Konichiwa, nuevo capítulo.
Capítulo 25: Los relatos de tío Kei.
El agua de la intensa lluvia azotaba contra las ventanas, Cymbeline, Adrián, Brago y Arashi estaban sentados en un gran sofá en la casa del tío Kei.
-¿Y qué me cuentas, tío Kei? –habló la castaña rompiendo el hielo
-¿Que qué te cuento? Más bien ¿qué no cuentas tú niña? Me tienes mucho que explicar.
-¿Por dónde quieres empezar?
-Veamos, preséntame a tus amigos.
-¿Amigos? Bueno…él…es el torpe de Adrián.
-Que onda señor –respondió el muchacho-. Un momento, ¿torpe?
-Ella es Arashi, la mamodo de Adrián –continuó la oji-verde-. Y él es Brago, mi mamodo.
-Vaya, así que los dos tienen un mamodo –habló el hombre.
-Sí, señor, si no es problema le vuelvo a preguntar, ¿conoce a los mamodos? –preguntó Adrián con curiosidad.
-Oh…sólo un poco, es que hace tiempo conocí a una niña como del tamaño de ellos -dijo apuntando a Brago y Arashi-, y me dijo que yo sería su compañero humano, me explicó todo conforme a la batalla para elegir al rey mamodo, pero sus fines eran muy malos, quería destruir todo, así que lo engañé.
-¿Qué quiere decir tío? –preguntó Cymbeline.
-Sí, en una batalla hice que su libro fuera quemado, lo arrojé al aire y un conjuro lo quemó.
-¿Y quién era ese mamodo? –cuestionó el oji-azul.
-Mmm…¿cuál era su nombre?...a ver…creo que era algo de Safos, Zifos… o algo así.
-Sólo falta que fuera Zophise ¿verdad? –comentó la castaña bromeando.
-Sí, exacto, su nombre era Zophise.
-¡¿ZOPHISE? –exclamaron todos menos Brago.
(De hecho, ellos 4 saben quien es Zophise, hasta Adrián, puesto que Arashi le había hablado de algunos mamodos).
-Sí, ¿qué con ella? –Kei no le daba mucha importancia.
-Todos sabemos que Zophise es un mamodo poderoso, ¿cómo rayos quemó su libro tío?
-Pues sólo la engañé, le dije que pelearía con ella, pero no lo dije en serio.
(Una aclaración aquí, estoy confundida, no sé si Zophise es hombre o mujer, a mi percepción la vi como una mujer =S).
-"Genial" -dijo Brago sarcástico-. Otra diversión que ya se fue.
-Ah ya que…un rival menos –respondió la castaña-. Y dígame tío ¿y la tía Amaya?
-Oh ella…-murmuró agachando la mirada-. Murió hace dos años –y volteó a ver una fotografía suya.
-Oh…lo siento…¿y Umiko?
-Oh tu prima se encuentra en un viaje por Europa, volverá en un mes.
-Mmm…suertuda.
-¿Y cómo se conocieron todos ustedes? –inquirió el hombre.
-Ah…conocí a Brago en la escuela…también a Adrián y encontré a Arashi…y ya…
-Emm…¿estás enojado, Brago? –preguntó Kei puesto que no sabía como era él en realidad.
Brago no le contestó y lo miró fríamente, lo que asustó un poco al tío Kei.
-No se preocupe, así es siempre –le dijo Arashi dulcemente.
-Ya cállate –le reclamó el mamodo oscuro.
-Le estoy informando al señor, no a ti metiche.
-¡¿A quién le dices metiche? ¡Por si no sabías yo todavía escucho la conversación!
-Sí, pero eso no te da derecho a que te entrometas.
-Tengo todo el derecho del mundo para…
-Ay no…ahí van otra vez –Cymbeline se puso una mano en la frente.
-¡Ah! ¡¿POR QUÉ? ¡¿POR QUÉ? –Adrián estaba a punto de explotar.
-Tío, es mejor que nos vayamos a otra habitación, cuando ellos dos empiezan a discutir, nadie los puede callar.
-Al menos que les lances un mango a la cabeza –se burló el chico.
-¡¿Qué querías que hiciera? Fue lo primero que se me ocurrió.
-Está bien, si gustan, vayamos arriba –y el hombre fue subiendo las escaleras.
Una vez entrando a la habitación del tío Kei…
-¿Así son siempre? –preguntó.
-Ya no sabría decirle tío…un día se quieren mucho y al otro…se están matando –respondió su sobrina torciendo la boca.
-Oh…del odio al amor hay un solo paso –contestó el hombre.
-Bien dicho –siguió Adrián.
-Ey niña, también has cambiado tú ¿verdad?
-Ya se lo dije –repitió Adrián-, ella se volvió más seria, ya no es feliz y…
Cymbeline lo calló con un gran pisotón.
-¿Ella qué? –cuestionó Kei.
-No nada…olvídelo –contestó el muchacho casi mordiéndose la mano para aguantarse el grito de dolor.
-Tío, ¿cómo encontró a Zophise? –inquirió la castaña cambiando el tema.
