Los personajes son de SM. La historia es mía.


Capítulo 25

- ¿Qué…?

- Baila conmigo

- Pero no hay nadie bailando – Edward miró a todos lados dándose cuenta como además de que nadie bailaba, estaban todos mirándolos a ellos -. Amor, creo que será mejor que…

Bella negó y le sonrió, su sonrisa era distinta y Edward lo notó enseguida, sin quererlo se vio imitándola – Un baile ¿sí?

- Nunca podría negarte nada amor

Ella en un gesto un tanto infantil quizás, se alzó en puntillas y dejó un tímido beso en la comisura de los labios de su novio.

Cuando los dos estuvieron en el medio de la pista de baile ya no les importó nada, se movieron de un lado al otro sonrientes y abrazados, hablaron un poco y se miraron bastante, quizás ninguno entendía por completo la actitud del otro, pero en ese momento eran felices y ya nada más les importaba.

Estaban en su burbuja perfecta cuando un tímido y bastante asustado chico se atrevió a tocar el hombre de Isabella, sus mano le sudaba y la cámara que tenía en una de ellas estaba a punto de caerse al suelo, por eso, cuando la chica se giró a mirarlo, deteniendo por completo su baile, este tragó en seco y se aclaró la garganta antes de hablar.

- Se… ñorita… yo, lo siento… yo…

Edward sonrió al ver al joven tartamudear, el mismo aún sufría los efectos que le causaba la presencia de su novia. Por eso, en un gesto disimulado, dio un toque en la espalda de Bella para que atinara a decirle ella algo.

- ¿Dime?

El joven tuvo que cerrar los ojos, esa voz era tan sensual que volvió a perder el hilo de sus pensamientos. Cuando el joven Cullen notó la cámara en su mano, la que por cierto temblaba junto con todo el chico, se hizo una idea de lo que quería por lo que se aventuró a intervenir.

- ¿Quieres una foto?

- Sí – el chico por fin se sintió un poco mejor -, si no es mucha molestia por supuesto. Es para el New York Times

Y es que no había fotógrafos de otros medios adentro, el resto estaba solo apostado en la entrada - Bueno, entonces… ¿amor?

Edward asintió y abrazó mejor a su novia. El chico se puso la cámara en el rostro y aunque le costó más de lo normal enfocar el lente, cuando lo hizo se dio cuenta que tenía la foto que saldría en primera plana mañana. No solo por el hecho de que en ella salía Isabella Swan, sino porque sus ojos eran los de una chica enamorada y estaba seguro que todos se morían por verla así.

Cuando el chico tuvo su foto les sonrió a ambos y bajó su cámara – Muchas gracias señorita Isabella

- Cuando quieras

Y dándole una sonrisa enorme, Bella tomó la mano de su novio y volvió a integrarse en la fiesta. Para cuando iban llegando a la barra se toparon con las dos personas que mejor conocían en ese lugar, bueno, por lo menos Bella conocía muy bien a uno de ellos.

- ¿Sacándote fotos? ¿Sabes que mañana estarás en primera plana no?

Bella rodó los ojos y abrazó a su amigo quien la recibió con mucho gusto – Ya pensé que no venias Jazz – cuando se separó de su amigo se giró hacia la morena que los miraba sonriendo -. Es un gusto volver a verte María

- Igualmente Isabella

- Dime Bella – Jazz la miró con una ceja alzada pero decidió encogerse de hombros. Ya había notado cierto cambio en la conducta de su amiga así que prefirió no presionarla de más

- Edward… hombre – el rubio se acercó al novio de su amiga y le dio una palmadita en la espalda -, ¿Cómo has estado?

- Muy bien gracias… María, te ves fantástica esta noche – Edward se decidió a alargar a la chica de Jasper cuando no encontró que otra cosa decir en ese momento. No los conocía tan bien como para extender la conversación pero quería ser educado

- Gracias, ustedes igual – apuntó a los dos enamorados -, de hecho, creo que son la pareja más linda del lugar

- Lo somos ¿no? – Bella aprovechando el momento volvió a rodear a su novio, parecía que esa noche le costaba mucho más mantener las manos alejadas de él -. De hecho… ¿se dieron cuenta que combinamos? – apuntó la corbata de Edward y después su vestido

Tanto Jasper como María se dieron cuenta de eso y asintieron felices. María había estado muy preocupada compartiendo los pensamientos un tanto pesimistas de su novio con respecto a la pareja que tenía en frente, pero ahora que los veía juntos y mucho más relajado se daba cuenta que no había porque preocuparse. Se alegró además porque Jasper por fin podría dejar un poco el papel de hermano receloso y disfrutar de su noviazgo.

