Título: Erotic.
Rating: T.
Advertencias: Situado en algun punto entre «Sexy» y las Nacionales.
Playlist: Electric Feel by MGMT.

«Turn me on with your electric feel».

—¿La entrenadora Sylvester vino a verte de nuevo? —pregunta Blaine, parpadeando rápidamente.

Kurt asiente, torciendo la boca.

—¿Dijo algo?

El joven de piel de porcelana chasquea la lengua, mientras ambos apuran el paso hacia la sala de los Warblers.

—Sí —musita él—. Dijo algo como «no dejaré que tú y tu grupo de Village People uniformados arruinen mi única oportunidad para destrozar a Will Schuester», me dio un disco y se marchó.

Blaine ya se encuentra bastante familiarizado con los personajes del McKinley, por lo que aquella pequeña amenaza sin sentido no le sorprende en absoluto. Le da una palmadita a Kurt en el hombro y pregunta, intrigado:

—¿Qué tiene el disco?

Kurt se encoge de hombros y revuelve el contenido de su bolso hasta sacar una caja trasparente. El disco que la misma contiene no posee ningún rótulo, cosa que Blaine hace notar en voz alta mientras lo da vueltas entre sus manos. Al tiempo en que ingresan a la sala del coro, Kurt rueda los ojos, aún con la suspicacia a flor de piel:

—Esa mujer ama crear expectativa.

El objeto pronto pasa por las manos de los Warblers y consiguen un ordenador portátil para poder chequearlo. Hay un solo archivo dentro de él, sobre el que Wesley posiciona el cursor, mientras los miembros del coro intentan amontonarse alrededor de la pantalla. Es una gran sorpresa para todos cuando el reproductor se abre y la música de trombones y trompetas comienza a llenar la sala. Todos reconocen la melodía al instante, porque incluso un idiota podría saber que se trata de 4 Minutes de Madonna.

Kurt suelta un grito ahogado cuando escucha su propia voz a través de los parlantes, aunque las miradas no se vuelven hacia él. Todos se encuentran demasiado concentrados en el espectáculo como para quitar los ojos de la pantalla. El joven Hummel desea simplemente que un gran hoyo aparezca de la nada en el salón y lo trague por completo, con ordenador incluido.

Las últimas tonadas de la canción resuenan en la sala y una ronda de aplausos hace que los colores en las mejillas de Kurt se vuelvan más intensos, si es eso humanamente posible.

—No sabía que fueses tan… erótico —comenta Nick, con una risilla.

En medio de las sonrisas y las miradas, aún incrédulas y divertidas, y un Kurt con las mejillas brillantes; Blaine se pone de pie toscamente y sale a grandes zancadas de la sala, sin decir una palabra y tropezando con algunos objetos inanimados como un bolso, una silla y, por poco, la puerta cerrada. Un silencio flota por la sala de los Warblers, mientras todos aún miran el punto por el que el solista principal ha desaparecido con tan extraña actitud.

—¿Y a éste qué le pasa? —pregunta Thad.

—Creo que Blaine tiene problemas —interviene Jeff jocosamente—. Y eso funciona a muchos niveles.