Capítulo XXV - Epílogo

Mundo Digital, Zona Kernel

La batalla fue satisfactoria de alguna manera, eso por lo menos era lo que pensaba Homeostasis, en forma de la niña Norm, ya que de nuevo sus profecías se cumplían como siempre; los humanos y sus digimon llegaron momentos después en compañía de los Caballeros de la Realeza, podía ver en sus rostros cansancio y confusión, no podía culpar a sus invitados, pues él no entendía todo lo que sucedió, esa aparición de ese extraño ser, no entendía su procedencia ni su esencia, lo único que podía decir era que se trataba de alguien que pudo trascender a través del tiempo y del espacio con poderes más allá de la imaginación.

- ¿Qué fue lo que rayos pasó? - preguntó Takato entre angustiado y confundido mientras cargaba a el pequeño digimon que identificaron como un Dorumon.

- lo que sucede es que en un principio Dexmon y Alphamon formaron un sólo ser.. la antigua IA de Yggdrasil tomó información de ese Dorumon y la uso para crear a DexDoruGoramon, un ser inmortal con la capacidad de regenerarse debido a que su Digi-Code fue dejado en el cuerpo de Alphamon - dijo Norm con voz serena.

- por eso Alphamon nos dijo que le atacáramos.. era la única forma de vencer - comentó pensativo Tai.

- acaso ¿Tu sabes que fue esa luz? - dijo curioso Davis, una pregunta que inquietaba a todos los elegidos y tamers.

- verán.. ese es un misterio que se escapa de mi compresión - habló lamentándose el Dios de los Digimon.

- algo que ni el mismo Yggdrasil sabe.. no me lo esperaba - comentó Henry con Terriermon sobre su cabeza.

- será mejor que los envié a casa... deben estar agotados y sus familiares muy preocupados.. pelearon por tres días seguidos son que ustedes se dieran cuenta -

Takuya: ¿En serio? ¿Fueron tres días?

El Dios asintió con la cabeza, era una lucha larga pero nunca se imaginaron cuanto; todos acordaron que era el momento de irse a sus hogares, estaban muy cansados, comenzaron las despedidas entre ellos y cuando pudieron terminar Yggdrasil abrió tres puertas, una para los elegidos , otra para Takuya y Kouji, y finalmente para los tamers; los niños elegidos con sus digimon fueron los primeros en marcharse, muy pronto le siguió los guerreros legendarios y por último los tamers imitaron su ejemplo. Takato estaba a punto de cruzar la puerta cuando Norm puso su mano en el hombro, quería hablar algo con él antes de irse.

- ¿Qué sucede? - preguntó el chico, guilmon miraba confundido y con un rostro que Norm podría llamar tierno.

- puedo pedirte que cuides a Dorumon.. además se ha encariñado con tigo - dijo el Dios.

Era cierto, el pequeño Dorumon desde que pudo abrir los ojos no se despegaba de él ni un rato, así que el muchacho se dispuso a cargarlo mientras los Caballeros los llevaban de nuevo al mundo de Dios; movió su cabeza en afirmativa, cuidaría de aquel digimon, esperaba que su madre no pusiera problema al recibir otro invitado en la familia, pero sentía que eso no era todo lo que debía hablarle.

- hay algo más.. ¿Verdad? - dijo el tamer.

- esa misteriosa entidad te habló.. estoy en lo correcto - habló en afirmación.

Takato movió de nuevo su cabeza en afirmativa.

- ¿Descubriste algo de aquel ser?.. cualquier información será bienvenida - pidió Norm.

Takato: no.. pero de alguna manera se sintió tan familiar.. aunque puedo decir que es benevolente, al final nos ayudó en la batalla.

Yggdrasil dio la espalda mientras pensaba lo que el tamer le había dicho, el chico no supo que decir y sin más se marchó junto con Dorumon y Guilmon, de esa manera el Dios quedó junto con sus Caballeros, igual no supieron que decir.

- ese muchacho.. esta muy relacionado con esa presencia.. tenemos que mantenerle vigilado - sentenció Yggdrasil, sus Caballeros sólo se inclinaron y se fueron del lugar a cumplir las órdenes de su amo, aunque fuera un adepto, pero se sentía diferente y esa misteriosa presencia no aclaraba las cosas, entonces fue cuando debía reflexionar.


Zona Oscura, Castillo de Lucemon.

