LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN
Capítulo 22 - Conociendo al enemigo.
Los verdes ojos no se despegaban ansiosos de la figura de la mujer que recostada sobre un cómodo sillon y con los ojos cerrados, respiraba entrecortadamente. De rodillas a su lado y tomando firmemente su mano en la suya, la observaba con insistencia recorriendo su agotado rostro y apartando con cariño los castaños cabellos de sus sudorosas sienes.
- Sakura…
La voz cansada apenas era algo más que un leve susurro pero a la chica le hizo palpitar el corazón con el retumbar potente de mil tambores. Acercándose aun más, colocó una de sus manos sobre la mejilla de la mujer en una cariñosa caricia.
- Estoy aquí abuela…justo a tu lado.
La mujer alzó sus párpados y un verde tan intenso como el de su nieta, brilló en sus cansados ojos.
- Creí que nunca volvería a verte, querida…Temí que mi vida habia llegado a su fin sin darme la oportunidad de poder verte otra vez…
- No pienses en eso ahora…Ya estas a salvo...- respondió mientras acercaba su propia cara al rostro de la mujer para rozar su mejilla con cariño. - … De nuevo estamos juntas y nunca volveremos a separarnos...Te lo prometo…
La tierna escena era contemplada por varios pares de ojos que, en un respetuoso silencio, dejaban que las dos mujeres pudieran expresar lo que sentían al reencontrarse tras el angustiante y penoso tiempo que habían estado separadas.
Apenas habían pasado quince minutos desde que la puerta del despacho de la Hokage se habia abierto para permitir el paso de dos fornidos ambus que escoltaban a la pareja formada por Aya y Ninsei. Ante la sorpresa de todos, los dos civiles claramente cansados y destrozados, entraron tambaleantes y apoyándose mutuamente en el interior de la estancia.
Sakura nada mas verlos, se lanzó con un grito hacia ellos y encerró a la mujer en un férreo abrazo que casi la deja sin conocimiento por falta de aire. Llorando y riendo a la vez, la obligó a sentarse en uno de los sillones para inmediatamente arrodillarse a su lado y abrazarse con fuerza a su regazo. Durante largos minutos estuvieron en esa postura bajo la atenta mirada de todos los presentes, que algo avergonzados ante la intimidad de la escena, agradecieron el gesto de Tsunade indicándoles que abandonaran la estancia para darles mayor privacidad en su reencuentro.
Finalmente solo Naruto, Tsunade y Jiraya, que se mantenía a cierta distancia junto a la ventana y por supuesto Ninsei, permanecieron en la habitación con ellas. Este último en silencio y con el gesto pesaroso, las contemplaba con un inmenso dolor plasmado en sus ojos. Dolor que no pasó desapercibido por Naruto, que bastante incómodo y sin poder demorar más la situación se acercó al hombre.
- Sr. Yumi…yo quería…
Los aguados ojos del hombre se elevaron para mirarle y el rubio sintió aun más profundamente esa sensación de malestar. Carraspeó para aclararse la garganta y retomó la palabra.
- Esto…Puede que sea difícil que me crea,…ya que fui precisamente yo quien…bueno…ya sabe…- el rubio vacilaba procurando encontrar las palabras mas adecuadas que le permitieran explicarse, pero le estaba resultando tremendamente difícil.
- Esto…Sr. Yumi… en realidad lo que yo quería… – dijo intentándolo nuevamente. - …pues era…era darle mi pésame…
Ninsei sacudió despacio la cabeza y alzando una mano lo hizo callar.
- Sé lo que intentas hacer. También adivino que quieres disculparte por la muerte de mi hijo Ginta, pero… no es necesario.
El dolor y la angustia era tan profunda en su voz, que todos incluyendo a Sakura y su abuela se giraron para prestarle atención.
- Tú no tienes la culpa de nada, Naruto. En realidad hiciste lo que debías….yo...yo no puedo culparte. – dijo girándose y dándole la espalda al shinobi rubio.
- Sr. Yumi…
Naruto se acercó un paso y extendió una mano enguantada hacia él. El hombre ladeó el rostro para mirarle y después negó con la cabeza. Durante interminables minutos se mantuvo en silencio con la cabeza agachada mientras todos se mantenían callados esperando. Finalmente se volvió de nuevo hacia el rubio.
- Si alguien aquí es el culpable de lo que ha pasado, ese he sido yo…Toda la culpa es mía y solo mía. Yo soy el único responsable y quien debe cargar con la culpabilidad de la muerte de mí…mi... único hijo…de mi Ginta...
La última parte de su monólogo se quebró en un amargo sollozo que no dejó indiferente a nadie. Sakura con la mirada prendida en el que podía haber sido su suegro, no notó como su abuela intentaba separarse de su abrazo hasta que sintió como soltaba una de sus manos.
