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LA DECISIÓN DE KAGOME

Entro echando chispas por los ojos, encabronado era poco, furioso era la palabra exacta, azoto la puerta con tal fuerza que hizo caer unos cuadros de la pared.

-¿¡Pero que mierda te pasa, Bankotsu!? –había sido Renkotsu quien lo cuestiono primero, salía de la cocina con un enorme sándwich.

-¡NADA! –exclamo sin verlo -¡NO ME PASA NADA!

Los ojos de su hermano se clavaron en él.

-Tu actitud dice otra cosa –alzo la cabeza cuando escucho la voz de Ayame, también salía de la cocina y le miraba incrédula -¿Todo bien con Kagome?

Los miro a los dos, ahí juntitos como si nada pasara cuando él estaba que se lo llevaba la chingada, apretó los puño con fuerza antes de fulminarlos con la mirada.

-¡DIJE QUE NO ME PASA NADA! –recriminó gritando.

-¡Hey! –llamo Renkotsu en un tono amenazador –Modera tu volumen con ella.

Se quedó pasmado cuando lo escucho ¿En qué punto Renkotsu se había convertido en un ser amable? ¿Y desde cuanto tenía una relación fija con alguien? Movió la cabeza negativamente y se alejó de esos dos antes de que cometiera una estupidez; se encerró en su cuarto caminando en círculos alrededor de su alcoba, todo, absolutamente todo le estaba saliendo mal porque a cada paso que daba era uno más para alejarse de Kagome, si tan solo el pendejo de su tío no hubiese hecho la estupidez que hizo, si tan solo hubiese conocido a Kagome en otras condiciones… ¡Kami! Se sentía cada vez más atrapado y encerrado, miro su cama y no pudo evitar recordar la primera vez que estuvieron juntos y de repente sus ojos viajaron hasta el collage de fotos que tenía en su cabecera, se acercó no creyendo lo que veía y cuando estiro su mano para tomar la fotografía que sobresalía de las demás, no pudo evitar sentirse el más pendejo del mundo pues la foto que tenía entre sus manos era esa en donde él y Kagome aparecían juntos en la playa y pudo entonces comprender el dolor de Kagome cuando noto en los ojos celestes todo ese inmenso amor que una vez fue de él, ella le miraba de una forma que hizo encoger su alma misma.

-Aún puedes recuperarla –dijo la voz de Jakotsu por detrás, Bankotsu no se giró sino que se quedó contemplando la foto que tenía entre sus manos, dándole la espalda a su hermano que sentía se acercaba a paso lento –se lo que está pasando.

-Si lo sabes, entonces debes de saber que estoy a la par con ese pendejo –le costaba admitirlo pero era la realidad.

-Kagome te ama a ti y yo sé que…

-Si pero la lastime –se giró hacia su hermano quien lo veía con los ojos tristes –Kagome no me perdonara nunca lo que le hice o… ¿acaso tu perdonaste a ese tipo que jugo contigo?

Jakotsu afligió su rostro, suspirando hondo porque no tenía el corazón para reafirmar sus palabras.

-Tal vez no ayude mucho pero… -los ojos zafiros miraron los oscuros de él –yo aún pienso en él.

Bankotsu frunció el ceño enseguida.

-Mira Jakotsu… -iba a decirle algo más pero se contuvo –déjame solo, no quiero ver a nadie.

-Pero Banky…

-Déjame solo… -siseo ahora sin verlo, acogiendo la foto que tenía entre sus manos.

Jakotsu no insistió más, se dio la media vuelta, dejando a su hermano encerrado en sus pensamientos.

IIOIIO

Le colocaban la sábana blanca encima de su cuerpo inerte, la mujer a su lado lloraba a vivo pulmón mientras lo que había sido su esposo era retirado del lugar, quiso aferrarse a la camilla pero el enfermero por detrás la detuvo.

-Señora Higurashi por favor…

Pero la mujer se quebró, cayendo al piso de rodillas, llorándole al hombre que ella más amo.

