Perodooonen la tardanza, pero tuve demasiado tiempo con bloqueo, entre otras cosas. Aquí está el siguiente.

¿Les está gustando? A partir del siguiente capítulo comenzaré a responder reviews xD

Gracias por leer este fic.

WhereIsTheBlack


Hermione permanecía en silencio, con la mandíbula apretada y con las cejas bajas evidenciado un estado de completo enojo o concentración mientras miraba al techo del cuarto de las chicas con los brazos cruzados. Su posición recta y acostada en la cama la hacía lucir como una estatua, la cual Ginny y Parvati observaban con preocupación, pero ninguna atreviéndose a preguntar lo que había pasado después de que la morena había entrado colérica a la habitación soltando toda clase de groserías, cosa que era muy poco característica de ella.

Permanecieron así unos cuantos minutos.

Hermione, sintiendo que las miradas fijas de ambas terminarían por hacerle un hoyo en la cabeza, se sentó abruptamente, sobresaltándolas.

-¿Es que ninguna tiene algo qué hacer? ¿Deberes? ¿Citas con novios? ¡¿Algo?!- bramó.

-Hermione, es la primera noche en el castillo…-

-¡Exacto!- exclamó dirigiéndose a Ginny y poniéndose de pie. -¡Es la primera maldita noche en Hogwarts, y no puedo creer que ya quiero que acabe el semestre!- dijo pasándose las manos por los cabellos y tratando de liberar su tensión de alguna forma, pero eventualmente se limitó a dejarse caer de golpe de nuevo en la cama, boca abajo.

Ginny y Parvati se miraron entre sí.

-Chica, no sé qué es lo que haya pasado en esa reunión, pero claramente te tiene muy alterada.- comenzó Parvati.

-Claramente.- respondió la voz de Hermione apagada por la almohada.

-Bien, pues suéltalo. Sabes que no nos dejaremos el asunto en paz hasta que lo hagas.- dijo encogiéndose de hombros, sin darle otra opción.

Después de unos segundos, Hermione se incorporó de nuevo en la cama, suspirando y colocándose debajo de las cobijas para ponerse cómoda. Una vez que acomodó las almohadas para sentarse reclinada en ellas, las observó directamente.

-Malfoy y yo tendremos que trabajar juntos.-

Ambas parpadearon.
–Hermione, eso lo sabías desde un principio, está claro que tendrán que trabajar juntos si ambos son prefec…-

-No, Ginny, no me refiero a eso. Me refiero a TRABAJAR JUNTOS. Él y yo. Dumbledore nos asignó como pareja para dar buen ejemplo de "buena convivencia entre las casas"- dijo rodando los ojos, como si tratara de algo tonto.

-No lo entiendo…- intervino Parvati, al observar que Ginny tenía una expresión en blanco al igual que ella.

-Es sencillo.- dijo sarcásticamente. -Tendré que estar pendiente de los asuntos de nuestra casa, como de los asuntos de la casa de Slytherin, a la vez de que probablemente tendremos que patrullar los pasillos juntos, tendré que asistir también a los juegos de Slytherin, y tendremos que ayudar a los de primero de ambas casas a ubicarse bien en Hogwarts.-

Ginny lucía ultrajada, mientras que Parvati contemplaba la situación en silencio.

-Pero, ¿Cómo ha podido Dumbledore hacer esto? ¡Simplemente no es justo! Él sabe bien de su historia…- al notar la mirada de Hermione recordándole que Parvati estaba presente, cambió rápidamente el hilo del tema. –Él sabe bien cuánto se odian.- terminó.

-Pues créelo o no, ha sido idea suya. Y esa no es la peor parte.- dijo cubriéndose el rostro con las manos y soltando un bufido prolongado a través de ellas. –Dumbledore ha organizado una celebración para el próximo cumpleaños de Hogwarts y ha invitado a los de Durmstrang y a las de Beauxbatons. Habrá un gran baile y ¿con quién creen que tendré que bailar el primer número?- dijo bajando la cabeza, logrando evitar la expresión estupefacta de ambas.