- Ninsei…
La dulce voz de Aya llamándole le obligó a alzar la cabeza para mirar a la mujer que se había puesto en pie y apoyada en su nieta se acercaba lenta y dificultosamente hasta ellos.
- Por favor, déjalo. No te atormentes mas…
En un par de pasos, Aya completamente conmovida se encontraba a su lado y pasando una mano por su cara secaba las calientes lágrimas que mojaban el dolorido rostro de su amigo.
- No, Aya. Tengo que contarlo. Tengo que sacar todo esto de mí. Me hace daño mantenerlo y callarlo,… aparte de que deben saber lo que se les viene encima. No solo se trata de mi obligación, sino que se lo debo a la memoria de mi hijo.
- Bien entonces. Si tiene que hacerlo, hable que le escuchamos. - intervino Tsunade seriamente haciendo uso de toda su autoridad mientras tomaba asiento nuevamente en su sillon tras su imponente mesa.
Naruto se acercó hasta el hombre y tomándolo del brazo lo acompañó hasta uno de los sillones que quedaban libres y le obligó a tomar asiento, quedándose él de pie justo detrás. Aya se acomodó nuevamente en el que ocupaba antes y Sakura arrastró una silla para sentarse junto a su abuela, ya que no pensaba apartarse de ella por nada del mundo. Finalmente Jiraya se apoyó en el filo del escritorio de la rubia atento a lo que iba a escuchar.
- Todo esto comenzó hace poco mas de seis años…- empezó a decir cerrando los ojos para evocar mejor todos sus recuerdos. - Mi hijo Ginta siempre fue un chico aplicado y estudioso. Era bueno en casi todo…- añadió sin esconder el orgullo que rebosaba en su voz. – Pero se decantaba por el estudio del arte, la arqueología y la Historia. Tenia toda su habitación llena de fotos de excavaciones y recortes de periódicos sobre hallazgos encontrados en cualquier parte del mundo. Se entusiasmaba con los libros y relatos de viajes y con las historias de civilizaciones ocultas o desconocidas. En los veranos siempre viajaba a países remotos para conocer de propia mano las tradiciones y culturas más exóticas y vivir en carne propia las experiencias más emocionantes.
Sus ojos llorosos se posaron sobre la rubia dignataria que a su vez lo miraba fijamente.
- Era un aventurero nato. Un idealista y un soñador….A veces cuando era niño solía decir que él no debería haber nacido en esta época, que se sentía desfasado. Por el contrario, le hubiera gustado ser un explorador, o guerrear en las cruzadas, o incluso...- añadió el hombre con una triste sonrisa. - un conquistador de nuevos e inexplorados territorios. Sus infantiles sueños de grandeza me hacían reír y nunca me preocupé de que hubiera nada más detrás de aquellas ideas, que los alocados sueños de un chiquillo.
- Todo eso es muy bonito……- intervino Jiraya impaciente. - pero ¿qué tiene que ver con lo que nos atañe?…
Tsunade le propinó un buen golpe para hacerlo callar y después hizo un gesto cortés a Ninsei para que continuase su relato, dándole a su vez a su ex-compañero una mirada de advertencia.
- Lo siento, me estoy yendo por las ramas. Pero solo quería ponerles en antecedentes del carácter que tenia mi hijo…- aclaró el hombre con pesar.
- No te preocupes, Ninsei…- intervino entonces Aya.- Te escuchamos. Sigue por favor…
- El caso es que cuando tuvo que empezar la universidad me dio a entender que quería cursar su carrera en Oxford, al igual que hice yo. El hecho me llenó de orgullo y accedí a pesar de entristecerme la idea de separarnos por tanto tiempo…
Repentinamente se quedó en silencio y desvió la mirada para enfocarla en un punto alejado a través de la ventana.
- Debería haberme negado…quizás así nada de esto hubiera sucedido.
- ¿A que se refiere?..
El hombre miró a Sakura antes de responderle en un susurro.
- Por que allí fue donde Ginta encontró la espada.
…///…
- ¿Qué haces levantada tan temprano?
La joven se sobresaltó al no esperar encontrarse con él a esas horas de la mañana, plantado en su cocina.
- ¡Dios!...me has asustado…- dijo poniendo una de sus manos en el pecho, como queriendo aguantar su desbocado corazón. Luego tomando un sorbo de agua, para ayudarse a tragar lo más rápidamente posible lo que tenia en la boca, añadió. - Simplemente me dio hambre y pensé en levantarme a desayunar. Pero...y tú... ¡Que rápido has vuelto!...
- Tsunade nos dio un rato libre y vine a echarte un ojito…- respondió enarcando una ceja y dejando escapar una pícara sonrisa al observar los restos del desayuno que adornaban los labios de su esposa. Ella al darse cuenta, se giró rápidamente dándole la espalda mientras trataba de limpiar frenéticamente los restos de la roja mermelada con una servilleta.