El rey de los ángeles malignos estaba sumamente contento, o eso era lo que podían decir los otros señores demonio; de hecho su maestro fue extrañamente benevolente, pero eso no quería decir que los castigos no fueran impuestos, el precio que pago Barbamon fue la aniquilación de NEO, su más preciada posesión; Demon con tal de salvar su pellejo entregó un objeto de inmenso poder, en estos momentos su maestro lo estaba sosteniendo en la mano, era una simple pluma, fue lo que dijo Lilithmon.

- estoy agradecido de que me hallas entregado esta pluma Demon.. ahora tengo en mis manos un mapa de todas las dimensiones, y cuando esos viajeros vengan por ella.. tendré la oportunidad de arrebatar la fuente de donde provino - dijo Lucemon con una sonrisa en la cara.

Era algo humillante que el secreto que tanto había protegido para sí, estuviera en estos momentos en manos de uno de los seres que más aborrecía.

Demon: maestro.. estoy contento de servirle pero.. una duda sin embargo.. ¿el adepto como supo la conexión entre Dexmon y Alphamon?

- lo sentiste.. ¿verdad?.. esa presencia, es un signo de despertar - contestó el amo orgulloso, mientras mostraba su sonrisa amable cambiaba a una diabólica.

Era misterioso para Barbamon que algo que ni siquiera el mismo Yggdrasil tenía conocimiento fuera tan familiar para Lucemon, que era lo que rayos tramaba, esa presencia era muy poderosa por no decir más, claramente era un ser que transcendencia el tiempo y el espacio; también era consciente sobre el poder de la pluma sobre las dimensiones, ahora que su señor tenía tanto poder por qué no se deshacía de los traidores, recordaba claramente las palabras dichas por este.

"... ... sino pelean con todas sus fuerzas, eliminarlos no tendrá sentido.. paralizados por el miedo.. no tendrán uso para mi..."

No podía dejarlos morir aun por alguna razón que los Señores Demonio desconocían, para los otros seis reyes de los ejércitos infernales les era imposible saber que era lo que pensaba Lucemon.

- retírense a sus palacios... tengo cosas que pensar - ordenó el ángel caído.

Los demás no tuvieron más opción que obedecer, al parecer su amo estaba planeando algo y ellos tendrían que prepararse; Lilithmon salió al balcón del castillo, en sus pensamientos estaba que muy pronto llegaría el momento de brillar, y tenía de su lado a un aliado muy poderoso que ni siquiera su señor Lucemon era capaz de vencer en estos momentos, el juego comenzaría y no había marcha atrás, antes de ir a su extravagante palacio de la Zona Oscura, había una visita que hacer.

El gobernante del Nido Demonio quedó sólo, caminó por los pasillos de su fortaleza hasta llegar a su habitación personal, un blanco brillante como el de sus alas; se sentó en su cómodo sofá mientras estiraba sus piernas.

- estas despertando.. como no estaría tan contento - comentó feliz el ángel.

- estoy tan orgulloso.. el camino finalmente se a vuelto claro.. tiene que ser así Takato - diciendo esto cerro los ojos para descansar y pensar lo que había ocurrido ese día, un día memorable para el ángel.


Zona Oscura, Fortaleza Militar separada del Nido Demonio

Lilithmon hizo una parada en este lugar, sin más entro sin anunciarse mientras los guardias intentaban detenerla, sin embargo todos fueron eliminados por la bruja cruel; de una patada abrió la puerta principal de una habitación especial, entró con brusquedad ante la mirada molesta de los que estaban en aquel cuarto, movió su cabeza hasta divisar su objetivo que la observaba con fastidió mientras caminaba hasta su posición.

- Hola DarkKnightmon.. ¿Cómo va todo?¿Lograste escapar por lo visto? - dijo burlándose Lilithmon.

- tu presencia es tan inoportuna Lilithmon, ¿Qué es lo que haces aquí? - bramó furioso el Caballero Negro.

- pues... él me invitó - dijo mientras señalaba hacia arriba, entonces la luz roja se hizo presente en la cámara de los generales, todos los presentes se inclinaron a excepción de Lilithmon, la cual estaba ocupada observando sus uñas.

- agradezco tu visita Lilithmon, estoy contento que hallas aceptado mi invitación - dijo la voz que se manifestaba a través de esa luz.

- esto será muy divertido ¿Cuándo comenzamos? - preguntó de manera infantil la Señora Demonio.

- muy pronto.. Lucemon dormirá un tiempo mientras se prepara para nuestro juego, también debemos prepararnos para entonces - fue la contestación de la voz.