-¡¿Tendrás que bailar con Malfoy?!- dijo Ginny susurrando agresivamente, como si aquello fuera una cosa imposible para ella de pensar.

-¡Será como cuarto año de nuevo!- añadió Parvati casi gimoteando. –Y yo creía que ya había puesto atrás aquel momento tan espantoso de mi vida.-

Rápidamente Ginny se volvió a ella con la mirada entrecerrada, con aparente molestia.

-Chica, Harry podrá ser tu novio ahora, y es bastante bueno en asuntos de salvar al mundo, pero cuando se trata de baile… No. Simplemente no es bueno.-

Ginny abrió la boca para contestar, pero enseguida la cerró de nuevo, haciendo a sus dos amigas sonreír ligeramente.

-El punto es… ¿Qué es lo que harás ahora?- continuó Parvati, dirigiéndose a Hermione.

-No hay nada que pueda hacer al respecto. Debo reunirme con él mañana antes de clases para arreglar el paseo por el castillo de los de primero. Creo que hay que hacerlo juntos, si queremos comenzar con esto bien.-

-¿Y crees que él esté dispuesto a hacerlo?-

-No tiene otra opción, Ginny. No creo que sea capaz de exigirle a Dumbledore un cambio de pareja después de haber visto la seriedad con la que hablaba. Además, las parejas fueron escogidas por el Sombrero Seleccionador, se trata de un asunto fuera de las manos de todos.-

Ginny y Parvati se miraron entre sí, sigilosas, creyendo que Hermione no se percataría de esto.

-De acuerdo, ¿Qué sucede?-

-¿Has dicho que el Sombrero Seleccionador ha acomodado las parejas?-

-¿Qué tiene de malo?-

-Nada, eso solo que el Sombrero es conocido por tomar decisiones bastante acertadas. Creo que si Dumbledore lo ha involucrado, definitivamente se trata de un asunto importante.-

Hermione volvió la mirada hacia la ventana. Faltaba poco para que las demás chicas subieran al dormitorio.

-No sé de qué se trate, Parvati, solo quiero que termine pronto.- dijo dando por terminado el tema.

-Una cosa más.- dijo Ginny interrumpiendo el silencio que se había asentado, y haciendo a sus dos amigas volverse a ella. -¿Quién es la pareja de Ron?-

Hermione parpadeó unos instantes para después soltar una sonrisa divertida:

-¿Sabían que Luna ahora es prefecto?-


Estaba oscuro y hacía frío. Se despertó de golpe, algo sudorosa y agitada. El sueño aún era vívido en su cabeza:

-¿Por qué me das esto? ¿No se supone que las snitches están bajo llave?-

-Madame Hooch me dejó conservarla. Fue el último juego de la temporada después de todo. Quiero que la tengas.-

-¿Por qué?-

-Para recordarte que gané aun cuando esperabas que no lo hiciera.-

Hermione se sacudió el sudor de la frente y tragó en seco antes tratar de evitar volver a darle vueltas a aquél momento en su cabeza. Trataba de olvidar las palabras del chico, pero, ¿Era acaso posible olvidar uno de los mejores días de su vida? Y más ahora que deseaba con todas sus fuerzas que aquellas palabras fueran ciertas. Que Malfoy le probara que estaba equivocada con respecto a él. Pero eso era imposible. Si algo le había comprobado, era lo contrario.

La chica cerró los ojos con fuerza, volviéndose acostumbrada al hecho de que las noches de soñar con el rubio no iban a irse tan pronto. Pensó que el volver a Hogwarts y enfrentarlo calmaría su inconsciente, pero al parecer no había funcionado, de hecho éste sueño había sido más vívido.

No pudo evitar pensar en la historia que habían compartido los dos: las extrañas visiones de Malfoy, reuniones con Dumbledore, hechizos que casi los habían matado a ambos, Kaeser…

Inmediatamente se incorporó de lado en la cama, tratando de no despertar a las demás chicas con el rechinar de la madera y observó su reloj: dos treinta de la mañana. Cerró los ojos maldiciendo la hora y se volvió a acostar.

