Segunda parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde ahondaremos en las dificultades que tendrán estos dos a la hora de trabajar y convivir
Problemas económicos, compañeros atrayentes y un bebé en camino
¿Será el amor suficiente para ser felices o todo se complicará y dará al traste con sus historias de amor?
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
NUNCA MEZCLES TRABAJO Y MATRIMONIO
Capítulo 25: Familia primeriza.
Por fin en casa.
El último de sus amigos acaba de marcharse y aunque el silencio empieza a ser extraño, se siente en paz. Miku duerme plácidamente en su carrito, a si que Naruto pasa un rato mirándola.
– Lo siento mucho, Miku. – solloza y acaricia al bebé. – No esperes mucho de mí, como madre soy un completo desastre, je je je... ni siquiera he podido mantener a tu padre a nuestro lado, ¿Te das cuenta?. – la nena protesta como si comprendiera esas palabras y no estuviera de acuerdo con ellas, – Sí, sí, lo sé... pero es cierto, soy una mala influencia y una mierda de persona... o lo era hasta que has llegado. – sorbe los mocos por la nariz y sonríe plenamente. – Lo que si te prometo es que nunca, nunca voy a dejar de quererte... seré tu mamá, intentaré no ser muy mandón como Iruka sensei, jejeje, dejaré que te diviertas y que comas ramen cuando quieras... te enseñaré a divertirte de lo lindo, a escupir desde lo mas alto, a hablar con la boca llena, a reír cuando quieras y a llorar cuando el corazón te lo pida... – Se inclina sobre el carrito y besa su pequeña frente feliz. – Voy a ser para ti lo que quieras en cada momento, tu madre, tu padre, tu amigo, tu maestro... siempre estaré para ti, pase lo que pase … solo perdona si me equivoco, o si te regaño cuando no debo... bueno tu me entiendes, para mí todo esto es tan nuevo como para ti... a si que, ten un poco de paciencia conmigo y nos llevaremos mas o menos bien, ¿Nee?.
Miku duerme profundamente y decide no moverla; así puede aprovechar para ir al baño y darse una ducha.
El hospital está muy bien, pero ducharse cuando entra gente continuamente como si fuera su casa, da un poco de corte... y después de diez días dejándose asear en la cama ( solo le dejaban levantarse para el desahogo fisiológico, nada mas. Incluso afeitarse tenía que hacerlo en la cama) tiene que ducharse por si mismo.
Agradece las visitas pero, de verdad, necesita estar a solas un momento y disfrutar, en cierto modo masoquista, de su soledad.
Abre el armario para sacar ropa limpia y el corazón se le detiene durante un par de segundos.
El lado de Itachi está vacío.
Junta las cejas un poco molesto y mira por el resto de la habitación, haciendo extensible la búsqueda al resto de la casa.
Nada. No hay nada de Itachi en toda la casa.
Suspira comprendiendo las palabras de Sai dos días atrás; cuando le dijo que sus amigos se habían ocupado de todo, se referían a esto.
Aunque su idea inicial era volver a su apartamento de nuevo, Shikamaru y Neji le habían dado argumentos suficientes como para que no hiciera tal locura.
Su casa, por que también es suya, es estupenda. Espaciosa, tranquila, perfecta para que un batallón de niños corra por ella y además, Sasuke está con él y ambos tendrán su espacio, tanto para ellos como para sus hijos.
El apartamento está bien para una persona sola, meter ahí un bebé, con las necesidades que eso supone, no es buena idea.
Abre el grifo y va hasta el salón a por el carrito, con la intención de meterlo en el baño para estar mas tranquilo. Piensa que, cuando tenga que separarse de ella para volver a trabajar le va a dar algo, pero eso ya se verá cuando llegue el momento.
Como dice Iruka sensei: "Los problemas mejor resolverlos según vayan llegando"
Escucha un sonido metálico raro, como si alguien intentara abrir la puerta toqueteando en la cerradura y después una maldición entre dientes.
Abre lentamente y se encuentra a Sasuke, doblado hacia delante, mirando la cerradura con un ojo cerrado, intentando ver dentro y las llaves en la mano.