Divertido ante el gesto de pudor de su esposa, el joven rodeó su cintura en un veloz movimiento, abarcando con sus fuertes brazos el abultado vientre femenino.
- Solo estaré poco rato. Tengo que volver en media hora. - respondió haciéndola girar y posando sus labios sobre los de ella.
- Humm… ¡Neji!... ¡estoy tra...tratando de desayunar y tengo la boca llena!...- dijo intentando apartarlo con una mano, mientras sostenía una tostada en la otra.
- No me importa…- respondió el castaño saboreando con deleite el dulzor de la mermelada que manchaba una de las comisuras de la femenina boca de su bella esposa. - uhmmm…De frambuesas…Me encanta…
Con un sensual ronroneo, volvió a apresarla en un abrazo cálido y siguió besándola con ternura.
- Te he echado de menos…
Hinata rió con una risa leve y cantarina, a la vez que hacia un movimiento para apartarse un poco de su efusivo marido y acercarse hasta la encimera de la cocina.
- Pero si solo has estado fuera un par de horas…
- Lo sé. - reconoció Neji observándola mientras la chica apartaba una humeante tetera del fuego y la colocaba en la mesa junto a dos tazas. - pero supongo que a estas alturas ya debes saber que no sé estar lejos de ti.
La joven Sra. Hyuga alzó las cejas divertida y esbozó una preciosa y deslumbrante sonrisa que hizo aletear el corazón del joven.
- Anda, toma- le dijo mientras le hacia llegar una taza humeante. - Aquí tienes un poco de te. Está recién hecho.
El ambu sonrió y se sentó a la mesa junto a ella, para degustar la aromática bebida. Durante unos minutos estuvieron en silencio, disfrutando de la mutua compañía, pero Hinata notaba que su estoico marido estaba nervioso e inquieto, a pesar de que lo escondía casi perfectamente debajo de su fría fachada…pero solo..."casi".
- He estado pensando…- dijo de pronto el joven dejando la taza vacía sobre el platillo. - Hace mucho tiempo que no ves a la familia de tu madre... ¿verdad?...Deberás echarles de menos. Sobre todo a esa prima tuya con la que tenias tanta afinidad... ¿como se llamaba?... ¿Sayuri? …
- Si…Sayuri-chan.- afirmo Hinata con una sonrisa. - Aparte de ser mi prima favorita, también puede decirse que fue mi mejor amiga por mucho tiempo.
- Ya...y… ¿Cuanto hace que no la ves?
- …Uhmm... Casi dos años…- respondió después de pensarlo durante un momento. – Si la verdad es que es bastante tiempo, pero espero que ellos puedan venir a vernos cuando nazca nuestro bebe... ¿Por qué lo preguntas...?
- Bueno he estado pensando…
- Eso ya lo has dicho…- le cortó la joven con una risita.
- No me interrumpas, por favor. – replicó el joven. - Decía que quizás podrías ir a visitarla tú antes del nacimiento de nuestro hijo…
- ¿Visitarla?... ¿yo?... ¿Ahora? - La joven lo miró con sorpresa e incredulidad. Neji asintió con una sonrisa y ella le señaló su abultado vientre alzando una ceja.
- ¿Te olvidas que llevo el equipaje a cuestas, Neji?... ¿cómo se te ocurre?..Estoy a dos semanas de salir de cuentas.
- Ya lo sé. – respondió él levantándose de la silla para colocarse a la espalda de su mujer. - Pero creo que te vendría bien un cambio de aires…- Con dulzura apoyó sus fuertes manos sobre los femeninos hombros empezando a masajearlos con cariño.
- … aparte de que por supuesto no viajarías sola. Varios de mis hombres te escoltarían durante el trayecto y...
- ¿Qué me estás ocultando, Neji?...
Al oír el tono serio de la voz femenina, las manos del joven Hyuga se detuvieron inmediatamente, dejando de lado las suaves caricias que estaba dando a su mujer.
- Pero… ¿Qué dices, mujer?...Solo creo que sería bueno que visitaras a tus parientes…Sé que pasas mucho tiempo sola, sobre todo cuando Hanabi y yo estamos de misión...
Hinata se levantó de la silla y miró seriamente a su esposo que mantuvo su impenetrable semblante frente a ella. Pero tanto tiempo juntos no era en vano. Ella sabía leer cada gesto y cada mirada, y no le resultaba difícil descifrar lo que el joven ocultaba.
- Estás preocupado por mi seguridad y quieres alejarme de la aldea, ¿verdad?...
El silencio fue la única respuesta que obtuvo pero la joven no se dio por vencida.
- ¿Qué está pasando?... dime
Neji desvió finalmente la mirada para posarla en la luz que empezaba a filtrarse través de las blancas cortinas de la espaciosa cocina.