IIOIIO

Se le hacía demasiado sospechoso que Kikyou no le contestara las llamadas, regularmente ella respondía a la primera y el que tuviera ya casi quince llamadas perdidas movía su inquietud, guardo su móvil buscando entre la multitud que estaba en la cancha la figura de Kagome pues sabía que practicaba gimnasia y él se había encargado de que Kikyou también la tomara, así que aferrado a su idea las busco entre las alumnas. Entonces sonrió al verla de espaldas subir a la colchoneta, sonrió de lado y volvió a sacar su teléfono, él no iba a esperar a que Kikyou obtuviera su ridícula venganza, ni tampoco podía permitir que semejante jamón se le escapara de las manos porque teniendo en cuenta de quién era prometida podría frustrar sus planes de un momento a otro.

-Aquí Onigumo –dijo al ser contestada su llamada –el paquete está listo.

-¿Cuándo? –pregunto una voz áspera del otro lado de la línea.

-Hoy mismo.

-¿En dónde?

-En el lugar de siempre –respondió al darse la media vuelta y dirigirse al estacionamiento –yo lo llevaré personalmente.

-Bien Onigumo, estamos en contacto.

Se dio la media vuelta, encaminándose hasta el estacionamiento pues la práctica ya casi terminaba, pronto terminara todo el maldito teatro y aunque la ausencia de Kikyou le parecía un poco extraña la paso por alto porque absolutamente todo estaba saliendo como él quería, Inuyasha se había ido, Sesshomaru había pedido permiso para faltar el resto del día, Bankotsu muy seguramente estaba retozando en los brazos de Kikyou y por eso no le contestaba, si, era lo más seguro el caso era que todo se había acomodado para que Kagome estuviera a su merced y él no podía desaprovechar la oportunidad, es más no había tenido que hacer uso de ninguna vigilancia porque todo se había dado por sí solo. Se sentó en el capote de su auto y saco un cigarrillo antes de comenzar con su locura, apenas había inhalado un poco de humo cuando la vio salir de la Universidad, rápidamente tiro el cigarrillo y lo apago contra el piso y su zapato, saco de su bolsillo un trapo húmedo con aquella sustancia que la haría dormir y sigiloso como un gato camino detrás de ella.

IIOIIO

-Entonces dile –su voz había bajado de volumen y ahora parecía más sereno que antes al sonreír de lado –dile que el hombre que ella ama está haciendo todo esto por ella, dile que no puedo estar con ella porque la estoy protegiendo… dile todo y veremos a quien escoge –Sesshomaru afilo sus facciones aún más, él sonrió aún más pues sabía que había dado en el blanco -¿Tan inseguro estas? Anda, si es verdad lo que dices y no quieres verla sufrir, dile lo que pasa –el peliplata apretó los puños e Inuyasha sujeto el antebrazo de Bankotsu con la intención de detenerlo pero este se jaloneo y se zafó sin verlo porque toda su atención estaba en ese sujeto –hazlo ahora que puedes –agrego al sentirse victorioso –porque una vez que todo esto se resuelva y Kagome sepa que le ocultaste todo esto no te va a perdonar –Inuyasha se quedó con la boca abierta porque era la primera vez que ponían a su hermano en una encrucijada, él también estaba consciente de los sentimientos de Kagome y sabía perfectamente que el moreno aun le hacía tambalear el piso –porque hagas lo que hagas, estés en donde estés Kagome no dejara de amarme, nunca.

Inuyasha se quedó mudo, jamás en su vida había visto a Sesshomaru tan rígido y frio como ahora hasta que una sonrisa retorcida apareció en el rostro de su hermano, en verdad que daba miedo.

-Yo no cometeré las mismas estupideces que tú –azuzo sin quitarle la vista de encima –no tengo ningún inconveniente en decirle que es lo que está pasando por culpa de tus malas acciones, ni mucho menos tengo dudas de lo que hará al saberlo pues se perfectamente en que me metí cuando le propuse matrimonio –Bankotsu apretó la quijada a cada palabra que él le respondía –es de idiotas canturrear una victoria que aún no es tuya –entonces recupero la postura, haciéndose más alto y amenazador –Kagome podrá amarte pero he sido yo quien la ha sanado de las heridas que tú le dejaste, el amor que dices que te tiene, no es más que la ceniza del fuego que tú mismo propiciaste en su corazón.