– Je je, perdón teme. – Dice sacando la lengua con la mano en la nuca en gesto travieso. – Se me olvidó decirte que los chicos cambiaron la cerradura.
Sasuke alza una ceja contrariado y asiente comprendiendo todo. Coge la mochila con sus cosas y entra sin mas. Va directamente hasta el carrito y se curva sobre el para mirar a la niña dormida.
Sonríe.
Naruto mira fuera, y no llega a cerrar cuando ve la visita que se acerca.
– Señora...- El rubio hace una reverencia para saludar y se aparta a un lado dejando a la mujer entrar dentro.
– Mikoto, por favor. – Le acaricia la cara al pasar por su lado y va directamente al sofá, sentándose junto a su hijo.
Rebusca por el bolso y saca dos sobres blancos que entrega a cada uno de los chicos con una sonrisa.
Naruto abre mucho los ojos y Sasuke le imita segundos después.
– Señora no..., perdón, Mikoto san, no puedo aceptar esto. – Naruto trata de devolverlo pero la mujer se niega a tomarlo. Sasuke también espera una explicación. – Esto es demasiado, es mucho dinero, no...
– Quédatelo, por favor. – Le aparta la mano despacio y sonríe dulcemente. – No sé que habrá pasado entre mi hijo y tú, pero estos niños son mis nietos, y no puedo permitir que les falte nada. – Mira la barriga de Sasuke y sonríe de nuevo. – Además, hasta que vuelvas a trabajar, toda la ayuda que puedas tener será buena, ¿No?. – Naruto desvía la mirada de nuevo al sobre y niega.
– Mis amigos han llenado la despensa, tenemos comida para tres meses o mas. – trata de poner el sobre en la mano de la mujer, ya por orgullo mas que por otra cosa.
– Pero Naruto-kun, los bebes necesitan pañales, toallitas, cremas … muchas cosas . – Le mira directamente y ve al rubio tragar saliva. Ahora sabe de donde ha sacado Itachi esa mirada de "Tengo razón y harás lo que yo diga". – Y además, soy su abuela y puedo consentir a mis nietos, ¿No?... pues no se hable mas.
– Gracias mamá. – Dice finalmente Sasuke.
La mujer asiente complacida y mira a la niña dormida durante un rato.
Se ofrece a enseñarle la casa mientras Naruto se ducha, cosa que hace la abuelita con Miku en brazos; no piensa dejar a su nieta sola mientras hace turismo por la casa.
Aunque al principio iba a ser una ducha rápida, al final se convierte en un baño.
Naruto se tumba desnudo aún en la bañera vacía y va mirando como el agua sube de nivel.
Acaricia las cicatrices en sus piernas con la mirada perdida en el frente y se lleva dos dedos a los labios, para acariciar en un toque lento.
Una lágrima escapa de sus ojos y la limpia con furia. Había jurado que no iba a llorar nunca mas pero...
– Me haces tanta falta... – Reprime un quejido y se desliza hacia abajo para mojar su cabeza. – Te echo tanto de menos... . – Restriega su cara con fuerza una docena de veces, arriba y abajo, como si pretendiera borrarla. – No sé como voy a poder seguir sin ti... no sé como... ¡dios! Itachi... ¿Porqué?. – Una peligrosa idea cruza su mente y por un segundo se plantea llevarla a cabo, hasta que escucha el llanto de Miku y la voz de Sasuke tras la puerta indicándole que ya le toca comer.
Se abofetea mentalmente por pensar en ello y sale del agua, dispuesto a hacer lo que esperan de él, nada mas. Es sencillo, solo tiene que hacer como antes de la misión del oso; punto.
Meterse en la coraza y sonreír siempre.
Nunca mas volverá a sentir nada por nadie que no sea su nena.
Se acabó.
OooOooOooOooO
Hidan está raro, muy raro, mas raro que de costumbre... y eso sí que es raro.
Kakuzu lleva esquivándole la última semana con mas o menos fortuna, y Madara ni se ha enterado, sumergido en el trabajo y en montañas de papeleo para formalizar la situación de Miku dentro del clan Uchiha, cosa que tenía que estar haciendo su padre y no él, pero ¿Quién le niega nada a Deidara cuando pone su mejor carita de pena?
