Disclaimer: los personajes de skip Beat no me pertenecen hago esto sin fines de lucro solo por entretenimiento.

-¿De dónde... tú... Has? - intento decir Reino sin lograr articular palabra aún.

-¡oh, ¿te refieres al disfraz?, bueno mi amiga Chiori Chan me lo envió como regalo de bodas... ¿supongo? - Kyoko no pudo contener una risita al ver la reacción del cantante.

- recuerdame mandarle algo apropiado como agradecimiento - contestó Reino con dificultad, se puso la mano en la boca, respiro hondo y después llevó sus dos manos a su cintura tratando de controlar su respiración, era obvio que estaba tratando de contenerse.

Lo que la reacción de Reino provocó en Kyoko fue cierto atisbo de maldad y de lujuria, podía oír dos vocesitas en su cabeza que le decían: "hazlo, actúa como la chica sexy, tu también lo deseas" la otra vocesitas decía: "será divertido, después de lo que te ha echo estos días, será una venganza perfecta"

Y si había alguien especialista en vengarse era ella.

Le tomo solo unos segundos el pensar cómo debía actuar, se suponía que caperucita era una niña ingenua e inocente; comenzó a comprender porque Reino la llamaba así. un escalofrío paso por el cuerpo de Reino al ver la sonrisa maliciosa que surco su rostro.

Sin pensarlo más camino con fingida inocencia, lo aparto un poco para recoger lo que había tirado, quedando de espaldas frente a él.

-¿qué has tirado? Pregunto inocentemente mientras se inclinaba a recogerlo, dejando a la vista de Reino su hermoso culo, adornado por ese liston rojo que atravesaba sus nalgas, ya su falda era corta, al agacharse la levantó aún más, dejando a la vista lo poco que tapaba.

Reino dio un pequeño salto sorprendido pero no podía dejar de verla, sus manos comenzaban a sudar y a sentir una terrible picazón, el corazón quería salirse de su pecho.

- pas... Pase a comprar algo... Comer... Pense tú... hambre - por más que intentaba hilar una frase no lo lograba.

- afortunadamente no se estropeo, lo llevare a la cocina - contestó la chica incorporándose llevandose los contenedores - pero justo en la puerta se detuvo. - ¡oh tal vez mejor los lleve a casa de la abuelita! Esperame a qui - repuso con la voz lenta y pausada, si eso no era sensual, entonces ¿ qué era.?

Reino aún estaba intentando calmarse dando vueltas y tallando se las manos sobre el pantalón, cuando ella regresó, ya estaba tan duro como una roca, tratando de contener el deseo de saltarle encima.

Kyoko se acerco tiernamente con su capucha puesta, se paro frente a él y le dijo:

-¡Cielos abuelita, que ojos tan grandes tienes! - mientras acariciaba su rostro

- son... Son para admirarte mejor - contestó Reino con la voz temblorosa, mientras la chica desabrochaba su camisa y acariciaba su torso, mordiendo su labio inferior por el antojo, deslizandola por sus hombros para retirarla

- ¡¿por qué tienes los brazos tan fuertes?!,- musitó acariciando sus anchos hombros y brazos.

- es...es para sos... Sostenerte mejor - volvió a contestar, entrando en el juego mientras la chica comenzaba a lamer sus pectorales y morder sus tetillas.

Lo arrinconó contra la pared, y paso su mano entre sus pantalones, palpando la dureza entre sus piernas, por encima de la ropa.

-¡cielos, abuelita, ¿por qué tienes tan duró y abultado entre tus pantalones? !

Reino aún no contestaba, había dejado de respirar por unos segundos, cuando ella ya había sacado su miembro y había comenzado a lamerlo y chuparlo, por un momento pensó que estaba soñando: era de día, la luz entraba por las ventanas y ella había tenido la iniciativa, no lo podía creer y como la cereza del pastel se había puesto un disfraz erotico de caperucita roja. ¿Había muerto y llegado al paraíso?

-¡¿por qué tienes tan duró y grande ésto?! - preguntó con fingida candidez, acariciando de arriba hacia abajo.

-¡Es para cogerte mejor! - contestó apenas audible estaba demasiado absorto viendo a su chica tan sexy, apunto de desfallecer.

Los demonios de Kyoko estaban haciendo su danza de la victoria, nunca había visto al cantante así, el siempre era dominante en esas situaciones, y ahora parecía cachorrito asustado, apuntoapuntó de ser devorado. Las cadenas de su demonio de la lujuria comenzaron a desquebrajarse.

