Disclaimer: Renuncio a los derechos sobre los personajes reales, pues ellos se pertenecen a si mismos, así como los nombres artísticos que se toman para nombrar a otros personajes que sajen en esta historia. Crepúsculo así como su universo es propiedad de su autora Stephenie Meyer. La trama y los personajes originales son míos. Esto es sin animo de lucro, y el único motivo es entretener al lector.

CAP.25 FELICIDADES EDWARD

—Jacob…—murmuró asustada Isabella y luego me miró a mi. Vi en sus ojos el terror de verse descubierta.

—Tú dijiste que no te casarías con él. Que lo humillarías. Fue lo que me dijiste, y que luego irías a casa de tu madre y que yo iría por ti, pero me mentiste. No pensabas hacerlo ¿verdad? Pensabas casarte con él, porque desde el principio ese era el plan, por eso me obligaste a jurar que no nos acercaríamos a Forks.—ella lo miró negando furiosamente y asiéndose a mi brazo.

—¿Qué significa todo esto Jacob, por qué interrumpes la boda de mi hija?—gritó Charlie mientras Reneé comprendió lo sucedido en unos segundos, los invitados comenzaron a cuchichear entre ellos.

—Porque ella es mi mujer, anoche durmió conmigo y no se puede casar con Cullen, porque no lo ama. Y yo la reclamo mía.—el silencio que siguió a esa declaración fue ominoso.

—¡¿Qué?—replicó Charlie.

—Cállate Jacob, te dije que no vinieras, ¡lárgateeee!—le gritó Isa aventando el ramo con odio hacia él. Su mascarada había terminado pero no se daría por vencida.

—Amor, no le hagas caso, sabes que él esta celoso de ti, porque te amo, siempre te he amado.—me tomó de los brazos en un patético intento de seguir con la ceremonia. Para ese momento Charlie pálido comprendió lo sucedido, lentamente las cosas fueron encajando en su mente.

—¿Isabella… como pudieron? Esto es una locura. Entonces tú… mi hija… me engañaste? ¿Engañaste a Edward? No puede ser…—se sentó con las manos en la cabeza desesperado de descubrir lo que había hecho su hija.

—Cállate Charlie y mejor obliga a Edward a casarse conmigo… ¡no me puede dejar plantada en el altar….!—chilló histérica al ver que me daba la vuelta mientras todos los presentes veían como entraba otro joven…. Seth. Y esta vez Isabella palideció y luego se puso verde, creo que supo que ya lo sabia todo.

Un gruñido quiso escapar de mi pecho, pero luego comprendí que él había sido obligado. Saqué los anillos y le coloqué uno a Isabella que de pronto sonrió feliz… creyendo la muy tonta… otra cosa.

Pero todo se desvaneció cuando el otro anillo lo arrojé hacia Jacob.

—Te la mereces… son tal para cual…—Y me dirigí hacia los invitados que estaban sorprendidos y en shock.

—Por favor sigan con la boda, aunque el novio no sea el mismo, disfruten de la fiesta, no vale la pena desperdiciar todo lo que hay.—Isabella me miró a través de sus lagrimas pero no surtieron ningún efecto en mi. Me sentía liberado.

Y me fui de ahí en medio de los gritos desgarradores de Isabella, suplicando que regresara y que la perdonara, que me casara con ella, pero eso jamás. Mientras Charlie se ponía pálido pero sostenía a Isabella, gritándole que no fuera más hipócrita.

—Hermano…—musitó Emmett completamente serio y leí en su mente, todo lo que él también había perdido por mi.

—Lo siento Emmett, no sabes cuanto lo siento…—Y después de eso, me fui, mi padre comprendió y me dio la llaves del volvo y salí de ahí, asqueado de tantas mentiras y canalladas. Y de mi monumental estupidez.

Horas después me encontraba… no sabia donde… el dolor era muy fuerte y me impedía pensar… sonó el celular y vi que era Alice.

—Felicidades hermanito… ¿Qué tal te sentó la verdad?—si me hubieran cortado en pedazos no hubiera sentido tanto dolor como sus palabras.

—Alice… yo… lo siento tanto…—pero su voz fría me congeló.

