Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer

Emmett:16

Edward&Alice&Bella&Rosalie:15

Jasper:14


Capitulo 25: Disculpas en un Starbucks.

—Alice —jadeó Bella.

—Siento interrumpir —reclamó con una fría mirada.

Intentó sonar dura pero no lo logró. La voz se le cortó, sus ojos estaban inundados por las lágrimas; además destilaban repugnancia y enojo.

—Allie, no es lo que tú piensas... —aseguró Jasper.

— ¿Ah, no? Entonces, ¿qué es?

—Alice…

— ¿¡Qué es, Bella! ¿¡Qué! —gritó. —Mientras yo te busco desesperadamente por toda la ciudad tú estás en la casa de mi novio, besándote con mi novio. ¿Tienes idea de lo que he hecho por ti? ¡No tienes idea de lo que hice solo por ti!

Bella tragó saliva, nerviosa y con los ojos llenos de lágrimas.

—Al, no…

—No me llames «Al». Te consideré mi hermana por diez años. Diez años —Bella intentó acercarse pero Alice dio un paso atrás. —No te me acerques; no me toques. Me das asco.

Bella jadeó fuerte. Alice jamás la había tratado así, era como si le hubiera clavado una daga en el corazón. Ambas lloraban, pero Alice trataba de disimularlo. Sus ojos nunca habían mostrado tanto dolor, repulsión y odio a la vez.

—Y por favor, no me dirijas la palabra. No suelo hablar con traidoras.

El corazón de Bella se encogió más.

—No te he traicionado —tartamudeó.

Los miró a los dos inexpresivamente, tratando de esconder el suplicio que estaba pasando.

—Alice, por favor no —rogó él. —No es lo que tú crees, sabes que yo solo te quiero a ti —suplicó.

—No, aléjate de mí. Por mí puedes quedarte con Isabella, me da lo mismo —mintió.

—No, Alice. Yo sé que no.

Se acercó a ella; quiso dar un paso atrás pero se topó con la pared. Tenía miedo. Estaba dolida con Jasper por haberla traicionado pero lo que sentía por él no había cambiado en absoluto. Jasper se acercó más y rozó sus labios contra los de ella. Alice, intentando conservar algo de dignidad, lo abofeteó lo más fuerte que pudo.

Realmente no quería lastimarlo pero sabía que si dejaba que la besara le perdonaría cualquier cosa. Las lágrimas desbordaron sus ojos.

—Te advertí que te alejaras de mí.

Se dio media vuelta y se dirigió a la puerta.

—Alice, te amo —imploró. Ella lo miró.

—¿Ah, sí? Pues que forma tan interesante de querer, normalmente cuando uno ama a alguien no busca la primera oportunidad para besar a su amiga —contestó con indiferencia.

—Te amo —repitió.

—Pero yo no, Jasper —bramó con desesperación.

Sin más salió de la residencia Hale sin mirar atrás. Bella fue detrás de ella, no quería perderla.

— ¿Qué pasa, Alice? —preguntó inocentemente Rose cerrando el maletero de su coche.

Se acercó a ella y Alice la abrazó. Rosalie se sorprendió, normalmente ese tipo de muestras de afecto las hacía con Bella. Ella era más reservada en ese sentido; como Jasper.

— ¿Qué sucede? —insistió. — ¿Le pasa algo a Bella? —preguntó asustada.

—No, ella está perfectamente —afirmó con la voz cortada. —No me hables de ella, por favor —pidió incapaz de decir su nombre.

Bella la observaba desde el umbral de la puerta. Le dolía haber decepcionado a Alice. Nunca quiso lastimarla, ni siquiera sabía por qué había besado a Jasper. Había sido un estúpido impulso de demostrar una mentira. Una lágrima surcó su pómulo izquierdo.

— ¿Por qué, qué sucede? Explícame, por favor.

—Bella, Rosalie, Bella…

— ¿Bella…?

Ella susurró una pequeña y escueta explicación y después enterró su cabeza contra el hombro de Rosalie, sollozando quedamente.

—Oh. Alice, debe haber una explicación, Bella nunca haría algo como eso. Estoy segura.

—No quiero sus explicaciones, no quiero que me mientan.

—Alice —llamó Bella.

—Rose, sácame de aquí —suplicó.

—Sí, Al. Todo estará bien. —Le dirigió una mirada de disculpa a Bella y gesticuló—: Tú y yo tenemos que hablar.

Bella asintió esperanzada.

