Wii, por fin he vuelto, y esta vez con un capítulo mucho más largo, mas mi estilo :P. Disculpen por no haber actualizado antes y no pasarme por ninguno de sus fanfics, pero es que la verdad he estado ocupadísima con mi vida personal y el regreso a clases, que ya es hoy Lunes dentro de unas pocas horas TT_TT.
Quiero agradecer de todo corazón sus reviews, que me ayudan a continuar esta complicada historia xD, pero quier agradecer aún más a la chica que hizo posibLe que este y eL siguiente capitulo fueran escritos, gracias a sus fabuLosas Ideas:: Guaaadiiphh! miL gracias de tooodo corazón de verdad, ya que me vi tan perdida y falta de inspiración que le pedí ideas a ella, y me dio las más increíblemente buenas, que me han ayudado a seguir con la historia y ponerla justo en la recta donde queria :D. MIL GRACIAS EN VERDAD! :D
Obviamente, este capitulo va dedicado a ella (:
Por cierto, la historia esta a punto de terminar, y sólo nos quedan unos 6 capituLos como máximo, si no es que menos.
P.D.:: Lo siento, en esta ocación no podré hacer recomendaciones xqe no he leído NADA! Pero tomen en cuenta las del capitulo anterior, son muuuuuuuy geniaLes (:
Capítulo 25. Día Difícil
Sonrió de medio lado, aparentando tranquilidad, la cual se vio obviamente turbada cuando cierto ojiverde pelinegro entró a la clase. Sus labios pintados en negro exhalaron un suspiro y Bridgette comenzó a preocuparse, a diferencia de Courtney que ya conocía bastante bien los problemas de pareja.
- ¿Segura que estás bien? – preguntó la rubia al borde del colapso – Trent es el mejor de los chicos y te gusta desde hace tanto… ¿por qué romper con él?
- No lo sé Bridgette, me siento como atrapada… - respondió de manera desganada la gótica mientras recargaba su mentón en sus brazos – tal vez no soy la chica para él.
- ¿Pero de qué hablas? Si se ven tan lindos juntos, definitivamente tienen que… - excusó la ojimiel, siendo interrumpida por la morena.
- Ya déjalo Bridgt, si Gwen decidió terminar debe tener claras sus razones y por lo tanto la situación, y estoy segura de que ha asumido las consecuencias que conllevan a una ruptura, ¿no es así Gwen?
- Am, en realidad yo no…
Pero la peliazul no pudo terminar, ya que el altivo director entró por la puerta saludando de manera cortés al grupo.
- Tengan buenos días alumnos, he venido para informarles acerca del fin de curso…Como saben esta fecha está más que próxima, y hemos decidido organizar un evento en honor a los graduados, pero no sólo ellos asistirán, sino toda la escuela. Por lo tanto, al ser su grupo el más joven y recién ingresado, se les ha asignado una tarea sencilla: la decoración del lugar. Pueden organizarse en equipos o como deseen, pero el punto es que debe estar listo en tres semanas exactamente. El local es bastante grande, así que me gustaría que comenzaran a trabajar desde ya. Mi asistente les indicará el motivo de decoración, y lo demás lo dejaré a su criterio. Sin más me retiro, que tengan un excelente día.
El director se retiró con esa altivez que poseía y los alumnos comenzaron a cuchichear entre ellos. Estaba claro que la decoración no era una tarea precisamente fácil, sino todo lo contrario, y que no podían simplemente cruzarse de brazos si querían seguir en la escuela el próximo año.
Heather se paró al frente del aula, como "presidenta de grupo" que era. Lindsay estaba a su lado con un pequeño cuadernito y una lapicera en mano. Un momento, ¿Lindsay sabe escribir?
- Bien, ya escucharon al Director, ¡muévanse! Quiero seis equipos ¡ya! – gritó la pelinegra.
Todos comenzaron a armar los equipos de inmediato, ya que, a pesar de su inminente crueldad, si había algo en lo que Heather era buena era en liderar al grupo. Siempre tenía un plan perfectamente estructurado, el cual podía idear en menos de cinco segundos.
Además, era mucho más fácil dejar que otro pensara por ti. Gwen, Bridgette y Courtney se miraron mutuamente habiendo integrado ya su equipo. De seguro esa arpía tendría un trabajo bastante interesante para ellas.
Eran las 3:15 p.m., y Duncan salía agotado de su nuevo y recientemente conseguido trabajo. Sus ojos aguamarina denotaban cansancio, pero con paso firme y decidido se dirigió hasta la estación del metro subterráneo.
Se sentó en una banca a esperar impacientemente. Debía haber salido desde las 2:00 p.m., pero al ser el primer día tenía muchísimo qué hacer.
Sinceramente, extrañaba su antiguo trabajo, ya que, a pesar de que trabajar en una oficina era mortalmente aburrido, no era tan estresante como trabajar en un hotel. Lo peor – o mejor – del caso, es que él era el encargado de las actividades: buceo, camping, montar a caballo, voleibol playero y acuático, kayak, paseo en la lancha y surf. Era divertido, pero increíblemente agotador. Su turno vespertino comenzaba a las 5:00 p.m., y sólo le quedaba una hora con treinta minutos para comer, dormir, ducharse, arreglar el papeleo, aprender a encender una fogata con una piedra y, obviamente, pasar tiempo de calidad con su princesa.