—No, esto no es nada, Edward, te lo dije, y no quisiste creerme, ahora goza con tu dolor… nos vemos hermanito. ¡Ah! y muchas felicidades… por ser tan estúpido.— y colgó. Dejándome sumido en el más terrible dolor: la culpa.

En casa de Bella Cullen:

Cuando entré a la casa iba acompañado de Lina ya que Lu no pudo ir por ella, tuve que hacerlo yo, quien preocupada por no poder hacer más, y sabiendo que para esos momentos Edward ya debía estar casado. No protestó cuando la traje sacándola de una conferencia, necesitaba que ayudara a Bella. Estaba muy mal.

—Antes de irse se encerró en su cuarto… por favor habla con ella.—musité preocupado y la dejé frente a la puerta.

—¿Bella?…—preguntó Lina con preocupación.

—¿Bella?…—volvió a preguntar pero no hubo contestación. Entonces sin poder más con mi angustia empujé contra la puerta, abriéndola de manera estrepitosa.

Y ahí estaba ella. Tirada junto a la cama… con una botella de vodka por un lado casi terminada, y luego otra de tequila completamente vacía. Me quedé sorprendido, se veía demasiado quieta, sin esperar a Lina, entré como vendaval y la tomé en mis brazos. La recosté suavemente en la cama, y tomé su rostro en mis manos.

-¿Bella? Responde por favor…-entonces Lina le preguntó.

-Pero… Bella… ¿Cómo es que …?— Ella apenas abrió los labios para decir:

-Est….oy muer…ta Linaaaa… muer…..ta

Le respondí un poco aliviado.—No preciosa, estas viva…—pero ella respondió.

—No, esto…yyyyyyyy mue…rta… de dol… or…—Lina suspiró frustrada.

—Bella, por favor…—comenté con voz quebrada al verla así, rota de dolor. Quería tener enfrente al hijo de #$%&%&/ de Edward Cullen. Quería romperle la cara como mínimo.

—Ed….waar…dddddd, te oooooo….dio…. Infe…infe…infeliz vampi…ro—pronunció para mi mala suerte.

—¡Sal de aquí Adam! por favor-comentó Lina y preferí salir antes de que …yo dijera alguna estupidez.

—Linaaaaa, no quieeee…ro vi…vir…—comenzó a llorar desconsolada.

—Lo pe….rdíiiiiiiiiiii….Lin….aaaaaaa—su amiga la miró con desconsuelo y furia.

—Él no merece ni una sola de tus lagrimas. Por favor Bella, recapacita por favor, sólo te haces daño.—Pero ni siquiera la escuchó y se tomó lo que quedaba del vodka de un solo trago. Lina la miró sorprendida y asustada.

—¡Basta Bella!—y le quitó la botella, aunque ya estaba vacía. No podía evitar sentirme tan mal de verla como se emborrachaba tratando de olvidar. Ella no merecía eso. La tomó de la mano y luego como si le hubiera dado una descarga eléctrica la soltó con los ojos abiertos por la sorpresa.

Adam no sabia que otra cosa hacer, estaba realmente impactado de ver a Bella en ese estado.

Lina salió a los pocos minutos y me dijo que Bella se había quedado dormida. Eso me hizo descansar un poco.

—Lo siento Adam, tengo que volver, estoy en una conferencia importante.—Me sentí abochornado. Sin embargo ella pareció entender y sonrió… aunque parecía sorprendida y algo asustada.

—¿Te sientes bien Lina?—le pregunté pero ella algo nerviosa, solo dijo que era la prisa. Y luego pareció recomponerse un poco para decir:

—Hiciste lo correcto Adam, estás preocupado por ella. Yo también lo estoy. Y no sé como se ponga mañana, a estas horas ese vampiro ya estará casado. Ojala y esa imbécil le haga la vida imposible…-murmuró con rencor pero se compuso al verme. La tomé de la mano y la lleve de nuevo al lugar donde estaba.

La conferencia era interesante, por lo que sin querer me quedé un poco más, pues Bella dormía. Así que no había problemas. O eso fue lo que ingenuamente creí.

Cuando regresé a la casa, no podía creerlo. Bella estaba llorando de manera casi histérica con Lu, quien en cuanto me vio prácticamente la arrojó en mis brazos.

