Hey, hola chicas! Nuevo capítulo... obvio, verdad? XD
Gracias a todas por leer mis locuras y brindarme de su tiempo. En verdad chicas muchas gracias. Y pues que les digo... Se va acercando el final. Espero esté siendo de su agrado esta historia.
Capítulo 24
BPOV
-Giuseppe y Cara acaban de llamar para decirme que no tardan en llegar- dijo Alex.
-¡Por fin conoceremos a tus primos!- brinco una Alice emocionada desde su asiento.
-Como si no los hubieras visto en tus visiones- dijo Edward.
-Pues no, hasta ahorita no he tenido ninguna visión de ellos dos. Quizás cuando los conozca.
-¿Y qué tal la caza?- nos preguntó Rosalie a Edward y a mí.
-Digamos que fue… estimulante- dije al recordar lo provocativo que se veía Edward mientras dejaba salir sus instintos de caza.
-Se los arruiné todo bebé- dijo Emmett orgulloso- Bella prácticamente quería saltarle encima a Edward pero…
-¿Emmett, cielo?- le dije en tono meloso.
-Sí, Baby Bells.
-¡Cállate!
-Sí, se nota que la falta de sexo te pone de mal humor- dijo rodando los ojos.
-Créeme no querrás verme peor.
Después de ese pequeño choque con Emmett, Edward y yo nos fuimos a cambiar para recibir a las visitas que pronto llegarían. Edward se puso unos jeans oscuros con un suéter con cuello en V color negro, realmente apetecible mi marido. Yo me coloqué unos jeans ajustados con un suéter largo de color rosa dorado, unas botas estilo militar color café y una chaqueta cruzada del mismo color; todo listo. Edward se acercó para acomodarme uno de los botones de la chaqueta cuando escuchamos dos voces que no conocíamos en el vestíbulo.
-¿Son ellos?- le pregunté a Edward.
-Sí, son ellos- me tomó de la mano- ¿Bajamos?
-Sí, claro.
Bajamos las escaleras tomados de la mano y nos encaminamos hacia el vestíbulo donde se encontraban todos. Sólo alcancé a ver la cabellera de la chica, era de un tono rubio cenizo, ondulado. Nos acercamos y los demás abrieron el medio círculo en el que estaban para dejarnos pasar a Edward y a mí.
-Cara, Giuseppe, ellos son Edward y Bella- dijo Alex señalándonos con su mano, pero los miraba a ellos.
Seguí su mirada y me encontré con dos chicos que aparentaban unos veinte años. Ella, Cara como dije, tenía su cabello ondulado y de color rubio cenizo, sus ojos eran de un rojo carmesí, su mirada realmente era penetrante e incluso intimidante, me sentí incomoda al instante, era más alta que yo, su belleza era despampanante como cualquiera de nosotros, una modelo de pasarela. Pero si me había sentido incomoda con Cara, definitivamente nada como los escalofríos que me provocó la mirada de Giuseppe; él era alto, no tanto como Edward, de cabello rubio caramelo, con un peinado alborotado, era guapo, como cualquiera de nosotros, ni muy musculoso ni muy escuálido.
Edward notó la mirada de Giuseppe y me atrajo hacía él, envolviéndome con sus brazos.
-Gusto en conocerlos- se noto la tensión en la voz de Edward, sabía que había notado algo en los pensamientos de alguno de los dos para responder de esa manera. Pero lo que vi después, me helo el cuerpo por completo, una oleada de ira recorrió todo mi cuerpo; Cara literalmente desvestía a Edward con la mirada. Ah, pero qué se creía esta tipa, más descarada no podía ser- Mmm, ella es mi esposa Bella- Edward puso cierto énfasis en la palabra esposa.
-¡Oh, esposa!- dijo Giuseppe con fingida felicidad.
-Sí, mi esposa- esta vez en el énfasis fue en "Mi"
-Amm bueno, chicos, sus cuartos están preparados- les dijo Tanya intentando dispersar ese ambiente de tensión que se había instalado- síganme.
-Nos vemos Edward- me quede con la boca abierta cuando Cara le guiño un ojo a Edward.
-Tranquila- me dijo Edward en el oído.
Estaba bromeando ¿cierto? ¿Pretendía que me quedara tranquila mientras veía como una tipa se le lanzaba encima a mi esposo, a él?
