27

Temari llegó hasta el frontis jadeando al haber tenido que venir desde el otro lado de la villa con apuro.

—¿Estás bien? —le preguntó Baki al verla—, perdón por llamarte así, pero la legión ya viene.

—…No hay problema.

—¿Cómo están por allá las cosas? —le preguntó instantes después Kakashi, quien aterrizó al lado de ella apenas terminó junto a Neji con un shinobi de raíz.

—No muy bien —contestó la rubia y cogió aire—. El sector en que está Shikamaru ha sido blanco de un grupo complicado, parecen casi monstruos.

—¿La zona de los refugios? —reaccionó el ninja copia y giró al Hyuuga—, ¿Quiénes están en el sector de Shikamaru?

—Además del equipo de él, Kurenai-san, Anko-san y el equipo de Shizune-san —contestó el aludido—. ¡Cuidado! —exclamó de seguidilla e hizo a un lado a la rubia, pasando por entre ambos un flecha explosiva que detonó tras ellos.

Temari tragó saliva cuando se cubrieron del rocío de concreto consecuente.

—Si sólo están ellos, no será suficiente —continuó mientras hacía un gesto de gratitud al jounin—, esos tipos tienen marcas en el cuerpo y una fuerza sobrehumana. Ahora mismo están intentando romper el campo que protege la entrada a los resguardos.

—Debe ser el grupo con sellos de Orochimaru —concluyó al oír lo de las marcas el de cabellos ceniza.

Baki agravó el semblante.

—Si son de fuerza bruta no tardarán en acabar con el campo. Kakashi —y le miró—, iré para allá con cinco equipos míos. Te dejo a Temari y Gaara que está por acá cerca para que controlen la masa enemiga, tal como se había acordado.

El de máscara se encogió de hombros: "… Me lo dice como si fuese a darle órdenes al Kazekage… aún le ve como uno de sus alumnos…"

Y al mismo tiempo que los pies de Baki tomaban velocidad, otros pequeños corrían asustados por el polvillo de una calle más céntrica:

"Si alguno de ustedes se encuentra con un ANBU que lleve pañuelo rojo, corran, ¿entendieron bien? No se detengan por ninguna razón", recordó éste las palabras de Ebisu-sensei, el capitán de su equipo. Konohamaru cerró los ojos atemorizado: "¡¿No me ha visto?! ¡¿Me ha visto?!". Y enseguida los abrió con una vena en la sien: "¡¿Cómo se supone sabré cuando detenerme si no puedo voltear a ver si me siguen, estúpido sensei?!" Entonces fue que se paró de golpe, cayendo de costado y arrastrándose contra el suelo.

—Na… ¡¿Naruto-oniichan?! —exclamó, mirando hacia atrás para ver al susodicho entre unas cajas y contenedores de basura. "¿Está… dormido?", se preguntó después, cuando olvidando su dilema se le acercó—. Si será idiota… ¡Naruto-oniichan! —le gritó zamarreándolo sin el menor cuidado.

El rubio ya despertaba cuando algo le golpeó atrás de la cabeza, por suerte sin dejarle a oscuras de nuevo:

—¡Aght! —se quejó molesto—, ¡¿puedes sacudirme con más cuidado?! ¡Me has dado contra la pared! —y entonces reconoció al genin—… ¿Kono… hamaru…?

—¡¿Qué diablos haces tirado acá?! —le preguntó el niño mientras él se orientaba—, ¡por suerte te he visto; está lleno de esos de pañuelo rojo, baka!

El rubio intentó contestarle, pero apenas recordó la respuesta el corazón se le detuvo:

"Lo siento, Naruto-kun", recordó a Juugo diciéndole esas palabras y enseguida apretó sus puños: "¡Sasuke!".

Konohamaru le cogió de un brazo:

—¡Vamos, si nos quedamos quiet…! —le apuró éste cuando de pronto lo vio paralizarse de miedo.

—… ¿Qué pasa? —y apenas terminó de preguntar notó la sombra tras su pequeño seguidor. Alzó la vista al instante—. Suigetsu…

El nombrado se acomodó la inmensa espada:

—Menos mal estás vivo —resopló con un alivio fastidiado—; que si no ya Sasuke se cabrea conmigo y… ¿y este crío quién es?

