"Los muertos reciben más flores que los vivos,

porque el remordimiento es mayor que la gratitud."

Anne Frank

XXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Abrió los ojos con desmesura al escuchar esas palabras. Se giró con mucha lentitud y encaró al hombre que la observaba con detenimiento desde el otro extremo de la habitación. No supo que decir o como reaccionar.

-¿Qué me dices, Hermione?- le volvió a insistir el mago oscuro.

-¿No hemos hablado ya de esto?-

Vio como Voldemort cambiaba de expresión. Daba la impresión de que estaba soportando un incontrolable instinto asesino que pugnaba por salir. Sin embargo, y para asombro de la bruja, éste se mantuvo controlado y no dijo nada durante unos instantes.

-Piensas que si estás aquí, tendrás que torturar y matar a mis enemigos… no tienes porque hacerlo-

Hermione se giró completamente y se cruzó de brazos- Pero tú si debes hacerlo, porque es lo que te gusta, es lo que eres-

Se hizo otro silencio. Hermione solo esperaba que el hombre le dijera algo más. Ya la situación le resultaba bastante molesta, él no dejaba de insistir sobre algo que ya estaba decidido. Sabía que tenía mucho que perder en esa discusión. Voldemort no tenía ninguna necesidad de pedirle nada, podía encerrarla ahí privándola de libertad. Sería algo tan sencillo para él. Se preguntó por un momento si esas posibilidades cavilaban por la mente del Señor Oscuro en ese preciso momento.

Finalmente vio como el mago levantaba la cabeza y la miraba con fijeza. Hermione en cambio,bajó sus ojos y los fijó en su cuerpo. Estaba vestido de una manera tan simple pero elegante. Jamás imaginó verlo así. Su blanquísima camisa por fuera, con algunos botones sin abrochar y su cabello alborotado. Tenía un semblante serio y atractivo donde lo que más resaltaban eran sus ojos. Una mirada llena de malicia y crueldad que nunca era dejada de lado. Pero que, sin embargo, a ella la hipnotizaba.

-… Si quieres irte…-

-Claro que quiero … la pregunta es ¿me dejarás hacerlo?- Su voz sonó dura y helada. No supo que la motivó a hablarle así. Se sentía poderosa. Por primera tenía el control de algo, o creía tenerlo.

Voldemort miró hacia la pared- Entonces… lo que sucedió aquí, entre nosotros…-

Hermione ladeó la cabeza con curiosidad- ¿Qué pasa con eso?-

El mago oscuro abrió la boca en aparente sorpresa, gesto que solo duró una fracción de segundo. Daba la impresión que quería decir algo más, pero pareció pensárselo mejor, puesto que la chica vio como metía las manos en los bolsillos de su pantalón y se giraba hacia la gran ventana que tenía justo detrás.

Hubo otro incomodo silencio. Hermione miró el reloj que adornaba si muñeca y un pinchazo de impaciencia la atravesó. Ya era tarde. No podía aparecer en La Madriguera cuando ya todos se hubiesen levantado. Miró nuevamente al hombre y estuvo a punto de pedirle que dijera algo.

- En los jardines está mi Horrocrux. Él te llevará a donde quieras ir- le aseguró el Señor Oscuro sin mirarla.

-Bien- le respondió con una sonrisa en los labios- Adiós, entonces-

No esperó respuesta y salió de forma apresurada de la habitación. Cerró la puerta tras de sí y corrió por los conocidos pasillos que la llevaban a los pisos inferiores. Atravesó la entrada principal y vislumbró los hermosos jardines justo al frente. El sol estaba saliendo dándole al lugar un aspecto señorial y muy fresco. El sonido de las aves la emocionó y detuvo su carrera solo para escucharlo con calma.

Más adelante vio como, efectivamente, Tom la esperaba. Se acercó a él con bastante lentitud. No quería parecer muy desesperada por irse.

- Hola… ¿Dónde has estado?- le preguntó con calma.

El joven se encogió de hombros – He adelantado algunas cosas. Voldemort me llamó y me dijo que te esperaba aquí para llevarte a tu casa-

-Ohh- Quiso dar algún comentario sugestivo, pero nada se le ocurrió.

- Pensé que te quedarías- le dijo el chico mientras caminaban juntos. Hermione lo miró frunciendo el entrecejo.

