Los procesos legales eran un verdadero problema y Bill no sabía cómo más continuar con esa mentira del intento de secuestro de los muchachos.

Hasta ahora había sido el único miembro que se animó a dar ciertas aclaraciones a los medios sobre lo sucedido, pero a pesar de ello, los medios de comunicación continuaban especulando cosas muy desorbitadas, más aún que su propia realidad.

Lo mejor era que por el momento ninguno de los muchachos del grupo se acercara a dar declaraciones o diera alguna aparición pública, Christian y Jinixx estaban muy renuentes ante tales revelaciones, si algún periodista entrometido e insistente se les acercaba, estos podrían soltar irónicamente parte de la verdad que los asediaba cruelmente, y por muy loco que se escuchara con ninguna posibilidad de que las personas de afuera les creyeran, el decir aquello no era opción, sabía que desde lejos algo o alguien les observaba y se mantenía al tanto sobre ellos, esperando el momento indicado para poder atacar –o atacarlo—, y lo ideal era mantenerse sin noticias que pudieran alertar a ese oscuro observador.

Sí, eso, mantenerse como si no hubiera pasado nada, era mejor que él se confiara, aunque sabía que eso nunca iba a suceder.

Revisó los nuevos correos que le habían llegado desde su celular, todo era lo mismo, asuntos legales relacionados con la aun polémica muerte de Jake, entre tanto se topó con una confirmación de los ejecutivos de la disquera de posponer el lanzamiento y actividad del disco hasta nuevo aviso, eso era en parte un gran alivio, ahora sólo se tendrían que concentrar en detener toda esa euforia de fans dolidos y preocupados y periodistas indiscretos.

¿En qué momento fue que decidió volverse manager de esos muchachos?, quizá si no hubiera aceptado la propuesta no se hubiera topado con todos esos problemas que se mezclaban no solo en su trabajo sino también en su vida privada –y pasada—, se preguntaba cuál fue el detonante de esas cosas, era como si todo estuviese detalladamente planeado para que ellos se toparan y se desatara ese huracán de revelaciones y preocupaciones en el momento preciso.

Sentía que si seguía involucrado en ello, la bomba tarde o temprano le iba a estallar en las manos, pero él se consideraba con esa responsabilidad de mantenerse hasta el final, sin importar lo que sucediera; muy en el fondo de su conciencia él buscada algún tipo de justicia sobre algo que desconocía pero que implicaba a ese ser que había matado a Jake y había mordido a Ashley, necesitaba ver y asegurarse que todo terminaría, para así poder sentirse libre y tranquilo.

¿Alguna vez lo había estado?

Bill no recordaba en qué momento se había sentido libre, su vida fue siempre regida por la fama y los medios, así fue desde que era pequeño y se propuso ir en busca de un sueño que poco a poco se tornó con matices de pesadilla.

No lo podía negar, amaba lo que hacía, y no existía algo más en el mundo en el cual él se sintiera pleno al hacer, pero quizá todos esos sentimientos se debían al terrible gran sacrificio que fue para él dejar el estilo de vida sencilla que solía tener con su madre y su hermano. Añoraba esos días, pero tampoco se atrevería a cambiar su pasión por un estilo de trabajo –o vida— que simplemente lo limitaba, ya que eso sentía si no hacía lo que él tanto amaba.

«Limitado, encarcelado.»

Y mientras más lo pensaba, esa vida suya era también un estilo de cárcel que había elegido por voluntad propia; se sentía a veces como un tonto al estar padeciendo eso y no querer renunciar. Y se topó con esa terrible incongruencia cuando conoció a Natalie, ella siempre le había comentado que él estaba hecho para ser libre, pero que a pesar de ello, a su vez, era un perfecto reo en la cárcel de su fama. Ella lo conocía, no tan bien como su hermano, pero si un poco más que los demás que solo se centran en ver a la imagen que vende, que produce, que atrae.

La apreciaba demasiado, Natalie había sido de gran relevancia en su vida, pero también, a su lado se sentía en un estilo de prisión, una atadura que también él mismo eligió y ciertamente estar a su lado no era lo mejor, ni para él, ni para ella.

