Epílogo – Cicatrices y recuerdos.
No importaba qué tan pesado hubiera sido el día, no importaba si ya era tarde, si aún no había cenado o si estaba llegando de un cansado viaje, Harry podía quedarse horas parado en cada uno de los tres cuartos del segundo rellano de la casa, frente a las camas de sus tres hijos, observándolos mientras dormían.
Después de sus primeros 4 años de casados, los Potter tuvieron la bendición de su primer hijo: James Sirius Potter, al que su padre solía llamar Sirius Weasley, porque decía que el carácter y el físico de su primogénito eran una combinación perfecta de su segundo nombre y su segundo apellido, James era además el niño consentido de Ted Lupin y de sus padrinos Ron y Hermione. Un año después de Jamie, la familia recibiría a Albus Severus Potter, fotocopia fiel de su padre en muchos aspectos, un "Evans" perfecto y un niño ejemplar que era la debilidad de los abuelos Weasley y de su padrino Hagrid. Al cabo de dos años más, para suerte de Ginny que no tuvo que esperar a 6 varones como lo hicieron sus padres, llegó su réplica casi exacta con Lily Luna Potter, la princesa de papá y la muñequita de mamá. Una angelical pequeña que le robaba el corazón a todo aquel que la conocía, "inteligente, hermosa y audaz como su madre", decía siempre su padrino Kingsley.
Sin embargo la feliz pareja no aprendió a ser excelentes padres a partir de su primer hijo, lo habían logrado desde antes, ya que desde siempre se habían hecho cargo de apoyar a Andrómeda con la crianza de Teddy, que en realidad era para ellos el hijo mayor. Para cuando Lily nació, Harry llevaba un año como Jefe de la oficina de Aurores en el Ministerio y Ginny, después de haber tenido una exitosa carrera como profesional del Quidditch, trabajaba en el Profeta encargada de la sección deportiva.
- Harry, mejor ven a cenar, si siente tu presencia en el cuarto se va a despertar y me costó mucho trabajo dormirla.
- Sólo unos minutos más Gin, no voy a hacer ruido te lo prometo, pero tengo que verla un rato a ella también, los extrañé mucho.
- Debes estar cansado, viajaste en escoba toda la tarde.
- Sí pero ya no los alcancé despiertos. Dile a Kreacher que me prepare algo y en lo que lo hace, yo contemplo un ratito más a mi princesa… por favor pequeña, sólo un rato más.
- Está bien amor, te llamaré desde la cocina cuando esté lista tu cena.
Ese fin de semana Harry pasaría todo el tiempo con su familia, para compensarlos pues había estado de viaje resolviendo algunos asuntos del Cuartel de Aurores de índole internacional. Ese sábado por la mañana Ginny estaba en la cocina con Kreacher y con los niños. Él acababa de tomar una ducha y se encontraba sin camisa frente al espejo, observando su colección de cicatrices y volviendo a la mente los recuerdos de cada una de ellas. Su rayo en la frente, el colmillo de basilisco en un hombro y la mordida de Nagini en el otro, la marca del Horroxcrux en el pecho y las ya casi inapreciables letras en el dorso de su mano derecha. Era verano, estaba a punto de cumplir 33 años, en 3 años más su primer hijo entraría a Hogwarts, Teddy acababa de presentar sus TIMOS, tenía varios sobrinos, su vida era tan hermosa y los dolorosos recuerdos del ayer ahora le servían de soporte para ser feliz.
- ¿Y ahí qué te pasó papá?
- ¡AL!... ¿Cuánto tiempo llevas parado en la puerta?
- Un rato, yo también observaba tus cicatrices, pero no sé que te pasó en la mano, casi no se ve.
- Ven hijo, siéntate. En efecto ésta casi no se ve, pero es la que más coraje me da, fue una injusticia en mis tiempos de estudiante.