—Alice, perdóname —rogó.

Alice cerró los ojos tratando de contenerse de ir corriendo a abrazar a su amiga. Nunca la había visto tan vulnerable, tan desprotegida. Pero esas dos palabras taladraron su corazón. Pedía perdón, estaba aceptando su culpa.

—Puedes pedirme que te perdone todo, pero no esto, Bella. No que me hayas arrebatado lo que más amaba.

—Alice…

—Adiós, Bella.

El majestuoso BMW se alejó hasta perderse en la oscuridad. Sus piernas flaquearon, nunca se había sentido tan insignificante. No se dio cuenta que había empezado a descender hasta que sus piernas tocaron por completo el gélido asfalto. Sollozó con un punzante dolor en el pecho.

—Bella, levántate —pidió Jasper abrazándola por los hombros. —Todo se va a solucionar, no voy a dejar que Alice pierda una amiga tan valiosa como tú. Y no voy a perder a Alice.

—Jasper, ¿podrías perdonarme? Yo no quería…—comenzó.

—Tranquila, sé que no era tu intención —la cortó con una sonrisa. Pero su sonrisa no llegó a sus ojos.

—Gracias, Jasper.

— ¿Quieres que te lleve a tu casa? Es tarde, no me gustaría que te fueras sola.

—Estamos en Forks, nunca pasa nada, Jasper —agradeció levantándose.

—Por favor. No estás bien, no quisiera que algo te pasara y considerando tu suerte…

—Bueno, bueno, entendí el punto.

Jasper rió y entró a la casa y salió unos segundos después con una sudadera. Cerró la puerta y caminaron calle abajo hacia la casa de Bella.

— ¿Lilian…? —quiso preguntar, pero su lengua estaba tan ofuscada como ella, lo que no le permitió formular la pregunta completa.

—No. Estaba cansada y ya se había dormido. Espero que Esme no le mencioné nada, o me matará —intentó bromear.

—Lo siento.

—Bella, para. Por favor, no quiero que te sientas culpable por el resto de tu vida. Eres mi amiga, sé que no querías complicar las cosas. Además sé que no estás enamorada de mí.

Bella suspiró. Sabía que él tenía razón. Caminaron en silencio hasta la casa de Bella. Ella gimió internamente cuando se dio cuenta que sus padres ya estaban en casa.

Agradeció a Jasper y lo invitó a pasar. Él refutó la invitación afirmando que debía volver a casa. Bella besó su mejilla y se sintió culpable al ver que la mano de Alice seguía marcada en la cara de Jasper.

—Está bien. Al menos dormiré con algo de ella conmigo esta noche —sonrió sin felicidad.

Bella entró a su casa silenciosamente. Trató de que nadie la escuchara pero, desafortunadamente, se encontró con su madre en las escaleras.

— ¿Qué estás haciendo aquí?

—Oh, no lo sé—dijo irónicamente. —Quizá vine porque es mi casa.

—Lloraste —aseguró. — ¿Qué ocurre?

—No ocurre nada —respondió afligida.

Renee se le antojó extraño. Bella nunca se comportaba de esa forma. Había algo en su expresión que delataba su tristeza.

—Tiene que ver con Alice, ¿verdad?

—No quiero hablar de eso —dijo con una serenidad fingida que ni ella misma creyó.

— ¡Bella!

—Sin comentarios, mamá.

Subió a su habitación y le puso el seguro al picaporte. Se duchó con la ilusión de poder aclarar sus pensamientos. Desgraciadamente, su ducha fue demasiado corta. Se puso un pijama sin siquiera fijarse en el color.

Miró el teléfono en su mesita de noche. Sin pensarlo dos veces lo tomó y aplastó los números correspondientes a la casa de Alice.

— ¿Sí? —contestó la maternal voz de Esme; sonaba preocupada.

— ¡Esme! Por favor, déjame hablar con Alice.

— ¿Bella? Bella, cariño, lo siento mucho pero Alice no está.

—Esme, sé que está ahí. Te pidió que no me dejaras hablar con ella, ¿verdad?

—Bella, lo siento de verdad —se disculpó.

Edward entró a la habitación de sus padres sin tocar. Vio que su madre hablaba por teléfono. Cuando la escuchó murmurar un «Bella» arrancó el auricular de sus manos. Se alejó de la habitación para que Esme no lo escuchara.

— ¿Esme? —llamó Bella conteniendo las lágrimas.

— ¿¡Qué hiciste! —exigió.