-Yo no quería venir aquí en primer lugar ¿Por qué pensaste que me quedaría?-

Tom volvió a mostrarse indiferente- Él iba a llevarte a un lugar muy interesante. Te hubieses gustado; pero dadas las circunstancias-

La bruja se detuvo- ¿Qué lugar?-

-Eso no importa ya, Hermione. Vamos, no querrás perder más tiempo- La sujetó por el brazo con algo de fuerza. La chica miró la mano del joven con el entrecejo fruncido. Ese exceso de presión sobre su extremidad la había tomado por sorpresa. Notó como sus pies se despegaban del suelo y la desagradable sensación de la aparición se hizo presente.

XXXXXXXXXXXXXXX

Tocó tierra de inmediato y se separó con brusquedad. Su brazo empezaba a doler ante el poderoso agarre. Miró hacia el frente con algo de duda. Por un momento estuvo convencida que Tom no la llevaría de vuelta a La Madriguera. Al fin y al cabo, no podía confiar mucho en ellos.

- ¿Por qué me has hecho daño?- le preguntó de forma acusadora. Se tocó el brazo de forma automática mientras clavaba la mirada en Riddle.

-¿Lo he hecho?-

- Así se ha sentido. No tenías que sujetarme tan fuerte-

Riddle sonrió de forma irónica – No te quejes-

Hermione parpadeó varias veces antes de responder- ¿Qué te ocurre?-

Vio como el chico negaba con la cabeza y borraba la sonrisa de sus labios- Nada. Lo lamento, Hermione-

Se hizo un silencio muy incomodo. Hermione no podía dejar de verlo fijamente. Tom le respondía de la misma manera. Finalmente Riddle se llevó una mano al pecho y lo acarició con su dedo índice. Cuando habló, lo hizo con una voz fría y prevista de emoción. Una voz que le recordó mucho a la del mismo Voldemort.

-Me has puesto en una situación inconcebible-

Hermione abrió los ojos estupefacta- ¿De qué hablas?-

- La guerra es inminente. Está demasiado cerca y lo único que queríamos era protegerte de ella- La cara de Tom solo expresaba pesadumbre y rabia contenida. Hermione miró de reojo hacia un lado. La barrera de protección de la casa estaba solo a unos palmos de distancia de su brazo izquierdo. Se preguntó si podría atravesarla rápidamente en caso de que el mago tuviera un arrebato de locura.

-No necesito que nadie me proteja, Tom. Yo puedo defenderme sola- Ya podía sentir la adrenalina corriendo por su cuerpo. Solo necesitaba un empujón para reaccionar.

-¿Por qué piensas que voy a atacarte? – Preguntó con frialdad- ¿Crees que es porque no te quisiste quedar en el castillo? ¿Qué te lastimaré porque prefieres quedarte con el maldito Potter?- Su tono de voz iba subiendo poco a poco. La joven notó como sus ojos emitían destellos rojizos y tuvo algo de miedo.

- Creo que hay la posibilidad que me hagas daño ahora mismo. Y no voy a permitirlo- le aseguró intentando fingir una calma que no poseía.

Tom cerró los puños- Lo único que deseo hacer ahora es entrar en esa maldita casa y asesinar a todos los que ahí habitan. A ti… a ti jamás te lastimaría, no de nuevo-

- Pero ellos son mi familia. Si los matas, tendrás que hacer lo mismo conmigo-

Fue como si a Riddle le hubiesen dado una bofetada. Abrió y cerró la boca varias veces – No me pongas en esa situación, Hermione-

- Esto es lo siempre ha sido, desde el principio. Estoy agradecida por todo lo que has hecho por mí, pero siempre estaré del lado de Harry y de Dumbledore-

Tom soltó un suspiro, largo y prolongado. Parecía que estaba soportando la tentación de gritar. Hermione solo guardaba silencio, esperando que el mago volviera a decir algo. Finalmente levantó la cabeza y sus ojos volvieron a ser los de antes. Fríos e inexpresivos, pero ya no brillaban de esa forma tan anormal.

- De acuerdo, Hermione. Será todo lo que tú quieras- le aseguró con suavidad- De todas formas, quisiera despedirme de ti… realmente anhelo no volver a verte-

La chica se quedo de piedra- ¿Por qué quieres eso?-

Riddle sonrió levemente- La única posibilidad que te vea de nuevo, será en una batalla. No deseo eso. Y si fuera así, quiero que te cuides mucho. No hagas nada estúpido-

Hermione asintió sin saber realmente que estaba haciendo; solo respondía por inercia. Se alejó unos pasos del joven- Ya es hora que me vaya, es muy tarde-

Tom entrecerró los ojos, pero no dijo nada más. Se acercó los pasos que ella había retrocedido y le tomó la mano derecha. La miró durante unos instantes antes de posar sus labios sobre ésta. Un simple gesto que hizo que a la chica le temblaran las piernas.