Se acercaron peligrosamente, ambos mirándose a muerte.

-¡Suficiente! –exclamo Inuyasha interponiéndose entre los dos -¡Después se pelean por ella, ahora lo importante es deshacernos de esos dos antes de que de verdad le hagan daño!

Sesshomaru sin dejar de ver al moreno suspiro hondo.

-En primer lugar necesito a alguien parecida a Kagome –Bankotsu hizo una fea mueca en su cara, dudaba de la existencia de alguien así.

-Conozco a la persona indicada –respondió Inuyasha enseguida.

-Bien, llámala y dile lo que sucede –Inuyasha saco su celular de su bolsa –solo necesito que se haga pasar por Kagome unos instantes, asegúrale su integridad –el menos asintió a todo lo que le dijo –y tú… -el dorado de sus ojos fulminó a los zafiros –quiero que alejes a Kikyou de ti.

-¿Qué?

-Que quiero que la dejes en el estacionamiento –repito Sesshomaru –hazle creer que no te importa Kagome, después de todo eres un buen actor en esas cosas –Bankotsu entrecerró sus ojos y dio un paso más al frente.

-Todos están vigilados… -recordó Bankotsu.

-Pues entonces, ¿explícame porque no veo a nadie sospecho cerca de nosotros ahora mismo? –el moreno se quedó pensativo un momento, era verdad, él tampoco había visto a nadie sospecho alrededor de ellos porque el único que acechaba era el director –si fuera así, alguien ya hubiese dado aviso. Mienten.

¿Y que se supone que vas hacer tú? –indagó arrastrando sus palabras, quería ocultar aquel pequeño error de su parte -¿Mirar desde lejos?

-Me ocupare de Kikyou personalmente –y Sesshomaru saco su teléfono celular –la llevaré al límite de su miedo y me confesara lo que necesito saber para hacer lo demás.

-Pero si Kagome aparece en la práctica… -interrumpió Inuyasha al notar el pequeño hueco en el plan –si ella se entera antes de que podamos hacer algo y conociéndola como es…

-Me encargare de que no venga a la universidad –entonces fue cuando Bankotsu perdió la cordura porque esas palabras parecían tener doble sentido y sin pensarlo dos veces el moreno levanto su puño dispuesto a partirle la cara pero la palma de Sesshomaru se interpuso, deteniendo el golpe en seco y recibiendo el impacto del suyo en el estómago, el moreno tambaleo hacia atrás, sujetándose el lugar del golpe e intentando recuperar el aire que le había sacado, Inuyasha se volvió a colar entre ambos.

-¡Basta! –ordeno.

-¿Qué te crees? –adujo Sesshomaru ahora con fuerza en su voz –Yo no soy Inuyasha; deja de actuar como un mocoso y haz lo que te digo –Bankotsu tosió al incorporarse y mirarlo con odio puro –Yo jamás haría algo que Kagome no quisiera. Y más te vale desaparecer hasta que te llame porque no me conviene que Onigumo te vea mientras todo se llevaba a cabo, podría sospechar –el moreno entonces comprendió su plan –si todo sale bien en la noche todos nosotros estaremos dando nuestra declaración y entonces tendrás oportunidad de que Kagome decida.

-Ya te dije que ese tipo tiene gente dentro de…

-Yo soy un Taisho –le interrumpió con severidad –no compares mi apellido con el tuyo, ni mis influencias con las tuyas, entre tú y yo no hay comparación porque a diferencia de ti yo sí puedo hacer mi voluntad.

Bankotsu no dijo nada más, sino que salió dando tremendas zancadas dejando a Inuyasha y a Sesshomaru dentro de los baños, su ser replicaba hacer las cosas a su forma: llevarse a Kagome por la fuerza y huir juntos aunque muy en el fondo sabía que Kagome no lo dejaría, así que resignado hizo tal cual Sesshomaru pidió las cosas. Hasta sumergirse solo en su soledad.

