Capitulo 25: Arriesgarse.
Pavarotti aún se negaba a volar.
Kurt pensaba que era porque aún era demasiado joven y en esa etapa sus madres les enseñan a volar. Pero como aún era pequeño y hacia su mejor esfuerzo por separar las diminutas cascaras de las semillas de alpiste para que pudiera comer, todavía no era un tema del que había que preocuparse.
Kurt dedicaba esos momentos de concentración en "separar" la comida del ave, para pensar.
Y últimamente había pensado mucho.
Sobretodo en la última...salida con Blaine, en como lo veía tan distinto. Tanto física como sicológicamente; era como si un nuevo Blaine estuviera floreciendo de un capullo que se había vuelto a cerrar, pero que ahora se atrevía a mostrar su forma. Se había dado cuenta que hacían muchas bromas con Santana mientras no entraba a algún partido de fútbol, o cuando no debía jugar y se quedaban en las galerías. Compartiendo chocolate caliente y palomitas.
Si antes le gustaba, ahora era un sentimiento aún más arraigado en su corazón, y verlo cada día, y más veces por los ensayos del musical y los entrenamientos de las cheerios, cuando aún no se cancelaban, le hacía el corazón saltar y golpear contra su pecho. Y entonces nuevamente la conversación con Sebastian volvía y el hecho de... confesar sus sentimientos llegaba a su mente.
¿Si le decía?
¿Si Blaine le miraba como un bicho raro?
¿Si dejaban esto que ya tenían?
Otro suspiro bajo ese mismo pensamiento. Blaine llegó a revolucionar su mundo; y eso no se lo había propuesto hace 5 meses atrás. Cuando vio que un chico lleno de ropas oscuras y piercings se le acercó y le acorraló contra un casillero. Si hubiera sabido todas las experiencias que iba a vivir con él...
-¿Pavarotti qué debo hacer?.- susurró mientras veía como comía la parte limpia interna de las semillas, separadas por Kurt.
Pero el pajarillo le ignoraba con inocencia y el ojiazul le acarició sobre las alas.
Su corazón latía un poco más fuerte ante la imagen de él declarándose ante Blaine. Había tenido ese sueño, ese fantástico sueño donde le decía lo que sentía, y Blaine le correspondía besándole en los labios y acercándolo a su cuerpo, ambos sonriendo; pero no siempre era así de simple y fácil. No todo era un cuento de hadas o una película, y existía la posibilidad de que no hubiera un final feliz para ambos.
-Tony y María. Escena 4. "Tonight".- dijo Artie mientras se alejaba hasta quedar al borde del escenario junto a la entrenadora Beastie y Emma.
Blaine resopló al ver a Rachel alisándose un vestido amarillo chillón y tomaba las partituras con extremo dramatismo, se acercaron al lado del piano; el ojimiel se sentó y dejando los papeles en el atril frente a las teclas blancas y negras, comenzó a tocar. Rachel comenzó a cantar.
Tonight, tonight Esta noche, esta noche
It all began tonight Todo comenzó esta noche
I saw you and the world went away Te vi y el mundo se fue lejos…
Tonight, tonight Esta noche, esta noche
There's only you tonight Eres solo tú esta noche
What you are, what you do, what you say Lo que eres, lo que haces, lo que dices…
Blaine se unió a la canción leyendo la letra a cada nota que avanzaba.
Today, all day I had the feeling Hoy, todo el día tuve el sentimiento
A miracle would happen Un milagro que ocurriera
I know now I was right Sabía que estaba en lo correcto…
Rachel se acercó al piano, colocándose detrás de Blaine y cantando juntos.
For here you are Aquí estas
And what was just a world is a star Y lo que era el mundo es una estrella
Tonight... Esta noche…
Últimos dos acordes y la canción estaba terminada. Por lo menos una corta versión.
-¿Tiene que llorar cada vez que cantemos?.- farfulló Blaine poniéndose de pie y acercándose con Rachel a ellos.
-Soy una chica sentimental por dentro.- sollozó la entrenadora limpiándose el rostro con un pañuelo desechable. Blaine suspiró resignado.
-Me parece perfecta.- dijo Emma, mientras ordenaba y reordenaba los papeles con apuntes.
Artie se aclaró la garganta y se movió con su silla de ruedas unos centímetros.
-No me parece tan así.- dijo entrelazando sus manos sobre su regazo. La cara de Rachel se deformó ligeramente, y Blaine sólo le dio algo de curiosidad, pero no demostró nada por fuera.-Creo que les falta más... sentimiento-
-Creo haber puesto la emoción necesaria.- refutó Rachel apretando la partitura en sus manos.
-No me refiero a tu interpretación.- le informó Artie, tratando de sonar lo más profesional posible para no herir el ego de la joven.- Sino a cómo la comunicas-
-¿No es lo mismo?.- preguntó Blaine sin entender la diferencia.
-No es lo mismo cantar con grandes finales "Estrellita donde estas", a hacerlo con la real angustia de saber donde se encuentra.
-Aún no entiendo tu crítica.- dijo Rachel suspirando con una mano sobre su pecho.
-Me refiero a que les falta...pasión.
Blaine frunció el ceño unos milímetros, mientras Rachel abría y cerraba la boca en busca de algo qué decir.
-¿Pasión?.- repitió cuando logró articular palabra.
-Tony y María no son sólo una pareja de enamorados. No es sólo un "algo prohibido", es lo que eso conlleva.- ambos chicos intercambiaron miradas fugaces, algo avergonzados.- Me refiero a que... Ya saben, ¿Ustedes no han...?
El rostro de Rachel se colocó rojo, contrastando notoriamente con su vestido, y Blaine se aclaró la garganta.
