Solo el trama me pertenece. Los personajes a Meyer

Retos De La Vida

Angielizz

23. Phoenix

POV BELLA

Eran demasiados recuerdos, demasiadas cosas buenas que sabía nunca volverían a ser como una vez había sido.

No iba a poder más días con todo esto.

Edward me tomo de la mano poniendo presión, llamando de esa manera mi atención.

- Bella… podrían quedarse, al menos un día más – hablo Charlie, volví a centrar mi mirada en mi padre quien me miraba de mi a Edward como buscando algún indicio de algo. Sabía los inconvenientes que una estadía alargada podría ocasionarle a mi padre con Renée. Él parecía estar de mi lado pero mi madre era un caso totalmente diferente.

- No… yo, lo siento Charlie, fue bastante tonto de mi parte venir.

- Los dejo solos – Edward salió, dándome privacidad con mi padre

- Hija…

- Perdóname, pero no puedo estar más cerca de… - de Jacob Black, de mi madre, de todos los recuerdos tormentosos

- Tu madre y yo te…

- René está muy bien sin mí, tiene a Rachel y ahora también al esposo de ella… no creo que mi regreso le afecte en nada

- Edward nos lo conto – soltó de pronto, como si fuera su última carta

- ¿Qué? – dije asombrada, mirando hacia la puerta por donde minutos antes Edward había salido, maldito traidor, al menos debió avisarme de aquello, volví a centrar mi mirada en Charlie

- Hija yo… - mi padre era un hombre de pocas palabras y no demasiado expresivo, no solía reír por cualquier cosa ni tampoco sentirse mal por alguna tontería, sus sentimientos eran de hierro, siempre lo vi como alguien que sobrevivía a todo, quizás en parte porque nunca lo vi sufrir o llorar, ni siquiera cuando murió la abuela Marie, su madre, era verdad que había sufrido, pero era un dolor que parecía llevar en los hombros sin decaer en ningún momento, las muestras de afecto después que deje mi infancia y fui madurando parecieron también extinguirse poco a poco al grado que un día ya no había más abrazos sin razones. Así era mi padre, sus sentimientos eran suyos y de nadie más, quizás de mi madre, pero no solía demostrarlos en público, ni siquiera a mí.

Cabe mencionar que cuando se dejó caer al suelo arrodillado frente a mi llorando, fue algo completamente sorpresivo y sobre todo inesperado, vi a mi padre por unos minutos arrodillado sin poder mover ningún musculo, no sabía cómo reaccionar o que palabras usar, así que utilice mi último y único recurso

- Papa por favor… no importa, fue hace mucho… - bien, no es que no importara claro que lo hacía, pero no sabía que otra cosa decir. Puse mi mano sobre su cabello canoso.

- Perdóname hija, nunca podre perdonármelo, ¿Cómo pude creer a alguien más antes que a ti? No debí comportarme de ese modo…

- No me diste nunca la espalda, me apoyaste, me enviaste dinero…

- No, te evitaba, te alejaba lo más que podía… debí haberlo visto, no podía creer que mi hija hubiera sido capaz de algo semejante… pero cuando no volviste, tu madre… ella y yo creímos en lo que ese…

- Papá, no importa ahora, me crees… nada de lo que paso importa

- Claro que si… perdóname – estuvimos así al menos diez minutos, yo intentaba tranquilizarlo desesperada pasando mi mano por su cabello, incluso había intentado levantarlo pero perdí el interés cuando por fin comprendí que no me haría nada fácil levantarlo del suelo

- Te perdono… lo hago, no hay nada por lo que debas disculparte – dije, se había levantado del suelo y limpiado incomodo sus mejillas, intente concentrar mi mirada en otra parte que no fuera su rostro.

