Capítulo 24
(Sabel)
-¡No puedo creerlo!- Jason decía bastante desanimado, negándose a creer lo sucedido- ¡Se veía tan pequeña y frágil...!
-Yo también me veo así y ya viste que las cosas no son como aparentan. Lo superarás.
Todos se giraron hacia Lidda, quien estaba sentada contra el tronco de un árbol limpiando los estiletes de plata que había obtenido de la asesina. Después de salir de las alcantarillas y con Jason al borde de un colapso nervioso, el grupo decidió hacer una parada rápida en un claro pequeño del bosque para recuperarse e intentar aclararse un poco la mente.
-¿Por qué eres tan cruel?- Elia la miró molesta- ¡El chico acaba de pasar por algo traumático!
-Lo dices como si fuera algo tan fácil- dijo Silkoth metiéndose a la conversación.
-Sólo soy realista, y además nunca dije que fuera algo sencillo- la halfling fijó su vista en el grupo- No es agradable saber que la gente en quien depositas tu confianza te traicionará después.
-¡Uy¡Mira nadamás quién nos viene a hablar de confianza!- Zul respondió sarcástico
Una daga arrojadiza pasó a la izquierda de la cabeza del chico híbrido, apenas rozando, y se clavó en un árbol cercano.
-Yo cuidaría más mis palabras... ¿o debería decir gruñidos? Eso si tienes el alcance para razonarlo, porque eres medio bestia- Lidda se veía bastante molesta- Aunque no lo parezca, el honor entre un gremio de ladrones unido es tan fuerte como el de un grupo de paladines.
-¿Cómo... me dijiste?- El rostro de Zul se había tornado completamente pálido
-Poniéndolo en palabras más simples- dijo Lidda levantándose- lo que intento decirte y al parecer no captaste por obvias razones es que tu cerebro no trabaja tan bien como debería.
-¡AHORA SI TE LAS VAS A VER CONMIGO!
Por alguna razón que al principio no comprendieron Zul se lanzó furioso contra la halfling, quien apenas si reaccionó y se quitó antes de recibir un bastonazo de lleno. Si el grito que había dado antes sonó como un gruñido ahora él parecía emitir ese sonido inconscientemente, como los cánidos cuando se enojan.
Lidda alcanzó a arrojar los estiletes a un lado antes de que Zul literalmente se le echara encima y la derribara, para no lastimarlo. El chico lobo la aprisionó contra el suelo, poniendo las rodillas sobre su pecho y al estar a punto de soltarle un golpe tremendo en la cara, la halfling le mordió una mano haciendo que la liberara.
Cuando Zul se echó hacia atrás, Lidda aprovechó para arrojarse a sus hombros y brincarlo... pero cuando iba a tomar impulso una de sus botas se atoró con la capucha y al caer la jaló hacia atrás, descubriendo el rostro del chico.
En ese momento fue como si el tiempo transcurriera en cámara lenta: Zul se detuvo de golpe al sentir el viento contra sus orejas y una expresión de horror se formó en su cara al ver al resto del grupo asombrado mientras lo miraban fijamente.
-¿Estás bien?- Torom se acercó con cautela, intentando no alterar más a su amigo.
-¡NO TE ACERQUES!
-No vamos a hacerte daño Zul- Tyra se había levantado- Intenta calmarte un poco.
-¡¡¡DEJENME EN PAZ!!!
Zul salió corriendo, perdiéndose en la espesura del bosque. Torom salió tras él, ya que Jason había reparado en que Lidda no se movía: al parecer había caído mal, recibiendo el impacto en el costado izquierdo y golpeándose ligeramente la cabeza.
-¿Estará bien?- Silkoth se veía preocupado.
-Sí, sólo está noqueada- Elia se levantó después de hacer una rápida evaluación a la halfling- Por suerte giró en el aire antes de caer.
-¿Lo encontraste?- preguntó Tyra al ver que Torom venía de regreso.
-No -el mercenario se sentó en el suelo- Pero más tarde Lidda irá a buscarlo; a fin de cuentas tuvo la culpa de que reaccionara así.
-¡Por favor¿Cómo iba a saber ella que Zul es un semi-lobo?- Koru saltó indignado- ¡Es más, ninguno de nosotros lo sabíamos¿O me vas a decir que tú sí?
-...
-Es obvio que nadie lo sabía -Elia habló intentando resstablecer un poco el orden- Lo que sí es cierto es que todo fue una coincidencia algo desagradable.
-¡Oigan, está despertando!
Todos se acercaron a Jason al escuchar su voz seguida de un quejido agudo de la halfling, quien intentaba incorporarse de golpe.
-¿Qué diablos pasó?
-Aunque suene algo mal, no estabas tan desviada del todo respecto a Zul- respondió Pies de Fuego
-Por Olidammara...-Lidda abrió los ojos sorprendida- ¡No lo hice intencionalmente¡Yo...!
-Más tarde irás a buscarlo- respondió el mercenario molesto- Por el momento es mejor dejar que se calme.
-Entretanto intentemos retomar lo que dejamos pendiente- Tyra se sentó pensativa- Sabemos que Jason estaba destinado a encontrar ese fragmento de
la Pluma de Oth y que ciertamente esa chiquilla estaba tras de ella. Si no¿por qué otra cosa habría dicho la asesina que su hermana había fallado su misión?
-Aunque me duela admitirlo, creo que tienes razón- Jason regresó a su lugar apesadumbrado- Aunque hay algo que no acabo de comprender del todo.
-¿Y eso es?- dijo Torom incorporándose a la plática.