Volvió a alejarse y le dedico una última sonrisa al mago. Con cuidado y precaución se acercó a la barrera y la cruzó rápidamente. Giró la cabeza y vio que la expresión de Riddle había cambiando ligeramente, pero no se detuvo a decir nada más. Camino deprisa de regreso a La Madriguera. Miró hacia atrás por unos segundos y vio a Tom cada vez más lejos, con las manos en los bolsillos de su túnica y con sus ojos clavados todavía en ella.

Aceleró el paso y rápidamente llego a la entrada de la casa. Ya era de día, pero no se escuchaba nada adentro. Supuso que todos estarían dormidos, por lo que entró sigilosamente. Subió las escaleras procurando no hacer ruido, y entró en su habitación. Cerró la puerta con cuidado y se acercó hasta la cama. Tenía mucho sueño.

-¿Hermione?-

Casi le dio un infarto al escuchar esa voz. Se giro rápidamente, tenía el corazón desbocado. Vio a Harry sentado en el suelo. Tenía los ojos enrojecidos y parecía que se acabara de despertar. Hermione se acercó hasta él con los ojos abiertos de par en par.

-¿Qué haces aquí, Harry?-

El chico tardó unos segundos en responder. Estaba muy adormilado, y la chica lo único que hacía era contener la respiración.

-Tenía que hablar contigo ¿Dónde estabas?- Ya se había puesto en pie, aunque con dificultad. Hermione tragó con dificultad.

- Estaba en la cocina. No tenía mucho sueño. Harry, deberías ir a dormir. Ya hablaremos más tarde- intentó sujetarlo del brazo y sacarlo de la habitación. Pero el chico se soltó.

-Fui a la cocina. Recorrí toda la casa. Era obvio que en alguna parte debías estar. Pero no te encontré- le respondió ya en todas sus facultades.

-Estaba afuera. Salí a tomar un poco de aire. Harry ¿Qué demonios significa esto?- le preguntó ya un poco molesta.

- Solo te he hecho una pregunta…Voy a admitir que no salí a buscarte a los jardines ¿Qué hacías allí?-

-Ya te lo dije, fui a tomar aire ¿Tengo que rendirte cuentas ahora?- Estaba muy molesta. El tono de Harry era acusador y algo agresivo. Podía sentir como si él sospechara algo de ella.

- Por supuesto que no. Solo vine a hablar contigo y no te vi. Así que te esperé aquí. Supongo que eso no tiene nada de malo, Hermione-

Hermione bufó - ¿De qué querías hablar?-

Harry negó con la cabeza- Ya no importa. Creo que estás a la defensiva conmigo, lo dejaremos para después- el chico se giró para irse, pero Hermione lo tomó nuevamente del brazo.

-Lo siento, Harry. Solo que no he dormido nada. Estoy muy cansada. Pero puedes decirme ¿Qué pasa?-

-Quería disculparme por ese… bueno, ese beso que te di. No quise faltarte el respeto- Vio como el chico bajaba un poco la cabeza.

-No voy a negar que me sorprendió. Pero no es necesario que te disculpes, Harry. Somos amigos, nada cambiará- lo tranquilizó la bruja mientras lo abrazaba con dulzura.

Harry sonrió y asintió con la cabeza- Tienes razón. Lo mejor es que descanses, Hermione. Dumbledore vendrá en la tarde para hablar con nosotros. No sé que habrá pasado, pero parece ser algo importante-

La chica se quedó de piedra- ¿Vendrá hoy? ¿No tienes idea porque lo hará?-

Harry se encogió de hombros mientras caminaba hacia la puerta – No lo sé. Pero te digo que se ve algo muy importante. Parece que Voldemort está avanzando a pasos agigantados, ya es hora de detenerlo-

La bruja asintió con una sonrisa nerviosa- Lo haremos, Harry. Ya verás que sí. Con Dumbledore de nuestro lado, es seguro que ganaremos-

XXXXXXXXXXXXXXXXX

Mantenía la varita sujeta entre sus dedos. Jugueteaba con ella con algo de impaciencia. Sentir la madera contra su piel hacía que se tranquilizara. El poder que esa arma le proporcionaba era tan increíble, que era extraordinario hasta para él mismo.

