Nada de Crepúsculo me pertenece, la historia es de Sthepenie Meyer y yo solo lo utilizo con fines de entretenimiento.
Summary: Estaba segura de tres cosas: Primero, no era un personaje de esta novela; segundo, posiblemente termine loca de remate y tercero, estaba perdida en crepúsculo.
Advertencia: todos los personajes pertenecen a Meyer, excepto Hannah James, Danielle James y Charles.
Advertencia 2: algunas frases orignales del libro apareceran en la historia.
Inspirado en Supermassive Black Hole de Muse & Whisper de Evanescence
Parte XXIV
En cuanto di la vuelta, me encontré cara a cara con Alice, parecía ser ella quien hubiera escuchado mi advertencia para Edward, me escruto con sus ojos dorados y en el fondo de sus hermosos ojos vi compresión y conocimiento, como si por fin hubiera puesto todas las piezas de un complicado puzzle.
Alice tomo mi brazo y ambas nos dirigimos escaleras abajo, podía sentir su urgencia por alejarnos lo más rápido que mis humanos movimientos le permitían, abajo en la sala, estaban Rosalie, Emmett, Jasper y Esme, sentí todas sus doradas miradas como un cuchillo, como si ellos ya supieran quien era yo en realidad y quienes eran ellos en verdad.
— ¿Qué ocurre Alice? —pregunto Emmett al verla que me jalaba hacia el exterior de la casa.
— Debemos irnos —dijo Alice como única respuesta—. Jasper sígueme.
— ¿Qué hizo ella? —pregunto Rosalie con un tono envenenado.
— Nada —dijo Alice enfrentándose a los hermosos rasgos de la vampiresa—. Por una vez deja de pensar en ti misma, hay cosas mucho mas importantes en que pensar ahora, como por ejemplo que Edward no nos siga o todo se echara a perder y no me pregunten nada, solo asegúrense que Edward no sepa a donde nos dirigimos.
— Alice ya me estoy preocupando —dijo Esme con el rostro afligido—, ¿esta en riesgo Hannah?
— No —dijo Alice impaciente—. Hablaremos después.
Alice me tomo a volandas y me puso sobre su espalda, me veía demasiada rara ser cargada por una mujer unas cuantas pulgadas más baja que yo, pero no me dio mucho tiempo a protestar, por que de un salto rápido y limpio cruzamos el rio, como una bala Jasper y Alice tomaron un rumbo desconocido.
Yo solo atine a cerrar los ojos con fuerza y me deje transportar a un lugar incierto, solo sentí el aire fluir por mi cuerpo y unos murmullos tan rápidos que no me percate que a lo lejos se escuchaba una gran tromba de agua descargándose sobre el poblado de Forks, hasta ese instante lo único que pude pensar con coherencia es que Edward hubiera escuchado mis mudas suplicas y alejara a Bella todo lo que le fuera posible.
Alice y Jasper continuaron su carrera entre los arboles, hasta ese entonces no me había percatado que ambos estaban vestidos apropiadamente para la ocasión, solté un suspiro comprimido cuando a lo lejos divise una gran claro y en cuanto Alice freno, pude darme cuenta que el espacio parecía un inmenso campo.
— ¿Crees que nos siga? —pregunto Jasper frenado detrás de Alice.
— No —dijo Alice con los ojos cerrados—. Parece que acatara mis órdenes, lo veo alejarse de forma rápida a una dirección opuesta a la de nosotros.
Solté un suspiro de alivio, al menos Bella estaría fuera de peligro. Me baje de la espalda de Alice con mucho cuidado, el aire estaba demasiado helado y lo único que me apetecía era una gran taza de chocolate caliente, me fui a sentar a unos rocas sobresalientes en el campo y espíe con movimientos rápidos que no estuviera invadido por más vampiros.
— ¿Ahora me pueden decir que sucede? —inquirió Jasper observándome a mi y Alice con las cejas un poco fruncidas.
— Hannah tiene una idea bastante particular —dijo Alice sentándose cerca de mi—, no entiendo como hasta ahora Edward no se ha dado cuenta.
— Por que estaba pensando en otras cosas —repuse—; he pensado en lo menos posible sobre el asunto, lo único urgente por el momento era hacer que Jacob se bajara de la nube en que estaba viviendo.
— Bella estaba en peligro —dijo Alice mirando a Jasper que se tenso—. Hannah se ha ofrecido a correr todos los riesgos por salvarla.