-Oh, pues un día iba caminando por la calle, cuando se oyeron unas palabras, era una joven con una niña a su lado y fue cuando Zophise apareció y me dijo que si no quería morir, que tratara de leer lo que dijera en ese libro y así fue. Nos atacaron esas dos chicas y yo contesté con otro conjuro, un Radom, después de eso se esfumaron.
-¿De casualidad sabría el nombre de esa mamodo? Si era una mamodo ¿o no?
-Oh, sí, claro, después de que Zophise me explicó, lo entendí todo. Su nombre era algo como Mitsuko –respondió él.
-¿Mitsuko? Oye Cymbeline, ¿no era la mamodo que hace rato enfrentaron tú y Brago? –el oji-azul la veía con duda.
-Sí, junto con una humana llamada Ariasu.
-¿Ariasu? Ese nombre se me hace familiar –contestó Kei poniéndose una mano en la barbilla.
-¿En serio? Pues a mí no –respondió la oji-verde.
-Ariasu, Ariasu ¿dónde lo he oído? Ah ya sé, Ariasu, la pequeña niña que jugaba contigo de pequeña cuando me encargaba de cuidarte –dijo finalmente el hombre.
-¿Qué? ¿Cuál Ariasu? –Cymbeline realmente no la recordaba,
-Recuerda, tú siempre ibas a jugar al parque que está a unas cuanta cuadras de aquí con ella.
Cymbeline estaba confundida, no recordaba a ninguna niña con nombre "Ariasu", cuando "se le refrescó la memoria".
-¡Ariasu! ¡¿Mi amiga Ariasu? Imposible…ha cambiado tanto…
-¿Quién rayos es Ariasu? –Adrián estaba aún más confundido.
-Una amiga que vivía por aquí, dígame tío, ¿sigue viviendo aquí?
-No lo sé…hace tiempo que no la veo.
-Es que hace rato tuvimos una pelea con ellas dos, pero huyeron del lugar, como que Ariasu…está muy débil de la fuerza del corazón.
-Sí, con más razón se me hizo familiar aquel día –dijo Kei.
Adrián miró un reloj que se encontraba en la pared.
-¡Oh, un reloj! ¡Tecnología! –exclamó el muchacho contento-. Hace años que no veía qué horas eran en un reloj. ¡QUÉ! ¡SON LAS 3 DE LA MAÑANA! Ahh, con más razón me está dando sueño.
-Bueno, será mejor que ya nos vayamos –dijo la oji-verde.
-¿Irse? ¿A dónde? –preguntó el hombre.
-No lo sé…hace unos días que nos fuimos de mi casa –respondió su sobrina.
-¿Por qué?
-Estábamos aburridos y decidimos hacer un pequeño viaje.
-¿PEQUEÑO? Si de por si es un largo camino desde tu casa hasta aquí en carro, no me imagino caminando…
-Bueno…de todas maneras ya nos vamos, no lo interrumpimos más tío.
-Ey, pueden quedarse aquí.
-Ay claro que no tío.
-¡SÍ POR FAVOR! –gritó Adrián-. ¡QUIERO DORMIR EN UNA SUAVE CAMA! ¡POR FAVOR! T.T
El chico le puso una cara de perrito triste a Cymbeline y ella sólo tuvo que aceptar y resignarse.
-Ah…está bien…si no le molesta tío.
-Oh, claro que no. Miren, la habitación de a lado tiene dos camas, pueden dividirse y dormir a gusto, bueno si no quieren dormir juntos, que alguien se vaya a un sofá.
-No se preocupe tío, yo haré que esos dos duerman juntos –puso una sonrisa maliciosa.
-Cymbeline, ¿qué estás planeando? –Adrián vio a su amiga preocupado.
-¿Planeando? ¿Por qué insinúas que estoy planeando algo?
-No lo sé, lo presiento y además por la cara que acabas de poner…
-Oh, no te preocupes, ya verás lo que sucederá. Tío ¿Sabe de algo que se use para tranquilizar a dos enojados y "discutidores" mamodos?
-Mmm…no lo sé…¿agua?
-Ok, si no le molesta tío, iré por un balde de agua.
-Emm…está bien –respondió el hombre un poco confundido.
Adrián, Cymbeline y el tío Kei bajaron por las escaleras y vieron que Brago y Arashi seguían gritándose.
-Ay no puede ser -dijo la castaña lamentándose.
-Lo tendremos que hacer por las malas… -murmuró el chico.
-Sí, ya lo sé. Ve y llena un balde con agua, yo voy por otro.
Y así lo hicieron, se pararon enfrente de Brago y Arashi.
-A la una –dijo Cymbeline.
-A las dos –siguió su amigo.
-A las tres –contestaron los dos.
Y arrojaron el agua encima de los mamodos.
-¡AHH! LOCOS ¡¿QUÉ HICIERON? –gritó Arashi exasperada.
-Arrojarnos agua –dijo Brago-, obvio.
-¡ESO YA LO SÉ!
-Ustedes dos…primero se be...
Y antes de que Cymbeline dijera la palabra "besan", Adrián le tapó la boca con las manos y Brago y Arashi los miraron confundidos y enojados.
