Capitulo 25

Bueno, había llegado el momento. Soltó un suspiro. ¿Por qué se metía en esos líos? No era una chica vergonzosa pero desfilar frente a tanta gente le hacia poner los pelos de punta. Volvió a soltar un suspiro. No, no tenia idea de porque se metía en esos líos. Tal vez era mejor creer que los líos se metían con ella. Dio media vuelta y con ese poco tranquilizador auto consejo se encamino al vestuario.

Winry había observado detrás de la cortina lo que eran los espectadores del concurso de belleza para el cual la habían casi forzado a participar. Siendo de las pocas mujeres en la convención o lo hacia o se iba. Se coloco el vestido verde oscuro que le habían dado y lo miro de arriba abajo. Agradeció que no era monja sino se hubiera infartado. Era un pasaporte sin retorno al deseo. Un escote en V muy provocativo y un tajo sobre la rodilla del lado derecho del cuerpo. Mordió su labio inferior y se quito la ropa. Era un solo un momento y ya, se consolaba para no salir corriendo.

Termino de arreglarse en cabello justo cuando llamaron a su puerta. Era el momento de salir y su corazón latía muy rápido. Le daba vergüenza salir así pero se armo de valor y abrió la puerta con decisión en su mirada. Después de todo, si iba a hacer las cosas iba hacerlas bien. Al salir se fijo en que muchas de las mujeres que había allí, que tampoco eran muchas, no tenían mucha noción del maquillaje... o siquiera del cepillo. Eso la reconforto. Tal vez ganaría esa enorme y hermosa suma de dinero que la había movido hasta allí. Lo admitía, no solo lo hacia por quedarse, si no también por el dinero.

Agradeció que no se sonrojaba tan fácilmente porque la cantidad de gente que había allí la hubiera puesto como tomate. Mas bien la cantidad de hombres. Estaba junto a una docena de chicas tan o más lindas que ella y se pregunto que hacia en ese lugar. No tenía tantas ganas de ganar ese dinero en esos momentos. Solo quería largarse de allí. Entonces de repente abrió los ojos bien en grande y se tiro del escenario en el momento justo.

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-Coronel, me siento completamente ridículo.-dijo Fuery visiblemente incomodo. Ya habían pasado un largo rato desde que estaban así disfrazados y sentados observando el certamen y nada sucedía.

-Tranquilos.-dijo Mustang para sus tres subordinados.

La gente pasaba por allí y no podía sino mirar con curiosidad al ver aquel grupo de extrañas mujeres. La única que parecía mujer era efectivamente Riza. Tenía una peluca negra y unos pantalones ajustados bastante raros en ella. Los demás llevaban vestidos y una exagerada cantidad de maquillaje para disfrazar las facciones masculinas de cada uno.

Había llegado el final del certamen cuando la teniente diviso unos movimientos extraños. Sus ojos cual águila no dudaron un minuto y sacaron sus armas de entre su ropa. Fue entonces que empezó el desastre.

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Ed, Elysia, Al e Ira observaban todo sentados en una mesa casi al fondo del lugar. Todo gracias a que cierto rubio no había querido ir hasta que termino siento llevado a rastras por los otros tres. Edward simplemente no sabía que estaba haciendo allí. Ver a Winry tan bonita era algo sin dudas único pero no soportaba que estuviera frente a todos a aquellos babosos y viejos hombres. Parecía mas un burdel que un estupido concurso de belleza.

El tiempo le parecía interminable mientras todas aquellas chicas recorrían la pasarela con aires de grandeza. Solo le gustaba cuando pasaba Winry. Era la única que se tomaba todo con gracia; las demás eran solo reinas de drama para el. El solo tenía ojos para ella como siempre. Como siempre había sido. Solo que nunca lo había querido admitir hasta ese momento.

-Hermano, estas bien?-le pregunto Al al verlo tan ido.

-Si, todo esta bien.-intento disimular su estado.

