Hola! Siento haber tardado un poco más de lo habitual en actualizar este fic, pero he estado un poco ocupada y, en consecuencia, he tenido un pequeño bloqueo mental. Disfrutad.


—Me dijiste que me querías —me grita.

Victoria me suelta y resopla mientras yo recupero el aliento poco a poco.

—Si me quieres, ¿por qué no te decides? —me mira, ahora con lágrimas en los ojos—. Te acostaste conmigo primero, soy la primera a la que le has dicho que la quieres… ¿Por qué no me escoges de una vez?

—No es tan fácil —niego—. Que mis sentimientos por ti estén más desarrollados, no significa que por las otras no tenga. Los tengo.

—¡Deja de decir que no es tan fácil! —Tori me da un puñetazo.

—Eso era mi cara —me quejo.

—Y esto mi puño. Creo que no lo has visto bien —vuelve a darme en el pómulo—. ¿Y ahora?

—Sí, para ya. No es tan fácil.

—Sí, sí lo es —ahora me da en el otro lado—. Si yo lo he hecho, si he elegido por ti, tú puedes hacerlo también.

—¿De qué hablas?

—¡Los he traicionado a todos por ti, idiota! Y a ti solo se te ocurre acostarte con mi hermana en cuanto vuelve. Pensé que era especial para ti.

Ella intenta darme otra vez, pero detengo su mano y la retengo hasta que Victoria se libera y me vuelve a dar. Hasta entonces, no me había dado cuenta de la fuerza que tiene la Akvan. Pega fuerte y, en apenas dos golpes, ya me sangra la mejilla.

—¿A quién? —no me entero de nada.

—¿Por qué te crees que Kahlan está aquí? Porque las Valquirias son las únicas que pueden matarte.

Me quedo parada sin saber a qué viene eso mientras Victoria descarga su rabia contra mí. Sin embargo, la morena sigue hablando a la vez que me golpea:

— ¡Yo! Yo soy de quién Tamsin tenía que protegerte. De mí y de mi plan para matarte por órdenes del Ash y la Morrigan. Pero me enamoré de ti y le dije a esa mini-Valquiria que no hiciese nada. Solo por ti... los he traicionado a todos. Te he elegido a ti.

Entonces una lluvia de furiosos golpes me reducen hasta que choco contra el suelo. Si Tori ha hecho eso, significa que ha desobedecido a los líderes de los Faes y su castigo será…la muerte. Su vida a cambio de la mía. Un momento…¿Quería matarme? Ahora, Victoria no es la única que da. Quería acabar conmigo. ¿Qué hubiese pasado si no llega a enamorarse de mí? Empiezo a descargar toda mi rabia contra ella a la vez que ella lo hace contra mí.

—¿Y por qué no lo hiciste? —ataco con todas mis fuerzas intentando expulsar toda mi rabia con un puñetazo sobre su mandíbula—. ¿Me exiges que elija? —intento sacudirle de nuevo, pero esquiva el golpe—. ¡Podrías haberme ahorrado el sufrimiento! —las lágrimas empiezan a brotar por mis ojos.

—¡Te has acostado con mi hermana! —Victoria me da justo en un ojo llorando también—. ¡Ni un día después de hacerlo conmigo!

La morena vuelve a cogerme por el cuello ganando ventaja y se sube sobre mí. Sé que así no podrá matarme, pero tengo miedo. No es el miedo que sentí cuando Tamsin casi me mata. Entonces tenía miedo de morir, ahora lo tengo por el enfado de Victoria. Dejo que se desahogue un poco más, estrangulándome, antes de convertirme en humo y deshacerme de su ataque. Me quedo detrás de ella mientras me busca sorprendida.

—Lo siento —digo.

Victoria me mira por encima del hombro y empieza a levantarse. Cuando se da la vuelta para mirarme, su puño saluda a mi cara de nuevo. Me lo merezco, lo sé. La Akvan me mira con rabia, pero puedo ver la ira mezclándose con el dolor en sus ojos. Está herida y es por mi culpa. Así que sí, me lo tengo bien merecido. No puedo seguir con esto. He llegado al punto en el que empiezo a herirlas y no quiero eso.

—Lo siento —repito.

Sé que ella quiere volver a pegarme, pero no lo hace y yo agacho la cabeza. Me encamino hacia la puerta y salgo sin que Victoria me detenga, solo se queda ahí parada. No quiero más enfrentamientos, pero la morena me ha dejado hecha polvo. Necesito curarme y sé justo dónde tengo que ir. Espero que Tamsin esté en su despacho. Intento atravesar el campus pasando desapercibida, ya que, cualquiera que me viese, preguntaría cómo puedo seguir viva con la paliza que me han dado. Creo que Victoria hasta me ha dislocado el hombro y apenas puedo mantenerme en pie. Afortunadamente, llego rápido y llamo a la puerta. Tamsin pregunta quién es, pero tiene la voz como quebrada. Solo digo "yo" y abro la puerta. Al entrar, es como si me mirase al espejo. Aunque no sé quién está peor, si la rubia o yo.

—Tamsin, ¿qué ha pasado? —camino hacia ella apresuradamente—. Estás herida.

—Mira quién fue a hablar —ella intenta reírse, pero se queja de dolor—. Me han atacado unos Faes mientras venía hacia aquí.

—¿Quiénes eran? ¿Por qué lo han hecho? ¿Has hecho algo?