- Te dije que Bella estaba bien – murmuró la pelinegra a su novio

- Lo sé amor – Jasper besó la mejilla de su novia muy cerca de su oído consiguiendo excitarla un poco -, solo he sido un tonto

Ella movió la cabeza de un lado a otro –No, solo eres un hermano mayor muy exagerado

- ¿A sí?

- Sí

María rió mas fuerte cuando el agarre de Jasper se intensificó y sus labios buscaron los suyos. Bella vio contenta la escena, su amigo más que nadie merecía ese tipo de felicidad que parecía entregarle la morena. Cuando ellos dejaron de besarse se encontraron con sus amigos mirándolos, los cuatro fijaron sus vista en la pareja contraria para después de un segundo estallar en carcajadas. Aprovechando que estaban cerca de la barra Jasper encontró la excusa perfecta para tener un momento a solas con su amiga, confiaba en que estaba bien pero prefería asegurarse.

- Bella, ¿Me acompañas a buscar algo de tomar? – ella asintió inmediatamente al comprender sus intenciones -. ¿Qué quieres que te traiga amor?

María le sonrió también comprendiéndolo – Champan estará bien

- ¿Edward?

El cobrizo lo pensó un momento antes de contestar – Solo gaseosa para mí

- Bien

Isabella no pensaba darle solo gaseosa pero no iba a decírselo. Antes de girarse para seguir a Jasper le dio un ligero apretón en el brazo para que no se preocupara por ella.

- Entonces… estás bien por lo que veo

La castaña se apoyó en la barra al lado de su amigo y se dio cuenta que él ya estaba pidiendo para todos. Pidió Wisky en las rocas para él y para Edward, Champan para María y un Cosmopolitan para ella. Y es que nadie la conocía tan bien como él.

- Estoy más que bien Jasper

Él se volteó a verla – Ya sabes que si hay algo de lo que quieras hablar solo tienes que decírmelo. Soy tu mejor amigo y estaré ahí para ti cada vez que lo necesites, sin importar nada – abrió un poco los ojos para darle el énfasis necesario a sus palabras -. Nada Bella, nada

- Lo sé Jazz, porque es igual para mi, sabes que siempre será mi mejor amigo

- Oh, sí que lo sé – justo cuando el barman ponía los cuatro tragos sobre la barra, el rubio rodeó a su amiga con un brazo -, y así es como te quiero

- Y yo a ti

Cada uno tomó la copa de su pareja y con ellas volvieron a donde estaban, a ambos les agradó verlos en una simpática plática.

- ¿Dónde está tu tia Jasper?

María estaba algo ansiosa por conocer a alguien de la familia de su novio – No lo sé, debe estar por ahí con su esposo, son los anfitriones amor – le besó los cabellos consiguiendo relajarla un poco

Ni bien Edward le dio el primer sorbo a su vaso notó que de gaseosa no tenía nada – Esto está fuerte

- Si no te gusta puedes dejarlo a un lado

Solo cuando Bella vio a su novio tomar el vaso comprendió que él no era de alcohol y no pensaba obligarlo a tomar si no quería por lo que se sintió mucho mejor cuando él mismo dejó la copa en la bandeja de un camarero que pasaba por su lado.

Amanda y Alex se acercaron al grupo en un momento de la noche en donde Isabella pudo agradecerle personalmente al hombre lo bien que había tratado su periódico su reciente relación, él se disculpó por no poder hacer más pero ella lo entendió diciéndole que era muy probable que mañana fuera portada. Jasper le presentó su chica a su tía y como si se conocieran hace mucho todos entablaron una amena conversación en donde Edward pareció llevarse muy bien con Alex.

Quizás la gente que estaba en la fiesta esperaba mucho más de la presencia de Isabella Swan en el lugar, alguna mala cara, alguna exigencia extraña y quizás hasta algún pequeño escándalo, pero no obtuvieron nada de eso, de hecho, hasta fue un poco aburrido para el resto fijarse en esos cuatro amigos que charlaban y reían como los jóvenes veinteañeros que eran.