-Bueno, este..- dijo la joven apuntando al ojimiel asumiendo que él tenía más experiencia.- Blaine, ya-ya sabes...
-Eh..claro, sí, eh...- balbuceó en respuesta apuntándola también y Artie los miró frunciendo la boca y alzando las cejas como no sabiendo qué más agregar.
Ambos jóvenes intercambiaron miradas. Rachel era virgen, claro, en ocasiones las cosas podrían sobrepasarse, pero... Nada más. No se atrevía a más, aún no.
A Blaine lo consideraban el chico malo, experimentado y matón de la escuela. Pero era todo lo contrario; nadie le creería al decir que era virgen al igual que Rachel. Ni siquiera había pensado en tener a alguien de manera sexual...ni cuando tuvo ojos para Sebastian pensó de esa forma, además...era algo demasiado propio y personal para tomarlo tan a la ligera. Estas dándole a alguien, algo que no podrás otorgar a nadie más en tu vida. Es algo demasiado único para sólo "tener sexo"...
Era algo que reservaba.
-¿Qué tal el ensayo?.- preguntó Kurt sin despegar la vista de su horario, adivinando que Blaine estaba detrás de la puerta de su casillero.
-Sólo ensayamos algunas canciones.- dijo en un resoplido, mientras le miraba revisando cada facción de su rostro con detalle.
-No te oyes muy entusiasmado, ¿Pasó algo?.- preguntó preocupado mientras guardaba sus libros en su bolso azul, y miraba a Blaine vacilar en cada intento de hablar.
-Nada.- terminó por decir, apoyando su espalda en el casillero contiguo y golpeaba su cabeza contra ellos.- ¿Qué haces?
Kurt tecleaba algo en su teléfono, luego bajaba en al parecer una larga lista, con números y fotografías que terminaron por llamarle la atención.
-¡Nada importante!.- chilló nervioso mientras guardaba el teléfono en su bolsillo, Blaine entrecerró los ojos acusatoriamente y se acercó a hacerle cosquillas a la altura de las costillas, terminó por hacerlo reír a carcajadas, sacándole una sonrisa con cariño a sus propios labios y sacar el aparato del bolsillo.
-"Bucket list".- leyó en voz alta y una lista de más de 100 oraciones se extendía a medida que bajaba.
-¡Es privado!.- exclamó arrebatándoselo y frunciendo el ceño.
-¿Qué es?
-Te dije que es personal.- refutó cerrando el casillero de golpe y dándole la espalda mientras caminaba.
-Vamos, no pido que me la leas, sólo pregunto qué es.
Kurt le miró de reojo, y como era Blaine, como era el chico que hacia su corazón saltar, prefiere contarle.
-Es una lista con las metas, sueños o más locas ideas que quieras cumplir.- susurró ralentizando el paso.- Sólo eso.
-¿Qué anotaste?
-Nada.- dijo sonrojándose y recuperando el ritmo apresurado anterior.
-¿Quieres que te lo quite otra vez?
La simple idea de Blaine haciéndole cosquillas y tocándole el estómago sólo para hacerlo reír y leer esa lista le aterró ligeramente.
-Sólo escribí que quería verte en el escenario, interpretando las canciones con Rachel.- dijo con los dientes apretados y el rostro envuelto en color carmesí.- Sólo eso.
Blaine ladeó la cabeza buscándole la mirada al joven, y nuevamente esa sensación en el estómago al verlo así, tan frágil, tan puro, tan inocente, le embargó.
-Eres...
Y un gran empujón le hizo llegar de lleno en el piso, Kurt gimió de dolor apenas su mano dio contra el piso. La apretó fuertemente haciendo que el dolor disminuyera con la presión. Blaine alzó la vista asesinamente, buscó al culpable y visualizó a Azimio que chocaba las manos con Karofsky. Y la gota rebalsó el vaso.
-Te advertí.- farfulló Blaine mirando al joven a unos metros.- Te dije que no te metieras con él, ¿Ya no te basta con todo lo que has hecho?
Kurt se puso de pie con un poco de dificultad, notando que su muñeca ahora enseñaba un moretón azulino, ¿Qué significaban esas palabras?, ¿Blaine y Karofsky habían discutido sobre él?
-Es un homo igual que tú.
Silencio en el pasillo.
Como sí hubieran disparado algo, y Blaine abrió los ojos ampliamente, no, no le importaba lo que dijeran de él, y si no le importaron los rumores que corrieron de él luego del baile, no le importaría lo que surgiría ahora. Pero estaba insultándolos frente a un grupo considerable de estudiantes.
-Te lo advertí.- repitió estampando un puñetazo en la mandíbula de Karofsky que lo dejó en el piso, y en el momento en que Azimio se acercaba a cobrar cuentas por su amigo, Kurt se interpuso entre ambos extendiendo sus brazos.
-¡Ya basta, déjalo en paz!.- rogó tapando a Blaine detrás de sí.- ¡Váyanse y no diré nada del golpe que me dio y de esta pelea!
Azimio le miró con asco y repudio, ayudó a Karofsky a pararse, quién fijó la vista en Kurt que ahora se volteaba a tomar la mano de Blaine y revisarle los nudillos como sí hubiera golpeado una pared de concreto.
-¿Estas bien?.- susurró mirando a Blaine y su rostro anonadado.- ¿Blaine, no te duele?
-Tú eres el que debería dejar que te revisara.- dijo tomando la mano izquierda de Kurt, observando la marca que ahora era morada, cubriendo su muñeca y el dorso de la mano.- ¿Te duele?