Caminó despacio y cruzó los espectaculares jardines. Podía aparecer dentro del castillo, pero necesitaba caminar y despejar su mente. La cabeza le iba a estallar y todo su cuerpo estaba resentido; como si recientemente hubiese salido de un horrible dolor.

Mas rápido de lo que pretendía, llego a la entrada de esa lujosa mansión y miró a su alrededor. Todo estaba tranquilo. Bajó los ojos a sus manos y vio todavía rastros de sangre en ellas. Le dio repulsión. No pudo evitar que la furia se apoderara de él. Tuvo que matar, lo necesitaba tanto. Al fin y al cabo; tres o cuatro muggles menos en el mundo no eran una gran pérdida. Si hubiese tenido delante a algún miembro de la Orden hubiese sido más que perfecto. Pero esas ratas se escondían de él y de su grandísimo poder. Por eso es que su victoria era segura.

Subió las escaleras con parsimonia. Se sentía terriblemente mal. El malestar no había cedido mucho y la debilidad estaba atacándolo. Abrió la puerta y entró en la habitación. Ésta estaba más iluminada de lo normal, la luz del sol penetraba las ventanas y mostraron la desbaratada cama. Toda la estancia estaba hecha un desastre, había trozos de vidrio y madera esparcidos por el suelo.

Se desabrochó la túnica y la dejó doblada sobre lo que quedaba de lo que parecía ser una silla. Se sentía muy acalorado. Miró hacia el frente y se quedó de pie sin saber que decir. Voldemort estaba dándole la espalda. Estaba inclinado sobre la ventana, su mano izquierda sobre la pared era lo único que lo mantenía apoyado. Se preguntó cuánto tiempo estuvo en esa posición.

- Ya la deje en su casa- le dijo en voz baja. Por supuesto que sabía cómo se sentía. Él mismo lo estaba experimentando. Voldemort no respondió ni cambio su postura.

- ¿Cómo ha llegado a suceder esto?- preguntó Riddle mirando hacia todas partes - ¿Qué ha hecho esa chica para ponerte en ese estado?-

Voldemort levantó su mano libre y la pasó por su cara y su cabello. Era muy difícil, hasta para el mismo Tom, poder identificar que estaba experimentando el Señor Oscuro en ese preciso momento.

-Creo que nunca nos hemos humillado tanto. Rogando silenciosamente que se quedara aquí. Pero ella no quiso escucharlo. Es algo osado, si partimos de la idea que siempre hemos obligado a los demás a hacer lo que queremos- continuó Riddle. Quería y necesitaba que el Señor Tenebroso reaccionara de una vez. Pero no obtuvo respuesta.

- Se lo que sientes. Pero ¿Qué vamos a hacer ahora? Tienes que asumir que ella tomó una decisión. No te quiere… Y se perfectamente que en eso piensas… pero debemos ser sensatos ¿Por qué habría de querer estar aquí? Fue torturada, la obligamos a asesinar, matamos a su mejor amiga, amenazamos a sus padres varias veces, estuvo en Azkaban por nuestra culpa, la violamos… ¿Esperábamos una decisión diferente?-

Voldemort se separó de la ventana y se giró. Sus ojos rojos parecía arder, sin embargo no había rabia en ellos. Tenía una mirada suave y tranquila. Tom se le quedó viendo durante un momento y tuvo la tentación de sonreír. Sabía que el Señor Oscuro estaba sintiendo algo mucho peor dentro de su cuerpo, pero esa expresión de indiferencia era perfecta.

-Y aún así… la quiero- fue lo único que le respondió. Seguía con la camisa por fuera y su aspecto era muy descuidado. Sin embargo, terminó de desabrochar la prenda mientras iba hasta un armario y se la cambiaba por otra. Tom soltó un suspiró y se sentó en la cama con los ojos clavados en la puerta mientras escuchaba como Voldemort se vestía nuevamente.

- Aunque no pueda tenerla más. Igualmente pelearemos esta guerra. Mataremos a todos aquellos que se atrevan a desafiarnos. Venceremos, y no tendré piedad con nadie- Voldemort hablaba con su típico tono helado, cruel, determinado y lleno de poderío.

Tom se puso en pie y lo miró con una ligera sonrisa en sus labios. Por fin el malestar iba mitigando poco a poco. Voldemort frunció el entrecejo mientras se acomodaba la corbata. Alisó su camisa y se puso una simple chaqueta negra por encima.