-Bromeas ¿Verdad?
-No, pero…
-¡Pero nada!
-Eh, chicos- nos dijo Alice- necesitamos hablar los seis, ahora- dijo esto último a penas moviendo los labios.
Todos asentimos. Sabíamos que se trataba de Giuseppe y Cara, pero no sabíamos que en concreto nos quería decir. Voltee a ver a Edward y como no, Edward ya sabía de qué se trataba todo esto.
-¡Carlisle, Esme, vamos a salir!- gritó Alice- nos hace falta unas cosas para los atuendos de la boda.
Nos fuimos en mi carro y en el de Edward, las chicas conmigo y los chicos con Edward.
-¿Se puede saber de qué querías hablar con nosotras o por qué tener que sacarnos de la casa?- le pregunté a Alice.
-Se los diré cuando estemos todos reunidos, sólo les adelantaré, hay que tener cuidado con esos dos, para nada son de confianza.
Llegamos a una pequeña plaza donde se encontraban una familia y una pareja pasando el tiempo. Edward se reunió conmigo y nos sentamos en una banca.
-¿Y bien?
-Ay que cuidarnos de Giuseppe y de Cara.
-Eso ya nos los habías dicho- dijo Rosalie rodando los ojos- pero ¿por qué? Digo más allá de que casi desvistiera con la mirada a los chicos.
-Cara tiene cierto don particular- dijo Edward a mi lado. Todos dirigimos nuestra mirada hacia él.
-¿Qué don además de enseñar sus tetas?- preguntó enojada Rosalie. Yo reí ante su comentario, estaba completamente de acuerdo a ella.
-Cara tiene la habilidad de implantar en las personas, para ser específicos en su conciencia, mente como quieras llamarlo, deseos, sensaciones e incluso sentimientos falsos y provisionales, todo con el fin de lograr que las personas hagan lo que ella quiere que hagan.
-Exacto, por eso hay que tener mucho cuidado.
-No entiendo- dije- sí, tiene ese don, pero ¿Qué con ese don?
-La vi usarlos contra nosotros, en específico con Edward, contigo y con Rosalie- Edward y yo nos volteamos a ver- Cara está interesada en Edward y cuando los vio tan unidos su capricho aumentó; mientras que Giuseppe está interesado en ti y Rosalie… y debo de declarar que me siento indignada porque no se interesó en mí.
-¿Disculpa?- dijo Jasper.
-No te enojes Jasper- le dio un besito en la punta de la nariz y después le guiñó el ojo.
-Leí los pensamientos de Giuseppe y de Cara, no dudaran en utilizarlos con tal de lograr lo que quieren.
-Que es acostarse contigo- sentencie.
-Cara, Giuseppe sólo pensaba en…- se apretó el puente de la nariz y soltó un bufido de coraje- olvídalo.
-Ok, pero en concreto qué es lo que ves Alice.
-Veo a Rosalie- Alice agachó la cabeza- la veo a punto de quitarse la ropa mientras Giuseppe la mira, ella prácticamente está encima de él.
-¡¿Qué?!- no sé quién gritó más fuerte si Rosalie o Emmett.
-¡Rosalie!- la volteó a ver Emmett enojado.
-No es su culpa fue Cara, Cara implanto deseo y demás por Giuseppe. Y en cuanto a Edward, no puedo decir con certeza lo veo acercarse a Cara, pero lo demás es borroso.
Fulminé a Edward con la mirada ¡Claro, lo que me faltaba, una vampira zorra!
-Bella- trató de llamarme Edward.
-No, Edward, no puedo esperar que caigas en los brazos de esa vampira en cualquier momento- le dije frustrada.
-Eso no sucederá- me dio un beso en la sien- además no tienes nada de qué preocuparte, yo sólo te amo a ti- pego su frente a mi sien.
-No dudo de eso, sino que Cara use su maldito don contigo y te haga creer que la deseas y la amas. No puedo… no puedo- me levanté y caminé hacia el otro extremo de dónde se encontraban los chicos.
-¡Hey, Bella!- escuche que me llamaba Edward, de pronto sentí que tiraba de mi brazo- ¡Bella, espera! ¡Escúchame!
