CAPITULO 23
-¿Qué haces aquí, Peeta?- dije poniéndome de pie, tratando de acomodar mi cabello y mi ropa. Dirigí mi mirada a Mags que seguía dormida, revisé mi reloj sorprendiéndome de que ya fueran las 9 de la mañana
-Vinimos a visitar a Mags-contestó el chico encogiéndose de hombros y poniendo sus manos en los bolsillos de su pantalón blanco, nuestros ojos se encontraron por un momento, noté que los suyos se veían de un azul más intenso gracias a la playera color turquesa
-¿Vinimos?- repetí sabiendo perfectamente a que se refería, pero muy en el fondo deseando que no fuera cierto
-¿Peeta? ¿Doctora Everdeen? ¿Ya puedo pasar?- la cabeza rubia de Delly se asomó por la puerta del cuarto, algo en el gesto que hizo en cuanto vio a Mags, no me agradó.-Hola
-Por favor, no vuelvas a llamarme "Doctora Everdeen"- traté de no sonar muy grosera, pero pareció como si hubiera sido al contrario, la cara de la chica se tornó carmesí ante mi respuesta y Peeta se veía un tanto molesto- no puedo aceptar que me llames por un título que no tengo, aspiro a él pero debo de ganármelo primero
-Yo… lo lamento, no lo sabía- Delly habló en un susurro, al parecer la había intimidado
-Eso no tiene relevancia Delly, no te preocupes- el chico le habló a su acompañante pero sin despegar los ojos de los míos- ¿verdad Katniss?
-Si lo digo, es porque es importante…- le espeté en forma pausada al tiempo que arqueaba una ceja - no puedo portar un título que no me corresponde, ya lo dije, pero en fin.
Con cada palabra pronunciada la tensión iba aumentando en la habitación, no era para nada bueno que discutiéramos frente a Mags, por lo que con paso decidido caminé hasta la puerta para salir y dejarlos a los dos solos, ya regresaría más tarde. Justo cuando iba a salir sentí como la vista se me nublaba y que mis rodillas se doblaban, tuve que sujetarme del marco de la puerta para evitar caerme.
-Katniss…- un momento después Peeta ya estaba a mi lado para sujetarme, había algo de angustia en so voz- Delly, llama a un doctor
-No, estoy bien... estoy bien- tomé el brazo de Peeta que estaba alrededor de mi cintura, no supe muy bien si era para apartarlo o solo para sentirlo realmente cerca de mí.
-Pero… no puedes decir que estas bien si casi te caes ¿Qué te pasó?- el chico me habló de una forma más tranquila a diferencia de la manera en la que me respondió hace algunos minutos
-Debe de ser la glucosa, anoche no cené y aun no he desayunado- confesé parpadeando varias veces para aclarar mi visión, por fortuna ya estaba mejorando- voy a la cafetería
-Claro que no, mejor te llevo a tu casa y sirve que descansas, comes y más tarde vienes… si quieres- sentí un escalofrío cuando susurró las últimas dos palabras en mi oído, me sorprendí tanto que me aparté de su agarre
-Yo… yo puedo ir… sola, gracias- tartamudeé algo nerviosa
-De eso nada Katniss, Peeta puede acompañarte y después regresar por mí- Delly cruzó la habitación y se situó entre el chico y yo, obviamente poniendo una barrera, aunque estaba sonriendo, su lenguaje corporal me advertía que guardara distancia- yo puedo quedarme con Mags
-No sería una buena idea que manejes tu auto en ese estado- Peeta se apartó de la chica para tomar mi bolsa que estaba en el suelo junto al sofá donde había dormido toda la noche- vamos
-Creo que no tengo opción- asentí con la cabeza hacia la chica Cartright y después dirigí mi mirada a Mags que seguía dormida, ignorando todo lo ocurrido, su pecho subía y bajaba de forma irregular con forme a su respiración… tuve que apartar la mirada porque si no la dejaba de ver no iba a poder irme. Por mi vista periférica pude ver como Peeta se despedía de su compañera, sin decir nada salí al pasillo con una pequeña sonrisa dibujada en mis labios.
La había besado en la mejilla aun cuando claramente ella esperaba que fuera en los labios.