Después de estar varios minutos tratando de dormir sin éxito, se incorporó de nuevo e hizo lo impensable: Abrió el cajón superior del buró contiguo y extrajo de él una pequeña esfera color dorado. La pasó entre sus dedos, observando los detalles que la adornaban, y el frío que emanaba del metal. La contempló a la luz de la luna, como si se tratara de un objeto extraño y ajeno a ella. Le dio vueltas a la pequeña pelota sin parar, para después llevársela a su pecho y acomodar su cuerpo de lado contra el colchón.

Poco a poco, y sin darse cuenta, el sostener aquél pedazo de recuerdo en sus manos la llevó de nuevo a un dormir profundo, esta vez libre de sueños que la despertaran en el transcurso.


La mañana siguiente vino con prisas y ajetreos. Todos se habían desacostumbrado a levantarse temprano para ir a clases, por lo que muchos habían quedado dormidos y ahora pagaban las consecuencias haciendo una larga fila para entrar en las duchas.

Hermione no había sido uno de ellos. Estaba completamente lista y casi en la puerta para bajar a desayunar. Había amanecido de un mejor humor al que tenía la noche anterior, pero no lograba sacar de sí un sentimiento de nerviosismo que recorría todo su cuerpo. La verdad era que no sabía cómo iba a reaccionar Malfoy en cuanto se encontraran de nuevo, ya que en la reunión él simplemente había salido de la habitación, sin evidenciar si estaba molesto o alterado por aquello, lo cual la incomodaba más que una explosión fúrica de su parte.

-Será mejor que te adelantes sin nosotras. Se ve que esto tardará un rato, y los chicos probablemente ya estén en el comedor.- dijo Ginny con toalla en mano, al igual que Parvati.

La morena se limitó a asentir y a bajar las escaleras al Gran Comedor.

Ciertamente, Ron y Harry ya estaban desayunando. Hermione observó el rostro ojeroso del pelirrojo, y mientras más se acercaba, podía escuchar más las palabras que le dirigía a su mejor amigo.

-En verdad, no la soporto. Lo único que hace es decirme qué hacer y qué no hacer. Estoy harto.-

-Ron, eres mi mejor amigo, pero no creo que este plan esté funcionando.-

-Tiene que funcionar. Es lo único que…-

-¡Vaya Ron! Veo que no has pasado una muy buena noche.- interrumpió Hermione después de haber escuchado sus quejas. Ron parecía haberse atragantado con su propia saliva a la vez que Harry instintivamente había evitado con la mirada a la chica, como si de lo que habían estado hablando se tratara de un secreto. -¿Es que Luna ha tomado todo el control de la situación?-

Ambos muchachos se miraron. Ron enseguida asintió vivazmente. – ¡Sí! Quiero decir, sí, estaba charlando con Harry acerca de cómo Luna se pasó toda la noche haciéndome repasar el reglamento de los prefectos, no es así, ¿Harry?-

–Sí, claro, de eso hablábamos.- intervino con una cierta prisa que Hermione logró distinguir.

-De acuerdo…- replicó Hermione observándolos bastante confundida mientras estiraba uno de sus brazos para alcanzar un panecillo. –Debes poner de tu parte, Ronald. Sabes que dejar a Luna a cargo de dos casas podría ser bastante desastroso…- hizo una pausa. –E incómodo para los alumnos.- añadió.

-No te preocupes por mí, veré la manera de que Luna no se involucre de más en todo esto, pero debes entenderla, es la primera vez que es prefecto, y es lógico que se entusiasme por ello.- dijo con una voz madura, colocando su mano en el brazo de la chica. Hermione respondió con retirarlo incómodamente y fingir que lo había hecho para alcanzar la mantequilla. No se sentía cómoda con las afecciones de Ron, sobre todo después de que le hubiera confesado que estaba enamorado de ella. Aunque eso había quedado en el pasado. Ahora Ron tenía novia, y Hermione, aunque estuviera harta de sus muy notables muestras de afecto, se sentía aliviada de no tener que lidiar con ello.

