Manda narices que mis mejores y más fieles lectoras sean una jacket y una jate! Jajajaja! Tenéis el cielo ganao! Nieves, de verdad que me sabe mal jejeje No te va a gustar esto, te aviso. No hoy, más adelante. Y a ti tampoco, Alisue. Pero qué queréis que os diga? Si es que esto es un fic skate! Jajajaja!
De todos modos es un placer leer vuestros comentarios. En serio, tenéis un sentido del humor que me encanta Así que chicas, feliz año! Y pasaros por el foro de rol, en serio. Os podéis echar unas risas. De momento somos 6 personas escribiendo, dos skates, dos jates, una Juliet y otra cachonda a la que le gusta la pareja Locke/Ben así que menuda mezcla. Hay una chica que se ha pillado a Juliet pero no la usa así que si te animas, Nieves… Le hemos dado un toque y si no contesta quedará libre, y lo mejor es que tienes historia Jacket!
Bueno, dejo ya la autopromoción. Que el año nuevo os traiga todo lo que esperáis, guapas!
CAPÍTULO 25
James entró a su casa en silencio, procurando no hacer demasiado ruido. Tenía la esperanza de que Kate se hubiera dormido y no tener que enfrentarse a ella de nuevo.
Pensó que lo mejor sería dormir en otra alcoba, pero eso abriría una brecha entre los dos que no podría soportar. De modo que abrió la puerta del dormitorio despacio y suspiró profundamente al verla sentada en el lecho, esperándolo.
La miró a los ojos durante un instante. Llevaba el camisón de tirantes color malva que recientemente había adquirido y que tanto le gustaba. Encima una ligera bata del mismo color dejaba ver su escote oculto parcialmente por sus rizos que caían sobre su pecho.
No fue capaz de mantenerle la mirada durante mucho tiempo. Sus ojos lo miraban con una mezcla de temor, ternura y seriedad tal que se sintió avergonzado ante ella.
Bajó la cabeza y se dirigió hacia el cuarto de baño.
Os prepararé algo de cenar- dijo ella levantándose del lecho
No os molestéis. No tengo hambre- dijo James desvistiéndose y metiéndose en la bañera
No le pasó inadvertido el hecho de que se hubiese dirigido a él con formalidad. Ese modo de hablar protocolario habían dejado de emplearlo durante la travesía, y el hecho de que Kate volviese a utilizarlo significaba sin duda que había una distancia entre ellos de nuevo. Casi hubiese preferido que lo hubiera recibido con gritos e insultos. Todo era mejor que esta indiferencia, que esta frialdad.
Se sumergió en la bañera y se frotó los ojos intentando relajarse y apartar los malos pensamientos de su cabeza. La vio entrar en el baño despacio, sin dejar de mirarlo y sin que su boca emitiese sonido alguno.
Kate se colocó detrás de la bañera, a espaldas de James. Se arrodilló, cogió una esponja y comenzó a frotar su espalda lentamente.
Desde que estaban juntos aquello era un ritual entre ambos. Cada vez que uno de ellos se bañaba el otro le enjabonaba. Era un modo de mimar el cuerpo que amaban, de cuidarlo y adorarlo. Pero en esta ocasión James estaba muy lejos de disfrutar ese gesto. Muy al contario, le dolió profundamente.
A Kate le temblaban las manos al sentirlo tan lejos de ella. No podía soportar la distancia que los separaba pero sabía que era inútil emitir reproches, súplicas o cualquier otro tipo de cosas.
Lo notaba más tenso que nunca y no pudo resistir más. Le dio un dulce beso en el cuello con toda la ternura de la que era capaz.
No puedes hacerlo- dijo con la voz rota
Kate- protestó él tomando su mano y besándola con devoción
No puedes rendirte, James. Te necesito- dijo ella mirándolo a los ojos- Tu hijo te necesita.
James tomó su rostro entre sus manos y dejó que las lágrimas rodasen por sus mejillas. Llevaba semanas sospechando que era muy posible que ella estuviera en estado pero no se atrevió a preguntar. Ahora esa realidad se hacia presente y aunque era la mejor noticia que podía darle sabía que era un motivo más para mantener firme su decisión de no huir y enfrentarse a lo que el destino les tuviera preparado.
Te quiero tanto- dijo apoyando su frente contra la suya
Ella limpiaba sus lágrimas mientras sus ojos se empañaban sin remedio.
Te necesito. Ahora más que nunca, Kate- dijo apoyándose en su pecho
James lloró amargamente como no hacía desde el día que encontró a sus padres sin vida. Se permitió ese momento de dolor, de dejar al descubierto su miedo a perderla para siempre, de mostrarse débil y asustado como un niño.
Kate temblaba apretando su rostro contra ella. Sabiendo que por mucho que quisiera no podría protegerlo, que por mucho que lo sujetase contra su pecho se lo arrebatarían de las manos. Estaban en manos de Dios, y más que nunca quiso creer en él. Aunque hacía demasiado tiempo que Dios la había abandonado.
A la mañana siguiente James se levantó más temprano de lo habitual. Ella dormía y no quiso despertarla. Había sido una noche muy larga para ambos. Y cuando consiguió coger el sueño no descansó. Eso no era bueno para el bebé.