—Edward —gimió ella.

— ¿¡Qué hiciste, Bella! —gritó de nuevo.

—No me grites.

— ¡Dime que le hiciste a mi hermana!

—Eso es entre ella y yo —recordó que Mike y él habían usado esas palabras por la tarde.

—No, me vas a decir qué demonios le hiciste a Alice. Nunca la había visto llorar así, no deja de repetir tu nombre; Rosalie se niega a decirme la verdad y tú harás —gruñó.

—Si ella no te lo ha dicho yo no tengo porque hacerlo.

—No; si ella no me lo ha dicho es porque no quiere que te desprecie como ella lo está haciendo.

Bella plañó.

—Alice no pudo haber dicho algo como eso —sollozó.

— ¿Qué hiciste? —demandó una vez más. — ¿Sabes? No me lo digas, pero no te acerques a ella. Déjala en paz.

Cortó la llamada antes de que ella pudiera contestar.

Abrazó sus rodillas sollozando. Ahora Edward también la odiaba. Rogó al cielo que Emmett no lo hiciera también. Tenía la seguridad de que Rosalie sí la escucharía.

El fin de semana terminó sin que ella pudiera dormir ni un poco. No siguió llorando porque sus lágrimas se habían acabado. El lunes se negó a ir al instituto. No quería ver como Alice le enviaba miradas desdeñosas y Edward la mirara con desprecio. Tampoco quiso ir el martes ni el miércoles, en fin, el resto de la semana. Rechazó cualquier alimento, sólo comía de vez en cuando, desganada. Su estómago era un nudo, no tenía apetito.

Recordaba el dolor en los ojos de Alice; el sabor de los labios de Edward seguía grabado en su mente al igual que el odio que destilaban sus palabras. El remordimiento de lo que Jasper estaría sintiendo no la dejaba dormir.

Su puerta fue golpeada un par de veces. El impacto hizo eco en sus oídos, acrecentando su dolor de cabeza.

—No quiero nada, mamá —protestó de malhumor. Estaba fastidiada de que su madre insistiera en que comiera algo.

La puerta se abrió pero ella no se importunó en voltear. Estaba en su cama, echa un ovillo mirando hacia la nada. Sus ojos estaban hinchados y su cabello despeinado.

Una suave mano acarició su brazo y un rizo dorado cayó frente a su rostro.

—Rosalie.

—Vaya, nunca me habían dado un recibimiento tan cordial.

Bella se movió hasta quedar acostada sobre su otro costado, para mirar a su amiga.

—No puedes seguir así —susurró. —Necesitamos hablar. Pero no aquí, tienes que distraerte, ¿sí?

—No quiero moverme.

Ella suspiró. Intentó cambiar de tema para que se entretuviera.

— ¿Puedo saber por qué no contestas el celular?

—Oh eso. Yo… digamos que sufrió un accidente.

—¿Y eso significa que…?

—Lo arrojé contra un árbol la semana pasada—confesó.

—Bueno, entonces necesitas uno nuevo, cariño. Vamos.

—No puedo.

— ¿Qué? Claro que puedes.

—Si no está Alice no puedo comprar nada. Es una regla ¿recuerdas?

Rosalie suspiró.

—De acuerdo. Tú. Yo. Emmett. Starbucks. Veinte minutos. ¿Entendiste?

Se levantó de la cama y sacó del armario la ropa más sencilla que encontró.

—Vamos, Bella. Tienes diez minutos para ducharte —ordenó severamente.

Bella no quería causarle más problemas así que la obedeció. No tardó mucho en ducharse y vestirse. Rose la peinó y maquilló un poco tratando de disimular sus ojeras.

La arrastró al primer piso donde estaban Charlie y Emmett viendo ESPN. Bella se alegró un poco al ver que Emmett sí le había dado una oportunidad. O tal vez solo lo hacía por Rosalie.

—Emmett, vámonos —pidió dulcemente Rose.

— ¿Qué? Ah, sí. Bueno, Charlie, tengo que irme si no quiero ser asesinado —bromeó.

Charlie le sonrió y se despidió de él. Realmente la pasaba bien con el mayor de los Cullen.

—Adiós, mamá —gritó a Renee y ella sonrió. Abrió los ojos cuando vio a Bella. —Oye, Bella, sí que estás mal. Pareces zombi.

—No ayudas, Emmett —reprochó Rosalie.

—Lo siento, hermanita pero de verdad te ves mal.

—Gracias, supongo —musitó.