Kyoko se aparto de su labor para acercarse a su cuello y esparcir besos húmedos mientras con sus finos dedos seguía acariciando la dureza de Reino.

- parece que hoy caperucita se comerá al Lobo ¿no crees? - le susurro lascivamente en el oído, si era un sueño definitivamente él no quería ser despertado.

Ella bajó sus pantalones y todo lo que le estorbaba mientras iba acariciando sus muslos y sus glúteos firmes y daba cálidos y húmedos besos por aquí y allá.

Se puso de pie lo tomo de la mano y lo dirigió a la cama dando saltitos inocentes. Lo tumbo por los hombros para montarse sobre él a horcajadas comenzó a frotarse suavemente sobre su miembro, pero sin meterlo, en este punto Kyoko estaba demasiado excitada para pensar con claridad y Reino se aferraba a un pensamiento vanal, de lo contrario explotará en ese instante, no queria ni siquiera voltear a verla.

Kyoko se agacho contra su cuello y con cálidos besos y caricias le susurro al oído

- Reino... ¡quiero follarte! - no lo podía creer ¡lo había dicho! Esa sola frase en sus labios por poco provocan que se corra, se forzó a cerrar los ojos para retener el fuego que lo quemaba por dentro.

Las cadenas se habían hecho polvo por completo.

- ¡por favor... hazlo! - contestó Reino con un hilo de voz, sonando más como una súplica.

Suavemente levantó sus caderas y tomó su miembro con las manos para dirigirlo a su intimidad y empezar así a balancearse a un ritmo cadencioso y acompasado, aumentando la intensidad, Reino mantenía los ojos cerrados no podía verla, no quería verla, pero no podía evitar escuchar cuando su respiración agitada se convirtió en pequeños ronroneos y después en sonoros gemidos de placer, hasta que un grito celestial como una nota musical, salió de su garganta. Reino se permitió abrir los ojos y mirarla en toda la gloria de su extasis, sin duda era lo más erotico que había visto, sus ojos vidriosos entrecerrados derramaban gotas de placer, podía sentir su piel erizandose bajo sus dedos y los músculos de sus piernas apretando con fuerza, no pudo más y él también se corrió con la misma intensidad y placer que lo había hecho ella.

Kyoko se desplomó sobre su pecho ya sin fuerzas para más, quedándose dormida inmediatamente.

Cuando despertó los fuertes brazos de Reino la aprisionaban, ya había oscurecido, un gruñido en su estómago le recordó que no habían comido.

Evocó lo que había pasado con una sonrisa en los labios, había sido la mejor experiencia de su vida, podía entender por qué a Reino le gustaba tanto el sexo. ¿Se sentirá lo mismo con cualquier persona? ¿Será suficiente que te guste? Se preguntaba mientras Reino se removia en la cama. Por el momento no quería estar con nadie más así, él se había convertido en su esposo y ahora su amante, era su cómplice, su confidente, su protector, su amigo, temía haberse enamorado pero pensaba que los sentimientos tan fuertes y posesivos hacia él, eran el efecto de la magia que habían invocado.

- ¡Reino, Reino!

-mmmmm

-¿ no tienes hambre?

-mmmmm

-¡Reino! - insistía la chica mientras lo sacudía de un lado a otro

-Dame un segundo... Acabo de ser devorado... - contestó con pereza-... ¡Y fue delicioso! - repuso con una sonrisa.

- te daré unos minutos más para que "te repongas" iré a calentar algo.

Una hora después Kyoko toco a la puerta, para que fuera a comer.

Se puso el pantalón de una pijama para salir a la cocina, cuando entró al lugar no creía lo que estaba viendo. ¡Kyoko estaba sirviendo la comida en su disfraz de maid!, le ofreció la silla para después, sentarse ella en su regazo y darle de comer en la boca.

-¿está bien la comida Amo? - preguntó la chica inmersa en su nuevo papel, Reino trago el bocado

— ¡Definitivamente, debemos comprarle una joya o algo costoso a esa amiga tuya! - Contestó Reino mientras abría la boca para recibir otro bocado y metía la mano por debajo de la falda

Muchas gracias a Umichan18, por las sugerencias, fueron como un golpe de inspiración, por ello me puse a escribir tan rápido antes de que se me fuera, aunque en este momento me sangra la nariz, creo que cada día me vuelvo más descarada con las descripciones de estas escenas (sonrojada) tratare de moderarme un poco, me preocupa sonar vulgar, aunque hay una escena aque estoy pensando sonara así, ¡lo siento será necesario.!