- Deberías hablar con tu madre, ella…

- Papa no, me iré, lo siento… tengo que irme, ella nunca me creerá y esto ya es una batalla perdida que no pienso intentar luchar

- Hija…

- Charlie, he dicho que me voy – justo cuando planeaba irme entro René por la puerta, intente relajarme, serenar mi mente para su próxima ofensa a mi persona, probablemente diría algo parecido a lo ilusa que fui al mentirle a Edward sobre aquella mentira que había creado o algo parecido…

Camino hacía mí con pasos decididos. Estaba segura que iba abofetearme por estar más tiempo del requerido en su casa pero en cambio sus brazos me rodearon, sentí sus lágrimas en mis mejillas cuando me abrazo, no había palabras que pudiesen salir de sus labios, solo sollozos, sollozos que yo acompañe rápidamente, lágrimas que terminaron por hacerse compañía.

- Perdóname, he sido la peor madre del mundo – no podía negarle aquello

No podía decirle que no era así, cuando me dio la espalda de aquella manera.

- Lamento haberme comportado así contigo, no he podido dejar de pensar en lo mucho que te hice sufrir, si tan solo lo hubiera sabido…

- No me hubieras creído jamás - los sollozos me impedían hablar con claridad

- Perdóname, perdóname…

Edward realmente lo había conseguido. Vaya que era bueno en esto de crear planes.

POV EDWARD

Espere impaciente en el jardín trasero a que Bella saliera de la casa, ¿Iba a meterme en un lio por haber abierto la boca? Nada podía ser tan malo como lo que ya había tenido que presenciar.

- Vaya día – dijo Charlie acercándose a mí, parecía más recuperado, intente darle una sonrisa reconfortante.

- Lo mismo digo

- ¿Así que vives con mi hija? – sentí que el aire se me atoraba, me había tomado con la guardia baja

- Yo… señor Swan, en realidad por eso Bella y yo hemos venido – me gire para decir aquello mirándolo – amo a su hija, más de lo que pude llegar imaginarme podía amar a alguien, quiero casarme con ella - no encontré sentido darle un discurso sobre todo lo que Bella tendría a mi lado, aquello estaría de más, espere para que dijera y como no dijo nada, proseguí – Bella no estaba de acuerdo en venir para hacer esto, pero yo quiero hacer las cosas bien con ella, y Bella lo sabe… quiero su bendición, pero con esta o sin ella, me casare con Bella, aunque estoy esperando que usted acepte darme la mano de Bella para poder darle el anillo a ella…

- ¿No se lo has pedido? – solían tomarme en guardia baja tanto Bella como su padre, ambos resultaban poco predecibles

- Aun no lo hemos dado por enterado a nadie, solo mi familia lo sabe y creía que sería buena idea decírselo a ustedes

- ¿Ya se lo pediste?

- Hace un par de semanas, le pedí que se casara conmigo – una leve sonrisa se asomó por sus labios pero la quito rápido, como si nunca hubiera aparecido. Debía ser un hombre reservado.

- Creí que conocía a mi hija… vaya – ahora la sonrisa que le siguió quedo ahí sin desaparecer – nunca ha estado de acuerdo con el matrimonio… admito que leí en las noticias que iban a casarse pero supuse que era solo un rumor.

- Fue difícil, no sé qué hizo que aceptara…

- Te ama – se encogió de hombros, como si fuera la respuesta más obvia

- ¿Entonces?

- Tienes mi bendición, puedes casarte con ella… pero si tu…

- Lo sé, si lastimo a su hija las pagare el doble, no se preocupe no planeo hacerlo molestar

- Siempre supe que al final mi Bella terminaría con alguien como tú – supuse que aquello debía ser un halago

- Gracias

- ¿Y puedo ver el anillo? – lo saque de mi bolsillo trasero, no lo sacaba de ahí por si la oportunidad se presentaba.

- ¿Le gustara? – abrí la caja de terciopelo

- Supongo que ya sabes cómo es Bella, deberías confiar en tus conocimientos

Paso otra media hora para que la madre de Bella y Rachel salieran de la habitación, Bella no bajo las escaleras, por lo que no me quedo de otra que acercarme a Rachel

- ¿Dónde está…

- Parece agotada, quiso dormir un rato mas… dijo que subieras y comento algo sobre estar en aprietos – di un largo suspiro, era de esperarse

- Gracias – subí las escaleras, la puerta estaba cerrada pero no toque, entre sin más, ella estaba parada frente a la ventana mirando hacia afuera, en lugar de acostada como esperaba encontrarla

- ¿Del uno al diez cuanto crees que debería molestarme contigo? – pregunto cuando cerré la puerta

- ¿Qué tal si te doy mis razones y luego tú hablas?