…
Apenas entré en el auto, recliné el asiento del copiloto. Sin duda eso era mucho más cómodo que estar sentada en el sillón del hospital. Un leve suspiro salió de mis labios al sentirme cómoda, no me di tiempo de pensar que era lo que Peeta iba a pensar acerca de ello, después de todo era mi carro.
-Hum… ¿Katniss? ¿Dónde están las llaves?- la voz apenada del chico llegó hasta mis oídos después de que se acomodara en el asiento del conductor
-En mi bolsa- respondí mucho más dormida que despierta. Toda la noche me la habia pasado en un estado de sueño-vigilia gracias al movimiento que hacían las enfermeras que entraban y salían del cuarto de Mags para revisar su estado de salud.
Por un momento pensé que iba a tener que ayudar a Peeta a buscar las llaves, pero a penas abrí me disponía a abrir los ojos sentí como el motor se ponía en marcha. En lo personal creí que el chico no iba a poder conducir de una forma adecuada, que los recuerdos de su accidente automovilístico iban a estar presentes rondando su mente en todo el trayecto. Al parecer no fue así.
Sentí un leve toque en mi hombro pero mis parpados pesaban demasiado como para abrirlos. A continuación sentí como las yemas de unos dedos recorrían la línea de mi mandíbula, un leve cosquilleo fue el resultado de esa caricia, a continuación el toque se detuvo en mi barbilla y un dedo se paseó por mi labio inferior. Pero casi de inmediato fue apartado.
-Katniss- Peeta susurró mi nombre junto a mí oído al tiempo que me sacudía despacito-. Ya llegamos a tu edificio.
-¿Llegamos?- abrí los ojos de golpe al escuchar lo que había dicho- ¿Cómo supiste…?
-Está en tu agenda- el chico de ojos azules me dedicó una media sonrisa en forma de disculpa- apenas prendí el carro me di cuenta de que no te había preguntado la dirección y como ya estabas dormida no quise molestarte, así que me tomé la libertad de buscarla
-No te preocupes, está bien- hice el ademán para salir del carro, aunque algo me lo impidió… la mano de Peeta estaba rodeando mi muñeca- ¿sucede algo?
Peeta no me respondió, solo se limitó a verme fijamente, noté que interiormente estaba librando una discusión sobre que hacer a continuación. Puse mi mano sobre la suya y la aparté lentamente para darle a entender que no iba a irme a ninguna parte.
-Guardaste la flor- dijo por fin y había algo de duda en su voz- ¿Por qué?
-Yo…- tomé mi bolsa para sacar la agenda y de ella el diente de león que Peeta me había dado hace tiempo, ya estaba seco y solo servía como separador.- No quise tirarla
-¿Por qué no? Solo es una flor después de todo- había un tono sarcástico en su voz, solo pude encogerme de hombros.
-Puede ser. Puede que no- dije tranquilamente regresando la flor a su lugar- Gracias por traerme, Peeta
-Por nada- se apresuró a salir y abrir la puerta para mí- supongo que puedo acompañarte a la puerta de tu casa- me tendió la mano que no tardé en aceptar.
Caminamos en silencio, para cuando alcanzamos el elevador pensé que no podía sentirme más incómoda junto a ese chico, ¿Qué era lo que pasaba? Solo era Peeta, el chico al cual le había dado terapia, mi antiguo vecino de la infancia. Nada más. "También es el chico con el que te besaste en los jardines de Panem cuando aun acudía a terapia contigo. Además de que te dijo que sentía algo por ti desde hace mucho tiempo y tu solo te limitaste a poner la excusa de la ética profesional para no aceptar lo que sientes" me recordé. Si, vaya que tenía razones para estar incómoda junto a él.
Busqué la mirada de Peeta antes de salir del elevador al llegar a mi piso, pero parecía como si el techo se hubiera convertido en lo más interesante del lugar. Saudí mi cabeza y comencé a buscar mis llaves, pero al parecer las había olvidado. Tuve que tocar a la puerta.
-Olvidé mis llaves- dije como si no fuera evidente, en sus labios se dibujó una media sonrisa
-Debieron de haberse caído cuando saqué la agenda… lo lamento- rascó la parte trasera de su cabeza
-Está bien, de todas formas mi hermanita va a abrirme- pasé saliva con dificultad al recordar que él antes pensaba que mi patito era su hermana menor
-¿Prim? – habló un poco más alto de lo necesario
-¿Mande?- en ese momento la puerta de mi departamento se había abierto y del otro lado estaba mi hermanita con una mueca en su cara gracias a la confusión que eso debió significar para ella, ambos, Peeta y Prim se vieron fijamente a los ojos por un momento. Esperaba cualquier cosa, menos lo que pasó a continuación.- ¡Peeta, volviste!- mi hermanita se apresuró a abrazar a mi acompañante
-Hola, Prim- el chico respondió el abrazo de una forma muy tierna- te dije que lo haría ¿no?