Revisó los papeles que Amanda había dejado anteriormente sobre el escritorio, sabía que la tormenta pasaría tarde o temprano, y que algún día él podría ser o al menos sentirse libre.

Libertad.

Algo así creyó haber sentido cuando en los brazos de Katherine sintió el renacer de ese sentimiento que pensó no se hallaba en su interior.

Ella, ella había sido la única quien pudo desnudar su alma con tan solo una mirada, quien lo conocía todo de él sin necesidad de cruzar palabra alguna.

«Katherine».

Tocaron a la puerta y él indicó a que pasara, el aroma de su perfume le encendió los sentidos, alzó la vista y como si se tratara de un acto de telepatía ella estaba allí, justo para sostenerlo en esos momentos en que más agobiado se sentía.

- Cuando recibí tu llamada estaba cerca de aquí, así que decidí venir –ella se aproximó al escritorio y él de inmediato se puso de pie—. Espero no haberte interrumpido.

Sonrió levemente al sentir su mirada en ella, sus ojos tuvieron un destello de alegría al verle después de tantos días, Bill acortó la distancia entre ellos poniendo la mano en la línea de su cuello acariciando su suavidad y atrayéndola hacia él, le dio un beso en los labios, un ligero toque que bien pudo matarla, terminó el contacto y ella lo miró directo a los ojos, muy cercano a su rostro, como siempre, viendo más allá de sus muros y sus temores.

- Tenía que hacerlo –le dijo a la pelirroja quien lo miraba con detenida concentración, ella soltó una risilla cuando él volvió a juntar sus labios de nuevo en un breve contacto—. Te tengo noticias –apartó las manos de su piel y se afirmó en la orilla del escritorio.

- ¿Es sobre los muchachos, cómo se encuentran, qué has sabido de Ashley? —ella preguntó preocupada.

- Él apareció –dijo Bill con gravedad—, pero ya no es el mismo –aguardó unos momentos y después prosiguió—. Le dijimos toda la verdad a Jinixx y a Christian pero ellos no lo tomaron bien. Creen que les andamos engañando y escondiendo algo peor. Andrew ya habló con ellos pero siguen en las mismas. Ahora debemos esperar a que el asedio de los periodistas se calme un poco en lo que convenzo a los representantes legales de no proseguir con una investigación profunda. Si lo hacen no encontrarán nada y será una pérdida de tiempo e ingresos.

Suspiró algo agotado cerrando brevemente los ojos, Katherine lo tocó del hombro y compartieron una mirada de complicidad, esa complicidad intima que casi con nadie ha tenido.

- Todo estará bien –su voz era suave y cálida, y Bill sintió su corazón palpitar con más fuerza ante las palabras de esa mujer—. No estás sólo, yo estoy aquí –pasó su dedo índice por su nariz perfilada en manera juguetona—, no sólo para apoyarte, si no para ayudarte en lo más complicado si es que así lo necesitas.

Sonrió ante aquella hermosa mujer quien con sólo un toque le daba las fuerzas necesarias para irse a una guerra sin necesidad armas, estiró los brazos hacia ella encerrándola en un abrazo que se cerraba detrás de su cintura, ella un poco incomoda bajó la mirada ante la constante observación de Bill, puso las manos sobre su pecho dispuesta a apartarse, y Bill tocó su barbilla haciendo que lo mirara de nuevo.

- Katherine, ya no hay que sentirnos culpables de nada –enrollo un bucle de su cabello rojizo entre sus dedos—. He terminado mi compromiso con Natalie.

Su asombro era evidente, sus labios se entre abrieron pero no dijeron nada, sus miradas continuaban fijas, y Bill prosiguió:

- Era necesario y creo que fue una muy buena decisión. Además –pausó sus palabras ligeramente—, esto lo hice por nosotros Katherine.

- ¿Nosotros? –ella repitió aun incrédula de lo que había sucedido.