Estaba ensimismado en sus pensamientos. No quería que ninguno de sus amigos terminara lastimado por su culpa. Tal vez lo mejor de todo era alejarse de ellos. Que estuvieran los chicos malos ocupados tanto en él que se olvidaran de su familia. Esa idea se le volvía cada vez más tentadora con el pasar de los minutos.

Se levanto sin dar respuesta a las preguntas de Al y Elysia. Se levanto sin rumbo definido más que el del hotel para recoger sus cosas y largarse de sus vidas. Era la única opción. De repente escucho gritos, disparos y un gran caos del lugar de donde acababa de irse.

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-Winry estas bien?-le pregunto Al mientras la llevaba hacia un rincón del salón.

La chica no sabia que responder. Todo había sucedido demasiado rápido. Ni siquiera sabía como había hecho para escaparse antes de que la atrapasen aquellos hombres. Solo lo había hecho por instinto. Pero su salto fue lo que provoco que, la que creía la teniente Hawkeye, actuase tan deprisa; dando inicio al caos y a la zona de batalla pero también a darle la oportunidad de escaparse y esconderse junto con Al y Elysia.

Lamentablemente la escena que vio al llegar al salón no fue de los mas grata. La gente corría intentando no ser tocada por alguna bala y todo volaba o caía al suelo haciendo un gran estruendo. Pero lo más lamentable era ver la situación de sus amigos y de la chica que amaba. ¿Qué no habían podido estar en un lugar más complicado? Estaban atrapados entre el escenario y una mesa volteada. No en el medio de la batalla pero a un así al alcance de los hombres de Kimbley. Al cual por cierto no localizaba en esos momentos.

Con ayuda de su gran entrenamiento logro llegar a ellos sin mucho esfuerzo. Hasta que algo lo impacto en el hombro pero siguió sin darle importancia. Solo quería sacarlos de allí de una vez.

-Ed!-dijo Winry lanzándose sobre el, aliviada de que estuviera bien, sin percatarse de la herida.

Se abrazaron brevemente antes de que una viga de madera cayera del techo casi impactando sobre ellos. Al abrazo a Elysia para que reprimiera los gritos. Los cuatro se levantaron a gachas, casi arrastrándose y se colocaron de espalda al escenario. Edward sabía lo que había provocado ese derrumbe y el humo que veía venir desde el otro lado del salón. Kimbley había hecho uso de sus trucos de fuego, como siempre sin importarle las consecuencias. Ese hombre estaba completamente loco.

Bien venían por el y ya no había marcha atrás. O usaba la alquimia o se quedaba a morir en ese lugar. Ya veía como el humo hacia estragos en Elysia siempre de salud tan delicada. Incluso en la cara de su hermano se veía la disposición a salir de allí a como fuese lugar.

-Winry sabes donde hay una puerta trasera o algo así?-pregunto Al rápidamente.

-Si.-respondió ella sin dudar.- saliendo por el lado derecho del escenario, hacia donde nos maquillaban, hay una puerta.

-Bien, háganse para atrás.-les indico el rubio mayor a las chicas.

Entonces Edward y Alphonse Elric juntaron sus manos e hicieron un túnel por debajo de escenario que según habían calculado saldría justo detrás de las cortinas del lugar. Se metieron los cuatro como pudieron y no miraron para atrás. Ya no había vuelta atrás. Y por eso no vieron como un rubio era atrapado por una sombra extraña.

-¿Y Edward?-pregunto Winry al estar fuera, ya en la calle. No pudieron solo que mirarse esperando que estuviese a salvo. El lugar parecía venirse a bajo en cualquier momento.

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-Coronel!-grito la teniente mientras intentaba de que no le pegaran un tiro. Este le dio su atención y ella prosiguió.-Kimbley tiene a Edward, señor.-dijo mientras a la vez señalaba a los susodichos.

Mustang no dudo dos veces en lo que tenia que hacer, a pesar de que los molestos hombres de Kimbley eran bastante difíciles de distraer. Debía llegar a Edward a como diese lugar.

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-Suéltame maldito infeliz.-mascullaba Edward mientras el alquimista estatal lo tomaba del cuello y lo levantaba en el aire con esa sonrisa cínica que tenia.