- No, responde – hormonas, malditas hormonas, se giro a verme, estaba molesta y su cara estaba roja y con lagrimas aun en sus ojos

- Merezco… lo que sea que vayas a darme de castigo – murmure, sin saber que otra cosa decir sin hacerla molestar, pero eso pareció enfurecerla aun mas

- ¿Crees que actuando concedentemente conseguirás algo de mí? – trague saliva, se giro lentamente para verme y luego camino hacia la cama

- Bella, por favor, ¿no podemos hablar sin…

- No me digas que me relaje, o algo parecido Cullen, debería sacarte a patadas de mi casa – suspire

- ¿Quieres que me vaya? – no respondió nada – como gustes – era mejor irme a pelear algo estúpido con ella, me gire para irme de su habitación

- ¿A dónde vas?

- Me voy – murmure, sin saber que mas esperaba de mi, era como si todas las emociones del día se me juntasen de repente, solo quería llegar y dormir en la habitación del hotel y por la mañana pasar por Bella con la esperanza de que estuviera más tranquila

- Yo… ¿así nomas? - ¿Qué quería esta vez? O estaba molesta conmigo y me quería sacar a patadas de la casa de sus padres o no sabía que mas esperaba de mi

- Eso es lo que tú quieres

- ¿Qué va… a… - no dijo mas

- Adiós amor – murmure, cansado, pero obviamente no podía tomarla contra ella, que mi día hubiese sido de lo mas agotador no era culpa de Bella

- ¿Volverás? – pregunto cuándo iba a abrir la puerta de la habitación para salir, su pregunta me tomo desprevenido – volveré a saber algo de ti, ¿Eh? – sus preguntas no tenían ni el mas mínimo sentido para mí, me gire de nuevo para verla, tenía los ojos brillosos, y sus mejillas estaban con algunas lagrimas, hormonas, ¿Qué iba a hacer con ella?

- ¿De qué estás hablando? – pregunte confundido

- Dijiste que te ibas, cuando vuelva yo a Chicago todo será igual, ¿verdad? Es decir sé que soy muy mala prometida contigo y a veces te saco de quicio pero no estás terminando conmigo, ¿verdad? Edward te amo, no puedes dejarme prometiste que nunca lo harías – sino la interrumpí fue por el simple hecho de que sus palabras estaban siendo analizadas por mí, tuve que repetirlas más de tres veces en mi mente para comprender lo que ella creía que mis palabras significaban…

- Y es verdad, no seré yo quien termine contigo nunca…- me acerque a ella, se acerco a la orilla de la cama y escondió su cara en mi pecho, odiaba con todo mi ser sus hormonas

- No quiero que te vayas a Chicago sin mí, si regresas tu hoy yo me voy contigo – así que era eso, ella creía que yo me iba pero a Chicago

- Bella nuestro vuelo sale el miércoles, creí que ya lo sabias

- Yo puedo pagar el mío si no tienes dinero para mi boleto, no voy a estar en un lugar donde no estés tu

- Cuando dije que me iba me refería al hotel… no planeo dejarte sola aquí, menos cerca de Black

- Pero dijiste que te ibas a ir – susurro, acaricie sus mejillas calientes

- No me iré, pero debo ir al hotel a descansar, me siento agotado…

- Puedes quedarte a dormir aquí, hable con mis padres y me ofrecieron quedarme esta noche, Rachel también se quedara en la habitación de huésped

- No creo que a tu padre le agrade del todo la idea de dormir en la misma habitación que su hija

- No les va a importar, ellos saben que vivimos juntos

- Es diferente, es su casa…

- Entonces me iré contigo al hotel y por mañana regresaremos

- Bella… debes descansar, no quiero sacarte de un lado a otro ya es tarde

- No soy un bebe, ni estoy enferma…

- Pero llevas a nuestro bebe dentro de ti y tu embarazo debe ser algo que debo cuidar incluso más que si estuvieses enferma

- Pero…

- Sin peros

- No puedo dormir sin ti – murmuro – tendré pesadillas e insomnio

- No me chantajees

- Al menos duérmeme y luego te vas – dijo cruzándose de brazos

- Eres peor que…

- Soy una mujer embarazada no me molestes – sonreí besando el tope de su cabeza – por favor, te vas después de que yo me duerma – suspire, ¿Qué había hecho conmigo?