—¡Santo cielo! Esa mujer ha de tener una conexión con las cataratas del Niágara. No deja de llorar y llamar a ese… Edward…—frunció el ceño al decirlo, y yo solo acaricié su espalda.

—Tranquila pequeña, no te merece.—sin embargo su llanto me partía el corazón. Ella no dejaba de llorar, tanto así que Lucius mejor se fue, y me asombró, porque con lo cínico y desvergonzado que es, me extrañó esa actitud.

En eso sonó el celular de Bella, la recosté suavemente en el sofá y busqué hasta que encontré el celular en una bolsa de su closet.

—¿Si?—pregunte con curiosidad, era un número privado.

—¿Podría hablar con Bella por favor?—era una voz hermosa, me imaginé que su dueña también lo era.

—Lo siento no puede contestar… esta indispuesta.—y era verdad.

—Podría decirle que le llamó Alice, que me urge hablar con ella…—parecía algo desesperada.

—Claro le daré su recado señorita Alice…—y colgó. Justo en el momento en que dije Alice, Bella volteó hacia mi con cara de espanto.

—¡No, por favor no! ¡No quiero saber nada!, ¡no quiero saber nada!—me miraba totalmente asustada.

—Por favor Adam, no quiero verlos, yo sé que ella no tiene la culpa…—En ese momento sonó de nuevo el celular, y la miré indeciso.

—¡Por favor Adam!, no quiero seguir aquí, ella sabe, es su hermana….es Alice Cullen.—me miró con desesperación. Y quise ayudarla.

—¿Quieres irte de… aquí?—ella me miró a través de la cortina de lagrimas .

-—¡Si! no quiero que él venga a burlase, no podría con eso Adam, por favor, llévame lejos de aquí. O buscaré la manera de irme.—supe de inmediato que acudiría a Robert, pero no lo permitiría.

Eso fue suficiente. Ellos no la dañarían, ya no me importó que siguiera sonando el celular con insistencia. Sólo la tomé en brazos. Y desaparecimos de ahí.

Mientras en Casa de Laura.

POV LAURA

Mientras pintaba un hermoso paisaje, de pronto sin motivo alguno ahí había una figura, era una mujer, y el cuadro era muy melancólico y se sentía una tristeza enorme al contemplarlo.

—¡Max! …—Gritó la sensual mujer y casi al instante su amado Max estaba a su lado.

—¿Qué sucede amor?… —y vio la pintura. Y sintió mucha melancolía y tristeza.

—Es Bella… Max, debemos verla, algo le sucede y algo muy fuerte.—Max la tomó en sus brazos al ver que su dulce amor comenzaba a sollozar. Y eso no podía suceder, no le gustaba verla llorar, y bebió sus lágrimas mientras le daba dulces besos, haciendo que Laura, se sintiera un poco mejor. Su abrazo siempre la hacia sentirse protegida y amada.

Sin querer recordó cuando se conocieron. Hace varios años ya.

Era una jovencita que estaba pintando un cuadro en un parque. Ya era tarde y el crepúsculo ya estaba decayendo. Pero estaba tan metida en mi pintura, que cuando me di cuenta ya había oscurecido. A toda prisa levanté todas mis cosas, pues ya no había nadie en el parque, y la soledad aunque me gustaba, en esos momentos no era muy conveniente.

Caminaba cargando su caballete, las pinturas y el cuadro que acababa de pintar, cuando de la nada, en medio de los arbustos, salieron un grupo de pandilleros, iban intoxicados y dispuestos a divertirse, se deducía fácilmente al ver sus ojos rojos y los comentarios groseros y lascivos en torno a mi persona.

Uno de ellos, malencarado y con una horrible cicatriz en el rostro, me quitó las cosas y se las arrojó a sus compinches, quienes reían de su "gracia", luego me tomó del cabello y traté de golpearlo, sólo que su golpe llegó primero y me dejó viendo estrellas, acto seguido, me tumbó sobre el pasto. Mientras gritaba a los otros.

—¡Vigilen que nadie venga!—pero uno de ellos replicó estúpidamente.

—¿Y si viene alguien? —el aludido contestó molesto.

