Capitulo XXV: Rendición aparente (Editado)

Segundos.

Minutos.

Tal vez incluso horas.

El tiempo corría de una manera distinta entre sus bocas, así que Hermione no estaba muy segura de cuánto había pasado en ese aula con él.

Sólo supo cuando Draco se apartó de su boca momentáneamente, que sino aprovechaba esa oportunidad, no tendría fuerzas para irse de allí.

—Draco, es tarde. Deberíamos irnos —murmuró atropelladamente al ver que él se disponía a besarla de nuevo. Draco se detuvo a unos centímetros de su boca y pareció meditar sobre las palabras de la chica. Sí, tenía razón. Mejor ponerle fin en ese punto, antes de descubrirse demasiado.

El Slytherin se incorporó y se apartó unos pasos de ella.

—Ve yendo —ordenó con su habitual prepotencia, como si le estuviera hablando a un elfo doméstico en lugar de a... de a lo que quiera que fuera para él Hermione. La chica apretó los puños y abrió la boca para protestar, pero antes de poder decir palabra él añadió: —Mañana a la misma hora.

Hermione se sintió tan molesta por su tono que enrojeció de indignación.

—No soy un perrito dócil y obediente a la que puedes dar ordenes —replicó —y ni siquiera me has preguntado si quiero volver a verte.

—Es bastante evidente que sí— replicó Draco con un brillo vanidoso en los ojos —y yo no soy de los que regalan flores y bombones —y se encogió de hombros con indiferencia.

—Bien, pues Don "no soy de los que regalan flores ni bombones" —dijo Hermione imitando su tono de superioridad bastante acertadamente —mañana tendrás que besar tu propia mano porque no voy a venir.

Y dicho esto, se dio media vuelta lanzando un bufido de enfado y se dirigió a la puerta con gran dignidad. Draco tardó unos segundos en darse cuenta de que realmente iba a irse y dejarle así, y cuando lo hizo, fue tras ella y la interceptó antes de que saliera por la puerta que acababa de abrir.

—Vendrás —ordenó en su tono más expeditivo y autoritario, exactamente el mismo tono con el que su padre aterrorizaba a cualquiera, incluso a él.

Hermione le miró fijamente unos instantes y un brillo cruzó sus ojos castaños. Después asintió con una sonrisa peligrosa en los labios.

—Muy bien —dijo y Draco sintió como su cuerpo se relajaba con alivio —Ven mañana aquí a la misma hora y siéntate a esperarme, Draco Malfoy, porque si esperas de pie podrías cansarte.

Draco se quedó demasiado perplejo por su contestación para seguirla de inmediato, así que cuando la alcanzó, ella ya se alejaba por el pasillo.

—Está bien —masculló Draco sujetándola por el brazo para obligarla a detenerse, y esperó a que lo mirara a los ojos para continuar —¿Te apete... ¿Quieres...que nos veamos mañana? —preguntó arrastrando las palabras más que de costumbre, como si le costará mucho esfuerzo pronunciarlas.

Hermione sonrió ampliamente y lució la misma expresión vanidosa que Malfoy había mostrado antes.

—Lo siento —dijo, aunque Draco pensó que no parecía sentirlo mucho —pero no puedo. Mañana después de clase tengo que ayudar a Ben con Transformaciones.

El chico apretó y aflojó los puños con furia sólo de pensar que por culpa de Dewey no podría estar con ella.

—¿Vas a ayudar a ese gilipollas? —preguntó con desprecio y mal disimulando su rabia y sus celos.

La sonrisa se borró del rostro de Hermione y volvió a mirarle duramente.

—No es un gilipollas y sí, voy a ayudarle. Ben y yo somos amigos.

—Ya claro, "amigos" —espetó él con ironía.

—Entre Ben y yo no hay nada —apuntó Hermione dividida entre la irritación y la satisfacción porque él estuviera celoso —Y aunque lo hubiera, no tengo porqué darte ninguna explicación—la chica se obligó a sonreír enigmáticamente esperando que él se creyera su insinuación de que sería capaz de tener algo con Ben mientras "estaba" con él.

—¡¿Qué?! ¿Que no qué? —gritó Draco perdiendo por completo los papeles —Escúchame bien, Hermione Granger —susurró con voz mortífera mientras la agarraba con escasa delicadeza por los hombros —ahora estás conmigo y mientras sea así, no tendrás nada con otro.