-¿Qué pensará Pavarotti de mi?.- preguntó aceptando la calidez de las manos del ojimiel que le trajeron un alivio placentero.- Ahora soy yo el de la extremidad dañada.- dijo moviendo su mano de un lado a otro haciendo un ligero gesto de malestar.
Blaine rió de manera sincera, porque este era el chico que hacia que su día cambiara, que su propia actitud cambiara, y que él mejorara.
-Creo que dirá que eres un distraído.
Blaine decidió caminar.
Los ensayos de las cheerios y de fútbol seguían suspendidos; las máquinas detectoras de metales hacían que Santana tuviera un dolor de cabeza diario y Blaine ya se había acostumbrado a ver sus actitudes malhumoradas en cada ensayo.
Los días avanzaban y se encaminaban hasta el musical. Pero sus pies ahora lo llevaban a un destino que parecía necesitar.
-¡Vamos, extiende tus alas!
Blaine se apoyó contra el tronco del árbol que quedaba frente a la ventana de Kurt, miró de reojo como el castaño había dejado a Pavarotti en el marco de la ventana y el ave observaba hacia todos lados, mientras el ojiazul abría sus palmas alrededor del ave para incitarlo a extender sus alas.
-Muévelas, ¡Tienes que aprender a volar!- reclamó Kurt dando un golpe contra la madera y terminando por apoyar su rostro, acunándolo entre sus brazos contra la parte inferior de la ventana y con Pavarotti delante de su nariz.
-Si vuelas podrás ir con los demás pájaros, y conocerás lugares más bonitos que este.- le dijo acariciando su cabeza, el animal se había acostumbrado al tacto del joven, así que ahora sólo lo recibía sin asustarse.- Sentirás el viento chocar contra tu cara, ¿No quieres conocer esas experiencias?
-No creo que entienda lo que le digas.
Kurt dio un salto y se inclinó mirando a Blaine apoyado contra el árbol con las manos en sus bolsillos.
-No pierdo nada con intentar.- dijo Kurt tomando a Pavarotti entre sus manos y dejándolo en la pequeña caja de zapatos que era su cama. Volvió a la ventana, pero Blaine ya no estaba y la idea de que se hubiera marchado le asustó, pero el timbre le borró cualquier dejo de preocupación.
-Hey.- saludó apoyado en el marco de la ventana.
-No sabía que me vendrías a visitar, hubiera cocinado algo.- se quejó Kurt dejándolo pasar.
Blaine dio un paso al interior y tomó al castaño de la cintura, acercándolo hasta besar la comisura de sus labios.
-¿Me extrañaste?.- susurró haciendo chocar su aliento contra su piel.
-¡Blaine!.- exclamó Kurt empujándolo unos metros lejos y tapándose la cara que ahora estaba colorada. Porque en esos momentos cuando lo veía reir de su reacción y avanzando dentro de su casa, cuando quería besarlo más que nada.
-¿Soy inoportuno?, quiero decir... ¿No molesto?
-Para nada.- suspiró Kurt cerrando la puerta.- Mi papá esta trabajando en el taller, y yo estoy aquí sin saber qué hacer. Las cheerios y sus ensayos ocupaban mis tardes, pero ahora ya ni eso. Además ya he ensayado suficiente de mi oficial Krupke y me parece innecesario seguir...
Blaine miró a Kurt de pies a cabeza mientras hablaba, subió la mirada por sus piernas esbeltas, su torso y hasta que llegó a su destino. Su cuello.
-No sabía que ocupabas el collar que te di.- dijo interrumpiendo el monólogo de Kurt, logrando que capturara el objeto en su mano.- La gente lo ocupa en la mano.
-Esa es la diferencia entre la gente y yo.- dijo Kurt guardando la cadena bajo su chaleco.
-Claro, por supuesto.- murmuró Blaine más para sí, negando y ocultando una pequeña sonrisa.
-No quiero sonar descortés, ¿Pero, por qué viniste?
-Ugh...- gruñó Blaine recordando la verdadera razón.
-¿Qué tal su día?.- preguntó la mujer que le abrió la puerta la casa de Blaine.
-Bien, gracias. ¿Y el suyo?
Pero se fue antes de escuchar la pregunta completa. Blaine planeaba subir a su habitación a dormir unas horas, cuando el sonido de un gritó le hizo alzar la vista al segundo piso.
-¡Blaine, hijo!
Una mujer de cabello largo, rizado y negro; ojos verdes, piel morena, y algo baja, corrió haciendo que su blusa de Gaza se alzara ondulando y saltó a los brazos del moreno, besándole la cara y sosteniéndole el rostro entre sus manos.
-¡Oh, Blaine te extrañé tanto!.- repetía tomándole las mejillas con cariño.- ¿Cómo estas, qué tal el colegio, y tus piercings?
Blaine de quedó en silencio sosteniendo a la mujer en sus brazos, mientras ella le acariciaba la frente y su cabello. Y después de tanto tiempo allí estaba.
-Mamá...- susurró abrazándola fuertemente, mientras la mujer le acariciaba la espalda y seguía besándole las mejillas.
-Lamento irme por tanto tiempo Blaine, no volverá a pasar...- murmuró en su oído, soltando algunas lágrimas y apoyando su mentón en el hombro de su hijo.
"Blaine"
Y esa voz profunda llamándolo bastó para que todo su cuerpo de tensara.
-¿Ugh?.- repitió Kurt alzando una ceja.
-Las cosas en casa son aburridas.- terminó por decir paseándose por la sala.
-Tu casa es dos veces la mia, ¿Cómo es que no hay nada bueno que hacer?
-Pues, no lo hay.- respondió alzando una figura de un elefante y volviendo a dejarla en una de las repisas.
