Capítulo 25 El laberinto de los secretos
El equipo se despertó a buena hora no eran ni las cinco de la madrugada sin que estaban ya todos reuniéndose en espera por saber cómo se organizaría la expedición. Aunque Afrodita no era una diosa de carácter bélico las revelaciones de Aurora la describían demasiado diferente, ni el propio Hermes podía dar crédito ante semejante visión de la Fuente, aquella creatura no era su ex amante y amiga a quien él tanto quería. Poseidón por su parte, solo recordaba haberla visto algunas veces en el olimpo, en alguna ocasión le toco juzgar su comportamiento de esposa infiel de Hefestos, pero jamás había tenido un trato más allá con ella. Athena había decidido, desde la noche anterior, que se dividirían en tres grupos, cada grupo liderado por un Dios, claro está, las del prisma junto con los lemurianos se encargarían de tele transportar a todos hasta la isla de Chipre, lugar en donde se sabía que residía la deidad desde su partida del olimpo hacia seis años.
Saori terminaba de vestirse en su habitación para salir a alcanzar al equipo, aunque era evidente que su amante estaba más inquieto de lo normal.
-Sabes te ves hermosa en esos pantalones, eres totalmente diferente a como te veías hace seis años.-
Decía Saga con un cierto tono de nerviosismo muy sencillo de captar por su chica.
-A que tienes miedo mi amor?- Con un tono tierno respondió su chica.
-Vaya parece ser que aunque intento simularlo…. Oíste a Aurora, esa Diosa quiere decapitarte!-
-Pero no lo permitiré, ni tu tampoco se lo permitirás.- Le decía la peli morada mientras que a su vez depositaba un tierno beso en los labios de su gemelito. –Ya no soy la Diosa pasiva de hace seis años, tengo un excelente maestro que me ha entrenado con todo su potencial y me encanta vestir pantalones. En especial si son Calvin Klein.- Decía la chica cerrándole un ojo en señal de complicidad.
-De quien dices que son tus pantalones?!-
En el salón estaban todos esperando a la pareja para partir Julián y Hermes trataban de organizar los grupos lo mejor posible. El dios del comercio no perdía su oportunidad para acarrear a cierta chica quien él sabía que estaba cien por ciento prohibida a sus ojos, pero el efecto de celos que ocasionaba en su pareja le divertía a morir.
-San Mitchelle, sin duda haremos un buen equipo tu y yo preciosa.- Aunque antes de que la chica, toda molesta claro está, pudiese contestarle ya tenía la respuesta de su celoso guardián.
-En tus sueños Deidad de los bribones, ya te dije que esta peli rojita es solo mía así que ira conmigo!- A Kanon los celos se lo comían, aunque no tenía ni la mínima duda de su chica, sabía que el Dios Hermes gustaba de tener relaciones con mujeres comprometidas y que los dioses eran capaces de todo para seducir a sus elegidas.
-Vamos Kanon ya te dije que no soy celoso podríamos compartirla.- Le decía todo divertido el hermoso Hermes, y esta vez fue Poseidón quien puso el punto sobre la i.
–Oye mi querido sobrinito seductor, deja ya en paz a esa luciérnaga, y es más ella y mi ex dragón vendrán en mi grupo así que resígnate ya.-
-Está bien ya veo que contra el señor de los mares es mejor no objetar, anda Gabrielle tu también haznos el favor de acompañar a la rencarnación de mi queridísimo tío, no haya ser que mi ex haya comprado alguno que otro jarrón o florero para decorar su templo. Ya ves que a mi tío le encanta hacer la siesta en ellos.-
-Te quiero matar….-
Julián tenía unas ganas tremendas de ahorcar a su molestoso sobrinito, Gabrielle y June intentaban evitar que el dios de los mares alcanzase su objetivo, cada una jalando al objeto de su interés. Aunque por vía telepatía Poseidón no perdió su oportunidad de comunicarle algo a Hermes.
-Gracias, por…-
-Lo de Gabrielle, no hay de que.-
Así disimuladamente el castañito le guiño un ojo a su queridísimo tío, mientras que Kanon tomaba a su novia colocándose del lado del grupo que ira con su ex emperador. Saori y Saga llegaron en el acto y los grupos se repartieron de la siguiente manera:
Athena iría con su inseparable chicle amoroso, Saga, Afrodita de Piscis, Eliana, Mu, Shaina, Kiki, Dokho
Poseidón iría con Gabrielle, Mitchelle, Kanon, Sorrento, Graciela, Shura, Constanza, Shion
Hermes iría con June, Milo, Ángela, Shaka, Aurora, Camus, Aldebarán, Marín, Mascara de Muerte y Aiora.