Draco esperó que Hermione se apartara de él o le discutiera sus palabras, pero se limitó a mirarle muy seriamente.

—¿Tú tampoco lo tendrás con otra? —preguntó con voz calmada e inexpresiva.

—No —respondió Draco antes de darse cuenta de lo que ella le estaba pidiendo. Se maldijo una y mil veces por su estupidez al ver la sonrisa de satisfacción en el rostro de la Gryffindor.

No es que tuviera ninguna intención de estar con ninguna otra mientras pudiera disfrutar de ella, de hecho, últimamente el resto de las chicas tenían el mismo atractivo para él que una silla, pero ella no tenía que saberlo. Su plan de tenerla sin ceder ni un centímetro se estaba yendo a la mierda, pensó con rabia. En un solo día ya había conseguido que le preguntara si quería volver a verle y que le prometiera que no tendría nada que ver con ninguna otra. Si había pensado que una vez que estuviera con Hermione, ella se comportaría dócilmente, se había equivocado por completo.

—Está bien —dijo una muy sonriente Hermione —No tendré nada con ningún otro, pero pienso seguir ayudando a Ben.

—Pero ese imbécil está loco por ti —bufó exasperado.

—Es posible, así que vas a tener que confiar en mi, Draco —replicó ella encogiendo de hombros con una suave sonrisa en los labios. Después se puso de puntillas para darle un pequeño beso de despedida y antes de marcharse, añadió —A las ocho y media—y después se fue.

Draco sintió deseos de tirarse del lustroso pelo hasta arrancárselo mientras la veía alejarse. Definitivamente, esa chica sería su perdición.


Hermione entró a la Sala común tratando de contener sus deseos de bailar, cantar y abrazar a todo el mundo. Incluso cuando notó que Parvati y Lavender dejaban de cuchichear al verla acercarse, ni siquiera se irritó un poco. Estaba demasiado contenta para que nada la molestara.

Cuando Neville le dio un pisotón sin querer para tratar de mantener el equilibrio después de tropezarse con la pata de un sillón orejero, Hermione incluso le dio un beso en la mejilla cuando él se disculpó, lo que lo hizo enrojecer profundamente. El mundo simplemente era maravilloso.

Se sentó con Neville junto a la chimenea mientras le corregía su redacción sobre los vampiros para Defensa contra las artes oscuras y cuando Harry, Ron y Ginny llegaron cansados y sudorosos del entrenamiento de quidditch se ofreció también para repasar, o más bien corregir y mejorar, las suyas.

—Hermione... ¿estás bien? —le había preguntado un extrañado Harry al ver su ofrecimiento, considerando que como en los últimos tiempos no habían parado de hablar de quidditch, la castaña siempre se iba a hacer los deberes a otra parte en lugar de ayudarles.

—Sí —suspiró Hermione con aire soñador y una sonrisa radiante —¿No hace un bonito día?

Harry, Ron y Ginny intercambiaron miradas de extrañeza, Neville en cambio estaba demasiado contento para encontrar nada extraño.


Draco se sentó en el sillón de terciopelo verde botella de la sala común y echó un vistazo al reloj. Habían pasado sólo quince minutos desde que Hermione se había largado dejándole desesperado en medio del pasillo del cuarto piso pero a Draco le parecía que habían transcurrido horas, incluso días. ¿Qué narices le pasaba? ¿Es que...acaso esa sensación que tenía...era...añoranza? ¿Es qué ya la echaba de menos?

Compórtate, se exigió. En toda su vida él no había extrañado a nadie, así que no estaba muy seguro que eso fuera lo que estaba sintiendo, pero temía se trataba de eso.

Tampoco era tan extraño considerando que se habían visto tan sólo unos minutos... bueno vale, más de una hora, pero eso tampoco era tanto tiempo. Sonrió de una manera muy sexy al pensar con malicia que al día siguiente la retendría más tiempo con él, tenía una idea bastante certera de cómo conseguirlo.

Pansy, desde una mesa apartada de la sala común lo observaba, sintiendo que la garganta se le secaba al verlo sonreír de esa manera tan seductora. Sólo él tenía esa sonrisa y Pansy quería pensar que se la tenía reservada a ella. Sí, le estaba sonriendo a ella. Mientras se levantaba y se acercaba presurosa al chico, Pansy agradeció interiormente el que él volviera a requerirla. Hacía demasiado tiempo que no lo hacía y que ella supiera, tampoco había buscado a ninguna de las otras.