-Estaba pensando en que podíamos darle caza a algunos aurores, quizás encontremos algún miembro de la Orden. Puede ser divertido- opinó Riddle.

Voldemort lo miró fijamente- ¿Por qué quieres hacer eso?-

- Necesitamos una distracción-

Voldemort hizo un gesto de aburrimiento- Ve tu solo. Lleva a algunos mortífagos si lo prefieres. Yo me quedaré. No quiero que nadie me moleste ¿Queda claro? No responderé a mis acciones si alguien me interrumpe-

Riddle pareció sorprenderse -¿Interrumpirte? ¿Qué piensas hacer?-

-Eso no te importa- le espetó con fastidio. Se acercó hasta la puerta y salió por ésta sin mirar atrás.

XXXXXXXXXXXXXXXXX

Copa tras copa. Éstas iban y venían. Pero él no quedaba saciado. Lo único que hacía era pensar. Se había cambiado de ropa, pero su olor seguía ahí. La necesitaba tanto, ya no era solo deseo. Quería estar con ella, hablar de magia, de Hogwarts, de muggles, de lo que fuera. Darle de su copa, que bebiera su vino. Lo llenaba de un increíble placer ver como compartían el mismo vaso.

Podía haberla llevado a ver uno de los espectáculos más maravillosos que la naturaleza haya creado. Solo para poder vislumbrar su rostro lleno de asombro y admiración. Deseaba ver esa expresión de entusiasmo cuando se diera cuenta de todas las cosas que él podía hacer para ella; cosas que el maldito Potter y el viejo decrepito de Dumbledore jamás podrían mostrarle.

¿Por qué no la había matado? ¿Por qué no la había obligado a quedarse? Porque Riddle tenía razón. Ella jamás estaría con alguien como él. No después de todo lo que le había hecho. Si la encerraba una vez más, ella jamás llegaría a quererlo. Y si solo iba a odiarlo, prefería que se fuera.

Miró la chimenea con fijeza y se bebió el vino con rapidez. Pudo sentirlo, ella estaba dormida. Tuvo la horrible tentación de entrar en su mente y acompañarla, así fuera solo una ilusión. Pero no iba a hacerlo. Ya las cartas estaban echadas. No había vuelta atrás.

Ella era la única mujer que realmente quiso. La única a la cual deseo proteger, a la que le mostró su lado más vulnerable; aunque ella no lo supiera. Pero todo debía quedar atrás, porque era momento de empezar la guerra. Se prometió que acabaría con todo aquel que se le opusiera, hombre, mujer o niño y ella lamentablemente no sería la excepción.

Se puso en pie y vació la botella en la última copa de vino que bebería ese día. La última copa que bebería por ella, por lo que compartieron, así hubiese sido algo vacio y sin sentido. Lanzó el cristal contra la chimenea, avivando el fuego de forma momentánea. Acomodó su traje con elegancia y salió de habitación con fuerza y determinación. La guerra había comenzado.

XXXXXXXXXXXXX

LAMENTO MUCHO ESE INMENSO RETRASO. ¡UN MES! PERO TENGO CAMBIO DE HORARIO EN EL TRABAJO Y ME AFECTADO MÁS DE LO QUE PENSABA. ESTE ES EL PENULTIMO O ANTEPENULTIMO CAPITULO. DEPENDE SI DECIDO PARTIR EL FINAL A LA MITAD O LO HAGO COMPLETO.

POR LO QUE RESPECTA A MI FIC LLAMADO "MI PRIMER AÑO" FUE BORRADO DE MI CUENTA, PERO LO ENCONTRARÁN EN EL PERFIL DE "PRINCES LYNX" YA QUE DECIDIMOS ESCRIBIRLO JUNTAS.

Y EL OTRO TEMA ES MI OTRA HISTORIA LLAMADA "MAÑANA, TARDE Y NOCHE" QUE SI ESTA PUBLICADA EN MI PERFIL ACTUALMENTE. ES UN ONESHOT. HASTA AHORA NO HE PENSADO EN ESCRIBIR MÁS CAPITULOS DE ESE FIC, PERO LO PENSARÉ. QUIZAS DESPUES DE TERMINAR ÉSTE.

HE ESTADO PENSANDO EN ESCIBIR UNA SEGUNDA PARTE DE ESTE FIC. LO ESTOY PENSANDO PORQUE ME ATRAE LA IDEA. DEJENME SUS RW PARA VER QUE LES PARECE LA IDEA. SALUDOS!