Apenas unos momentos después, Peeta estaba sentado en nuestra sala platicando animadamente con Prim sobre lo que había hecho en todo el tiempo en el cual no se habían visto. Mi hermanita le habló sobre su relación con Rory, el cómo se conocieron cuando acababan de entrar al tercer semestre de la preparatoria y que tiempo después habían decidido comenzar una relación. Peeta la escuchaba atentamente con una sonrisa en los labios.
Por mi parte, estaba sentada en el sillón individual, comiendo una manzana, me había alejado como solía hacerlo cuando éramos niños, solo con la diferencia que en esta vez, Peeta no se giraba constantemente a verme.
-¿Ya decidiste que vas a estudiar?- Peeta le preguntó con genuina curiosidad
-Quiero ser maestra de arte- dijo Prim orgullosa, sonreí ampliamente, desde pequeña ella tenía ese sueño y pronto lo cumpliría porque ya estaba buscando opciones para que se integrara en el próximo ciclo que empezara
-Al parecer no has cambiado de opinión- le espetó el chico alborotándole un poco el cabello.
-¿Tu que estudiaste Peeta?- preguntó mi hermanita cuando me acomodaba en el sillón ya que mis ojos comenzaban a pesar por el cansancio.
-Gastronomía- distinguí la respuesta antes de quedarme dormida.
…
-Hora de comer, dormilona- escuché la voz de Prim entrar en mi habitación. Me desperté algo sorprendida de estar en mi cama, si yo me había dormido en el sillón de la sala- Peeta te trajo a la cama apenas te quedaste profundamente dormida y después te preparó algo para comer- respondió a la pregunta que no había formulado y a continuación depositó una charola de comida sobre mis piernas. Peeta había preparado pollo a la plancha con una ensalada de lechuga fresca y un jugo de naranja- Y está terminando de preparar el postre
-¿Peeta sigue aquí?- pregunté sorprendida.
-Quise asegurarme de que comieras algo rico- dijo Peeta que estaba recargado en el marco de la puerta de mi cuarto, con los brazos cruzados sobre su pecho- para que no estuvieras a punto de desmayarte otra vez.
-Eso fue muy irresponsable de tu parte, Kat… debiste de haber comido- Prim me regañó de una forma muy maternal, una tímida sonrisa se dibujó en mis labios mientras masticaba un bocado
-¿Se lo dijiste?- le repliqué a Peeta que no se había movido de su lugar
-Me preguntó la razón que me había traído aquí- se encogió de hombros para escudarse. Mi hermana palmeó un lugar en la cama para invitarlo a sentarse con nosotras e inmediatamente accedió-. No pude negarme a responder.
Le dediqué una mirada acusadora, pero pronto me recompuse al darme cuenta de que me estaba sonriendo en forma despreocupada mientras que con su mano derecha tocaba disimuladamente mi tobillo que estaba cerca de él.
Terminé de comer algo rápido para mi gusto ya que normalmente tardo un poco más en hacerlo. La comida que Peeta había preparado estaba muy rica, sin duda alguna había sido una sabia decisión escoger la gastronomía como carrera… es extraño que en el tiempo que le estuve dando terapia no me hubiera preocupado por preguntarle al chico que era lo que había estudiado, aunque también cabía la posibilidad de que no lo hubiera recordado. Antes de que pudiera levantarme para llevar mis platos a la cocina Peeta se me adelantó y las agarró argumentando que iba por el postre.
-Qué lindo es Peeta- Prim me susurró apenas el chico salió del lugar- y muy guapo.
-Le voy a decir a Rory eh- dije empujando levemente su hombro
-Sabes a lo que me refiero Katniss
-Peeta fue mi paciente, Patito… por eso volví a verlo- contesté como si con eso explicara todo.
-Eso no importa, tu le gustas, igual que cuando éramos niños- abrí mucho los ojos ante las palabras de mi hermana- yo opino que eso pasa a un segundo plano si pones los sentimientos sobre la mesa
-¿Cómo…?