– ¿Puedo preguntarte una cosa?. Con todo esto que ha pasado con Naruto tengo una cosa en la cabeza que no hace mas que joderme la existencia. – Murmura el Jashinista a su amigo que juega con el niño sentado en el suelo. Tobi se agarra el pie y lo lleva a la boca para soltarlo y reírse de su hazaña. Deidara le hace cosquillas en la planta del pie para que vuelva a llevarlo a la boca y regresen las risas.
– Claro, dime que te preocupa. – Sonríe a su hijo en respuesta a su carcajada. El tono en la voz de Hidan le hace mirarle serio.
–¿Cómo..?¿Tú...?... arghhh ¡Qué mierda! – Suspira frustrado y piensa durante un rato las palabras . – ¿Cuándo supiste que había llegado el momento?. Quiero decir... ya sabes, que debería dejarme llevar y eso.
– Mmm... cuando pensé que no podía seguir en el pasado. – Hidan asiente no muy convencido. – Quiero decir, no sé, te das cuenta de que si sigues sufriendo por lo que ha pasado no disfrutas de la vida de ese momento... Supe que quería ser feliz, y que quería estar con Madara. – Mira a Tobi y sonríe de nuevo. – Solo esperaba estar con él, ya sabes, juntos y eso... y me regaló algo mucho mas preciado que sus sentimientos... – Mira directamente a los ojos al niño. – No me esperaba tenerlo a él, eso fue …
– ...pero tu sabías que podía pasar, ¿No?. – Pregunta tranquilo. – Quiero decir, tener hijos por ti mismo...
– Si, pero que puedas hacer algo no significa que lo consigas... sinceramente en aquel momento, no creí que sucediera nunca... fue una sorpresa el hecho de haberlo conseguido... en serio, al principio pensé que estaba enfermo o algo peor... de hecho ahora que estamos tratando de hacerlo de nuevo, no tengo muy claro si es posible... – La sonrisa no se borra de su cara, ahora unida a un hermoso sonrojo en sus mejillas. – Pero quiero otro de estos... queremos una docena de críos escandalosos correteando por aquí y volviéndonos poco a poco mas felices, hasta que no podamos mas.
– Ya, pero ¿… como sabes que es el momento?. – Pregunta de nuevo, la angustia vela sus ojos. Deidara le acaricia el hombro entendiendo a lo que se refiere.
– Cuando sientas que no podrás avanzar si sigues haciendo lo mismo. – Le da a Tobi el sonajero para que juegue. – Tienes que dejar atrás toda esa mierda y decidir por ti mismo que es lo quieres de tu vida. A ver, ¿Tú que sientes a su lado?
– Uff, me cuesta mucho no temblar cuando me toca Kakuzu... Siento … siento que me voy a desmayar. Todo el cuerpo... – Deidara termina su frase y él se limita a asentir comprendiendo de verdad.
– Todo tu cuerpo recuerda lo que pasó, cada toque, cada golpe, cada aliento asqueroso... y sabes que él no es como los otros, él es la persona que te ha liberado, pero aún así, tu cuerpo se niega a reconocerlo como tal... no puedes evitar tener miedo, esperas un golpe, un insulto, las cadenas... el dolor y aunque sabes que no sucederá...
– … te cabreas por no poder corresponderle y casi esperas que te fuerce, a ver si así todo desaparece, pero te mira con comprensión y se limita a abrazarte y su voz... ah su voz es tan …. – se miran y afirman entendiéndose mutuamente.
– Llevo mucho tiempo con Madara y aún se me encoge el corazón cuando me besa, entonces pienso que es él, una y otra vez y al final he conseguido disfrutar de su contacto, por que sé que solo es un modo de mostrarme lo que siente por mi, y solo puedo corresponderle del mismo modo. Lo amo, así de simple. – Deidara suena tajante, tranquilo.
