¡Holaaaas!
Al fin he podido acabar de traducir el cap... Siento el desorden de actualizaciones que llevo últimamente, pero tengo muchos trabajos, uno de ellos en grupo y es complicado organizarme como es debido, pero bueno nunca me olvido de vosotros y cada día traduzco aunque sea un poco ;)
Bueno, tengo que recordaros que este es un fic Dark y que es inevitable que ocurran cosas, así que quedáis nuevamente avisados ;) Vuelvo a no tener tiempo para contestaros los reviews, pero quiero ver vuestra reacción al acabar este cap... jajaja ya me diréis ;P Sobretodo las teorías de SALESIA... lo estoy deseandoooo xD
¡Mil besotes!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Colubrina -.
Capítulo 24 - More Things About Children (Más Cosas Sobre los Niños)
Hermione tenía que admitir que el diseño del vestido de dama de honor de Astoria era diabólicamente ingenioso. Los vestidos en sí eran sencillos y manejables, sin dejar de ser totalmente modernos, para evocar una sensación de pasado.
- Usaba, – decía la diseñadora – vestidos formales del siglo XII como mi punto de partida. Quería que la gente pensara en caballeros y damas sin tener que disfrazarse del todo. Eso es demasiado cursi en mi opinión. – estaba ajustando el vestido de Daphne y Hermione la observaba preguntándose cómo, exactamente, esa mujer tenía previsto vestir su propio contorno en constante expansión. Apenas se notaba ahora cuando estaba vestida, pero cada día parecía tener una forma diferente. El panel de telas de embarazo respondía a su pregunta – Así que tendrás este evento con un buen abdomen, estoy dejando mucha tela para tu vestido y haré los ajustes finales para el día de la boda.
- Eso es un montón de trabajo. – murmuró Hermione, mientras se ajustaba el vestido a su alrededor.
La diseñadora le dedicó un aspecto escandalizado.
- Estoy vistiendo a la futura Ministra y conseguiré tres páginas dobles en la sección de moda de todas las editoriales. Tiene que ser perfecto, - hizo una pausa y entonces, como muchas personas habían empezado a hacer, añadió – Lady.
- Todavía no me han elegido. – objetó Hermione y la diseñadora compuso un sonido burlón mientras cosía otro pliegue de seda verde – Bueno, no lo han hecho. – repitió y esta vez la mujer empezó a reír de verdad.
- Corta el rollo, Hermione. – afirmó Daphne, sacándose su propio vestido por la cabeza y entregándoselo a una ayudante – Las dos únicas personas que podrían haberse opuesto de manera realista eran Potter y Percy Weasley. Potter está fuera y Percy apoyándote. Eres nuestra dorada y acuosa chica.
- Nuestra propia Dama. – agregó la ayudante, mientras colgaba el vestido de Daphne en el perchero – Y nuestro propio principito.
- Sería un honor, - añadió la diseñadora con una tímida sonrisa – si dejaras que nuestra firma le diera al principito un vestido de bautizo.
- Habla con Narcissa Malfoy. – dijo Hermione luchando por conseguir quitarse el vestido y la ayudante se apresuró hacia ella para ayudarla a pasárselo por la cabeza – Ella se encarga de todos nuestros eventos formales.
- Lo haré. – la mujer se inclinó en una pequeña pero inconfundible reverencia. Daphne sonrió al ver la expresión en el rostro de Hermione mientras la ayudaba a volver a su vestido de abrigo negro y elegante; Hermione había jadeado cuando había visto el precio antes de que Narcissa se lo arrebatara de las manos. Le había parecido una cantidad obscena de dinero para gastar en un vestido que simplemente sería capaz de llevar durante unos meses, pero había aprendido que discutir con Narcissa Malfoy, nunca salía bien, sobre todo cuando se trataba de ropa.
Con Draco, pensó Hermione, era lo mismo con los zapatos. Estar embarazada de cuatro meses no era excusa para usar zapatos planos en el delirante mundo en el que vivía. Daphne, con su obsesión por la seguridad del embarazo, había resultado ser una valiosa aliada con el tema de los zapatos y había escondido los tacones de Hermione en su bolso, sacando un par de bailarinas.
- Yo no diré nada si tú no lo haces. – le dijo sonriendo y Hermione dejó escapar un suspiro de alivio.
- Sabía que me caerías bien. ¿Quieres un asiento en el Wizengamot?