IIOIIO

Se le hizo demasiado fácil poder capturar y meterla en su propio coche, fue él quien la amordazo con rapidez y por supuesto el que ahora sembraba la incertidumbre en la mujer que llevaba atrás.

-Onigumo –murmuro con un hilo de voz -¿Qué quieres saber de él?

-Todo –respondió la voz de Sesshomaru al pisar a fondo el acelerador.

Trago en seco antes de comenzar hablar.

-Onigumo es un peligroso narcotraficante de humanos –sus manos se aferraron al volante al escucharla hablar por supuesto había activado la grabadora de su celular en el momento exacto –yo trabajo con él, pero yo me dedico a mi oficio libremente.

-¿Tu oficio?

-Soy prostituta –hubo un silencio.

-Continua –ordeno Sesshomaru.

-Es lo único que se –murmuro ella –y que es pareja de Naraku. Ambos son gay.

Aquello último sí que lo sorprendió pero no lo demostró.

-¿Naraku? –adujo él como si no tuviera razón de quien era.

-Es el tío de Bankotsu Yöhei; dueño de la universidad de donde me sacaste.

-Bien… ahora dime ¿Qué planeaban hacer con Kagome Higurashi?

Escucharla hablar solo le provoco nauseas, en algún punto quiso detener el auto y ser él quien acabara con la vida de esa miserable mujer pero se tragó las ganas al llegar a la delegación, se encargaría que su estadía en prisión fuera lo más miserable de lo que ella tenía planeado para Kagome, apago la grabadora cuando obtuvo todo lo que quiso, detuvo el coche justo al frente del lugar en donde ya lo esperaban una fila de policías y bajo a Kikyou del auto a rastras.

-¡No, por favor! –suplico -¡Ya te dije todo lo que querías pero por favor!

Le quito la venda de los ojos mostrándole el lugar en donde estaban, sus ojos se abrieron de par en par al verlo.

-Tú… -murmuro cuando fue sujetada por uno de los oficiales -¡MALDITO INFELIZ!

-Llévensela –ordeno el capitán de ellos al verla de arriaba abajo –Señor Taisho.

-¡MALDITOOOOOOO! –grito Kikyou al ser arrastrada en los adentros del edificio ahora esposada y privada de su libertad -¡ERES UN MALDITO!

-Aquí viene la confesión de la mujer –le tendió la grabación que el capitán observo con una ceja arqueada –no quiero errores.

-Sí, señor Taisho –el capitán le paso el celular a uno de sus subordinados y este lo tomo enseguida –pero… ¿Qué hay del Onigumo? Es un tipo muy escurridizo y necesitamos pillarlo infraganti para poder detenerlo porque Usted sabe que…

-Será suyo hoy por la noche –no le importo mojarse, ni mucho menos perder un valioso tiempo que bien pudo a verlo usado en convivencia de Kagome pero lo valía, la seguridad de ella lo valía todo, le explico todo al capitán quién lo escucho atentamente a cada palabra que decía.

-Así que Yöhei… -murmuro para asimismo al recordar ese nombre –ese joven me debe aún algo.

-Lo que tenga que tratar con él no es mí incumbencia.

Se fue de ahí y piso al máximo el acelerador para llegar hasta donde ella, tenía que alcanzarla antes de que se fuera a su práctica y sabía también que muy seguramente estaría escondida debajo de la cama porque de antaño conocía ese temor por los relámpagos; toco el timbre de su departamento y comenzó a excusarse en cuanto sus ojos celestes la atraparon.

-Kagome –le dijo desde el marco de la puerta, estaba completamente mojado de pies a cabeza –tuve que ir a dejar a Inuyasha y…