– Pero.. Kakuzu es tannn... él. – se queja Hidan. – Quiero decir... no le veo diciendo palabras bonitas. Vale que siempre está pendiente de mí pero … no en el sentido que yo quiero... es mas como un padre que como un amante... esas cosas se notan. Cuando Madara te mira sin que tu te des cuenta, ahh, casi se puede tocar lo que siente por ti... se ve que es grande y poderoso.
– Que equivocado estás, amigo. – Hidan frunce el ceño sin comprender. – Te mira del mismo modo que Madara a mi... pero es menos escandaloso que ese sexy Uchiha. – Tobi protesta en ese momento como si comprendiera que están hablando de su padre. Los dos amigos se ríen al tiempo. – Además, déjame decirte que es muy diferente cuando tu también quieres que pase... lo entenderás el día que simplemente, te dejes llevar.
Kakuzu entra al comedor en ese instante y los tres le miran al mismo tiempo. Alza una ceja sin comprender muy bien que pasa y sigue su camino hasta el sofá, sentándose junto al peliplata.
– Tienes razón. – Dice en un susurro el jashinista. – Creo que ha llegado el momento de dejarlo todo atrás y dejarme llevar. – Mira al inmortal a su lado con una sonrisa sincera.
La noche se presenta muy pero que muy interesante.
OooOooOooOooO
Diez días mas han pasado en relativa paz, veinte desde que ha nacido la niña y todo marcha mas o menos bien.
Sasuke ha engordado un poco mas de lo que debería, y su actividad se ha ido reduciendo en proporción al tamaño de su barriga. Y está mas mimoso que de costumbre, pero a Naruto no le importa, casi agradece tener al moreno constantemente en su vida.
Es media mañana y hace un tiempo agradable. El sol calienta tímidamente donde su luz llega y el ambiente es cálido y tranquilo. Naruto sale al jardín con el bañador puesto y una toalla en el hombro. Coloca la hamaquita en la que duerme la niña tranquila sobre la toalla, bajo el árbol. Recoloca a su hijita en el sitio hasta asegurarse de que la sombra la cubre completamente y la tapa con la sabanita dejando sin cubrir su carita.
Se sienta en el borde y se deja caer en la piscina sin mas. El agua le rodea y tonifica todos sus músculos con su frescura. Saca la cabeza y se mueve hasta la parte en la que puede hacer pie y la puerta del patio se abre mostrando a un Sasuke sonriente.
– Ven, métete. – Dice Naruto con una sonrisa similar a la de su amigo, salpicando en su dirección.
– Mejor no . – El puchero en la cara del rubio le hace cambiar de idea.
Entra a ponerse el bañador y sale dos minutos después con dos toallas, una para cada uno, que extiende en el césped.
Va hasta la niña y se asegura de que sigue durmiendo antes de acercarse al borde y quedarse ahí, mira a su amigo y va hasta la escalera sobándose la tripa.
Desciende dos escalones y se para, el agua está mas fría de lo que esperaba.
Naruto se acerca a él y extiende los brazos en su dirección. Se sumergen juntos hasta que el agua les llega a la altura de los hombros y de quedan ahí; Naruto aún agarrado a su brazo.
Baja la mano hasta la mitad de la espalda y le inclina hasta que queda flotando mientras el rubio le sostiene de pie a su lado.
– Mmm... esto es maravilloso. – Sasuke se deja hacer, cómodo y tranquilo, notando el pulso en sus sienes al tener las orejas sumergidas.
Saca una mano del líquido y se acaricia la tripa por fuera del agua al quedar así por el volumen, estirando el otro brazo y posando la mano contraria sobre el agua.
Naruto le sostiene sobre el agua y camina dando pasitos pequeños por toda la parte de la piscina en la que hace pie.
– Sí, es cierto. – Dice sin estar muy seguro de que el moreno le esté escuchando.
Durante los siguientes minutos hablan de cosas triviales, sin importancia, hasta que Sasuke se aventura a hacer la pregunta de la que quiere oír la respuesta.
– Naruto.
– ¿Mmm?
– ¿Vas a volver con mi hermano?
Naruto hace una pausa, caminando un círculo completo con la mirada fija en las ondas del agua. Desvía la vista a las cicatrices de sus brazos y madura la respuesta en su cabeza antes de decirla.