- ¿Mis padres no? – Daphne le abrió la puerta al salir de la tienda.
- Privilegios del círculo interno. – sonrió Hermione mientras se abrían camino hacia una tienda de helados - ¿Vas a dejar que me coma un helado?
- Es pasteurizado, - resopló Daphne – así que está bien. Sin embargo, me gustaría que dejaras el queso; sé que no estás siendo cuidadosa. – hizo una pausa al cruzar la calle y después, añadió - ¿Todo el círculo interno tendrá…
- No. – Hermione sacudió la cabeza – Pansy no. Será su abuela. Necesito gente que sea capaz de mantener dos ideas aparentemente contradictorias al mismo tiempo y Pansy es un poco, eh…
- ¿Rígida de mente? – Daphne asintió - ¿Qué tipo de ideas te preocupan?
Hermione clavó los ojos en los Daphne, ya que ambas habían tomado asientos y, finalmente, dijo:
- Necesito gente que me pueda ver como la hermana de Theo y también como… - se arremangó el brazo. Sangre Sucia.
- Bueno, - Daphne pidió un batido y entonces, mientras Hermione estaba centrada en el menú del día dándole vueltas y vueltas intentando tomar una decisión, le dijo a la camarera – Tráenos dos. – ante la mirada de Hermione, simplemente rodó los ojos – Confía en mí. Están buenos. – hubo una pausa y después, Daphne añadió – Me gusta pensar en mí más como pragmática que como ideóloga.
- Los ideólogos rara vez ganan. – murmuró Hermione, a lo que Daphne dijo inmediatamente.
- Exacto. Me importa mucho más el ganar que… otras cosas.
Cuando entró en el piso de Blaise Zabini lo primero de lo que se percató Hermione fue a Luna, despatarrada en el suelo, mirando el techo. La saludó en voz alta, pero no se movió.
Hermione, acostumbrada a Luna, la pasó de largo y como si estuviera en su casa se sentó en el sofá.
- Quería pasar por aquí y darte las gracias. – le dijo a Blaise – por ayudar a Neville y Hannah.
Blaise soltó una sonora carcajada y le entregó una taza de té.
- Descafeinado; no te preocupes. – le dijo y añadió – Ha sido un placer, Lady y lo suficientemente trivial como para llevar a cabo. Pensaba que uno de tus objetivos era conseguir colocar a todos esos niños.
- Lo es, – Hermione asintió – pero aun así agradezco tu ayuda.
- Mi vida es tuya. – dijo encogiéndose de hombros - ¿Neville y Hannah van a unirse a…
Hermione lo interrumpió.
- No lo creo. Ellos son buena gente y nosotros, desgraciadamente, no lo somos. Como debes haber notado.
- Es cierto. – Blaise volvió a encogerse de hombros, instalándose con ella en el sofá – Tengo una serie de maravillosas cualidades, pero soy un maldito bastardo.
- ¿En serio? – Luna volvió la cabeza para mirarlos – Pensaba que tus padres estaban casados.
- Estaba usando el termino en un sentido más pintoresco, no como una descripción real de mi legitimidad, o falta de ella.
- Ah. – Luna dejó una pausa – Realmente tampoco creo que seas malvado.
- Bueno es saberlo, amor, pero no creo que puedas ser objetiva.
- No. – Luna se apoyó con el codo – Todo el asunto que hace de una persona buena o mala, es bastante interesante, ¿no te parece? Aristóteles diría que no se puede ser bueno y sin poder, en cuyo caso, ninguno de nosotros es actualmente bueno. ¿Se puede ser malo sin poder? – volvió a recostarse y a clavar la mirada en el techo – ¿Me pregunto si un estado puede ser bueno o si la virtud se limita a los individuos? Y, en el mismo sentido, ¿un estado puede ser malvado?
- No sabía que conocías a Aristóteles. – Hermione le dio un sorbo a su té.
- Tuve que leerlo en una traducción, así que no sé si eso cuenta. – Luna cerró los ojos – Mi griego antiguo es bastante malo. Sin embargo, me hace sentir sucia leer cosas de una traducción, como si estuviera siendo traviesa de algún manera.
Blaise alzó una ceja de una manera peculiar, una mirada que Hermione ignoró deliberadamente.