-¿Qué tal va todo con Lavender?- preguntó cambiando de tema.

Ron enseguida se volvió a ella -¿Por qué lo dices?- preguntó de manera apresurada.

-Es solo que no los he visto juntos desde que bajamos del tren.-

-Ah… pues estamos perfectamente.- dijo Ron ensanchando el pecho. –Nos la hemos estado pasando de maravilla, y ambos nos comprendemos totalmente. Es la mejor chica que he conocido.-

Harry soltó un pequeño tosido, lo cual Ron ignoró a duras penas.

-Me alegro que así sea, Ronald.- dijo Hermione abriendo una copia del Profeta mientras daba un sorbo a su taza de café.

-Yo también, pero… ¿Por qué tan interesada, Hermione?- preguntó con aire de sospecha. –No estarás cel…-

-¡Perdonen la tardanza!- interrumpió Ginny estrepitosamente sentándose en medio de Ron y Harry, acompañada de Parvati, quien se sentó a un extremo de la morena y descaradamente le dio un sorbo a su taza de café. –Hemos dormido tarde y ahora nos quedan cinco minutos de desayuno.- explicó para después dar un pequeño beso a Harry de buenos días.

Hermione se quedó quieta contemplando lo que estaba a punto de decir Ron. ¿Estaba a punto de preguntarle si estaba celosa? No, seguramente que no. Ron estaba más que contento con Lavender, sin embargo no pudo evitar sentir un gran alivio por la interrupción de sus amigas.

-Bien, pues, será mejor que me vaya.- dijo Hermione saliendo de sus pensamientos y poniéndose de pie con algo de dificultad. El ligero temblor de sus piernas traicionaba su compostura, y los pesados latidos de su corazón confundían si estaba nerviosa, angustiada o expectante.

-¿Vas a enfrentar tu destino?-

-No sean tan dramática, Parvati.- dijo Ginny con un brillo en sus ojos a la vez que masticaba un trozo de pan. –Hermione puede arreglárselas perfectamente con ese hurón. No veo por qué deba de haber problemas.-

Hermione sonrió tratando de mostrar seguridad, pero ya no sabía a quién quería demostrárselo, si a sus amigos o ella misma.

-Bueno, Hermione. Si tienes algún problema con Malfoy no dudes en llamarnos.- dijo Harry con seriedad, como un buen hermano protector.

-Gracias, Harry. Pero como ha dicho Ginny: si hay algún problema, puedo arreglármelas perfectamente sola.- dijo guiñando el ojo y dándose la vuelta con prisa, antes de que alguien más (sobre todo Ron) pudiera comentar más sobre el asunto.


Hermione salió con prisa del Gran Comedor en busca del rubio. Si debía hacer esto, quería hacerlo lo más pronto posible y así acabar con su tortura. Dobló la esquina hacia el pasillo principal, y lo encontró.

Estaba recargado con la espalda contra uno de los pilares y parecía molesto, pero, si hablamos de hechos, todo el tiempo parecía estar molesto. Hermione se acercó hacia él con paso decidido, tratando de descifrar por los gestos de su rostro si esta conversación sería una pelea o un mero acuerdo. Malfoy se percató de su presencia y enseguida se enderezó y se cruzó de brazos, con posición dominante.

-No tengo todo el día, sangresucia, así que dejemos algo en claro de una vez.- dijo una vez que la chica se había posicionado frente a él. –Haremos esto a mi manera, y cuando digo a mi manera me refiero a que no vamos a hablar, y no vamos a intercambiar ideas frente a los mocosos. Esto se queda entre tú y yo. Ya bastante tengo con Slytherin sobre mi espalda burlándose de la estúpida elección de que seas mi pareja, y vaya que tienen razón.- dijo mientras entrecerraba los ojos al percatarse de que varios alumnos los observaban con interés, como si su encuentro fuera algo entretenido.