– Yo no le he echado. – Su voz suena plana, sin intención. – Puede volver cuando quiera.
– Sabes que no me refiero a eso. – Abre los ojos aunque se queda en horizontal sobre el agua. – Quiero decir que si mi hermano se disculpa y eso, ¿Seguirás casado con él?. Pero solo si se arrastra como un caracol sin concha.
Naruto sonrió triste.
– No me parece que quiera volver a verme, Sasuke... lo dejó muy claro, y que yo sepa, seguimos casados.
– Ya, pero si quisiera, ¿Le perdonarías?.
– No tengo que perdonarle nada...
Un silencio incómodo se instala entre los dos chicos, que se limitan a estar ahí sin mas que hacer.
Sasuke siente que para su amigo es doloroso, pero Itachi sigue siendo su hermano, le cuesta creer que se haya marchado por una "discusión". Ha vivido con ellos el tiempo suficiente, como para saber ,que ha tenido que ser muy gordo lo que haya pasado, para que Itachi ni si quiera haya ido a ver a la niña en todo este tiempo. Puede que esté enfadado con Naruto, pero la nena sigue siendo un ser inocente, ajena a los conflictos. Y aunque nadie le ha contado los detalles, sabe que hay mucho mas, detrás de la ausencia de su hermano.
– Solo tengo una pregunta mas: ¿Aún sientes algo por mi hermano?
Naruto le mira directamente. Su mirada es clara, limpia. Puede ver claramente el dolor recorriendo cada poro de su ser; un dolor tan profundo y agónico que le hace notar un escalofrío por todo el cuerpo. La mano del rubio acaricia su hombro y va bajando hasta quedarse posada sobre su pequeño hijo, guarecido en el cálido vientre. Y es cuando comprende que su amigo le está protegiendo de la verdad. Entierra su dolor en un agujero abisal para no perjudicarle, ni a él por ser su hermano, ni a su pequeño hijo, ya que un disgusto en Sasuke sería fatal para el pequeño.
Se hunde de nuevo hasta que sus pies tocan el suelo y le abraza todo lo cerca que le deja la barriga. En el arco de su cuello escucha la respuesta.
– Cada minuto que no estoy con él me siento un poco más muerto... es como si estuviera sumergido y cada uno tirara de mi en una dirección; Miku hacia la superficie, hacia el oxigeno y la luz y "él" hacía abajo, a la oscuridad y al frío. Y aunque no me creas, mi corazón, mi cuerpo, mi alma, todo lo que soy y seré, quiere desesperadamente hundirse en el abismo y no salir jamas de ahí... pero no puedo dejarme llevar. – Deshace el abrazo y camina a la escalera para salir del agua y tras enrollarse en la toalla, sentarse junto al bebé y mirarla con una sonrisa en los labios.
– Enamórate de mí. – Responde Sasuke a su lado.
– Sabes que no puedo. – Le choca el hombro con el suyo.
– Ya, pero no has respondido la pregunta, dobe. – Le mira de reojo. – ¿Sientes algo por él o no?
– Si te respondo prometes no volver a sacar el tema nunca mas ¿Vale, teme?. – Sasuke asiente y sonríe cuando Naruto le ofrece el meñique como si fueran niños de nuevo y espera hasta que lo enlaza con el suyo.
– Lo amo, como el primer día... no, mas que el primer día, mucho mas. – Mete la mano bajo la sabanita y saca la pequeña manita de su hija para acariciarla despacio. – Por que, por mucho que me odie, gracias a él, ella ha llegado a mi vida... y ahora mismo es la única razón que tengo para levantarme cada mañana y acostarme cada noche. No le odio por que no ha hecho nada por lo que deba odiarle... solo espero que me perdone el tiempo suficiente como para que ella pueda conocerle; que sepa lo guapo y bueno que es su padre... – Mira directamente a su cara y sonríe sin mas, tranquilizar al morenito es lo correcto en ese momento.
– Vale, está bien. – Sasuke acaricia también la manita de la niña al mismo tiempo. – Lo de enamorarte de mi sigue en pie...