- La aldea va a ser atacada…
- Eso ya ha pasado otras veces…
- Si…pero esta vez es distinto. No sabemos la magnitud del peligro que nos acecha y además, tú…
La voz se apagó y las palabras no terminaron de salir por la boca del castaño.
-…estoy embarazada…- finalizó Hinata la oración que su esposo habia dejado inconclusa.
- Si…
- Bien…Estoy embarazada, es cierto, pero eso no quiere decir que esté inútil. No pienso irme. Esta aldea es mi hogar y yo soy una ninja más de…
- Tú eres mi esposa y la madre del futuro heredero del clan Hyuga. – le interrumpió Neji con dureza. - Tu lugar es manteniendo a salvo tu vida y la de nuestro hijo y si eso es a mil kilómetros de aquí, así será.
Los ojos pálidos de Hinata resplandecieron con un sorprendente brillo de resolución. Apretando con fuerza sus puños y alzando la barbilla replicó.
- Efectivamente, soy la esposa del líder de mi clan y la madre del heredero, por lo tanto mi sitio está junto a mi esposo y mi familia. Y…no pienses ni por un momento que me harás cambiar de opinión. Si quieres que me vaya tendrás que obligarme por la fuerza…
Neji la escuchaba con la boca abierta, asombrado ante su repentino arranque de decisión.
- Y no creo…- continuó diciendo con una maliciosa sonrisa en su hermoso rostro. - que quede muy bonito que el líder de un clan tan prestigioso como el nuestro sea visto llevando a rastras a su embarazada esposa mientras intenta deshacerse de ella… ¿Verdad?...
- ¡Tú...no...!...
- ¡Yo si!..- cortó rápidamente la joven el posible mandato de su esposo. - No pienso dejar de ninguna manera que me saques de aquí. Así que… ¡puedes quitarte esa estúpida idea de la cabeza, porque no me pienso ir!..Si hace falta, gritaré como una salvaje alertando a todos los vecinos…te lo advierto...
Hinata se acercó a su marido y tras ponerse de puntillas para besarle, le guiñó un ojo con picardía y salió de la cocina dejando a un perplejo Neji intentado digerir las palabras de su dulce y "obediente" esposa.
…///….
Todos esperaban impacientes a que el hombre continuase con su relato, pero este parecia tomárselo con calma. Eran unos recuerdos dolorosos y le costaba casi la misma vida el ir poniéndolos en palabras.
- No sé exactamente de qué manera supo de la existencia de la espada, - dijo continuando con su penoso relato. - pero el hecho es que se las ingenió para obtener bastante información sobre su posible paradero y junto con sus alocados amigos de la facultad, se lanzaron a su búsqueda pensando que iban a vivir una gran aventura…¡que ilusos!...
Sacudiendo la cabeza con tristeza, el hombre la bajó apesadumbrado. Tras un tenso silencio, Aya tomó suavemente su mano y se la apretó con cariño para darle ánimos. Él a su vez, le devolvió el gesto con una sonrisa.
- ¿Qué sucedió después?...
- Tras varios meses de intensa búsqueda, localizaron su emplazamiento exacto, y después de preparar concienzudamente el viaje, llegaron hasta el monasterio donde estaba escondida. Los monjes no sospecharon de ellos en ningún momento ya que se presentaron como unos inocentes excursionistas perdidos. Les dieron alojamiento y comida, y cuando los religiosos dormían se pusieron a buscarla ayudados de un viejo mapa.
- Pero… ¿Cómo podía estar un arma tan peligrosa tan escasamente vigilada?...¿No se suponía que vuestra organización se encargaba de su custodia?..Entonces…¿Cómo estaba en poder de unos monjes? - preguntó Tsunade aun sin comprenderlo. - Era una autentica irresponsabilidad por vuestra parte.
- Entiendo que piense así, pero creíamos que la mejor manera de mantenerla oculta era precisamente esta. Alejándola del mundo y que nadie supiese de su existencia. Casi todos los monjes ignoraban que semejante artefacto estaba enterrado prácticamente bajo sus pies. Solo el viejo abad era conocedor del secreto, al habérselo trasmitido su antecesor.
- Y... ¿donde estaba exactamente?...- intervino el sanin de pelo blanco tan asombrado como su compañera ante lo que estaba oyendo. - ¿Debajo del colchón del abad? ¿Dentro de un barril de harina?...o ¿quizás la usaban para cortar el queso?… Me parece increíble la falta de sesos de esta gente. Se hacen cargo de algo tan peligroso y luego se la dan a un puñado de viejos frailes para que la custodien…. ¡Es el colmo de la estupidez!
- ¡Jiraya!.. – le llamó la atención nuevamente la mujer pero este se volvió para mirarla, sin flaquear ante sus ojos llameantes.