Antes de partir Shaina entrego a Poseidón su antiguo tridente aquel que había recogido ella durante el rescate de la olla, quien sabe si la deidad pudiese necesitarlo. Ya todos listos, fueron inmediatamente orbitados hasta las hermosas costas de Chipre. Aquello era un paraíso para los ojos de cualquiera, menos para los de Mitchelle quien guardaba muy malos recuerdos de su primera excursión a una isla.
-Maldición, es que ustedes los Dioses no pueden escoger otros sitios para sus … cosas en fin esto parece genético.-
Cuando de inmediato quiso contestarle el dios del comercio, este fue callado por un coscorrón de su tío marino mismo que venía acompañado de unas cuantas miradas de desaprobación por parte de Saori, Kanon y June.
-Está bien sin comentarios….- Así se sobaba su cabeza el pobre castaño para que se le pasara el dolor.
La vista era increíble pero de la diosa de la belleza ni sus luces el paraje por donde Hermes les había indicado no parecía albergar nada fuera de una hermosa playa virgen.
-Lo que sus ojos ven, no es siempre lo que tienen enfrente.- Decía muy sonriente el dios del comercio mientras que tomo de su cuello un dije que llevaba como collar. En sus manos el pequeño dije fue adquiriendo tamaño hasta transformarse en un báculo. En la mitad del bastón la forma de dos espirales que asemejaban la forma de serpientes, estas se enrollaban entre sí en perfecta armonía hasta tocar un hermoso cristal circular que se encontraba en la punta, al llegar al círculo los espirales parecían tener pequeñas alas de cada lado. El hermoso y poderoso caduceo, en las manos de su amo comenzó a brillar con fuerza mientras que las espirales parecían moverse como dos serpientes con vida que danzaban la una con la otra. Un fuerte rayo emitido por el báculo se estrelló frente a lo que parecía una simple piedra de proporciones considerables y en un segundo el portal se abrió ante los ojos de todos los presentes. Del otro lado del portal se podía bien apreciar un hermoso Templo que hacía a escasos kilómetros subiendo por un acantilado, el templo parecía estar rodeado de un increíble laberinto en lo que parecían los jardines que conducían al templo de la deidad.
Hermes miro a todos los presentes haciéndoles una seña de que pasaran el pórtico.
-Bienvenidos al Templo de la Belleza en la Tierra.-
Otro mundo frente a sus ojos uno que era invisible ante los ojos de los simples mortales, el templo de Afrodita, la diosa de la belleza, parecía lo que Saori describiría como la réplica de los Campos Elíseos. Ahora quedaba por hacer lo evidente pasar el laberinto para buscar a la deidad, quien suponían se encontraría en el recinto principal del templo. El laberinto era un tanto extraño parecía tener tres entradas según Hermes todas conducían al templo, sin embargo conociendo a su ex sabía que algo les estaría esperando dentro de cada puerta del laberinto. Cada grupo tomo una entrada quien llegase primero al recinto de la Diosa trataría de dialogar pacíficamente con ella, claro si eso fuese posible.
Mientras tanto en el recinto principal una hermosa diosa miraba atravesó de una fuente de agua en el estanque sus aguas reflejaban las imágenes de sus visitantes.
-Por fin, después de seis años yo me encargare de darte tu justo castigo, maldita!- Dirigiéndose tranquilamente hacia una de las ventanas su voz parecía llamar alguien. Fue una hermosa paloma blanca quien respondió al llamado de la deidad, la Diosa le tomo en sus manos y le susurro algo muy de cerca. La paloma parecía inquieta y trato de volar siendo detenida por la brusca mano de la bella, quien al ver la negativa del animal encendió su cosmos energía en su mano, transformando el color de las plumas del ave en un negro brillante y sus ojos en rojo carmesí.
-Así va a ser mejor, ahora obedece y despierta mi maldición por todo mi laberinto.-
El animal salió volando por la ventana internándose en el camino herbado del hermoso laberinto de la bella.