- Él es un joven realmente guapo, es una pena eso si que esté con alguien como Isabella. Se nota a leguas que esa mujer solo lo tiene como entretención… aunque tengo que reconocer que yo me molestaría si tuviera una entretención así

La mujer que estaba escuchándola solo asintió mientras le daba un sorbo a su copa – Sí, Isabella no se merece nada… menos a un hombre como él, pero ya sabes cómo es la vida, siempre se encarga de poner las cosas en su lugar

- Se nota que a esa chiquilla nunca le ha costado nada, dicen que su padre toda la vida la mantuvo en una burbuja de cristal – la mujer mayor se acercó como si estuviera a punto de rebelar un secreto demasiado importante -, ya sabes, dicen que desde la muerte de la madre de la chica él nunca volvió a estar con nadie, se dedicó por completo a ella… un verdadero desperdicio si me preguntas a mi ya que puedo apostar la fortuna de mi esposo a que Charlie Swan es un as en la cama

- Sí… lo es

La mujer terminó el contenido de su copa y la dejó a un lado. Ella sabía más que nadie como era Charlie Swan en cama, no por nada había estado casada con él y le había dado una hija. Esme vio como esa pequeña que alguna vez había estado en su vientre se iba de la mano de ese chico que tantos deseos despertaba en ella… seguramente iban a tener sexo toda la noche.

- Maldita Isabella Swan…

Estuvo a punto de voltear e irse a buscar alguna entretención masculina cuando el cuerpo de una mujer un poco más joven que ella, bastante escultural y de tez oscura se le puso por delante. Nunca la había visto tan de cerca pero sabía muy bien quién era.

- Es un placer volver a verte Esme Plantt… creo que tú y yo tenemos una conversación pendiente. Además – miró hacia un lado del salón pero a nadie en particular –, tengo un amigo al que le gustaría intercambiar unas cuantas palabras contigo… - indicó a un lado de ella para que la siguiera, pero Esme no se movía, aún estaba evaluando sus posibilidades -. ¿Vienes?

- Zafrina

Murmuró por fin cuando todos sus pensamientos cobraron sentido.

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Para cuando Thomas se detuvo en el departamento de Bella, Edward tenía solo una idea en mente, algo quizás un poco arriesgado pero quería intentarlo. Le había dado vueltas toda la noche y ahora estaba decidido a decírselo a su novia.

Subieron al departamento sin decirse una sola palabra, los estaban bastante satisfechos con la noche.

- Amor… yo quería proponerte algo

- ¿Qué cosa? – mientras Bella se sacaba los tacones y disminuía su estatura miró a su chico -, vamos Edward… dime que es lo que pasa

Él abrió la boca un par de veces sin éxito hasta que consiguió soltar sus palabras – Yo… hoy leí algo y pensé que sería bueno que lo intentáramos

- ¿Y qué leíste?

Edward sacó su celular y con su dedo tocó un par de iconos de su I-Phone hasta que consiguió la aplicación que quería, no sabía si Isabella le había dado ese teléfono por cosas como esa pero agradeció su curiosidad ya que lo había llevado hasta ahí. La posición que quería estaba en primer lugar así que solo le restó voltear la pantalla y mostrarle a su novia lo que quería.

- ¿Esto quieres? – él asintió enseguida -, ¿quieres que te de nalgadas?

- Sí, pero si tu no…

- Oh cariño – ella le devolvió el teléfono sin cerrar la aplicaciones -, créeme cuando te digo que yo también lo quiero. Pero estamos en el departamento equivocado… no tengo una habitación negra aquí

- Pero… ¿Es necesaria la habitación?

- Sí, eso mantiene que nuestra relación sea dominante solo dentro del cuarto

Edward pensó por un momento – Podríamos tomar un taxi o…

- ¿Qué?

- Quizás, ¿y si lo intentamos en una habitación de acá?, digo, algo así como una réplica de la habitación negra… algo que mantenga las cosas en su lugar

- No lo sé… nunca he hecho algo así en este departamento

El joven entendió el dilema de su chica por lo que no quiso presionarla más. Ya después tendrían tiempo para practicar todas las cosas que quisieran.