-¿Has terminado?-

-Por supuesto que no. Si debemos reunirnos para planear cosas para las casas será fuera de la vista de todos, así que tienes menos de veinticuatro horas para pensar en dónde demonios vamos a hacerlo.- susurró agresivamente.

-Me parece perfecto.- dijo Hermione tratando sin éxito de ocultar su furia, y diciendo la última palabra ligeramente entre dientes.

-Bien. Llevaré a los enanos a que se encuentren con los tuyos en la Sala Común de Gryffindor y podamos terminar con el recorrido de una vez por todas.- dijo sin darle palabra a la chica y girando con prisa para ir por los de primero.

-Solo te diré una cosa, Draco Malfoy.- dijo, haciéndolo detenerse en donde estaba. –No somos amigos. No fuimos amigos, y no somos amigos ahora. Ni lo seremos jamás. Como tú has dicho, esto es estrictamente para fines escolares.-

Malfoy se dio la vuelta, enfurecido, y le dedicó una sonrisa torcida. –Yo no pude haberlo dicho mejor, Granger. ¿Qué quieres, que te aplauda?-

-Lo que quiero es no saber nada de ti por lo que resta del semestre, así que ahórrate todo lo que no tenga que ver con el destino de nuestras casas.- dijo la chica dando media vuelta y dirigiéndose en dirección opuesta a la Sala Común.

Malfoy la observó retirarse con expresión ilegible y se marchó, no sin antes soltar un montón de groserías a los alumnos que habían observado su intercambio.


Hermione sentía que la saliva le amargaba la boca. Estaba tan enojada… ¿Cómo demonios iban a poder controlarse frente a los pequeños? Y sobre todo ¿Por qué Dumbledore tenía que entrometerse de esa manera en sus vidas?

La morena continuó su camino a regañadientes y entró por el retrato de la Señora Gorda la Sala Común, no sin antes soltar una palabrota cuando la mujer le preguntó que si quería escuchar la nueva canción que se había inventado.

-Bien, chicos, empecemos esto de una vez…- dijo después de reunir a los de primero en un grupo en la Sala Común.

Un niño de ojos color azul y cabello dorado levantó la mano.

-¿Sí…?- dijo alargando la palabra para poder captar el nombre del niño.

-Caleb.-

-Caleb, claro. ¿Qué sucede?-

-Me he enterado de que nuestro recorrido será con los de Slytherin… ¿Qué no se supone que somos enemigos desde el principio de la historia de la Magia? Siempre están buscando problemas. Harán que perdamos puntos para Gryffindor.-

Hermione entrecerró los ojos un poco. Esta era una de las cosas que quería evitar. Al ver a los de Gryffindor intercambiar miradas entre sí, decidió intervenir.

-No te preocupes. Los de Slytherin y los de Gryffindor podrán ser enemigos en algunas cosas, pero recuerden que somos de Gryffindor. Nos distinguimos por la lealtad, honra y valentía. Creo que podremos soportar unas cuantas horas con los de Slytherin. Además, confío en que ustedes no cederán ante sus insultos o trampas. - dijo guiñándole el ojo, haciendo que el pequeño se sonrojara.

-¡Bien pues! Saldremos a encontrarnos con los de Slytherin y comenzaremos con el recorrido. No quiero problemas, ¿Quedó claro? Especialmente el grupo de allá atrás.- dijo señalando a tres chicos que extrañamente le recordaron a ella y sus amigos cuando estaban en primero, por lo que no pudo evitar sonreír. -¿Hay alguna pregunta?-

Una niña levantó la mano.

-¿Tu nombre, cariño?-

-Freya.-

-Freya, ¿Qué sucede?-

-Quería saber si usted sabe quién es Draco Malfoy.-

Hermione parpadeó unas cuantas veces.

-¿Qué cosa?- dijo como si no hubiera escuchado.

-Draco Malfoy… ¿Quién es?-

Hermione se encontró a sí misma manteniendo una sonrisa falsa.

-¿Por qué lo preguntas?-

-Mi hermano me ha hablado acerca de él. Dice que es un chico problema, y que es grosero y cruel.- dijo la niña con miedo, como si Malfoy fuera el monstruo o malvado de alguna leyenda urbana.