- Estoy, – Blaise se detuvo, esa misma tarde, estudiando a Draco – no quiero decir "preocupado". Ni siquiera estoy seguro de querer decir "inquieto". Digamos que estoy en estado "prudente". – estaban de vuelta en su bar favorito, menos para Theo, el exclusivo y oculto bastión privilegiadamente desastroso y dejado. A pesar de la suciedad y el mal servicio, seguía siendo el mejor lugar para tener una conversación privada lejos de las mujeres de sus vidas; que en definitiva es para lo que se ha usado el local durante décadas.
- ¿Por qué me estás contando esto a mí y no a ella? – Draco estrechó los ojos y observó a su viejo amigo – Se… pone furiosa… cuando le ocultamos cosas.
- Lo sé, pero… - Blaise apagó su voz, para luego murmurar – es sobre Potter y Weasley.
- Mierda. – Draco se frotó la cara con una mano, pudiendo empezar a sentir un dolor justo entre sus ojos – Y sabes que no me dejará simplemente matarlos. – le hizo una señal al camarero por otra bebida. Podía saber que iba a necesitar otra.
- Jodidos problemas del tercer acto. – Blaise estuvo de acuerdo – Se reunieron en un bar, logrando cabrear mucho a la camarera, y tuvieron una conversación secreta sobre La Dama.
- ¿Consiguió captar algún detalle? – Draco comenzó a frotarse las sienes. Nunca era nada específico con esos dos, simplemente un sentido general de malhumorada desdicha. Habían sido así desde que los conoció; le resultaban mucho menos atractivos de adultos y no es como si los hubiera encontrado muy atractivos de niños. Aun así, se podía perdonar cosas de alguien destinado a destruir a un psicópata, pero a un hombre que le gusta acostarse con todo lo que tiene a su alrededor, se le tolera poco. Y a su compañero aún menos.
- No, - Blaise sacudió la cabeza en señal de frustración – Pasó más tiempo consiguiendo información sobre el comportamiento de Ron del que me gustaría, pero nada realmente útil. No te creerías cuantas conversaciones he tenido con gente desencantada con él. No estoy seguro de que haya una mujer en el servicio de camareras de todo el Londres mágico que no haya logrado antagonizar; al parecer, nadie le dijo que si tienes una mujer soplándotela debajo de la mesa, debes dejarle una propina a la camarera por mirar hacia otro lado.
Draco casi se atragantó con su cerveza.
- ¿Que tenía a una mujer haciéndole qué? ¿Y después no dejó propina?
- Tengo planeado que nuestro amigo el fotógrafo haga una exposición del hedonismo de la Orden, que se llevará a cabo con barras negras sobre las partes íntimas y una advertencia de que se aconseja la discreción del espectador, lo que debería garantizar que lo leyera absolutamente todo el mundo. Tenemos fotos de él por todo Londres con toneladas de chicas diferentes; puedes publicar toda una revista porno de sus hazañas en solitario. Quiero decir, sería repetitivo y nadie querría verlo porque es…
- Weasley.
- Exacto. Todas de un rubicundo colorado. – Blaise le dio un trago de cerveza a su vaso y después, agregó – Sin embargo, algunas de las mujeres son ardientes.
- No necesitaba esa imagen en mi cabeza; muchísimas gracias. – Draco pudo imaginarse a Weasley rubicundo y colorado como Blaise lo había descrito, menospreciando a Hermione y sintió que el deseo de matar a ese hombre volvía a salir a la superficie de sus pensamientos. Cinco meses para su aniversario y su prometida le daría su regalo; nunca había estado tan ansioso por que el tiempo pasara.
- Hazte con otra bebida, – estaba diciendo Blaise – el alcohol puede esterilizar casi cualquier cosa.
- No hay suficiente alcohol en el mundo como para limpiar esa maldita mancha, colega.
- ¿Qué hacemos con ellos? – Blaise volvió a una postura de seriedad – No sé lo que estarán haciendo, pero estoy seguro de que es una mala noticia. Probablemente una mala noticia inepta y molesta, pero aun así, tenemos que sacarlos del camino. Por mucho que Potter sea un necio, sigue siendo el "Elegido" y algunas personas aún siguen escuchando lo que tenga que decir. Si saliera contra Hermione sería malo. No quiero exagerar ni ser paranoico, pero…
- La gente ha subestimado a ese hombre antes. – Draco estaba de acuerdo, frotándose el puente de la nariz – Pero, joder, todo el tiempo estoy pidiéndole permiso para matarlo. Nunca me lo concederá, no hasta que sea demasiado tarde. Por ahora, no lo sé, haz simplemente un seguimiento de los dos, a ver si puedes averiguar algo de lo que están haciendo. Tal vez me dará el visto bueno si es lo suficientemente malo. Lo dudo, pero podemos intentarlo.