- ¿Del colegio? ¿Te dejaron cicatrices en el colegio? Pensé que en Hogwarts no castigaban así, por lo menos eso dice Teddy.
- No lo hacen, te repito que fue una injusticia. Mis tiempos de estudiante fueron muy distintos a los que tienen ahora.
- Jamie dice que eres muy famoso por algo que pasó cuando ibas al colegio y que por eso todo mundo te conoce y te quiere, dice que mis tíos y tú hicieron cosas importantes, pero no sé qué tanto creerle, siempre me está jugando bromas.
- Bueno en esta ocasión tiene razón, fue algo importante, te prometo que hoy por la noche mamá y yo les vamos a contar un poco de esa historia, ya es tiempo que sepan por qué soy Auror.
- ¿Por qué tenemos que ir a Hogwarts? La prima Rosie dice que la tía Hermione y tú nos han enseñado magia que ningún niño de nuestra edad sabe hacer.
- Bueno es cierto, pero necesitan su preparación oficial o ¿a caso no te gustaría ir a elegir tu varita de mago como la de Teddy? Éstas que les hizo el Sr. Ollivander son de entrenamiento, pero no son las que utilizaría un mago de verdad.
Harry abrazaba por el hombro a su pequeño Albus de 7 años y lo miraba lleno de orgullo. Era muy parecido a él en todos los sentidos y con los años estaba desarrollando un carácter muy fuerte y una mente muy analítica, era audaz y parecía no temerle a nada ni a nadie, era digno representante de los dos nombres que llevaba. De repente la conversación se vio interrumpida por un grito proveniente de la planta baja… - ¡Papá! ¡Al! ¡Bajen pronto, ya llegó Teddy! ¡Vámonos!...
- Vamos hijo o tu hermano va a enloquecer si llegamos tarde a la Madriguera y tus abuelos sufrirán un infarto si pasan una hora más sin verte.
- Mis abuelos son… ¡geniales! El abuelo Arthur y todas esas cosas muggles y la abuela Molly con las delicias que prepara.
- Pero no lo digas muy fuerte o el viejo Kreacher se pondrá celoso, ya sabes que no hay nada que lo haga más feliz que prepararles a ustedes tres y a Teddy todos los postres que le piden…
En la cocina Kreacher, Ginny, los pequeños James, Lily y el recién llegado Ted Lupin (de 15 años ya) los esperaban con las escobas listas.
- ¿Amo va a desayunar algo antes de irnos?
- Gracias Kreach pero creo que me llevo un pedazo de pan dulce y desayunaré algo con mi suegra, no queremos llegar tarde al gran partido familiar eh... Hola Ted ¿no merezco un abrazo, ya sólo abrazas a Ginny o qué?
- Harry lo dices como si no me hubieras visto en años y sólo te fuiste una semana.
- Ya lo sé hijo, pero en realidad tengo que aprovechar que estás de vacaciones, por cierto ¿Cuándo llegan tus TIMOS?
- Harry, no presiones a Teddy con eso amor.
- No es presión, es curiosidad, seguro le irá mejor de lo que nos fue a Ron y a mí en su momento, aunque no nos fue muy mal.
- Ah pero si Hermione siempre dice que luego les fue muy bien en sus EXTASIS a todos.
- Sí, es cierto, pero los TIMOS son un paso muy importante para eso.
- Pues por Cuidado de Criaturas Mágicas no hay problema, Hagrid me preparó muy bien y en Transformaciones no me preocupo, en la teoría no creo haber cometido errores y en la parte práctica ese tal Tofty, después de pedirme dos transformaciones sencillas, se dedicó a pedirme que cambiara de forma mi nariz, el color de mis ojos, el cabello, hasta que terminé igualando su rostro para que me dejara salir.
- Mmm… parece que hay cosas que nunca cambiarán, je, je… ¿y cómo te sientes en las demás asignaturas querido?