- Claro –dejó de juguetear su cabello y acarició su mejilla, Katherine se movió buscando su toque y él sintió ese chasquido eléctrico que entre ambos se provocaba; no estaba soñando, esa mujer estaba hecha para él—, tú y yo. Porque quiero ser libre Katherine, libre para ti.

- Pero… ¿qué hay de Natalie?, no puedes dejarla así como así. Iba a ser tu esposa. –ella sentía esa opresión en su pecho de culpabilidad.

- Lo sé. Y no creas que no me siento mal por eso. Pero de todas formas, esto tarde o temprano iba a pasar; llevábamos comprometidos demasiado tiempo, y por alguna razón no nos habíamos casado, siempre sucedía algo que nos evitaba tomar por completo esa responsabilidad, y fue… —sujetó su rostro entre sus manos acariciando con los pulgares esos labios que lo hacían delirar cada que se acercaban a su piel— fue porque nosotros no estábamos destinados a estar juntos.

Sus ojos se cristalizaron y su mirada le hizo sentir como en aquellas épocas en las cuales nunca pensó en perderlo.

Podía ver sus miedos, inseguridades y su propia verdad a través de esos profundos ojos color avellana que la observaban cariñosamente, ella puso las manos sobre las suyas aún sin poder concebir las emociones que sentía en esos momentos.

Parecía como si hubiera regresado en el tiempo.

- Katherine, quiero estar contigo sin que nada nos lo impida –le dijo con la promesa en la voz, y unas lágrimas se escurrieron por las mejillas de la pelirroja—. Quiero que cuando todo esto termine, tú permanezcas a mi lado, porque sé que la única manera de ser feliz es teniéndote conmigo.

Se sentía flotar en aquel instante, a pesar de todas esas tragedias de los días pasados, ese momento le hacía olvidar todo, al escuchar sus palabras sintió su corazón explotar, sus emociones, su alegría de saberse correspondida de nuevo por ese maravilloso hombre eran tales que se sentía anestesiada y muy fuera de la realidad.

Eso parecía un sueño.

Lo abrazó fuertemente, como tantas veces había deseado hacer en esos quinientos años de dolor; se sintió protegida y completa entre sus brazos que la apretaban contra su cuerpo demostrándole ese sentimiento que los unía a los dos con la misma intensidad.

Sólo dios sabía cuánto había necesitado a ese hombre.

- Te amo –le susurró al oído—, te amo tanto Bill…


El silencio lúgubre reinaba entre los presentes en esa mañana gris y melancólica, unos hombres bajaban el ataúd de Jake lentamente, mientras se decían algunas palabras de despedida por parte de sus familiares, la ceremonia se había hecho completamente privada, sólo para los familiares y amigos más cercanos.

Se sentía tan extraño estar presente en el funeral de una persona que apenas y concebían su muerte.

Hasta hacía unas semanas atrás Jinixx, Andrew y Christian jamás hubieran pensado en estar en el funeral de uno de sus grandes amigos y compañeros.

La ceremonia terminó y unos hombres comenzaron a echar tierra para cubrir el profundo hoyo que albergaba la futura morada de su amigo.

El sol comenzaba a dejarse notar de entre las nubes, eran las seis de la mañana y el ambiente se notaba tan triste como una noche lluviosa, los hombres terminaron de sepultarlo y Andrew sintió un profundo vacío al observar que Jake jamás volvería a aparecer y a tocar la guitarra junto con ellos.

Si no hubiera hecho esa llamada quizá Ashley no hubiera conducido hasta allí, el vampiro no los hubiera visto y tal vez Jake aún este vivo. Por más que Bill intentaba hacerle entender que el culpable directo no fue él, Andrew sentía un terrible dolor, el peso de su muerte caía sobre él, lo sentía sobre sus hombros y aunque nadie le reprochase, la voz de su interior le recriminaba por qué hizo esa maldita llamada.

Si tan solo no lo hubiera hecho…

Estaban frente a su sepultura con una corona de flores y varias rosas rojas sobre la tierra, tan rojas como jamás había visto, observaba su nombre grabado en la lápida y aún quería hacerse creer que eso era una pesadilla, Jinixx le dio unas palmadillas en la espalda, Andrew lo miró y su mirada era sombría y dolorida.