En el primer camino Saori y su equipo seguían el rumbo entre los arbustos perfectamente cortados, el sitio era tan hermoso y olía tan agradable que cualquiera pensaría que ese cosmos que alimentaba aquel sitio era inofensivo. El sonido de los ruiseñores parecía acompañar pacíficamente el trayecto del grupo, hubo quienes no podían evitar ponerse un tanto románticos. Y como no un lugar paradisiaco bajo la cosmos energía de la diosa de la belleza y seducción, cualquiera podría sentirse influenciado por ese ambiente. Saga y Afrodita no podían evitar tomarse de las manos con sus respectivas chicas, mientras que Shaina y Mu ya estaban de la mano ante los ojos un tanto sorprendidos de Dokho y Kiki, quienes prefirieron guardar silencio ante aquella visión. En un instante el magnífico ambiente casi embriagador del momento se vio cortado por la del rayo violeta quien sin dar explicaciones cayo de rodillas aprontándose con su mano derecha al nivel de su corazón.
-Ahhhhhhhhhhhhh ese dolor!-
Afrodita salió de su trance y de inmediato tomo a su chica de los hombros ayudándola a ponerse de pie.
-Eliana cariño que ocurre?!-
Todos los presentes volvieron su atención con bastante preocupación hacia la albina.
-Sufrimiento… demasiado sufrimiento… y odio…. hay demasiado odio…. ahhhhhhhhhh el dolor es insoportable….-
Por otro lado del laberinto Poseidón se encontraba en la misma situación pero multiplicada por cuatro y para colmo una de ellas era su razón de ser.
Gabrielle, Mitchelle, Graciela y Constanza no lograban ponerse de pie, un dolor que no podían describir estaba ahí dentro de ellas y este era tan insoportable que a algunas hasta les costaba trabajo respirar.
Los chicos trataban de ayudarles a ponerse de pie pero aquello parecía imposible, Kanon sentía que aquello podía ser un ataque de la diosa bella.
-Mitchy por favor dime donde te duele, tienes que reaccionar!-
Julián por su parte no estaba menos histérico que su ex dragón.
-Gaby mi amor escucha, no siento ningún cosmos divino que este atacando, dime por favor que es exactamente lo que sientes?! Sorrento haz algo! Alguien haga algo!-
Constanza parecía asfixiarse del dolor era como si le estuviera robando el aire, en un instante los colores de su rostro comenzaron a cambiar tomando un tono casi azulado lo que puso histérico a Sorrento.
-Se está asfixiando, que hago?!-
Lo único que se le ocurrió al pobre sirena fue darle respiración de boca a boca a ver si lograba que la chica retomara su color.
Shura estaba en pánico al igual que el resto de sus compañeros Graciela parecía convulsionar del dolor y nadie podía sentir el origen del dichoso ataque. Claro que los años de experiencia saldrían a flote en ese momento, ya que fue Shion de Aries quien se acercó a la del pelo Rosa tocando su centro su chacra de corazón.
-Puedo sentir que está percibiendo algo que nosotros no, pero no es un ataque simplemente está sintiendo la verdadera energía que inunda este sitio. Debe tratarse de las emociones de la Diosa, ellas dijeron que tenían el poder de la clarisentencia, ósea que pueden sentir aquello que los demás sienten. Escúchame Graciela tu poder es el rayo rosa por lo tanto puedes dulcificar el ambiente, despierta tu cosmos ahora rápido antes de que tus hermanas mueran de dolor.-
-No puedo, quiero morir, solo quiero morir! – decía la peli rosa mientras que un amargo llanto inundaba sus ojos.
Entonces fue Shura quien le hablo –Escúchame bonita, si bien he entendido lo que dijo el maestro, no eres tú. Tú no eres quien quiere morir, debes separarte de esa energía, aunque la sientas debes reconocer que no eres tú.
En el tercer camino del laberinto Aurora no estaba en mejor estado que sus hermanas, se encontraba en el suelo y el dolor parecía querer robarle la poca cordura que le quedaba. Camus trataba de ayudarla a ponerse de pie, pero cada intento era fallido.
-Por todos los Dioses Aurora dinos que te duele?! Déjame ayudarte preciosa por favor no te mueras!