- Tsunade... ¡no me mandes callar! Tú sabes también como yo que son una panda de aficionados. ¡Por culpa de su irresponsabilidad, esa…cosa… ha sido la culpable de que hayan muerto personas inocentes¡
- Ero senin…Eso lo sabemos, pero no creo que cargar a nadie con la culpa arregle ahora mismo nada…
En un alarde de inesperada madurez, el rubio cortó la perorata de su viejo sensei después de ver la cada vez más descompuesta cara de Ninsei.
- No te apures, Naruto. En el fondo sé que tiene razón. Con el paso de los años la hermandad se fue relajando y prácticamente nos olvidamos de lo peligrosa que era.
- Volviendo a la historia, Ninsei…- intervino entonces Sakura. - ¿Qué pasó cuando Ginta encontró el arma?...
El hombre sonrió levemente a la chica y volvió a tomar la palabra.
- Tal como como dije, no les fue difícil hallarla. Estaba escondida en una pequeña y oculta cripta a la que solo se tenía acceso por una entrada secreta que habia bajo uno de los altares de la vieja capilla. Justo al lado de la imagen de un ángel custodio. – aclaró mirando a ninja de pelo cano. – Aprovechando la noche, se adentraron en ella y llegaron hasta la estancia donde estaba guardada. Allí encontraron una hornacina tallada en la piedra en cuyo interior reposaba un viejo arcón de madera de cedro asegurado con una cerradura de plata.
- No diga mas….Dentro estaba la espada…¿Cierto?
Naruto se había aproximado más aun al hombre debido a su curiosidad. Este asintió en silencio.
- Así..¿Sin mas?...- volvió a preguntar el joven perplejo. – ¿sin ninguna protección?..¿Ningún jutsu?..¿Ningún hechizo?..¿Nada?...
- En la pared habia talladas unas runas druidas que creaban un campo de protección, pero al parecer con el pasar de los años perdieron su efectividad.
- No puedo creerlo… - Esta vez fue Sakura quien intervino, levantándose también y acercándose a su novio. – Es cierto que son unos auténticos irresponsables. ¿Cómo no se les ocurrió tener una vigilancia mas estrecha sobre ella?...
- Sakura…- La chica se volvió para mirar a su abuela que la llamaba en voz baja. - Déjale seguir hablando. No es momento para reclamos…
- Así es…- intervino nuevamente Tsunade. - Siga por favor…
- Pues…como decía, encontraron el arcón con la espada dentro. Sin pensar en el posible peligro, hicieron saltar la cerradura y abrieron la caja. Inmediatamente quedaron deslumbrados por ella y de manera inconsciente Ginta la cogió…y esa fue su perdición. Él mismo me confesó hace poco que solo quería verla y que ni por asomo se le pasaba por la cabeza sacarla de su lugar de custodia, pero cuando la vio, no resistió la tentación y la tomó. A partir de ahí. Todos quedaron bajo su embrujo y se convirtieron en sus sirvientes.
- Hasta ahí quedó bastante claro, pero..¿Como llegó la espada hasta Japón y por qué permaneció aquí?
- Evidentemente mi hijo la trajo. Al final de su primer año de universidad, me hizo saber su deseo de volver a nuestro país, alegando que no se encontraba a gusto en Inglaterra. Yo no vi ningún inconveniente y accedí a que terminara sus estudios aquí. Durante estos últimos años, su conducta era bastante normal. Tenia un grupo de amigos, tenia una novia a la que adoraba….- al decir esto último sus ojos se desviaron a Sakura que apartó la mirada algo incómoda. – y tenia la vida típica de un joven de su edad, pero hace un par de meses empecé a notar un cambio en su actitud. Estaba violento y bastante nervioso. Me ocultaba cosas y salía a horas intempestivas de la casa, inventando falsas excusas. Por un momento llegué a pensar que andaba con algo de drogas…pero finalmente descubrí la razón.
Al decir esto último, todos se dispusieron a prestar aun mas atención. Tsunade incluso, se adelantó poniendo los codos sobre la mesa con un gesto de interés.
- Un día le hice creer que me iba de viaje por negocios sin ser cierto. Le habia oído quedar con un amigo en la cabaña de caza que tengo en una propiedad cerca de las montañas, y le conté esa historia para que se sintiese mas confiado. Por eso no sospechó cuando me acerqué esa noche para espiar lo que hacían. No me fue difícil entrar. Apenas habia vigilancia. Me colé por una puerta trasera y me adentré en el salón donde estaba mi hijo reunido con una decena de personas. Lo que vi me dejó con la boca abierta. Estaban realizando algún tipo de ritual alrededor un objeto que estaba sobre una mesa. Cuando me acerqué sentí como se congelaba la sangre en mis venas. Era la espada y lo que estaban haciendo era una ceremonia para liberar el espíritu del verdadero dueño del arma.
- ¿El verdadero dueño?...¿no estarás hablando de…?