- No fuiste tú hermano –afirmó intentando reducir su culpa, él sabía aquel sentimiento que apisonaba a Andrew, era quien más o menos le creía y aunque la razón le dijera que era una locura, él intentaba creerle, Andy lo sabía.

Sólo que nada de lo que dijera podía hacerle regresar el tiempo y recuperar a Jake. Las personas comenzaron a irse de allí, algunas mujeres lloraban afligidas y el rostro serio de los demás allí marcaban la triste realidad. Él ya no volvería.

Bill se acercó a donde yacían parados los tres, Andrew, Jinixx y Christian, les informó que ya era hora de partir, aún tenían cosas por hacer ese día, se miraron entre ellos, y con un mortificado silencio se fueron de allí.


- ¿Cómo te encuentras? –la voz de Katherine se escuchó desde la puerta.

- Bien. –Andrew respondió desde el sillón aún con la cabeza gacha.

- ¿Cómo te encuentras? –repitió después de unos instantes acercándose hasta sentarse a su lado.

Andrew levantó la mirada observándola fijamente.

- Ya te dije que bien. –respondió aún sin entender su insistencia.

- No te notas nada bien –añadió ella—. ¿Seguro que lo estás?, digo, con respecto a lo que te dije la otra vez.

Él resopló tocándose el cuello y sintiendo su propia tensión.

- Trato de no pensar en ello –dijo con voz áspera—. Aunque hay días en los que me llega una estúpida culpabilidad sobre todo, que ni yo mismo puedo entender.

- Tú no eres culpable de nada. No dejes que eso te sugestione; ciertamente no eres como ella.

Se hizo hacia adelante apoyando los codos sobre las rodillas mirando hacia la pared.

- He soñado toda mi vida con ella, y hasta ahora me vine a dar cuenta. ¿No es estúpido eso? –soltó una risa irónica sin pizca de diversión.

- Espera… ¿has soñado con ella, la has visto? –Katherine se concentró en él.

- He soñado con ustedes dos desde que tengo memoria, pero por alguna extraña razón jamás pensé que fuese algo fuera de lo común… hasta que te vi por primera vez en el set de grabación –juntó sus manos y su rostro se tornó pensativo—. Iba a decirte pero probablemente hubieras pensado que estaba loco o algo así. Habían días en que te recordaba claramente, y otros que parecía que no te conocía en absoluto, siempre había sido así… Y a ella, nunca le vi el rostro, era como si, las observara desde lejos pero a la vez, estuviese allí, viviéndolo…

- ¿Qué soñabas exactamente? –ella preguntó seriamente

- Diferentes cosas, cada que sueño algo es distinto a lo anterior, últimamente sueño sólo con ella, veo sus manos –miró sus propias manos frente a su rostro—, sus ropas, el entorno que le rodea como si fuese yo el que está allí. Incluso… —su silencio repentino asustó a Katherine.

- Continua. –pidió ella y una pequeña arruga de preocupación se formó entre sus cejas.

- A ella… —tocó su cuello que comenzaba a sentir un extraño hormigueo—, a ella la atacaron, ¿no es así?, la mordieron. –miró a Katherine quien se notaba cada vez más preocupada

- Si, William la mató. –afirmó ella con extrañeza

- Demonios… —dijo él meneando la cabeza—, lo vi, quiero decir… lo soñé, y lo sentí tan real que… me sentí morir al igual que ella —pensó en unos segundos de silencio hasta que cayó en cuenta—. ¡Esos no son simples sueños Katherine! –la miró determinante—, esos son recuerdos.

La pelirroja asintió pesadamente, a lo que la preocupación de Andrew aumentaba, estaba conectado a esa mujer, quiera o no lo estaba, el hormigueo en su cuello disminuyó seguido de un par de punzadas que se situaban cerca de su vena, pasó la mano por esa zona, sintiéndose herido como cuando recién había soñado aquello, no tenía nada, sin embargo el malestar permanecía.