– Se lo comentaré a Izuna san cuando le vea... – Naruto le sigue el juego.
– Conociéndole, estará mas que encantado de hacer un trío. – Los dos estallan en carcajadas, demasiado altas para la pequeña durmiente.
Miku se mueve en sueños.
Naruto ayuda a Sasuke a levantarse y toma la hamaquita del asa para entrar los tres dentro.
Ya han tenido suficiente sol por hoy.
…
El día se sucede en relativa tranquilidad para los dos chicos. Pasan de las dos de la madrugada cuando la puerta del cuarto de Naruto se abre lentamente y la luz del pasillo le baña parcialmente.
Duerme profundamente, de costado en el mismísimo borde del colchón con la cuna pegada a la cama, el brazo entre los barrotes y la mano aferrada dulcemente a la de su hija bajo las sábanas.
Unos pies descalzos avanzan a pequeños pasos y un peso hunde el colchón a la espalda de Naruto.
Una mano le agarra firmemente del hombro y le zarandea hasta lograr que ruede y se coloque boca-arriba.
– Naruto, despierta.
– Mmm … – murmura sin abrir los ojos. – … muniá muniá... un ratito mas, Itachi... no seas malo...
– Pero serás Dobe... – Va a pegarle una voz pero se da cuenta de que la niña sigue ahí dormidita. Se inclina hasta su oído y susurra muy bajito– Taka quiere nacer.
– ¡Voy, ya estoy despierto!... – Se levanta de un salto rodeando a Sasuke y aún en pijama y descalzo, sale disparado hasta la calle.
Se para justo con un pie en la calle y se da la vuelta rehaciendo el camino hasta su cama. Sasuke sigue en la misma postura, sentado tranquilamente, con la bolsa para el hospital colgada del hombro y las sandalias en la mano.
Naruto entra con una cara de preocupación muy mona, adornada con un sonrojo avergonzado por su reacción espontánea. Se arrodilla frente a Sasuke y le mira fijamente antes de preguntar.
– ¿Ya?, ¿Estás seguro?. – Sasuke asiente con una sonrisa que tranquiliza a su amigo. – Vale, tranquilo, no pasa nada, todo irá bien. – Repite mas para si mismo que para el morenito que sigue con calma los pensamientos en voz alta de Naruto. – Voy por Izuna, ¿Puedes esperar diez minutos? Voy y vengo corriendo.
– La casa de Madara está mas cerca y él tardará menos, así podemos dejar a Miku con Deidara y Hidan – Naruto asiente entendiendo todo . – Quiero que estés conmigo... no estaré tranquilo sabiendo que te quedas solo... y Taka necesita que esté lo mas calmado posible, ¿No?, pues coge lo mas imprescindible para la nena, y vamos. Te espero en el comedor.
Y tras decir eso, toma a la bebé en sus brazos y sale del cuarto dejando a Naruto pensando en lo que acaba de decir...
… y se da cuenta de que tiene prisa, su amigo está a punto de vivir algo maravilloso...
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Holitas mis queridisimas princesitasssss...
Muchas muchas gracias por vuestros maravillosos comentarios, son la gasolina que mi impulsa cada capítulo y nunca tendré palabras suficientes para agradeceros tanta atención...( os lovioooooo kyaaaaaaaaaa)
Este es uno de esos caps de transición, en los que parece que no pasa nada pero cuando lo lees una segunda vez piensas: andaaaa, a si que esto es lo que pasaaaaa... jejeje
Me encanta todo el cap, desde la conversación de Naru con su nena, la escena entre Hidan y Dei... la de Sasuke y Naru, tanto la de la piscina como la del final ( que risa por dios, casi me da algo escribiéndola jajajaj)
Me despido esperando que os guste y lo disfrutéis muchísimo.
Besitos y mordiskitos
Shiga san
P.D.: ( Creo que voy a llorar por la triste acogida de "Las Crónicas de Tobi" … habrá yaoi en los siguientes caps, y saldrán los mismos personajes que en este fic... no entiendo por que no os pasais … waaaaaaa lagrimítas tipo cascaditas) bye bye miauuuu.