La sacaron de su casa y subieron al recién adquirido y enorme Jeep de Emmett. Una pequeña sonrisa salió de sus labios al recordar el berrinche que había hecho por su precioso Jeep.

Tuvo que esperar a que Emmett le ayudara a subir, era demasiado alto. Él subió sin problemas.

Condujo con una mano y con la otra tomaba la mano de Rosalie. Bella estaba sumida en sus pensamientos pero Emmett la sacó de estos cuando empezó a tararear una canción que reconoció. Hablaba de una guerra y mencionaba la palabra «zombi». Vio que una de las largas y cuidadas uñas de Rosalie se clavaban en el dorso de su mano haciéndolo jadear y guardar silencio. Rió un poco. Emmett la miró por el retrovisor y le sonrió.

La llevaron al café y la hicieron comer algo. El estómago de Bella gruñó cuando entró al establecimiento y el aroma a café la rodeó. A la corta edad de quince años era completamente adicta al café, a pesar de ser intolerante a la cafeína.

Emmett ordenó mientras ellas escogían una mesa un tanto alejada de las demás.

— Sabes lo que estamos haciendo aquí así que suéltalo de una vez.

— ¿Qué quieres saber, Rose?

—Detalles morbosos que no quieras que Emmett sepa —sonrió.

Bella contó la historia del beso en casa de los Cullen, detalladamente. Rosalie parecía estar completamente intrigada, como si de una serie de televisión se tratara. Dijo la última palabra justo cuando Emmett llegaba con su orden.

—De acuerdo. Trataré de hacerlo con tacto, pero, Bella, sabes que eso no es lo mío —se disculpó. — ¿Qué ocurrió entre Alice y tú?

—Besé a Jasper —aceptó abochornada.

—Dime algo que no sepa —Emmett rodó los ojos.

Bella fulminó con la mirada a Rosalie.

—Lo siento, él me obligó —justificó.

— ¿Cómo, te besó? —dijo Bella irónicamente.

Rosalie se sonrojó.

—Dios, lo hubiera esperado de todos menos de ti, Rosalie Hale —dijo, burlándose. La expresión de Rosalie resultaba hilarante.

Rosalie le dedicó un amable puntapié y su novio sonrió orgulloso.

— ¿Por qué besaste a mi hermano? —dijo olvidando el anterior giro de la conversación.

—Estaba confundida. Jasper me estaba tratando de convencer de que estaba enamorada y yo le dije que no era verdad…

—Enamorada ¿de quién? —interrumpió Emmett.

—Me niego a contestar esa pregunta —le sonrió un poco a su enorme amigo. —En fin. Jasper me dijo «estas enamorada» —imitó la voz de Jasper. —Le repetí que era una mentira y me retó diciendo algo como «demuéstralo». No lo pensé y lo besé. Pero fue un impulso. No lo premedité; claro que yo no quería lastimar a Alice.

»Fue mi culpa. Lo acepto. Pero no siento nada por Jasper, él y yo no tenemos ningún tipo de relación. Conociendo a Alice ya debe de haber armado toda una historia. Créanme que lo último que quería era causar un problema como éste.

Los tres se quedaron en silencio.

— ¿Ustedes también me odian? —preguntó agachando la cabeza y reteniendo unas lágrimas.

— ¿También? —interrogó Rosalie.

—Sí. Alice y Edward ya me odian.

— ¿De qué hablas? Alice está muy triste y decepcionada; pero no te odia. Edward es un caso aparte, él no tendría porque inmiscuirse. —Rosalie estaba confundida.

—El viernes hablé con él. Estaba furioso, me pidió que no me le acercara a Alice porque no quería que la lastimara otra vez —recordó mirando sus manos.

— ¿Cómo pudo hablarte así si ni siquiera sabía lo que había pasado? ¡Se supone que te quiere!

—Emmett, lo entiendo. Edward siempre ha sido muy protector con Alice y yo la herí.

—No, Bella. No lo entiendes, eres su mejor amiga y aunque tú no lo comprendas te quiere como a nadie. Es tan desesperante.

Emmett parecía frustrado.

—Emmett, ya no importa. Lo único que quiero es poder hablar con Alice. Decirle que no quería lastimarla, que si me va a odiar por el resto de su vida por lo menos perdone a Jasper. La está pasando mal. Quisiera poder llamarla y preguntarle cómo está y decirle que la quiero. Ir a tu casa y abrazarla hasta que no me quede fuerza.