La mano alzada de su padre en señal de saludo le hizo cuestionarse si aceptarla o ignorarla. ¿Cómo es que le exigía respeto luego de que él se viera reacio a la persona que es su hijo?
La estrechó.
-¿Qué tal la escuela?
-Bien.- soltó farfullando con su madre del brazo.- Bastante bien.
-Tu cabello sigue igual.- se quejó mirando los mechones verdes entre los rizos oscuros.
-¿Sabes?, creí que me extrañarías, que por lo menos me lo dirías.
El hombre de quedó mirando a su hijo, y a su mujer del brazo; que le daba una mirada exigente de un poco de cariño por Blaine.
-No pido más que una frase.- soltó Blaine en un hilo de voz esquivando a su progenitor. Subiendo las escaleras con los ojos llenos de lágrimas.
-No Blaine, debes dejarlo en dirección opuesta a la puerta.- dijo Kurt moviendo la figura del elefante nuevamente.
-¿Por qué?
-Porque o sino, significa que el dinero se va.- le explicó terminando de acomodarlo y ver la mirada curiosa de Blaine.- Es por el Feng Shui.
-Haré como que entendí.- susurró avanzando con las manos en los bolsillos.- ¿Puedo ver a Pavarotti?
Kurt asintió, y miró a Blaine ascender hasta su habitación. Se veía raro, como si estuviera algo desanimado…
Blaine se quitó el pañuelo amarrado a la altura de su bicep, sobre la chaqueta; dejándolo sobre su cama. Gritó con los dientes apretados golpeando el asiento amplio que estaba a los pies de su cama, dejándolo en el piso después de un fuerte estruendo.
No pedía más que un poco de preocupación, algo de aceptación. ¡No se habían visto en más de un mes, maldita sea!. ¡Quería que por una vez ignorara sus ropas y todo su exterior y que recordara que cuando era pequeño, jugaban juntos!
¡Que era su hijo y él su padre!
El ave estaba acurrucada entre las mantas, masticando algo de semillas, despreocupadamente. Blaine se acercó y le acarició las alas, el pájaro se volteó ante el tacto y le mordió cariñosamente el dedo.
-Hey tú.- susurró riendo ligeramente.
Se revolvió el cabello desesperado, con las lágrimas golpeándole la camiseta grisácea, explotando y dejando marcas oscuras. Era demasiado.
Debía salir de allí, debía calmarse y volver dentro de sus casillas.
Necesitaba su ancla.
-¡Pavarotti eres un desconsiderado!.- exclamó Kurt en el marco de la puerta, observándolos a ambos.- ¡A Blaine no lo muerdes así de fuerte como a mi!
-Es porque yo lo rescaté.- se defendió el ojimiel, tomando el ave entre sus manos y depositándolo fuera para que se acercara a un pequeño pocillo lleno de agua.
-Yo le doy alojamiento.- se quejó el castaño entre dientes.
-Él te aprecia, yo lo sé.- dijo Blaine sonriéndole a Kurt con amabilidad y el ojiazul creyó que podría derretirse en sus ojos.
Kurt se aclaró la garganta nervioso por el repentino silencio que se plantó entre ambos, y evitó hacer contacto visual con el chico que tenía en su propia habitación por segunda vez.
-¿Kurt..?
-¡¿Sí?!.- exclamó con la voz tiritando en nervios, enredando sus dedos.
-¿Quieres asistir a una fiesta en mi casa?.- preguntó sin rodeos.
-¿A dónde vas?.- preguntó Elaine Anderson al ver a su hijo bajar las escaleras.
-Necesito ver a alguien.- contestó suavizando la mirada furiosa, a una de más autocontrol ante la mujer que le dio la vida.
Se quedó en silencio, escudriñando el rostro del ojimiel, observándolo tan cambiado...
-La fiesta de gala y recibimiento será este fin de semana.- avisó Bruce Anderson cambiando la página del diario que leía en uno de los sillones personales.- Espero que estés listo, Cooper acaba de ir a comprar los trajes para ambos.
Blaine trató de disimular la pequeña mueca de incomodidad al escuchar el orgullo con el que nombraba a su hermano, esperando que algún día le llamará con el mismo tono.
-Blaine, puedes traer contigo a esa persona que vas a ver.- dijo su madre con una sonrisa.
Esa fuerza de madre que puede mover montañas, que pueden sosegar tormentas y alejar los "monstruos de la oscuridad" cuando no pueden dormir los niños en las noches. En una sola mirada logró ver en su hijo lo que ella misma vio en sus ojos en la época de su juventud en que se miró al espejo luego de su primer beso.
Amor.
-¿Una fiesta?.- preguntó frunciendo el ceño.- ¿Por qué harán una fiesta?.- volvió a preguntar sintiéndose atraído a la idea.
-Mis padres volvieron de su viaje.- le explicó frunciendo los labios.- Quieren celebrarlo y mi madre sugirió que te... Que llevará a alguien.
-Oh...- susurró comprendiendo la situación. Y entonces una tensión en sus músculos volvió a llenarlo.-¿Estarán tus padres verdad?
-Elemental.
Sus hombros temblaron ante un escalofrío. Conocía a Cooper, su casa, su habitación, pero conocer a sus padres era un paso enorme que no sabía si podía si quiera soportar. Las palabras de Sebastian resonaban nuevamente en su cabeza, "La familia de Blaine es complicada…"
Una mano alzándole el rostro le trajo un alivio repentino y no pudo evitar que se le escapará un jadeo de la sorpresa.
-Estarás conmigo.- le informó. Y esa frase trajo paz a ambos. Blaine no enfrentaría a su padre sólo.