- Solo hasta que te duermas – Bella se acostó en la cama, hizo un espacio a su lado y me acomode quitándome mis tenis, sus manos fueron como un reflejo a mi pecho y sus labios a mi cuello

- Te amo – dijo sobre mi piel

- Bella… por lo que más quieras no me hagas perder el control, no aquí

- ¿Quién dijo que yo quería que no lo perdieras? – di un suspiro retardado

- Buenas noches – dije intentando dar por terminada la conversación, le sujete las manos y la atraje hacia mí.

POV BELLA

Abrí los ojos por los leves rayos de sol, me estire solo un poco para encontrarme con la cama vacía, se había ido tal y como había prometido, suspire, mi boca tenía un mal sabor, me levante de la cama y Salí de mi habitación, camine al baño y lave mi boca con enjuague bocal que encontré a la vez que lavaba mi cara asombrosamente no sentía nauseas ni ganas de vomitar como solía sucederme todos los días, baje las escaleras, no parecía que hubiera demasiado movimiento en la casa, no tenía ni la más mínima idea de las actividades laborales de mis padres, pero la voz de Charlie me hizo comprender que quizás o no trabajaba o bien, había tomado el día libre

- … Bella es una gran chica, pero es sorprendente su orgullo y lo capacitada que esta para intentar sobrevivir por ella sola

- Lo he descubierto

- También es muy terca y si ella se parece a Renée como sé que lo hace, te puedo asegurar que te causara más problemas de los que te puedes imaginar – Edward estaba aquí, quizás se había quedado pero ese pensamiento se volvió una simple ilusión errónea cuando entre a la cocina y vi a Edward con un cambio diferente de ropa.

- Buenos días Bella – dijo Edward detrás de la barra, Renée también se encontraba ahí, estaba preparando el desayuno, se giró a verme cuando Edward me recibió y me sonrió con culpa, aún estaba esa mirada atormentada en ella, intente disimular que todo esto era normal y parte de mi rutina cotidiana a pesar de que no era así.

- Hola, estaba pensando en ir al hotel para cambiarme de…

- Te traje ropa, y algunas cosas que te pueden servir – dijo Edward, me acerque a él - ¿Cómo dormiste?

- Bien, gracias

- Edward nos estaba contando lo difícil que es vivir contigo – comento Charlie sonriendo.

- ¿Es difícil vivir conmigo? – levante una ceja hacia Edward que intentaba ocultar su risa, Charlie ni siquiera intento guardarse la carcajada que soltó

- ¿Yo dije eso? Debió escuchar mal, dije que es difícil no vivir contigo

- No intentes salirte con la tuya Cullen

- Hice desayuno, ¿eso sirve de algo? – negué con mi cabeza – y si digo que tu mama lo hizo porque se lo pedí amablemente – sonreí negando aun con mi cabeza

- Bella… - me llamo Renée, me gire a verla, parecía incomoda o tímida e incluso algo de ambas – estaba pensando que quizás podamos salir de compras… o quizás…

- Pero Edward…

- Ya tengo planes con tu padre – alego rápidamente él, vaya traidor, ya iban varias en menos de veinticuatro horas.

Le di un sorbo a mi café, había aceptado la invitación de mi madre para salir, habíamos entrado ya a dos tiendas y decidimos tomarnos algo antes de seguir con nuestra salida

- Extrañaba esto – comento, como quien no quiere la cosa, no supe que decir así que espere a que continuara – recuerdo que odiabas salir conmigo de compras pero siempre te sacrificabas un poco para complacerme… ¿lo recuerdas? – asentí con un nudo en la garganta – anoche me preguntaste porque nunca te busque… tenía miedo de afrontarme a la realidad de saber que mi hija había sido capaz de aquello… pero una parte de mí no se daba por vencida, espere la primer semana a que negaras todo lo que se decía de ti pero te fuiste y no intentaste comunicarte enseguida, supongo que asumí lo peor.