— ¿Qué? –dijo Jasper alzando sus rubias cejas—. No seria mejor que nosotros estuviéramos huyendo del peligro y no dejar que Hannah corra algún riesgo.
— No —dije levantándome de la roca—. Todo tiene que seguir su curso, solo era cuestión de cambiar los números.
— Sigo sin entender —dijo Jasper cruzándose de brazos.
— Es muy simple —dijo Alice con paciencia—. Tenemos visitas, ya te lo había dicho Jasper, ellos nos hubieran encontrado de todos modos, si estamos una gran cantidad de vampiros reunidos aquí, podremos asegurar que no seguirán a Edward, él y Bella no correrán riesgos.
— Pero Hannah lo hará —discutió Jasper juntando sus cejas peligrosamente—. ¿Por qué?
— Por que así debe ser —discutí—. Soy yo o Bella tendrá serios problemas con Charlie y no le quiero dar más excusas al jefe Swan para que dude de su hija.
Jasper me observo con un gesto incrédulo, si los humanos solemos actuar de formas extrañas y yo más, pero detrás de querer a Bella lejos del sádico vampiro, también quería probar una forma de salir de esta historia, tal vez consiguiera que James vaciara todas mis venas hasta casi encontrarme con las puertas de la muerte, tal vez hasta ese entonces me despertaría de un gran golpe y regresaría a mi vida normal.
Alice y Jasper se alejaron unos pasos de mi, los observe discutir a una velocidad vampírica, quizás nadie entendería los motivos que me empujaban a salvar a Bella de tan fatídica persecución, pero también quería que el jefe Swan aprovechara más días en compañía de Bella y que ella no se viera en la obligación de decirle tantas cosas hirientes y tampoco darle excusas a Edward para que vacilara de su relación.
Alce la vista al encapota cielo, poco a poco se estaba oscureciendo y el rugido del viento apagaba los sonidos distantes que pudieran alertarme de posibles e indeseadas visitas, esperaba ver en cualquier momento a la familia Cullen desfilar entre los arbustos y helechos, hasta espere casi con ansias ver a el clan de James hacer una inesperada aparición, pero sabia que sin el beisbol ellos no vendrían a mi.
Me pregunte a donde huiría Edward con Bella y si le diría algo de mi inusual comportamiento, Bella debió advertir mi comportamiento particular, no quería saber que diría cuando se enterara de todo, me sentía como una egoísta no permitir ser ella quien corriera los riesgos, pero yo necesitaba una vía de escape y sabia que ninguno de los Cullen me la proporcionaría.
— ¿En que piensas? —pregunto Alice sentándose con suavidad a mi lado.
— En la reacción de Bella —conteste bajando la vista del cielo.
— Tal vez se sienta un poco herida por la falta de confianza —sugirió Alice encogiéndose de hombros.
— ¿Qué le dijiste a Edward? —pregunte clavando mis ojos en su menuda cara.
— Que tenías toda la razón —contesto sonriendo a su pesar—. Le mostré un posible escenario, creo que al final se convenció y también le dije que me alejaría contigo, lo llamaría para asegurarle que estarías bien.
— Se pondrá como un energúmeno cuando sepa que tendré que salir de Forks —dije bajando la mirada al húmedo suelo.
— ¿A dónde iremos? —pregunto Alice divertida con la charada.
— Chicago —dije mirando la inmensidad del campo—. Es una gran ciudad y seria un lugar ideal para ir.
Antes que alguna aportara más escondites, Jasper se movilizo como un borrón hacia nosotras y espió algo que procedía más allá de los arbustos, mi corazón comenzó a latir violentamente ante la posible irrupción del sádico vampiro, no podía concebir un final tan rápido y un acercamiento a la muerte sin aun estar preparada para el asalto.
Uno a uno fueron emergiendo los miembros del clan Cullen, casi me sentí patética por concebir miedo, se suponía que a estas alturas yo estaba curada de miedo y no debía sentir temor alguno por una persecución suicida, todo lo había planeado desde que supe que estaba en Forks, este era mi momento estelar y mis estúpidos sentimientos no tenían por que mezclarse con la sangre fría que debía tener en estos instantes.
El primero en lanzarme una mirada de preocupación fue Emmett, podía sentir todas sus preguntas amontonarse en su garganta, pero y no podía decir nada, mi boca tenia que estar sellada hasta el momento exacto, odiaba cuando la gente me miraba con ese pesar que parecía hacerle barbotar las palabras, pero ataría bien mi lengua y ninguno sabría mis motivos hasta que el partido hubiera concluido.