- No importa…

- Tengo un látigo y una cuerda de bondage guardas en mi closet… creo que esto podría funcionar acá

- ¿Sí?

Ella asintió mientras lo tomaba de la mano y lo llevaba hasta su cuarto, nunca pensó realizar sus prácticas en la cama que dormía a diario pero Edward estaba cambiando tantas cosas de su vida que una más no haría gran diferencia.

En cuanto pisó su cuarto rebuscó entre sus cajones lo que quería. No tardó en dar con la cuerda pero el látigo tuvo que buscarlo en el cajón de más abajo, ya con ambas cosas en las manos se sintió mucho más en su papel, pero aún le falta algo y supo que era en cuanto vio la puerta.

- Si quieres podemos ir a otra habitación – ofreció el chico al ver caminando a su novia hacia la puerta

Pero ella en lugar de abrirla más la terminó de cerrar – A puertas cerradas, esa es mi única regla, no importa si no hay nadie más en el lugar, siempre tiene que ser a puertas cerradas

- Entiendo

- Se dice, sí señora

Y ahí el supo que el juego había comenzando, Isabella tomó el látigo que estaba sobre la mesa y pensó bien que es lo que haría, su primer movimiento no lo dudó mucho.

- Sácate la ropa… despacio y sin que se te pare… te estoy mirando Edward así que mantén a ese chico dormido

Él tuvo que apretar los dientes para no suplicar, eso era algo casi imposible de hacer por lo que pensó mejor y encontró la solución. Fijó su vista en la pared de al frente y comenzó a pensar en la charla que tuvo con Samantha y en como necesitaba hablar con su novia sobre ello, mejor calmante que ese no había ya que su pene no hizo más que un amago de levantarse. Para cuando estuvo desnudo se sintió satisfecho consigo mismo por conseguir lo que su ama le había pedido.

- Bien – La Cobra, un poco frustrada por la falta de entusiasmo del miembro de su chico se le pasó por delante, quería que le diera un motivo para castigarlo con ganas -, bastante bien – cuando estuvo a su lado le pasó las uñas por el pecho

Pese a que Edward quiso volver a concentrarse no pudo, su miembro se irguió antes de que se diera cuenta – Lo siento

- Oh cariño… me desobedeciste y eso no es bueno… yo decido cuando salimos a jugar, no tu

Aprovechando que en una de sus manos tenía el látigo lo pasó por ese pecho que se moría por recorrer con su lengua, pero ya habría tiempo para eso luego… ahora eran otras cosas las que tenía en mente. Miró por el cuarto hasta que encontró lo que necesitaba, al lado de su closet había una pequeña viga que parecía estar a la altura indicada, con un dedo guió a su sumiso hasta ahí y comprobó que le servía ni bien lo vio parado frente a ella. Ahora ya tenía todo lo que necesitaba para comenzar.

- Date la vuelta

El joven miró a su ama antes de comprender por completo sus palabras. Siguió sus ordenes sin siquiera cuestionarlas porque el látigo que ondeaba en su mano amenazaba con hacerle pagar cualquier desobediencia.

La Cobra asintió complacida ante la sumisión de su chico - Sube las manos y apóyalas en la viga… esa de ahí – le indicó al pedazo de madera que nunca antes había parecido servir para algo

Cuando las manos de su sumiso estuvieron donde Isabella quería, ella se apresuró a tomar la cuerda que estaba sobre la mesa y a amarrarle las manos, procuro tensar la cuerda lo suficiente para que él sintiera la presión pero no se hiciera daño. Ante el primer tirón el pene de Edward reaccionó ansioso, esto era algo nuevo y se moría por saber hasta dónde lo llevaría su ama.

- ¿Recuerdas tu palabra clave?

- Sí, señora – la voz del cobrizo salió solo como un murmullo. La excitación mezclada con el dolor hacían que su garganta se cerrera

- Bien… porque ahora vas a tener que contar

La manzana de Adán de Edward tembló, apretó con fuerza la viga en donde tenía sus manos y se concentró para no correrse ante el primer contacto. Esto era algo nuevo pero completamente aceptable. Ya se moría por sentir ese pedazo de cuero sobre sus nalgas.

