N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 25: A Un Paso

- Tengo una pista - Kazuya alzo la mirada observando a Seiichi que coloco unas hojas membretadas delante de todos, sus ojos lucían cansados, había estado leyendo desde antes que ellos llegaran, se notaba que de verdad estaba preocupado por Sakuno, no era para menos, más o menos se hacía una idea de que en su momento se había sentido atraído hacía ella - ¿Dónde? - pregunto Tezuka con preocupación, los demás estaban peor, Ootori parecía no haber dormido en días mientras que Kuranosuke parecía demasiado debilitado con todo el asunto.

- Aquí, dice que durante el accidente de ferri tres personas murieron en el área donde Sakuno laboraba, ella a pesar de ser cardiologa estaba allí ayudando porque no había el suficiente personal, dos de los que murieron eran mujeres, creo que eso es suficiente como para empezar la búsqueda - todos asintieron tomando los documentos para salir de allí bastante apresurados, él solo quería encontrarla cuanto antes, al menos ya era un avance el haber encontrado algo como eso, estaba a un paso de la mujer que amaba, solo faltaba un poco más.

Ootori comenzo a marcar un número mientras bajaban las escaleras, ir en el elevador no era bueno en ese momento - ¡No me importa que este dormida, lo quiero ahora! ¡Si llego a la mansión y no esta, todos seran despedidos! - grito mientras colgaba, doblaron el último pasillo para bajar las ultimas escaleras, la prioridad era encontrarla cuanto antes, abordaron el auto de inmediato para emprender la marcha a la mansión donde buscarían información sobre ambas víctimas, cualquier cosa relacionada con ellas que diera una pista para encontrarla.

Kazuya se acomodo en el asiento cerrando por unos momentos los ojos, necesitaba verla cuanto antes, la necesitaba más que nunca, estaba esperando a su hijo, si algo le pasaba a uno de los dos no iba a poder vivir con ello, los amaba y su deber era protegerlos de todo, no había podido hacerlo así que se prometio a sí mismo que en cuanto los viera de nueva cuenta nunca los perdería de vista, siempre estaría al pendiente de ellos, si tenía que dejar de lado el tenis eso iba a hacer, poco le importaba su carrera, solo quería encontrarlos y poder vivir con ellos, era lo único importante ahora.


Se sentía cansada, estaba medio dormida en la cama, no tenía fuerza ya para nada, las últimas que poseía se habían ido con ese ultrasonido, la habían abandonado por completo, su puerta se abrio y ella solo rodo sobre la cama para darle la espalda a esa persona, no le importaba si era Atobe o quien, solo quería descansar un poco de todo lo que le estaba pasando - Necesitas comer y tomar las vitaminas que el médico preescribio - lo ignoro, no le interesaba nada, solo quería que la dejara sola pero bien sabía que este no se la iba a poner tan fácil.

- Te estoy hablando - su tono de voz estaba subiendo y ella solo quería golpearlo con algo que no fuera su mano porque en comparación a él era débil, demasiado débil - Sakuno - ahora si que sonaba enojado, como pudo se sento sobre la cama, sus ojos ardían por retener las lágrimas, no iba a mostrarle más la faceta débil aunque sabía que no iba a aguantar mucho, el castaño la miro para soltar un suspiro de desesperación, era más que claro que no le gustaba en lo absoluto su actitud pero poco le importaba en ese momento.

- Deja el desayuno allí, después me tomare las medicinas, quiero descansar - señalo con calma y él solo la miro con furia mientras negaba con la cabeza - Vas a hacerlo de una vez, no me obligues a hacer algo que no quieres - esas palabras le provocaron un escalofrío por lo que de inmediato se levanto de la cama para tomar asiento en la pequeña mesa de la habitación, se sentía como en una jaula por completo, la métafora no se alejaba demasiado, comenzo con la fruta con movimientos pausados sintiendo que este no le quitaba en lo absoluto la mirada.

Sin darse cuenta alzo la mirada y sus ojos se encontraron, noto cierta melancolía en los mismos pero poco le importo, no entendía como es que no aceptaba su versión de los hechos pero francamente comenzaba a darle lo mismo, tomo la medicina para beber un vaso de agua y levantarse, no quería comer más que fruta, este solo se levanto comenzando a acomodar las cosas en la bandeja con calma - Cuando venga con la cena vas a comer más te guste o no, recuerda que yo siempre cumplo lo que prometo - solo se sento en la cama dandole la espalda.