Hermes no sabía cómo reaccionar al respecto estaba seguro que no se trataba de un ataque de su examante sin embargo ella tendría algo que ver en la inexplicable situación que vivía la peli roja. June estaba inquietándose se veía que la chica sufría y mucho.
-Mi señor por favor haga algo, apiádese de ella.-
-No la están atacando sin embargo pareciese ser que ella siente el dolor de alguien más.-
-Debe tratarse de la Diosa de la belleza recuerden el mensaje que recibimos ayer.- Aiora no estaba equivocado el ambiente se veía hermoso, como su creadora, pero por dentro se escondía un secreto que atormentaba el alma de la deidad.
Mascara de Muerte miraba a Hermes al igual que el resto necesitaba una respuesta de la deidad.
-Escúchame Aurora debes sacar esa energía de ti, ella no te pertenece, no eres tú.-
-Él se fue, ya no volverá, lo poco que me quedaba de él se ha ido para siempre.- Los ojos de la chica se volvían brillantes su cosmos parecía haberse activado. Camus trato de guiar las palabras de la chica en busca de una respuesta.
-Quien se fue? Dínoslo, quien le hizo tanto daño a esta deidad como para que quiera la cabeza de nuestra diosa?-
-Ahhhhhhhhhhh el inframundo desapareció y se lo llevo consigo, maldita seas Athena! – Sangre comenzó a salir de la nariz de la chica haciendo que el Acuario perdiese su inamovible temple.
-Aurora nooooo, Hermes haga algo maldita sea esto está muy mal!-
Hermes estaba sorprendido por la declaración de la chica, ahora todo era claro, al menos para él.
-Aurora haz lo que te digo separa esas energías, tienes el cosmos tan fuerte como el mío, aunque creo saber que te puede ayudar espera.-
El dios encendió su cosmos y llamo por telepatía a Poseidón. –Dime que no tienes cuatro bellezas agonizando.
-Maldita sea Hermes, mi Gabrielle se está hiendo dime qué diablos hago?!-
-Despierta a la del rayo rosa, es la única que puede suavizar este cosmos de dolor y dile que envié una onda expansiva de su luz y pronto!-
Julian tomo a Gabrielle en brazos llevándosela al pobre de Kanon, quien era el más próximo, éste tenía en brazos a su Mitchelle y estaba al borde de la histeria.
-Por favor Kanon cuida de ella, voy a hacer todo porque las cuatro se liberen de esto.- El gemelo asintió con su cabeza y Poseidón se dirigió de inmediato al lado de Graciela haciéndose espacio entre Shura y Shion quienes trataban de hacer reaccionar a la chica.
-Graciela si no enciendes tu cosmos ahora y envías una onda expansiva tú y tus hermanas morirán victimas del dolor de esta diosa. Te lo suplico, hazlo por ellas, las seis dependen de ti, están muriendo.-
Esas últimas dos palabras se clavaron en el inconsciente de la de ojos negros, eso sí que no ella no permitiría que nada dañase a sus seis hermanas así que tomo la mano del caballero de capricornio y a como pudo le hablo.
-Shura como cortas?-
-Que dices?
-Cuando activas tu excali… bur ahhhhhhhhhhh dime! Muéstrame! Como cortas?!-
El joven se puso de pie dejando a la chica en brazos de Shion y tomando un pañuelo de su bolsillo lo corto haciendo un movimiento con su mano derecha. La chica concentro su cosmos y grito.
-Con la fuerza que me confiere el rayo rosa yo envió esta onda de luzzz!-
Así la onda de luz salió de la chacra de corazón de la chica reproduciendo el movimiento de la mano del capricornio cortando ese lazo que la unía a la bella diosa. La joven se tomó del brazo de Shion y ayudada también por Shura se puso de pie, así se soltó de ellos y juntando ambas manos concentro su cosmos y al abrirlas envió una fuertísima onda expansiva de luz rosa que toco la totalidad del laberinto y a las seis chicas del prismas. Una a una fueron recuperándose, algunas en brazos de sus amados y otras con tremendas sorpresas.
Constanza se vio con los labios del marina de sirena y aunque el gesto le pareció bastante conmovedor, los colores se le subieron al rostro. Sorrento sin embargo intento justificarse en el acto.
-Sabes preciosa te estabas ahogando y pues me asuste…- Una buena bofetada se dejó oír por todo el laberinto y Constanza se puso de pie más roja que un tomate y eso si sin perder la forma. Se dirigió a Sorrento de manera muy educada.