- Pues en DCAO me fue bien, he tenido siempre al mejor de los profesores en casa ¿no?... en Encantamientos me defiendo y en Herbología Neville me hizo estudiar como loco, pero en Pociones… sigo rezando.
- Bueno, te pasaré las oraciones que Ron y yo hacíamos para la misma asignatura a ver si a tí te resultan (toda la familia soltó grandes carcajadas ante el comentario de Harry).
- Papá ya decidimos que hoy tú vas a jugar de buscador, Teddy de guardián, mamá, Al y yo de cazadores y tío George y tía Angelina estarán de golpeadores, porque Teddy no quiere que el tío Bill esté en el equipo, para así tener lo más lejos que se pueda a Victoire.
- ¿Y eso por qué?
- Porque estoy DE VACACIONES Harry y quiero descansar de esa mocosa pedante que se siente una diosa y que tengo que soportar TODOS LOS DÍAS en el colegio.
- ¿Y desde cuándo la aborreces tanto Ted? Siempre se habían llevado bien.
- Perdóname Ginny, yo sé que es la hija de tu hermano pero… ¡es insoportable!, se siente la niña más linda del colegio, se la pasa diciéndole a todo mundo que Harry Potter es su tío, que su madre es una Veela, que su padre sobrevivió al ataque de un hombre lobo… ¿y qué con eso? Yo puedo transformarme en el chico más guapo que existe si se me dá la gana, prácticamente soy tu hijo, mi madre también podía transformarse en una mujer hermosa y mi padre "era un hombre lobo", pero no ando contándoselo a todo mundo a mi paso.
- (Harry y Ginny intercambiaron miradas de complicidad y envueltos en grandes sonrisas comentaron al respecto) Está bien Ted, te entiendo, a veces las chicas nos sacan de quicio y Victoire es muy parecida a su madre en ese sentido.
- ¿Por qué no pueden ser todas como tú Ginny… o como Hermione? ¡Ustedes son geniales!
- Ahh porque si todas fueran como nosotras entonces ustedes no se darían cuenta de que somos geniales.
- Presumida… pero tienes razón mi niña, Hermi y tú son únicas. Pero volviendo al tema del juego, ¿Por qué van a jugar de cazadores hijo? Si a ti te gusta ser guardián y a Albus le gusta ser buscador… Ted puede ser golpeador con George y yo puedo apoyar a mamá y a tía Angelina como cazador.
- Ah pero es para que Teddy y tú jueguen en su posición fuerte y ganemos.
- Pero jugando así ustedes no van a entrenarse en lo que les gusta y es mejor que lo vayan haciendo si quieren ser seleccionados en el equipo de las Casas cuando entren a Hogwarts. Además ¿de qué te preocupas?, mientras tu madre esté jugando como cazadora nadie puede ganarnos.
- Pero nadie es tan buen buscador como tú papá.
- Bueno Al, empieza a entrenarte y tal vez el tío Charlie y yo pasemos pronto a la historia…
- Pues yo sí quiero ser buscador profesional cuando sea grande… James, ¿tú quieres ser guardián como el tío Ron?
- Quiero jugar de guardián en el colegio, pero me gustaría más ser experto en transformaciones como Teddy.
- Bueno hijo pues puedes prepararte mucho y llegar a ser un animago como lo fue tu abuelo James… y tú mi princesa ¿vas a ser cazadora como mamá? ¿o te gustaría ver cosas de muggles y Leyes en el Ministerio como la tía Hermi?
- ¿Yo?... ¡Yo voy a ser Primera Ministra como mi padrino!
- ¡Wow! Vaya… ¡esa es mi princesa!
La felicidad de los comentarios de sus hijos, el amor de su esposa, el color de su vida eran perfectos. Harry no pedía más, sabía que si en ese momento estuviera de nuevo frente al gran espejo de Oesed, simplemente se vería a sí mismo "sujetando un par de gruesos calcetines de lana"...