— ¿Cómo estas? —pregunto Emmett acercándose con pasos vacilantes.
— Bien —conteste un poco ansiosa—, ¿Edward no volvió?
— No —dijo Emmett sentándose donde antes había estado Alice. ¿A que horas Alice se había desaparecido?—. Pero estaba muy disgustado.
— Cualquiera lo haría en su lugar —dije encogiéndome de hombros—, y más si no tienes una explicación que te despeje todas las dudas.
— ¿Puedo saber algo? —pregunto Emmett apretando mi mano.
— Lo siento Emmett —dije correspondiendo su apretón de mano—, pero no puedo decir nada.
— Emmett —dijo Carlisle apareciendo de la nada—, tendrás que actuar en los dos equipos, así que ve a ponerte de acuerdo con los demás.
Emmett asintió y corrió al encuentro de los demás; el doctor me observo con unos ojos demasiados transparentes, actuando como un padre compresivo, un padre que quise por tanto tiempo, sentí mis ojos llenarse de lagrimas y un profundo sentimiento de arrepentirme de todo lo que planeaba hacer, tenia que ser fuerte y que carajos, nadie tenia por que impedirme ese paso.
— No te pediré explicaciones —dijo Carlisle sentándose a mi lado—; respetare tus decisiones, así como he respetado las de mis hijos, solo prométeme que no harás una tontería que ponga en peligro tu vida.
— Estaré en peligro —repuse bajando de nuevo la mirada al suelo.
— Me refiero a entregarte por voluntad —aclaro Carlisle posando su mano fría sobre mi hombro—; de algún modo, todos te hemos cogido un gran cariño.
Un bufido por parte de Rosalie se escucho a unos cuantos pasos, sonreí ante el sonido, claro que ella no entraba dentro de la categoría, sabia cuanto detestaba a todo aquel que pusiera en peligro a su familia, detrás de toda esa obstinación y amargura, ellos era lo único que tenia, que ni yo tendría corazón para pedirle alguno que me acompañara en esta loca travesía.
— Excepto Rosalie —se corrigió el doctor.
— Muchas gracias por sus palabras —dije esbozando una sonrisa—; es usted un hombre muy bueno.
— Vampiro —contradijo Carlisle sonriendo a su pesar.
— Para mi es un hombre —dije tratando de soportar este trago amargo—; muchos hombres no merecen llamarse como tales y a pesar de su condición, se ha comportado mejor que muchos otros, así que para mi es un ser humano.
— Gracias hija —dijo Carlisle apretando con suavidad mi hombro.
— Vamos Carlisle —dijo Emmett alzando una mano—, ya vamos a comenzar.
Carlisle se alejo a toda velocidad y entre todos acomodaron el campo hasta repartirlo en distantes bases, me aproxime a Esme que me recibió con un amoroso abrazo, entre todos estaban esperando los rayos para empezar a jugar, me sentí como si estuviera metida en la película, esa había sido mi escena predilecta.
— ¿No vas a jugar con ellos? —le pregunte a Esme.
—No, prefiero arbitrar; alguien debe evitar que hagan trampas y a mí me gusta —explico Esme mirando a toda su familia.
— ¿Les gusta hacer trampas? —pregunte con curiosidad.
—Oh, ya lo creo que sí, ¡tendrías que oír sus explicaciones! Bueno, espero que no sea así, de lo contrario pensarías que se han criado en una manada de lobos —dijo Esme sonriendo.
Tendría que ser Bella la que estuviera contemplando el partido y alentando a un Edward que se encontraba ausente, me sentía como una intrusa, alguien que estaba tomando un lugar que no le correspondía, alguien que tendría que pagar caro por estar metiendo sus narices donde nadie la había llamado, pero a lo hecho pecho, y tenia que afrontar las consecuencias de mis actos.
Aun pérdida en mis elucubraciones, note que el partido comenzó y era imposible mantener contacto visual con la bola teniendo en cuenta la velocidad a la que volaba y el ritmo al que se movían alrededor del campo los corredores de base. Esto era un nivel diferente de juego, incluso Charles no se hubiera quedado quieto y hubiera protestado por la rapidez de los movimientos.
Trate de seguir los movimientos de la bola, pero fracase en mi intento, tuve que conformarme con la narración de Esme que me mantenía al tanto de los movimientos de cada uno, era tan buenos en lo que hacían, que los jugadores de la liga profesional hubieran sentido vergüenza de sus movimientos.