Kagome le abrazo con fuerza cuando un rayo retumbo en sus oídos, Buyo maulló y él no pudo hacer más que envolverla en un cálido abrazo; del beso pasaron a las caricias y de las caricias a la cama, no pudo evitar reír al escuchar, lo que le dijo pero comprendía, él sabía de antemano que Kagome no era virgen y no se lo reprochaba más bien se culpaba él mismo por exponerla a lo que no quería sin embargo no puedo contenerse, intento ir despacio pero simplemente el cuerpo de Kagome era demasiado tentador y se atrevió a mostrarle una parte de él que nadie conocía: su necesidad por estar por fin con ella. Por eso cuando el cuerpo de Kagome estaba tendido boca bajo en la cama no pudo evitar contemplarla porque muy en el fondo sabía que las palabras de ese tipo eran ciertas, ella aún estaba enamorada de Bankotsu y tenía que admitir eso le restaba ventaja; se inclinó hacia delante apoyando sus codos en sus piernas y entrelazo sus manos muy cerca de su boca. Se recordó una vez más que era lo que estaba en juego y ahora más que nunca no podía perder pues Kagome era ahora suya totalmente, suspiro antes de ponerse de pie, cruzar el umbral y sacar su teléfono celular.

-Jaken… -hablo al escuchar la voz de su sirviente del otro lado -¿Está todo listo?

-Aún no, mi señor.

-¿En qué tiempo?

-Ella sale de su práctica en una hora.

-Estaremos ahí –respondió para después colgar y regresar a su lugar.

La vio removerse en la cama y noto por supuesto su sorpresa al encontrase sola en la cama, la conversación duro poco y basto con un simple:

-Hoy no, déjame tenerte una vez más…

Para volver a poseer su cuerpo como un loco sin embargo no había la forma de poder saciarse de ella por eso se armó de valor antes de declarar su propia sentencia no sin antes saber si existía una oportunidad y cuando obtuvo su respuesta…

-Hay algo que debes de saber…

-¿Qué cosa? –indago ella con cara de preocupación.

-Es importante que no me interrumpas y que sea cual sea tu decisión después de saberlo consideres que siempre estaré contigo.

-Me estas asustando, Sesshomaru…

IIOIIO

Se abalanzo sobre la chica pero justo cuando iba a tocar su rostro por detrás un sinfín de faros encendidos le deslumbro la cara, se echó hacia atrás, cubriéndose con los antebrazos la cara y apenas entendiendo lo que pasaba.

-Onigumo –dijo la voz de un hombre que no conoció pero estaba cerca –estás detenido por…

El escucharle recitar sus derechos apenas fue algo que proceso porque para cuando cayó en cuenta subía a una patrulla esposado, se giró hacia la ventana y miro a la mujer que supuestamente era Kagome, esa no era Higurashi, esa era una mujer casi idéntica a ella y entonces comprendió todo cuando Inuyasha se posó a su lado.

-Gracias, Rin.

-No hay de que –respondió sin dejar de ver como la patrulla se marchaba.

IIOIIO

Despertó cuando escucho su celular, brinco de su cama al ver el nombre de Sesshomaru en él.

-¿Qué pasa?

-Todo esta listo –declaro su voz de hiel –te vemos en la delegación.

-Kag… ella…

-Está bien –siseo –y ya lo sabe todo.

Trago gordo al saber que era su última oportunidad, tomo su chaqueta y salió de ahí veloz como un rayo.

IIOIIO

No lo interrumpió como el pidió, se sorprendió es verdad pero se mostró serena en todo momento a pesar de que su corazón se aceleraba con cada palabra.

-Y es la razón por la que viste a Bankotsu con Kikyou.

El silencio los invadió unos largos segundos, Kagome no sabía que decir o hacer, es más, estaba esperando a que Sesshomaru fuera el que dijera algo pero no lo creyó capaz de hacerlo cuando él seguía tan serio como en un inicio.

-Entonces…

Pero el celular de él sonó, el peliplata contesto enseguida en una clara muestra de querer huir de la realidad que se le avecinaba.

-Vamos para allá –dijo él, al ponerse de pie y colgar el teléfono.

-¿Tan rápido?

-No me gusta postergar nada, Kagome y con te seguridad no se juega.

El camino a la delegación fue en completo silencio, ninguno hablo nada y ella se limitó a ver por la ventana; el coraje con Bankotsu se le paso de golpe, al menos el de la mañana porque aún le odiaba por lo que había pasado en navidad entonces se giró a ver el perfil de Sesshomaru quien serió conducía sin verla ni siquiera de reojo, comprendió entonces sus palabras y respiró hondo pues sabía perfectamente lo que el peliplata quería que hiciera: decidir.