—Pues lo golpean, lo amenazan, lo que sea con tal de que no me moleste, ¿entendiste idiota?—sin decir más todos se esparcieron, pero antes de que desaparecieran, les gritó muy alegre:

—Después siguen ustedes muchachos, ya saben que soy compartido — se carcajeo torvamente mientras yo trataba de emerger de la inconciencia del golpe. Y sentí su asqueroso hedor en mi rostro.

Comencé a gritar y recibí una fuerte bofetada que me silenció de momento. Mientras el tipejo ya había logrado romperme el suéter que llevaba puesto, dejándome expuesto el sostén de color negro que llevaba. Su risa siniestra me dejó helada.

—Oh si cariño, lo vamos a disfrutar mucho—no podía quitármelo de encima por más que luchaba, el tipo era enorme y corpulento, ya había logrado romper también mis pantalones, y cuando parecía que lograría su cometido. Algo… o mejor dicho alguien lo levantó con una sola mano.

—Una maldita bestia como tú debe estar enjaulada…—gruñó una voz grave, entonces en medio de mis lagrimas y susto atisbé una sombra, mientras el otro intentaba pegarle.

—¡Ahh! quieres pelea…—musitó el extraño que era más pequeño en estatura, pero su voz sonaba realmente siniestra. Un leve escalofrío le dio al tipejo y comenzó a gritar a sus amigos.

—Muchachos, vengan acá… vamos a darle una paliza a este metiche…—su torva sonrisa se ensanchó más cuando salieron siete tipos de diferentes direcciones hacia la sombra, quien se río estruendosamente, apenas podía distinguirlo. Mientras, él se quitó su chaqueta y me la colocó.

—No te vayas, vuelvo en seguida. Preferiría que cerraras los ojos linda, no será agradable.—me dijo y se dio la vuelta en lo que los otros se apilaban y mostraban sus diferentes armas: cuchillos, tubos, cadenas y por último una pistola, que la traía el líder.

—¡Maten al maldito bastardo! y que sea lentamente, quiero verlo sufrir…—les dijo su líder, entonces atacaron a la silueta, no alcancé a percibir correctamente ya que creí ver, que él los elevaba con una sola mano y los estampaba contra los árboles, después de cinco minutos, todos menos el líder estaban tirados inconscientes.

—Maldito estúpido, te vas a morir…—y sacó la pistola que le había mostrado y le apuntó, yo grité horrorizada pues lo que menos deseaba es que matara a quien me había defendido, corrí hacia él y me empujó con facilidad. Cayendo yo hacia un contenedor de basura, y golpeándome la cabeza.

Entonces en medio de la neblina de mi inconciencia, logré verlos.

El tipo drogado comenzó a gritar horriblemente, mientras unas carcajadas muy tétricas resonaban en el lugar.

Al momento quise enfocar bien, pero las luces del parque se apagaron súbitamente y luego… un grito desgarrador me taladró los oídos.

—Denle la bienvenida, que no olvide porque esta ahí…—dijo una voz gruesa y luego un resplandor rojizo se abrió en el suelo, algo ó mas bien dicho alguien cayó ahí y luego se cerró la fisura de la acera.

Luego de eso, la silueta y la luz regresaron. Él se acercó a mi, y me tomó suavemente de la mano, mientras sin decir nada, me llevó junto con mis cosas a un enorme y lujoso auto que estaba a las afueras del parque.

Me llevó a mi departamento, y se sorprendió de que yo no estuviera aterrada de él, cuando lo invité a pasar, con curiosidad lo hizo, y dejó las cosas en la sala. Había rescatado absolutamente todo, y cuando colocó el cuadro que iba volteado en la sala, nos quedamos sin habla.

Él estaba en ese cuadro, junto a mi, besándonos.

Fue lógico decir que desde ese día, me visitó con frecuencia, y después de un año de ser novios, me confesó lo que era. Lo que acepté feliz, pues lo sabia, lo había visto , además de que sabia que él era bueno. Desde esa vez no nos separamos para nada.


Espero les guste este capítulo, ya les debo muchos. Lo siento. Gracias a todas chicas, por prisa no he podido colocar los nombres, pero en el siguiente lo haré.

Besos y nos leemos pronto.