-Serás mi boleto directo a la gloria.-dijo sin escucharlo.-un niño que además de alquimista no necesita circulo de transmutación.

Estaba a punto de dejarlo sin aire y sumergido en la inconciencia cuando un golpe le dio justo en la espalda al infeliz que lo tenía sujeto. Entonces vio a Mustang sonreírle desde el otro lado. Intento sonreírle de regreso como agradeciendo por salvarle la vida cuando Kimbley se levanto de la nada y voló el suelo en el que se hallaba el coronel. Este se vio sumergido en una nube de humo y escombros. Y luego… no mas rastros del coronel.

-Parece que nuestro coronel no es tan listo después de todo.-Kimbley sonreía.

-Tu maldito bastardo…-dijo Edward a la vez que juntaba sus manos y creaba montañas de tierra en dirección al desquiciado alquimista.

Este esquivo eso dándole un buen golpe al joven Elric que no pudo esquivar. Estaba demasiado adolorido por la herida que había recibido antes. Un golpe más y otro. Intentaba luchar pero cada vez se sentía más débil. Fue entonces que vio a Riza. En sus ojos de águila se notaba tanta furia junta que no podía describirla. Sabia que ella no fallaría un tiro si el lo dejaba en posición. Haciendo uso de sus últimas fuerzas Edward giro alrededor de Kimbley y uso la alquimia para hacer unos muros alrededor del alquimista.

Fueron unas milésimas de segundos que a Ed le parecieron eternas. Kimbley destruyo con facilidad sus frágiles paredes y cuando estuvo a punto de arrojarse contra el, observándole su desquiciado rostro, el hombre se detuvo y cayo como un saco de papas al suelo. Sin observar muy bien, ya sucumbiendo a la inconciencia, vio como los hombres y mujer del coronel le quitaban los guantes a Kimbley y sometían los inútiles esfuerzos de sus hombres.

Entonces todo se volvió oscuro.

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Se oían voces. Muchas voces. Alguno que otro grito de enojo. No tenía idea de donde se encontraba y lo último que recordaba era caerse entre escombros y sillas rotas. ¿O acaso eran mesas? No recordaba. Pero de algo estaba seguro. Kimbley no lo había matado.

Comenzó a abrir los ojos de a poco. Se sentía un poco cansado y mareado pero pudo ver como las caras de las personas a su alrededor se llenaban de sonrisas y comenzaban a charlar alegremente. Entonces un abrazo y otro y de repente un beso. Un beso de unos labios que ya conocía.

-Winry…-dijo en susurro solo audible para la persona que se hallaba tan cerca de su rostro. Levanto su brazo mecánico y le acaricio el rostro lleno de lagrimas.- No llores. Todavía no me muero.

-Edward.-solo pudo decir ella antes de abrazarlo fuertemente. Saber que estaba bien era la mejor de las noticias.

-Ustedes están todos bien?

-Si.-respondió su hermano alegremente.-El único que nos tenía preocupado eras tú, que no sabemos como no se te infecto la herida en aquel lugar.

-El coronel?-pregunto recordando súbitamente como el hombre había caído entre los escombros.

-Esta bien. Solo re rompió la pierna.-le respondió Elysia luego de una breve tos. Su hermano se había elegido la chica mas frágil de todos en verdad.-Todos están afuera esperando que despertaras.

Justo en ese instante entro el coronel, haciendo un esfuerzo con gran parte de su pierna enyesada. Al lado suyo, fiel como siempre, iba Riza Hawkeye. Detrás de ambos estaban Falman y Fuery. Se alegraban de que estuviera bien y todo pero sin embargo en los ojos del coronel se veía algo mas. Algo que Edward casi podía adivinar.

Luego de unos minutos el coronel Mustang les pidió a todos que lo dejaran solo con el joven Elric. Este frunció el entrecejo y miro a Winry irse algo preocupada desde la puerta. Solo esperaba que no fuesen tan malas noticias.

-Como sabrás Kimbley ya sabe tu secreto.-el coronel siempre directo al grano.

-Si, lo se.-no quería mirarlo a los ojos.-Que puedo hacer?