- Pero te lo dije, te dije que se me insinuaba

- Y nunca podre perdonarme por eso, no importa cuántas veces te pida disculpas nunca podre perdonarme jamás por lo que te hice – estire mi brazo hasta tocar su mano y darle un leve apretón

- Pero yo te perdone, ya todo quedo en el pasado

- Yo solía decirle eso a tu padre cuando dejo de tomar, se lo perdone, le perdone que llegase ebrio a casa, sus resacas, que gastase la mitad de su salario en alcohol, pero esos años que él tomo no había manera que yo pudiese perdonarlo por haberse llevado a mi esposo, como sé que no podrás perdonarme por no haberte creído, hablado mal, tratarte pésimo y todos los desplantes que te llegamos a hacer, nunca podrás dejar atrás estos años que debieron ser tan duros para ti

- Pero ahora estoy bien, tu estas bien, los buenos recuerdos opacan los malos ¿No?

- No siempre, a veces aun nos persiguen

- ¿Aun te persigue el recuerdo de mi padre ebrio?

- Me persigue el pensamiento de creer que vuelva a eso, tu y yo tuvimos suerte de que tu padre fuera un borracho con modales y no nos tratase mal, pero debes aceptar que no por eso fue lo mejor que nos pudo pasar.

- A veces aún tengo pesadillas – acepte, cuando ella guardo silencio – pero ahora esta Edward

- Es un buen hombre, no pudiste elegir mejor

- Lo sé… - guardo silencio y yo también

- Tu padre me comento anoche que van a casarse – dijo lentamente, como si la confianza entre nosotras no estuviese aun del todo fuerte

- Así que Edward ya se lo dijo

- Tener las agallas y venir solo para pedir tu mano sabiendo todo lo que sucedió habla muy bien de él

- Debo aceptar que yo no estaba del todo convencida de venir pero Edward es un maestro del chantaje – por no mencionar de la seducción o un poco de ambas juntas.

- Ahora tendrás competencia – se burló, creí que quizás sería el último momento solas así que supuse que debía comentárselo

- Mama… estoy embarazada – abrió la boca sorprendida

- ¿Por eso van a casarse?

- Tarde o temprano nos íbamos a casar, pero Edward dice que quiere hacer las cosas bien y…

- Estas embarazada Bella, ¿Eso como puede ser hacer las cosas bien? – su voz no era como si me juzgase, más bien como si le hablase a una niña intentando hacerle comprender algo

- La historia de él y yo en ningún aspecto empezó por algo bien, yo lo sé, solo éramos amigos de trabajo cuando se dio nuestro… primer encuentro – intente darme a entender – y después fingíamos salir porque temía perder mi puesto y él me estaba ayudando, empezamos a actuar sin sentimientos Renée, no lo niego pero nos enamoramos y después me di cuenta que estaba embarazada – solté la bomba.

- Y entonces te pidió matrimonio

- Él iba a irse, yo termine con él porque era lo mejor para él, debió haberse ido a Chicago, yo planeaba volver aquí incluso aunque todos me dieran la espalda, no iba a lograrlo sola pero no podía arruinar su futuro, tenía planeado decirle que estaba embarazada cuando no hubiese manera que él regresara y arruinase su vida por mi

- Pero… fuiste tras él – intento deducir

- Él fue tras mí, rechazo su puesto incluso creyendo que probablemente yo no lo amaba, y después le conté sobre mi embarazo, nos amamos y por eso vamos a casarnos – termine, no dijo nada por unos cuantos minutos que me parecieron eternos y luego sin haberlo previsto sonrió y comenzó a llorar en silencio.

No sabía cuál era la razón de su llanto, podría ser tristeza por no haber tenido esta conversación antes, por no haber estado para mí en todo ese tiempo difícil o la culpa que la perseguiría por todo lo que pudo haber sido pero que no había sido.

- Así que… seré abuela, ¿no?


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