— ¿De verdad sientes eso?

Bella abrió los ojos desmesuradamente. Vio en el cristal del escaparate el borroso reflejo de una persona delgada y bajita. Su era voz aguda y parecida al repicar de campanillas.

Se levantó de su silla y la encaró.

Se veía como el reflejo de Bella, solo que con facciones completamente distintas. Unas enormes ojeras adornaban su rostro, claramente había tratado de disimularlas pero no lo había logrado. Sus ojos se veían enrojecidos y su rostro un tanto demacrado. Su ropa no combinaba, como si la hubiera tomado sin fijarse. Nunca había visto a Alice tan descuidada.

—Vine —comenzó con un poco de dolor en su voz —porque Rosalie me lo pidió. Venía con la idea de abofetearte y gritarte lo más fuerte que pudiera que habías arruinado mi vida —sonrió dolorosamente. —Pero no puedo. Y menos sabiendo que todos los cuentos que cree en mi cabeza acerca de Jasper y tú son mentira. Que solo fue un momento de confusión, en el que necesitabas un amigo. Y Jasper fue ese amigo, porque yo no fui lo suficientemente hábil para encontrarte y darte el apoyo que necesitabas. Lo siento.

—¿Tu te estás disculpando conmigo? —dudó.

—Es la única forma que encuentro para que perdones mi falta de sensibilidad —se encogió de hombros.

Bella estaba impresionada. Alice creía que no la perdonaría por la expresión de su rostro, escondió su rostro detrás de su cabello tratando de no humillarse más a sí misma.

Bella reaccionó y se acercó a ella, temiendo que volviera a dar un paso atrás.

—La que debería que pedir disculpas soy yo. Nunca quise herirte. Perdón —se excusó tomando las frías y blancas manos de Alice.

—Tú ya habías pedido disculpas —le recordó. —Yo ya te he perdonado. ¿Podrías perdonarme tú a mí?

Bella arrojó sus brazos alrededor de su cuello.

—No hay nada que perdonar, Alice. Te quiero —sus ojos se llenaron de lágrimas pero esta vez de felicidad.

—Yo también, Bella.

—Gracias por ser mi amiga.

—No tienes que agradecer nada. Yo sólo estaba desconcertada, siento haberte hecho sufrir.

—Si tengo que agradecer. Gracias por existir, Alice.

—Gracias por existir, Bella.


Nota original,

¡Hola, chicas!

Bueno, ¡no podia mantenerlas separadas mucho tiempo! Es qe me sentía muy feo jajaja, así es chicas, "gracias por existir"creo que es una frase muy significativa qe solo le dirias a las personas qe amas, asi qe Gracias por existir, fathyma, gracias por existir, yosbelt, gracias por existir sofia, gracias por existir Steph, gracias por existir cecy y yazmin, gracias por exisitir Clara, gracias por existir a cada una que me ha brindado su amistad y me ha hecho feliz.

Sé que odian a Mike, incluso me dijeron "Mike? no podías haber llevado a Demi Lovato?"

Pero chicas, es necesario.

Mil gracias por sus reviews, pasamos los 500! wow! mil gracias, siguiente meta: 600, sé qe podemos mis chicas preciosas!

Como soy muy buena les daré un adelanto del siguiente capitulo jajaja:

—Bella, dile a Jacob que lo siento mucho —susurró Alice.

—¿El más sentido pésame de los Cullen?

—El más sentido pésame de los Cullen —confirmó sonriendo un poco antes de reanudar su marcha.

...

Encontró a Jacob Black sentado en una esquina rodeado de algunos de sus amigos entre los que estaba Embry Call y Quil Ateara. Llevaba un traje formal, negro. Se sorprendió al ver que había cortado su largo y lacio cabello que siempre llevaba amarrado en una coleta. La piel rojiza de su rostro brillaba un poco por lágrimas secas. Miraba sus pies como si nada estuviera a su alrededor.

—Jake —llamó dulcemente.

Él levantó la cabeza y vio que sus ojos negros estaban enrojecidos.

—Bella.

Se levantó lentamente y se acercó a ella. Se quedaron en silencio unos segundos hasta que Bella lo abrazó con fuerza.

—Lo siento mucho, de verdad.

chachachachan... ¿por qe lo siente? Tengo una parte de ese cap y juro qe me pue a llorar cuando lo estaba escribiendo jajaja soy tan ridicula... jajaja

Un beso...


Editado. 19.06.11

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By,

LizBrandon