El ojimiel sintió alivio al darse cuenta que le había dado el anillo a la persona correcta.
Kurt volvió a quitar las pelusas de su traje, pero ya no quedaba ninguna por la cantidad de veces que lo había hecho. Se sentía algo intranquilo, no eran nervios, sino que era como si…algo fuera a ocurrir.
-¿Estas seguro que él te vendrá a buscar?.- preguntó Burt observando a su hijo bajar las escaleras.
-Eso dijo.- susurró Kurt observando el reloj de reojo, viendo que faltaban cinco minutos para la hora acordada.- Tampoco me molestaría si no viniera.
-¿Cómo que no?.- gruñó Burt de regreso, quitándose la gorra y pasando la mano por su cabeza calva.- ¡Te invitó y es lo que corresponde!, además, ¿Qué es esto de fiestas?... ¿Es rico o algo?
Kurt miró sus zapatos, verificando que estuvieran lo suficientemente bien lustrados.
-Su casa es muy grande, y Cooper, su hermano, me había dicho que organizan algo así como "fiestas mensuales", supongo que ahora tiene un motivo nada más.
-Kurt, sé que eres responsable, pero…ten cuidado, con toda la gente que va a ir me refiero.
El ojiazul miró a su padre, y entendió el real significado de esas palabras. Sabía que el acoso era una parte de su pasado en la mente de su papá, y que el maquillaje en su muñeca lo cubría de la vista de él. Entendía que se refería a que no dejara que comentarios de gente desconocida le hicieran sentir inseguro.
-Lo tendré.- respondió agradecido.
El timbre sonó.
Cuando Burt abrió la puerta lo único que pudieron visualizar fue al otro. Blaine usaba un elegante traje, demasiado elegante, pensó Kurt. Era completamente negro, su camisa blanca y pulcramente ordenada, un corbatín negro, y el cabello peinado. No totalmente, sino que ordenado de forma que casi no se notaban los mechones verdes.
Kurt se mordió los labios para evitar que un suspiro escapara de su pecho; por su parte, Blaine observaba el traje gris de Kurt, y su camisa blanca adornada con una corbata negra y su cabello estilizado. Sus ojos más azules que nunca…
"Mm mph"
Ambos salieron de su ensimismamiento bajo la mirada cómplice y la sonrisa tratando de ser ocultada de Kurt.
-No vuelvas tarde.- le advirtió cuando su hijo pasó el umbral de la puerta. –Y tú…-le llamó al ojimiel.
-Anderson, Blaine Anderson.- repitió nervioso sin moverse de su lugar.
-Anderson.- recalcó Burt Hummel mirándolo seriamente.- Cuídalo.
Blaine abrió un poco más grande sus ojos para luego sonreír y asentir.
-Siempre.
-¿Cooper?.- preguntó la mujer tocando la puerta de la habitación de su hijo.- ¿Puedo pasar?
-Adelante.- contestó terminando de arreglar su corbata.
La joven Elaine entró en la habitación, suspiró al ver cada objeto presente y recordando con nostalgia a cada paso que daba cientos de recuerdos entre ambos.
-Muy elegante como siempre.- opinó arreglándole el cuello de la chaqueta.
-Tengo buen gusto.- presumió alzando sus cejas una y otra vez, haciendo a su madre reír.
-Eres igual que tu padre.- dijo revolviéndole el cabello, para terminar por tomarle el rostro y acariciarlo.
-Los extrañé.- confesó en una sonrisa triste.
-Nosotros a ti.- dijo abrazándola fuertemente.- ¿Blaine aún no llega?
-De eso quería preguntarte.- dijo alejándose y sentándose en su cama.- ¿Ha estado actuando…distinto?
-Bueno, ya recuerdas el cambio que tuvo…- dijo con algo de tristeza, arreglando el pañuelo en su solapa.
-No..- dijo arreglando su cabello tras su oreja.- No me refiero a eso.- susurró alisando su vestido morado de gala.- Cuando fue a ver a ese "alguien" el otro día, Cooper, él parecía…
-¿Enamorado?.- preguntó sonriendo al ver que su madre abría los ojos sorprendida, porque sí, esa era la palabra.
-Sí.- susurró en un hilo de voz.
-Sé que mi papá no lo aceptará. No ahora.- dijo con esperanza, volteándose hasta llegar donde su madre.- Pero Blaine… ahora es tan feliz.
-¿Quién es esa persona?.- preguntó tomándole las manos a su hijo, queriendo realmente averiguar sobre quién había hecho cambiar a Blaine.
-Lo conocerás cuando llegue a la fiesta.- dijo mirándola con cariño.- Pero no te preocupes.- agregó acuclillándose frente a ella.- Se hacen bien el uno al otro.
Elaine se quedó en silencio tratando de procesar las palabras de Cooper en su mente. Porque le asustaba ver que Blaine se desquitara con él mismo nuevamente, que otra vez volviera a cambiar y que su hijo sufriera. Porque no le gustaría quedarse de brazos cruzados otra vez.
-Eso espero…
-Si no me crees, ¿Desde cuando que Blaine no había asistido a estas fiestas de papá?
El timbre sonó y Elaine se quedó muda antes de poder contestar. Bajaron juntos las escaleras hasta que lograron ver a Blaine y al joven misterioso a sus ojos.
-¡Kurt!.- exclamó Cooper corriendo a abrazarlo y alzarlo del suelo.- ¡Creí que Blaine me mentía con eso de invitarte!.- rió aún sin soltarlo.
-Gracias por tu apoyo, Coop.- soltó Blaine.- Aquí están tus llaves.- dijo moviéndolas en el aire para que las tomara.
