cuando se los encontró románticamente abrazados- por sus caras hasta pareciera que ayer Hermione te la succionó- y lo dijo con total normalidad.

La cara de la leona se puso tan roja como un tomate. En cambio Draco intentó disimularlo todo con una tos bastante mal fingida. ¿Cómo es que la serpiente daba siempre en el blanco?

-¿no crees que es un poco temprano para esos comentarios?- dijo Max, aquel chico que jamás se despegaba de la morena.

-¡oh wow!- dijo Pansy escondiendo una risa por su elocuente comentario- yo me refería a tu alma Draquito… a que Hermy te "había succionado el alma" la noche anterior… ¡que cochinos de mente son!- termino diciendo Pansy para esconder su risa- ¡como sea! Te iba a avisar que saldré con Max. Ya sabes… por si me buscas.

-hey Pansy…- le dijo Draco cuando ella ya se había girado. Él de cierta manera protegía a su mejor amiga dándole libertad para que hiciera lo que quisiera, pero siempre a sus espaldas viendo que la caída no fuera demasiado fuerte - será mejor que Max vuelva con su alma totalmente dentro de si.

Pansy y Draco intercambiaron una risa cómplice. ¿¡qué querían!? Esos dos se conocían demasiado bien. Además, Draco si se dio cuenta que el comentario de Pansy si iba en un segundo sentido… quizás lo adivinó sin querer, pero era obvio que ella se había dado cuenta de sus resultados.

Por su parte, Pansy camino meneando las caderas mientras las carcajadas tan poco comunes en ella escapaban de sus labios. Un par de metros más adelante, se giró esperando que el blondo la mirara. Y se despidió levantándole el dedo corazón, tirándole un beso y sacando el cigarrillo que le ofrecía Max.