Cruzaron los pasillos del edificio pausadamente y su corazón se detuvo cuando en una de las puertas que estaba al frente se abrieron para dejar salir al moreno de larga trenza que al verla acompañada de Sesshomaru frunció el entre cejo.

-Su turno, Señor Taisho –el oficial salía por detrás de Bankotsu con una carpeta en las manos.

Sesshomaru asintió, se volteó hacia Kagome y le deposito un beso en la mejilla antes de partir hacia la puerta que lo esperaba, no miro ni por error al moreno que al pasar junto a él choco hombros contra él, simplemente lo ignoro.

Entonces Bankotsu avanzo hasta la pelinegra que se había dado la media vuelta con la intención de huir de su presencia. Noto algo diferente en ella pero no supo dar con que era.

-Espera –le dijo al detenerla por el brazo –tú y yo tenemos que hablar.

Kagome agacho la cabeza y por fin se giró para darle la cara.

-¿De qué? –adujo ella al verlo a los ojos.

-¿Cómo que, de qué? –no la quiso soltar sino más bien la atrajo hacía él -¿Acaso ese idiota no te dijo porque estaba con Kikyou? ¿Acaso no te dije que…?

-Esperabas que no me lo dijera –comenzó a decirle con fuerza -¿verdad?

-¿Qué?

Entonces Kagome se soltó de su agarre y dio dos pasos atrás.

-Valoro tu sacrificio Bankotsu pero eso no arregla nada entre nosotros dos –el moreno se quedó en shock -ni tampoco significa que voy a salir corriendo a tus brazos porque eso no borra lo que me hiciste, la humillación a la que me sometiste… a todo.

Y todo se derrumbó.

-¿No, nos vas a dar una oportunidad? –preguntó al fin.

-No –respondió con los ojos cristalizados.

-Kagome, yo no soy de esos hombres que ruega y…

-No te estoy pidiendo que me ruegues –intervino con una voz casi quebrada –ni tampoco que lo sigas intentando. Y como oferta de paz, estas invitado a mi boda porque estoy decidida a casarme con Sesshomaru.

La desesperación invadió los corazones de ambos, acelerando los impulsos y los nervios, dejándolos suspendidos en el silencio. Hasta que Bankotsu la jalo por la cintura y la pego muy cerca de su rostro, Kagome sintió que se desvanecía ¿Cómo podía ser tan frágil a su presencia? ¿Por qué perdía la voluntad tan fácil? ¿Por qué?

-Me iré –dijo al fin el moreno –pero solo quiero que me digas una cosa para salir por completo de tu vida.

-¿Qué?

-Dime, que ya no me amas.

Los ojos celestes se abrieron de par en par, su corazón juro salir de su lugar cuando el moreno se aferró más a su cuerpo.

-Dime que no me amas, Kagome –la muchacha abrió la boca pero su garganta no prolifero ningún sonido –dime que no me amas con la misma intensidad con la que yo te amo.

La muchacha abrió más la boca, casi impactada hasta que su contacto se rompió al escuchar abrir la puerta, Kagome se echó hacia atrás y Bankotsu lo vio con cara de querer matarlo.

-Kagome… -la llamo Sesshomaru con el teléfono en mano –es hora de irnos.

-Pero creí que… -miro al oficial que caminaba hasta ellos.

-Ella debe de dar su declaración –interrumpió Bankotsu en querer su oportunidad de querer estar solos nuevamente.

-Se presentó un problema familiar –la cara de la azabache cambio radicalmente cuando los ojos de Sesshomaru le dijeron en un lenguaje no hablando lo que pasaba.

-¿Qué clase de problema familiar? –pregunto casi con miedo.

-Tú padre, ha muerto.

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Este capítulo ya lo había subido anteriormente pero la pagina me lo tradujo todo mal, a ver si ahora si me lo agarra, en todo caso esta historia también se encuentra ya disponible en wattpad con el mismo nombre por si gustan seguirla ahí. Y luego, saludos a Noe... pregunta ¿eres hombre o mujer? porque por el nombre no se :3