Las puertas del metro se abrieron y entró sin muchos ánimos al rememorar todo lo que le quedaba por hacer. Y el maldito día no acababa.
Veinte minutos después estaba frente a la puerta del departamento, y el reloj marcaba 10 minutos a las 4. Qué terrible.
Introdujo la llave en el cerrojo y caminó hasta tumbarse en el sofá. Cerró los ojos respirando – por primera vez en el día – la calma de un día de otoño. Y se quedó profundamente dormido.
- Yo creo que más a la izquierda Bridgette – gritaba una peliazul a una pobre rubia trepada a una escalera, que se estiraba olímpicamente para colocar una cortina
- ¿Qué? Si lo pones más a la izquierda no quedará en el centro, mejor más a la derecha – aportó Courtney desaprobando la idea de Gwen
- ¿Y si mejor lo dejo como está? – preguntó la ojimiel a punto de caer de la escalera
- Ok – apoyaron al unísono la morena y la ojinegra mientras Bridgette bajaba
- Esto es tan agotador – se quejó la rubia mientras se dejaba caer en el piso
- Y es apenas el comienzo – advirtió la gótica dejándose caer junto a la surfista
- Bien, creo que es todo por hoy, volvamos a casa
Eran las 4:25 cuando Courtney entró agotada al departamento. Caminó despacio y repentinamente se le terminó el piso y cayó sin poder evitarlo. Otra vez, el maldito escalón jamás detectado por ella la traicionaba. Espera, este era un nuevo departamento, ¿sería posible que aquí también hubiera un resbaladizo escalón que la hiciera caer cada vez que entraba distraída? Evidentemente, sí. Se levantó molesta y sacudió su ropa, retomando un poco de la compostura que había perdido segundos atrás. Caminó hasta la cocina integral y llevó una manzana a su boca, degustando el delicioso sabor de la fruta después de un largo día sin alimento. Nunca una manzana había sabido tan bien.
Se dirigió hasta la sala aún devorando la fruta roja, y se encontró a Duncan plácidamente dormido sobre el sofá. Quién lo diría, así dormido parecía un mismísimo ángel. Sonrío bobamente y despeinó – aún más – su alborotado cabello. Sus ojos aguamarina se abrieron lentamente, como quién no quiere despertar del más hermoso sueño.
Aquella mirada celeste, profunda como el más hondo mar, chocó con los ojos ónix y destellantes de Courtney. Sin duda alguna, ellos eran como el ying y yang.
Duncan se levantó pesadamente del sofá hasta quedar sentado y robó un corto beso de los labios de su Princesa, que para la ocasión lucían más que deliciosos. Y ese sabor a manzana quedó impregnado en su boca. La jaló con delicadeza haciéndola caer sobre sus piernas y enredó sus dedos en el castaño e increíblemente suave cabello. Paseó sus manos hasta su cintura mientras se encargaba de besar fervientemente su boca, en tanto ella jalaba suavemente de sus cabellos y mohawk. Ella sí que sabía como volverlo loco.
Estaba a punto de entregarse al placer, cuando una alarma proveniente de su celular interrumpió el perfecto momento. Duncan se levantó bruscamente del sofá haciendo caer a Courtney al piso en el proceso. La morena lo miró notoriamente molesta y se levantó dando un respingo. Eso sí que era arruinar el momento.
- ¡Duncan! ¿Qué demonios te pasa? – se quejó Courtney recriminándole su falta sin ninguna delicadeza
- ¡Pasa que ya sólo faltan 5 minutos a las 5:00, y ni siquiera me he duchado! ¿por qué diablos no me despertaste cuando llegaste? – gritó el punk perdiendo el control
- ¡Oh, disculpa! Perdóname por no saber a qué hora entras al maldito trabajo y no apresurarte para que llegues a tiempo – gritó la castaña también
- ¡Debiste haberme advertido sobre la hora, no encimárteme como una prostituta desesperada por sexo!
Sí, eso fue demasiado. Duncan había cruzado la línea. Los ojos obsidiana de Courtney temblaron ligeramente mientras las lágrimas se aglomeraban, dispuestas a rodar en cualquier momento. La mirada aguamarina de él se relajó un poco, consciente de las tonterías que había dicho. ¿Es que siempre diría las cosas sin pensarlas? Al instante su boca formó una mueca de arrepentimiento, pero ya era tarde porque Courtney se había encerrado en la habitación.
Caminó rápidamente hasta ahí y tocó la puerta estruendosamente. La voz de la morena se escuchó desde dentro.
- ¿Qué quieres ahora? ¿Qué te consiga un teletransportador para que no llegues tarde a tu maldito trabajo? – gritó la castaña desde dentro, con voz temblorosa por el llanto.
- Sólo quiero decirte que lo siento Princesa, no fue mi intención – gritó el punk pegando su cabeza a la puerta de madera.
- Cómo si tú lo sintieras, y no digas que no fue tu intención porque lo vi en tu mirada, ¡y no me llames Princesa! Tú nunca vas a cambiar – le gritó ella tratando de acallar un poco su llanto.
- ¡Pues bien, como tú quieras! – devolvió el grito el ojiceleste hastiado por la actitud de la morena. Él sólo quería pedir disculpas.
Se metió a la ducha y tres minutos después estaba listo. Miró el reloj que marcaba las 5:12. Diablos, llegaría demasiado tarde.