- Si Aya. Estaban tratando de sacar el alma del caballero Uskull que se encontraba retenida en el interior de la espada.
- y… ¿lo...lo consiguieron?
- Me temo que si.
- Entonces…- preguntó Naruto. – ¿Está diciendo que el líder de esa panda de asesinos que está acampado ahí fuera, que ordenó que mataran a los padres de Sakura, y que intentó acabar con ella y conmigo, es un tío que lleva varios siglos muerto?
- Básicamente…si. Es su alma corrupta y malvada la que sigue aquí.
La tensión era tanta que casi se podía palpar. Todos lo miraban con los ojos fuera de las órbitas, ante lo que acababan de oír. Ya no solo se trataba de artefactos diabólicos y demonios. Ahora también intervenían fantasmas…
- La espada estaba íntimamente ligada al alma del caballero.- empezó a aclarar el hombre, viendo la perplejidad reflejada en los rostros de sus oyentes. - A fin de cuentas fue forjada para él. Por eso al ser puesta nuevamente en circulación, ella instintivamente buscó a su legítimo dueño.
- Pero un espíritu no puede estar sin un cuerpo físico…Eso lo sabemos todos.
- Cierto, Hokage sama. El ritual era para que mi hijo se convirtiese en el contenedor del alma de ese monstruo hasta que pudieran crear una envoltura corpórea permanente para él.
- ¡Esperen un momento!...
Todos miraron nuevamente al Naruto que se habia adelantado hasta el centro de la habitación.
- Si yo liqui…, bueno…si Ginta murió..- rectificó sobre la marcha sintiendo sobre su cogote la mirada de advertencia de Sakura. - ¿Cómo puede estar el alma por ahí todavía flotando como un globo?...Debería haber desaparecido otra vez… ¿no?
- No, porque mi hijo nunca llegó a recibirlo. Otra persona lo hizo en su lugar.
- Ah..¿Si?...Entonces… ¿Quién?...
Ninsei levantó la mirada y la clavó en los azules ojos del Uzumaki.
- Yo…Yo fui el receptor del espíritu de Uskull.
…//….
Apenas habia transcurrido una milésima de segundo, cuando un kunai estaba sobre su cuello. Rápidamente Jiraya se posicionó a la espalda de Naruto, mientras Sakura y Tsunade se colocaron a sus flancos. La joven puso una mano sobre el fuerte antebrazo del rubio intentando llamar su atención, pero este seguía con su fiera mirada sobre el hombre al que tenia agarrado por el cuello y al que amenazaba con el filo de su arma.
- Naruto… ¡Suéltalo!..
- No voy a hacerlo. Este tío es un asesino. Y todos lo habéis oído al igual que yo.
- He dicho que lo liberes… ¡ahora!...
Los azules ojos se desviaron hasta la rubia que con voz imperativa le ordenaba la liberación de su presa.
- Pero...vieja… ¿No lo entiendes?..Él es…es…- titubeando sin encontrar el término adecuado que definiera lo que quería decir, el joven trataba de hacer comprender a los demás su postura.
- No, Naruto. Te equivocas. El es otra victima más. Te lo aseguro…- intervino la abuela de Sakura que preocupada por el bienestar de su viejo amigo, se habia acercado a ellos.
- ¿Otra victima?... ¡ja!..Permíteme que lo dude…Seguro que estaba compinchado con su hijo desde el principio.
- El me salvó…
- ¿Quién sabe si todo este rollo de liberarla, Aya, era solo una trampa para meterse en la aldea?...No podemos fiarnos…
- Nunca lo sabremos si no lo dejas explicarse… ¿no crees?..
Las palabras de Jiraya parecieron meter algo de cordura en la cabeza del shinobi, que lentamente empezó a liberar su fuerte agarre. Jadeando e intentando coger aire, el hombre se desplomó de rodillas en el suelo. Aya se agachó y puso un protector brazo sobre sus hombros.
- ¿Te encuentras bien?...
Ninsei asintió como pudo ya que apenas tenía resuello para hablar. Durante unos minutos se mantuvieron en esa postura, arrodillados en el suelo mientras Aya le abrazaba para reconfortarle.
- ¿Se encuentra mejor? – Preguntó la rubia al rato.
- si…gracias...
- ¿Podemos seguir entonces?
- si…
- Bien…Entonces díganos… ¿Cómo ocurrió Sr. Yumi?..- volvió a preguntar Tsunade. -¿Cómo tomó posesión de usted y no de su hijo?
- Pues...cuando me di cuenta de lo que iba a pasarle a Ginta, no lo pensé. Lo aparté de un empujón, me coloqué en su lugar y antes de darme cuenta, habia absorbido la esencia maligna de ese sujeto.
- Sr. Yumi...
Todos se volvieron para ver a Sakura que con la cara más blanca que el papel miraba sin casi parpadear al hombre arrodillado.