-Por ahora puedo alegar que sufre de una incurable demencia. Ataco a compañeros, destrozo un establecimiento y daño a personas inocentes. Todo eso es bastante malo como para encerrarlo por un largo tiempo.

-Pero…-lo interrumpió Edward.

-Pero necesitamos que muestres un perfil bajo por los siguientes digamos meses.

-Uff.-bufo.- ¿Sabes lo increíblemente difícil que será eso considerando lo extraña que es mi vida?

-Eso ya no me interesa.-mintió el hombre.-Haz lo que tengas que hacer pero que no te encuentre otro alquimista como Kimbley porque ya no estaré ahí para vigilarte. Me trasfirieron a Central por un largo tiempo.

Edward no lo miro y el coronel se dignaba a irse. Por mas que quisiese meterse ya sabía que las decisiones iban por parte del chico y seguramente nada haría cambiar su obstinada cabeza. Estaba con una mano en el pomo de la puerta cuando el chico lo miro con una sonrisa picara.

-Suerte con la teniente, coronel.-y el hombre salio por el umbral.

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Lo buscaba por todos lados pero no lo encontraba. Dicen que cuando dejas de buscar algo y esperas un poco lo encuentras sin pensarlo pero en ese caso Winry tenía un mal presentimiento. Edward no estaba en la cocina, ni en el living, ni en el puesto, menos en los alrededores. Fue hasta su cuarto sin muchas esperanzas. El siempre había sido demasiado inquieto para quedarse en su habitación.

Entro y se desconcertó totalmente. Ropa tirada al suelo, el armario con mitad de ropa y sobre la cama de Edward unos cuantos papeles hechos un bollo. Winry se sentó en la cama aun extrañada y comenzó a leerlos. "Es mejor irme…" "Winry, Al, Elysia yo… estos estupido…" "Mejor es que me vaya". Así y muchas frases mas sin terminar. Típico de Edward.

Winry no tenía tiempo de llorar. Sabía a donde se había ido el rubio y eso le bastaba por ahora. Se levanto de un salto y salio corriendo de la habitación, del hotel bajo las miradas de todos. Corría y corría sintiendo como los pulmones iban a explotarle.

-¿Donde estas Edward donde estas?

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Ya había comprado el boleto y estaba en el andén correcto. Había preguntado a mucha gente solo para equivocarse para perder el tren y así no hacer lo que estaba haciendo pero ya era muy tarde. Veía como la gente abordaba el tren sin tantas cavilaciones en sus mentes como el. Daba un paso a la vez. Solo 5 minutos mas y el tren se iría sin el. Suspiro. Ya estaba hecho. Estaba a punto de subir al tren cuando una llave voladora golpeo su cabeza, haciéndolo caer al suelo adolorido.

Abrió los ojos y no pudo mas que sentir una lagrima cayendo en su rostro. Se fijo bien y un cabello rubio y unos ojos furiosos y tristes lo miraban desde arriba. Se levanto como pudo y la observo.

-¿Cómo te atreves a irte idiota?-le dijo mientras una bofetada cruzaba el aire y se imponía en la cara del rubio.-¿Qué acaso piensas que podré… que yo podré…-el tono de voz disminuía y las lagrimas aumentaban.-…pensaste alguna vez que yo podría vivir sin ti?

Winry era un solo manto de lagrimas y el estaba shockeado por completo. Sus palabras habían sido no solo un golpe sino un despertar. Sonrió como hacia mucho no hacia, se acerco a ella y la abrazo, cobijándola en su pecho.

-Yo tampoco puedo vivir sin ti Winry.-dijo mientras el tren se alejaba en el horizonte.-pero te amo demasiado como para que algo te suceda por mi culpa y yo…

-Y yo tomo mis propias decisiones y quiero estar contigo. Basta de estar solo Ed.-lo miro con una ternura singular.-yo estoy contigo.

Fue entonces que el muchacho se refugio en los brazos de su chica, llorando el también. Ya lo que viniese lo enfrentarían juntos y sabrían que hacer pero mientras solo serian Ed y Winry.