- Estás conectado a ella, más no eres como ella –calmó la chica a su lado—. Tú no cometerás sus mismos pecados.

- ¿Hay alguna forma de terminar con esto? –preguntó él en voz baja, aun concentrado en el malestar que sentía.

- Si la hay –ella sonrió y lo tomó de la mano—, y creo tener un plan para todo esto.

- Bien, entonces más te vale hablar. Porque mientras más tiempo pase, más personas inocentes corren riesgo.

- Lo sé, muchas personas queridas para ti están en peligro, pero te aseguro que…

El teléfono móvil les interrumpió, Andrew gruñó pero decidió contestar ya que la llamada provenía de un número desconocido, Katherine lo vio levantarse del sillón y contestar seriamente, Andrew de inmediato quedó helado al escuchar las palabras que le recitaba la otra persona al otro lado del teléfono, Katherine se puso de pie al notar como su rostro se descomponía en una combinación de dolor, tristeza y rabia.

- Si… claro. Iré para allá. –dijo con la voz entre cortada y los ojos cristalinos.

La llamada finalizó, y apretó la mandíbula para no romper en llanto, estaba de una sola pieza con el teléfono en la mano, Katherine de inmediato supo que era algo malo, estaba a punto de hablar cuando arrojó el móvil contra la pared haciendo que el objeto se destrozara por el impacto, el ataque de rabia surgió de entre su estado shock.

- ¡Es un maldito hijo de puta! –golpeó fuertemente la pared para después arrojar todo lo que estaba a su paso.

- ¡Andy, calma! ¿Qué fue lo que te dijeron? –dijo intentando sujetarlo.

Se echó de nuevo en el sillón sujetando su cabeza dejando salir algunas lágrimas y maldiciones que Katherine intuyó como…

- Ese hijo de… –dijo apretando los dientes para no gritar de impotencia—, lo cumplió… ¡acaba de matar a mi familia, maldita sea!

Katherine sintió un vuelco en el estómago por aquella noticia; el ver a Andy tan destrozado de esa manera le hizo sentir aún más rencor contra William, no había pasado ni una semana del ataque a Jake, y ahora comienza a arrebatarle uno a uno a todas esas personas tan importantes en su vida.

Esto resultaba más una provocación que una venganza. Él estaba probando hasta qué punto podría llegar, y ese, ese objetivo era el más peligroso.

Katherine se acercó a él pero Andrew de inmediato se puso de pie saliendo casi corriendo de allí sin esperar a que ella dijera algo, intentó seguirle pero en cuanto entró al auto se fue casi, casi queriendo destrozar la carretera.

No bastó la tanta seguridad ni mucho menos el viaje repentino de regreso a la ciudad, quería tenerlos cerca para así poder evitar que eso sucediera, pero entre las tragedias, los deberes con el grupo se hacían más, y peor, sumándole el asedio constante de periodistas imprudentes. Él hubiera podido hacer algo, si tan solo hubiera estado allí. Al parecer William sabía muy bien que ese día seria el funeral de su amigo, las entrevistas y la junta con los ejecutivos para planear qué hacer con el caso que causaba demasiada inquietud tanto para los fans como para el público en general.

Si tan solo no hubiera querido ir a descansar al departamento, si tan solo hubiera dejado pasar todo eso e ir con ellos, quizá ese maldito ser no hubiera hecho nada.

O al menos, en el peor de los casos lo hubiera matado y terminado con su tortura.

Sentía esa rabia correr por sus venas, quería tenerlo frente a él para poder matarlo con sus propias manos y observar cómo se consumía y desaparecía de la faz de la tierra. Quería hacerlo, vengar tanta malicia, tanto dolor.

Llegó al hospital, sin notar la tristeza que embargaba esa tarde y bajó del auto, aún llevaba el traje negro del funeral, a lo lejos sintió unos flashazos de algún paparazzi cercano, apretó los puños ignorando aquello, y dispuesto a enfrentarse de nuevo con la terrible realidad, la realidad que ese maldito ser le obligaba a vivir.