-Claro.- dijo tomándolas y dejando a Kurt en el piso nuevamente en el proceso.- Tenía que prestarte el auto, no podías haber ido en la motocicleta.
-Muy apropiado de tu parte.- dijo Elaine haciendo acto de presencia. Kurt jadeó al verla, era muy hermosa. Más hermosa a cómo Blaine se la había descrito en el trayecto. Su cabello negro y ondulado estaba peinado hacía arriba, su rostro era exquisitamente pulcro y limpio, sus ojos eran verdes y amables; y su pequeño cuerpo se veía esbelto en su vestido morado de gala que cubría sus pies.- Con que tú eres el invitado de Blaine.
-Kurt Hummel.- dijo nervioso alzando su mano. Elaine rió ante su nerviosismo y se acercó ignorando su mano extendida para abrazarlo y besarle la mejilla.
-Bienvenido.- susurró en su oído, y Kurt se sonrojó ante tal acto, entre avergonzado e intimidado.- Espero que disfrutes la fiesta.- dijo finalmente tomando sus manos, enseñándole una sonrisa amplia, idéntica a la de Blaine.- Ahora debo atender a mis invitados, ¿Me disculpas?.- agregó guiñándole un ojo y caminando al salón con elegancia.
-Esa es mi madre.- le dijo Blaine colocando sus manos en los bolsillos del pantalón.- Elaine Anderson.
-Es hermosa.- soltó sin pensarlo, hasta verla desaparecer al otro lado de la casa.
-Lo es.- dijeron ambos hermanos Anderson al unísono.
-Por cierto Kurt, tú no estas nada mal.- dijo Cooper alagándolo.
-No te sobrepases.- gruñó Blaine acercando a Kurt a su cuerpo, tomándolo de la cintura. El castaño sintió sus mejillas arder más aún.
-Ah claro, tú solo puedes hacer cumplidos al chico de tus sueños. Mi error.- se burló dejando a ambos chicos sonrojados. A Kurt más aún si eso fuera posible.
"Chico de tus sueños"
Kurt sonrió ilusionado por la frase y porque fuera cierta. Y la pequeña nube de felicidad que parecía estar soleada sobre su cabeza le acompañó hasta que entraron al salón y vio la enorme masa de gente. Algunos comiendo, sacando aperitivos de la mesa grande de un costado, otros conversaban compartiendo un trago, reían y sonreían a otros en forma de saludo.
Entonces visualizó un grupo de gente, centrado en Cooper y un hombre más o menos de su porte, mayor, con el pelo castaño y aspecto elegante y serio. Había hecho un comentario y ahora todos reían de ello.
-Te presento a mi padre.- susurró tomando un copa de la mesa y comenzando a beber lentamente.- Bruce Anderson.
Kurt intercambió la mirada de Blaine a su padre. Era extraño que la sra. Anderson y él fueran distintos en su forma de ser; en ocasiones las parejas se complementaban, pensaba Kurt, quizás el lado amable de Elaine era lo que Bruce necesitaba.
Quién sabe.
Había una banda sonora en vivo en otro de los rincones del salón, pero aún no comenzaban a tocar, en vez de eso estaban afinando sus instrumentos y otros bebían unas copas. El ambiente parecía ameno, pero en realidad eran conversaciones superficiales, sobre viajes, estadísticas, números y fechas importantes, pero que a la vez no lo eran.
-¿Qué hacías en estas fiestas?.- quiso saber observando unos canapés, sin entender de qué estaban hechos.
-Cuando asistía como persona normal.- suspiró dejando la copa vacía en la mesa otra vez.- Algunas personas se me acercaban para preguntarme por los negocios de mi padre, y de cómo lo haría para seguir con el negocio.
-¿Ibas a seguir con el negocio de tu padre?
-No en realidad.- asumió alzándose de hombros.- Todos esperaban eso de mí, pero yo no quiero.- dijo mirando a Kurt con ojos ligeramente brillantes.- Quiero ser músico.
-¿En serio?.- preguntó sonriendo al ver su entusiasmo y llenándose de ternura.
-Quiero crear canciones con las que la gente se identifique, y quiero tocar en frente de miles de personas y que griten mi nombre porque les gusta lo que hago… ¿No sería grandioso?
-Lo sería.- concordó mientras veía la sonrisa de Blaine crecer al saber que alguien lo apoyaba en sus sueños, pero luego sus mejillas se tiñeron de rojo y pasó su mano por la nuca.
-Lamento contarte esto, quizás te aburra.
-Nunca me aburriría de escucharte Blaine.- soltó sin pensar y luego se mordió la lengua fuertemente, sintiendo la mirada sorprendida de Blaine sobre él.
Elaine observaba la escena mientras conversaba con una de sus amigas, bebiendo unas copas y analizando las reacciones de ambos a cada minuto de la conversación. Un gozo en su corazón nació al ver a su hijo reír de la cara avergonzada de Kurt; sonrió al ver que alguien le daba felicidad que tantas veces le hacía falta.
En un momento Blaine le dijo algo al ojiazul, Kurt asintió y el moreno prosiguió a marcharse en dirección a la cocina. Se disculpó con sus amigas para poder acercarse al joven.
Kurt volvió a preguntarse sobre los ingredientes de la comida en esa mesa, ya que no quería hacer el ridículo comiendo algo que realmente fuera asqueroso y las ganas de escupirlo nacieran de inmediato, o que no supiera como se ingería algo.
-Te recomiendo este.- dijo Elaine apuntando uno con un mano extendida. Kurt pareció sobresaltarse al verla, pero luego se relajó al ver que la mujer sostenía una sonrisa amable y maternal.
-Es muy bueno.- admitió tapándose la boca mientras masticaba.