-Edward, perdón es sólo que… no sé qué me pasa de pronto siento mucho coraje y miedo, sé que parezco una insegura pero es que no puedo…
-Tranquila, te entiendo, recuerda las emociones se intensifican con nuestra condición de vampiros.
-No puedo ni quiero imaginarte con Cara entre tus brazos, a los dos…- agité mi cabeza despegándome de todas esas imágenes horrorosas que acudían a mi mente sobre Edward y Cara.
-Todo saldrá bien- me abrazó.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque nada hará que pueda traicionar el amor que siento por ti ¿me entiendes? Además de traicionarte a ti que sería insoportable para mí, es inconcebible esa idea.
-Sí, pero no entiendes, no lo harías conscientemente por lo que entiendo, Cara te haría creer eso, que la deseas, que la amas, sé que no sería cierto pero el pensar que por un momento puedas dejar de…- Edward colocó un dedo sobre mis labios, silenciándome.
-Escúchame bien Isabella Cullen, jamás, nada hará que deje de amarte o de tener presente todo este amor, porque cada parte de mí te ama, estoy aquí por ti ¿De acuerdo?
-Sí.
Me acerqué a él y lo besé con pasión, quería probar cada parte de él, lo necesitaba, necesitaba alejar esas horribles imágenes que me habían invadido.
-¿Edward?
-¿Sí?
-Te necesito, ahora- le mordí suavemente su labio provocando un gemido- Por favor, vi un hotel cerca de aquí.
-No lo creo- me dijo apretándome contra su cuerpo.
-¿Por qué?- le dije separándome de él ¿Me estaba diciendo que no quería hacer el amor conmigo?
-Quita ese puchero- me dijo jalando mi labio con sus dientes- porque ha pasado tanto tiempo y no creo ser capaz de medir mis fuerzas y no destrozar la habitación del hotel.
-Bueno, ya veremos dónde- le dije jalándolo mientras caminaba.
-¿¡Chicos, a dónde van!?- escuchamos a Alice gritándonos pero la ignoramos y continuamos con nuestro camino.
Al final tuvimos que ir al hotel, a pesar de que Edward no quería, ahora tendría que contenerse, lo cual tampoco me agradaba a mí.
Una vez dentro de la habitación Edward literalmente me empujó contra la pared y me aprisionó ahí, dejándome sentir su cuerpo, cada musculo lo notaba pegado a mí. Edward besaba mi cuello furiosamente, como si no quedara un mañana.
-Mmm Edward- gemí, su aliento chocaba contra mi piel provocando deliciosos escalofríos.
-Me encanta sentir como tiemblas, jamás cambiará eso ¿Verdad?
-No, sólo tú me provocas eso.
-Veamos qué podemos hacer con eso- sonrió pícaramente.
Edward me apartó de la pared y caminamos hacia la cama.
-Por fin un poco de privacidad- me dijo.
-Ya la necesitábamos- me acerque y metí mis manos debajo de su suéter.
Pase mis manos a todo lo largo de su torso, deteniéndome en delinear cada una de las líneas de su pecho y abdomen. Tomé la orilla de su suéter y se lo quite lanzándolo por quién sabe dónde.
-Tan perfecto- dije una vez pude ver en toda plenitud su torso.
Edward me atrajo hacia sí y poso sus labios sobre los míos, moviéndose de una manera tan dulce y placentera, pero pronto el beso se volvió más exigente y apasionante. Al pegarme a su cuerpo pude notar su erección ¡vaya, ya estaba listo!
-Aghh- gemí.
-Todavía no Bella.
Adentró sus manos debajo de mi blusa justo como lo había hecho yo con anterioridad. Subió hasta llegar a mis pechos, los palpó, uno en cada mano, y después pellizco el pezón entre sus dedos. Me doble hacia atrás del placer.
-Eso es pequeña, disfrútalo- me dijo en un susurró Edward.
-Edward…
-Dime pequeña.
-Necesito más.
-Te daré mucho más.
Bajo sus manos y de un movimiento rápido y ágil logró sacarme la blusa y el brasier. Mis pezones se endurecieron al instante. Edward llevó su boca a uno de ellos y pasó la punta de la lengua por mi pezón humedeciéndolo.
-Duros, suaves y deliciosos- tiro con sus dientes suavemente del pezón que su lengua acariciaba anteriormente- justo como me gustan.