—O… oniichan… ¿le… conoces? —tartamudeó el genin.

El aludido se puso de pie con agilidad:

—¡No, es un enemigo! —le contestó, cogiéndole de la mano para enseguida salir corriendo con él a rastras.

Suigetsu no alcanzó ni a reaccionar:

—¿Adónde crees que vas? —alzó una ceja y recién atinó—. ¡Hey!, tsk… —corrió.

—¡Naruto-oniichan, vamos a morir! —gritó asustado el genin—, ¡Y nosotros que íbamos a ser Hokage!

Naruto estrechó la mirada sin detenerse:

—No —y al oírle el tono serio Konohamaru se pasmó enseguida—, tengo unas cuantas cosas importantes que hacer antes y no pienso dejarlas pase lo que pase —y sin más lanzó al niño con fuerza a su derecha—. ¡Kage bunshin no jutsu! —exclamó tras juntar sus manos y cuatro replicas suyas aparecieron, conteniendo a Suigetsu las tres primeras justo cuando le había cogido de la túnica.

—¡Tsk, no me des más líos! —gruñó éste último mientras Konohamaru era agarrado por la última copia para ponerle a salvo.

—¡Naruto-oniichan! —exclamó éste, viendo cómo el verdadero rubio escapaba tras quitarse la capa que el otro le había cogido. Poco después ya le habían alejado demasiado.

Mientras continuaba corriendo Naruto apretó su prenda anaranjada justo sobre el corazón. Su mano tembló: "Sasuke, ¡¿por qué?!", yno pudo pensar más que eso: una razón, ¡por favor! Subió a saltos por lo que era en paz un puesto de verduras y llegó a lo alto de los edificios, viendo que Suigetsu se acababa de liberar de sus bunshin. "Maldición", e iba a hacer mas distractores cuando el espadachín fue atacado por dos ANBU de raíz.

—Debe ser karma… —susurró al ver la suerte que tenía y continuó, avanzando por unos minutos hasta que se detuvo de un avergonzado tropezón—, demonios... ¿y dónde se supone está el teme?

Se llevó una mano a la nuca y echó un vistazo a su izquierda. "Eh… eso es…", quedaron sus ojos abiertos de par en par:

—…Una serpiente… blanca… —musitó, bajando su brazo aún sin ordenárselo. Hubo un pequeño instante de silencio en su interior antes de que sus labios se entreabrieran temblorosos—. ¿Qué… estás haciendo?...

"… ¿Sasuke?", terminó la pregunta en su mente, sin darse cuenta que si quiera había dudado esa invocación era de él… simplemente lo supo, lo sintió en su pecho. Aguardó ahí para ver a la serpiente ayudar a Katsuyu… pero nada; sólo se movía, alejando a uno que otro ninja de los que intentaban domarle con su cuerpo. "¿Por qué no ayudas a la vieja…? ¡¿Por qué?!", apretó los puños, comenzado a rasguñarle por dentro lo que pensó vagamente antes de quedar inconsciente:

—¿Acaso es eso después de todo, Sasuke?... ¿es una traición? —apretó los parpados y oyó unos tacos aterrizar cerca de él: era su compañera. Forzó una sonrisa natural mientras se le acercaba—. ¡Sakura-chan!, ¡qué bueno estás bie...!

Sin embargo, apenas estuvo a su lado ella le cogió por la prenda:

—Naruto —le miró fijo—, dime dónde está Sasuke-kun.

El aludido se pasmó ante esa brusquedad unos instantes.

—Sa… Sakura-chan… —y entristeció la mirada—. Yo…no sé dónde est…

—¡No mientas! —exclamó la joven, volviendo a dejar atónito al de ropas naranjas al zamarrearle de éstas—, ¡Ya estoy harta de que todos me escondan las cosas sobre él! ¡Dime dónde está!

Ahí Naruto ya le miró más que sorprendido, asustado; y no precisamente porque fuese a usar su brutal fuerza femenina contra él, sino mas bien porque tuvo la sensación de que aquellos ojos verdes tenían un gran reproche en contra suyo.