Con una sonrisa en el rostro la señora de la lujuria se marchó del lugar, tenía cosas que preparar para el nuevo ejército que crecía en la Zona Oscura, pero no podía levantar sospechas aun entre sus compañeros, los reyes demonio; iría a su palacio a pensar lo que estaba a punto de hacer, los motivos los tenía tal como las herramientas y el poder, muy pronto todos serían testigos de sus acciones y emociones, pero para entonces ya sería tarde para detenerla.

- ¿Será correcto tenerla de nuestro lado? - preguntó DarkKnightmon a su maestro.

- Haga lo que haga no será ninguna molestia para lo que planeamos - respondió este.

- Sólo espero que no se le ocurra traicionarnos - dijo otro de los generales de la cámara.

- No lo hará, no tiene el poder suficiente.. pero nos será de mucha ayuda para el experimento - terminó de decir la voz antes de que la luz roja se desvaneciese.

Los Generales se pusieron de pie para preparar el campo de batalla, tendrían que esperar entonces la señal del ser con que hicieron aquel pacto para dar comienzo a una gran Guerra entre los distintos imperios fundados sobre el DigiMundo.


Zona Oscura, Mar de las Tinieblas

Una extraña figura apareció en la tumba del Dios Dragomon, era una sombra negra que no se podía distinguir rasgos diferenciables, pues en este mundo no podía manifestarse por completo, así se aseguro aquel ser entre los cielos; camino por las aguas pensando sobre los acontecimientos recientes, todo se había desarrollado como lo había esperado, pero igual se sorprendió de la manifestación de aquella luz aunque era algo de esperarse.

- Son signos del despertar.. esto será interesante, una Guerra de influencias - dijo con voz tétrica la extraña sombra.

- aunque es indigno para ti tomar forma humana, igualmente ya preparé todos los acontecimientos para la siguiente oleada de batallas - siguió con su monólogo dirigiéndose a los cielos grises.

Se podría decir que fue el causante de muchas de las desgracias ocurridas en el Mundo Digital, y no sólo eso; su rango de interferencia se extendía a distintas dimensiones. Ahora que preparó el camino para uno de los seres más destructivos en el multiverso, sólo tendría que ver como se desarrollaba los acontecimientos de ahora en adelante.

- Cuando el Dragón Rojo y Negro de dos cabezas conquiste el cielo.. Vida y Muerte, Cielo y Tierra, Existencia y Nada, Pasado y Futuro... - comenzó a recitar una extraña profecía, una terrible profecía.

- las flamas que convertirán toda la data en ruido cubrirán el mundo. Aunque muchas almas vagaran, buscando un eterno descanso, ellas serán comida para el dragón, para dar inicio a una nueva era de caos.. los dos universos se aplastaran el uno con el otro, junto a sus respectivas penas.. no existirá ni un rayo de luz o algún resquicio en la oscuridad - y con esas palabras se marchó del lugar, ya con el escenario preparado para una pesadilla que haría temblar al mismo Dios.

La procedencia de aquel ser oscuro era desconocida para todo ser en el digimundo, podría decirse que no era ni humano ni digimon, no tubo su origen en los datos pero ha influido mucho en ellos, el único ser que conocía bien su existencia no había despertado todavía y el Digimon que bien le tenía un sano respeto se mantenía oculto en las sombras, observando impaciente el momento perfecto para actuar, un aliado importante que movió mucho de los hilos en este mundo, la voz divina de la corrupción, el Señor de los Vampiros, GranDracmon.

Un futuro de batallas sangrientas fue lo que prometió, y esos días llegarán más temprano que tarde.


Shinjuku, Mundo Humano conectado con los dominios de Zhuqiaomon

Los tamers con sus digimon llegaron a casa, bueno, lo que quedaba de ella; sus padres los estaban esperando con lágrimas en el rostro, todos corrieron donde estaban a los brazos seguros de sus seres queridos, las terribles batallas terminaron por fin. Debido a que la ciudad ya no era habitable Takato tubo que marcharse junto con sus padres directo donde se encontraba su abuelo y su primo, los demás tamers y sus familias copiaron aquella acción y se fueron donde se encontraban otros conocidos de su familia, al parecer ya no se verían en un buen tiempo.

Yamaki se encontraba llevando la Familia de Takehiro, nombre del padre de Takato, hacía lo que sería su nuevo hogar; el chico estaba pensativo sobre todo lo que había sucedido, Lucemon y los Siete Grandes Reyes Demonio, el Peligro Digital, Chronomon y esa manifestación de aquel ser extraño pero a la vez tan familiar; pareciera que estuviera hablando con sigo mismo pero a la vez no, sin embargo algo le decía que las luchas no habían terminado, mientras Lucemon existiera en el mundo no podría ver la paz en el futuro.