-Umm… - gemí y seguí gimiendo mientras Edward se metía un pezón por completo en su maravillosa boca- ¡Adoro tu boca!
Soltó una carcajada y siguió en su placentera tarea. Mientras su boca estaba ocupada en mis pechos aprisionó mis manos con las suyas, jalándome para atrás, dándole un mejor acceso a mis pechos.
-En verdad…- lamida- tus pechos- lamida- son deliciosos.
Enrede mis dedos en su cabello y pegue su cabeza mucho más a mis pechos.
-Suaves, realmente suaves- se separó de ellos y comenzó a acariciarlos con sus manos.
Su delicioso torso que me invitaba a pasar mis dedos por cada una de sus líneas. Me acerqué a besarlo, a degustar el manjar de sus apetecibles labios, y ellos recibieron los míos de una manera tan gratificante y gustosa de poseer mi boca. Paso su lengua por mi labio inferior para pedir completo acceso a mi boca; su lengua se adentró a mi cavidad, podía sentir nuestras lenguas acariciándose, danzando de una manera apasionante. Lo mejor de todo es que no necesitaba aire, no necesitaba parar con este beso, podíamos continuar las horas, pero tenía algo mejor en mente, mucho mejor que esto. Oh, y, claro que incluía esa preciosa boca que estaba poseyendo a la mía en estos momentos. Despegue mi boca de la suya pero sin dejar de tener contacto con él, baje con suaves besos húmedos por su barbilla, recorrí su mandíbula, mordisqueando un poco; continúe bajando por su cuello, donde succioné, aún sabiendo que no dejaría marca, pero no por ello dejaba de ser tan excitante para mí como para él, baje y baje hasta llevar a su clavícula donde me entretuve un rato besando y pase a su hombro derecho con esos mismos pequeños besos con los que había empezado mi recorrido.
Sus manos bajaron por mi espalda hasta depositarse en mi trasero, donde palmeo y dio unas pequeñas nalgaditas antes de apretarlo y tomarme de él y enredar mis piernas en su cadera, inmediatamente pude sentir la presión de su erección en mi sexo, tan duro y grande. Comencé a moverme y restregarme sobre su enorme erección.
-Mmm- Edward gimió.- Eso es Bella.
-Te necesito Edward… ahora- trate de meter mis manos entre los dos y desabrochar su pantalón pero me fue imposible.
Edward me sostuvo con una mano en mi trasero mientras que con la otra se desabrochaba su pantalón, mismo que cayó al piso inmediatamente. Se giró y me dejó caer sobre la cama, mientras que en su bóxer su pene luchaba por salir de su prisión. Edward se inclinó sobre mí y comenzó a depositar pequeños besos por todo mi estomago hasta que llegó a mi ombligo, donde metió la punta de la lengua y la giro un par de veces antes de continuar con sus besos, llegando a la orilla de mis pantalones, recorrió toda la orilla con besos húmedos, provocando un cosquilleo placentero en toda esa parte.
-Eres completamente mía- dijo dando su segundo recorrido, pero esta vez acompañado de su dedo que se metía entre el elástico de mis braguitas.
-Uhh- me retorcía en la cama ante el simple tacto de este hombre.
-Paciencia- me dijo con una sonrisa picara dibujada en su rostro.
Se separó un poco de mí y me desabrochó el pantalón, bajándolo lentamente, acompañado de mis braguitas, dejándome expuesta ante él.
-Perfecta- sus ojos me recorrían completamente, envolviendo mi cuerpo en una mirada de deseo, provocando que me humedeciera más de lo que estaba.
Edward tomo un gran respiro y cerró los ojos, extasiado de placer.
-Hueles realmente delicioso.
Trate de levantarme de la cama pero Edward me lo impidió. Después entendí por qué, él se colocó hincado entre mis piernas, abriéndolas lo más que pudo y ahora si dejándome completamente expuesta ante su escrutinio.
-Siempre lista para mí- dijo pasando un dedo a lo largo de mi sexo, una y otra vez, una y otra vez. Volviéndome loca de placer. Inmediatamente Edward se llevo su dedo a la boca, envolviéndolo con la lengua tal comiera una deliciosa paleta.
-Sí, realmente deliciosa- y al segundo siguiente tenía la cabeza de Edward enterrada entre mis piernas.