Pensaba que iba a salir pero no pensaba que este caminara donde ella para jalarla de la mano con un movimiento brusco colocandola de pie, sus facciones estaba claramente destacando el enojo en las mismas, temía lo peor - Recuerda porque haré esto - sus ojos se abrieron demasiado, no, no por favor, no podía más, ya no, este la tomo del mentón para besarla con fuerza, no quería, coloco sus manos sobre su pecho intentando alejarse pero el castaño la jalo por el cabello para que dejara de resistirse, como último recurso le mordio el labio para que se alejara pero fue todo lo contrario.

No quería, no quería de verdad, este bajo su mano por sus caderas para apretarlas un poco, enterrando las uñas en las mismas, el dolor fue demasiado que entre el beso gimio y sintio que él quería explorar su cavidad, antes de darse cuenta alzo su pierna para golpearlo pero este fue demasiado rápido y la avento a la cama, dio media vuelta bajando de la misma para correr a la puerta pero este la jalo de nuevo del cabello, un grito de dolor abandono su garganta, la estaba lastimando demasiado, solo quería que dejara de hacerle daño.

La arrastro hasta la cama y ella pataleo mientras intenta gritar - Te calmas - hablo mordazmente él y ella solo negó con la cabeza mientras las lágrimas salían, sintio como sus manos se colocaban a través de la pijama, no, quería que se detuviera - Detente... por favor - pidio en un hilo de voz pero él solo se hizo de oídos sordos mientras intentaba que dejara de moverse, no quería eso, no de nuevo, no quería tener la sensación de sentirse sucia después de que él hubiera terminado, era solo de Kazuya, de nadie más.

- Que te calmes - hablo de nueva cuenta el castaño y ella lo ignoro por completo alzando su rodilla para golpearlo con la misma en la nariz, este de inmediato retrocedio con la mano en la misma, noto un hilo de sangre bajando, no podía parar de llorar - ¡Estoy embarazada, deja de hacer esto! ¡Vete! - pidio con la voz rota mientras este la miraba de mala manera para salir de allí a grandes prisas, corrio a cerrar la puerta de la habitación para caminar al baño con pasos apresurados, necesitaba quitar todo rastro de sus manos, solo quería ser de Kazuya, no de Atobe.


- Estas son sus propiedades, la primera mujer estaba completamente sola, no tenía familiares, es fácil descartarla de la búsqueda pero la segunda mujer tenía una familia, su esposo fallecio hace tan solo dos meses, solo nos queda el hijo - miraron los documentos esparcidos por la mesa del comedor, vaya que era de dinero esa mujer al igual que su descendencia, era fácil rastrearlo o al menos eso le parecía - Empiecen con la búsqueda en las demás propiedades, manda equipos, es prioridad, ¿cuál es la ubicación más cercana? - pregunto Ootori colocandose de pie.

Kazuya sentía que no podía opinar demasiado, esa no era su rama pero sin duda alguna iba a ir a cualquier lugar con tal de traerla de vuelta - Esta - el hombre señalo lo que parecía ser una casa en las afueras de la ciudad, de inmediato todos se levantaron, irían allí sin duda alguna - Vamos - todos asintieron no sin antes colocarse el equipo necesario, de alguna manera sonrió levemente, se sentía como en una película de espías pero solo deseaba rescatarla con vida porque de lo contrario mataría a ese hombre.

- Listo - abordaron las camionetas para emprender la marcha, Marui iba a su lado, se le notaba un tanto cansado, bueno no era para menos era su familia - Te ves cansado - comento y el pelirrojo lo miro con una ceja encarnada - No lo estoy, cuando encuentre a ese tipo lo voy a matar - señalo como si fuera lo más obvio del mundo, en un tono que le causo más que miedo pero solo nego con la cabeza, estaba bien porque así al menos no se sentía extraño por desear querer asesinar a alguien que seguramente estaba haciendo sufrir a la mujer de su vida.

- ¿Cómo se llama el tipo? - pregunto el pelirrojo puesto que él no se encontraba en ese momento, Kazuya lo miro con una leve sonrisa, se había topado con él una vez en el hospital, que tonto era - Atobe Keigo, ¿sabes qué es lo peor? - pregunto mirando por la ventana, los demás presidentes iban en sus asuntos, llamando a quien sabe que personas - ¿Qué? - pregunto con calma Marui aunque al parecer estaba nervioso por la pregunta o mejor dicho por la respuesta porque sin darse cuenta había empezado a jugar con sus manos.