- ¿Fue usted?... ¿Ordenó usted matar a mis padres?
Lentamente este se puso de pie apoyándose en la mano de Aya.
- No, Sakura.- le respondió mirando con franqueza los verdes ojos de la joven. - Yo no fui. Ni siquiera sabia en las condiciones que habían muerto hasta hace dos meses. Lo supe en el momento en que el alma de ese maldito entró en mí.
Aya lo ayudó a sentarse nuevamente y le alcanzó un vaso de agua. Tras dar un largo sorbo, continuó.
- Durante el tiempo que albergué en mi interior el alma de Uskull, este intentaba poseer completamente mi consciencia pero yo no se lo permitía. Luchaba con todas mis fuerzas aunque cada vez me debilitaba más. Mientras…por decirlo de alguna manera, "compartimos" mi cuerpo, averigüe todo y así supe la verdad sobre la muerte de tus padres.
Los verdes ojos de Sakura se llenaron de lágrimas, pero a pesar del dolor, se mantuvo en silencio escuchando atentamente.
- Él quería obtener el amuleto a toda costa y creía que estaba en poder de tu madre. Envió a mi hijo a que los asaltara cuando iban de regreso a la aldea para sonsacar toda la información posible, pero tus padres no lo tenían ni sabían nada al respecto y por eso… les mató.- Sus ojos se empañaron mientras hablaba pero siguió hablando de forma mecánicamente. - Luego, al tener acceso a mi mente, adivinó que quien lo guardaba era tu abuela, por eso ordenó que entraran en su casa aquella noche. Sin embargo, como yo no sabía exactamente el lugar donde tu abuela lo tenía escondido, no pudieron hallarlo. De hecho, el único dato que conocían era que ella lo guardaba en su despacho, por eso fueron directamente allí a intentar localizarlo.
- Y si como dice, ese… ente o espíritu…o como quiera llamarlo, estaba en su interior pero más o menos, era capaz de mantenerlo a raya, ¿Cómo se las ingeniaba para ponerse en contacto con sus seguidores y con su hijo?
Ninsei se rascó el mentón y devolvió la mirada a Jiraya que esperaba impaciente por la respuesta a su pregunta.
- A pesar de mis intentos, habia veces en que el cansancio y el sueño me vencían, y entonces yo ya no era dueño de mi cuerpo. Él aprovechaba esos momentos y tomaba totalmente el control. Yo conocía este hecho, pero poco podía hacer. Por eso le aconsejé a Aya que recurriera a vosotros. Sabía que necesitaría protección y yo no podría dársela. Tampoco podía contarle nada mas, ya que de hacerlo, descubriría a Ginta, y él a fin de cuentas,…era mi hijo.
- Lo comprendemos…Ninsei, y nadie te culpa. Por los hijos se deben hacer todos los sacrificios…
Sakura se aproximó a su abuela y le tomó la mano con cariño. Entendía el doble sentido de sus palabras y la abrazó con fuerza tratando de hacerla sentir mejor. Tsunade las miró en silencio pero no dijo nada, después instó a Ninsei para que acabara su relato.
- Cuando Ginta murió, él me permitió ver su muerte, obligándome a presenciar todos y cada uno de los más escabrosos detalles una y otra vez. El dolor me consumió por completo, y aprovechando mi debilidad, tomó posesión de mi cuerpo, haciéndose el dueño y señor. A partir de ahí, lo último que recuerdo es que todo a mi alrededor se volvió negro y me desplomé en el suelo de mi habitación.
Después, cuando recobré la consciencia de mis propios actos, me encontré casi al límite de mis fuerzas y tirado en el pasto a poca distancia de donde, para mi horror se encontraba la más siniestra y perturbadora figura que habia visto jamás. Con cenizas obtenidas de su sepulcro y con sangre de ciervo y la mía propia, habían realizado el ritual y Uskul habia vuelto a la vida. Supongo que me dieron por muerto, porque después de utilizarme, me dejaron allí tirado. Todo lo que ocurrió desde el momento en que se apoderó de mí cuerpo, lo conozco por que lo he visto en el interior de su mente. El secuestro de Aya, el viaje hasta el lugar donde acamparon y el ritual para su reencarnación. Todo. Así como el resto de sus planes…
Todos los ojos se clavaron en él cuando dijo la última frase. Devolviendo la mirada uno por uno, fue recorriendo todos los rostros hasta que llegó al de Tsunade.
- Planea crear un ejército completamente invencible para atacar y asolar la aldea. No va a dejar a nadie vivo, ni piedra sobre piedra. No tendrá piedad.
- Un ejército… ¿de ninjas?... – preguntó finalmente Naruto.
Ninsei negó con un ligero cabeceo.
- Peor aun. De demonios.
…//…..
- ¿Cómo estás?...