Podía sentir como su lengua recorría cada centímetro de mi centro, acariciándome, extasiándome de placer. Su lengua se adentraba cada vez más, acariciaba más profundo llevándome al éxtasis, y cuando creí que iba a alcanzarlo Edward se separó de mí.
-¡¿Qué?!
-Tranquila- me besó suavemente en mis labios, dejándome probarme a mí misma- sólo quiero que llegues cuando esté dentro de ti.
Jaló de mis brazos, sentándome al borde de la cama y después me paró de la cama.
-Esta vez te toca mandar a ti- me dijo mientras me guiñaba un ojo.
Edward me aprisionó entre sus brazos, dejándome extasiada con la sensación del contacto de su cuerpo, piel con piel, justo como debe de ser. Se apoderó de mi boca en un beso infernal, dejándome sin aliento pero no importaba, no lo necesitaba, podía continuar besándolo, disfrutándolo. Edward rompió el beso pero no despego su boca de mi cuerpo. Bajo por mi cuello hasta llegar a la clavícula, donde mordió suavemente. Edward alzó mi cuerpo y colocó su cara justo entre mis pechos, donde fue dibujando un camino con puros besos de un pecho a otro, de un pezón al otro.
-Dijiste que era yo quien iba a mandar- dije entre gemidos.
-Adelante- quito sus brazos de mi cintura- Soy todo tuyo.
-Eso me gusta- le dije en su oído y después aprisioné entre mis dientes su lóbulo.
Comencé un suave camino de bajada por todo su cuerpo, degustando cada parte de su escultural cuerpo ¡Dios, este hombre era mío! La lujuria invadía mi cuerpo. Sabía que era imposible pero sentía mi corazón desbocarse por este hombre. Ahora entendía lo que me había dicho Edward sobre su corazón.
Cuando llegué a sus pectorales, me detuve y mordí sus pezones, logrando que de la garganta de Edward saliera un intenso gemido y que éste se arqueara de placer. Decir quetenía una enorme sonrisa de triunfo. Continúe con mi camino hasta llegar a esa perfecta "v" que marcaba el camino al placer. Primero recorrí con la yema de mi dedo índice el trazo de su v y después me puse a su altura para pasar mi lengua por el mismo camino. Podía escuchar la respiración errática de Edward invitándome a continuar con esto.
-Ughh… Bella…
Baje un poco más hasta encontrarme con su magnífico pene, que se encontraba firme y duro, completamente listo para mí y tan apetecible. Pasé mi lengua por mis labios, saboreándolo sin haberlo tenido en mi boca.
-Completamente apetecible- lo mire a los ojos y vi el reflejo de mi lujuria.
-Bella…
-Es mi turno ¿recuerda?- coloqué un dedo sobre sus labios para que se quedara callado. Completamente callado y a mi merced.
Tome su miembro con una mano y comencé a masajearlo ¡Tan suave y duro! Pasé dos yemas de mis dedos por la punta, donde se asomaba una pequeña gota de líquido pre seminal, la esparcí por toda la cabeza y sin pensarlo me llevé su miembro a mi boca, degustando de la sensación de tenerlo en ella. Comencé pasando mi lengua por su contorno y después lo metí lo más que pude, era enorme, por supuesto que no cabía completamente.
-¡Joder, Bella!
Comencé a mover mi cabeza alentada por sus gemidos y sus palabras. Edward maldiciendo era la cosa más erótica del universo.
-Bella… ¡Dios!... amor…
Seguí con mi tarea, disfrutando de tenerlo en mi boca. La sensación era poderosa. Lo tenía completamente para mí.
-Bella…
¿Y qué decir de la sensación al escucharlo gemir mi nombre? Saber que todo ese placer que estaba sintiendo era por mí.
-Eso… ughh… no puedo…
Y cuando sentí que estaba a punto de terminar en mi boca, me apartó de él. Lo mire con el ceño fruncido ¡En verdad estaba disfrutando eso!
-¿Qué?- le pregunté frustrada.
-Lo siento cariño, pero ha sido demasiado tiempo.
No entendí a que se refería hasta que me colocó sobre su miembro y en una estocada firme y certera entró completamente en mí.
-¡Aghh…!- grité por la sorpresa y el placer.
-Mi paraíso- dijo con júbilo mientras aprisionaba de mis caderas. Comenzaba a creer que Edward tenía un fetiche con apretar mis caderas mientras hacíamos el amor- Tu turno- me recordó.