- Takato despierta! - le regaño su madre.

- lo siento, estaba distraído - dijo disculpándose el muchacho.

- ¿Nos dirías en qué era lo que pensabas? - preguntó Yamaki de repente.

- no es nada - mintió para alejar preguntas que no podría responder en esos momentos.

- Señor Yamaki.. ¿Dónde esta Ryo? - se preguntaba Takato ya que no había visto a su compañero en un buen tiempo.

- sus heridas debían ser atendidas de inmediato, lo trasladamos a un hospital para internarlo algún tiempo - dijo Yamaki sin más, antes le impresionó como ese chico sobrevivió al tremendo castigo que sufrió a manos del terrible ángel digimon.

Takato no dijo nada más y se volvió a perder en sus pensamientos, uno de sus amigos había terminado en el hospital de gravedad a causa de Lucemon, sin lugar a dudas ese digimon representaba la verdadera maldad, y era cuestión de tiempo para que se reunieran de nuevo, se sentía como la luz y la sombra, no podía vivir el uno sin el otro, en constante lucha, tal como fue la situación de Alphamon y Dexmon; Hablando de Alphamon volteo su mirada a sus pies, donde descansaba Dorumon junto con Guilmon, alcanzo a sonreír un poco, pero fue algo muy tenue. Estaba muy cansado así que se durmió en las piernas de su madre, la cual se encontraba a un lado suyo.

Observando el helicóptero donde viajaba la familia, se encontraba la tétrica sombra del Mar Oscuro pero gracias a sus habilidades pudo adoptar la forma de un niño, no más de la apariencia de 8 años, pelo plateado, camisa blanca y short de color negro; llevaba una sonrisa en el rostro mientras miraba al chico irse, no importa donde huya, pues la guerra se dará mientras ese humano este vivo.

- descansa el tiempo necesario.. niño adepto, pues la Guerra hasta ahora empieza - dijo este mientras desaparecía en una ráfaga de viento.

- la gran Guerra... el poder y la gloría... la Muerte y la vida... me preguntó ¿Cómo lo harás? - Fueron las palabras llevadas por el viento.

El chico escucho aquellas palabras inconscientemente mientras se encontraba en el Mundo de los sueños, una palabra resonaba en su cabeza, la Gran Guerra, el miedo se apoderaba pero la calma llegó entonces, una luz que decía que todo iba a estar bien; el humano alejó los pensamientos oscuros de aquel ser y se sumergió en un lindo sueño mientras su rostro mostraba una sonrisa.

En el sueño el chico estaba en una habitación blanca, al frente estaba un pequeño Kiosco, dentro de él se encontraba una persona; Takato quería saber de quien se trataba, cuando estaba a punto de entrar en ese lugar la voz del sujeto lo detuvo.

- hace mucho que no venias aquí - dijo amablemente.

El niño no dijo nada y sólo se estuvo quieto en la posición que quedo cuando este le hablo.

- puedes venir cuando quieras.. eres un joven fuerte, pero en el momento debes seguir en la corriente de los sueños, no es así soñador - le dijo esa persona.

- ¿Soñador? - dijo Takato en duda.

- Un Soñador es aquel que puede soñar con los ojos abiertos, y lograr sus deseos con sólo desearlo.. los sueños fueron los que le dieron vida al Mundo donde habitan los digimon, y también el mundo donde tu habitas.. es muy pronto para vernos sin embargo - habló la extraña persona.

- ¿Quién eres? - preguntó con curiosidad el muchacho, ese sentimiento familiar que producía esa persona, era la misma que le hablo cuando se enfrentaron al terrible Dexmon.

- gracias por ayudarnos - agradeció el muchacho.

- entonces lo sabes... pero la pregunta de quien soy tendrá que esperar.. es hora de irte pero recuerda que puedes hacer tus deseos realidad, no hay adversidad que pueda destruir un sueño - con esas palabras el kiosco y la persona desaparecieron para dar lugar a un mundo de flores, sabía que estaba soñando, y sin más pensó en disfrutar de ello, por el tiempo que pudiera.


Final de "La Verdad de la Creación"

Y este es el final de lo que podemos llamar temporada, nuevos enemigos aparecerán y misterios comenzaran a aclararse en la siguiente temporada o historia secuela llamada

La Verdad sobre el Traidor

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