Pero eso no importaba ya. Se sentó sobre sus rodillas y se relamió los labios de expectación al ver que él mantenía esa sonrisa lánguida y sensual en el rostro y la miraba fijamente. Aunque en realidad, parecía ver a través de ella, como si no estuviera frente a él.

—Draco... —susurró Pansy. Draco parpadeó un par de veces y después dio un respingo como si le sorprendiera verla sentada sobre sus rodillas, y por la expresión de su rostro, no le había parecido una sorpresa muy grata tenerla con él.

—¿Qué demonios haces, Pansy? —preguntó ásperamente mientras la apartaba de malas maneras. Pansy se puso en pie y lo miró, confusa, ofendida y humillada.

—¿Qué te pasa, Draco? —preguntó con tono lastimero —¿Por qué me tratas así?

Draco la observó sin interés durante unos segundos. Un par de meses atrás, la habría besado para que dejara de llorar y se estuviera contenta y calladita por unos cuantos días, pero ahora la idea de besarla le resultaba igual de atractiva que la de comerse un calcetín usado por Crabbe. Se encogió de hombros con indiferencia como toda respuesta a la morena y se puso en pie decidido a irse a la tranquilidad de su cuarto para poder pensar en Hermione.

—¡Draco! —gimió Pansy abrazándose a su espalda —¿Por qué eres tan cruel conmigo?—aunque ella no podía verlo, Draco puso los ojos en blanco con exasperación —¿Por qué me tratas así cuando yo te...

—Quiero tanto —completó Draco con mofa mientras se liberaba del abrazo de la chica como si se sintiera asqueado por su mero contacto. Después se volvió hacia ella y sintió más aprensión al verle los ojos llenos de lágrimas —Deberías cambiar de numerito, Pansy, ese ya se ha quedado un tanto anticuado— frunció los labios con una mueca cruel y se alejó del lugar sin mirar atrás.

Después se marchó dejando a una llorosa Pansy en medio de la casi desierta sala común. Casi, porque desde la mesa apartada en la que había estado sentada Pansy, Blaise Zabinni había observado todo con un perspicaz brillo en los ojos negros.


Draco se arregló especialmente a la mañana siguiente a pesar de saberse irresistible. No podía evitar sentirse un poco estúpido cuando trataba de justificar la razón de que se hubiera pasado cinco minutos más frente al espejo ese día, pero era fácil evitar pensar en eso. Tenía cosas mucho mejores en las que pensar, se dijo, y se relamió los labios sólo de imaginarlo. Por culpa del estúpido de Dewey tendría que esperar una hora más para tenerla para él, pero Draco ya se encargaría de que Hermione se lo compensara a su manera.

Entró al Gran Comedor con Vincent y Gregory echando una disimulada mirada a la mesa de Gryffindor para ver a Hermione. San Potter, Pobretón, Pobretona, el torpe de Longbottom... pero, ¿y Hermione? No había rastro de ella en la mesa de Gryffindor y a Draco le extrañaba mucho que no hubiera bajado a desayunar con sus amigos.

La hora de herbología se le hizo eterna esperando que llegara la clase de Defensa Contra las artes oscuras que compartía con los Gryffindor. Pero cuando llegó la hora ella tampoco apareció y aunque estuvo atento a todos los comentarios que se hicieron San Potter y el Pobretón, no consiguió sacar nada de provecho. Escuchó que el pelirrojo la nombró un par de veces pero no entendió nada más que el nombre de la chica. ¿Qué demonios pasaba? ¿Dónde estaba Hermione? Era imposible que ella faltara a una clase a no ser que tuviera una razón de vida o muerte para hacerlo. ¿Le habría ocurrido algo? ¿Algo grave? Sintió como se le helaba la sangre y la piel se le erizaba sólo de pensar en esa posibilidad.

¿Y qué coño hacían Potter y Weasley tan tranquilos? ¿Por qué no estaban haciendo nada? ¿Por qué ni siquiera parecían excesivamente preocupados? ¿Qué clase de amigos de mierda eran? ¿Es que Hermione no les importaba?