- Me lo encontre una vez en el hospital, ese día ella tenía revisión contigo, lo vi, él dijo que tenía una cita con ella, no note nada extraño así que solo le dije que alejara sus manos de mi esposa, fui un estúpido, si hubiera recordado eso quiza habríamos tenido una pista porque ahora que lo pienso bien si se notaba extraño, la miraba con esos ojos que dicen "te observo" - el pelirrojo negó con la cabeza no de acuerdo con su respuesta, es decir, estaba bien que lo había visto pero no era su culpa de ninguna manera.

- No es tu culpa, lo viste y solo pensaste que era un sujeto coqueteando con Sakuno, punto, no te culpes por ello - pidio con calma mientras frotaba con suavidad su hombro en señal de apoyo, se acomodo en el asiento y cerro los ojos, necesitaba tenerla en sus brazos cuanto antes, estaba a un paso de encontrarla y lo haría - ¿Hay algo? - aún con los ojos cerrados escucho la pregunta de Kuranosuke quien sonaba al borde de un ataque de pánico - ¡Maldición! - grito este después de unos segundos mientras pasaba una de sus manos por su cabello en señal de desesperación.

- No hay nada, las casas estan vacías, de igual manera buscaran en los alrededores por si notan algo extraño - todos asintieron ante las palabras del presidente que se veía más que cansado - Llegaremos en diez minutos - aviso el conductor y todos se miraron, esperaban de verdad poder encontrarla de una vez, el verla salva de nueva cuenta era lo que necesitaban para seguir respirando.


Salio de la ducha para caminar a la cama, solo quería descansar pero no esperaba que Atobe abriera la puerta de una patada con instintos asesinos, se veía como otra persona, bueno de hecho sabía o intuía que era bipolar pero de igual manera le daba miedo, este camino donde ella por lo que de inmediato corrio al santario tomando lo primero que encontro que fue la barra donde las toallas se colgaban, la tomo con sus dos manos y lo miro - No te acerques - le pidio con la voz un tanto temblorosa pero que denotaba furia.

El castaño la miro mientras negaba con la cabeza - Vamos a ver quien juega mejor - señalo adelantandose hasta donde se encontraba, el miedo de inmediato se apodero de sus sentidos, Dios solo quería gritar y llorar, quería a Kazuya, con un movimiento rápido lo golpe en el abdomen con esa cosa abriendo la palma de su mano para golpearlo en la cabeza, era una mujer, no sabía como defenderse de todo, salio de allí corriendo en busca de algo más con que golpearlo, escuchaba los pasos cerca de ella lo que solo provocaba que su miedo volviera más fuerte.

Doblo en un pasillo hacía la izquierda abriendo la primera puerta, busco con la mirada y encontro una escoba, salio de allí observando que este venía con un aura negra, iba a matarla, le avento la escoba y un jarrón que estaba en el pasillo, este solo solto un quejido cuando sintio que el jarrón cortaba su mano, la miro con odio, no entendía que estaba haciendo pero necesitaba desquitarse con ella porque lo haía golpeado, eso le había recordado a su padre cuando después de la muerte de su madre comenzo con la violencia, no iba a permitir que nadie le alzara la mano de nueva cuenta.

- ¡Te voy a... - no termino la frase cuando ella en un intento desesperado por agarrar la tira de la cortina termino cayendo al piso dando un grito de miedo cuando sintio un dolor en el abdomen, Dios dolía a horrores, ¡su bebé!, no, no quería que nada malo le pasara, Atobe llego corriendo donde ella - ¡Sakuno! ¡¿Dónde te duele?! - pregunto y ella solo lloraba, había caído en una mala posición, había caído bocabajo por lo que de verda dolía, este la cargo en sus brazos y ella se removio llorando, dolía mucho, notaba una presión horrible.

Lo vio presionar un botón de quien sabe donde mientras subían las escaleras con dirección a su habitación - Respira por favor - pidio con calma aunque estaba a punto de tener un ataque nervioso, no podía pasarle nada a ella, de verdad que no podía - ¡Aaaaaaaaaaaa! - grito cuando sintio que el aire le faltaba, las lágrimas bajaban por sus mejillas mientras apretaba las sábanas, solo rezaba porque nada malo le pasara a su bebé, eso si que nunca se lo iba a perdonar, sentía algo, algo dentro que se estaba rompiedo, no quería que se muriera, lo amaba y necesitaba que se quedara con ella.

Solo quería que su bebé viviera, solo eso, no iba a soportar perderlo, no lo iba a soportar.