Comencé a moverme suavemente, podía sentir el roce de su piel con mi sexo excitándome cada vez más. Lo estaba tomando en su totalidad y en cada movimiento sentía como su miembro se abría camino dentro de mí, como me llenaba y me completaba. Baje la mirada a él y me perdí, me perdí en la pasión y deseo que veía en sus ojos, eran un reflejo de lo mío.
-¿Te gusta?- me atreví a preguntar mientras comenzaba a mover mis caderas de manera circular- Uff… Dios- con este movimiento sentía su pene acariciar cada rincón de mis paredes vaginales- Edward… amor.
-Eso es amor… muévete… ughh Bella… más rápido… necesito…
-Lo sé.
Comencé a saltar sobre él, dejando salir su pene un poco para volverlo a meter dentro de mí completamente. La sensación era increíble y al inclinarme para besarlo ¡Dios, la presión en mi vientre casi explota!
-¡Joder Bella!
Edward maldiciendo en el sexo. De mis cosas favoritas.
Me enderecé nuevamente y seguí montándolo. No podía parar, esta sensación tan poderosa se estaba apoderando de mí.
-Uff… Edward… esto es… Dios…- mis manos comenzaron a acariciar su torso y pasaron a mis piernas. Su mirada no se apartaba de mí, me sentí valiente y continúe subiendo hasta llegar a mis pechos. Comencé a acariciarlos imaginando que era Edward, pellizque mis pellizcos.
-Joder nena, lo lamento.
Edward nos giró dejándome tirada sobre la cama y él sobre mí, pero sin salirse de mí. Alzó mis piernas y las colocó sobre sus hombros y de pronto inicio un frenesí de estocadas voraces, impacientes, enloquecedoras pero sobretodo deliciosas.
-¡Edward! Eso es… justo ahí… oh joder…- ya estaba gritando- así… así… Edward… oh, Dios
-Uff… Bella… tan malditamente apretada…
La cama estaba comenzando a rechinar de los movimientos tan rápidos y lujuriosos. Éramos como dos animales.
-¡Bella… vamos cariño! ¡Déjalo ir!
Y como si fuera una orden me deje llevar. El placer envolvió cada célula de mi cuerpo, extasiándome, casi asfixiándome. Cada centímetro de mi piel estaba vibrando por el enloquecedor placer que me provocaba este hombre. Estaba temblando, podía sentirlo. Y antes de que parara pude sentir la esencia de Edward llenándome por completo, completando la dicha.
Edward bajo mis piernas de sus hombros, lo que provoco un delicioso roce de su miembro aún adentro de mí. Tiró de mí y nos dejo caer sobre la cama de nuevo pero esta vez él debajo y yo sobre su cuerpo.
-Eso fue alucinante- solté después de haberme recuperado.
-Lo sé- pasaba una de sus manos a lo largo de toda mi espalda, despertando miles de descargas- Ya te extrañaba.
-Pero si he estado aquí- le dije recargándome en su pecho.
-Sabes de lo que hablo- se inclinó y me beso dulcemente en la comisura de mis labios.
-Lo sé, yo también extrañe poder tenerte así.
-Te amo tanto Bella.
-Y yo a ti Edward, más que a mi propia vida.
Me levanté y deposite un suave beso en sus labios que poco a poco se fue volviendo demandante y entonces volvimos a ser un enredo de extremidades. El cuarto volvió a llenarse de gemidos y gritos de placer. Y yo… yo deje que mi flamante esposo venerara mi cuerpo tanto como yo al suyo.
¿Cómo ven este capítulo hot? Esos dos no pueden mantener sus manos lejos del otro... Como les dije ya casi termina esta idea y por lo mismo me gustaría pedirles su opinión de lo que les ha ido pareciendo la historia como tal.
En verdad espero les esté gustando chicas. Felices fiestas! Un feliz Navidad atrasado! Espero lo estén disfrutando mucho ;) Y un Feliz año nuevo anticipado. Que el 2015 esté lleno de dicha y paz para cada una de ustedes. Mis mejores deseos son lo que merecen cada una de ustedes. Mil gracias por acompañarme este año con esta historia y apoyarme.
2015 allá vamos!
P.D. Recuerden dejarme sus reviews!