Intentó relajarle:

—De verdad, Sakura-chan, no sé dónde está… —pretendió sonreír haciéndolo muy mal—, le perdí… le perdí cuando… —y volvió a entristecer: "Cuando me dejó inconsciente…"

Entonces la mano que apresaba su ropa hizo el ademán de levantarle.

—¡Venías con él! —Sakura pareció perder la calma en serio—, ¡después de todo siempre has sido el único que le ha visto ¿no?!

Naruto abrió los ojos de par en par: en su defecto eso había sido un reproche.

—¿Sakura-chan…?

—¡Si Naruto, ya estoy atestada de que seas el único que le puede ver!, ¡el único que recibe sus mensajes, el único que le ha pillado mas qué cualquiera! —Y ahí pudo ver cómo los ojos claros de su compañera se humedecieron—, ¡¿es que acaso ninguno piensa en que le he buscado tanto como tú?!

Al oír aquello, el portador del Kyubi miró a un lado sin poder evitar sentir culpa… después de todo ella también amaba a Sasuke… también desde pequeña… también confiando hasta el final en él… Sakura le había apoyado cada vez que rebuscaba por todos lados para encontrarlo, Sakura había sido la única que no le había dicho nunca "déjalo, él no volverá"… Sintió un nudo en su garganta que empeoró al verla llorar: ¡Sin darse cuenta él mismo estaba traicionando a alguien! ¡¿Qué hacía fijándose en Sasuke?!

—Yo… —tartamudeó—, yo…

—¡Pero claro! —le interrumpió una vez más la kunoichi, esta vez con un ironía desafinada— ¡¿Para qué mierda ibas a pensar en eso si te conviene ser sólo tú quien lo vea?! —Naruto le miró con el corazón helado—. ¡Ni te importa porque también te gusta Sasuke ¿no?!

Fue definitivo y el rubio sintió uno de sus mayores miedos caerle encima, sin saber cómo reaccionar. Hubo un quedo silencio en que sólo se oyeron las explosiones lejanas, hasta que Sakura le soltó con brusquedad: incontables lágrimas caían por sus mejillas, y es que con ese silencio Naruto sólo había logrado corroborarle sus sentimientos.

—¡¿En qué diablos estabas pensando cuando te fijaste en él?! —le gritó con una rabia ahogada—, ¡Sabes desde siempre que lo amo! ¡¿Por qué?!

Naruto sintió aquel nudo intensificarse de la sola culpa.

—… No lo sé —musitó nervioso—, ni yo sé cómo pasó; desde que era pequeño... yo… —y se le acercó un poco, sin embargo, ella se alejó haciéndole sentir peor. Apretó los parpados—, ¡como sea, juro que nunca he querido ser tu rival!, ¡juro que nunca quise esto pasara… Saku…!

—¡Jódete Naruto!, ¡te hubieses alejado si fuese cierto lo que me dices! —le gritó ella, dejando atrás sus lágrimas—, ¡estás loco, Sasuke es un hombre y tu también! ¡Sueñas si crees te hará caso!

—Yo… —susurró el otro ante eso y bajó la cabeza. Sus ojos comenzaron a gotear: "Tienes razón Sakura-chan, fui un idiota al no alejarme… pero… ni yo sabía lo que me pasaba…"

—De verdad te miré como mi compañero, de verdad te deje de ver como el anormal del salón… —al oír esto Naruto entrecerró sus ojos con angustia: sabía venía algo hiriente—… pero ahora veo que sigue siendo todo igual, ¡continúas siendo tan patético como siempre y ahora aún peor! ¡Aléjate de él!

El rubio aguantó apenas el resolló por entre el frío silencio que quedó, no obstante, los ojos de ambos se abrieron de par en par al captar ya no estaban solos: "Por favor, ¡no!…" alcanzó a pensar la de cabello rosa al tiempo que Naruto alzó el rostro, ¡una figura estaba a punto de enterrarle a su compañera una ninja-to por la espalda!

—¡¡Sakura-chan!!

"Continuará..."