De inmediato las fuerzas especiales rodearon la casa, se sentía como atrapado, lo único que quería era encontrarla, si alguien encontraba algo de inmediato lo comunicarían pero él estaba desesperado, bajo del vehículo junto con los demás para caminar dentro de la casa con calma, tenían que tener precaución según lo que les había dicho un oficial, caminaron con calma notando que esa casa parecía como nueva, como si nadie la hubiera habitado antes, la pintura se notaba de años pasados, alguien había vivido allí pero hace mucho.

- ¡Encontraron algo! - de inmediato todos corrieron donde iba corriendo un oficial, bajaron unas escaleras hasta dar con una puerta que fue abierta y el aire se le fue a Kazuya... Nanami estaba colgada de una soga mientras daba vueltas por el sonido de un ventilador enorme, Dios, se quedo blanco en todos los sentidos, no tenía idea de nada, estaba... estaba muerta, solo vio como algunos hombres subían con cuidado a una viga para tratar de soltarla, el cuerpo de la que una vez fue la mujer de su vida cayo sin vida en los brazos de un oficial.

- Kazuya - Marui lo llamo pero no respondía, con pasos calmados se acerco donde ella observando que estaba fría, estaba completamente pálida, parecía no tener sangre - Miren - un hombre ladeo su cuello con calma y noto que tenía algunos puntos enormes en este, tenía algo escrito en las piernas pero era un idioma que no conocía - Nanami - susurro acariciando su cabello, no podía creer que alguien hiciera eso, había sangre en su vientre y esta resbalaba por sus muslos, Dios, no quería ni imaginar que le habían hecho.

Era consciente de que había sido una mala persona pero no se merecía ese final - Kazuya - el sollozo ahogado de Marui se escucho en sus sonidos pero él no podía levantarse, la mujer que había amado antes que a Sakuno, la mujer que con una sonrisa lograba hacerle olvidar los esfuerzos en los entrenamientos estaba tendida en el suelo sin vida, se aferro a su mano con calma, estaba completamente helada, como si hubiera estado en un congelador enorme, sus labios estaba partidos, sin vida, aquellos que lo habían besado tantas veces estaban sin vida.

- ¡Oh por Dios! - el grito de Marui volvio, se levanto y busco con la mirada lo que buscaba, tenía ganas de vomitar, se llevo una mano a la boca, esa era una maldita tortura incluso para un hombre - ¡Saquenlo de aquí! - grito Tezuka señalando a Bunta que lloraba histéricamente, lo peor es que nadie se movía, estaban hipnotizados con las heridas, vio a Kunimitsu caminar hasta el aludido para atrerlo hasta su pecho y sacarlo de ahí, el pelirrojo solo lloraba fuertemente, él se sostuvo de algo, no supo de que pero se sostuvo con fuerza.

Nanami tenía unas marcas en los pechos parecían hechos con esas cosas que usan para el ganado, las que se colocaban en brazas para después marcar al mismo, no quería ni imaginar cuanto había sufrido, la había amado y le dolía verla de esa manera, habían algunos arañazos en su abdomen, solo acaricio con suavidad su mejilla mientras besaba su frente, estaba a un paso de Sakuno porque algo le decía que ese mensaje era una pista pausible para llegar a ella, una vez la encontrara sería feliz no sin antes encargarse del maldito que había hecho eso a la persona que una vez fue importante en su vida.

Estaba cerca así que no podía ponerse sentimental pero no se olvidaría de ello, se las iba a cobrar todas a Atobe Keigo así tuviera que ir tras él hasta le mismo infierno, lo iba a hacer sufrir en todos los sentidos, eso iba a hacer.


- ¿Cómo esta? - pregunto Atobe con una calma que no sentía, miro a la cobriza antes de que el médico cerrara la puerta, este solo lo miro con ojos desaprobatorios - El bebé esta bien aunque la caída fue dura, debes tratar de no hacerla enojar y lo sabes, piensa por una vez Atobe, ¿qué hubiera pasado si yo no llego a tiempo?, ese bebé no estaría bien si no hubiera aplicado lo necesario para que el líquido amniótico no se viera afectado, deja de hacer lo que sea que estas haciendo, esa chica necesita cuidados ahora - dicho esto bajo de prisas las escaleras.

Dio un largo suspiro intentado abrir la puerta pero se detuvo, lo mejor por ahora era dejarla descansar, ya después hablaría con ella, solo esperaba no afectar más en su embarazo porque de verdad quería un heredero, de verdad que si.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

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