- ¿Podríamos encargarnos de ello? ¿Utilizando el método de "es mejor pedir perdón que permiso"? – Blaise había soltado la pregunta, pero ambos sabían la respuesta.
- No, si queremos seguir vivos. – dijo Draco con gravedad.
Draco Malfoy, heredero de la casa Malfoy, técnicamente Lord Malfoy, conocido en todo el Londres mágico como un imbécil condescendiente y arrogante, se extendía desnudo en su cama, con la cara a centímetros del vientre de Hermione.
- Tú que crees, ¿puede oírme? – preguntó.
- No tengo ni idea. – dijo Hermione apoyada en un codo, observándolo. Había decidido, que el segundo trimestre de embarazo, era glorioso. Después de pasar el primer trimestre alternando entre las náuseas y el deseo de comerse cada caramelo que jamás hubiera existido se alegraba de que los libros estuvieran en lo correcto; estaba preparada para saltar encima de Draco en cada oportunidad posible. Se sentía genial. No era de extrañar que Molly hubiera tenido tantos hijos.
- Hola, bebé. – Draco le hablaba a su vientre – No puedo esperar para conocerte.
Hermione tuvo que sostener una mano sobre su boca para contener la risa. De todas las cosas que había esperado que jamás le sucederían en la vida, ver a Draco Malfoy balbuceando como un estúpido embobado sobre su cintura no habría estado ni en las cien primeras. Joder, no habría estado ni por encima de las diez mil, pero allí estaba.
- ¿Sabías que tu madre es brillante? Es la bruja más inteligente que he conocido.
- Si no te conociera, - Hermione arrastró las palabras – pensaría que estás intentando ablandarme para algo.
- No la escuches. – Draco le lanzó una rápida mirada al rostro de su esposa antes de devolverla a su abdomen – Está celosa de que te esté leyendo este chispeante libro en lugar de frotar sus pies, pero es lo que hay por el intercambio de sus zapatos con Daphne. Mi bebé, creo que cuando lo dejamos, la oruga se había permitido un exceso de delicias gastronómicas y se encontraba mal. Así que… - abrió el libro y comenzó a leer de nuevo.
Draco Malfoy leyendo libros muggles para niños a su hijo nonato también estaría en la "Lista de cosas que jamás sucederían en la vida de Hermione Granger". Afortunadamente, pensó, me puedo adaptar, y se echó hacia atrás para disfrutar del sonido de su voz, mientras reponía fuerzas para otro asalto contra él.
Molly le echaba una ojeada al Profeta mientras se bebía el té de la mañana. Se suponía que debía haberse reunido con Ginny para el almuerzo; estaba preocupada sobre el tema de la bebida y, había decidido, contra el consejo de Arthur, hacerle frente sobre ello. Era hora de sentar la cabeza, de tener un hijo propio, de mantener la atención de Harry alejada de sus golfas y sus crías.
Volteó la página del diario. Oh, mira, hay una oferta en lana. Nunca se tiene suficiente lana, no si se es una tejedora. La riqueza no había puesto fin a la tiranía del jersey hecho a mano. Todos los Weasley podían esperase uno cada año en Navidad. Ahora los hacía con cosas como la alpaca en lugar de acrílico.
Se preguntaba con los brazos cruzados mientras volteaba otra página del periódico, si debía utilizar su alijo de jerséis acrílicos para todos esos huérfanos. Habían tenido una reunión de la junta la noche anterior para tratar de llegar a una respuesta coherente ante las revelaciones de las condiciones del lugar. Habían acordado hacer una recaudación de fondos para Navidad y, esta vez, utilizar realmente el dinero para arreglar el sitio, hacer que se viera un poco más acogedor. Unas pocas capas de pintura, algunos libros y programar otra visita con un fotógrafo y todo el mundo daría marcha atrás con los pobres huerfanitos de los mortífagos.