-Emm… Cymbeline… -dijo el chico.
-Ah, sí…-siguió la castaña como borrando las palabras que había pronunciado y quitando las manos de Adrián-, decía que ustedes siempre se están peleando y nos tienen hartos, ya eso era todo.
-Sí y nada más –respondió Adrián.
-Ya entendieron –le murmuró su amiga.
-Oh, lo siento.
-Ah y otra cosa, nos quedaremos esta noche aquí.
Pasados otros 30 minutos, a los 4 les comenzó a dar sueño y decidieron ir a la habitación que el tío Kei les había indicado.
-Cymbeline ¿y qué era lo que tenías planeado? –inquirió su amigo curioso.
-Primero tenemos que ver como reaccionan estos dos. Ey, -dijo hablándoles a Brago y Arashi-, ustedes dos tendrán que dormir aquí y nosotros dos en esta otra cama.
-¡¿Qué? –gritaron ambos.
-Me rehúso a dormir con ella –respondió el mamodo oscuro.
-Sí, porque luego se me puede pegar lo amargado –contestó la peli-rosa.
-Y a mí lo estúpido.
-A ver, cállense o no quieran que les volvamos a echar agua encima. Tendré que usar el plan B –musitó Cymbeline.
-¿Y cuál es ese plan B? –volvió a preguntar el chico con más curiosidad.
-Mhm…tú me habías dicho que Arashi le durmió los nervios a Brago con un conjuro ¿verdad?
Brago se asombró porque según él, Cymbeline estaba dormida en aquella ocasión.
-Así es -respondió Adrián.
-Chismoso –le dijo el mamodo oscuro.
-Oye. ¡Le tenía que decir!
-Bueno, yo haré lo mismo, pero sin conjuros –contestó la castaña.
-¡¿Qué? –exclamaron ambos mamodos.
-Ah y otra cosita más…el efecto de esto dura más de una hora.
Cymbeline se acercó a Brago y Arashi y se movió rápidamente dejándolos tirados en el piso sin poder mover ni un dedo.
-¿Cómo hiciste eso? –el oji-azul estaba con los ojos como dos platos.
-Lo aprendí en el Tai Chi.
-Órale, me lo tienes que enseñar.
-Sí, después.
-¡Cymbeline! –gritaron los mamodos.
-Ustedes me obligaron, así que resígnense.
- "Triple genial" –murmuró Brago.
-Ven Adrián, ayúdame a subirlos a esta cama.
Cymbeline tomó a Brago y Adrián a Arashi.
-Te mataré cuando me pueda mover –dijo el mamodo oscuro.
-No, no lo harás. Porque sino, no podrías ser el rey mamodo.
-¡YA LO SÉ!
-Yo también te mataré a ti Adrián –continuó la peli-rosa.
-No. Como dice Cymbeline tampoco lo harás.
Cymbeline y Adrián subieron a Brago y Arashi y los pusieron juntos, bueno no tanto, para que no se molestaran con ellos.
-Así se quedarán, y si se despiertan o se van a otro lado, prometo que los golpes serán más fuertes y más tarde los músculos les van a doler –dijo la oji-verde.
Después de un rato, Arashi y Brago se quedaron dormidos, tuvieron que dormir de "mala gana" juntos.
A Cymbeline ya le estaba dando sueño, pero primero fue a despedirse del tío Kei.
-Oiga tío, gracias por dejarnos quedarnos aquí esta noche.
-No hay problema Cymbeline, estoy feliz porque alguien me hace compañía.
-¿Y no piensa dormir tío?
-Oh, pues la verdad ahora no, es que hay días en que no puedo dormir y me pongo a escribir mi novela.
-Está bien. Buenas noches tío.
-Buenas noches Cymbeline.
Ya de regreso en la otra habitación, Adrián estaba acostado boca arriba y Cymbeline se sentaba en la cama, acostándose también, con cara de cansancio.
-Vaya, ese truquito que utilizaste con Brago y Arashi no me lo sabía –le dijo su amigo.
-Sí, pues hay muchas cosas que no sabes de mí.
-Me esforzaré para conocerlas después.
-Si es que puedes…
-Hasta mañana.
-Sí…igual… -contestó ella sin darle mucha importancia.
Cymbeline cerró sus ojos y se durmió, eso mismo hizo Adrián.
De seguro, los 4 despertarían más tarde que de costumbre, puesto que ya habían perdido muchas horas de sueño.
Mientras, afuera, esta lluvia no iba a ser como las otras…unos copos de nieve se estaban formando en el cielo y poco a poco fueron cubriendo las calles, dando una gran sorpresa a todos los que habitaban por esa zona, era la primera vez que se veía nevar allí…
Bueno, aquí terminé. Espero que no haya sido muy aburrido, es que últimamente no se me ocurre nada nuevo. He tratado de mejorar, pero creo que nunca lo lograré a la perfección T.T Hay veces en que me gustan como quedan mis capítulos, pero esta vez no, espero que a ustedes si les haya gustado. Nos vemos en el siguiente capítulo.
¡Sayonara!