-Muchas gracias General.-
-Hombre, fue un placer. Auch.- Decía el austriaco mientras se sobaba el rostro de tremendo bofetón.
Julián llegaba a toda prisa junto a Kanon para ver cómo iba su Gaby, ella y Mitchelle parecían ir bien, ya tenían color y se ponían de pie con ayuda de los dos hombres.
-Gaby estas bien?-
Si, así parece, pero Mitchelle tú también lo sentiste?-
-Sentir que?! – Los dos hombres preguntaron a la vez.
-Sí y creo que todas lo sentimos.- Mirando a todo el grupo continuo –Ella perdió a dos seres, no a uno, ella perdió dos seres que amaba.-
-No me sorprende ya que todos sabemos que ella tenía una lista interminable de amantes.- Decía todo convencido Poseidón, pero fue interrumpido por Gabrielle.
-No, uno no era su amante.-
Shura estaba intrigado –Y que pitos toca Athena en las perdidas de esta deidad? Porque quiere su cabeza?-
Graciela le contesto –No lo sabemos, sentimos su dolor, en este caso sus dolores, pero no podemos ver los detalles que acompañaron esas pérdidas. Solo sabemos que uno de esos dolores es más allá de cualquier dolor dejado por algún amante. La primer creatura que perdió le dejo el alma incompleta mientras que la segunda pérdida parece llevar un lazo directo con la primera.-
-Pues no entiendo nada.- Sorrento seguía sobándose el rostro intentando disimular la marca de la mano de Constanza.
-Es extraño- decía Mitchelle mirando a Kanon,- con una ella sentía como lo que siento por ti. Sin embargo la otra era algo hermoso, pero que yo no conozco….-
-Un hijo, ella perdió un hijo, un bebe- Gabrielle tenía la respuesta.
-Como sabes que se trata de un hijo, Gabrielle?- Le preguntaba Mitchelle un tanto perturbada por la declaración de la rubia.
Ella miro con tristeza a Julián y no pudo evitar que una lágrima le saliera.
-Porque yo también perdí a mi hijo, aunque eso fue en otra vida.- El corazón de Poseidón sentía que era desgarrado ante aquella declaración.
-Qué?! Estabas embarazada? Porque no me dijiste nada?!-
-Yo solo quería huir, aquella vez cuando te vi con esa última sirena…. Yo me sentí muy mal…. Salí de ahí nadando y trate de no hacer ruido, pero tropecé con un tiburón y el impacto me hizo estrellarme con un arrecife y….-
-Y qué?!-
-Basta! Déjala en paz eso le daña y no estamos para eso.-Mitchelle quería arrojar un huracán entero sobre Poseidón, si bien era cierto que sabía de la antigua encarnación de sirena de su hermana desconocía los detalles de aquella experiencia. Kanon tuvo que mediar porque se dio cuenta que su chica bramaba de coraje al escuchar el trato que el señor de los mares le había dado a su hermana en aquella vida pasada.
-Mi amor cálmate! Estamos en una misión y creo que aunque lo que estamos oyendo es bastante penoso, aún tenemos que llegar a la Diosa de la belleza antes de que el caos comience.
Shion apoyaba al gemelo aquello era revelador y horrible, pero primero tenían que terminar su misión y después tendrían tiempo para otras cosas. Así Graciela se acercó a Gabrielle y con su aprobación envió de su mano un rayo rosa directo a su centro corazón para que la chica dejase de identificarse con el dolor de la diosa había que seguir y siguieron. Por otra parte del laberinto Saori y su grupo continuaban ahora con una Eliana en plena forma las cosas irían más rápido, o bueno eso pensaron ellos. Una negra paloma les observaba desde un árbol cercano, esta tomo vuelo y de sus alas un extraño polvo negro iba cayendo en la tierra dejando salir de esta hermosas rosas rojas que cubrieron el camino del laberinto. La forma de esas rosas le decían algo a la diosa de la sabiduría y seria el caballero de Piscis quien lo confirmaría.
-Athena detente, deténganse todos, esas rosas yo las conozco tiene un cosmos envenenado, por los dioses tienen mi cosmos.-
Saga miro extrañado la declaración del caballero de Piscis.