-Me di cuenta por la manera en la que te ve, tiene esa mirada que Rory tiene cuando está conmigo y que seguramente también yo tengo cuando estoy con él- no dejó que terminara mi pregunta cuando ya me estaba explicando todo
-Tiene novia- argumenté recordándolo junto con Delly- llegó con ella al hospital para visitar a Mags
-¿Y con quién esta ahorita?- Prim levantó una ceja, ese era un muy buen punto- lo que viste tal vez solo se trata de un mal entendido.
No pude decir nada más, porque en ese momento Peeta había entrada en el cuarto con un pay de queso. Algo me decía que había tenido que comprar los ingredientes dado que no recordaba tenerlos en mi alacena. Los tres comimos del mismo plato mientras platicábamos de cosas sin sentido.
La tarde pasó rápidamente y Peeta se quedó a cenar, yo había querido regresar al hospital pero el chico y mi hermanita se habían puesto de acuerdo para mantenerme en casa, un gesto que me pareció muy lindo. Cerca de las 9:30 de la noche Peeta tuvo que irse debido a que recibió una llamada de Haymitch preguntándole donde estaba.
-Promete que vas a volver a venir antes de que pasen otros 10 años- dijo mi patito en forma de broma mientras se despedía de él en la puerta del departamento
-Lo prometo, pequeña- la abrazó y besó su coronilla
Salí con él al pasillo y esperé a que llegar al elevador que se estaba tardando en llegar.
-Muchas gracias por todo, Peeta- lo dije enserio y el chico sonrió ampliamente, para después acomodar un brazo sobre mis hombros
-Por nada Katniss- besó mi sien y me estremecí casi imperceptiblemente- Antes de que me vaya… Solo quiero aclarar una cosa. Yo. No. Besé. A. Delly.- me susurró con voz calmada.
-¿Qué?
-Comencé a decirle que la había recordado...- Peeta hizo una pausa y yo seguía en shock por la naturalidad con la que tocó el tema- Ella se emocionó y se abalanzó sobre mis labios.
-Delly te besó, pero no te apartaste y tampoco lo hiciste la segunda vez- dije en forma pausada mientras que por mi mente pasaban las imágenes de ellos dos besándose y la forma en la que Peeta acariciaba el cabello de la chica al tiempo que acunaba su mejilla, un nudo de formó en la boca de mi estómago. No me creía capaz de decir nada.
-No quería decepcionarla, ella es mi mejor amiga y no soportaría el lastimarla. Pero créeme cuando te digo que en cuanto te vi pasar quise ir tras de ti- tomó mi mano justo cuando las puertas del elevador se abrían- tenía los ojos abiertos, lo vi todo… en ningún momento sentí la necesidad de cerrarlos para…
-Peeta, no tienes porque explicarme nada- aparte mi mirada al elevador esperando que entendiera la indirecta
-Pero siento que debo hacerlo- besó el dorso de mi mano y después mi mejilla, acto seguido se alejó.
Lo último que vi antes de que las puertas se cerraran fue su sonrisa apenada, sus manos en los bolsillos del pantalón y su mirada preocupada. Toda su postura me decía que tenía miedo de que yo no le hubiera creído... Pero, vamos, estando en mi situación ¿Qué pensaría una persona normal?
Ay Katniss, Katniss, Katniss ¿Ahora que vas a hacer? Jajaja XD
Hola mis queridos lectores :D ¿Cómo les va el día de hoy? Espero que les haya gustado este capitulo, que en lo personal, siento que maneja muchas emociones y así. Pero bueno! Me encantaría saber su opinión al respecto :D muchas gracias a las personas que se tomaron el tiempo de marcar Follow/Favorito y a los que me dejaron un review en el capítulo pasado...
Berenicita Cullen, Coraline T, KatheMQ, LunaMason, X y alice22. Como siempre lo digo, sus reviews me alegran el día y me motivan a escribir para ustedes :)
Nos leemos pronto :*
X: Creo que todos odiamos profundamente a Coin por ser tan maldita jajaja, en verdad espero capturar su esencia encantadora 7-7 muchas gracias por el review :D
alice22: Es un gusto que te agrade mi historia, con cada persona que me lo dice me siento orgullosa :3 muchas gracias por tu apoyo y por dejarme tu opinión