Sólo le alivió un poco imaginar a Potter y Weasley sangrando por la nariz después de que él se las hubiera roto pero la impotencia de no poder preguntarles nada sobre ella, le enfureció de nuevo. ¿Cómo podría averiguar cómo estaba sino era por medio de ellos? Le pasó por la mente la descabellada idea de ir a buscarla a su habitación, pero esa opción era imposible. Ni siquiera sabía donde estaba la Torre de Gryffindor, cual era su contraseña o cómo llegar a la habitación de la chica.

Aunque trató de calmarse y dejar de pensar en cosas descabelladas, cuando llegó la clase de Pociones y Hermione seguía sin aparecer, Draco ya se encontraba completamente histérico y paranoico. Tanto, que acariciaba con la mente la idea de arrinconar a Potter o Weasley para preguntarles por ella y después lanzarles un hechizo desmemorizador. Pero su casi inexistente razón le aseguró que eso sería demasiado complicado y sería un milagro que saliera bien.

Después de devanarse los sesos durante toda la clase de pociones, llegó a la conclusión de que lo mejor y lo más razonable, era preguntarles a Potter y Weasley pero de una manera disimulada. Es decir, preguntar como lo haría Draco Malfoy.

—Me pregunto que le ha pasado a la rata de biblioteca para que falte a clase —dijo como quien no quiere la cosa cuando Potter y Weasley pasaban por su lado para salir de las mazmorras —Imagino, o más bien espero, que algo muy grave.

Nadie sabría jamás lo que le costó decir esa última frase, pero la situación lo requería. Se sentía tan preocupado, nervioso y asqueado de sí mismo que casi agradeció que Weasley intentara tirársele encima soltando una cantidad ingente de tacos. Quizás si pegaba al pelirrojo liberaría un poco la tensión que le oprimía el pecho... pero a Hermione no le gustaría que se peleara con su amigo, pensó con desagrado. Y sólo por eso, no siguió provocando al pelirrojo cuando Potter le agarró.

—¿Y bien? —insistió esperando que le respondieran dándole al menos una pista de cómo estaba Hermione y de por qué no había asistido a clase en todo el día.

—Deja en paz a Hermione, Malfoy —le amenazó Harry soltando muy despacio a Ron, que parecía haberse tranquilizado un poco —O serás tú al que le pase algo grave.

Draco se mordió la lengua con tanta fuerza que casi se hizo sangre cuando Potter y Weasley se alejaron lanzándole miradas amenazadoras. Por supuesto, Potter era tan bueno y tan noble que había defendido a su amiga en lugar de responder a Draco.

Puñetero Potter, pensó con rabia.

Como imaginaba, Hermione tampoco fue al comedor a la hora de comer ni a su clase de herbología a media tarde. Durante las horas que transcurrieron desde su "discusión" con San Potter y la comadreja a las siete y media, cuando se presentó en la biblioteca con la esperanza de encontrar a Hermione ayudando al gilipollas de Dewey, Draco no paró de maldecir a todo el mundo interiormente. Y cuando comprobó que Dewey estaba sentado solo en la mesa donde tantas horas había pasado con Hermione, con cara de gilipollas desconcertado, supo que él tampoco tenía ni idea de dónde estaba la chica o qué demonios le había pasado.

Draco se asustó mucho más al ver a Dewey solo porque Hermione ya había hecho dos cosas ese día de las que él nunca la habría creído capaz: faltar a clase y faltar a su cita con un amigo sin avisarle de que no iría.

Sólo podía haber una explicación para todo eso: que a Hermione le hubiera pasado algo grave.

Mientras salía de la biblioteca como una exhalación Draco sólo podía pensar en tres cosas: puñetero San Potter, puñetera Comadreja y puñetero gilipollas de Dewey.


¡Hola lindas!!

Este capitulo es probablemente mi favorito, por varias cosas. Creo que es el capitulo en el que más vulnerable se ha visto a Draco, se le ve bastante el plumero xD El pobre infeliz se creía que tenía a Hermione comiendo de su mano, pero la chica no se ha dejado dominar y le ha dejado con tres palmos de narices xD

Creo que tambien es significativa la escena de Draco con Pansy, la pobre hasta me da pena xD

Y por ultimo, ¿qué le habrá pasado a Hermione?
Esperemos por la salud de Draco Malfoy que nada grave xD jajaja

Espero que os haya gustado el capitulo! Este va por Eris Malfoy, Paola Lissete, Siara Love y Consue!

Muchisimas gracias por vuestro apoyo, no sabeis lo que cada review significa para mi!

Con cariño, Dry.