-Es mi favorito.- confesó la mujer sacando uno a su vez.- Por lo general nunca puedo sacar, se acaban antes de que me acerque a la mesa.- rió antes de darle una mordida a algo que Kurt sintió a sabor atún con ensalada y algo de limón.
-Oh, debe ser algo frustrante.- contestó el castaño sonriendo empáticamente.
-Lo es, créeme.- contestó la mujer bebiendo de su copa.- Y bien Kurt Hummel, ¿Cómo conociste a mi hijo?
El castaño creyó que se atragantaría, pero agradeció haber digerido antes de que le preguntara.
-Eh…en la escuela.- dijo asintiendo a nada en particular.- Él es futbolista, yo soy un animador…
-¿De verdad eres un animador?.- se entusiasmo dejando la copa en la mesa y aplaudiendo ligeramente con una sonrisa enorme.- ¡Yo lo era cuando joven!, claro que perdí el físico.- dijo mirándose a sí misma.
-Para nada.- dijo Kurt totalmente extrañado de que se llamase gorda o poco esbelta, porque era todo lo contrario.
-¡Oh, eres muy dulce!.- dijo tapándose la boca mientras reía. Lo que hizo a Kurt sentirse ligero y más tranquilo en su presencia.- Me alegra que puedas ser amigo de Blaine, por lo general es un tanto callado…últimamente, claro.- agregó en un tono algo nostálgico.- Así que te agradezco por estar con él en este tiempo en que estuve ausente.
-No se preocupe.- le aseguró Kurt.- Él es… alguien en quién puedo confiar.- dijo más para sí mismo manteniendo una sonrisa como si estuviese enfrascado en un recuerdo agradable, lo que hizo a Elaine sentirse más segura aún de toda la idea que ella y Cooper habían maquinado.
-Ya llegué.- dijo Blaine con un vaso lleno de hielos, depositándolo en la mesa.- ¿Qué hacían?.- preguntó al ver a su madre al lado de Kurt.
-Conversar sobre ti.- contestó la mujer y Kurt salió de su ensimismamiento mirándolos a ambos algo sorprendido.
-Entonces hablaban sobre el mejor tema de esta noche.- bromeó rodeando por los hombros a su madre, haciéndola reír nuevamente.
-¡Elaine!.- llamó el señor Anderson entre la multitud a su esposa, llamando la atención de algunas personas que focalizaron en sus ángulos de visión a Kurt.
-Los dejo.- susurró la mujer sonriendo, caminando con la misma elegancia entre las personas.
Kurt se preguntó a sí mismo si debía presentarse al padre de Blaine, pero era una extraña sensación de miedo la que le embargaba de la cabeza hasta los pies la que le decía que quizás no era la mejor idea de todas.
Se dio cuenta que el padre de Blaine se había agachado para escuchar algo que le decía su esposa al oído, y que luego los miraba a ambos con un gesto de seriedad. Vio como movía la cabeza y movía sus manos en negación rotunda, para después ver que Cooper le hablaba y le mostraba las palmas como queriéndole hacer entender algo muy difícil.
-¿Qué tal si nos retiramos?.- preguntó Blaine en su oído cuando Kurt vio que habían comenzado a discutir acaloradamente.
-¿Esta todo bien?.- preguntó nerviosamente al ver que Blaine tenía su mirada clavada en el mismo lugar.
-No quiero ponerte en algún riesgo.- confesó sinceramente.- ¿Ven conmigo?
Kurt no podía negarse a ese joven que poseía su corazón.
Se alejaron hasta salir de la casa sin ser notados. La fría noche invadía el patio exterior, y se pasó las manos contra sus brazos para darse algo de calor mediante fricción.
De la nada se escucharon unos aplausos desde el interior de la casa y una melodía comenzó a sonar, proveniente de la banda sonora. Un piano, violines y una flauta traversa llegaron hasta dónde ellos se encontraban. La pileta que estaba en el centro del patio comenzó a funcionar al igual que algunos regadores automáticos alejados de ellos; cientos de pequeñas luces colgadas en los árboles se encendieron al igual que se lograban ver las sombras de las personas en las cortinas, contrastadas con la luz dentro del lugar.
Su corazón se aceleró y el frío que hacía se marchó en el último aliento exhalado por sorpresa al ver la mano de Blaine extendida delante de él.
-¿Me concedes esta pieza?
-¿Nuevamente?.- preguntó recordando que la vez pasada, su baile había sido en el gimnasio de McKinley.
-Exacto.- agregó mirándolo con intensidad, haciéndolo sonreír de forma distinta, como si ya no hubieran más palabras.
Se acercaron hasta quedar ambos pechos pegados, pasó sus brazos por los hombros de Blaine, apoyándose en ellos, mientras las manos de Blaine se amoldaban en su espalda y comenzaban a moverse al ritmo lento de la canción.
¿Qué sacaban de todo esto?
¿Qué lograban con solo disfrutarse así de cerca, y sentir el calor del otro en un baile, en un momento demasiado privado?
¿Si no escuchaban nada más que la música, sus pies rozando la tierra, y sus corazones acelerados?
¿Si solo sentían sus mejillas rozarse?
¿Si Kurt se había alejado unos centímetros y Blaine acortó la distancia en un beso que expresaba mucho más que en otras ocasiones, con sus ojos cerrándose al instante cuando sus lenguas exploraron por sí solas?