-¿Quién es tu hermano?-

-Dean. Dean Thomas.-

Hermione sonrió ante la revelación.

-Bienvenida Freya. Conozco a tu hermano, y somos buenos amigos. En fin, Draco Malfoy es el prefecto de Slytherin, y nos acompañará en el recorrido.-

Al notar las miradas nerviosas de los chicos, añadió.

-No hay nada de qué preocuparse. Vamos en clases juntos, y me he dado cuenta de que me tiene miedo…- dijo evocando algunas risas de los de primero. –Así que no se separen del grupo y todo saldrá bien.-

Hermione salió de la Sala Común acompañada de los pequeños, para observar a Malfoy y a los de primero al final del pasillo. En seguida notó que los pequeños tenían sonrisas maliciosas en sus rostros, cosa que hizo que Hermione se sintiera defensiva. Sabía que apenas conocía a los pequeños de Gryffindor, pero era su deber asegurarse de que todo saliera bien, y desgraciadamente no sólo con respecto a ellos, sino también con respecto a los de Slytherin.

-¿Comenzamos ya, Granger? Hemos estado esperando por lo menos diez minutos.- dijo el rubio malhumorado y con expresión dura.

-Empecemos.-

Al pasar a un lado del rubio para ponerse frente a todos, pudo jurar que sintió una mano fría rozar la suya. El contacto fue tan rápido y ligero que no estaba segura de que realmente hubiera sucedido. Pero una vez que se hubo posicionado frente a los chicos y le dirigió una mirada sutil a Malfoy, observó que inmediatamente esquivó la mirada, con el pretexto de llamarle la atención a gritos a uno de los de su grupo.

Hermione sacudió la cabeza. –Bien, comencemos el recorrido por Hogwarts. Soy Hermione Granger, prefecta de Gryffindor, y él es Draco Malfoy, prefecto de Slytherin. Si tienen alguna duda pueden acercarse a cualquiera de nosotros, y estoy segura de que ambos podremos contestar de la mejor manera.- dijo con una sonrisa forzada, observando a Malfoy, quien parecía que quería estar en cualquier lugar excepto en este.

Dio paso a los pequeños una vez que hubo explicado los retratos famosos de la escalera. Sin notarlo, se había quedado lado a lado junto a Malfoy, detrás de ambos grupos.

-Más te vale hacer este recorrido pronto, Granger. Tengo mejores cosas que podría estar haciendo… como picarme los ojos con un tenedor…- dijo sin mirarla a los ojos.

-Creí que no íbamos a hablar o intercambiar ideas.-

-Tienes razón. No tengo por qué gastar mi aliento con sangresucias.-

-¿Por qué tocaste mi mano?-

Malfoy se quedó quieto, parpadeando. -¿Disculpa?-

-Tocaste mi mano hace un rato. Te advierto que si vuelve a suceder, te haré un hechizo que hará que vomites algo peor que babosas.- dijo con la voz calmada para no alterar a los dos grupos, pero cargada de veneno.

Hermione observó desde su vista periférica que Malfoy soltó una sonrisa con dientes.

-¿Me amenazas, Granger?- susurró, esta vez poniéndose frente a ella, dándole la espalda a los chicos. La miró fijamente a los ojos, por lo que la morena se vio obligada a mirarlo también. –Déjame dejarte algo bien claro. Puedo pasar bajo el radar y no causarte tantos problemas, o puedo ser tu peor pesadilla. Así que déjate de estupideces y continuemos el recorrido.- dijo con una malicia que la chica no tuvo opción más que quedarse en silencio antes de dar pie a una pelea.

Hermione se quedó pensativa unos instantes. ¿Por qué buscaba provocarla? ¿Qué es lo que Malfoy quería conseguir?

-Compañera Granger, ¿vienes? Los chicos se mueren de ganas por saber de las escaleras cambiantes.-

Hermione salió de su trance, sin más opción que continuar con su recorrido, ignorando las miradas intensas que le dirigía el chico.


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