—No tengo ni idea. ¡Oye! ¿Por qué he tenido que hacer yo algo? Me han atacado sin más. ¿Y a ti qué te ha pasado?

—Fui a ver a tu hermana como me pedís…ordenaste —me corrijo para dejar claro que no tenía intención de hacerlo.

—¿Te han atacado también?

—No, ha sido ella.

—¿Qué Victoria te ha hecho eso? —se sorprende la Valquiria—. ¿Qué coño le has hecho, dicho o lo que sea? Victoria es muy tranquila.

—Acostarme contigo, eso es lo que le he hecho y me parece que se lo voy a volver a hacer.

Si pensando en ellas, les hago daño, va siendo hora de que piense en mí. Agarro a Tamsin por la camisa y, sin tener en cuenta su penoso estado, la beso hasta poder succionar un poco de chi. No es suficiente, así que empiezo a desnudarla sin dejar de besarla y coger un poco más de chi. El cuerpo no lo tiene mucho mejor. Está lleno de moratones y cortes, pero me da igual y sigo a lo mío. La Valquiria se queja y yo sigo, me pide que tenga cuidado y yo continúo, le duele y yo no me detengo hasta que me siento como nueva. He perdido tanto la consideración que le paso la ropa que le he quitado, digo un simple adiós y me voy con la excusa de que tengo algo importante que hacer. Mentira, voy a ver si me entero de quién ha hecho esto.

Como no podía ser de otra forma, al ir a hablar con la Morrigan, me encuentro con su querida hija. Alex me sonríe tan tranquila mientras yo me mantengo seria.

—¿Estás bien? —me pregunta preocupada.

—No, sé que no te importa, pero le han dado una paliza a la tía de tu novia —mis palabras van con veneno incluido—. Sospecho que tu madre sabe algo.

—¿Mi novia? ¡Ah! Te refieres a Kahlan… ¿Qué le ha pasado a Tamsin?

—La han atacado.

—¿Cuántos eran?

—No…

—¡Lena, querida! —Evony me interrumpe—. ¿Qué te trae por aquí?

—Han atacado a Tamsin y pensé que podrías saber algo, ya que te gusta tanto trazar planes para matar a la gente.

En seguida, me arrepiento de lo que he dicho. Si Evony se entera de que sé que ella, el Ash y Victoria conspiraban para matarme, la Akvan está muerta. Cuando la Morrigan hace una mueca de confusión, activo mi cerebro:

—Eres la líder de las Sombras, ¿no se supone que es lo que haces? Conspirar para acabar con los que no te convienen ¿no?

—Querida, no soy tan cruel. También doy segundas oportunidades…a veces.

Al parecer, Evony no sabe nada y sus pensamientos no la han delatado. ¿Sabrá cómo engañar a una Telépata? Vuelvo a casa repasando lo me ha dicho. Hasta que llego a la entrada, no me doy cuenta de que quizás he hablado con la persona equivocada. El ataque parecía una advertencia de la Morrigan, pero quizás fuese cosa de su hija. Me ha preguntado cuántos fueron, en plural… Si no quería parecer sospechosa, le ha salido mal. Está tramando algo, lo sé. Primero empieza a salir con Kahlan, ahora ha mandado a unos Faes contra Tamsin… supuestamente. Tengo que hablar con ella, saber que trama. Estoy segura de que tiene que ser algo muy malo. O quizás no es cosa suya y me estoy equivocando. Ya veremos.

No me es muy difícil encontrar a Alex. Está en su casa, con su madre. Las dos toman algo en la mesa que tienen en el jardín trasero o, al menos, creo que es el trasero. El mayordomo me guía hasta la puerta y me señala su posición al otro lado de toda la hierba. Camino con paso decidido y ellas me miran extrañadas, Evony más que Alex.

—Lena, ¿qué te trae por mi casa? —me pregunta la Morrigan—. Creí que había quedado claro que no tengo nada que ver con el ataque a tu novia.

—Lo sé, Evony, no he venido por ti —me cruzo de brazos y observo a su hija antes de volver a mirarla a ella—. ¡Ah! Y Tamsin no es mi novia.

—Seguro… —Alex carraspea desviando la vista.

—No, no lo es —elevo una ceja con cara de mala leche—. ¿Por qué lo has hecho?

—¿Hacer qué? —la morena se hace la sorprendida.

—Ordenar quela ataquen.

—No he sido yo. Tamsin no me supone ningún problema.

—Alex… —Evony la mira como si supiese que está tramando algo—. ¿Qué has hecho?

—¡Nada! —exclama su hija—. ¿La vas a creer a ella antes que a mí?

—Ella es la Soul Keeper, la que puede matarnos a todos los Faes, y tú eres una niñata malcriada —responde su madre—. Sí, puede que sea mi culpa y lo hayas aprendido de mí. No, de hecho, yo soy la que te enseñó a mentir. Pero parece que no muy bien.

—No he hecho nada.

—Repetiré la pregunta por última vez. ¿Qué demonios has hecho, Alex?

—¡Vale! Yo envié a esos Trolls a por Tamsin. Pero es que, desde que esa Valquiria estúpida ha vuelto, Lena no me hace ni caso.


Espero que os haya gustado y, si es así o no, me lo hagáis saber. Gracias por seguir leyendo. Hasta la próxima. Buen fin de semana.