El tanteo cambiaba continuamente conforme avanzaba el partido y se gastaban bromas unos a otros como otros jugadores callejeros al ir pasando todos por la primera posición. De vez en cuando, Esme tenía que llamarles la atención. Otro trueno retumbó, pero seguía sin caer una gota de agua y tampoco sin que apareciera el clan visitante.
¿Es que no se iban a dignar aparecer?
Así tuviera que ir a buscarlos, lo haría, no podían dejarme así como así, tenían que venir a perseguirme y hacerme ir de Forks.
¿Qué los demoraba tanto?
Carlisle estaba a punto de batear con Emmett como receptor cuando Alice, de pronto, profirió un grito sofocado que sonó muy fuerte. Esa tenia que ser la señal, tenia que ser el momento en que sus etéreas figuras aparecieran en el campo, lo único que alcance a ver, fue a un Jasper bastante apurado correr hacia Alice que se encontraba estática en el centro del campo.
— ¿Alice? —preguntó Esme con voz tensa.
—No lo he visto con claridad, no podría decirles... —susurró ella.
Para entonces ya se habían reunido todos.
— ¿Qué pasa, Alice? —le preguntó Carlisle a su vez con voz tranquila, cargada de autoridad.
—Viajan mucho más rápido de lo que pensaba. Creo que me he equivocado en eso —murmuró.
Yo atisbe los limites del campo con esperanza, con lo desesperada que estaba, hasta podría entregarme voluntariamente como cena. Jasper se inclinó sobre ella con ademán protector.
— ¿Qué es lo que ha cambiado? —le preguntó Jasper con un tono ansioso.
—Nos han oído jugar y han cambiado de dirección —señaló, contrita, como si se sintiera responsable de lo que fuera que la había asustado.
Seis pares de rápidos ojos se posaron en mi, parecían preocupados de que se iniciara una batalla por la comida, por mi que no se preocuparan, yo me ofrecía para irme voluntariamente, no tenían por que pelear por una humana.
— ¿Cuánto tardarán en llegar? —inquirió Carlisle mirando a Alice.
—Menos de cinco minutos —contesto Alice aun con los ojos perdidos en el futuro.
— ¿Cuántos son? —preguntó Emmett a Alice.
—Tres —contestó con laconismo.
— ¡Tres! —exclamó Emmett con tono de mofa. Flexionó los músculos de acero de sus imponentes brazos—. Déjenlos que vengan.
Rosalie me lanzo una mirada cargada de resentimiento, parecía que quería dejarme sin sangre si yo ponía en riesgo toda su mascarada, yo me puse ojos avizor y estaba literalmente perdiendo la paciencia, por que no aceleraban más esos pies y hacían una teatral aparición, a ver si por fin todo este mal sueño terminaba de una buena vez.
—Nos limitaremos a seguir jugando —anunció finalmente Carlisle con tono frío y desapasionado—. Alice dijo que sólo sentían curiosidad.
Emmett se aproximo con pasos rápidos hacia Esme, e intercambiaron unas frases rápidas, yo solo podía ver los temblorosos movimientos de sus labios, finalmente Esme asintió y se reincorporo con los demás jugadores, el gigante vampiro se planto delante de mi, como si pretendiera cogerme y salir disparado del campo, pero no podía hacerlo, tenia que ver esos vampiros con mis propios ojos.
—Suéltate el pelo —dijo Emmett con una sonrisa curvada.
Me solté el cabello, pero sabia que esa treta no serviría de nada, ellos se darían cuenta que yo era una humana con sangre fresca y caliente corriendo por las venas, así que la caza empezaría en menos de un parpadeo.
— Quédate inmóvil, permanece callada —dijo Emmett protegiéndome con su inmenso cuerpo—, y no te apartes de mi lado, por favor.
—Eso no servirá de nada. Yo la podría oler incluso desde el otro lado del campo —dijo Alice desde el centro del campo.
— ¿No deberías estar diciendo, por que no me sacas de aquí? —pregunto Emmett frustrado por mi tranquilidad.
— La verdad no —dije encogiéndome de hombros—. Las cosas no suceden por casualidad y no creo que correr sea la mejor solución.
— Estas tramando algo, ¿cierto? —dijo Emmett escrutándome más de cerca.
— Nada —mentí con inocencia.