Otra vuelta de hoja y se encontró cara a cara con la sección de sociedad. Gracias a Merlín, no había nada sobre Ron esa vez. Él era otro con quien tenía que hablar. Si lo que Percy decía era verdad… pero Molly estaba segura que o Hermione había mentido o Percy lo había malinterpretado. Aun así, debía detener las tonterías de playboy y encontrar una chica que realmente pudiera respetar y con quien sentar la cabeza. Molly miraba de reojo la trama principal. ¿Fiesta de cumpleaños para niños? Que… extraño. ¿Quién iba a permitir que la fiesta de su hijo fuera fotografiada para el periódico?
Comenzó a leer el artículo, sintiendo una lenta tensión detrás de los omóplatos.
"Lord Nott ha continuado con su apoyo al Orfanato Memorial de la Orden del Fénix, antiguo alojamiento de su nueva hija. Lady Æthel Nott, renunció a sus propios regalos en su fiesta, optando en su lugar por dar una bolsa de obsequios para cada residente del orfanato. Los niños también fueron agasajados con una generosa variedad de pasteles, helados y, este reportero se ha cerciorado, algunas opciones para comer saludablemente. La joven Lady Nott es claramente un ejemplo del tipo de consideración y generosidad que nos gustaría ver en todos nuestros líderes, pero que pocas veces ocurre. Ciertamente el Consejo de Administración del orfanato, podrían empezar a tomar ejemplo."
Quizás deberían repensar el tema de la recaudación de fondos y hacer algo un poco más manual. Tal vez, una recolecta de juguetes para que la gente pudiera entregárselos a los pequeños monstruos como regalos. Personalmente Molly no consideraba que valiera la pena perder tiempo o dinero en la descendencia de las personas que habían intentado matar a su familia en dos guerras diferentes – los mocosos deberían estar agradecidos de tener un techo sobre sus cabezas y comida sobre la mesa – pero estaba reprendida públicamente por los artículos del periódico.
Kingsley Shacklebolt tenía el periódico extendido sobre la superficie de su escritorio cuando Percy entró en el despacho. No era un artículo agradable; Percy lo había leído en casa y sintió un tremendo alivio de que su nombre, de hecho, se hubiera mantenido alejado de él.
Shacklebolt no había tenido tanta suerte.
El artículo, sin que fuera obvio – o incluso sutil – quien tenía conexión con Hermione, había expuesto los detalles de la totalidad del esquema. Percy había palidecido cuando lo había leído; de alguna manera no le había parecido tan mal cuando realmente lo estaban haciendo, pero, al leer sobre ello, se había dado cuenta de lo mal asesorado y lo francamente estúpido que había sido completamente todo el plan. Cuando había oído por primera vez la idea – sacamos dinero del programa de registro de tecnología muggle, lo ocultamos en el presupuesto del orfanato y después lo invertimos internacionalmente – le había parecido sumamente inteligente. Conseguiremos mucho más, le había dicho Shacklebolt. Podemos utilizar los fondos adicionales para aumentar los presupuestos de ayuda alimentaria, utilizar los fondos extras para hacer más cosas por esos huérfanos y si parte del dinero se pierde, bueno, ya estamos manteniendo una contabilidad doble, ¿quién se daría cuenta? Percy nunca había llegado a pensar en cómo ese esquema implicaba a sus padres; el departamento de su padre y las obras de caridad de su madre. En realidad nunca había pensado en lo vil que era utilizar una instalación donde se suponía que debían cuidarse de unos niños para llenar sus propios bolsillos. Nunca había pensado que pasaría si las inversiones fracasaran.
Habían tenido buenas intenciones. Bueno, en su mayoría eran buenas.
Su padre había sido nombrado, aunque el articulo lo pintaba como una víctima que no tenía ni idea de lo que pasaba bajo sus narices en lugar de como a un villano. "Arthur Weasley," decía "aparentemente ha pasado tanto tiempo jugando con cacharros muggles que se suponía debía regular que no se percató de la insuficiencia de ingresos en la contabilidad de su propio departamento." lo que el periódico decía de su madre era menos amable "Si el Consejo de Administración se mostró indiferente u hostil ante el bienestar de los niños bajo su cuidado puede resultar irrelevante mientras el Wizengamot explora la culpabilidad legal de todos ellos en más detalle".
Sin embargo, podría haber sido mucho peor.
Era peor para Shacklebolt. Había habido otros artículos, otras revelaciones. Cuando Rusia se apoderó de todo el Profeta se había hecho eco de eso; incluso el reportero había conseguido desenterrar la conexión con el programa de ayuda alimentaria. "La gente todavía pasará más hambre debido a un ilegal programa de inversión del gobierno que ha ido mal". Sin embargo, esa era la primera vez que el periódico publicaba nombres.