-La forma en como se veía el templo... lucía excatamente igual a un sito que visité en mi infancia justo antes de...- el chico tragó saliva, intentando aliviar el nudo que sentía en la garganta- que mis padres se fueran.
-¿Sería algún efecto del fragmento de
la Pluma?- Silkoth miraba intrigado.
-No lo creo- respondió la hechicera
-Exacto, principalmente porque dudo mucho que sus recuerdos se relacionaran con la orden de asesinas- la shinobi dijo firme- Debe de haber algo más.
-Tal vez fue una trampa- Lidda se integró al círculo con una pequeña botella en la mano
-Creo que eso es bastante obvio.
-No me refiero a esa clase de trampas- dijo la halfling al terminar de beber el contenido del vial- Estoy casi segura de que fue alguna cosa mágica.
-Ahora que lo mencionas, es algo probable- la hechicera volvió su vista hacia ella- Me pareció sentir algo extraño en ese lugar.
-Cuando recogí los estiletes encontré esto entre la túnica y las cenizas- Lidda tendió un saquillo hacia Elia- Si lo abres verás polvo de rubíes y algunos cabellos del chico, lo cual es bastante útil cuando se trata de crear ilusiones en un ambiente muy grande. En fin, ahora regreso.
Aguijón de Araña se levantó más repuesta y se metió entre los arbustos buscando el rastro de Zul. No le fue difícil encontrarlo, y pasados unos minutos lo encontró sentado contra el tronco de un árbol, su cabeza y manos apoyadas en sus rodillas.
El chico se levantó sobresaltado al escuchar el movimiento de las hojas, y al ver que era ella inmediatamente su expresión se tornó dura.
-¿Qué diablos quieres ahora, eh¿Piensas ponerme más en ridículo de lo que ya hiciste?
-Vine por tí y a ofrecerte disculpas- Lidda se acercó y se sentó junto a él- ¿Además cómo iba a saber yo de tu situación tan peculiar?
-...
-Mira, no me interesa en lo absoluto juzgarte por ser lo que eres. ¿Tú crees que mi caso es muy diferente, siendo que en esta región casi no hay de mi gente y que además en muchos sitios se nos ve mal?
-Tú no has vivido bajo el hecho de oír pestes de tí y que te llamen semi-algo.
-No, pero pasé meses enteros encerrada por el simple hecho de ser halfling, y eso fue mucho antes de aprender el oficio- Lidda se levantó- Contrario a lo que piensas, no somos tan diferentes del todo. ¿Vienes conmigo o vas a quedarte aquí?
-No creo que me reciban tan bien después de darse cuenta de lo que soy.
-¿Viste alguna cara de asco, miedo, odio o repulsión antes de salir corriendo?
-No
-Entonces no creo que te rechacen; además Torom fue el primero en salir tras de tí. Si eso no te parece suficiente ya es cosa tuya.
-Está bien- Zul se levantó y le dió una palmada en la espalda a la ladrona- aunque ni creas que te he perdonado todavía.
-Si tú lo dices...- le respondío ella sonriendo para sí.
Los dos chicos escucharon gritos conforme se acercaban al campamento, y al llegar ahí encontraron al grupo atando a un elfo a uno de los árboles. Este iba vestido de negro, y sus ojos grisáceos reflejaron alivio al ver que Lidda se acercaba veloz a liberarlo.
-¿¡Qué diablos te pasa!?- Torom se acercó e intentó quitarla
-¡Suéltame antes de que me colmes la paciencia chiquillo! No va a matarnos ni a robar ni nada de eso, lo conozco- los hábiles dedos de la halfling liberaron al personaje- Tiempo sin verte Darkmantle.
-Igualmente, pequeño Aguijón de Araña- el elfo se levantó sacudiendo sus ropas
Casi de inmediato los dos ladrones comenzaron a hablar en un lenguaje extraño a los oídos de los demás, exceptuando a Silkoth y Koru quienes podían entender algo de lo que decían.
-¿Has averiguado algo de ese asunto?
-Tuve algunos contratiempos, pero siento que estoy tras la pista adecuada.
-Como siempre tus corazonadas son acertadas- Darkmantle sacó de su bolsa a la rata con la que Lidda se comunicaba habitualmente- La encontré no hace mucho, gracias a Krak.
-Se ve muy herida... ¿qué le sucedió?
-Según lo que me dijo Krak, la atacó un halcón no muy lejos de aquí. Parece que el animal intentaba defender algo ya que tenía algunas plumas manchadas de sangre.
-¿Una presa?
-Algo mucho más gordo- los ojos del elfo brillaron con malicia mientras sacaba una pluma negra muy peculiar.
-¡Una pluma de angelis! Ahora entiendo- respondió ella llevándose una mano a la frente- El halcón que la atacó debió de estar con el y eso se asemeja mucho a lo que buscamos.
-Que tu red sea lo suficientemente amplia para atraparlo, Aguijón de Araña. Debo irme -el elfo le entregó la pluma y la rata.
-Una cosa más Darkmantle. Esos problemitas que te decía tienen que ver con las Asesinas Ciegas.
-¡¡NO PUEDE SER¡LLEVAN INACTIVAS MAS DE DOS AÑOS!!
-Al parecer regresaron. Corre la voz, como sabrás no es conveniente para nosotros.
-Buena caza, Aguijón.- dijo Darkmantle antes de desaparecer entre los árboles.
-En fin, ya que estamos todos es mejor pensar qué haremos ahora- dijo Lidda hablando ya en lenguaje común, y pensando a la vez en cómo podría seguir esa pista y a la vez mantenerse escondida entre el grupo.