Pasaron unos segundos y el juego progresaba, ahora con apatía, ya que nadie tenía ganas de golpear fuerte. Rosalie posaba su mirada en mí, como si yo fuera hacer cualquier movimiento deliberado para ponerlos en peligro, Emmett observaba de un lado a otro con una insistencia que prácticamente me mareaba.
¡Cuando iban aparecer!
Entonces Emmett avanzo un paso hacia delante y su vista se fijo en la esquina oeste del campo, los demás imitaron a Emmett y fijaron sus vistas preocupadas hacia ese lado, mi corazón bombeo ansioso por la acción, ya estaban demasiado cerca, solo faltaba unos escasos segundos para que se desatara la caza.
Aparecieron de uno en uno en la linde del bosque a doce metros de nuestra posición. El primer hombre entró en el claro y se apartó inmediatamente para dejar paso a otro más alto, de pelo negro, que se colocó al frente, de un modo que evidenciaba con claridad quién lideraba el grupo. El tercer integrante era una mujer; desde aquella distancia, reconocí aquel pelo, de un asombroso matiz rojo.
Se acercaron con pasos presurosos hacia nosotros, en una cerrada fila, como si esperaran un ataque sorpresa por la familia Cullen, su ropa delataba el tipo de vida que llevaban, corriendo de un lado a otro como trotamundos eternos, en espera de encontrar una presa suculenta con que saciar su sed legendaria.
Observaban todo con una curiosidad manifiesta, incluso semi escondida por Emmett que flaqueaba a Carlisle, podía ver a mi futuro verdugo, venia aun lado del supuesto líder, sus ojos denotaba una gran calma, pero sabia que debajo de esa piel inmortal, se escondía un sadismo y un amor por perseguir a los más débiles, a pasos rápidos se acercaba la muerte y con suerte la salida de este planeta de maravilla.
El moreno dio un paso hacia Carlisle sin dejar de sonreír.
— Creíamos haber oído jugar a alguien —hablaba con voz reposada y tenía un leve acento francés—. Me llamo Laurent, y éstos son Victoria y James —añadió señalando a los vampiros que le acompañaban.
La hora final había llegado.
Hola a todos, he regresado de nuevo con otro capitulo emocionante, espero que todos esten muy bien y ya puedo decir que mi mano aunque todavia con algunos problemillas me permite ya moverme más rapido y puedo hacer mis quehaceres normales. Bien estoy muy contenta, ya son 356 mensajes hasta ahora, me hacen tan feliz todos cuando apoyan esta historia y me hacen reir tanto con sus comentarios, de veras mucha gracias, yo se que sin ustedes una escritora de fics nunca sabria cuan aceptable son sus ideas.
Uhhh. ya aparecieron los vampiros que le haran la vida imposible a Hannah, por favor respeten sus computadores no les vayan a lanzar nada por dejarlos en suspenso, pero es una mala costumbre mia dejar con ansias a la gente, si ya se soy demasiado mala por hacer esto pero no puedo evitarlo. Espero de todo corazón que les haya gustado el capitulo y ya creo que deje las cosas un poco más claras y Edward por fin le hizo caso a Hannah, aunque no me gustaria estar en sus zapatos para lo que viene a continuación.
Por cierto, no podia dejar afuera a Supermassive black hole cuando vi por primera vez la pelicula casi salte de la emocion cuando escuche a mis amados Muse en la pelicula, si les confieso algo, el partido fue la mejor escena de toda la pelicula, parecia que todos los esfuerzos estaban concentrados en esos minutos, Jackson me cautivo con su movimiento del bate, solo por eso lo veria una y otra vez, pero ya bajandome de la nube en que ando, quiero decir que ya casi nos aproximamos para ver a Charles y acuerdense que Alice le dijo a Hannah que veria a charles en penosas circunstancias, pero no especifico que.
Asi que hikariii-chan no se como andaran las pauestas entre tu y luu, yo tampoco entendi que quiere decir su apuesta no puedo imaginarmelo, pero es una interesante perspectiva que no considere. Asi que ahora me despido de todos ustedes, esperando volver pronto, solo que ahora necesito toda la ayuda de los santos para sacer un buen puntaje en el examen para docentes.
Hasta una proxima actualización.
Kathyarius.
P.D.: para aquellos que me agregaron a su msn, si ven una foto roja y negra con tres hombres y la palabra muse, esa soy yo, y aparesco con una frase de oscar wilde.