Solo ahí Kurt quería llorar, simplemente romper ese momento en un jadeo y confesarlo todo. Susurrar sus sentimientos a la persona que cuidaba de él en la noche fría, contra sus labios, mirándolo nervioso y sintiendo su rostro enrojecer. Solo bastaba un "te amo" y todo cambiaría de un segundo a otro. Quizás ese miedo era el que le hacía vacilar. Pero el tiempo había pasado, llevaban meses conociéndose y compartiendo experiencias. Y Kurt creía que corazón ya no aguantaría más este sentimiento tan desesperado por salir.
¿Pero si Blaine había iniciado ese beso, también significaba que él sentía algo por él?. Si tan solo se arriesgaba…
Separó sus labios jadeando, apoyando su frente contra la suya. Tomó coraje.
-Me gustas, Blaine….- confesó bajando sus manos hasta apoyarlas en su pecho, estrujando la tela de su chaqueta con temor a que saliera corriendo y que se alejara hasta quizás cuándo. Sintió cómo las manos de Blaine le acunaron el rostro y gimió asustado, dejando que las lágrimas escaparan finalmente, asustadas de la respuesta, adelantándose a los hechos sin piedad.
-No llores, Kurt.- agregó besando una que caía cerca de la comisura de sus labios.
El castaño le abrazó fuertemente, apretándolo contra él como temiendo a que todo terminara, con un extraño presentimiento de separación.
-No te alejes, por favor.- sollozó en su hombro.- No te alejes de mi por esto.- volvió a gemir soltando un lamento contra la tela de su chaqueta.
-¿Por qué lo haría?.- susurró rodeándolo con la misma fuerza por la parte baja de su espalda.
-Porque no puedes corresponderme.- dijo Kurt sintiendo como un dolor agudo nacía en su pecho y hacía sus rodillas temblar.
-Eso no lo sabes.- contestó besando su cuello.- No sabes que yo nunca te dejaré.- agregó dejando un aliento cálido enfriar la marca húmeda contra su piel.
Los ojos de Kurt se abrieron de par en par dejándolos derramar con más facilidad las lágrimas, mientras se separaba casi con temor de Blaine, mirándolo con nerviosismo reflejado en ellos y a la vez ansiedad.
-¿Eso… quiere decir…?
Blaine solo sonrió con cariño. La música llegó a su fin.
Y todo ocurría, mientras Bruce Anderson observaba por la ventana, corriendo levemente la cortina…
¿YYYYYYYYYYYYYYYYYYYY?
Ok, estuve muy insegura de si poner esto o no. DEMASIADO. Así que solo espero sus comentarios para poder saber si lo que hice esta bien o no..Dios, estoy nerviosa lo confieso..
Aquí sus comentarios:
Marierux: Gracias! Me alegra que te haya gustado :)
Mel Reed: Exacto Blaine ya sabe lo que siente, y bueno... ¿Qué le habrá contestado a Kurt?
Anderson - Criss: Gracias! Aquí llegó este capitulo a dejar tragedias jaja
AdryRamiss15: Es un completo honor que este fic sea uno de tus favoritos :) Muchas gracias!
Danu: Esa carita tierna del cap de Big Brother, en esa misma carita me inspiré este capitulo :) Muchas gracias!
Gabriela C: Aquí el capitulo, ¿Qué te pareció?
Claudia: DIOS, NO LLORES! Y MUCHAS GRACIAS :))
hallan: Blaine con todos esos accesorios de chico malo, puede que cambien pronto..
RuthJB: Aquí conocimos un poco a los padres de Blaine!, no sé si a ustedes les pasó, pero yo amo a Elaine, es adorable. Aún conoceremos un poco más de esta pareja por cierto. ¡3 días!, Woow, muchas gracias y me alegra que te guste este fic :)
Paohidis: ¡MUCHAS GRACIAS!, ¡No sabes lo feliz que me haces!, ¡Ustedes son los más tiernos del mundo!
Lena - 96: Jamás me olvidaría de ustedes! Muchas gracias :)
Elbereth3: Wow..no crei poder causar algo así como a un mousse de chocolate... Gracias por tu comentario, la verdad es que me dejaste con la misma sensación al decirlo. Muchas gracias a ti por leerlo, un fic no es nada sin lectores como ustedes :)
LouDeChanel21: Ayyy mujer!, tú me haces llorar a cada comentario! ¿¡Cómo dices cosas tan hermosas a una simple persona como yo!?, nunca había pensado en todo lo que me dices y como siempre siempre, agradecerte por tus bellas palabras que me animan muchísimo y que me hacen escribir cada capitulo con más cariño aún, ya que siento que lo disfrutan cuando me lo expresan con todas esas palabras bellas. Un lector no es ignorante, tú solo descubres y así disfrutas. Te agradezco eternamente :)
cristian6: Claro que me acuerdo de ti!, y sigo diciendo que es un honor que leas mi fic a pesar de que no te guste Klaine, me alegra que te guste y que lo encuentres interesante :)
Guest: NUNCA LO DEJARÉ! :)
karenGr: Wow!, leiste muy rápido! Me alegra que te guste, de verdad que lo que digo es cierto!, ustedes son los mejores en subirme el ánimo, ¿Lo he dicho?, Muchas gracias! (todos necesitan Klaine, lo sé)
MayiKlaine: Si la relación entre Kurt y Sebastian la encuentras confusa, no querrás saber después jeje. Mujer! recuperate de tu resfrio que me contagiaste a la distancia!. Si volvió principe Kurt en este capitulo causando ternura jaja.. También te quiero montones!
Bueno bueno bueno...sigo más nerviosa que nunca por los reviews que vendrán y...aah.. todo. Agradecerles por todas sus palabras hermosas que me suben el ánimo muchísimo, ustedes dicen cosas tan lindas que al final termino llorando en cada review! Aaah... Los amo adoro y admiro a cada uno :)
Hasta la próxima!
~Carolice