Su nombre no. Al ver lo pálido que estaba Shacklebolt, Percy repentinamente se percató de lo mucho que le debía a Hermione. Ese podría haber sido él.
- Bueno, – dijo el hombre – todavía no han quemado mis efigies, pero…
- Estoy seguro de que el tema desaparecerá. – dijo Percy, sin ni siquiera estar convencido – Es un problema económico complejo; en cambio la mayoría de gente irá a echar un vistazo rápidamente a las páginas de sociedad.
- ¿Has visto las páginas de sociedad? – resopló Shacklebolt.
- Por supuesto que no. – dijo Percy, un poco ofendido. Su hermano leía las páginas de sociedad. Demonios, su hermano era las páginas de sociedad. Él leía la sección de negocios, la sección de noticias. Le robaba un vistazo a la sección de deportes, si nadie estaba mirando. Pero era complicado reunir el más mínimo interés por quién iba a qué fiesta vistiendo qué, por lo que nunca leía esa parte del periódico.
- Deberías. – le dijo el Ministro y deslizó el periódico sobre el escritorio. Percy vio las fotos de una fiesta de unos niños con cierta confusión hasta que leyó el pequeño e insolente texto que lo acompañaba. Se preguntaba si Hermione habría programado el momento de revelar el escándalo financiero con el orfanato para coordinarlo con la fiesta de su sobrina; si era así, era bastante impresionante. Se preguntaba cuanta proporción del Profeta tendría metida en su bolsillo. Al menos tenía que tener a un redactor, sin dudarlo.
También se preguntaba si realmente iba a conseguirle un asiento en el Wizengamot. ¿Tendría que juzgar a su propia madre por las irregularidades de contabilidad? Seguramente podría excusarse a sí mismo de ese caso. Seguramente ella le permitiría hacerlo. ¿Verdad?
- Estoy seguro de que todo irá bien. – dijo Percy de nuevo – En un día o dos la gente lo habrá olvidado.
Sin embargo, no creía eso ni por asomo.
Theo sostenía una lista en sus manos, pensando que probablemente debería haber aceptado la oferta de ayuda de Pansy. Simplemente había querido hacerlo por cuenta propia, por estar en ese momento. Æthel estaba cansada, y aunque había intentado mantenerse firme Theo podía decir que ya había tenido suficiente y, maldita sea, había fotógrafos siguiéndolos y todavía tenían que conseguir una varita y una mascota. Suponiendo que quisiera una mascota.
- ¿Quieres una mascota, princesa?
Æthel estaba sentada en el borde de una fuente de agua, con unas cuantas bolsas amontonadas a sus pies. Habían comprado libros, un caldero, suministros para pociones y tantos otros suministros que Theo no podía creérselo.
¿Teníamos que comprar nuestros propios suministros?, se preguntaba Theo. No recordaba eso. La lista del colegio era realmente larga e increíblemente específica. Tenía que ser tal marca de plumas; otras marcas de plumas serian confiscadas inmediatamente. En absoluto podías tener ningún producto Weasley. Al principio se había irritado con que Narcissa se hubiera ocupado de toda la ropa; ahora estaba agradecido.
- ¿Cuál tenía la tía Mione? – preguntó Æthel, animándose un poco. Las mascotas eran más divertidas que los libros de texto.
Theo intentó desesperadamente recordar la mascota que Hermione había tenido en el colegio. En aquellos momentos la había ignorado por completo; casas equivocadas, sangre equivocada, amigos equivocados.
- Por lo que recuerdo, - cerró los ojos e intentó recordar a la molesta chica que había sido. Había tenido un… - un gato. Tenía un grande y feo gato. Anaranjado, creo.
- ¿Tú que tenías?
- Mi padre sentía que las mascotas eran innecesarias. – Theo agitó el pelo de su hija - ¿Quieres una?
- Quiero un gato. – dijo Æthel.
- ¿Uno grande, feo y anaranjado? – preguntó Theo, intentando ocultar la diversión. Æthel frunció el ceño y él se dio por vencido, empezando a reírse – Puedes tener lo que quieras, cariño. Si tenemos que ir a cada tienda de mascotas de la ciudad para encontrar un gato, entonces lo haremos.
- Quiero un gatito. Un gatito negro.