La chica alzó sus verdes ojos para mirar el rostro preocupado de su acompañante. Este la observaba con atención tratando de descifrar lo que ocultaba el gesto de su bello rostro. Sakura, apretando con fuerza su brazo, le devolvió una dulce sonrisa.
- ¡Oh!..Estoy bien. No te preocupes. Solo me preguntaba si debería quedarme con ella en lugar de irme…
- Sakura Chan…Ellos estarán bien y tú también necesitas descansar. En el hospital les atenderán y estarán pendientes de cualquier cosa.
- Lo sé, pero…
- Pero nada…Recuerda que son ordenes de la vieja. Así que, vamos a casa. Tenemos unas cuantas horas por delante y debemos aprovecharlas para descansar.
Rodeando sus hombros con uno de sus fuertes brazos, el joven la instó a caminar junto a él por las solitarias calles de Konoha. Al cabo de un rato llegaron frente a las puertas de la antigua casa de la chica. La casa de sus padres. Se detuvieron frente a ella y la observaron en silencio.
Sakura recorrió con la vista toda la fachada de la vivienda y el resto de la calle. Poco o nada parecia haber cambiado en estos años. Las mismas tiendas, las mismas casas vecinas e incluso juraría, que las mismas macetas con flores adornaban la ventanas de su cuarto. Sorprendida se volvió hacia su acompañante con un mudo asombro plasmado en su cara.
- Me limité a echarles agua de vez en cuando...- aclaró encogiéndose de hombros. - y a llevárselas a Ino, para que las abonase y las podase. Me daba pena que se marchitaran. Eran muy bonitas.
Un ligero pero encantador sonrojo adornó las mejillas de la joven. Poniéndose de puntillas, dejó un suave beso en los labios de Naruto.
- Gracias…
- Sonriendo ampliamente, acercó su cara hasta que su nariz chocó con la de la fémina.
- De nada…- susurró sobre sus labios. - ¿Quieres entrar?..- preguntó tanteándola. - la vieja Tsunade me dio las llaves….
La joven se volvió para mirar nuevamente la fachada de la casa. Durante unos instantes pareció meditarlo indecisa, pero finalmente denegó con un gesto.
- Mejor… ¿Podríamos ir dormir a tu casa?...
La voz era poco más que un susurro, pero el rubio la escuchó perfectamente.
- Claro…Ya sabes que mi casa, es la tuya…Sakura chan.
En silencio se encaminaron hacia el domicilio del shinobi, cada uno perdido en sus propios pensamientos. Durante un buen rato caminaron sin decir palabra. Simplemente abrazados. Pero cuando llegaron frente a la puerta del edificio donde el joven tenia su apartamento, este se volvió y sonrió a la chica enseñando todos sus dientes.
- Hummm…Esto…Solo tengo una cama…
- Bien…Pero tienes un sofá... ¿no? – respondió ella siguiéndole el juego.
- Es muy pequeño…
- Puedes dormir en el suelo.
- Es muy incomodo…
Sakura frunció el ceño y lo miró con los ojos entrecerrados.
- …y frío, y…y...solitario…
Con ojitos tiernos miraba a la joven esperando que se ablandara, pero parecia que no iba por buen camino. Se acercó en un paso y le dio un empujoncito cariñoso.
- Anda…vamos…podríamos compartirla…
Ella se apartó para lanzarle una mirada furibunda.
- De acuerdo. Pero ni te creas por un momento, que me he olvidado del numerito que montó aquí tu amiguita la rubia, ni de que te prometí que no volverías a tocarme en lo que te quedaba de vida…Así que no intentes nada, sin en algo aprecias tu pellejo….
- Por supuesto…- replicó levantando las manos como signo de paz. – Te prometo que no intentaré nada, nada que tú no quieras, claro. Solo dormiremos…
- Bien. Eso espero…
Con la cabeza muy alta, la joven entró en el interior del apartamento cuando Naruto abrió la puerta. Él la siguió sonriente y sin apartar la mirada del sugerente e hipnotizante movimiento que hacían las caderas de Sakura al andar.
Fin del capítulo
…//…
Bien, otra entrega más. Ya por fin nos estamos acercando al desenlace. Quizás dos o tres capítulos mas y llegaremos al final. Espero que este capítulo os haya gustado y que por supuesto, me lo hagáis saber. Todos los comentarios serán bienvenidos. Los buenos y los "no tan buenos"…
Ahora quiero agradecer especialmente a Rokudaime Naruto, Leonardo, MNKAlejandra, el ángel de la oscuridad, Loquin, Alee, Ambusoldier. Ahsayuni15f, dannya6,StEpHy-NejixHinatafan y Susan, por haberse tomado la molestia, de no solo leer sino también de dejar sus amables comentarios. Por otro lado también me gustaría dar las gracias a todos aquellos que han añadido esta historia a sus favoritos o a sus alertas. Gracias de nuevo.
Un beso, Fern25