-No es posible, tú eres el señor de las rosas y estas de nuestro lado.-
Seria Saori quien les explicaría el porqué de esas rosas ahí.
-El templo de Piscis de mi antiguo Santuario se construyó en honor a la deidad Afrodita, ya que ella huyo de Tifón convirtiéndose en pez, y además las rosas rojas son su símbolo. Es por eso que cada caballero que guarda esa casa lleva las cualidades de la Diosa de la belleza y tiene como arma las rosas envenenadas.-
-Si pero dime mi amor como es que él dice que tienen su cosmos? Eso no tiene sentido.-
El caballero de Piscis empezaba a estresarse ante tal afrenta colocar esas rosas ahí, era como insinuar que él era un traidor y primero muerto antes de defraudar a su Diosa.
-Voy a cortar esas rosas de raíz y créeme Athena no dejare una sola sobre el suelo!-
Eliana se dio cuenta de que su chico estaba molesto por la situación salió de inmediato detrás de él.
-Te ayudare.-
-No! Esas rosas tienen un letal veneno y no quiero que…-
Y no pudo seguir ya que las dichosas rosas se enredaron en sus tobillos y fueron creando una especie de enredadera atrapando el cuerpo del bello caballero con una fuerza increíble. Uno a uno las dichosas rosas atraparon a los ocho y sus espinas comenzaron a clavarse en la piel de todos, aquello era una pesadilla para el Piscis.
-Eliana! Athena! Noooooo!-
El veneno no iba demasiado rápido, pero ya comenzaba a afectar a algunos Saga y Dokho comenzaban a tener problemas para respirar además Kiki estaba quedándose dormido y la cobra comenzó a temer por la vida del joven.
-Kiki! No te duermas es el efecto del veneno si te duermes morirás, Kiki! –
-No puedo mantener mis ojos abiertos Shaina, maestro Mu….-
Shaina miraba con Angustia a su hermoso caballero peli lila quien comenzaba también a caer bajo el efecto del veneno.
-Mu! No por favor Mu! No te duermas por favor! No lo hagas, te lo suplico…-
-Shaina háblame así me mantendré despierto lo más posible…-
-Mu no puedes dormir yo no quiero que tú te mueras, eres muy importante para mí, por favor, no te vayas…- El caballero abrió sus ojos ante el impacto de ver llorar a la hermosa cobra, y sus palabras ella le decía que él era importante para ella.
-Shaina preciosa… tú también significas mucho… para….mi-
Saori trataba a toda costa de librarse del agarre de las endemoniadas flores, su veneno comenzaba a fluir por su sangre, aunque como ella era una Diosa el efecto sería mucho más tardío que con el resto. Lo único que cruzo en esos momentos por su cabeza era Saga, intentar a toda costa que no se durmiera.
-Saga no! Prometiste que te quedarías conmigo, y que cuidarías el doble de mi! Por favor mi amor no me dejes.- El llanto se hizo presa de la chica aquello movió el corazón de su caballero con una fuerza inaudita, así por amor a ella exploto su cosmos con gran fuerza.
-Galaxian Explosion!- Aquello fue de la fuerza de una bomba nuclear, con suerte que los únicos destruidos fueron los rosales. A pesar del ataque de Saga, que había liberado a todos los presentes el único que parecía no estar afectado era Piscis, ya que él era inmune a todo veneno. El bello caballero salió corriendo rumbo a Eliana y cuál fue su sorpresa que la chica estaba en estado perfecto.
-Eliana cómo es posible?-
-Soy inmune a todo veneno como tú, solo que yo no produzco veneno, yo lo saco de los cuerpos. Vamos rápido nos necesitan.-
Saga y Saori estaban juntos en el suelo atrapados por el efecto del veneno que les recorría en diferentes velocidades. Saori le pidió a Eliana que curase del envenenamiento a todos y la dejase a ella al último, después de todo ella tenía más resistencia que el resto. Uno a uno, todos fueron siendo despojados del veneno por Eliana quien era ayudada por Piscis. Saga recobraba su color vivo en su rostro y justo cuando la chica estaba por tocar el cuerpo de Saori, la paloma negra pasa volando y arroja ese polvo negro sobre ella, delante de todos los presentes. En un segundo la chica desaparece de la vista de todos. El caballero de géminis estaba más que histérico y no era el único, aquello había sido una trampa.
-Saori! Nooooooooooo!-