- ¿Por qué negro?
Æthel bajó la mirada hacia sus bolsas, murmurando algo y Theo se agachó para poder escucharla por encima del sonido de la fuente y de la gente caminando a sus alrededores.
- Porque, - dijo, sin dejar de mirar hacia abajo – Te voy a echar de menos y si el gatito tiene el mismo color de pelo que tú, será como tenerte allí conmigo.
Esa fue la fotografía que acabó en los periódicos. Los habían estado siguiendo la mayor parte del día, había sido tan increíblemente irritante que Theo había sentido una tardía simpatía por Harry Potter, pero de todas las fotografías disparadas ese día la que habían tomado y publicado era Æthel atrapada en un feroz abrazo mientras él la apretaba más contra su cuerpo. Pensaba que Hermione había dejado a esta chica para él. Si no hubiera sido por ella nunca habría terminado en el camino que lo llevó hasta su hija. Nunca iba a dejar de estar agradecido por ello.
Si alguien hiriera a Æthel él no sabría lo que haría. Enviarla al colegio, a sabiendas de que iba a tener que lidiar con todas las políticas de Hogwarts ya era bastante malo. Si realmente alguien le hiciera daño dudaba ser capaz de poder controlarse.
Ron fue quien la encontró, con múltiples botellas vacías a su alrededor, tendida en el suelo, con una lista frente a ella con nombres escritos en su interior. Astoria Greengrass, junto a la cual estaba escrito "bebé". Cho Chang, etiquetada como "aborto". Y otras que no reconocía, algunas también etiquetadas como "aborto" y otras sólo con el nombre.
Limpió el vómito y ocultó la lista. No quería que vieran a su hermana pequeña de esa manera cuando vinieran a por el cuerpo. Más tarde pensaría, que era curioso que ni siquiera hubiera llorado. Era curioso, cuando se lo dijera a Harry más tarde, mientras los dos hombres se sentaran mirándose el uno al otro, cómo él sólo se sentiría entumecido.
Se preguntaba si debía culpar a Harry, creía que tal vez debería, pero no podía. Harry parecía tan perdido sin ella. Aunque su amigo, el héroe del mundo, se hubiera acostado con todas esas mujeres con alarmante indiferencia por su propio placer inmediato, había adorado a Ginny. La había amado loca y apasionadamente.
La guerra lo había roto, pensaba Ron, y había intentado juntar las piezas con sexo. Por supuesto, no había funcionado, pero no se podía culpar al hombre por intentarlo. Después de todo, yo uso el mismo adhesivo, o eso intento, pensaba Ron, cuando trabajo para no desintegrarme.
Culpaba a Astoria. ¿En qué demonios estaba pensando esa maldita perra para mantener al bebé, exigiendo que Harry la reconociera, que reconociera al niño? El resto de mujeres habían sabido que no debían hacer nada, sabían que no significaban nada. ¿Por qué Astoria había sido diferente? ¿Por qué se creía que era tan especial?
Aún más, culpaba a Hermione.
Ron no estaba seguro cómo Hermione había sabido lo de Astoria, cuál era el papel que jugaba en eso, pero cuando fue a ese evento de la campaña, cuando había mirado a Harry desde la puerta, bien podría ser que hubiera declarado la guerra.
Y ahora su hermana pequeña estaba muerta; había bebido hasta la muerte a raíz de las infidelidades de su marido y tenía que ser culpa de alguien.
Ron sabía que Harry pensaba que Malfoy era la fuerza impulsora detrás de la candidatura de Hermione para Ministra, detrás de cualquier otra cosa que estuvieran haciendo, pero Harry siempre había tenido algo extraño contra Malfoy. Tenía prejuicios. Por supuesto, no significaba que el hombre no fuera un absoluto imbécil repugnante y Ron estaba dispuesto a creer que Malfoy estaba detrás de las cosas políticas, pero este asunto donde Hermione parecía estar enfocada en su familia, eso era algo personal.
No, pensó, esto es culpa de Hermione. Quizás atraparon a Astoria y simplemente no pudo abortar. Pero Hermione ha usado eso. Ella había estado regodeándose de la caída de Harry, del sufrimiento de Ginny.
Era su culpa. Hermione lo odiaba y estaba intentando llevárselo todo de él, todo, empezando por Harry.
Bien. ¿La Zorra – "La Dama" – quería guerra? Él iba a darle guerra.