La posición del joven era tan recta que la misma Isabella lo tomó desde las caderas y lo animó a encobarse un poco – Eso, déjame ver bien tu culito… quiero ver como se pone rojo mientras lo golpeo

Una suave caricia de La Cobra fue lo que recibió Edward Cullen antes de sentir el primer golpe entre sus nalgas.

El pedazo de cuero golpeando la piel sensible de su sumiso se sentía y escuchaba bien, pero para ella no era suficiente, quería un poco más, por lo que esperó hasta escuchar el "dos" saliendo de los labios de su chico para decirse a cambiar de táctica. Dejó el látigo en cualquier parte y procedió a darle una palmada de mano abierta. Esta vez todo fue mucho más excitante para ambos, los latigazos eran bueno, pero las nalgadas lo eran mucho más.

- ¡Tres!

Gimió con ganas Edward al sentir la mano de su ama – Eso cariño… sigue contando…

Volvió a estrellar su mano en esas firmes y blanquecinas nalgas - ¡Cuatro! – el grito esta vez salió con tal nivel de excitación que su entrepierna palpitó al instante - ¡Cinco! – exclamó el chico

Agradecía tener sus manos amarradas por un segundo ya que las ganas que tenia de masturbarse mientras era nalgueado estaban sobrepasando sus propios pensamientos, afirmó con fuerza el trozo de madera que sostenía sus manos y siguió contando.

- ¡Nueve! – su cuerpo entero estaba bañado en sudor, no tanto por el dolor sino por el deseo contenido que estaba reprimiendo con todas sus fuerzas

- Una mas… la última y tendrás tu premio… has sido un muy buen chico Edward

Si había algo de lo que Edward estaba completamente seguro era de que no podía correrse hasta que su ama se lo permitiera por lo que apretó los dientes para esperar esa última nalgada - ¡DIEZ!

Gritó con furia y se relajo ante las caricias que le estaba profiriendo la chica en toda la zona afecta, su respiración no estaba ni siquiera cerca de acompasarse cuando su ama tomó entre sus labios esa parte de su anatomía que tanto rogaba por un poco de atención.

- Ohhhh – se mordió el interior de la mejilla para no decir nada y menos para balancear sus caderas

Si miraba hacia abajo podía ver solo el cabello de su chica chupándolo desde atrás. Su pene entraba y salía de exquisita boca sin interrupciones, ella era capaz de albergarlo casi en su totalidad dentro de su boca, cosa que a él terminaba por enloquecerlo.

- Señora… necesito… yo…

- Quieres correrte

Ni bien su boca dejó de estar ocupada, lo estuvieron sus manos. Ya que no había forma de que Isabella dejara desatendido a su chico que tan bien se había portado durante toda la noche. Movió su mano de arriba abajo y lamio la punta cuando la polla del chico se acerca lo suficiente.

- ¿Vas correrte?... ¿Vas a darme algo para beber?

- ¿Puedo?

La voz de Edward salió en un susurro y casi como un ruego, necesitaba ese permiso para soltar todo eso que estaba reteniendo.

- Puedes – los movimientos de ella se intensificaron -, vamos Edward… dame ese rico semen que guardas

Y junto a sus palabras volvió a tragarse la polla del chico la que vibró entre sus labios desparramando esos chorros calientes que ambos necesitaban tanto. Los tragó saboreando lo más que pudo, no era algo agradable para hacer en cualquier momento pero en uno como ese, en donde su intimidad palpitaba a tal punto que estaba a punto de correrse sin haberse tocado, era al más que necesario.

- Exquisito – la chica se puso de pie pero estaba vez quedando atrapada entre la pared y su sumiso –, pero ahora quiero algo más

- Lo que sea…

Los ojos de Edward estaban completamente perdidos en los de La Cobra – Bien… porque quiero que me folles así… desde atrás… por el culo

Ella se dio vuelta para que él la entendiera. Al verla de espaldas el pene de Edward volvió a llenarse de vida. Quizás era un fetiche maldito pero se moría por follar ese culo.


Hola!

Bueno chicos, acá les dejo un adelanto. Les recuerdo que tengo más historias, pueden verlas en mi perfil, ya saben que estoy tratando de contestar todos los RW pero si se me pasa alguno no se enojen plissss.

En fin, si quieren leer más pasense por mi Blog.

Besos, Joha!