Cabalgó hacia la hacienda de Widmore. Tenía que dejar las cosas atadas. Y sabía que podía confiar en él. Lo encontró tomando un café con tostadas en su despacho. Madrugando, como siempre. Trabajando desde bien temprano- pensó sonriendo
Cuando Charles lo vio aparecer supo que algo no iba bien.
James, has desayunado? Te pido algo?- dijo mientras se levantaba de la mesa
No, no importa, Charles. Come. Sólo será un momento- dijo James sintiendo la interrupción
Ocurre algo, hijo?- dijo Charles dejando de lado la comida
Está embarazada- dijo con una mezcla de orgullo y dolor
Entiendo- dijo Charles comprendiendo que ese anuncio no llegaba en un buen momento.
Has tenido alguna noticia?- preguntó James con timidez
No todavía- dijo él- Estás a tiempo, James. Tenéis que salir de aquí cuanto antes. Si todo sale bien te lo haré saber y podréis regresar.
Y si no sale bien, Charles? Voy a condenar a mi esposa y a mi hijo a huir durante toda su vida? A vivir sin un hogar? A temer que en cualquier momento nos apresen? Qué derecho tengo a hacer eso?
James lo miraba con dureza. Tenía que entenderlo, ponerse en su lugar.
Charles se levantó de la mesa y miró a través de la ventana con preocupación y profunda tristeza.
James…- dijo
Eres padre, Charles. Tienes una familia y se que harías todo lo necesario para procurarles seguridad y bienestar. No te estoy pidiendo consejo. Se lo que tengo que hacer- dijo con firmeza
Eres consciente de que te lo estás jugando todo a una carta?- dijo Charles descompuesto- Te das cuenta de que si vienen y te encuentran te colgarán sin que yo pueda evitarlo?
No quiero que lo evites, Charles- dijo James levantándose con tranquilidad- Lo único que quiero es que me prometas que cuidarás de ella y de mi hijo como si fueran de tu propia familia.
Vete, vete y déjalos aquí. Cuidaré de ellos pero tú puedes huir. Quizás con el tiempo…- dijo Charles apenado
No voy a huir. No quiero que mi hijo crezca pensando que su padre es un cobarde. Y no voy a consentir que viva avergonzándose de mí. Si pago mi culpa estarán libres y ella quizás pueda…- No podía pronunciar esas palabras. No podía imaginar siquiera que algún día pudiera olvidarlo y rehacer su vida. Era egoísta, pero no quería ni plantearse eso.
Tengo dinero, Charles. Quiero dártelo. Si ocurre algo probablemente embarguen mis bienes, y con eso ella podrá criar tranquila a nuestro hijo- dijo James quitándose esos pensamientos de la cabeza.
Deberíamos hacer algo con tu hacienda- dijo Charles agachando la cabeza
He pensado en ello. Podría ponerla a tu nombre, para que estuviera a salvo- dijo James
Está bien, James. No estoy de acuerdo con esto, pero si es tu decisión sabes que haré lo que me pides. Me ocuparé de tu familia mientras tenga vida- dijo Charles con la voz rota
James se acercó a él y cogió su brazo.
No sabes lo importante que es para mí contar contigo en esto, Charles- dijo con la voz quebrada
Ni tu lo difícil que me resulta hacerlo- dijo Charles
Gracias, por todo- dijo James estrechándole la mano con fuerza
Widmore fue incapaz de decir nada, pero los ojos se le empañaron cuando James salió de la estancia. Recordó a aquel chico herido y rebelde que llegó a Virginia hace años, y vio con dolor que se había hecho un hombre. Un gran hombre. Charles lo comprendía. Sabía perfectamente que si él hubiera estado en su lugar hubiera hecho exactamente lo mismo, por mucho que le doliera perder a aquel muchacho que fue para él el hijo que nunca tuvo.
Pasaron dos semanas que, a pesar de ser aparentemente tranquilas, fueron un tormento para todos. El médico de la ciudad confirmó el embarazo de Kate. Habían concebido el bebé durante la travesía, y aunque ambos deseaban ese hijo más que nada el temor no les permitía disfrutar de aquella ilusión.
En cambio, había dos personas que veían la vida con un nuevo color. Desmond y Penny estaban emocionados. Se citaban prácticamente todos los días y disfrutaban de largos paseos. Él había empezado a trabajar con James. Era un hombre inteligente y erudito, y James se alegraba de que aquel tipo que pensó que sería un incordio fuese de gran ayuda. Al menos, si Charles tenía un yerno sin fortuna sería un hombre capaz de cuidar de la de su esposa y darle una vida digna y feliz.
Esa noche llovía intensamente. Las tormentas en Virginia eran terribles y el viento azotaba los cristales del dormitorio.
Kate intentaba dormir pero era imposible. Desde que habían llegado allí no había sido capaz de hacerlo con tranquilidad.
Voy a traerte un tazón de leche- dijo James besando su frente
No vayas, James. Quédate aquí y abrázame- dijo ella que no superaba su miedo a las tormentas
Te ayudará a dormir. Será sólo un momento- dijo él sonriendo
Pero el momento fue largo. Y la inquietud de Kate iba en aumento. Cogió su bata y se la colocó nerviosa mientras bajaba las escaleras.
Cuando vio a Jack en la puerta de su casa y a James frente a él tuvo que sujetarse a la barandilla de la escalera. Había llegado el momento que temía. Lo que nunca quiso ver, lo que no quería vivir.
